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"pueblos" poems
homage to Wallace Stevens I - My Focus pistoned up the rise       and all at once, the Rockies -             silhouettes against the western skies. II - On the road to Boulder       a pleated ridge crawls north             like a blue whale bound for the open sea. III -  Appalachia's intoxicating verdure       never fails to induce in us             a certain mellowing of the spirit. IV - You 'conquered' my North Face, did you?       Why, I should skewer your arrogant ***             like a holiday lamb culled for the sacrifice. V - Lewis and Clark looked west       surveying the Bitterroots' frigid expanse.             Farewell Northwest Passage!   VI - Pueblos stranded on Enchanted Mesa -       their rock stairs crumbled to the valley floor.             Should they dive to their death or starve? VII –Touristas at Big Bend Park       wonder at its pastel window -             its romantic haze a toxic gift       from stacks across the Rio Grande. VIII – The once mighty Ozarks humbled by age,                 dwarfed by the youthful Rockies.             Listen up, youngsters, your time will come! IX – We de-bussed to seize the dolomites       with our hyper-kinetic shutters.             Pausing for a draught of Italian air,       I felt the whack of an Alpine snowball. X - Before Oregon's crater had its lake,       the mountain scorched the village below.             Today its azure waters preach only serenity. XI – Looking down from Shissler peak       to the golden meadow below             where the elk herd calmly grazes. XII – Do mists veil the Blue Ridge Mountains       or are there really no mountains at all -             only clouds decked out in mountain attire? XIII – They say that peaks more steep than Everest       soar up from the ocean floor.             Who will scale their sunken heights? May 28,  2010 – Boulder Colorado
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Mar 19, 2014
Mar 19, 2014 at 12:18 AM UTC
13 Ways of Looking at the Mountains
homage to Wallace Stevens I - My Focus pistoned up the rise       and all at once, the Rockies -             silhouettes against the western skies. II - On the road to Boulder       a pleated ridge crawls north             like a blue whale bound for the open sea. III -  Appalachia's intoxicating verdure       never fails to induce in us             a certain mellowing of the spirit. IV - You 'conquered' my North Face, did you?       Why, I should skewer your arrogant ***             like a holiday lamb culled for the sacrifice. V - Lewis and Clark looked west       surveying the Bitterroots' frigid expanse.             Farewell Northwest Passage!   VI - Pueblos stranded on Enchanted Mesa -       their rock stairs crumbled to the valley floor.             Should they dive to their death or starve? VII –Touristas at Big Bend Park       wonder at its pastel window -             its romantic haze a toxic gift       from stacks across the Rio Grande. VIII – The once mighty Ozarks humbled by age,                 dwarfed by the youthful Rockies.             Listen up, youngsters, your time will come! IX – We de-bussed to seize the dolomites       with our hyper-kinetic shutters.             Pausing for a draught of Italian air,       I felt the whack of an Alpine snowball. X - Before Oregon's crater had its lake,       the mountain scorched the village below.             Today its azure waters preach only serenity. XI – Looking down from Shissler peak       to the golden meadow below             where the elk herd calmly grazes. XII – Do mists veil the Blue Ridge Mountains       or are there really no mountains at all -             only clouds decked out in mountain attire? XIII – They say that peaks more steep than Everest       soar up from the ocean floor.             Who will scale their sunken heights? May 28,  2010 – Boulder Colorado
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Nació la palabra en la sangre, creció en el cuerpo oscuro, palpitando, y voló con los labios y la boca. Más lejos y más cerca aún, aún venía de padres muertos y de errantes razas, de territorios que se hicieron piedra, que se cansaron de sus pobres tribus, porque cuando el dolor salió al camino los pueblos anduvieron y llegaron y nueva tierra y agua reunieron para sembrar de nuevo su palabra. Y así la herencia es ésta: éste es el aire que nos comunica con el hombre enterrado y con la aurora de nuevos seres que aún no amanecieron. Aún la atmósfera tiembla con la primera palabra elaborada con pánico y gemido. Salió de las tinieblas y hasta ahora no hay trueno que truene aún con su ferretería como aquella palabra, la primera palabra pronunciada: tal vez sólo un susurro fue, una gota, y cae y cae aún su catarata. Luego el sentido llena la palabra. Quedó preñada y se llenó de vidas. Todo fue nacimientos y sonidos: la afirmación, la claridad, la fueza, la nagación, la destrucción, la muerte: el verbo asumió todos los poderes y se fundió existencia con esencia en la electricidad de su hermosura. Palabra humana, sílaba, cadera de larga luz y dura platería, hereditaria copa que recibe las comunicaciones de la sangre: he aquí que el silencio fue integrado por el total de la palabra humana y no hablar es morir entre los seres: se hace lenguaje hasta la cabellera, habla la boca sin mover los labios: los ojos de repente son palabras. Yo tomo la palabra y la recorro como si fuera sólo forma humana, me embelesan sus líneas y navego en cada resonancia del idioma: pronuncio y soy y sin hablar me acerca el fin de las palabras al silencio. Bebo por la palabra levantando una palabra o copa cristalina, en ella bebo el vino del idioma o el agua interminable, manantial maternal de las palabras, y copa y agua y vino originan mi canto porque el verbo es origen y vierte vida: es sangre, es la sangre que expresa su substancia y está dispuesto así su desarrollo: dan cristal al cristal, sangre a la sangre, y dan vida a la vida las palabras.
