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"puesta" poems
Urdhva Hastasana Salida del sol. Her paws are bare Ablaze against the black stone heat of the morning stroll Pausing for the last monsoon, whispering Salut? There would not exist consequence for a dampened nose of pusillanimity Carelessly drawn to the astrophysical realm of celestial bodies Illuminating the chivalry once more. We'll sing chansons Oh cabaret! The circumstance and pomp eliding Lavishly rouged lips from sterling glances Exposed by the slow and sultry raise of copper eyes Premeditated, so that they lift in perfect timing Beneath dark lashes to seem accidentally mesmeric. I still lose amethysts They drop from the back of my ears unexpectedly Their plunge of contact against the water Catches my attention but no more Of a thought should surface except to surface The stones from the depths pooling around my ankles. The rain won't drain and hasn't for months She scratches her hair but the pining never stops. I rub her ears so she'll display such an ardor Revealed in company and solitude simultaneously To be weighed and doubted and accepted and declined Beneath the stony gaze of the eyes of a god Swindling a wrinkle in the shower curtain. Alas what a shame it is Besitos aren't quite fancied here. Ne prennent pas garde aux berceaux, Que la main des femmes balance. Puesta del sol.
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Jul 26, 2013
Jul 26, 2013 at 7:52 PM UTC
Urdhva Hastasana
En la mañana sale el sol, despertamos con una ilusión, ver a nuestra isla ser una nación, lucharemos por nuestra tierra después de la puesta del sol. Ya es de noche, reina la oscuridad, vestidos de negros, jamás nos verán, con las sombras nos confundirán y cuando menos lo esperan muy tarde será, porque ya pronto tendremos nuestra libertad. Mi pueblo está cansado de ser oprimido, y ustedes invasores pagarán por lo que ha sucedido, nuestra tierra la han destruido pero de nuestro corazón se siente un latido, aún no estamos en el olvido. Nuestra cultura quisiste eliminar, pero la mancha de plátano es difícil de borrar, armados con fusiles y machetes iremos a luchar, y en esta noche la muerte de Filiberto y Albizu vamos a vengar, ya pronto la supremacía americana va a terminar, por fin mi pueblo podrá respirar. Escrito por: Yamil Rosario Vázquez (16-feb-2012) Este poema es dedicado a todas las personas que en sus vidas han puesto un granito de arena para lograr la independencia de Puerto Rico, y a aquellos que han muerto luchando por ella. En especial a: Pedro Albizu Campos, Filiberto Ojeda Ríos, Ramón Emeterio Betances, y los a los estudiantes de la Universidad de Puerto Rico recinto de Río Piedras.
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Feb 18, 2012
Feb 18, 2012 at 4:59 PM UTC
Todo pueblo merece ser libre
Quién hubiera creído que se hallaba sola en el aire, oculta, tu mirada. Quién hubiera creído esa terrible ocasión de nacer puesta al alcance de mi suerte y mis ojos, y que tú y yo iríamos, despojados de todo bien, de todo mal, de todo, a aherrojarnos en el mismo silencio, a inclinarnos sobre la misma fuente para vernos y vernos mutuamente espiados en el fondo, temblando desde el agua, descubriendo, pretendiendo alcanzar quién eras tú detrás de esa cortina, quién era yo detrás de mí. Y todavía no hemos visto nada. Espero que alguien venga, inexorable, siempre temo y espero, y acabe por nombrarnos en un signo, por situarnos en alguna estación por dejarnos allí, como dos gritos de asombro. Pero nunca será. Tú no eres ésa, yo no soy ése, ésos, los que fuimos antes de ser nosotros. Eras sí pero ahora suenas un poco a mí. Era sí pero ahora vengo un poco a ti. No demasiado, solamente un toque, acaso un leve rasgo familiar, pero que fuerce a todos a abarcarnos a ti y a mí cuando nos piensen solos.Hemos llegado al crepúsculo neutro donde el día y la noche se funden y se igualan. Nadie podrá olvidar este descanso. Pasa sobre mis párpados el cielo fácil a dejarme los ojos vacíos de ciudad. No pienses ahora en el tiempo de agujas, en el tiempo de pobres desesperaciones. Ahora sólo existe el anhelo desnudo, el sol que se desprende de sus nubes de llanto, tu rostro que se interna