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"quedado" poems
Ha quedado un olor entre los cañaverales; una mezcla de sangre y cuerpo, un penetrante pétalo nauseabundo. Entre los cocoteros las tumbas están llenas de huesos demolidos, de estertores callados. El delicado sátrapa conversa con copas, cuellos y cordones de oro. El pequeño palacio brilla como un reloj y las rápidas risas enguantadas atraviesan a veces los pasillos y se reúnen a las voces muertas y a las bocas azules frescamente enterradas. El llanto está escondido como una planta cuya semilla cae sin cesar sobre el suelo y hace crecer sin luz sus grandes hojas ciegas. El odio se ha formado escama a escama, golpe a golpe, en el agua terrible del pantano, con un hocico lleno de légamo y silencio.
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Los dictadores
Estoy escribiendo un poema que no es igual a como lo pensé cuando yacía en el suelo, aplastada por la decepción. Edificio en renta. Todo o en partes. Esto soy yo. El eso inamovible, certero, negado, obstinada a ser un edificio que pertenece al pasado y que se ha desmembrado por la frase que lo ofrece al mercado, cruel patrón. Pude ser piedra colgada, piedra salvaje, piedra que vive su eterna vida sintiendo el aire del cambio, pero soy edificio de oficinas y huelo a abandono y a derrota. ¿Dónde, en la ciudad, te encuentras? Mi única esperanza ha quedado en estado larvario, un negativo separado de la tira, un pedazo rebelde y estúpido que se negó a tomar color. En las manos tengo mi castigo. Vestigio de lo que fue. Amigos que envejecieron, ventanas ominosas, pedazos de espejo que refleja a alguien que conoces pero que dejo de existir. El aire, el sol, las voces de la gente que pasa por la acera, todo sabe a fracaso, a proyecto a medias, a polvo que se acumula, a lejanía, a algo que se ha estirado más allá de lo que puede, a alguien que grita porque ya no puede hacer nada más. La ciudad (nueva, antigua) sigue vacía. La plaza cívica, el pequeño restaurant, la banca fría de piedra que no lo parecía, la fuente. Mi única esperanza se tiñó de colores falsos. Mi único puente se venció antes de que pudiera cruzarlo. ¿Dónde, en el mundo, te encuentras? Esta es mi expiación. Lágrimas que no corren, una pluma que sólo existe para escribir esto, uñas de color papel, labios que hablan otro idioma. *Where, in my life, are you? What a sad, pathetic life, I say to myself (that only being who can hear me) what a sad situation, what a sad beginning, middle and, end. Where are you? Cause I miss you. I do miss you. I do miss you a lot.* Esta es mi rendición.
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Oct 29, 2012
Oct 29, 2012 at 4:07 PM UTC
Edificio en renta. Todo o en partes.
Estoy escribiendo un poema que no es igual a como lo pensé cuando yacía en el suelo, aplastada por la decepción. Edificio en renta. Todo o en partes. Esto soy yo. El eso inamovible, certero, negado, obstinada a ser un edificio que pertenece al pasado y que se ha desmembrado por la frase que lo ofrece al mercado, cruel patrón. Pude ser piedra colgada, piedra salvaje, piedra que vive su eterna vida sintiendo el aire del cambio, pero soy edificio de oficinas y huelo a abandono y a derrota. ¿Dónde, en la ciudad, te encuentras? Mi única esperanza ha quedado en estado larvario, un negativo separado de la tira, un pedazo rebelde y estúpido que se negó a tomar color. En las manos tengo mi castigo. Vestigio de lo que fue. Amigos que envejecieron, ventanas ominosas, pedazos de espejo que refleja a alguien que conoces pero que dejo de existir. El aire, el sol, las voces de la gente que pasa por la acera, todo sabe a fracaso, a proyecto a medias, a polvo que se acumula, a lejanía, a algo que se ha estirado más allá de lo que puede, a alguien que grita porque ya no puede hacer nada más. La ciudad (nueva, antigua) sigue vacía. La plaza cívica, el pequeño restaurant, la banca fría de piedra que no lo parecía, la fuente. Mi única esperanza se tiñó de colores falsos. Mi único puente se venció antes de que pudiera cruzarlo. ¿Dónde, en el mundo, te encuentras? Esta es mi expiación. Lágrimas que no corren, una pluma que sólo existe para escribir esto, uñas de color papel, labios que hablan otro idioma. *Where, in my life, are you? What a sad, pathetic life, I say to myself (that only being who can hear me) what a sad situation, what a sad beginning, middle and, end. Where are you? Cause I miss you. I do miss you. I do miss you a lot.* Esta es mi rendición.
