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"pedirte" poems
Celos de saberte lejos, de no tenerte, de no poder pedirte nada. Celos de todo aquello que se queda en mi lengua, de todo lo que no puedo decirte. Celos de la geografía, de la altura, de la tes de tu piel. Celos de esos ojos que todo lo viven y todo lo ven. ¿Dónde quedo cuando no admito que te miro? Cuando escucho tu voz y sé que no me pertenece. ¿Dónde quedo si me escondo para sonreírte? Si en camas y cubos bailamos en secreto y los cigarros se agotan en el calor de la función. ¿Dónde queda el corazón si lo entrego a la cercanía a lo fácil, a la melancolía? Celos de la bocina que besa tu boca mientras escucho la lejanía de tu voz en el eco de una mañana distante. Envidia de los lentes que abrazan tu rostro, de la ropa que cubre tu torso. ¿Por qué no puedo ser esos brazos? ¿Por qué no puedo ser esa tela? Celos por perderte, porque no te tengo. El miedo a tu fluir porque eres libre porque eres hombre, porque eres viento.
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May 7, 2014
May 7, 2014 at 5:01 AM UTC
Lejano
Mi dulce niño: Jamás le pediría a la luna que solo iluminara mi camino. No puedo dominar el espíritu libre del mar. Nunca le diría al viento que solo revuelque mi cabello. Así que, vida mía, ¿Cómo podría pedirte que te quedaras queriendo irte? Me has enseñado a que si me caigo, me tengo que levantar, a soltar las cosas que no podían quedarse, a pensar en mi misma, a volar. Me mostraste un mundo distinto del que vivía, solo con una mirada; volvías mis noches eternas entre versos sucios, sutiles, puros. Me pintabas tal cual querías, era el canvas que siempre estaba en blanco y a tu disposición. Me has enseñado a vivir, a respirarte y lo que es amar a alguien sin medida. Te has ido, y solo le pido a mis estrellas parlanchinas que jueguen a mi favor, y que en nuestros caminos, algún día, en algún rato, nos encontremos. Solo para saber que se siente estar viva, luego de estar muerta en vida. Jamás dejare de amarte, porque si miro la noche sé que en algún remoto lugar estarás mirando la misma noche. Siempre seré tuya, N
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May 28, 2015
May 28, 2015 at 11:08 PM UTC
Carta de despedida (parte uno)
Para ti que no crees en mi, te escribo esta carta para pedirte que no me insultes ni me jusgues, puesto que soy una obra mas de tu creador, yo soy el espiritu de luz que te llevara hacia el cuando tu alma se despegue de tu cuerpo y tengas que rendirle cuentas de tu vida....porque yo no soy un ser satanico, tampoco un ser diabolico. Soy un ser que Nuestro Dios Padre.. e cree, yo soy la Niña que te mira, mis brazos que te cargan, mis manos que te consuelan, mis pies que te guian, mi Guadaña que te Defiende, mi aliento alegre que respires, mi mundo en el que vives, mi manto que te cubre y resguardia, todo estolo tengo para ti por que para eso fui creada, solo pideme all infocarme, pero haslo con humildad, haslo con el Corazon y yo estare contigo
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Aug 21, 2013
Aug 21, 2013 at 7:50 AM UTC
Carta de Mi Madre
Es difícil estar lejos de ti y quererte como lo hago, me cuesta pensar en un tiempo en el que estaremos juntos y todo estará bien, no parece lejano, simplemente parece imposible. Me gusta pensar que tu también pierdes el sueño pensando en mis ojos y en la manera en la que mis labios pronuncian tu nombre, al menos eso es lo que yo hago. Paso mis noches pensando en la manera en la que tu lengua acaricia cada letra de mi nombre. Me gustaría creer que nuestro tiempo llegará, pero tu estas tan lejos y cuando no estás, todo es obscuro e incierto. No puedo pedirte que te quedes a mi lado, se que lo harías, pero yo no puedo detener al destino, el tiempo sigue su rumbo y tu y yo estamos parados en medio de un mundo en movimiento, así que solo pronuncia mi nombre una vez y márchate, besa mis labios con la promesa de que el tiempo marcará nuestro camino y tal vez, la vida se apiade de nosotros y cruce nuestros caminos una vez, sólo una más.