noche adentro hasta sólo ser voz y rumor de sonrisa.Puedes querer el alba cuando ames. Puedes venir a reclamarte como eras. He conservado intacto tu paisaje. Lo dejaré en tus manos cuando éstas lleguen, como siempre, anunciándote. Puedes venir a reclamarte como eras. Aunque ya no seas tú. Aunque mi voz te espere sola en su azar quemando y tu dueño sea eso y mucho más. Puedes amar el alba cuando quieras. Mi soledad ha aprendido a ostentarte. Esta noche, otra noche tú estarás y volverá a gemir el tiempo giratorio y los labios dirán esta paz ahora esta paz ahora. Ahora puedes venir a reclamarte, penetrar en tus sábanas de alegre angustia, reconocer tu tibio corazón sin excusas, los cuadros persuadidos, saberte aquí. Habrá para vivir cualquier huida y el momento de la espuma y el sol que aquí permanecieron. Habrá para aprender otra piedad y el momento del sueño y el amor que aquí permanecieron. Esta noche, otra noche tú estarás, tibia estarás al alcance de mis ojos, lejos ya de la ausencia que no nos pertenece. He conservado intacto tu paisaje pero no sé hasta dónde está intacto sin ti, sin que tú le prometas horizontes de niebla, sin que tú le reclames su ventana de arena. Puedes querer el alba cuando ames. Debes venir a reclamarte como eras. Aunque ya no seas tú, aunque contigo traigas dolor y otros milagros. Aunque seas otro rostro de tu cielo hacia mí.
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Asunción de ti
Quién hubiera creído que se hallaba sola en el aire, oculta, tu mirada. Quién hubiera creído esa terrible ocasión de nacer puesta al alcance de mi suerte y mis ojos, y que tú y yo iríamos, despojados de todo bien, de todo mal, de todo, a aherrojarnos en el mismo silencio, a inclinarnos sobre la misma fuente para vernos y vernos mutuamente espiados en el fondo, temblando desde el agua, descubriendo, pretendiendo alcanzar quién eras tú detrás de esa cortina, quién era yo detrás de mí. Y todavía no hemos visto nada. Espero que alguien venga, inexorable, siempre temo y espero, y acabe por nombrarnos en un signo, por situarnos en alguna estación por dejarnos allí, como dos gritos de asombro. Pero nunca será. Tú no eres ésa, yo no soy ése, ésos, los que fuimos antes de ser nosotros. Eras sí pero ahora suenas un poco a mí. Era sí pero ahora vengo un poco a ti. No demasiado, solamente un toque, acaso un leve rasgo familiar, pero que fuerce a todos a abarcarnos a ti y a mí cuando nos piensen solos.Hemos llegado al crepúsculo neutro donde el día y la noche se funden y se igualan. Nadie podrá olvidar este descanso. Pasa sobre mis párpados el cielo fácil a dejarme los ojos vacíos de ciudad. No pienses ahora en el tiempo de agujas, en el tiempo de pobres desesperaciones. Ahora sólo existe el anhelo desnudo, el sol que se desprende de sus nubes de llanto, tu rostro que se interna noche adentro hasta sólo ser voz y rumor de sonrisa.Puedes querer el alba cuando ames. Puedes venir a reclamarte como eras. He conservado intacto tu paisaje. Lo dejaré en tus manos cuando éstas lleguen, como siempre, anunciándote. Puedes venir a reclamarte como eras. Aunque ya no seas tú. Aunque mi voz te espere sola en su azar quemando y tu dueño sea eso y mucho más. Puedes amar el alba cuando quieras. Mi soledad ha aprendido a ostentarte. Esta noche, otra noche tú estarás y volverá a gemir el tiempo giratorio y los labios dirán esta paz ahora esta paz ahora. Ahora puedes venir a reclamarte, penetrar en tus sábanas de alegre angustia, reconocer tu tibio corazón sin excusas, los cuadros persuadidos, saberte aquí. Habrá para vivir cualquier huida y el momento de la espuma y el sol que aquí permanecieron. Habrá para aprender otra piedad y el momento del sueño y el amor que aquí permanecieron. Esta noche, otra noche tú estarás, tibia estarás al alcance de mis ojos, lejos ya de la ausencia que no nos pertenece. He conservado intacto tu paisaje pero no sé hasta dónde está intacto sin ti, sin que tú le prometas horizontes de niebla, sin que tú le reclames su ventana de arena. Puedes querer el alba cuando ames. Debes venir a reclamarte como eras. Aunque ya no seas tú, aunque contigo traigas dolor y otros milagros. Aunque seas otro rostro de tu cielo hacia mí.
