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"quedaba" poems
El era fuego Ella, agua. Los dos cautivaban el mundo Eran grandes, ingeniosos, brillantes Pero diferentes. El era artista Ella una escritora Ella leía hasta dormida El no quería saber de libros El salía a fiestas Ella se quedaba en casa Ella era demasiado sensible El no creía en eso Ambos arrasaban con lo que encontraban a su paso Y poco a poco todo fue encajando Juntos formaban uno Un gran & hermoso caos Una gran batalla les esperaba por delante debido a sus diferencias Pero culminaban los días Despidiendo al sol & saludando a la luna.
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Sep 15, 2014
Sep 15, 2014 at 8:56 PM UTC
Dos almas en una
Português "Lembranças, fragmentos de pensamentos que tivemos, vidas que vivemos. Este é o nosso purgatório, nosso inferno. Sim, estamos mortos. Nós destruímos a terra e já não mais vivemos e tudo o que nos restou foram as lembranças, fragmentos de pensamentos que tivemos. Estamos mortos agora...". Francês "Souvenirs, des fragments de pensées que nous avons eues, vit dans lequel nous vivons. Ceci est notre purgatoire, notre enfer. Oui, nous sommes morts. Nous détruisons la terre et ne plus vivre, et il ne restait que des souvenirs, des fragments de pensées que nous avons eues. Nous sommes morts maintenant ..." Inglês "Memories, fragments of thoughts we had, lives we live. This is our purgatory, our hell. Yes, we're dead. We destroy the land and no longer live and all that remained were the memories, fragments of thoughts we had. We are dead now ..." Italiano "Ricordi, frammenti di pensieri che abbiamo avuto, vive viviamo. Questo è il nostro purgatorio, il nostro inferno. Sì, siamo morti. Noi distruggere la terra e non più dal vivo e tutto ciò che restava erano i ricordi, frammenti di pensieri che abbiamo avuto. Ci sono morti oggi ..." Espanhol "Recuerdos, fragmentos de pensamientos que teníamos, vive vivimos. Este es nuestro purgatorio, nuestro infierno. Sí, estamos muertos. Destruimos la tierra y ya no vivo y lo único que quedaba eran los recuerdos, fragmentos de pensamientos que teníamos. Estamos muertos ahora ..." Dinamarquês "Memories, fragmenter af tanker, vi havde, lever vi lever. Dette er vores skærsilden, vores helvede. Ja, vi er døde. Vi ødelægger jorden og ikke længere bor og alle, der forblev var minderne, fragmenter af tanker, vi havde. Vi er døde nu ..."
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Mar 20, 2016
Mar 20, 2016 at 7:47 PM UTC
Memories
Português "Lembranças, fragmentos de pensamentos que tivemos, vidas que vivemos. Este é o nosso purgatório, nosso inferno. Sim, estamos mortos. Nós destruímos a terra e já não mais vivemos e tudo o que nos restou foram as lembranças, fragmentos de pensamentos que tivemos. Estamos mortos agora...". Francês "Souvenirs, des fragments de pensées que nous avons eues, vit dans lequel nous vivons. Ceci est notre purgatoire, notre enfer. Oui, nous sommes morts. Nous détruisons la terre et ne plus vivre, et il ne restait que des souvenirs, des fragments de pensées que nous avons eues. Nous sommes morts maintenant ..." Inglês "Memories, fragments of thoughts we had, lives we live. This is our purgatory, our hell. Yes, we're dead. We destroy the land and no longer live and all that remained were the memories, fragments of thoughts we had. We are dead now ..." Italiano "Ricordi, frammenti di pensieri che abbiamo avuto, vive viviamo. Questo è il nostro purgatorio, il nostro inferno. Sì, siamo morti. Noi distruggere la terra e non più dal vivo e tutto ciò che restava erano i ricordi, frammenti di pensieri che abbiamo avuto. Ci sono morti oggi ..." Espanhol "Recuerdos, fragmentos de pensamientos que teníamos, vive vivimos. Este es nuestro purgatorio, nuestro infierno. Sí, estamos muertos. Destruimos la tierra y ya no vivo y lo único que quedaba eran los recuerdos, fragmentos de pensamientos que teníamos. Estamos muertos ahora ..." Dinamarquês "Memories, fragmenter af tanker, vi havde, lever vi lever. Dette er vores skærsilden, vores helvede. Ja, vi er døde. Vi ødelægger jorden og ikke længere bor og alle, der forblev var minderne, fragmenter af tanker, vi havde. Vi er døde nu ..."