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Probablemente mientras duermes, alrededor de las once yo sigo despierto y dormito ideas, mi cuerpo flota y en el sillón viendo al techo esta tu espacio, un metro cincuenta y ocho, eternos. Una extraña marca en la pared que solo yo puedo ver ha quedado,  me estoy acostumbrando a ella ya que de vez en cuando logro evitar su mirada, sobre todo cuando es de noche y apago la luz; todos lo saben, la noche hace invisible la propia oscuridad y encierra en un dulce  parpadeo la cordura. Y así son las doce y tú duermes, mientras yo camino por las calles, solo para seguir en la luna al reflejo de tus ojos. ¿Has notado como las cosas cambian en la noche?, las horas se doblan sobre otras y hacen perder el hilo de los minutos, la sombra cambia los colores, la forma de la vereda hacia tu casa ya no es tan segura, ni las figuras que se puede imaginar en ella durante el día y quizás en la noche el tiempo pasa más lento en tu boca, pero me queda la duda de que solo sea la noche y no tu boca, ¿cómo saber si el sabor será el mismo mañana a las seis? Y así son las tres, y me pierdo en el mismo lugar al que mi mente llega todas las noches, el desenlace y el terminal al que a esta hora conducen todos los caminos, espejismo. Solo sé que no soy yo el que duerme.
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Jan 28, 2016
Jan 28, 2016 at 11:39 PM UTC
Un metro cincuenta y ocho
Estuche polvoriento, ¡cuántas anécdotas has guardado! Refrescas cada memoria, revives el pasado. Son asombrosos los sentimientos forzados a quedarse en el olvido junto con las personas que el tiempo se ha llevado consigo. Estuche polvoriento, has desatado sonrisas inesperadas, acentuando mis mejillas, detonando lumbradas. Es como hallar una pieza del rompe cabezas, que durante el arduo camino de la vida, había quedado extraviada. ¡Qué gratificante momento; lo que son los recuerdos! Siento que el vigor me has devuelto, oh, pequeño estuche polvoriento.
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Jun 18, 2015
Jun 18, 2015 at 11:49 AM UTC
Estuche polvoriento
Si me hubiera imaginado que dolería tanto estar así, me hubiera quedado en el principio… tan inocente que era todo entonces, tan lleno de posibilidad y curiosidad ese tiempo, la tentación de pensar que tal vez, tal vez si te sintieras igual… esa esperanza de que tal vez, esas mariposas que sentía habían escapado de ti… tan bonito fue ese momento, lleno de nervios y el pensamiento retumbando fuerte: “sera? sera que si? creo que si… pero que importa, aquí hay calor, aquí hay un corazón que late, cada vez mas rápido…” Extraño la anticipación, extraño el comienzo, sentimientos puros y honestos hasta el punto del dolor…
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Jan 8, 2013
Jan 8, 2013 at 12:48 AM UTC
El Principio
Hago noche en el monte esperando la aurora. Me comporto como un necio. He olvidado que en la noche todavía se incendia el firmamento en el fuego del día primero. Pero yo no lo veo. No percibo los portales que vinculan en la noche unos y otros universos. Hace tiempo que estoy ciego para ellos. Las ventanas se cerraron por las que solía meter la cabeza en el cielo. Ignorante me he quedado y hago noche en el monte aguardando a la aurora como un necio.
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Nov 24, 2011
Nov 24, 2011 at 5:30 PM UTC
Vigilia
-El tronco estaba ardiendo cuando se fue la lluvia. El rayo lo venció y se introdujo en él. Ahora es un rayo manso. Lo tendremos aquí y le daremos de comer hojas y yerbas. Me gusta el fuego. Acércale tu mano poco a poco, te acaricia o te quema, puedes saber hasta dónde llega su amistad. -A mí me gusta porque es rojo y azul  y amarillo, y se mueve en el aire y no tiene forma, y cuando quiere dormir se esconde en la ceniza y vigila con ojitos rojos dentro dentro. ¡Qué simpático! Luego se alza y empieza a buscar, si haya cerca una rama la devora. ¡Me gusta, me gusta! ¡Le cuidaré, no estorba, es tan humilde! -Es orgulloso, pero es bueno. ¿Que té pasa? Te has quedado... -Nada. -Tienes los ojos abiertos y estás dormida. ¿Me oyes? También se ha metido en ti. Lo veo en el fondo de tus ojos, como una culebra, enamorándote. Te quedas quieta mientras él te recorre ávidamente. Giras en torno al fuego sin moverte. Fuego lento, preciso, árbol continuo, nos atraen tus hojas instantáneas, tu tronco permanente. Déjanos estar junto a ti, junto a tu amor hambriento. Creces aniquilando, medida de la destrucción, estatura hacia dentro, duración hacia atrás, tiempo invertido, muerte muriendo, nacimiento. Déjanos estar en tus párpados incesantes, investigar contigo lo que buscas, luz en fuga perpetua, en ti, como tú misma, en nosotros.