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La palabra
Nació la palabra en la sangre, creció en el cuerpo oscuro, palpitando, y voló con los labios y la boca. Más lejos y más cerca aún, aún venía de padres muertos y de errantes razas, de territorios que se hicieron piedra, que se cansaron de sus pobres tribus, porque cuando el dolor salió al camino los pueblos anduvieron y llegaron y nueva tierra y agua reunieron para sembrar de nuevo su palabra. Y así la herencia es ésta: éste es el aire que nos comunica con el hombre enterrado y con la aurora de nuevos seres que aún no amanecieron. Aún la atmósfera tiembla con la primera palabra elaborada con pánico y gemido. Salió de las tinieblas y hasta ahora no hay trueno que truene aún con su ferretería como aquella palabra, la primera palabra pronunciada: tal vez sólo un susurro fue, una gota, y cae y cae aún su catarata. Luego el sentido llena la palabra. Quedó preñada y se llenó de vidas. Todo fue nacimientos y sonidos: la afirmación, la claridad, la fueza, la nagación, la destrucción, la muerte: el verbo asumió todos los poderes y se fundió existencia con esencia en la electricidad de su hermosura. Palabra humana, sílaba, cadera de larga luz y dura platería, hereditaria copa que recibe las comunicaciones de la sangre: he aquí que el silencio fue integrado por el total de la palabra humana y no hablar es morir entre los seres: se hace lenguaje hasta la cabellera, habla la boca sin mover los labios: los ojos de repente son palabras. Yo tomo la palabra y la recorro como si fuera sólo forma humana, me embelesan sus líneas y navego en cada resonancia del idioma: pronuncio y soy y sin hablar me acerca el fin de las palabras al silencio. Bebo por la palabra levantando una palabra o copa cristalina, en ella bebo el vino del idioma o el agua interminable, manantial maternal de las palabras, y copa y agua y vino originan mi canto porque el verbo es origen y vierte vida: es sangre, es la sangre que expresa su substancia y está dispuesto así su desarrollo: dan cristal al cristal, sangre a la sangre, y dan vida a la vida las palabras.
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Llora palestina, llora Llora gaza Lloran las fronteras Supuran sus llagas llenas de cantos de injusticia Largos cantos de dolor que emanan de las entrañas Llora Honduras, llora El Salvador, Llora Nicaragua Tus hijos los más pequeños montados en bestias Huyendo de otras bestias, rodeados de bestias Hacia la bestia padre Padre de todas las bestias (solo basta recordar para entender) Llora México entre plomos y promesas Llora el indio en la sierra La mujer en costa chica El campesino en la huasteca México un plantío de drogas y de sangre Donde los ricos se hacen más ricos Y los pobres valen menos que las balas que los matan Llora la Tierra, Onile, la Pachamama Entre lenguajes hegemónicos y pueblos sublevados Hace mucho que nadie la escucha Solo los indios y los brujos con sus hechizos Pero pronto volveremos a poner la frente al piso Para oír de cerca lo que reclama.
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Jul 30, 2014
Jul 30, 2014 at 5:33 AM UTC
Llora Pachamama
En esas doce horas que somos la espalda del mundo en aquel diario eclipse eclipse de pueblos ecllipse de montes y páramos eclipse de humanos eclipse de mar el ***** le tiñe a la Tierra mitad de la cara por más que se ponga luz artificial negrura de sombra sombra de negrura que a nadie le asombra y a todo perdura obscura la España y claro Japón obscura Caracas y claro Cantón y siempre girando hacia el Este aquí está tiznando allá está celeste esa sombra inmensa esa sombra eterna que tuvo comienzo al comienzo del comienzo rotativo eclipse eclipse total pide a los humanos un solemne rito que es horizontal y cada doce horas que llega me alegro porque medio mundo se tiñe de ***** y en ello no cabe distingo racial
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La noche
Escupe gente que  no tienen ereccion y lamen constituciones congeladas ! Escupe la falsa historia de las calles ! Escupe la cabeza del poder ! Escupe comerciantes de sustancias , las sotanas de la oscuridad y santos Zares ! Escupe dioses falsificadores y templos de atontamiento ! Escupe el preparan ballonetas y intelectuales militaristas ! Escupe los Nobel de la paz y dictatores Nobelistas ! Escupe primeros de Mayo vendidos y lamentos espias ! Esupe al anfitrion de los pueblos para que no levante cabeza ! Escupe relojes despertadores que te guian a la tristeza ! Escupe a los que duermen tranquilos en la noche y suenan viajes a Marte ! Escupe la Camora de alcahuetes abogados al fiscal que te escupe alos ojos y te manda al numero 60 de la pandilla ! Al salario de hambre y al multilado esperma de tu emleador escupe ! Escupe la invisible cara de la luna ! Escupe la libertad que te proparsionan Salvadores ! Escupe la poetica antologia que vomitase este poema mio ! Escupe los 47 anos de tu poeta como lehan escupido durante 47 anos continuos los ratas capitalistas !
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Feb 25, 2012
Feb 25, 2012 at 6:26 AM UTC
ESCUPE ...
Southwestern Dis-United States of Memory Piñon smoke and sagebrush, voice of New Mexico night driving into an Arizona dawn rising over dreaming pueblos, low-ridden plazas, kivas and ruined cities’ rubble traced and highlighted by sunlight, Anglo angling into Aztec toward Zuni over arid zones… A to Z to El Dorado; a voice covers the high hills with a dusting of snow—every word hangs in the notes of the song: music to fall apart to, breakdown to, hurling the soul  into the bottomless well of psychotic nostalgia: música de cavanga, falling into the depths. Melody pushing to the threshold of a bar and leaving you there with cash in your pocket and no ride home. The warmth inside beckons—you step across as the song fills, swells, intoxicates, then excavates the wall of the dam until it collapses. The fatal mistake: you read too much into the lyrics of shallow love songs. The deathwish beast of despair arises, the flooded plains dazzle your eyes, the Indian girl smiles on the rim of the grand canyon, the tattooed cholo pulls a knife in the trailer park, the dark waters under the bridge murmur and surge with regret; el río de Las Animas, Durango CO, Aztec calligraphy on the wall: Las Cruces, NM; Clifton, Morenci, Globe, AZ: stepped pyramids of copper tailings, gang-warred walls in fallen barrios covered in Chicano hieroglyphics, the ruined huts of shepherds and cowboys, pit-house dwellings’ flaked arrowheads and pottery fragments scattered forever in the coyote laugh of desert dusk. Crepuscular colors on the names of mountain ranges: Santa Catalina, Sangre de Cristo, Sandia, each one a separate sunset delirium—then you ride through the night to the city of palm trees and the orange-lined boulevards of Heaven. The singer herself grew old but her YouTubes live forever.
