"patos" poems
Over there I played and Over there I was raised ... That haunted palace was up-stairs and My old school was down-stairs ... I spent most of my childhood Over there happily and gladly ... The green grass , the cactus , the orange trees , Those egg-plants , these green and red peppers ,and Those pretty camels were over there ... The tin houses were installed for Those poor people who lived over there ... It was a long , long time ago , but That Patos Orchard is no more over there Simply because they replaced with some Other buildings ... That Patos Orchard is only stored In my mind ... I am still alive to document it for those who know nothing it About it ... The Patos Orchard is real and I am real ,but Now it's no more ..................... . _______________________________________________________________
Feb 4, 2015
Feb 4, 2015 at 9:26 AM UTC
I love all kinds of anemones Simply because they remind me Greatly and wonderfully of my earliest days Of my childhood ... I used to see them during Springtime In the Patos Orchard ... I used to pick some of them to my loved ones ... Anemones got spread Here and there brilliantly For everyone to enjoy their red colors anytime ... I do love them in truth ... _______________________________________________________________
Mar 12, 2015
Mar 12, 2015 at 8:29 AM UTC
Por las calles, ¿quién aquél?
¡El tonto de Rafael!
Tonto llovido del cielo,
del limbo, sin un ochavo.
Mal pollito colipavo,
sin plumas, digo, sin pelo.
¡Pío-pic!, pica, y al vuelo
todos le pican a él.
¿Quién aquél?
¡El tonto de Rafael!
Tan campante, sin carrera,
no imperial, sí tomatero,
grillo tomatero, pero
sin tomate en la grillera.
Canario de la fresquera,
no de alcoba o mirabel.
¿Quién aquél?
¡El tonto de Rafael!
Tontaina tonto del higo,
rodando por las esquinas
bolas, bolindres, pamplinas
y pimientos que no digo.
Mas nunca falta un amigo
que le mendigue un clavel.
¿Quién aquél?
¡El tonto de Rafael!
Patos con gafas, en fila,
lo raptarán tontamente
en la berlina inconsciente
de San Jinojito el lila.
¿Qué runrún, qué retahíla
sube el cretino eco fiel?
¡Oh, oh, pero si es aquél
el tonto de Rafael!
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Debajo de las multiplicaciones
hay una gota de sangre de pato.
Debajo de las divisiones
hay una gota de sangre de marinero.
Debajo de las sumas, un río de sangre tierna;
un río que viene cantando
por los dormitorios de los arrabales,
y es plata, cemento o brisa
en el alba mentida de New York.
Existen las montañas, lo sé.
Y los anteojos para la sabiduría,
lo sé. Pero yo no he venido a ver el cielo.
He venido para ver la turbia sangre,
la sangre que lleva las máquinas a las cataratas
y el espíritu a la lengua de la cobra.
Todos los días se matan en New York
cuatro millones de patos,
cinco millones de cerdos,
dos mil palomas para el gusto de los agonizantes,
un millón de vacas,
un millón de corderos
y dos millones de gallos
que dejan los cielos hechos añicos.
Más vale sollozar afilando la navaja
o asesinar a los perros en las alucinantes cacerías
que resistir en la madrugada
los interminables trenes de leche,
los interminables trenes de sangre,
y los trenes de rosas maniatadas
por los comerciantes de perfumes.
Los patos y las palomas
y los cerdos y los corderos
ponen sus gotas de sangre
debajo de las multiplicaciones;
y los terribles alaridos de las vacas estrujadas
llenan de dolor el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.
Yo denuncio a toda la gente
que ignora la otra mitad,
la mitad irredimible
que levanta sus montes de cemento
donde laten los corazones
de los animalitos que se olvidan
y donde caeremos todos
en la última fiesta de los taladros.
Os escupo en la cara.
La otra mitad me escucha
devorando, cantando, volando en su pureza
como los niños en las porterías
que llevan frágiles palitos
a los huecos donde se oxidan
las antenas de los insectos.
No es el infierno, es la calle.
No es la muerte, es la tienda de frutas.
Hay un mundo de ríos quebrados y distancias inasibles
en la patita de ese gato quebrada por el automóvil,
y yo oigo el canto de la lombriz
en el corazón de muchas niñas.
óxido, fermento, tierra estremecida.
Tierra tú mismo que nadas por los números de la oficina.
¿Qué voy a hacer, ordenar los paisajes?
¿Ordenar los amores que luego son fotografías,
que luego son pedazos de madera y bocanadas de sangre?
No, no; yo denuncio,
yo denuncio la conjura
de estas desiertas oficinas
que no radian las agonías,
que borran los programas de la selva,
y me ofrezco a ser comido por las vacas estrujadas
cuando sus gritos llenan el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.
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hamisha asar, hamisha asar
vena vermos vamos cantar
labalabaya mosas perta
con quince platos de fruta
labalabaya mosas perta
con quince patos de fruta
ben dichosu nombre sinor del mundo
frutas de Israel
be dichosu nombre sinor del mundo
frutas de Israel.
Hamisha asar, hamisha asar
vena vermos vamos balyar
labalabaya mos a pera
la bak la bai cave
labalabaya mos as pera
la bak la bai cave.
ben dichosu nombre sinor del mundo
frutas de Israel
ben dichosu nombre sinor del mundo
frutas de Israel.
Apr 16, 2019
Apr 16, 2019 at 3:49 PM UTC