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Enamorarte de mí es como enamorarte del mar; te cautiva desde el primer momento en que lo ves. Al principio observas el panorama, el agua, el cielo, los animales, las personas alrededor. Una ligera sonrisa se te escapa al sentir la necesidad de quitarte los zapatos para experimentar el primer contacto físico. Se sentirá extraño, la arena podrá ser caliente, en cambio, tu curiosidad aumenta al preguntarte ¿Cómo será en lo más profundo del agua? Alzas la vista, miras perplejo el paisaje; las nubes y los pájaros juegan revoloteando haciendo juego con mis olas. Te gusta, la excitación cada vez es más, sientes que es momento, quieres sumergirte en mis aguas y sin rodeos, saltas al agua dejándote sumiso ante mí. Danzas conmigo a los compas del vaivén, algo te distrae. Miras con demasiada atención el interior de mis aguas, de mí ser. Fijas la mirada en un abismó oscuro que se le ve a lo lejos, te aproximas a él, comienzas a sentirte perdido, cautivo, sin rumbo. Sales a la superficie, ya es casi de noche. Te sientas en mi regazo a contemplar la puesta del sol y ahí, en ese preciso momento, te das cuenta que acabas de enamorarte algo vivo, algo inmenso; algo que será tuyo pero solo por minutos.
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Oct 21, 2014
Oct 21, 2014 at 9:23 PM UTC
Un paseo eterno en el mar
A orillas, de rodillas, se sentó y me hablo. Me plasmo la puesta de sol que había presenciado, Canto su poema favorito. Hablo sobre el amor de mis días, Y la soledad que reencarnaba mi silueta. Yo la escuchaba, cual sonido de las gaviotas, Como si la vida que ella recitaba fuese de admirar. Su sonrisa era como brisa, Le devolvía el brillo a mi piel. Pero sin importar el brillo, En su regazo, Se encontraba mi alma. Alma descolorada, sin algo adentro; Que lloraba sin lágrimas por falta de esencia. “Triste vida mía, ¿qué ha sucedido contigo?” Pregunta con ternura. Y allí yacía, Esperando alguna contestación. Las pocas lágrimas que quedaban Brotaron como flores en pradera La tenía frente a mí, Mi parte desnuda, cristalizada, pura. Seque mis lágrimas y le di las gracias, Por su visita inesperada.
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Mar 26, 2015
Mar 26, 2015 at 11:00 PM UTC
Visitas inesperadas.
hombros hermosos brazos hermosos tripa tan linda pie chiquito pero también marido viejo regalaron a helen carmody los diablos de Karthum los marcos de oro tanta sabiduría acumulada tanta sabiduría ¿no va para la muerte? ¡ah helen! ¡qué hermosos ojos tiene helen! de allí crecían sus pechos verdaderamente y no de su mujer los pechos suyos un día que las notas del buey rey en la mañana clara entraban y salían de los amores de helen como pan de vestir a la hora de salir a la puerta la llamaron para oírla llorar "no apartes la muerte de ti helen" dijeron "no quiebres el espejo árbol florido" le dijeron e helen carmody en función qué triste era todo esto mejor hubiera sido callar las verdes hierbas saben dar amarillo y helen sola oscura no sabe nada nada sino calar y deshacerse como la voz del padre en mesa puesta no pregunten porqué criaturitas ella callaba llaba como las ánforas del hijo triste ninguno lo tomó de beber las gallinas todas vestidas de ***** ponen sus huevos conmovidos peor helen carmody ya no no la persigan caballos yeguas mámenle la memoria ah siempre para siempre
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Lamento por la tripa de helen carmody
Caminas por el campo de Castilla y casi no lo ves. Un intrincado versículo de Juan es tu cuidado y apenas reparaste en la amarilla puesta del sol. La vaga luz delira y en el confín del Este se dilata esa luna de escarnio y de escarlata que es acaso el espejo de la Ira. Alzas los ojos y la miras. Una memoria de algo que fue tuyo empieza y se apaga. La pálida cabeza bajas y sigues caminando triste, sin recordar el verso que escribiste: Y su epitafio la sangrienta luna.