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Feb 23, 2017
Feb 23, 2017 at 9:37 PM UTC
Lindísima
Southwestern Dis-United States of Memory Piñon smoke and sagebrush, voice of New Mexico night driving into an Arizona dawn rising over dreaming pueblos, low-ridden plazas, kivas and ruined cities’ rubble traced and highlighted by sunlight, Anglo angling into Aztec toward Zuni over arid zones… A to Z to El Dorado; a voice covers the high hills with a dusting of snow—every word hangs in the notes of the song: music to fall apart to, breakdown to, hurling the soul  into the bottomless well of psychotic nostalgia: música de cavanga, falling into the depths. Melody pushing to the threshold of a bar and leaving you there with cash in your pocket and no ride home. The warmth inside beckons—you step across as the song fills, swells, intoxicates, then excavates the wall of the dam until it collapses. The fatal mistake: you read too much into the lyrics of shallow love songs. The deathwish beast of despair arises, the flooded plains dazzle your eyes, the Indian girl smiles on the rim of the grand canyon, the tattooed cholo pulls a knife in the trailer park, the dark waters under the bridge murmur and surge with regret; el río de Las Animas, Durango CO, Aztec calligraphy on the wall: Las Cruces, NM; Clifton, Morenci, Globe, AZ: stepped pyramids of copper tailings, gang-warred walls in fallen barrios covered in Chicano hieroglyphics, the ruined huts of shepherds and cowboys, pit-house dwellings’ flaked arrowheads and pottery fragments scattered forever in the coyote laugh of desert dusk. Crepuscular colors on the names of mountain ranges: Santa Catalina, Sangre de Cristo, Sandia, each one a separate sunset delirium—then you ride through the night to the city of palm trees and the orange-lined boulevards of Heaven. The singer herself grew old but her YouTubes live forever.
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Cuando miro la forma de América en el mapa, amor, a ti te veo: las alturas del cobre en tu cabeza, tus pechos, trigo y nieve, tu cintura delgada, veloces ríos que palpitan, dulces colinas y praderas y en el frío del sur tus pies terminan su geografía de oro duplicado. Amor, cuando te toco no sólo han recorrido mis manos tu delicia, sino ramas y tierra, frutas y agua, la primavera que amo, la luna del desierto, el pecho de la paloma salvaje, la suavidad de las piedras gastadas por las aguas del mar o de los ríos y la espesura roja del matorral en donde la sed y el hambre acechan. Y así mi patria extensa me recibe, pequeña América, en tu cuerpo. Aún más, cuando te veo recostada veo en tu piel, en tu color de avena, la nacionalidad de mi cariño. Porque desde tus hombros el cortador de caña de Cuba abrasadora me mira, lleno de sudor oscuro, y desde tu garganta pescadores que tiemblan en las húmedas casas de la orilla me cantan su secreto. Y así a lo largo de tu cuerpo, pequeña América adorada, las tierras y los pueblos interrumpen mis besos y tu belleza entonces no sólo enciende el fuego que arde sin consumirse entre nosotros, sino que con tu amor me está llamando y a través de tu vida me está dando la vida que me falta y al sabor de tu amor se agrega el barro, el beso de la tierra que me aguarda.
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Pequeña américa
My nervous stomach always makes it hard to **** during a vacation. This isn’t MY toilet. After two weeks of self-inflicted constipation in my friend’s cousin’s tiny pueblo, I couldn’t hold it anymore. I took a huuuuuuuuuge dump. To my horror, it was so huge it wouldn’t flush. Oh God no. I smuggled a grocery bag into the bathroom and put it over my hand as a glove to pinch the link into smaller sections. Flush ********* Even the pieces wouldn’t go down. I pulled them out with the bag and threw it in the trash can outside as fast as I could. I kept waiting, horrified, for the trash truck to come please don’t discover my **** in there please don’t discover my **** in there until the day the trash can got full. In these little pueblos, what I didn’t know is that there is no trash truck. They burn their trash. My **** was in there. They burned my ****
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Jan 22, 2013
Jan 22, 2013 at 11:52 PM UTC
Incense
Verde vivienda— Tortura mia. Cuanto quisiera irme a mi casa— La casa de rosas rojas y llenas De amor y pasion para la ciudad. Blanca pureza— Tu voz me llama hasta al fondo del las raíces De la tierra, De la alma, De la corrupcion. Tu lengua dice muy calladito: “Viva Mexico”. No dejes que tu belleza desaparezca Dentro del crimen carmesí del paiz. Aunque me fui de tus manos a un ano, Quiero que sepas que te extrano. Visito tus pueblos esmeraldas seguido, Pero siempre te llevo conmigo. Por favor, mi vida, Gritame en el esplendor de marfil — Como lo hicistes ese quince de Septiembre Para que te escuche desde aqui: “Viva Mexico!” Tan potente, Tan triunfante— Nunca moriras.
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Jun 6, 2014
Jun 6, 2014 at 7:40 PM UTC
El Grito Fuerte (The Strong Cry)
I have come to conclusion over sunpierced crust brittle as tobacco leaf astride mottled nag scraggling on loose gravel sandsoaked saltsteeped leadheavy in lid past dactyled tracks parallel cobbled macadam wavering shale lockjawed lava rock fractured cobalt lone juniper forgotten scrub open boil of tar and pitch halfburied bones of leviathan still shifting in the clouded boom of stone through grapeshot hail adobed pueblos thatchskinned women and straw men all witches flaying the gila pestling scale with cornmeal and fermented mescal desert sangria hallucinating sideways in the murk where coyotes yip and each star a conflagration mirrored in the captive eyes of floundered meteorites at the terminus where sun and moon merge I know the question and response from where do you come to where do you go
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Dec 15, 2011
Dec 15, 2011 at 5:04 PM UTC
Jose Cuervo
Crece difícilmente, pero crece diáfanamente. Es limpio este crecer, hay algo limpio y doloroso en todo, son los años del cambio, del ajuste, del vivir de otro modo. ¿En dónde vi la alegría derramada -Playa Girón sobre la sangre fresca? Escuela de combate: pescadores, niños nautas, pizarrón en fiesta. Hay pueblos tristes como en todas partes, pero el cubano tiene una madera oscuramente alegre, una fuente de sol, un surtidor de agua. Escándalo y ternura al mismo tiempo, vocifera, se llena, se derrama.
