"paja" poems
Miss X, sí, la menuda Miss Equis,
llegó, por fin, a mi esperanza:
alrededor de sus ojos,
breve, infinita, sin saber nada.
Es ágil y limpia como el viento
tierno de la madrugada,
alegre y suave y honda
como la yerba bajo el agua.
Se pone triste a veces
con esa tristeza mural que en su cara
hace ídolos rápidos
y dibuja preocupados fantasmas.
Yo creo que es como una niña
preguntándole cosas a una anciana,
como un burrito atolondrado
entrando a una ciudad, lleno de paja.
Tiene también una mujer madura
que le asusta de pronto la mirada
y se le mueve dentro y le deshace
a mordidas de llanto las entrañas.
Miss X, sí, la que me ríe
y no quiere decir cómo se llama,
me ha dicho ahora, de pie sobre su sombra,
que me ama pero que no me ama.
Yo la dejo que mueva la cabeza
diciendo no y no, que así me cansa,
y mi beso en su mano le germina
bajo la piel en paz semilla de alas.
Ayer la luz estuvo
todo el día mojada,
y Miss X salió con una capa
sobre sus hombros, leve, enamorada.
Nunca ha sido tan niña, nunca
amante en el tiempo tan amada.
El pelo le cayó sobre la frente,
sobre sus ojos, mi alma.
La tomé de la mano, y anduvimos
toda la tarde de agua.
¡Ah, Miss X, Miss X, escondida
flor del alba!
Usted no la amará, señor, no sabe.
Yo la veré mañana.
999
Todos te desean pero ninguno te ama.
nadie puede quererte, serpiente,
porque no tienes amor,
porque estás seca como la paja seca
y no das fruto.
Tienes el alma como la piel de los viejos.
Resígnate. No puedes hacer más
sino encender las manos de los hombres
y seducirlos con las promesas de tu cuerpo.
Alégrate. En esa profesión del deseo
nadie como tú para simular inocencia
y para hechizar con tus ojos inmensos.
882
Dichoso tú, que alegre en tu cabaña,
Mozo y viejo espiraste la aura pura,
Y te sirven de cuna y sepultura,
De paja el techo, el suelo de espadaña.
En esa soledad que libre baña
Callado Sol con lumbre más segura,
La vida al día más espacio dura,
Y la hora sin voz te desengaña.
No cuentas por los Cónsules los años;
Hacen tu calendario tus cosechas;
Pisas todo tu mundo sin engaños.
De todo lo que ignoras te aprovechas;
Ni anhelas premios ni padeces daños,
Y te dilatas cuanto más te estrechas.
813
Amanecí con lápiz en la mano
y el corazón en el otro lado.
Escribí la vision de un sueño
un sueño nocturno de plumas negras
agitado por tantas propagandas
desgarrado por el sistema
quede atrapado en montes de paja
vacíos y huecos sin dejar nada, ni a nadie.
Aveces asqueado del poder
de las palabras de un rey
convencido de su propia desdicha
busco al poeta de los sueños
capaz de tomar riendas y hacer lo que
todos saben y nadie hace
lograr un despertar en las
almas y corazones
buscar justicia
aplicar la
ley
tal y como es:
¡DESPERTAR!
Apr 7, 2018
Apr 7, 2018 at 1:46 AM UTC
Eva ya no está, de un momento a otro dejó de hablar. Se quedó quieta y dura. En un principio pensé que dormía. Más tarde la toqué y no tenía calor. La moví, le hablé. La dejé ahí tirada.
Pasaron varios días y no se levantó. Empezó a oler mal. Se estaba pudriendo como la fruta, y tenía moscas y hormigas. Estaba muy fea.
La arrastré afuera y le puse bastante paja encima. Diariamente iba a ver como estaba. Hasta que me cansé y la llevé más lejos. Nunca volvió a hablar. Era como una rama seca.
No sirve para nada, no hace nada. Poco a poco se la come la tierra. Allí está.
Se la come el sol, no me gusta. No se levanta, no habla, no retoña.
Yo la he estado mirando. Es inútil. Cada vez es menos, pesa menos, se acaba.
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Celoso estoy, celoso. Para el campo te has ido,
y solo estoy ahora, muy solo, y aburrido.
Sé que parientes tuyos te están acompañando,
¡Y cuán desagradables siempre me han parecido!
Mas me siento celoso, muy celoso, pensando
Que te encuentras muy lejos, precisamente cuando
La primavera, hermosa como nunca, ha venido.