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A un viejo poeta
Fresca, lozana, pura y olorosa, gala y adorno del pensil florido, gallarda puesta sobre el ramo erguido, fragancia esparce la naciente rosa.  Mas si el ardiente sol lumbre enojosa vibra, del can en llamas encendido, el dulce aroma y el color perdido, sus hojas lleva el aura presurosa.  Así brilló un momento mi ventura en alas del amor, y hermosa nube fingí tal vez de gloria y de alegría.  Mas, ay, que el bien trocóse en amargura, y deshojada por los aires sube la dulce flor de la esperanza mía.
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Soneto
¡Pradera, feliz día! Del regio Buenos Aires quedaron allá lejos el fuego y el hervor; hoy en tu verde triunfo tendrán mis sueños vida, respiraré tu aliento, me bañaré en tu sol.Muy buenos días, huerto. Saludo la frescura que brota de las ramas de tu durazno en flor; formada de rosales, tu calle de Florida mira pasar la Gloria, la Banca y el Sport.Un pájaro poeta rumia en su buche versos; chismoso y petulante, charlando va un gorrión; las plantas trepadoras conversan de política; las rosas y los lirios del arte y del amor.Rigiendo su cuadriga de mágicas libélulas, de sueños millonarios, pasa el travieso Puck; y, espléndida sportwoman, en su celeste carro, la emperatriz Titania seguida de Oberón.De noche, cuando muestra su medio anillo de oro bajo el azul tranquilo, la amada de Pierrot, es una fiesta pálida la que en el huerto reina, toca en la lira el aire su do-re-mi-fa-sol.Curiosas las violetas a su balcón se asoman. Y una suspira: «¡lástima que falte el ruiseñor!» Los silfos acompasan la danza de las brisas en un walpurgis vago de aromas y de visión.De pronto se oye el eco del grito de la pampa; brilla como una puesta del argentino sol; y un espectral jinete como una sombra cruza, sobre su espalda un poncho; sobre su faz, dolor.-¿Quién eres, solitario viajero de la noche? -Yo soy la Poesía que un tiempo aquí reinó: Yo soy el primer gaucho que parte para siempre, de nuestra vieja patria llevando el corazón.
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Del campo
Por las ondas del mar de unos cabellos un barco de marfil pasaba un día que, humillando sus olas, deshacía los crespos lazos que formaban de ellos; iba el Amor en él cogiendo en ellos las hebras que del peine deshacía cuando el oro lustroso dividía, que éste era el barco de los rizos bellos. Hizo de ellos Amor escota al barco, grillos al albedrío, al alma esposas, oro de Tíbar y del sol reflejos; y puesta de un cabello cuerda al arco, así tiró las flechas amorosas que alcanzaban mejor cuanto más lejos.