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Cuba 65
I dream with my hands While my tongue fails And my pillow only gives me sleepdust. I make dreams without labels or names, Whose fences have already pervaded reality And whose power dies again each generation. I construct bridges between words With stones that will weather Even the fickle storms of men. When mouths change the shape of “pyramid” My vast triangles will still blot out the sun. And when new peoples forget my name The ancient eyes of my statue will still open So that maybe in a distant moment a scholar will say “He was once called Ozymandias, King of Kings” All because I will have dreamt with my hands Yo sueño con mis manos Cuando mi lengua falla Y la almohada me da sólo legañas. Hago sueños sin etiquetas o nombres, Cuyas vallas ya han impregnado realidad Y cuya potencia muere otra vez con cada generación. Construyo puentes entre palabras Con piedras que aguantarán Aun las tormentas volubles del hombre. Cuando bocas cambian la forma de “pirámide” Mis vastos triángulos borrarán el sol. Y cuando pueblos nuevos olvidan mi nombre Los ojos antiguos de mi estatua se abrirán Para que quizás en un momento distante un erudito diría “Una vez, se llamaba Ozymandias, rey de reyes” Todo porque habré soñado con mis manos.
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Apr 10, 2015
Apr 10, 2015 at 6:35 PM UTC
I Dream With My Hands
Ser en la vida romero, romero sólo que cruza siempre por caminos nuevos. Ser en la vida romero, sin más oficio, sin otro nombre y sin pueblo. Ser en la vida romero, romero..., sólo romero. Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo, pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero, ligero, siempre ligero. Que no se acostumbre el pie a pisar el mismo suelo, ni el tablado de la farsa, ni la losa de los templos para que nunca recemos como el sacristán los rezos, ni como el cómico viejo digamos los versos. La mano ociosa es quien tiene más fino el tacto en los dedos, decía el príncipe Hamlet, viendo cómo cavaba una fosa y cantaba al mismo tiempo un sepulturero. No sabiendo los oficios los haremos con respeto. Para enterrar a los muertos como debemos cualquiera sirve, cualquiera... menos un sepulturero. Un día todos sabemos hacer justicia. Tan bien como el rey hebreo la hizo Sancho el escudero y el villano Pedro Crespo. Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo. Pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero, ligero, siempre ligero.           Sensibles a todo viento           y bajo todos los cielos,           poetas, nunca cantemos           la vida de un mismo pueblo           ni la flor de un solo huerto.           Que sean todos los pueblos           y todos los huertos nuestros.
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Romero sólo...
At the third world's first sun, the Anasazi climbed through a narrow Sipapu and pressed footprints in the dust of a new unspoiled universe. In secluded canyon hollows watered by softly chanting springs, they piled rocks upon stones shaping vast adobe cities mortared with pastes of moistened clay. At Mesa Verde - Chaco - de Chelly fields of maize sway, brushed by the canyon winds while Pueblos danced in the plazas below to the throbbing beats of skin-stretched hollow log drums. Today their children’s children circle fire pits in sacred Kivas raising chants and prayers to their hallowed ancestors. Wearied by famine and conquest, Pueblo eyes scan the heavens searching for a new Sipapu to lead them to a better world still. September 11, 2006
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Jan 26, 2015
Jan 26, 2015 at 5:15 AM UTC
Sipapu
They live in apartments and pueblos sobrepoblacion it is overcrowded and the littlest one she is kicked out weak and left to wander to linger que lastimo poor baby but I will not stop her it is her own problem eventually she'll cause more trouble and evolve she will climb stairways and cry in the window of their apartments they are tucked away in neuron drywall and she wails lacrimas/ and haunts me she has since october
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Jan 24, 2013
Jan 24, 2013 at 1:38 PM UTC
thoughts
Sobre la piel del cielo, sobre sus precipicios se remontan los hombres. ¿Quién ha impulsado el vuelo? Sonoros, derramados en aéreos ejercicios,               raptan la piel del cielo. Más que el cálido aceite, sí, más que los motores, el ímpetu mecánico del aparato alado, cóleras entusiastas, geológicos rencores,               iras les han llevado. Les han llevado al aire, como un aire rotundo que desde el corazón resoplara un plumaje. Y ascienden y descienden sobre la piel del mundo               alados de coraje. En un avance cósmico de llamas y zumbidos que aeródromos de pueblos emocionados lanzan, los soldados del aire, veloces, esculpidos,               acerados avanzan. El azul se enardece y adquiere una alegría, un movimiento, una juventud libre y clara, lo mismo que si mayo, la claridad del día               corriera, resonara. Los estremecimientos del valor y la altura, los enardecimientos del azul y el vacío: el cielo retrocede sintiendo la hermosura               como un escalofrío. Impulsado, asombrado, perseguido, regresa al aire al torbellino nativo y absorbente, mientras evolucionan los héroes en su empresa               inverosímilmente. Es el mundo tan breve para un ala atrevida, para una juventud con la audacia por pluma; reducido es el cielo, poderosa la vida,               domada y con espuma. El vuelo significa la alegría más alta, la agilidad más viva, la juventud más firme. En la pasión del vuelo truena la luz, y exalta               alas con que batirme. Hombres que son capaces de volar bajo el suelo, para quienes no hay ámbitos ni grandes ni imposibles, con la mirada tensa, prorrumpen en el vuelo               gladiadores, temibles. Arrebatados, tensos, peligrosos, tajantes, igual que una colmena de soles extendidos, de astros motorizados, de cigarras tremantes,               cruzan con sus bramidos. Ni un paso de planetas, ni un tránsito de toros batiéndose, volcándose por un desfiladero, **** al universo ni acentos más sonoros               ni resplandor más fiero. Todos los aviadores tenéis este trabajo: echar abajo el pájaro fraguador de cadenas, las ciudades podridas abajo, y más abajo               las cárceles, las penas. En vuestra mano está la libertad del ala, la libertad del mundo, soldados voladores: y arrancaréis del cielo la codiciosa y mala               hierba de otros motores. El aire no os ofrece ni escudos ni barreras: el esfuerzo ha de ser todo de vuestro impulso. Y al polvo entregaréis el vuelo de las fieras               abatido, convulso. Si ardéis, si eso es posible, poseedores del fuego, no dejaréis ceniza ni rastro, sino gloria. Espejos sobrehumanos, iluminaréis luego               la creación, la historia.