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Ella quería construir Él sólo sabía destruir Ella buscaba lo positivo Él siempre tan negativo Ella caía en sus redes Él ponía paredes Ella le daba flores Él le daba desamores Ella por las noches lloraba Él con sus palabras la lastimaba Ella por él cambiaba Él igual se quedaba Un mundo tenían por descubrir Tantas aventuras por vivir Pero él prefirió rendirse Y a ella no le quedó más que irse
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Aug 11, 2016
Aug 11, 2016 at 3:03 PM UTC
Diecinueve
Un año antes del día, designado era El mancebo sin tacha, cuyo cuerpo, Perfecto igual en proporción que en alma, Mantenían en delicia, y aprendía A tañer flautas, cortar cañas de humo, Recoger flores, aspirando su aroma, Con gracia cortesana a expresarse y moverse. Estaba luego su jornada exenta De otro cuidado, e iba, ocioso y libre, Por la espalda la cabellera oscura, Ornado de guirnaldas y metales El cuerpo, como el de un dios ungido, Y a su paso los otros en honor le tenían Hasta besar la tierra que pisaba. Veinte días antes del día, desnuda ahora La piel de los perfumes, afeites y resinas, El cabello cortado como aquel de un guerrero, Las galas ya trocadas por más simple atavío, Puro en el cuerpo como puro en la mente, Cuatro doncellas bajo nombres de diosas Para acceso carnal destinadas le eran. Cinco días antes del día, las finales Fiestas le aderezaban, en jardines De la ciudad, el campo, la colina y el lago, Por cuyas aguas iba la falúa entoldada, Con él y sus mujeres, para darle consuelo Antes de desertarle, y en la ribera opuesta Quedaba sólo al fin, sin afectos ni bienes. Sobre cada escalón, en la pirámide del llano, Cada una de las flautas tañidas por el gozo, Rotas entre sus dedos, iban cayendo, Hasta alcanzar el templo de la cima, A cuyo umbral estaba el sacerdote: Como una de sus cañas, allí, rota la vida, Quedaba en su hermosura para siempre.
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El elegido
Siempre borracho entraba y siempre altivo, Y el ebrio, sin motivo, Puñetazos le daba a su querida. Dura cadena ató sus corazones; Unió los eslabones: La Miseria en el fango de la vida. Por no dormir, en noches tenebrosas, Sobre las frías losas, De ese hombre vil buscó la compañía. Ella malhumorada, él displicente, La riña era frecuente, Y al fin a puñetazos la rendía. El vecindario despertaba todo Al llegar el beodo A su tabuco, de bebidas harto. La vieja puerta abríala a empellones... Se oían maldiciones... Después quedaba silencioso el cuarto. El invierno arreciaba. Un triste día, En que lenta caía A los techos la nieve como un manto, Un hijo les nació... Y esa inocente Inmaculada frente No tuvo más bautismo que el del llanto. A la siguiente noche, el rostro duro, Y a tientas por el muro, Llegó a la puerta de su hogar el padre. De pronto se detuvo el inhumano... No levantó la mano; La respetó el borracho... Ya era madre. Al mirarle extraviada la pupila, Y al verlo que vacila Y a darle puntapiés no se decide, Meciendo al niño que dormía: «¡Infame!» Le dijo: «Muerte dame. ¿No me pegas? ¿Por qué? ¿Quién te lo impide? Te aguardé todo el día. Estoy dispuesta; ¿Más barato te cuesta Hoy el pan? ¿El invierno es menos triste? ¿Licor en la taberna no encontraste? ¿Acaso te enmendaste? ¿Borracho, como siempre, no viniste?» Fingió el turbado padre no oír nada; Dio al hijo una mirada, Mezcla de estupidez y de cariño, Y dijo a la mujer: «¿Por qué me ofendes? ¿No sabes, no comprendes, Que si te pego se despierta el niño?»