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Celso al peine de clavelia
Recuérdalo tú y recuérdalo a otros, Cuando asqueados de la bajeza humana, Cuando iracundos de la dureza humana: Este hombre solo, este acto solo, esta fe sola. Recuérdalo tú y recuérdalo a otros. En 1961 y en ciudad extraña, Más de un cuarto de siglo Después. Trivial la circunstancia, Forzado tú a pública lectura, Por ella con aquel hombre conversaste: Un antiguo soldado En la Brigada Lincoln. Veinticinco años hace, este hombre, Sin conocer tu tierra, para él lejana Y extraña toda, escogió ir a ella Y en ella, si la ocasión llegaba, decidió apostar su vida, Juzgando que la causa allá puesta al tablero Entonces, digna era De luchar por la fe que su vida llenaba. Que aquella causa aparezca perdida, Nada importa; Que tantos otros, pretendiendo fe en ella Sólo atendieran a ellos mismos, Importa menos. Lo que importa y nos basta es la fe de uno. Por eso otra vez hoy la causa te aparece Como en aquellos días: Noble y tan digna de luchar por ella. Y su fe, la fe aquella, él la ha mantenido A través de los años la derrota, Cuando todo parece traicionarla. Mas esa fe, te dices, es lo que sólo importa. Gracias, Compañero, gracias Por el ejemplo. Gracias porque me dices Que el hombre es noble. Nada importa que tan pocos lo sean: Uno, uno tan sólo basta Como testigo irrefutable De toda la nobleza humana.
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1936
Pintura de una mujer en el viento, con un libro, azul o amarillo. En sus pies un lagarto y un viento de mar. Entre el mal anulado y el otro bien entre las piernas se encuentra un poema: Ella ambrienta se quita la mascara, y tiene otra, puesta en ese sentido con otras, mas oscuras y feas.
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May 5, 2015
May 5, 2015 at 4:32 PM UTC
Pintura Sentir
ayer saque tus memorias de paseo de la mano caminamos por viejos senderos oliendo flores buscando amparo en juegos, recuerdos y amores donde la alegria imperaba y tambien moría contamos petalos llenos de pudor y sus colores de dolor acariciando nubes de locura anduvimos riendonos del sabor viejo de la amargura ya viendo el ocaso las ternuras marchitaban tu sombra lloraba y mi mano soltaba se rompía veia como se dividia en par por que la puesta del sol me recibía ahí la dejé entre llantos y sonrisas balbuceando un arrullo sin matiz al rato solo los coquís se oían y con su canto borraban tu sombra de raíz en mi vida
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May 5, 2017
May 5, 2017 at 1:38 PM UTC
senderos
La puesta del sol se cayó para ti de nuevo As you looked to the West I turned my back I wanted to see if you could make the sun rise Que estas buscando mi querida I see you longing for something That is why I must wait for you to decide What am I compared to a dream that paints the skies Entonces es mejor esperar que perderte I’ll be around like this thing upon which you travel It’s so far beyond the horizon It’s become my life to imagine the reason for your cries Me miraste a los ojos, todavía buscas Why must you make me wonder It is how a woman must live needing to be convinced I’m not asking you to trust my words, just my eyes
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Apr 13, 2017
Apr 13, 2017 at 10:00 PM UTC
Ella Busca Mas Alla De Mi Corazon
Difícilmente llamo a la realidad, como el perro, y también aúllo. Cómo amaría establecer el diálogo del hidalgo y el barquero, pintar la jirafa, describir los acordeones, celebrar mi musa desnuda y enroscada a mi cintura de asalto y resistencia. Así es mi cintura, mi cuerpo en general, una lucha despierta y larga, y mis riñones escuchan. Oh Dios, cuántas ranas habituadas a la noche, silbando y roncando con gargantas de seres humanos a los cuarenta años, y qué angosta y sideral es la curva que hasta lo más lejos me rodea! Llorarían en mi caso los cantores italianos, los doctores de astronomía ceñidos por esta alba negra, definidos hasta el corazón por esta aguda espada. Y luego esa condensación, esa unidad de elementos de la noche, esa suposición puesta detrás de cada cosa, y ese frío tan claramente sostenido por estrellas. Execración para tanto muerto que no mira, para tanto herido de alcohol o infelicidad, y loor al nochero, al inteligente que soy yo, sobreviviente adorador de los cielos.
