"peores" poems
Extrañarte es uno de los peores sentimientos que puedo llegar a tener; no por el simple hecho de extrañarte, si no por saber que no puedo tenerte.
No puedo tenerte porque sé que aunque te salude no regresarás conmigo.
No puedo tenerte porque sé que aún cuando volvimos a platicar, ya no quisiste saber nada sobre mí.
Te extraño y no creo que tú me extrañes, y si lo haces, sé que no harías algo para dejar de hacerlo mas que olvidarme.
Aug 7, 2013
Aug 7, 2013 at 4:50 AM UTC
Te he aprendido a amar
con tus imperfecciones,
pues tú has aprendido a amarme con las mías.
Has cautivado cada parte de mi ser.
Esa curvatura insaciable
que conjuga tu estatura de almirante.
Mi iris se centra en ti,
en tu mirada penetrante,
cada vez que soy parte de tu horizonte.
Te he aprendido a amar
con tus marcas de combate
y las he apreciado como si hubiesen sido talladas por el más pretigiado escultor.
Haces que de mi rostro reluzca
un símbolo de paz,
esa risa coqueta
que solo se presenta cuando tú estás.
Tus dedos forman parte
de la más perfecta obra musical,
mis oídos se percatan
de cada nota que en el aire flota.
Te he aprendido a amar
en las peores circunstancias
y orgullosa me siento por haber sido
ese necesitado sustento que siempre has merecido.
Seré tu camino al placer
por el tiempo que desees,
al igual que seré tu mejor amiga
cuando sientas que tu pecho desahogar debes.
No me importa tu cuerpo,
ni nada que la sociedad clasifique
como algo "imperfecto",
la belleza corporal se va
y quienes se quedan
son los sentimientos.
Esa gentileza y sentido del humor
fueron los que me inclinaron hacia ti,
eres mi musa,
mi inspiración.
Sobre ti puedo contar
las más grandes aventuras.
Te he aprendido a amar,
en todos los aspectos,
duele cuando dudas
sobre lo que por ti siento.
Aunque los años pasen
y nuestros seres
ya no sean encontrados,
mis sentimientos
por ti permanecerán intactos.
Apr 17, 2015
Apr 17, 2015 at 1:25 PM UTC
*me encanta esperar hasta el tiempo que me vas a abrazar
después mis palabras de enojo, tus miradas rechazadas..
pues no somos las personas desesperadas, somos esforzados
después todos los años cansados, llena del enojo y desamor
un nube de lluvia en tus brazos pero sin sentir vergüenza
tus latidos del corazón que pueden escapar de la tristeza
ahora y nunca más
amamos*
Sep 18, 2015
Sep 18, 2015 at 2:59 PM UTC
Tardan las cartas y son poco
para decir lo que uno quiere.
Después pasan los años, y la vida
(demasiado confusa para explicar por carta)
nos hará más perdidos.
Los unos en los otros, iguales a las sombras
al fondo un pasillo desvayéndonos,
viviremos de luz involuntaria
pero sólo un instante, porque ya el recuerdo
será como un puñado de conchas recogidas,
tan hermoso en sí mismo que no devuelve nunca
las palmeras felices y el mar trémulo.
Todo fue hace minutos: dos amigos
hemos visto tu rostro terriblemente serio
queriendo sonreír.
Has desaparecido.
Y estamos los dos solos y en silencio,
en medio de este día de domingo,
bellísimo de mayo, con matrimonios jóvenes
y niños excitados que gritaban
al levantarse tu avión.
Ahora las montañas parecen más cercanas.
Y, por primera vez,
pensamos en nosotros.
A solas con tu imagen,
cada cual se conoce por este sentimiento
de cansancio, que es dulce -como un brillo de lágrimas
que empaña la memoria de estos días,
esta extraña semana.
Y el mal que nos hacemos,
como el que a ti te hicimos, lo inevitablemente
amargo de esta vida en la que siempre, siempre,
somos peores que nosotros mismos,
acaso resucite un viejo sueño
sabido y olvidado.
El sueño de ser buenos y felices.
Porque sueño y recuerdo tienen fuerza
para obligar la vida,
aunque sean no más que un límite imposible.
Si este mar de proyectos
y tentativas naufragadas,
este torpe tapiz a cada instante
tejido y destejido,
esta guerra perdida,
nuestra vida,
da de sí alguna vez un sentimiento digno,
un acto verdadero,
en él tu estarás para siempre asociado
a mi amigo y a mí. No te habremos perdido.
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Cuéntame cómo vives;
dime sencillamente cómo pasan tus días,
tus lentísimos odios, tus pólvoras alegres
y las confusas olas que te llevan perdido
en la cambiante espuma de un blancor imprevisto.
Cuéntame cómo vives.
Ven a mí, cara a cara;
dime tus mentiras (las mías son peores),
tus resentimientos (yo también los padezco),
y ese estúpido orgullo (puedo comprenderte).