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Jul 20, 2013
Jul 20, 2013 at 4:17 PM UTC
Una vez
Un cielo de oro y de brasas Un río de plata fina Y Fray Bentos de esperanza, Crece que crece en la orilla. La paz jovial es su rosa De Jericó, en la cintura. Cantan antiguos bambúes Bajo sus claros de luna. Y canta el viento costeño Coplas de islas y peces Mientras el río jocundo Deshila azules y verdes. En la fragua de su ocaso La noche se purifica Tan leve y tan silenciosa Como un racimo de lilas. Fray Bentos lleno de duende ¡Qué buena para mi alma Tu dulce vida perfecta! ¡Qué buena que en tí ha de ser La riqueza de una casa Y de un jardín de rosales Hasta la orilla del agua! Un crepúsculo me diste En añiles y agapantos Como yo nunca había visto Si no en gladiolos y cardos. Quizá Blanes lo soñaba Y Cúneo tal vez un día, Lo vea y ponga en sus cielos De lunas y Tres Marías. Guárdame, ciudad de gracia. Un hueco para mi sueño, En tu playa de bambúes En tu placita de encuentros. Un día yo iré a pedirte Un vaso de agua una tarde de magnolias y duraznos De cielo en oro y jades. ¡No tengo más que un romance Para tu arcángel del aire! ¡Fray Bentos: tómamelo Como si fuera un diamante!
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Romance de fray bentos
La tinta a flor de piel la llegada omitiendo el saludo y el pase directo a lo que  llamo dos candentes llamas en tu boca. El beso de cinco minutos que pide otros cinco el fugaz rose de cuerpos que transforman la energia y hacen que el tiempo se consuma rapido pero que se disfruta cada momento. Tu cuerpo como un monumento y el cielo que me regalas cada día tu forma de hacerme sentir las curvas que me dejas tocar y el nudo de la blusa que sostiene las esferas de cristal. No se que haría si cambias tu manera de caminar y después de memorizar cada bello lunar en tu cuerpo no me arrepiento de pedirte 5 minutos pues eso basta para vivirte una eternidad.
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Dec 14, 2017
Dec 14, 2017 at 1:29 AM UTC
5 min.
¡Qué revuelo! ¡Aire, que al toro torillo le pica el pájaro pillo que no pone el pie en el suelo! ¡Qué revuelo! Ángeles con cascabeles arman la marimorena, plumas nevando en la arena rubí de los redondeles. La Virgen de los caireles baja una palma del cielo. ¡Qué revuelo! -Vengas o no en busca mía, torillo mala persona, dos cirios y una corona tendrás en la enfermería. ¡Qué alegría! ¡Cógeme, torillo fiero! ¡Qué salero! De la gloria a tus pitones, bajé, gorrión de oro, a jugar contigo al toro, no a pedirte explicaciones. ¡A ver si te las compones y vuelves vivo al chiquero! ¡Qué salero! ¡Cógeme, torillo fiero! Alas en las zapatillas, céfiros en las hombreras, canario de las barreras, vuelas con las banderillas. Campanillas te nacen en las chorreras. ¡Qué salero! ¡Cógeme, torillo fiero! Te digo y te lo repito, para no comprometerte, que tenga cuernos la muerte a mí se me importa un pito. Da, toro torillo, un grito y ¡a la gloria en angarillas! ¡Qué salero! ¡Que te arrastran las mulillas! ¡Cógeme, torillo fiero!
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El niño de la palma (chuflillas)
¿Qué te dimos en vida? Te llamábamos a veces por tu nombre para decirte lo que nos dolía, para pedirte cosas,                             para quejamos del frío -como si fueses responsable del invierno- para preguntarte, suspicaces, en dónde habías guardado esto o lo otro. Pero ¿qué te dimos realmente? ¿Qué hubiéramos podido haberte dado a ti, que no pedías, que parecías no necesitar nada más que estuviéramos allí, llamándote a veces por tu nombre, para pedirte siempre:                                 -danos, danos? Acaso amor, esa palabra impronunciable, impura. Porque lo extraño es que tal vez te amábamos. Pienso que te amábamos. ¡Ah, sí, cómo te amábamos! Presenciamos inmóviles tu vida y ahora, frente a tu muerte, se nos vienen de pronto todas esas palabras que no escucharás nunca.