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Establecimientos nocturnos
Era un ritmo: el que vibra en el espacio como queja inmortal y se levanta y llega del Señor hasta el palacio ¡Un ritmo!, y en el cielo de topacio se perdió: ¡Como todo lo que canta! Era un ave: su nido en el paraje que habitamos formó; cual filoomela, gorjeaba al amparo del follaje. ¡Un ave! y sacudiendo su plumaje se alejó: ¡como todo lo que vuela! Era un lampo: el flamígero, de plata, que tiende su fulgor en la penumbra de casto amanecer, y se dilata por el éter. ¡Un lampo! y su luz grata se apagó: ¡como todo lo que alumbra! No fue su muerte conjunción febea ni puesta melancólica de Diana, sino eclipse de Vísper, que recrea los cielos con su luz, y parpadea y cede ante el fulgor de la mañana. Morir cuando la tumba nos reclama, cuando la dicha suspirando quedo: "Adiós", murmura, y se extinguió la llama de la fe, y aunque todo dice: "Ama", responde el corazón: "¡Si ya no puedo!"; cuando solo escuchamos dondequiera del tedio el gran monologar eterno, y en vano desparrama Primavera su florido caudal en la pradera, porque dentro llevamos el invierno, ¡bien está! Mas partir en pleno día, cuando el sol glorifica la jornada, cuando todo en el pecho ama y confía y la vida, Julieta enamorada, nos dice: ¡No te vayas todavía!, y forma la ilusión mundos d'encaje y los troncos de savia están henchidos, y las frondas perfuman el boscaje, y los nidos salpican el frondaje, y las aves arrullan en los nidos, ¡es muy triste, en verdad! Tal fue su suerte, ¡oh poeta!, y en vano a tu partida opusieron al par su muro fuerte Amor, más poderoso que la muerte; Juventud, ¡el paladion de la vida! Ave, ritmo, perfume, luz qu'encanta: el cariño a perderos se rebela; entre Dios y vosotros se levanta; mas os vais: ¡como todo lo que canta! os perdéis: ¡como todo lo que vuela...!
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Perlas negras - xl
Era un ritmo: el que vibra en el espacio como queja inmortal y se levanta y llega del Señor hasta el palacio ¡Un ritmo!, y en el cielo de topacio se perdió: ¡Como todo lo que canta! Era un ave: su nido en el paraje que habitamos formó; cual filoomela, gorjeaba al amparo del follaje. ¡Un ave! y sacudiendo su plumaje se alejó: ¡como todo lo que vuela! Era un lampo: el flamígero, de plata, que tiende su fulgor en la penumbra de casto amanecer, y se dilata por el éter. ¡Un lampo! y su luz grata se apagó: ¡como todo lo que alumbra! No fue su muerte conjunción febea ni puesta melancólica de Diana, sino eclipse de Vísper, que recrea los cielos con su luz, y parpadea y cede ante el fulgor de la mañana. Morir cuando la tumba nos reclama, cuando la dicha suspirando quedo: "Adiós", murmura, y se extinguió la llama de la fe, y aunque todo dice: "Ama", responde el corazón: "¡Si ya no puedo!"; cuando solo escuchamos dondequiera del tedio el gran monologar eterno, y en vano desparrama Primavera su florido caudal en la pradera, porque dentro llevamos el invierno, ¡bien está! Mas partir en pleno día, cuando el sol glorifica la jornada, cuando todo en el pecho ama y confía y la vida, Julieta enamorada, nos dice: ¡No te vayas todavía!, y forma la ilusión mundos d'encaje y los troncos de savia están henchidos, y las frondas perfuman el boscaje, y los nidos salpican el frondaje, y las aves arrullan en los nidos, ¡es muy triste, en verdad! Tal fue su suerte, ¡oh poeta!, y en vano a tu partida opusieron al par su muro fuerte Amor, más poderoso que la muerte; Juventud, ¡el paladion de la vida! Ave, ritmo, perfume, luz qu'encanta: el cariño a perderos se rebela; entre Dios y vosotros se levanta; mas os vais: ¡como todo lo que canta! os perdéis: ¡como todo lo que vuela...!