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Adán y eva vi
Mis pensamientos se volvieron lentos desde tu partida tal vez sea mi propia mente intentando mantener tu recuerdo, pero mi piel perdió tu perfume, mis labios ya no tienen rastros de tus besos y ya no recuerdo el sentir de tus brazos, te has ido de mi cuerpo pero te has quedado en mi mente y de ahí, no hay forma de que salgas.
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Jul 19, 2013
Jul 19, 2013 at 1:59 PM UTC
En mi mente
han pasado 3 meses 3 semanas 2 dias y 5 horas; han pasado 4 manos, 2 bocas, 400 y 12 huesos. Han pasado, y nada de eso se ha quedado en mi, como los 6 meses, 1 semana, un dia, y 12 horas; como tus 10 dedos, 2 ojos, 30 y 2 dientes, y tus 2 botas. han pasado, y yo sigo contando, al reves, y sin querer, cuento aun contigo.
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Jan 8, 2013
Jan 8, 2013 at 1:16 AM UTC
contando
Yo no tropiezo con la piedra, Yo me tire de cabeza Al parecer de piedra están hechas mis fortalezas. Me tire y lo hice sin pensar he dejado el alma cementada en tantas varadas; en paradas de autobús en un tren que iba en vía contraria en la contrariedad de mi alma en piedras que se desmoronaban al soplarlas en castillos de ensueños en los sueños de algún abrazo nervioso en el añoro del abrazo de un hombre que nunca me quiso, en fin, me he quedado en tantas partes. Me he quedado en tantas partes y por arrojarme a la aventura, a veces encontrando infortuna. Llegue a ver un cielo con mil lunas, vi alguna vez, como la bruma disfrutaba de mi amargura, la presura maduraba mi armadura mis cordilleras le pesaban a mi cintura y me quede en majadas cobrizas mi sonrisa convertida en ceños mórbidos y los rizos de mi juventud quedaron en los ejes verticales del camino donde deje tantas cosas.., He dejado mi alma en tantas partes, en los estancados cuentos de mi espíritu, En historias incompletas, pero con finales, En la finalidad del poema que logró su ultimo verso.  En los versos que se esconden en mi corazón pero rehúsan manifestarse en el librillo. He dejado mi alma en tantas partes En las librerías de viejos amores En viejos paisajes y conucos de amapolas En las olas de mares que nunca he buceado En el bullicio de mis pensamientos atronados En noches y días sin tarde porque fue a veces, tardía mi llegada  y al llegar realizar, que en fin… Me quede en tantas partes. LeydisProse 10/11/2018 https://m.facebook.com/LeydisProse//
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Oct 11, 2018
Oct 11, 2018 at 7:33 PM UTC
ME QUEDE EN TANTAS PARTES
Yo no tropiezo con la piedra, Yo me tire de cabeza Al parecer de piedra están hechas mis fortalezas. Me tire y lo hice sin pensar he dejado el alma cementada en tantas varadas; en paradas de autobús en un tren que iba en vía contraria en la contrariedad de mi alma en piedras que se desmoronaban al soplarlas en castillos de ensueños en los sueños de algún abrazo nervioso en el añoro del abrazo de un hombre que nunca me quiso, en fin, me he quedado en tantas partes. Me he quedado en tantas partes y por arrojarme a la aventura, a veces encontrando infortuna. Llegue a ver un cielo con mil lunas, vi alguna vez, como la bruma disfrutaba de mi amargura, la presura maduraba mi armadura mis cordilleras le pesaban a mi cintura y me quede en majadas cobrizas mi sonrisa convertida en ceños mórbidos y los rizos de mi juventud quedaron en los ejes verticales del camino donde deje tantas cosas.., He dejado mi alma en tantas partes, en los estancados cuentos de mi espíritu, En historias incompletas, pero con finales, En la finalidad del poema que logró su ultimo verso.  En los versos que se esconden en mi corazón pero rehúsan manifestarse en el librillo. He dejado mi alma en tantas partes En las librerías de viejos amores En viejos paisajes y conucos de amapolas En las olas de mares que nunca he buceado En el bullicio de mis pensamientos atronados En noches y días sin tarde porque fue a veces, tardía mi llegada  y al llegar realizar, que en fin… Me quede en tantas partes. LeydisProse 10/11/2018 https://m.facebook.com/LeydisProse//