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El vuelo de los hombres
Sobre la piel del cielo, sobre sus precipicios se remontan los hombres. ¿Quién ha impulsado el vuelo? Sonoros, derramados en aéreos ejercicios,               raptan la piel del cielo. Más que el cálido aceite, sí, más que los motores, el ímpetu mecánico del aparato alado, cóleras entusiastas, geológicos rencores,               iras les han llevado. Les han llevado al aire, como un aire rotundo que desde el corazón resoplara un plumaje. Y ascienden y descienden sobre la piel del mundo               alados de coraje. En un avance cósmico de llamas y zumbidos que aeródromos de pueblos emocionados lanzan, los soldados del aire, veloces, esculpidos,               acerados avanzan. El azul se enardece y adquiere una alegría, un movimiento, una juventud libre y clara, lo mismo que si mayo, la claridad del día               corriera, resonara. Los estremecimientos del valor y la altura, los enardecimientos del azul y el vacío: el cielo retrocede sintiendo la hermosura               como un escalofrío. Impulsado, asombrado, perseguido, regresa al aire al torbellino nativo y absorbente, mientras evolucionan los héroes en su empresa               inverosímilmente. Es el mundo tan breve para un ala atrevida, para una juventud con la audacia por pluma; reducido es el cielo, poderosa la vida,               domada y con espuma. El vuelo significa la alegría más alta, la agilidad más viva, la juventud más firme. En la pasión del vuelo truena la luz, y exalta               alas con que batirme. Hombres que son capaces de volar bajo el suelo, para quienes no hay ámbitos ni grandes ni imposibles, con la mirada tensa, prorrumpen en el vuelo               gladiadores, temibles. Arrebatados, tensos, peligrosos, tajantes, igual que una colmena de soles extendidos, de astros motorizados, de cigarras tremantes,               cruzan con sus bramidos. Ni un paso de planetas, ni un tránsito de toros batiéndose, volcándose por un desfiladero, **** al universo ni acentos más sonoros               ni resplandor más fiero. Todos los aviadores tenéis este trabajo: echar abajo el pájaro fraguador de cadenas, las ciudades podridas abajo, y más abajo               las cárceles, las penas. En vuestra mano está la libertad del ala, la libertad del mundo, soldados voladores: y arrancaréis del cielo la codiciosa y mala               hierba de otros motores. El aire no os ofrece ni escudos ni barreras: el esfuerzo ha de ser todo de vuestro impulso. Y al polvo entregaréis el vuelo de las fieras               abatido, convulso. Si ardéis, si eso es posible, poseedores del fuego, no dejaréis ceniza ni rastro, sino gloria. Espejos sobrehumanos, iluminaréis luego               la creación, la historia.
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¿Oís?,  es el cañón.  Mi pecho hirviendo el cántico de guerra entonará, y al eco ronco del cañón venciendo, la lira del poeta sonará. El pueblo ved que la orgullosa frente levanta ya del polvo en que yacía, arrogante en valor, omnipotente, terror de la insolente tiranía.           Rumor de voces siento, y al aire miro deslumbrar espadas, y desplegar banderas; y retumban al son las escarpadas rocas del Pirineo; y retiemblan los muros de la opulenta Cádiz, y el deseo crece en los pechos de vencer lidiando; brilla en los rostros* el marcial contento, y dondequiera generoso acento se alza de PATRIA y LIBERTAD tronando.               Al grito de la patria           volemos, compañeros,           blandamos los aceros           que intrépida nos da.           A par en nuestros brazos           ufanos la ensalcemos           y al mundo proclamemos:           "España es libre ya".               ¡Mirad, mirad en sangre,           y lágrimas teñidos           reír los forajidos,           gozar en su dolor!           ¡Oh!, fin tan sólo ponga           su muerte a la contienda,           y cada golpe encienda           aún más nuestro rencor.               ¡Oh siempre dulce patria           al alma generosa!           ¡Oh siempre portentosa           magia de libertad!           Tus ínclitos pendones           que el español tremola,           un rayo tornasola           del iris de la paz.               En medio del estruendo           del bronce pavoroso,           tu grito prodigioso           se escucha resonar.           Tu grito que las almas           inunda de alegría,           tu nombre que a esa impía           caterva hace temblar.               ¿Quién hay ¡oh compañeros!,           que al bélico redoble           no sienta el pecho noble           con júbilo latir?           Mirad centelleantes           cual nuncios ya de gloria,           reflejos de victoria           las armas despedir. ¡Al arma!, ¡al arma!, ¡mueran los carlistas! Y al mar se lancen con bramido horrendo de la infiel sangre caudalosos ríos, y atónito contemple el océano sus olas combatidas con la traidora sangre enrojecidas. Truene el cañón: el cántico de guerra, pueblos ya libres, con placer alzad: ved, ya desciende a la oprimida tierra, los hierros a romper, la libertad.
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¡guerra!
¿Oís?,  es el cañón.  Mi pecho hirviendo el cántico de guerra entonará, y al eco ronco del cañón venciendo, la lira del poeta sonará. El pueblo ved que la orgullosa frente levanta ya del polvo en que yacía, arrogante en valor, omnipotente, terror de la insolente tiranía.           Rumor de voces siento, y al aire miro deslumbrar espadas, y desplegar banderas; y retumban al son las escarpadas rocas del Pirineo; y retiemblan los muros de la opulenta Cádiz, y el deseo crece en los pechos de vencer lidiando; brilla en los rostros* el marcial contento, y dondequiera generoso acento se alza de PATRIA y LIBERTAD tronando.               Al grito de la patria           volemos, compañeros,           blandamos los aceros           que intrépida nos da.           A par en nuestros brazos           ufanos la ensalcemos           y al mundo proclamemos:           "España es libre ya".               ¡Mirad, mirad en sangre,           y lágrimas teñidos           reír los forajidos,           gozar en su dolor!           ¡Oh!, fin tan sólo ponga           su muerte a la contienda,           y cada golpe encienda           aún más nuestro rencor.               ¡Oh siempre dulce patria           al alma generosa!           ¡Oh siempre portentosa           magia de libertad!           Tus ínclitos pendones           que el español tremola,           un rayo tornasola           del iris de la paz.               En medio del estruendo           del bronce pavoroso,           tu grito prodigioso           se escucha resonar.           Tu grito que las almas           inunda de alegría,           tu nombre que a esa impía           caterva hace temblar.               ¿Quién hay ¡oh compañeros!,           que al bélico redoble           no sienta el pecho noble           con júbilo latir?           Mirad centelleantes           cual nuncios ya de gloria,           reflejos de victoria           las armas despedir. ¡Al arma!, ¡al arma!, ¡mueran los carlistas! Y al mar se lancen con bramido horrendo de la infiel sangre caudalosos ríos, y atónito contemple el océano sus olas combatidas con la traidora sangre enrojecidas. Truene el cañón: el cántico de guerra, pueblos ya libres, con placer alzad: ved, ya desciende a la oprimida tierra, los hierros a romper, la libertad.
