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"padece" poems
Lugar cativo Onde me deito cativante E abro a gargante e choro. Nao darei mais o Tempo Nem reconciliarei menos o perdao. Somos os dias contados pelos dedos E quanto menos tenho menos quero ter. Frio com febre estou Doente dos ossos, raspando-os Ate ao po se extinguirem e absorvo-os pela narina mais próxima Directo ao cérebro que me permiti vender Indirecto ao coração que morto 'e aos poucos. Faca de dois gumes afiada na pedra E enrolada no peito cada dia mais, Milimetro a Milimetro Para que a dor seja minuciosamente Mental. Fatal. E da paisagem verdejante Onde passeio as pernas pesadas Do chumbo das balas perdidas, Com que te matei, Absorvo o bicho por entre o jardim E a natureza para mim nao 'e mais Que o conteúdo do bolo que cozinhei Para esquecê-lo. Cativo ligar Que permaneço cativa Húmido que me constipa os dentes Como a agua gelada com que tomo banho E nem assim acordo. Não sei se esta Dor caberá nas milhares de palavras que defecarei Ate este dia tardar E a minha vida por fim, acabar. Não 'e de minha dor que escrevo, 'e a tua que me percorre este sangue anémico. Consideras-te feliz que nem um porco Que na lama chafurda a couraça. E eu com esta dor de costas do peso De trazer o Mundo nos bolsos E por cada morte que deus padece Um sopro no coração me oferece. Dor, dor, dor, dor, dor, dor Qual Jesus Cristo, o redentor.
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Jul 7, 2012
Jul 7, 2012 at 9:01 PM UTC
Lugar Cativo
O amor de Pai Na minha mente nobre e cansada, Te vejo com carinho e abrigo, Os anjos passam sem prévio aviso, Caminhas pelas vinhas no paraíso. A tua preocupação doentia, O teu labor te bendizia. Janela sempre aberta, Teu amor me desperta. Horizonte duriense que padece, O teu amor vive e não se esquece. O xisto continua inerte e não esmorece, Teu amor é uma como uma prece. Victor Marques 11/11/2005
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May 30, 2011
May 30, 2011 at 8:38 AM UTC
O amor de Pai
Melancolia impregnada na alma: Tento varrer todo esse sentimento Com a imagem alegre que acalma Não adianta, pesa sobre mim o sofrimento Dos tombos dos homens do deserto. Todas aquelas imagens apagadas Para sempre se fazem perdidas Desfeitas na areia calada Se fazem eternas desconhecidas E como eu lamento! Oh, não podem ver? O meu tormento? Na areia, padece o meu ser. Um dia, eu também tombarei E quero em uma concha me enclausurar, Pelas ondas flutuarei E o mar me levará aonde eu sempre quis estar.
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Apr 30, 2014
Apr 30, 2014 at 10:12 PM UTC
Os tombos dos homens do deserto
Tristes calles derechas, agrisadas e iguales, por donde asoma, a veces, un pedazo de cielo, sus fachadas oscuras y el asfalto del suelo me apagaron los tibios sueños primaverales. Cuánto vagué por ellas, distraída, empapada en el vaho grisáceo, lento, que las decora. De su monotonía mi alma padece ahora. -¡Alfonsina! -No llames. Ya no respondo a nada. Si en una de tus casas, Buenos Aires, me muero viendo en días de otoño tu cielo prisionero no me será sorpresa la lápida pesada. Que entre tus calles rectas, untadas de su río apagado, brumoso, desolante y sombrío, cuando vagué por ellas, ya estaba yo enterrada.