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El padre
Siempre borracho entraba y siempre altivo, Y el ebrio, sin motivo, Puñetazos le daba a su querida. Dura cadena ató sus corazones; Unió los eslabones: La Miseria en el fango de la vida. Por no dormir, en noches tenebrosas, Sobre las frías losas, De ese hombre vil buscó la compañía. Ella malhumorada, él displicente, La riña era frecuente, Y al fin a puñetazos la rendía. El vecindario despertaba todo Al llegar el beodo A su tabuco, de bebidas harto. La vieja puerta abríala a empellones... Se oían maldiciones... Después quedaba silencioso el cuarto. El invierno arreciaba. Un triste día, En que lenta caía A los techos la nieve como un manto, Un hijo les nació... Y esa inocente Inmaculada frente No tuvo más bautismo que el del llanto. A la siguiente noche, el rostro duro, Y a tientas por el muro, Llegó a la puerta de su hogar el padre. De pronto se detuvo el inhumano... No levantó la mano; La respetó el borracho... Ya era madre. Al mirarle extraviada la pupila, Y al verlo que vacila Y a darle puntapiés no se decide, Meciendo al niño que dormía: «¡Infame!» Le dijo: «Muerte dame. ¿No me pegas? ¿Por qué? ¿Quién te lo impide? Te aguardé todo el día. Estoy dispuesta; ¿Más barato te cuesta Hoy el pan? ¿El invierno es menos triste? ¿Licor en la taberna no encontraste? ¿Acaso te enmendaste? ¿Borracho, como siempre, no viniste?» Fingió el turbado padre no oír nada; Dio al hijo una mirada, Mezcla de estupidez y de cariño, Y dijo a la mujer: «¿Por qué me ofendes? ¿No sabes, no comprendes, Que si te pego se despierta el niño?»
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Los circos trashumantes, de lamido perrillo enciclopédico y desacreditados elefantes, me enseñaron la cómica friolera y las magnas tragedias hilarantes. El aeronauta previo, colgado de los dedos de los pies, era un bravo cosmógrafo al revés que, si subía hasta asomarse al Polo Norte, o al Polo Sur, también tenía cuestiones personales con Eolo. Irrumpía el payaso como una estridencia ambigua, y era a un tiempo manicomio, niñez, golpe contuso, pesadilla y licencia. Amábanlo los niños porque salía de una bodega mágica de azúcares. Su faz sólo era trágica por dos lágrimas sendas de carmín. Su polvorosa apariencia toleraba tenerlo por muy limpio o por muy sucio, y un cónico bonete era la gloria inestable y procaz de su occipucio. El payaso tocaba a la amazona y la hallaba de almendra, a juzgar por la mímica fehaciente de toda su persona cuando llevaba el dedo temerario hasta la lengua cínica y glotona. Un día en que el payaso dio a probar su rastro de amazona al ejemplar señor Gobernador de aquel Estado, comprendí lo que es Poder Ejecutivo aturrullado. ¡Oh remoto payaso: en el umbral de mi infancia derecha y de mis virtudes recién nacidas yo no puedo tener una sospecha de amazonas y almendras prohibidas! Estas almendras raudas hechas de terciopelos y de trinos que no nos dejan ni tocar sus caudas... Los adioses baldíos a las augustas Evas redivivas que niegan la migaja, pero inculcan en nuestra sangre briosa una patética mendicidad de almendras fugitivas... Había una menuda cuadrumana de enagüilla de céfiro que, cabalgando por el redondel con azoros de humana, vencía los obstáculos de inquina y los aviesos aros de papel. Y cuando a la erudita cavilación de Darwin se le montaba la enagüilla obscena, la avisada monita se quedaba serena. como ante un espejismo, despreocupada lastimosamente de su desmantelado transformismo. La niña Bell cantaba: «Soy la paloma errante»; y de botellas y de cascabeles surtía un abundante surtidor de sonidos acuáticos, para la sed acuática de papás aburridos, nodriza inverecunda y prole gemebunda. ¡Oh memoria del circo! Tú te vas adelgazando en el frecuente síncope del latón sin compás; en la apesadumbrada somnolencia del gas; en el talento necio del domador aquel que molestaba a los leones hartos, y en el viudo oscilar del trapecio...