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cuando gallagher bentahm murió se produjo un extraño fenómeno: a las vecinas les creció el odio como si hubiera aumentado la papa feroces y rapaces comenzaron a insultar su memoria como si el deber obligación o tarea de gallagher bentham fuera ser inmortal siendo que él se preocupaba cuidadosamente de vivir imperfecto a fin de no irritar a los dioses jamás se cuidó de ser bueno sin ganas pecó y gozó como los mil diablos que sin duda lo habitaban de noche y lo obligaban a escribir versos sacrílegos en perjuicio de su alma así creció famoso por su desparpajo y sus caricias "ahí va gallagher bentham el desgraciado malparido" decían             las vecinas con su hijos y lo mostraban con el dedo pero de noche soñaban con él de noche una extraña nube o mano o seda se les metía en la garganta soñando con él ¡ah gallagher bentham gran padre! pueblos enteros habría fundado nada más con su hijos de haberlos querido tener de no haber sido por los versos que no piden de comer y es de lo poco que tienen a favor de modo que murió nomás y la gente desconcertada por la falta de ejemplo del mal ejemplo o con la sensación de haber perdido algo de su libertad designó representantes que entrevistaron a gallagher bentham y por más preguntas que le hicieron sólo escucharon el ruido de abejas en su cuerpo como si estuviera haciendo miel o más versos en otra cosa siempre es difícil saber porqué el vecidnario de Spoker Hill llegó a odiarlo             así lo descuartizaron una mañana de otoño para alegría de los chicos no hubo más nubes en garganta de mujer ni desquites feroces en la cama con marido extrañado o hasta sueños de las más delicadas que llenaban la noche y hacían girar el viento y llover todos los arbolitos de Spoker Hill se secaron menos el tábano real que volaba y volaba alrededor de gallagher bentham o sus últimas mieles.
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Lamento por gallagher bentham
cuando gallagher bentahm murió se produjo un extraño fenómeno: a las vecinas les creció el odio como si hubiera aumentado la papa feroces y rapaces comenzaron a insultar su memoria como si el deber obligación o tarea de gallagher bentham fuera ser inmortal siendo que él se preocupaba cuidadosamente de vivir imperfecto a fin de no irritar a los dioses jamás se cuidó de ser bueno sin ganas pecó y gozó como los mil diablos que sin duda lo habitaban de noche y lo obligaban a escribir versos sacrílegos en perjuicio de su alma así creció famoso por su desparpajo y sus caricias "ahí va gallagher bentham el desgraciado malparido" decían             las vecinas con su hijos y lo mostraban con el dedo pero de noche soñaban con él de noche una extraña nube o mano o seda se les metía en la garganta soñando con él ¡ah gallagher bentham gran padre! pueblos enteros habría fundado nada más con su hijos de haberlos querido tener de no haber sido por los versos que no piden de comer y es de lo poco que tienen a favor de modo que murió nomás y la gente desconcertada por la falta de ejemplo del mal ejemplo o con la sensación de haber perdido algo de su libertad designó representantes que entrevistaron a gallagher bentham y por más preguntas que le hicieron sólo escucharon el ruido de abejas en su cuerpo como si estuviera haciendo miel o más versos en otra cosa siempre es difícil saber porqué el vecidnario de Spoker Hill llegó a odiarlo             así lo descuartizaron una mañana de otoño para alegría de los chicos no hubo más nubes en garganta de mujer ni desquites feroces en la cama con marido extrañado o hasta sueños de las más delicadas que llenaban la noche y hacían girar el viento y llover todos los arbolitos de Spoker Hill se secaron menos el tábano real que volaba y volaba alrededor de gallagher bentham o sus últimas mieles.
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Gentes de las esquinas de pueblos y naciones que no están en el mapa comentaban.   -Ese hombre está muerto y no lo sabe. Quiere asaltar la banca, robar nubes, estrellas, cometas de oro, comprar lo más difícil: el cielo: Y ese hombre está muerto.   Temblores subterráneos le sacuden la frente. Tumbos de tierra desprendida, ecos desvariados, sones confusos de piquetas y azadas, los oídos. Los ojos, luces de acetileno, húmedas, áureas galerías. El corazón, explosiones de piedras, júbilos, dinamita.   Sueña con las minas.