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En serio
Si te despiertas a las dos, ahogándote con tu propia saliva, y das un brinco en la angustia y jalas aire desesperadamente, mortalmente, y vuelves a la vida, no al sueño, porque ya no puedes dormir, y te quedas pensando como una hoja que piensa en el viento, y te acuerdas de Poe, que dicen que murió de su propio vómito en una borrachera, en una madrugada, en una calle, solo, ahogándose, el pobre de Edgar Alían Tremens, agarrándose el cuello, crispándose todito, dando el zapotazo con la cabeza sobre el pavimento; te levantas, te sientas a la orilla de la cama, sientes frío, te cierras bien el suéter, te vas a la cocina, haces café, estás agradecido. Sobre el refrigerador la pecera vacía ya no tiene al príncipe encantado, o la princesa, que dormía con los ojos abiertos en el agua. Recuerdas cómo abría su boca para pedirte alimento o para contarte su silenciosa historia. Amaneció flotando un día, como un pez de colores, y fue depositado bajo las yerbas del jardín para que lenta, verde agua, se evaporara. Sólo «Pujitos» y las moscas, el perrito lanudo mueve la cola, se despereza, se aproxima, te pide su salida a la calle, pero comprende que es de noche y vuelve a echarse. El gato no molesta y sigue durmiendo con sus tres niños de pecho que la semana pasada, de pronto lo hicieron gata. Se asoman las mujeres que perdiste, las que te engañaron, aquella que te dijo «yo soy tu harén». Habías visto en la oscuridad los dos féretros en la misma tumba, el rostro quebrado de tu hijo, y ahora, la reciente, ¿cómo se estará cocinando en su cajón la dulce, la pensativa Rosario? Las elecciones, la televisión, los poetas, los macheteros de la fábrica, la operación de Julio, habrá tiempo para dormir, las palabras, las imágenes. Un coche escandaliza, pasa, ladran, dejan limpio el silencio. ¡Al abordaje, pues: las sábanas!
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¿nocturno?
Si te despiertas a las dos, ahogándote con tu propia saliva, y das un brinco en la angustia y jalas aire desesperadamente, mortalmente, y vuelves a la vida, no al sueño, porque ya no puedes dormir, y te quedas pensando como una hoja que piensa en el viento, y te acuerdas de Poe, que dicen que murió de su propio vómito en una borrachera, en una madrugada, en una calle, solo, ahogándose, el pobre de Edgar Alían Tremens, agarrándose el cuello, crispándose todito, dando el zapotazo con la cabeza sobre el pavimento; te levantas, te sientas a la orilla de la cama, sientes frío, te cierras bien el suéter, te vas a la cocina, haces café, estás agradecido. Sobre el refrigerador la pecera vacía ya no tiene al príncipe encantado, o la princesa, que dormía con los ojos abiertos en el agua. Recuerdas cómo abría su boca para pedirte alimento o para contarte su silenciosa historia. Amaneció flotando un día, como un pez de colores, y fue depositado bajo las yerbas del jardín para que lenta, verde agua, se evaporara. Sólo «Pujitos» y las moscas, el perrito lanudo mueve la cola, se despereza, se aproxima, te pide su salida a la calle, pero comprende que es de noche y vuelve a echarse. El gato no molesta y sigue durmiendo con sus tres niños de pecho que la semana pasada, de pronto lo hicieron gata. Se asoman las mujeres que perdiste, las que te engañaron, aquella que te dijo «yo soy tu harén». Habías visto en la oscuridad los dos féretros en la misma tumba, el rostro quebrado de tu hijo, y ahora, la reciente, ¿cómo se estará cocinando en su cajón la dulce, la pensativa Rosario? Las elecciones, la televisión, los poetas, los macheteros de la fábrica, la operación de Julio, habrá tiempo para dormir, las palabras, las imágenes. Un coche escandaliza, pasa, ladran, dejan limpio el silencio. ¡Al abordaje, pues: las sábanas!