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A las doce de la noche, por las puertas de la gloria y al fulgor de perla y oro de una luz extraterrestre, sale en hombros de cuatro ángeles, y en su silla gestatoria,                 San Silvestre. Más hermoso que un rey mago, lleva puesta la tiara, de que son bellos diamantes Sirio, Arturo y Orión; y el anillo de su diestra hecho cual si fuese para                   Salomón. Sus pies cubren los joyeles de la Osa adamantina, y su capa raras piedras de una ilustre Visapur; y colgada sobre el pecho resplandece la divina               Cruz del Sur. Va el pontífice hacia Oriente; ¿va a encontrar el áureo barco donde al brillo de la aurora viene en triunfo el rey Enero? Ya la aljaba de Diciembre se fue toda por el arco                 del Arquero. A la orilla del abismo misterioso de lo Eterno el inmenso Sagitario no se cansa de flechar; le sustenta el frío Polo, lo corona el blanco Invierno y le cubre los riñones el vellón azul del mar. Cada flecha que dispara, cada flecha es una hora; doce aljabas cada año para él trae el rey Enero; en la sombra se destaca la figura vencedora                 del Arquero. Al redor de la figura del gigante se oye el vuelo misterioso y fugitivo de las almas que se van, y el ruido con que pasa por la bóveda del cielo con sus alas membranosas el murciélago Satán. San Silvestre, bajo el palio de un zodíaco de virtudes, del celeste Vaticano se detiene en los umbrales mientras himnos y motetes canta un coro de laúdes                 inmortales. Reza el santo y pontifica; y al mirar que viene el barco donde en triunfo llega Enero, ante Dios bendice al mundo; y su brazo abarca el arco                 y el Arquero.
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Año nuevo
A las doce de la noche, por las puertas de la gloria y al fulgor de perla y oro de una luz extraterrestre, sale en hombros de cuatro ángeles, y en su silla gestatoria,                 San Silvestre. Más hermoso que un rey mago, lleva puesta la tiara, de que son bellos diamantes Sirio, Arturo y Orión; y el anillo de su diestra hecho cual si fuese para                   Salomón. Sus pies cubren los joyeles de la Osa adamantina, y su capa raras piedras de una ilustre Visapur; y colgada sobre el pecho resplandece la divina               Cruz del Sur. Va el pontífice hacia Oriente; ¿va a encontrar el áureo barco donde al brillo de la aurora viene en triunfo el rey Enero? Ya la aljaba de Diciembre se fue toda por el arco                 del Arquero. A la orilla del abismo misterioso de lo Eterno el inmenso Sagitario no se cansa de flechar; le sustenta el frío Polo, lo corona el blanco Invierno y le cubre los riñones el vellón azul del mar. Cada flecha que dispara, cada flecha es una hora; doce aljabas cada año para él trae el rey Enero; en la sombra se destaca la figura vencedora                 del Arquero. Al redor de la figura del gigante se oye el vuelo misterioso y fugitivo de las almas que se van, y el ruido con que pasa por la bóveda del cielo con sus alas membranosas el murciélago Satán. San Silvestre, bajo el palio de un zodíaco de virtudes, del celeste Vaticano se detiene en los umbrales mientras himnos y motetes canta un coro de laúdes                 inmortales. Reza el santo y pontifica; y al mirar que viene el barco donde en triunfo llega Enero, ante Dios bendice al mundo; y su brazo abarca el arco                 y el Arquero.
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Glancing above To the star dusted sky, My heart twists and flips At the very thought of you. Of our wild adventures. Can we be as close as we used to be? To the blaring sounds of the radio, Dancing till we're out of breath? Clasping our hands tightly, Unwilling to let go? Listening to our hearts Beat on endless repeat, Laughing till we're the only noise left between us? Forbidding our eyes to escape eachother? The moon knows How much I speak of you, How our secrets tangle in the wind. How much I long for you to stare up at the night beside me. When the stars melt amongst the darkness, They always lead me back your way.
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Aug 31, 2020
Aug 31, 2020 at 4:14 AM UTC
Deja una luz puesta para mi.
Verde verderol ¡endulza la puesta del sol! Palacio de encanto, el pinar tardío arrulla con llanto la huida del río. Allí el nido umbrío tiene el verderol. Verde verderol ¡endulza la puesta del sol! La última brisa es suspiradora, el sol rojo irisa al pino que llora. ¡Vaga y lenta hora nuestra, verderol! Verde verderol ¡endulza la puesta del sol! Soledad y calma, silencio y grandeza. La choza del alma se recoje y reza. De pronto ¡belleza! canta el verderol. Verde verderol ¡endulza la puesta del sol! Su canto enajena (¿se ha parado el viento?) el campo se llena de su sentimiento. Malva es el lamento, verde el verderol. Verde verderol ¡endulza la puesta del sol!