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Memorias del circo
Los circos trashumantes, de lamido perrillo enciclopédico y desacreditados elefantes, me enseñaron la cómica friolera y las magnas tragedias hilarantes. El aeronauta previo, colgado de los dedos de los pies, era un bravo cosmógrafo al revés que, si subía hasta asomarse al Polo Norte, o al Polo Sur, también tenía cuestiones personales con Eolo. Irrumpía el payaso como una estridencia ambigua, y era a un tiempo manicomio, niñez, golpe contuso, pesadilla y licencia. Amábanlo los niños porque salía de una bodega mágica de azúcares. Su faz sólo era trágica por dos lágrimas sendas de carmín. Su polvorosa apariencia toleraba tenerlo por muy limpio o por muy sucio, y un cónico bonete era la gloria inestable y procaz de su occipucio. El payaso tocaba a la amazona y la hallaba de almendra, a juzgar por la mímica fehaciente de toda su persona cuando llevaba el dedo temerario hasta la lengua cínica y glotona. Un día en que el payaso dio a probar su rastro de amazona al ejemplar señor Gobernador de aquel Estado, comprendí lo que es Poder Ejecutivo aturrullado. ¡Oh remoto payaso: en el umbral de mi infancia derecha y de mis virtudes recién nacidas yo no puedo tener una sospecha de amazonas y almendras prohibidas! Estas almendras raudas hechas de terciopelos y de trinos que no nos dejan ni tocar sus caudas... Los adioses baldíos a las augustas Evas redivivas que niegan la migaja, pero inculcan en nuestra sangre briosa una patética mendicidad de almendras fugitivas... Había una menuda cuadrumana de enagüilla de céfiro que, cabalgando por el redondel con azoros de humana, vencía los obstáculos de inquina y los aviesos aros de papel. Y cuando a la erudita cavilación de Darwin se le montaba la enagüilla obscena, la avisada monita se quedaba serena. como ante un espejismo, despreocupada lastimosamente de su desmantelado transformismo. La niña Bell cantaba: «Soy la paloma errante»; y de botellas y de cascabeles surtía un abundante surtidor de sonidos acuáticos, para la sed acuática de papás aburridos, nodriza inverecunda y prole gemebunda. ¡Oh memoria del circo! Tú te vas adelgazando en el frecuente síncope del latón sin compás; en la apesadumbrada somnolencia del gas; en el talento necio del domador aquel que molestaba a los leones hartos, y en el viudo oscilar del trapecio...
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todas las niñas cantan en Melody Spring todos los niños bailan en Melody Spring y las ancianas tejen los ancianos fuman sus pipas de espuma de mar de Melody Spring menos chester carmichael muerto en el otoño de 1962 previamente se había deshojado como un árbol plumas vientos pedazos de memoria se le fueron cayendo lo último fue una mujer o lo que quedaba de una mujer semirroída masticada seca y aún fosforescente que iluminó a chester carmichael noches y noches y no se apagó todavía y brilla donde empieza el camino del sur él está oscuro: no tanto por eso de la tierra y la muerte el tiempo le trabajó la cara como un angelito y ahora está desnudo de alternativas decadencias furias entre suaves raíces y demás compañeros de estación se acabó chester carmichael se fue con nardo en la mano acompañado por cien mil monos que cantaban bailaban como las niñas y los niños de Melody Spring no hubo sollozos gritos flores sobre su corazón solo un pájaro bello que lo miraba fijo y ahora vigila su cabeza ¡ah pajarito! cada tanto se inclina sobre chester carmichael y oye lo que está devolviendo tranquilo como el sol
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Lamento por el pájaro de chester carmichael