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Versos a la tristeza de buenos aires
¡Desgraciado Almirante! Tu pobre América, tu india virgen y hermosa de sangre cálida, la perla de tus sueños, es una histérica de convulsivos nervios y frente pálida. Un desastroso espirítu posee tu tierra: donde la tribu unida blandió sus mazas, hoy se enciende entre hermanos perpetua guerra, se hieren y destrozan las mismas razas. Al ídolo de piedra reemplaza ahora el ídolo de carne que se entroniza, y cada día alumbra la blanca aurora en los campos fraternos sangre y ceniza. Desdeñando a los reyes nos dimos leyes al son de los cañones y los clarines, y hoy al favor siniestro de negros reyes fraternizan los Judas con los Caínes. Bebiendo la esparcida savia francesa con nuestra boca indígena semiespañola, día a día cantamos la Marsellesa para acabar danzando la Carmañola. Las ambiciones pérfidas no tienen diques, soñadas libertades yacen deshechas. ¡Eso no hicieron nunca nuestros caciques, a quienes las montañas daban las flechas! Ellos eran soberbios, leales y francos, ceñidas las cabezas de raras plumas; ¡ojalá hubieran sido los hombres blancos como los Atahualpas y Moctezumas! Cuando en vientres de América cayó semilla de la raza de hierro que fue de España, mezcló su fuerza heroica la gran Castilla con la fuerza del indio de la montaña. ¡Pluguiera a Dios las aguas antes intactas no reflejaran nunca las blancas velas; ni vieran las estrellas estupefactas arribar a la orilla tus carabelas! Libre como las águilas, vieran los montes pasar los aborígenes por los boscajes, persiguiendo los pumas y los bisontes con el dardo certero de sus carcajes. Que más valiera el jefe rudo y bizarro que el soldado que en fango sus glorias finca, que ha hecho gemir al zipa bajo su carro o temblar las heladas momias del Inca. La cruz que nos llevaste padece mengua; y tras encanalladas revoluciones, la canalla escritora mancha la lengua que escribieron Cervantes y Calderones. Cristo va por las calles flaco y enclenque, Barrabás tiene esclavos y charreteras, y en las tierras de Chibcha, Cuzco y Palenque han visto engalonadas a las panteras. Duelos, espantos, guerras, fiebre constante en nuestra senda ha puesto la suerte triste: ¡Cristóforo Colombo, pobre Almirante, ruega a Dios por el mundo que descubriste!
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A colón
¡Desgraciado Almirante! Tu pobre América, tu india virgen y hermosa de sangre cálida, la perla de tus sueños, es una histérica de convulsivos nervios y frente pálida. Un desastroso espirítu posee tu tierra: donde la tribu unida blandió sus mazas, hoy se enciende entre hermanos perpetua guerra, se hieren y destrozan las mismas razas. Al ídolo de piedra reemplaza ahora el ídolo de carne que se entroniza, y cada día alumbra la blanca aurora en los campos fraternos sangre y ceniza. Desdeñando a los reyes nos dimos leyes al son de los cañones y los clarines, y hoy al favor siniestro de negros reyes fraternizan los Judas con los Caínes. Bebiendo la esparcida savia francesa con nuestra boca indígena semiespañola, día a día cantamos la Marsellesa para acabar danzando la Carmañola. Las ambiciones pérfidas no tienen diques, soñadas libertades yacen deshechas. ¡Eso no hicieron nunca nuestros caciques, a quienes las montañas daban las flechas! Ellos eran soberbios, leales y francos, ceñidas las cabezas de raras plumas; ¡ojalá hubieran sido los hombres blancos como los Atahualpas y Moctezumas! Cuando en vientres de América cayó semilla de la raza de hierro que fue de España, mezcló su fuerza heroica la gran Castilla con la fuerza del indio de la montaña. ¡Pluguiera a Dios las aguas antes intactas no reflejaran nunca las blancas velas; ni vieran las estrellas estupefactas arribar a la orilla tus carabelas! Libre como las águilas, vieran los montes pasar los aborígenes por los boscajes, persiguiendo los pumas y los bisontes con el dardo certero de sus carcajes. Que más valiera el jefe rudo y bizarro que el soldado que en fango sus glorias finca, que ha hecho gemir al zipa bajo su carro o temblar las heladas momias del Inca. La cruz que nos llevaste padece mengua; y tras encanalladas revoluciones, la canalla escritora mancha la lengua que escribieron Cervantes y Calderones. Cristo va por las calles flaco y enclenque, Barrabás tiene esclavos y charreteras, y en las tierras de Chibcha, Cuzco y Palenque han visto engalonadas a las panteras. Duelos, espantos, guerras, fiebre constante en nuestra senda ha puesto la suerte triste: ¡Cristóforo Colombo, pobre Almirante, ruega a Dios por el mundo que descubriste!