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La pasión con que te adoro es la espléndida pureza de las flores del altar, es el lánguido desmayo que domina a los amantes cuando sienten la cabeza de la virgen desposada en su pecho descansar; la pasión con que te adoro es tan blanca como rayo de la luna, que se mira en la vidriera atravesar. Son tan puros mis amores cual las ansias ignoradas con que besan a la espuma los nenúfares del río al brillar entre el boscaje las luciérnagas doradas; las ternuras que te guardo no se han muerto con el frío: son las únicas ternuras que han quedado inmaculadas en el fondo cenagoso de mi espíritu sombrío. Al sentir que vuela a ti mi fe última de niño te consagro la sublime floración de mi cariño porque brillas con fulgores de divina refulgencia en las sombras impalpables que han envuelto mi existencia cual destello cintilante de las luces de algún astro o cual nítida blancura de una estatua de alabastro. He mirado indiferente el amor de otras mujeres porque sólo tú no dejas el hastío de los placeres, porque sólo a tu mirada temblorosa de pasión se arrodillan las más puras ilusiones de mi infancia, y quisiera saturar el marchito corazón de tu alma de querube con la púdica fragancia. De mi alma contemplé la blancura ya perdida, y al buscar amores castos por la senda del camino sólo tú le respondiste al doliente peregrino, pues mi espíritu manchado de tu espíritu es hermano, y embalsama tu pureza los dolores de mi vida cual perfuma la azucena el ambiente del pantano. Fe levantas, sueño de oro, en mi alma que te espera, cual se aleja en las mañanas de los días la primavera, cuando trinan las calandrias en las verdes enramadas la plegaria gemebunda de los bronces del santuario, cual la hostia se levanta en las ondas azuladas de los círculos ligeros que despide el incensario.
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Pureza
La pasión con que te adoro es la espléndida pureza de las flores del altar, es el lánguido desmayo que domina a los amantes cuando sienten la cabeza de la virgen desposada en su pecho descansar; la pasión con que te adoro es tan blanca como rayo de la luna, que se mira en la vidriera atravesar. Son tan puros mis amores cual las ansias ignoradas con que besan a la espuma los nenúfares del río al brillar entre el boscaje las luciérnagas doradas; las ternuras que te guardo no se han muerto con el frío: son las únicas ternuras que han quedado inmaculadas en el fondo cenagoso de mi espíritu sombrío. Al sentir que vuela a ti mi fe última de niño te consagro la sublime floración de mi cariño porque brillas con fulgores de divina refulgencia en las sombras impalpables que han envuelto mi existencia cual destello cintilante de las luces de algún astro o cual nítida blancura de una estatua de alabastro. He mirado indiferente el amor de otras mujeres porque sólo tú no dejas el hastío de los placeres, porque sólo a tu mirada temblorosa de pasión se arrodillan las más puras ilusiones de mi infancia, y quisiera saturar el marchito corazón de tu alma de querube con la púdica fragancia. De mi alma contemplé la blancura ya perdida, y al buscar amores castos por la senda del camino sólo tú le respondiste al doliente peregrino, pues mi espíritu manchado de tu espíritu es hermano, y embalsama tu pureza los dolores de mi vida cual perfuma la azucena el ambiente del pantano. Fe levantas, sueño de oro, en mi alma que te espera, cual se aleja en las mañanas de los días la primavera, cuando trinan las calandrias en las verdes enramadas la plegaria gemebunda de los bronces del santuario, cual la hostia se levanta en las ondas azuladas de los círculos ligeros que despide el incensario.
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Me he quedado sin pulso y sin aliento separado de ti. Cuando respiro, el aire se me vuelve en un suspiro y en polvo el corazón de desaliento. No es que sienta tu ausencia el sentimiento. Es que la siente el cuerpo. No te miro. No te puedo tocar por más que estiro los brazos como un ciego contra el viento. Todo estaba detrás de tu figura. Ausente tú, detrás todo de nada, borroso yermo en el que desespero. Ya no tiene paisaje mi amargura. Prendida de tu ausencia mi mirada, contra todo me doy, ciego me hiero.