Dulce Jesús de mi vida, ¡qué dije!, espera, no os vais: que no es bien que vos seáis de una vida tan perdida. Pero si no sois de mí, yo, mi Jesús, soy de vos, porque quiero hallar en Dios esto que sin Dios perdí. Mas ya vuelvo a suplicaros que de mi vida seáis: que si vos no me la dais, no tendré vida que daros. Deseo daros mi vida, y sin vos no es daros nada, porque con vos va ganada, cuanto sin vos va perdida. Muérome de puro amor por llamaros vida mía: que la que sin vos perdía, ya no la tengo, Señor. Pues vuestra piedad me adiestra como a oveja reducida, quiero llamaros mi vida, aunque he sido muerte vuestra. Vida mía, en este día me habréis de hacer un favor; ¡oh, qué bien me va, Señor, con llamaros vida mía! Luego que vida os llamé, a pediros me atreví, porque el regalo sentí que en vuestro brazos hallé. Y es que jamás permitáis que otra vida sin vos tenga: que no es bien que a vivir venga vida donde vos no estáis. ¡Ay Jesús! ¿Cómo viví sólo un momento sin vos? Porque si la vida es Dios, ¿qué vida quedaba en mí? ¡Qué cosas tuve por vida tan miserables y tristes! ¿Es posible que pudistes sufrir cosa tan perdida? Pero sospecho, mi Dios, que fue permitirlo así, para que viesen en mí qué sufrimiento hay en vos. Pero no lo habéis perdido, ¡oh soberana piedad!, pues conozco mi maldad por lo que me habéis sufrido. Porque sé de aquel vivir, como si Dios no tuviera: que quien menos que Dios fuera no me pudiera sufrir. ¡Qué de veces os negué por confesar mi locura a la fingida hermosura, donde no hay verdad ni fe! Si la vuestra en la cruz viera, ¡ay Dios y cuánto os amara! ¡Qué de lágrimas llorara, qué de amores os dijera! No sé, mi bien, qué os tenéis, que todo me enamoráis, o es que, como abierto estáis, mostráis lo que me queréis. Amenazado de vos, parece que no os temí, y lleno de sangre sí; decid, ¿qué es esto, mi Dios? ¡Oh qué divinos colores os hace esa sangre fría! ¡Oh cómo estáis, vida mía, para deciros amores!
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Soliloquio i
Dulce Jesús de mi vida, ¡qué dije!, espera, no os vais: que no es bien que vos seáis de una vida tan perdida. Pero si no sois de mí, yo, mi Jesús, soy de vos, porque quiero hallar en Dios esto que sin Dios perdí. Mas ya vuelvo a suplicaros que de mi vida seáis: que si vos no me la dais, no tendré vida que daros. Deseo daros mi vida, y sin vos no es daros nada, porque con vos va ganada, cuanto sin vos va perdida. Muérome de puro amor por llamaros vida mía: que la que sin vos perdía, ya no la tengo, Señor. Pues vuestra piedad me adiestra como a oveja reducida, quiero llamaros mi vida, aunque he sido muerte vuestra. Vida mía, en este día me habréis de hacer un favor; ¡oh, qué bien me va, Señor, con llamaros vida mía! Luego que vida os llamé, a pediros me atreví, porque el regalo sentí que en vuestro brazos hallé. Y es que jamás permitáis que otra vida sin vos tenga: que no es bien que a vivir venga vida donde vos no estáis. ¡Ay Jesús! ¿Cómo viví sólo un momento sin vos? Porque si la vida es Dios, ¿qué vida quedaba en mí? ¡Qué cosas tuve por vida tan miserables y tristes! ¿Es posible que pudistes sufrir cosa tan perdida? Pero sospecho, mi Dios, que fue permitirlo así, para que viesen en mí qué sufrimiento hay en vos. Pero no lo habéis perdido, ¡oh soberana piedad!, pues conozco mi maldad por lo que me habéis sufrido. Porque sé de aquel vivir, como si Dios no tuviera: que quien menos que Dios fuera no me pudiera sufrir. ¡Qué de veces os negué por confesar mi locura a la fingida hermosura, donde no hay verdad ni fe! Si la vuestra en la cruz viera, ¡ay Dios y cuánto os amara! ¡Qué de lágrimas llorara, qué de amores os dijera! No sé, mi bien, qué os tenéis, que todo me enamoráis, o es que, como abierto estáis, mostráis lo que me queréis. Amenazado de vos, parece que no os temí, y lleno de sangre sí; decid, ¿qué es esto, mi Dios? ¡Oh qué divinos colores os hace esa sangre fría! ¡Oh cómo estáis, vida mía, para deciros amores!