Cuéntame cómo mueres.
Nada tuyo es secreto:
la náusea del vacío (o el placer, es lo mismo);
la locura imprevista de algún instante vivo;
la esperanza que ahonda tercamente el vacío.
Cuéntame cómo mueres,
cómo renuncias -sabio-,
cómo -frívolo- brillas de puro fugitivo,
cómo acabas en nada
y me enseñas, es claro, a quedarme tranquilo.
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Vamos mengana a usar la maravilla
esa vislumbre que no tiene dueño
afila tu delirio / arma tu sueño
en tanto yo te espero en la otra orilla
si somos lo mejor de los peores
gastemos nuestro poco albedrio
recupera tu cuerpo / hacelo mío
que yo lo aceptare de mil amores
y ya que estamos todos en capilla
y dondequiera el mundo se equivoca
aprendamos la vida boca a boca
y usemos de una vez la maravilla.
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Los nombres de Dios y en particular de su representante
llamado Jesús o Cristo, según textos y bocas,
han sido usados, gastados y dejados
a la orilla del río de las vidas
como las conchas vacías de un molusco.
Sin embargo, al tocar estos nombres sagrados
y desangrados, pétalos heridos,
saldos de los océanos del amor y del miedo,
algo aún permanece: un labio de ágata,
una huella irisada que aún tiembla en la luz.
Mientras se usaban los nombres de Dios
por los mejores y por los peores, por los limpios y por los sucios,
por los blancos y los negros, por ensangrentados asesinos
y por las víctimas doradas que ardieron en ******
mientras Nixon con las manos
de Caín bendecía a sus condenados a muerte,
mientras menos y menores huellas divinas se hallaron en la playa,
los hombres comenzaron a estudiar los colores,
el porvenir de la miel, el signo del uranio,
buscaron con desconfianza y esperanza las posibilidades
de matarse y de no matarse, de organizarse en hileras,
de ir más allá, de ilimitarse sin reposo.
Los que cruzamos estas edades con gusto a sangre,
a humo de escombros, a ceniza muerta,
y no fuimos capaces de perder la mirada,
a menudo nos detuvimos en los nombres de Dios,
los levantamos con ternura porque nos recordaban
a los antecesores, a los primeros, a los que interrogaron,
a los que encontraron el himno que los unió en la desdicha
y ahora viendo los fragmentos vacíos donde habitó aquel nombre
sentimos estas suaves sustancias
gastadas, malgastadas por la bondad y por la maldad.
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estos poemas esta colección de papeles esta
manada de pedazos que pretenden respirar todavía
estas palabras suaves ásperas ayuntadas por mí
me van a costar la salvación
a veces son peores que actos mejor dicho más ciertas
el tiempo que pasa no las afina no las embellece
descubre sus rajaduras sus paredes raídas
el techo se les hunde y llueve
es así que en ellas no puedo tener abrigo ni reparo
en realidad huyo de ellas como de las ciudades antiguamente malditas
asoladas por las enfermedades las catástrofes
los reyes extranjeros y magníficos
más malas que el dolor son estas
ruinas que levanté viviendo dejando de vivir
andando entre dos aguas
entre este mundo y su belleza
y no me quejo ya que
ni oro ni gloria pretendí yo escribiéndolas
ni dicha ni desdicha
ni casa ni perdón
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Quisiera decir esta noche que soy feliz, que lo eres conmigo y que estaremos juntos sin que importe nada mas. Pero la realidad es que si seguimos juntos es por error, por apego, por temor.
La duda es terrible, porque en el segundo que pienso dejarte, que pienso en lo mucho que me has herido veo tu sonrisa, y veo la mia a tu lado. Siento que he cambiado, siento que ambos lo hemos hecho salvo que a ti ya no te reconozco...
Tu indiferencia me abruma pero no me asombra, me duele el saber que las cosas son tal cual las pense en los peores dias.
Podria llamarte una farsa, una mentira, un juego. En el fondo nunca lo sabre. Siento fibras que se desintegra, que mueren y pierden su conexion: Ese es mi amor siendo deborado por la rabia, por el llanto.
Soporte tantas cosas por ti, solo porque imaginaba un dia mejor, un dia en que me miraras como te miro yo.
Ese dia nunca llego y cada vez es peor; todo termina por ser como en el inicio; soy un rostro mas, un cuerpo que durmio en tu cama, unos labios que no vuelven mas.
Oct 25, 2017
Oct 25, 2017 at 12:00 AM UTC
El llora, pretendiendo que así ella sabe lo que el siente
Ella ignora, entendiendo que la imaginación miente
Los yerros de la vida son peores en acciones omisas
No hay silogismo si no haces las premisas
El futuro es presente, ya la ha olvidado
No se tortura pensando que habrá pasado
Con un muro en su mente, ella lo ha recordado
Vueltas de humo, cual las que el barón rojo ha zurcado.
Mar 5, 2019
Mar 5, 2019 at 12:02 PM UTC