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El ángel avaro
Por qué caminos del alba Andas descubriendo el cielo Ese, prometido a unos Los que sufrimos, creemos Y le pedimos a Dios Ir a bruñir sus luceros Porqué sendas, asombrada, Ya vas encontrando el cielo, Mientras aquí las banderas Y pueblos, están de duelo. Porque te fuiste, tan pronto Precipitando el invierno Cuando aun, lleno de flores, Se desgranaba febrero Yucas y conquistadores Te irán formando cortejo; Pizarro barbado y noble -Bronce, plata, encaje, acero- Con una ciudad de Torres Entre sus brazos sin huesos. Y una muchedumbre oscura Que va detrás de Atahualpa Te sigue cantando himnos En lengua quechua y aymara Ya estás, Gabriela, en la gloria, Mitad de princesa incaica, Mitad de reina española, Como Isabel, la magnánima. Ya sé que no has de escribir A nadie mas en la tierra, Que oficinas de correo A la eternidad se veda ¡Pero es tan dulce que sepas Gabriela, que toda América Por ti está tan conmovida Como tu patria chilena...! El cielo junto al copihue La orquídea venezolana Se une a la victoria-regia Del Brasil, y en la sabana De Colombia, los gomeros Detienen su savia trágica. ¡Toda la flora de América Quiere mirarte la cara! Asómate entre las nubes Una tarde arrebolada; Muéstranos tu frente ancha De madre tan bien amada, ¡Déjanos poquito a poco, Del todo no te nos vayas! Aquí ha quedado tu verso, Tu palabra estructurada Con lo mejor del idioma Y lo mejor de tu alma. Pero nos falta tu rostro Con la sonrisa cansada, Que a todos nos descansaba Cuando nos daba en los ojos. Oye, Gabriela, las voces Desde tu «bosque perfecto» Damos la señal que diga Que llega a ti nuestro acento, Y repasa, tu que tanto Sobre la tierra anduviste, ¡Reposa y se haga radiante Su risa aquella, tan triste! Descubre el cielo y descansa, Pero, Gabriela ¡no olvides!
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Carta a gabriela
Por qué caminos del alba Andas descubriendo el cielo Ese, prometido a unos Los que sufrimos, creemos Y le pedimos a Dios Ir a bruñir sus luceros Porqué sendas, asombrada, Ya vas encontrando el cielo, Mientras aquí las banderas Y pueblos, están de duelo. Porque te fuiste, tan pronto Precipitando el invierno Cuando aun, lleno de flores, Se desgranaba febrero Yucas y conquistadores Te irán formando cortejo; Pizarro barbado y noble -Bronce, plata, encaje, acero- Con una ciudad de Torres Entre sus brazos sin huesos. Y una muchedumbre oscura Que va detrás de Atahualpa Te sigue cantando himnos En lengua quechua y aymara Ya estás, Gabriela, en la gloria, Mitad de princesa incaica, Mitad de reina española, Como Isabel, la magnánima. Ya sé que no has de escribir A nadie mas en la tierra, Que oficinas de correo A la eternidad se veda ¡Pero es tan dulce que sepas Gabriela, que toda América Por ti está tan conmovida Como tu patria chilena...! El cielo junto al copihue La orquídea venezolana Se une a la victoria-regia Del Brasil, y en la sabana De Colombia, los gomeros Detienen su savia trágica. ¡Toda la flora de América Quiere mirarte la cara! Asómate entre las nubes Una tarde arrebolada; Muéstranos tu frente ancha De madre tan bien amada, ¡Déjanos poquito a poco, Del todo no te nos vayas! Aquí ha quedado tu verso, Tu palabra estructurada Con lo mejor del idioma Y lo mejor de tu alma. Pero nos falta tu rostro Con la sonrisa cansada, Que a todos nos descansaba Cuando nos daba en los ojos. Oye, Gabriela, las voces Desde tu «bosque perfecto» Damos la señal que diga Que llega a ti nuestro acento, Y repasa, tu que tanto Sobre la tierra anduviste, ¡Reposa y se haga radiante Su risa aquella, tan triste! Descubre el cielo y descansa, Pero, Gabriela ¡no olvides!
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Me he recluido, Mi habitacion es mi hábitat, La ventana, Lo que me separa de los turistas, Los de pueblos lejanos que vienen a verme, Los de acentros indescifrables, Los que vienen a verme, A mí, Sol, Sola, Solita.
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Apr 27, 2021
Apr 27, 2021 at 6:47 PM UTC
Sol, Sola, Solita
¡Oh, esos cardenales en el Concilio con sus elegantes vestiduras...! Ahí están, deshaciendo el Padre Nuestro, modificándolo a su gusto. El Padre Nuestro como me lo enseñó mi madre quieren que lo rece ahora de otro modo. En cambio ese salmo, ese salmo monstruoso y sanguinario de los Te Deum compuesto siempre por el vencedor, ese salmo tan del gusto de todos los dictadores... ahí está. ¿No le modificáis, no le tacháis... verdad? Os gusta mucho. Como a Franco, a Franco también le gusta mucho. Se lo voy a recordar al mundo. Aquí está: "Gracias, Señor, gracias porque me ayudaste a destruir a mi enemigo. Tú eres el Dios que venga mis agravios y sujeta, debajo de mí, pueblos"...
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Al concilio ecuménico
Dos especies de manos se enfrentan en la vida, brotan del corazón, irrumpen por los brazos, saltan, y desembocan sobre la luz herida a golpes, a zarpazos. La mano es la herramienta del alma, su mensaje, y el cuerpo tiene en ella su rama combatiente. Alzad, moved las manos en un gran oleaje, hombres de mi simiente. Ante la aurora veo surgir las manos puras de los trabajadores terrestres y marinos, como una primavera de alegres dentaduras, de dedos matutinos. Endurecidamente pobladas de sudores, retumbantes las venas desde las uñas rotas, constelan los espacios de andamios y clamores, relámpagos y gotas. Conducen herrerías, azadas y telares, muerden metales, montes, raptan hachas, encinas, y construyen, si quieren, hasta en los mismos mares fábricas, pueblos, minas. Estas sonoras manos oscuras y lucientes las reviste una piel de invencible corteza, y son inagotables y generosas fuentes de vida y de riqueza. Como si con los astros el polvo peleara, como si los planetas lucharan con gusanos, la especie de las manos trabajadora y clara lucha con otras manos. Feroces y reunidas en un bando sangriento avanzan al hundirse los cielos vespertinos unas manos de hueso lívido y avariento, paisaje de asesinos. No han sonado: no cantan. Sus dedos vagan roncos, mudamente aletean, se ciernen, se propagan. Ni tejieron la pana, ni mecieron los troncos, y blandas de ocio vagan. Empuñan crucifijos y acaparan tesoros que a nadie corresponden sino a quien los labora, y sus mudos crepúsculos absorben los sonoros caudales de la aurora. Orgullo de puñales, arma de bombardeos con un cáliz, un crimen y un muerto en cada uña: ejecutoras pálidas de los negros deseos que la avaricia empuña. ¿Quién lavará estas manos fangosas que se extienden al agua y la deshonran, enrojecen y estragan? Nadie lavará manos que en el puñal se encienden y en el amor se apagan. Las laboriosas manos de los trabajadores caerán sobre vosotras con dientes y cuchillas. Y las verán cortadas tantos explotadores en sus mismas rodillas.