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En los campos de Antelo, hacia el noventa mi padre lo trató. Quizá cambiaron unas parcas palabras olvidadas. No recordaba de él sino una cosa: el dorso de la oscura mano izquierda cruzado de zarpazos. En la estancia cada uno cumplía su destino: éste era domador, tropero el otro, aquél tiraba como nadie el lazo y Simón Carvajal era el tigrero. Si un tigre depredaba las majadas o lo oían bramar en la tiniebla, Carvajal lo rastreaba por el monte. Iba con el cuchillo y con los perros. Al fin daba con él en la espesura. Azuzaba a los perros. La amarilla fiera se abalanzaba sobre el hombre que agitaba en el brazo izquierdo el poncho, que era escudo y señuelo. El blanco vientre quedaba expuesto. El animal sentía que el acero le entraba hasta la muerte. El duelo era fatal y era infinito. Siempre estaba matando al mismo tigre inmortal. No te asombre demasiado su destino. Es el tuyo y es el mío, salvo que nuestro tigre tiene formas que cambian sin parar. Se llama el odio, el amor, el azar, cada momento.
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Simón carbajal
El lobo solamente se quedó mirándola. La Luna no tenía una palabra más que decir, buscó y encontró una excusa para poderse ir. Por su mente no pasó el momento en que la perdió. Él recorrió todo bosque buscándola. Ella quería buscar la luz del Sol. La noche azul perdía todo color y luz. La obscuridad pronto al lobo consumió. Era obscuridad, sus ojos no veían más que el reflejo de la Luna Él la anhelaba tener. Y el lobo aulló. Era causalidad: “Nadie la verá como yo”. Quería verla por siempre ahí, él la anhelaba tener. Y el lobo aulló. Estrellas intentaban darle brillos opacos. Eran lo único que lo protegían de morir. Y ella libremente paseaba en la noche. Allí, el pobre se quedaba aullando. Ella parecía encontrar al Sol cada día, más brillante cada vez que lo ve. El se desarrollaba en la obscuridad y la soledad lo empezaba a poseer. Se quedó mirando a la Luna crecer, quería ser el Sol y morir por verla brillar, aunque fuera solamente una última vez. No podía más. Y el lobo dejó de aullar.
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Apr 13, 2018
Apr 13, 2018 at 6:24 PM UTC
Aullido
Ya ni la Luna me conocía, el Sol se encubría desde aquel día, donde todo murió. Sola en el balcón espiritaba todo el día, con un cigarrillo que emanaba la única luz en mis días. Con el trago del silencio, penetrando mi alma seca y vacía. reviviendo el momento, ese cruel momento donde ese amor fallecía. El humo del cigarrillo me transportaba, a ese momento donde, la Eternidad le daba a luz al Tiempo. Vi ese momento donde se escribía el instante, en el que la vida de mi amado y la mía se entrecruzarían. Vi imágenes donde éramos eternamente felices, amándonos como sea aman el fuego y el viento, como ama el campesino la tierra, como ama el rico el dinero, como ama la prostituta el control sobre su cliente, como ama la religión colonizar las almas de los no creyentes. Vi cuando el Destino le reclamaba al Infinito, que no debería extender nuestro tiempo! que tenía que interceptar nuestro amor, aunque se desequilibren los ritmos celestes! Que no podíamos vencer las batallas….. pues eso daría un mal ejemplo>>>>>>> todo mundo exigiría…..un amor que venza al mismo tiempo. Solo tinieblas en ese balcón, donde veía mis brazos desprendiéndose de mi cuerpo, como señal de que se estaban rindiendo ante tanto sosiego. Mi mirada se transformó, no había luz que devolviera su fulgor. La única voz que me quedaba era para reclamar; Porque llevarse a mi amado? Porque apartarme de su lado? Porque condenarme a las frías barras de la Soledad? Ahí estaba yo, en el balcón de los recuerdos. El balcón de los amores muertos. El balcón de la gente que vive en añoranza. En el balcón donde vi a mi amado, retirándose lentamente con su nuevos amigos; el tiempo, el destino, y mi felicidad. Mientras la sangre de mi corazón se derramaba, en cada paso donde él de mí se alejaba. Una fuerte lluvia comenzó a caer, vi todo el universo engullido en una furiosa tempestad, que me abollaba en un remolino de confusión. De pronto, un cálido aire rozo mi mejilla, ahí estaba él…. mi eterno amado, con su luz, con esa sonrisa. Solo tenía fuerzas para decirle, “te AMO, aunque el Destino se intercale en nuestro camino”! Fui hasta el balcón de rodillas, agradecerle a Dios…. que solo fue una terrible pesadilla!!!! LeydisProse 5/26/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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Jun 3, 2017