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¿Quién es aquel Caballero herido por tantas partes, que está de expirar tan cerca, y no le socorre nadie? «Jesús Nazareno» dice aquel rétulo notable. ¡Ay Dios, que tan dulce nombre no promete muerte infame! Después del nombre y la patria, Rey dice más adelante, pues si es rey, ¿cuándo de espinas han usado coronarse? Dos cetros tiene en las manos, mas nunca he visto que claven a los reyes en los cetros los vasallos desleales. Unos dicen que si es Rey, de la cruz descienda y baje; y otros, que salvando a muchos, a sí no puede salvarse. De luto se cubre el cielo, y el sol de sangriento esmalte, o padece Dios, o el mundo se disuelve y se deshace. Al pie de la cruz, María está en dolor constante, mirando al Sol que se pone entre arreboles de sangre. Con ella su amado primo haciendo sus ojos mares, Cristo los pone en los dos, más tierno porque se parte. ¡Oh lo que sienten los tres! Juan, como primo y amante, como madre la de Dios, y lo que Dios, Dios lo sabe. Alma, mirad cómo Cristo, para partirse a su Padre, viendo que a su Madre deja, le dice palabras tales: Mujer, ves ahí a tu hijo y a Juan: Ves ahí tu Madre. Juan queda en lugar de Cristo, ¡ay Dios, qué favor tan grande! Viendo, pues, Jesús que todo ya comenzaba a acabarse, Sed tengo, dijo, que tiene sed de que el hombre se salve. Corrió un hombre y puso luego a sus labios celestiales en una caña una esponja llena de hiel y vinagre. ¿En la boca de Jesús pones hiel?, hombre, ¿qué haces? Mira que por ese cielo de Dios las palabras salen. Advierte que en ella puso con sus pechos virginales una ave su blanca leche a cuya dulzura sabe. Alma, sus labios divinos, cuando vamos a rogarle, ¿cómo con vinagre y hiel **** respuesta süave? Llegad a la Virgen bella, y decirle con el ángel: «Ave, quitad su amargura, pues que de gracia sois Ave». Sepa al vientre el fruto santo, y a la dulce palma el dátil; si tiene el alma a la puerta no tengan hiel los umbrales. Y si dais leche a Bernardo, porque de madre os alabe, mejor Jesús la merece, pues Madre de Dios os hace. Dulcísimo Cristo mío, aunque esos labios se bañen en hiel de mis graves culpas, Dios sois, como Dios habladme. Habladme, dulce Jesús, antes que la lengua os falte, no os desciendan de la cruz sin hablarme y perdonarme.