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[me he quedado sin pulso y sin aliento]
Por qué caminos del alba Andas descubriendo el cielo Ese, prometido a unos Los que sufrimos, creemos Y le pedimos a Dios Ir a bruñir sus luceros Porqué sendas, asombrada, Ya vas encontrando el cielo, Mientras aquí las banderas Y pueblos, están de duelo. Porque te fuiste, tan pronto Precipitando el invierno Cuando aun, lleno de flores, Se desgranaba febrero Yucas y conquistadores Te irán formando cortejo; Pizarro barbado y noble -Bronce, plata, encaje, acero- Con una ciudad de Torres Entre sus brazos sin huesos. Y una muchedumbre oscura Que va detrás de Atahualpa Te sigue cantando himnos En lengua quechua y aymara Ya estás, Gabriela, en la gloria, Mitad de princesa incaica, Mitad de reina española, Como Isabel, la magnánima. Ya sé que no has de escribir A nadie mas en la tierra, Que oficinas de correo A la eternidad se veda ¡Pero es tan dulce que sepas Gabriela, que toda América Por ti está tan conmovida Como tu patria chilena...! El cielo junto al copihue La orquídea venezolana Se une a la victoria-regia Del Brasil, y en la sabana De Colombia, los gomeros Detienen su savia trágica. ¡Toda la flora de América Quiere mirarte la cara! Asómate entre las nubes Una tarde arrebolada; Muéstranos tu frente ancha De madre tan bien amada, ¡Déjanos poquito a poco, Del todo no te nos vayas! Aquí ha quedado tu verso, Tu palabra estructurada Con lo mejor del idioma Y lo mejor de tu alma. Pero nos falta tu rostro Con la sonrisa cansada, Que a todos nos descansaba Cuando nos daba en los ojos. Oye, Gabriela, las voces Desde tu «bosque perfecto» Damos la señal que diga Que llega a ti nuestro acento, Y repasa, tu que tanto Sobre la tierra anduviste, ¡Reposa y se haga radiante Su risa aquella, tan triste! Descubre el cielo y descansa, Pero, Gabriela ¡no olvides!
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Carta a gabriela
Por qué caminos del alba Andas descubriendo el cielo Ese, prometido a unos Los que sufrimos, creemos Y le pedimos a Dios Ir a bruñir sus luceros Porqué sendas, asombrada, Ya vas encontrando el cielo, Mientras aquí las banderas Y pueblos, están de duelo. Porque te fuiste, tan pronto Precipitando el invierno Cuando aun, lleno de flores, Se desgranaba febrero Yucas y conquistadores Te irán formando cortejo; Pizarro barbado y noble -Bronce, plata, encaje, acero- Con una ciudad de Torres Entre sus brazos sin huesos. Y una muchedumbre oscura Que va detrás de Atahualpa Te sigue cantando himnos En lengua quechua y aymara Ya estás, Gabriela, en la gloria, Mitad de princesa incaica, Mitad de reina española, Como Isabel, la magnánima. Ya sé que no has de escribir A nadie mas en la tierra, Que oficinas de correo A la eternidad se veda ¡Pero es tan dulce que sepas Gabriela, que toda América Por ti está tan conmovida Como tu patria chilena...! El cielo junto al copihue La orquídea venezolana Se une a la victoria-regia Del Brasil, y en la sabana De Colombia, los gomeros Detienen su savia trágica. ¡Toda la flora de América Quiere mirarte la cara! Asómate entre las nubes Una tarde arrebolada; Muéstranos tu frente ancha De madre tan bien amada, ¡Déjanos poquito a poco, Del todo no te nos vayas! Aquí ha quedado tu verso, Tu palabra estructurada Con lo mejor del idioma Y lo mejor de tu alma. Pero nos falta tu rostro Con la sonrisa cansada, Que a todos nos descansaba Cuando nos daba en los ojos. Oye, Gabriela, las voces Desde tu «bosque perfecto» Damos la señal que diga Que llega a ti nuestro acento, Y repasa, tu que tanto Sobre la tierra anduviste, ¡Reposa y se haga radiante Su risa aquella, tan triste! Descubre el cielo y descansa, Pero, Gabriela ¡no olvides!
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Humo y hojas de árbol la fogata lejana desde la ventana el paisaje morado con el sol casi oculto. No te dejare caer esas son palabras de mucho querer. Cuando has quedado partido en tres te construyes poco a poco vas dejando tus partes en el camino vas perdiendo un poco de esencia. Y ahí es cuando te autodestruyes por no sacar la espina de un amor que no valía la pena te has escondido de tu vergüenza que dejaste de hacer y de querer No te dejes caer No es bonito estar abajo No te dejes caer nadie te va recoger No te dejes caer y si la caída libre es inevitable mantente viendo al cielo pero no te dejes en aquel frio suelo aprende y vuelve a nacer
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Apr 24, 2019
Apr 24, 2019 at 2:30 AM UTC
No te dejes caer.