Jun 3, 2017 at 9:14 AM UTC
El balcón de las Pesadillas
Ya ni la Luna me conocía, el Sol se encubría desde aquel día, donde todo murió. Sola en el balcón espiritaba todo el día, con un cigarrillo que emanaba la única luz en mis días. Con el trago del silencio, penetrando mi alma seca y vacía. reviviendo el momento, ese cruel momento donde ese amor fallecía. El humo del cigarrillo me transportaba, a ese momento donde, la Eternidad le daba a luz al Tiempo. Vi ese momento donde se escribía el instante, en el que la vida de mi amado y la mía se entrecruzarían. Vi imágenes donde éramos eternamente felices, amándonos como sea aman el fuego y el viento, como ama el campesino la tierra, como ama el rico el dinero, como ama la prostituta el control sobre su cliente, como ama la religión colonizar las almas de los no creyentes. Vi cuando el Destino le reclamaba al Infinito, que no debería extender nuestro tiempo! que tenía que interceptar nuestro amor, aunque se desequilibren los ritmos celestes! Que no podíamos vencer las batallas….. pues eso daría un mal ejemplo>>>>>>> todo mundo exigiría…..un amor que venza al mismo tiempo. Solo tinieblas en ese balcón, donde veía mis brazos desprendiéndose de mi cuerpo, como señal de que se estaban rindiendo ante tanto sosiego. Mi mirada se transformó, no había luz que devolviera su fulgor. La única voz que me quedaba era para reclamar; Porque llevarse a mi amado? Porque apartarme de su lado? Porque condenarme a las frías barras de la Soledad? Ahí estaba yo, en el balcón de los recuerdos. El balcón de los amores muertos. El balcón de la gente que vive en añoranza. En el balcón donde vi a mi amado, retirándose lentamente con su nuevos amigos; el tiempo, el destino, y mi felicidad. Mientras la sangre de mi corazón se derramaba, en cada paso donde él de mí se alejaba. Una fuerte lluvia comenzó a caer, vi todo el universo engullido en una furiosa tempestad, que me abollaba en un remolino de confusión. De pronto, un cálido aire rozo mi mejilla, ahí estaba él…. mi eterno amado, con su luz, con esa sonrisa. Solo tenía fuerzas para decirle, “te AMO, aunque el Destino se intercale en nuestro camino”! Fui hasta el balcón de rodillas, agradecerle a Dios…. que solo fue una terrible pesadilla!!!! LeydisProse 5/26/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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Los de nosotros era un amor incomparable. Nos amábamos con locura enfermiza Él era mi sol, yo era su luna. Pero, juntos no podemos estar. Así como la Luna y Sol son amantes a la distancia a él y a mí, nos pasaba igual. Pero de vez en cuando, coincidimos en un eclipse! Y así quedaba nuestro amor, suspendido en la firmamento hasta el próximo reencuentro. LeydisProse
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Jun 26, 2017
Jun 26, 2017 at 11:41 AM UTC
amantes a la distancia
Doliente estaba, doliente,   ese buen rey don Fernando; los pies tiene cara oriente   y la candela en la mano. A su cabecera tiene    arzobispos y perlados; a su man derecha tiene   los sus hijos todos cuatro: los tres eran de la reina   y el uno era ******** Ese que ******** era   quedaba mejor librado: abad era de Sahagund,   arzobispo de Santiago, y del Papa cardenal,   en las Españas legado. -Si yo no muriera, hijo,   vos fuérades Padre Santo, mas con la renta que os queda,   bien podréis, hijo, alcanzarlo.