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Verde verderol
la vez que a bob chambers lo vieron estaba poniendo lento el día dura la vista claro el corazón le dieron una cama de rosas que fue a tirar al mar entonces del costado se le alzaban como especies de oleajes carnes que se soñaban alas a bob chambers y no pasaron de su piel en esta edad tan carestía ¿ah caramba! ¡ah bob chambers dos en su vehículo terrestre! olvidados yacen ahora bajo sus capas de volar quedándose y tanta pena apenas se soporta pero qué hacer bob esperaba al viento sur "madre vieja tengo en casa" decía y chambers vivía vuelto al sur con la mesa puesta nunca se pusieron de acuerdo sobre este punto cardinal así ocurrió lo que se supo: tirando a un lado y a otro bob chambers se rompió la soledad o perros se comieron su agujero central todo el pueblo lo vio a bob partir a chambers estallar en la mañana lenta nunca hubo espectáculo igual y todos aplaudieron y todos aplaudieron menos la amiga que lloraba por bob el que dejó el amor para mañana menos la amiga que lloraba por chambers el que dejó el amor para la noche lavaron a la amiga con rosas y limón le dejaron los pies en agua fría y nadie habla de bob chambers se la pasan desarmándolo tristes como señores bob chambers no protesta viaja por la muerte montado en un burrito con la mejilla cerca de la luna tan alta y una almohadita para el sol
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Lamento por el vuelo de bob chambers
cada gracia de vos o don tuyo / ¿es más pena o sed? / sol que cae de vos / amparo / ¿sos grandeza que aparta el agua de esta sed? / ¿chispa tierna de amor que hace volar lejos de vos? / ¿calor o claridad / plumita suave por el alma? / ¿deseo que crece / hace crecer? / ¿ausencia que junta tu hermosura como un árbol en la mitad del día? / ¿día sos quemando miedos / matando las sabandijas del dolor? / ¿atada a tu bondad estás como un lueguito? / ¿fuerza sos y consuelo o tormento gozoso / dorado a contraluz / másvida cierta como tu mano puesta sobre mi vida como vos?
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Comentario viii
Herido y muerto, hermano, criatura veraz, republicana, están andando en tu trono, desde que tu espinazo cayó famosamente; están andando, pálido, en tu edad flaca y anual, laboriosamente absorta ante los vientos. Guerrero en ambos dolores, siéntate a oír, acuéstate al pie del palo súbito, inmediato de tu trono; voltea; están las nuevas sábanas, extrañas; están andando, hermano, están andando. Han dicho: «Cómo! Dónde!...», expresándose en trozos de paloma, y los niños suben sin llorar a tu polvo. Ernesto Zúñiga, duerme con la mano puesta, con el concepto puesto, en descanso tu paz, en paz tu guerra. Herido mortalmente de vida, camarada, camarada jinete, camarada caballo entre hombre y fiera, tus huesecillos de alto y melancólico dibujo forman pompa española, pompa laureada de finísimos andrajos! Siéntate, pues, Ernesto, oye que están andando, aquí, en tu trono, desde que tu tobillo tiene canas. ¿Qué trono? ¡Tu zapato derecho! ¡Tu zapato!
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Vi
Mi recuerdo de varias lunas, de varios ayeres Donde las aulas eran cunas y los maestros las mujeres Promesas de vida que presumían permanencia, la vida en ciencia Obstinadamente forjado, añicos hice creencia tras vivencia Aquellos años donde la vida era sencilla y sin penas a pagar Crecer fue caminar en la orilla, cenas con agua de mar Incongruentes lecciones, incoherentes pensamientos En cuantas secciones fallar, inherentes lamentos Me busco para al fin nacer y darme definición Mi plena consciencia puesta en este mundo Tuve que creer y luego no, esa fue la elección No quiero ser guiado más, ni un segundo
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Jan 21, 2019
Jan 21, 2019 at 3:31 PM UTC
¿Donde estoy?