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A cristo en la cruz
¿Quién es aquel Caballero herido por tantas partes, que está de expirar tan cerca, y no le socorre nadie? «Jesús Nazareno» dice aquel rétulo notable. ¡Ay Dios, que tan dulce nombre no promete muerte infame! Después del nombre y la patria, Rey dice más adelante, pues si es rey, ¿cuándo de espinas han usado coronarse? Dos cetros tiene en las manos, mas nunca he visto que claven a los reyes en los cetros los vasallos desleales. Unos dicen que si es Rey, de la cruz descienda y baje; y otros, que salvando a muchos, a sí no puede salvarse. De luto se cubre el cielo, y el sol de sangriento esmalte, o padece Dios, o el mundo se disuelve y se deshace. Al pie de la cruz, María está en dolor constante, mirando al Sol que se pone entre arreboles de sangre. Con ella su amado primo haciendo sus ojos mares, Cristo los pone en los dos, más tierno porque se parte. ¡Oh lo que sienten los tres! Juan, como primo y amante, como madre la de Dios, y lo que Dios, Dios lo sabe. Alma, mirad cómo Cristo, para partirse a su Padre, viendo que a su Madre deja, le dice palabras tales: Mujer, ves ahí a tu hijo y a Juan: Ves ahí tu Madre. Juan queda en lugar de Cristo, ¡ay Dios, qué favor tan grande! Viendo, pues, Jesús que todo ya comenzaba a acabarse, Sed tengo, dijo, que tiene sed de que el hombre se salve. Corrió un hombre y puso luego a sus labios celestiales en una caña una esponja llena de hiel y vinagre. ¿En la boca de Jesús pones hiel?, hombre, ¿qué haces? Mira que por ese cielo de Dios las palabras salen. Advierte que en ella puso con sus pechos virginales una ave su blanca leche a cuya dulzura sabe. Alma, sus labios divinos, cuando vamos a rogarle, ¿cómo con vinagre y hiel **** respuesta süave? Llegad a la Virgen bella, y decirle con el ángel: «Ave, quitad su amargura, pues que de gracia sois Ave». Sepa al vientre el fruto santo, y a la dulce palma el dátil; si tiene el alma a la puerta no tengan hiel los umbrales. Y si dais leche a Bernardo, porque de madre os alabe, mejor Jesús la merece, pues Madre de Dios os hace. Dulcísimo Cristo mío, aunque esos labios se bañen en hiel de mis graves culpas, Dios sois, como Dios habladme. Habladme, dulce Jesús, antes que la lengua os falte, no os desciendan de la cruz sin hablarme y perdonarme.
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En tanto que el hoyo cavan a donde la cruz asienten, en que el Cordero levanten figurado por la sierpe, aquella ropa inconsútil que de Nazareth ausente labró la hermosa María después de su parto alegre, de sus delicadas carnes quitan con manos aleves los camareros que tuvo Cristo al tiempo de su muerte. No bajan a desnudarle los espíritus celestes, sino soldados que luego sobre su ropa echan suertes. Quitáronle la corona, y abriéronse tantas fuentes, que todo el cuerpo divino cubre la sangre que vierten. Al despegarle la ropa las heridas reverdecen, pedazos de carne y sangre salieron entre los pliegues. Alma pegada en tus vicios, si no puedes, o no quieres despegarte tus costumbres, piensa en esta ropa, y puede. A la sangrienta cabeza la dura corona vuelven, que para mayor dolor le coronaron dos veces. Asió la soga un soldado, tirando a Cristo, de suerte que donde va por su gusto quiere que por fuerza llegue. Dio Cristo en la cruz de ojos, arrojado de la gente, que primero que la abrace, quieren también que la bese. ¡Qué cama os está esperando, mi Jesús, bien de mis bienes, para que el cuerpo cansado siquiera a morir se acueste! ¡Oh, qué almohada de rosas las espinas os prometen!; ¡qué corredores dorados los duros clavos crueles! Dormid en ella, mi amor, para que el hombre despierte, aunque más dura se os haga que en Belén entre la nieve. Que en fin aquella tendría abrigo de las paredes, las tocas de vuestra Madre, y el heno de aquellos bueyes. ¡Qué vergüenza le daría al Cordero santo el verse, siendo tan honesto y casto, desnudo entre tanta gente! ¡Ay divina Madre suya!, si agora llegáis a verle en tan miserable estado, ¿quién ha de haber que os consuele? Mirad, Reina de los cielos, si el mismo Señor es éste, cuyas carnes parecían de azucenas y claveles. Mas, ¡ay Madre de piedad!, que sobre la cruz le tienden, para tomar la medida por donde los clavos entren. ¡Oh terrible desatino!, medir al inmenso quieren, pero bien cabrá en la cruz el que cupo en el pesebre. Ya Jesús está de espaldas, y tantas penas padece, que con ser la cruz tan dura, ya por descanso la tiene. Alma de pórfido y mármol, mientras en tus vicios duermes, dura cama tiene Cristo, no te despierte la muerte.