Eres mi amor, Paula, mi amor, Paula, Clara quise decir. Y cuánto tiempo, Paula, digo Clara, sin ti y sin mí. Las diligencias parten sin mí y sin ti. O a ti te llevan hacia el norte, hacia el pobre Roberto. A mí, hacia el sur, contigo hacia el sur, donde ya no estabas, donde nunca estarías. Ahora he tomado el tren para decirte adiós. Y sueño, sueño mío. Cerré los ojos, deslumbrado por la memoria. Apreté la cintura del paisaje, recorrí sus caderas, miré sus ojos verdes, ceniza con sentido. Tendía el cielo su metal hermético. Y se superpusieron mediterráneos y cantábricos, cipreses respirados desde un sótano, casi a vista de muerto, y jazmineros. Después, las cosas y sus nombres perdieron sus contornos, su significación y fueron nada más que ritmo, armonía viajera liberada de los instrumentos que le dieron su carne. No queda nadie ya que pueda perdonarte, que pueda perdonarme, perdonarnos. Nadie que pueda rescatar los besos que se pudren sobre Roberto y su locura piadosa. Ahora que voy a ti, a encontrarte en la aduana de la muerte pienso, Clara, amor mío, que cuando nos besábamos era a Roberto a quien besábamos, al engañado hijo de nuestro amor. Él murió un día. Su esposa, tú, amor mío, Clara, también has muerto ahora. Yo tomé el tren para encontrarme en la frontera, para decirte adiós desde el lado acá de la muerte, amor de mi vida. Pero nunca llegaré a ti. El viejo Brahms es viejo, y está gordo. Me he quedado dormido y me he pasado de estación. ¿Comprendes, amor mío, que nunca llegaré a tu lado por culpa de este sueño, que es mi bálsamo y mi enemigo? Ya nunca llegaré a tu lado. Puede ser, amor mío, que no te amara ya, que no te hubiese amado nunca, que sólo hubiese amado a mi propio amor, el amor que te tuve, Clara, amor mío.
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Brahms, clara, schumann
Eres mi amor, Paula, mi amor, Paula, Clara quise decir. Y cuánto tiempo, Paula, digo Clara, sin ti y sin mí. Las diligencias parten sin mí y sin ti. O a ti te llevan hacia el norte, hacia el pobre Roberto. A mí, hacia el sur, contigo hacia el sur, donde ya no estabas, donde nunca estarías. Ahora he tomado el tren para decirte adiós. Y sueño, sueño mío. Cerré los ojos, deslumbrado por la memoria. Apreté la cintura del paisaje, recorrí sus caderas, miré sus ojos verdes, ceniza con sentido. Tendía el cielo su metal hermético. Y se superpusieron mediterráneos y cantábricos, cipreses respirados desde un sótano, casi a vista de muerto, y jazmineros. Después, las cosas y sus nombres perdieron sus contornos, su significación y fueron nada más que ritmo, armonía viajera liberada de los instrumentos que le dieron su carne. No queda nadie ya que pueda perdonarte, que pueda perdonarme, perdonarnos. Nadie que pueda rescatar los besos que se pudren sobre Roberto y su locura piadosa. Ahora que voy a ti, a encontrarte en la aduana de la muerte pienso, Clara, amor mío, que cuando nos besábamos era a Roberto a quien besábamos, al engañado hijo de nuestro amor. Él murió un día. Su esposa, tú, amor mío, Clara, también has muerto ahora. Yo tomé el tren para encontrarme en la frontera, para decirte adiós desde el lado acá de la muerte, amor de mi vida. Pero nunca llegaré a ti. El viejo Brahms es viejo, y está gordo. Me he quedado dormido y me he pasado de estación. ¿Comprendes, amor mío, que nunca llegaré a tu lado por culpa de este sueño, que es mi bálsamo y mi enemigo? Ya nunca llegaré a tu lado. Puede ser, amor mío, que no te amara ya, que no te hubiese amado nunca, que sólo hubiese amado a mi propio amor, el amor que te tuve, Clara, amor mío.