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Las manos
Dos especies de manos se enfrentan en la vida, brotan del corazón, irrumpen por los brazos, saltan, y desembocan sobre la luz herida a golpes, a zarpazos. La mano es la herramienta del alma, su mensaje, y el cuerpo tiene en ella su rama combatiente. Alzad, moved las manos en un gran oleaje, hombres de mi simiente. Ante la aurora veo surgir las manos puras de los trabajadores terrestres y marinos, como una primavera de alegres dentaduras, de dedos matutinos. Endurecidamente pobladas de sudores, retumbantes las venas desde las uñas rotas, constelan los espacios de andamios y clamores, relámpagos y gotas. Conducen herrerías, azadas y telares, muerden metales, montes, raptan hachas, encinas, y construyen, si quieren, hasta en los mismos mares fábricas, pueblos, minas. Estas sonoras manos oscuras y lucientes las reviste una piel de invencible corteza, y son inagotables y generosas fuentes de vida y de riqueza. Como si con los astros el polvo peleara, como si los planetas lucharan con gusanos, la especie de las manos trabajadora y clara lucha con otras manos. Feroces y reunidas en un bando sangriento avanzan al hundirse los cielos vespertinos unas manos de hueso lívido y avariento, paisaje de asesinos. No han sonado: no cantan. Sus dedos vagan roncos, mudamente aletean, se ciernen, se propagan. Ni tejieron la pana, ni mecieron los troncos, y blandas de ocio vagan. Empuñan crucifijos y acaparan tesoros que a nadie corresponden sino a quien los labora, y sus mudos crepúsculos absorben los sonoros caudales de la aurora. Orgullo de puñales, arma de bombardeos con un cáliz, un crimen y un muerto en cada uña: ejecutoras pálidas de los negros deseos que la avaricia empuña. ¿Quién lavará estas manos fangosas que se extienden al agua y la deshonran, enrojecen y estragan? Nadie lavará manos que en el puñal se encienden y en el amor se apagan. Las laboriosas manos de los trabajadores caerán sobre vosotras con dientes y cuchillas. Y las verán cortadas tantos explotadores en sus mismas rodillas.
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Más allá de los símbolos, más allá de la pompa y la ceniza de los aniversarios, más allá de la aberración del gramático que ve en la historia del hidalgo que soñaba ser don Quijote y al fin lo fue, no una amistad y una alegría sino un herbario de arcaísmos y un refranero, estás, España silenciosa, en nosotros. España del bisonte, que moriría por el hierro o el rifle, en las praderas del ocaso, en Montana, España donde Ulises descendió a la Casa de Hades, España del íbero, del celta, del cartaginés, y de Roma, España de los duros visigodos, de estirpe escandinava, que deletrearon y olvidaron la escritura de Ulfilas, pastor de pueblos, España del Islam, de la cábala y de la Noche Oscura del Alma, España de los inquisidores, que padecieron el destino de ser verdugos y hubieran podido ser mártires, España de la larga aventura que descifró los mares y redujo crueles imperios y que prosigue aquí, en Buenos Aires, en este atardecer del mes de julio de 1964, España de la otra guitarra, la desgarrada, no la humilde, la nuestra, España de los patios, España de la piedra piadosa de catedrales y santuarios, España de la hombría de bien y de la caudalosa amistad, España del inútil coraje, podemos profesar otros amores, podemos olvidarte como olvidamos nuestro propio pasado, porque inseparablemente estás en nosotros, en los íntimos hábitos de la sangre, en los Acevedo y los Suárez de mi linaje, España, madre de ríos y de espadas y de multiplicadas generaciones, incesante y fatal.
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España
Más allá de los símbolos, más allá de la pompa y la ceniza de los aniversarios, más allá de la aberración del gramático que ve en la historia del hidalgo que soñaba ser don Quijote y al fin lo fue, no una amistad y una alegría sino un herbario de arcaísmos y un refranero, estás, España silenciosa, en nosotros. España del bisonte, que moriría por el hierro o el rifle, en las praderas del ocaso, en Montana, España donde Ulises descendió a la Casa de Hades, España del íbero, del celta, del cartaginés, y de Roma, España de los duros visigodos, de estirpe escandinava, que deletrearon y olvidaron la escritura de Ulfilas, pastor de pueblos, España del Islam, de la cábala y de la Noche Oscura del Alma, España de los inquisidores, que padecieron el destino de ser verdugos y hubieran podido ser mártires, España de la larga aventura que descifró los mares y redujo crueles imperios y que prosigue aquí, en Buenos Aires, en este atardecer del mes de julio de 1964, España de la otra guitarra, la desgarrada, no la humilde, la nuestra, España de los patios, España de la piedra piadosa de catedrales y santuarios, España de la hombría de bien y de la caudalosa amistad, España del inútil coraje, podemos profesar otros amores, podemos olvidarte como olvidamos nuestro propio pasado, porque inseparablemente estás en nosotros, en los íntimos hábitos de la sangre, en los Acevedo y los Suárez de mi linaje, España, madre de ríos y de espadas y de multiplicadas generaciones, incesante y fatal.
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¡Qué pena si este camino fuera de muchísimas leguas y siempre se repitieran los mismos pueblos, la mismas ventas los mismos rebaños, las mismas recuas! ¡Qué pena si esta vida tuviera -esta vida nuestra- mil años de existencia! ¿Quién la haría hasta el fin llevadera? ¿Quién la soportaría toda sin protesta? ¿Quién lee diez siglos en la Historia y no la cierra al ver las mismas cosas siempre con distinta fecha? Los mismos hombres, las mismas guerras, los mismos tiranos, las mismas cadenas, y los mismos farsantes, las mismas sectas ¡y los mismos, los mismos poetas! ¡Qué pena, que sea así todo siempre, siempre de la misma manera!
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¡qué pena!