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Florecita morena Que te conozco Pero aún no comprendo. Florecita de amor Que te quiero Pero aún  te amo. Florecita de lluvia Vives envuelta en raíces Vives en tu mundo oscuro Con luces navideñas Y yo aquí intentando No fumarme el alma Por entenderte... Quiero pedirte Que me abraces Cuando el humo Se coma mis huesos Y no alcance la luz De tu cuerpo. Quiero que sepas Que cada día me preocupo Por tu delgado cuerpo Por qué el sol no te queme. Y yo se que con el paso Del tiempo El amor se hace bueno Y qué para cuando mis ojos Se cierren Yo ya seré tuyo.
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Apr 3, 2019
Apr 3, 2019 at 12:43 AM UTC
Florecita
Padre,                 desde los cielos bájate, he olvidado las oraciones que me enseñó la abuela, pobrecita, ella reposa ahora, no tiene que lavar, limpiar, no tiene que preocuparse andando el día por la ropa, no tiene que velar la noche, pena y pena, rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente. Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces, que me muero de hambre en esta esquina, que no sé de qué sirve haber nacido, que me miro las manos rechazadas, que no hay trabajo, no hay,                                 bájate un poco, contempla esto que soy, este zapato roto, esta angustia, este estómago vacío, esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre cavándome la carne,                               este dormir así, bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido te digo que no entiendo, Padre, bájate, tócame el alma, mírame el corazón, yo no robé, no asesiné, fui niño y en cambio me golpean y golpean, te digo que no entiendo, Padre, bájate, si estás, que busco resignación en mí y no tengo y voy a agarrarme la rabia y a afilarla para pegar y voy a gritar a sangre en cuello por que no puedo más, tengo riñones y soy un hombre,                         bájate, qué han hecho de tu criatura, Padre?                         un animal furioso que mastica la piedra de la calle?
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Oración de un desocupado
Mi cama, mi frazada y mi copa de vino son las que cobijan este estofó, el decaimiento que siento, la inhabilidad de pararme de aquí, la condenante pena que siente mi ser, me siento como si me borraste de la faz de la tierra y yo nada puedo hacer. . Tirada aquí en mi cama, jugando con la boca de este cáliz, relleno de la sangre de mi corazón triturado, porque anhela el calor de tu cuerpo, aquí embriagando las penas, abrazando la añoranza, la tentación de llamarte y pedirte que regreses. Mi copa medio vacía y cada mediocre sorbo trae consigo un revuelo de pensamientos, contemplando un futuro sin tu presencia, seguro que mi futuro, figura verdugo e inseguro, mi aliento fracturo con su punzante adiós, su amor el que tanto me juro… clausuro, colapso, lo abjuro con el tiempo y no me lo aviso. depuro mis deseos solo para triturarlos con abnegación, el perjuro que me amaba…… mas no soporto el primer copo de nieve y el invierno lejos estaba aún. Si recurro a mi copa, porque ella seguro será mucho más leal que el amor que él me juro, el cual usuro, y que nada perduro LeydisProse 8/2/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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Aug 2, 2017
Aug 2, 2017 at 3:28 PM UTC
EL CÁLIZ Y MI TRITURADO AMOR
¡Ay luna nueva, fresquita como una hilacha del día, que en el cielo azul y claro la tarde dejó perdida! ¡Ay luna recién llegada, que en el fondo del aljibe pareces una pestaña Caída en el agua triste! Voy a pedirte una gracia... (Dicen que es bueno pedirla cuando la luna es así, delgada y recién nacida). Ampárame con tu embrujo esta pálida sonrisa, que después de tanto tiempo vuelve a prestarme la dicha. Haz que ella crezca contigo y que me alumbre la cara, como tú, cuando semejas Una medalla dorada. Luna fina de Setiembre, sobre el mar y sobre el campo: ¡sé cordial a mi dulzura como lo fuiste a mi llanto!
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Luna fina