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Desde que el alba quiso ser alba, toda eres madre. Quiso la luna profundamente llena. En tu dolor lunar he visto dos mujeres, y un removido abismo bajo una luz serena. ¡Qué olor a madreselva desgarrada y hendida! ¡Qué exaltación de labios y honduras generosas! Bajo las huecas ropas aleteó la vida, y se sintieron vivas bruscamente las cosas. Eres más clara. Eres más tierna.  Eres más suave, Ardes y te consumes con más recogimiento. El nuevo amor te inspira la levedad del ave y ocupa los caminos pausados de tu aliento. Ríe, porque eres madre con luna. Así lo expresa tu palidez rendida de recorrer lo rojo; y ese cerezo exhausto que en tu corazón pesa, y el ascua repentina que te agiganta el ojo. Ríe, que todo ríe; que todo es madre leve. Profundidad del mundo sobre el que te has quedado sumiéndose y ahondándote mientras la luna mueve, igual que tú, su hermosa cabeza hacia otro lado. Nunca tan parecida tu frente al primer cielo. Todo lo abres, todo lo alegras, madre, aurora. Vienen rodando el hijo y el sol. Arcos de anhelo te impulsan. Eres madre. Sonríe. Ríe. Llora.
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19 de diciembre de 1937
Me ha quedado clavada en los ojos la visión de ese carro de trigo que cruzó rechinante y pesado sembrando de espigas el recto camino. ¡No pretendas ahora que ría! ¡Tú no sabes en qué hondos recuerdos             estoy abstraída! Desde el fondo del alma me sube un sabor de pitanga a los labios. Tiene aún mi epidermis morena no sé que fragancias de trigo emparvado. ¡Ay, quisiera llevarte conmigo a dormir una noche en el campo y en tus brazos pasar hasta el día bajo el techo alocado de un árbol! Soy la misma muchacha salvaje que hace años trajiste a tu lado.
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Raíz salvaje
Cuando me han visto solo y recostado al borde del camino, unos hombres con trazas de mendigos que cruzaban rebeldes y afanosos me han dicho: -Ven con nosotros, peregrino. Y otros hombres con portes de patricios que llevaban sus galas intranquilos, me han hablado lo mismo: -Ven con nosotros, peregrino. Yo a todos los he visto perderse allá a lo lejos del camino... y me he quedado solo, sin despegar los labios, en mi sitio.
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Ven con nosotros...
-Hace tres días salió Adán y no ha vuelto. Ay, yo era feliz, yo era feliz. He tenido miedo, no he podido dormir. Estoy sola, ¿Por qué no regresa? Salí a buscarlo pero él no estaba, lo llamé. Me asusta la noche, ¿qué puedo hacer sin él? Todo es muy grande, muy largo, sin rumbo. Estoy perdida, rodeada de cosas extrañas, ¿por qué no vuelve ya? Adán, Adán, Adán, se va a apagar el fuego, me voy a apagar yo, y tú no vuelves. ¡Qué vas a encontrar? Y Eva se ha quedado dormida. Y estaba dormida cuando llegó Adán. Adán llegó cansado pero no descansó. Se puso a mirarla, y la estuvo mirando por primera vez.
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Adán y eva viii
Ayer fui a verte después de las diez tu novio portaba su chamarra de universidad. Somos colegas mas yo no compré la chaqueta y de haberme quedado por unos segundos más le hubiera visto abrazarte con esa prenda roja del amor que te tengo.
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Aug 22, 2018
Aug 22, 2018 at 9:31 PM UTC
Ayer fui a verte
El sol parece no querer salir y aquí dentro solo hay frío, el zumbido en mis oidos me impide pensar, sin norte ni sur, me he quedado hace un tiempo. El pasado son recuerdos borrosos que de vez en cuando manchan el paisaje, el futuro es una doña vestida de ***** y encaje, el presente se me hace insoportable, a la deriva me encuentro entre miedos e ilusiones. Fantasmas y soledad son la única constante.                Estoy cansada de olvidar.                Estoy cansada de llorar.
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Oct 2, 2018
Oct 2, 2018 at 11:55 AM UTC
A la deriva
Más veces me han dicho quedado de lo que me han llamado Salao. Quedado cuando no estudié. Quedadó cuando escribí. Quedado cuando no me casé. Me he quedado tardes enteras echándole piropo al sol mientras baja y se esconde en la tierra, ruborizado. Me he quedado riendo por mucho tiempo, viendo cómo sufren todos después de estudiar y ganar tanto. Sí, me he quedado. Me he quedado tantas veces bajo tu pelo que ya no me acuerdo desde cuándo es que no tengo amigos. Y tú, ¿Dónde te has quedado desde la última vez que nos vimos?