Todo este azul -conozco cómo son las mujeres-
Te obligará -lo niegas-? a olvidar que me quieres,
Y yo aquí, mientras tanto, pienso en ti cada instante,
Y nervioso, sin calma,
A todas horas siento como deshecha el alma,
Que solloza de tedio, pero en su amor, constante;
Y como por ti sólo mi corazón alienta,
Ve tu adorada imagen siempre de mí delante...
¡Mientras que tú en el campo vivirás muy contenta!
Y yo, siempre celoso...
Aquí en París el tiempo muy suave está y hermoso
y adorable. Y rabiando, viéndome solo, vivo:
y estas líneas te escribo,
A ti, que ves tus días sin afán ni congojas
Allá donde hay rumores de fuentes y de hojas.
Llevarás gran sombrero de paja, con glicinas,
Que pondrá en tus mejillas, el sol trasparentando,
Vivos ruedos cambiantes en horas matutinas;
y mientras pasa el tiempo más me irás olvidando,
y mientras más me olvidas... ¡yo más en ti pensando!
Bella estarás, dichosa.
¡Cómo la primavera verás en torno hermosa!
Yo de cólera lloro...
Todo un mes ha llovido;
Y de mí te alejaron cuando más necesaria
me eras tú, cual consuelo de mi ánimo abatido
En la vida que llevo... ¡vida tan solitaria!
Jamás te había amado como en este momento;
¡y cómo me exaspera
este aire suave y tibio, soplo de primavera,
Que con vagos aromas va entrando a mi aposento!
¿Te dije que te amaba?..
ya amor por ti no siento,
y como sufro mucho, sábelo bien, quisiera
que esta amargura mía tu corazón sufriera.
Comprendo que mal hago, que esto es mal pensamiento,
pero, dime, ¿qué quieres en mi vida de llanto,
si tanta falta me haces... y si te quiero tanto?...
Quisiera que me echaras
de menos, hasta el punto que este abril detestaras,
y hasta quisiera, en medio de mis penas sombrías
y mi horrible tristeza,
Que en estos solitarios e interminables días
Te estuvieras quejando de dolor de cabeza.
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Sí, del anciano Galo es esa la morada,
la que ves en la falda del Monte Cisalpino
la casa entera se alza a la sombra de un pino;
un tramo tiene, y toda de paja esta techada .
De un huésped gozar puede la compañía amada,
tiene horno que le cuece más de un pan blanco y fino,
verduras en su huerto, viña para su vino vino...
¿Es poco? No ha querido nunca Galo más nada.
En su bosque, en invierno, encuentra leña a mano,
le dan tranquila sombra las ramas en verano,
y el otoño alguna ave sazona su comida.
En tan corto horizonte satisfecha sü alma,
allí donde ha nacido, morir espera en calma.
Comprenderás que Galo sabe vivir la vida.
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I thought that she was not a child
With brazen blonde hair
Blowing every where
The fully firm and formed body
Of a woman
Stirring my desire
Silver eyes mysterious
Talented and desirous
Causing such a rising
Until I realized
Behind those eyes
May lay decades of wisdom
But only an adolescence
Of experience
Aug 30, 2015
Aug 30, 2015 at 11:46 AM UTC
Una parva es un lecho que Amor aroma y mulle,
Y el sol, como un amigo cómplice, entibia y dora.
Tan pronto hace de nido donde un jilguero bulle,
Como es cama mullida de cansada pastora.
La adoran los zagales. Las parvas campesinas
Se prestan a inocentes placeres rustícanos,
O son como opulentas y agrestes celestinas
Erguidas en la alfombra musgosa de los llanos.
Dafnis y Cloe buscan su sombra protectora.
Juega como un cordero la pequeña pastora
Rodando entre la paja que le dora las greñas.
Y, cómplices de amantes en las nocturnas citas,
Se aroman de ese vago perfume a margaritas
Que llevan en las alas las auras abrileñas.
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Volví después de muchos años. Todo
lo mismo. El puente de madera. El río
lento, entre guaduas y negruzco lodo;
y de teja y de paja el caserío.
La calle principal, con su empedrado
roto a trechos. Asómanse curiosos...
niños que van corriendo por el prado,
y en la plaza, naranjos rumorosos.
Y su casita, como entonces. Flores
en la ventana, adonde fui temblando
en años idos con canción de amores...
de esa ventana me alejé llorando.
¿Casada? ¿Muerta? No lo sé. La vida
desgarró mi ilusión, ensueño de oro.
¡Amor y versos de mi edad florida!...
...Y nuevamente en las tinieblas lloro.
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