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Romance x de la muerte del rey don fernando en el castillo de cabezón, a una corta jornada de valladolid
Y a última hora no quedaba nada: ni siquiera las hojas de los árboles -acacias-, ni el viento de la tarde, ni la alegría, ni la desesperanza. La caricia que pudo haber rozado aquella piel, no se produjo porque aquella piel no era la tuya, ni los ojos que me miraban eran tus ojos, ni el deseo -que en otro tiempo hubiera sido suficientetenía sentido, desviado del cauce de ti misma. A última hora había pasado un día, y al sentirlo hecho sombra, y polvo, y nada, comprendí que la luz que había llenado sus horas, y todas las palabras que ocuparon mi boca, y los gestos de mis manos, y la fatalidad de mis designios, y las calles que anduve paso a paso, y el vino que bebí, y la alegría de saber que existías en el mismo instante, no eran sólo el fracaso repetido del Día del Señor, sino que eran un día más sin ti: comprendí con dolor que jamás, nunca para mí habría domingos ni esperanza fuera de tu mirada y tu sonrisa, lejos de tu presencia tibia y clara.
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Letra para cantar un día domingo
No tienen que hacer escándalos, Yo no resistiré el arresto, es que no lo creerá usted, sí, es cierto que los mate, pero fue por defender mi propia vida. Mate y lo hice con mucho placer. Mate el miedo a la soledad. Mate todo lo que me estorbaba. Mate la cerrazón de mis días. Desangrando vi morir la guerra por la paz. Pidiéndome piedad gritaba la ansiedad. Suspirando su ultimo respiro deje a los desalientos. La rabia, la indiferencia e irreverencia que sentía contra mí misma, y todo lo que me ofuscaba mi libertad. Sí, soy culpable, mate y sin piedad alguna. Quería volver a sonreír, deseosa de amar estaba, de surcar los cielos como águila, de tomar como amante de nuevo al Señor Sueño, de soñar con la felicidad, de sonar mis pies descalzos en el frio suelo, de desvelarme en mil noches bohemias, de gozar y disfrutar lo que me quedaba de vida, enfilarme con el tiempo, poner a gozar mi cuerpo, revivir mis labios ya muerto, endulzar mis manos cansadas y tibias. Y los tuve que matar. Fue en defensa propia, se lo aseguro. Albanada me la pasaba noche y día. Forzada a tomar pastillas de desdicha-día tras día. Hasta que no pude más….y, a todos lo tuve que matar. Me amenazan todos los días, y si no lo hacía….ellos a mí me matarían. y de la manera más cruel su magistrado.., condenando mis días, a vivir una vida de amargura que le aseguro a usted.. no me merecía. LeydisProse 7/25/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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Jul 25, 2017
Jul 25, 2017 at 4:29 PM UTC
Culpable!!!
Ha muerto un hombre y están juntando su sangre en cucharitas, querido Juan, has muerto finalmente. De nada te valieron tus pedazos mojados en ternura. Cómo ha sido posible que te fueras por un agujerito y nadie haya ponido el dedo para que te quedaras. Se habrá comido toda la rabia del mundo por antes de morir y después se quedaba triste triste apoyado en sus huesos. Ya te abajaron, hermanito, la tierra está temblando de ti. Vigilemos a ver dónde brotan sus manos empujadas por su rabia inmortal.
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Final
Casi se me olvida que yo también existo desde que te convertí en el epicentro de mi universo Casi se me olvida que te fuiste y te estaba buscando en la cama para taparte Casi se me olvida que tus promesas caducaron hace tiempo y me entristezco al acordarme Casi te escribo un día de estos pero ya carece de sentido Por mucho que yo haya sentido, ahora se que he dado más de lo debido Te he llevado conmigo en cada latido Tengo estas letras de testigo Un río de lágrimas he vertido, a plena luz del día y también a oscuras, escondido Preguntándome por qué te has ido… y esas palabras vacías y gestos fríos como si fuéramos dos desconocidos Minimizando mis sentimientos y lo que he sufrido Se que tu también lo has llevado dentro,contigo Saque fuerzas de donde no quedaba para enfrentarme a tu apego evitativo Pero solo tenía que dejarlo estar… al final solo conseguí sentirme derrotado,dolido Por eso ahora lo suelto todo en un suspiro Me acompaña el insomnio, los pensamientos no me dejan estar dormido Son mis ganas de pensarte, mis ganas de sentirte y de sentirme vivo Y tengo miedo de que un día amanezca y no seas lo primero que pienso al despertarme Porque entonces se habrá apagado lo que tanto quemaba Y han pasado tormentas pero la llama no se apaga, sigo recordando tus manos, tu cara, tu mirada…
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May 14, 2025
May 14, 2025 at 9:38 PM UTC
Casi