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Sep 24, 2015
Sep 24, 2015 at 11:37 AM UTC
El quedado
¡Oh, Señor! yo en tu Cristo busqué un esposo que me quisiera; le ofrendé mis quince años, mi **** núbil; violó mi boca, y por Él ha quedado mi faz de nácar como la cera, mostrando palideces de viejo cirio bajo mi toca. ¡Mas Satán me persigue y es muy hermoso! Viene de fuera y ofreciéndome el cáliz de la ignominia, me vuelve loca... ¡Oh, Señor!, no permitas que bese impío mi faz de cera, que muestra palideces de viejo cirio bajo mi toca... Ya en las sombras del coro cantar no puede mi voz austera los litúrgicos salmos, mi alma está estéril como una roca; mi virtud agoniza, mi fe sucumbe, Satán espera... ¡Oh, Señor!, no permitas que bese impío mi faz de cera, que muestra palidez de viejo cirio bajo mi toca!
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Antífona
«Me quedaré en España compañero», me dijiste con gesto enamorado. Y al fin sin tu edificio trotante de guerrero en la hierba de España te has quedado. Nadie llora a tu lado: desde el soldado al duro comandante, todos te ven, te cercan y te atienden con ojos de granito amenazante, con cejas incendiadas que todo el cielo encienden. Valentín el volcán, que si llora algún día será con unas lágrimas de hierro, se viste emocionado de alegría para robustecer el río de tu entierro. Como el yunque que pierde su martillo, Manuel Moral se calla colérico y sencillo. Y hay muchos capitanes y muchos comisarios quitándote pedazos de metralla, poniéndote trofeos funerarios. Ya no hablarás de vivos y de muertos, ya disfrutas la muerte del héroe, ya la vida que no te verá en las calles ni en los puertos pasar como una ráfaga garrida. Pablo de la Torriente, has quedado en España y en mi alma caído: nunca se pondrá el sol sobre tu frente, heredará tu altura la montaña y tu valor el toro del bramido. De una forma vestida de preclara has perdido las plumas y los besos, con el sol español puesto en la cara y el de Cuba en los huesos. Pasad ante el cubano generoso, hombres de su Brigada, con el fusil furioso, las botas iracundas y la mano crispada. Miradlo sonriendo a los terrones y exigiendo venganza bajo sus dientes mudos a nuestros más floridos batallones y a sus varones como rayos rudos. Ante Pablo los días se abstienen ya y no andan. No temáis que se extinga su sangre sin objeto, porque éste es de los muertos que crecen y se agrandan aunque el tiempo devaste su gigante esqueleto.
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Elegía segunda
«Me quedaré en España compañero», me dijiste con gesto enamorado. Y al fin sin tu edificio trotante de guerrero en la hierba de España te has quedado. Nadie llora a tu lado: desde el soldado al duro comandante, todos te ven, te cercan y te atienden con ojos de granito amenazante, con cejas incendiadas que todo el cielo encienden. Valentín el volcán, que si llora algún día será con unas lágrimas de hierro, se viste emocionado de alegría para robustecer el río de tu entierro. Como el yunque que pierde su martillo, Manuel Moral se calla colérico y sencillo. Y hay muchos capitanes y muchos comisarios quitándote pedazos de metralla, poniéndote trofeos funerarios. Ya no hablarás de vivos y de muertos, ya disfrutas la muerte del héroe, ya la vida que no te verá en las calles ni en los puertos pasar como una ráfaga garrida. Pablo de la Torriente, has quedado en España y en mi alma caído: nunca se pondrá el sol sobre tu frente, heredará tu altura la montaña y tu valor el toro del bramido. De una forma vestida de preclara has perdido las plumas y los besos, con el sol español puesto en la cara y el de Cuba en los huesos. Pasad ante el cubano generoso, hombres de su Brigada, con el fusil furioso, las botas iracundas y la mano crispada. Miradlo sonriendo a los terrones y exigiendo venganza bajo sus dientes mudos a nuestros más floridos batallones y a sus varones como rayos rudos. Ante Pablo los días se abstienen ya y no andan. No temáis que se extinga su sangre sin objeto, porque éste es de los muertos que crecen y se agrandan aunque el tiempo devaste su gigante esqueleto.
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No sé por qué le escribo, Quizás me da lástima, Haberla dejado de lado, Haberla defraudado, No haber llegado a la meta, Haberme quedado sin metas, Con tristeza pura a mi alrededor, Lo he olvidado todo, Ya no recuerdo nada, No encuentro nada, Todo me da igual, Por eso... Ya no escribo más.
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Jun 25, 2021
Jun 25, 2021 at 4:11 PM UTC
No escribo