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Al ponerle en la cruz
En tanto que el hoyo cavan a donde la cruz asienten, en que el Cordero levanten figurado por la sierpe, aquella ropa inconsútil que de Nazareth ausente labró la hermosa María después de su parto alegre, de sus delicadas carnes quitan con manos aleves los camareros que tuvo Cristo al tiempo de su muerte. No bajan a desnudarle los espíritus celestes, sino soldados que luego sobre su ropa echan suertes. Quitáronle la corona, y abriéronse tantas fuentes, que todo el cuerpo divino cubre la sangre que vierten. Al despegarle la ropa las heridas reverdecen, pedazos de carne y sangre salieron entre los pliegues. Alma pegada en tus vicios, si no puedes, o no quieres despegarte tus costumbres, piensa en esta ropa, y puede. A la sangrienta cabeza la dura corona vuelven, que para mayor dolor le coronaron dos veces. Asió la soga un soldado, tirando a Cristo, de suerte que donde va por su gusto quiere que por fuerza llegue. Dio Cristo en la cruz de ojos, arrojado de la gente, que primero que la abrace, quieren también que la bese. ¡Qué cama os está esperando, mi Jesús, bien de mis bienes, para que el cuerpo cansado siquiera a morir se acueste! ¡Oh, qué almohada de rosas las espinas os prometen!; ¡qué corredores dorados los duros clavos crueles! Dormid en ella, mi amor, para que el hombre despierte, aunque más dura se os haga que en Belén entre la nieve. Que en fin aquella tendría abrigo de las paredes, las tocas de vuestra Madre, y el heno de aquellos bueyes. ¡Qué vergüenza le daría al Cordero santo el verse, siendo tan honesto y casto, desnudo entre tanta gente! ¡Ay divina Madre suya!, si agora llegáis a verle en tan miserable estado, ¿quién ha de haber que os consuele? Mirad, Reina de los cielos, si el mismo Señor es éste, cuyas carnes parecían de azucenas y claveles. Mas, ¡ay Madre de piedad!, que sobre la cruz le tienden, para tomar la medida por donde los clavos entren. ¡Oh terrible desatino!, medir al inmenso quieren, pero bien cabrá en la cruz el que cupo en el pesebre. Ya Jesús está de espaldas, y tantas penas padece, que con ser la cruz tan dura, ya por descanso la tiene. Alma de pórfido y mármol, mientras en tus vicios duermes, dura cama tiene Cristo, no te despierte la muerte.
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El amor lo vale todo, El amor lo espera todo, El amor lo exige todo, El amor lo entrega todo. Mas el amor no te puede robar tu paz interior, tus anhelos, la mujer salvaje que llevas dentro, el hombre voraz que fluye en tu interior. El amor no te deja con hambre-el amor sacia. El amor humedece, no puede vivir en aridez, por eso en el desierto no crecen rosas, sino cactus. El amor no es incógnita, es claro como el agua. El amor resucita aun muera en diez mil batallas! El amor crea en medio del desastre, Sabe transformarse como un camaleón si es necesario. Existen esos amores inmortales, mas es muy difícil tener un amor ÁGAPE… ese amor puro del cual habla la biblia. Posiblemente el amor que tiene una madre por su cría. Talvez es el amor que tuvo Cristo-para decidir entregar su vida. Tu y yo….bueno…vivimos en el EROS y HIMEROS! Y no me avergüenzo de tener un amor carnal y errático como el nuestro. Un amor que padece, que sufre, que espera-devorase en cada entrega. Desquiciarse hasta que se perturbe la Luna, pues tiene tiempo que nadie la posee. Esos volátiles besos mojados donde volvemos verde la tierra, llenos furia, excitación, rabia, locura desbordada, despilfarrada, nadando en las aguas violentas y apacibles de nuestra saliva ardiente, que nos reposa en vértices y cordilleras, para luego sumergirnos en los variantes colores de nuestro apasionado valle! Talvez no es AGAPE, mas nuestro amor no lo cambio, aunque el mismo Dios me lo pidiera!!!! LeydisProse 5/25/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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Jun 3, 2017
Jun 3, 2017 at 9:02 AM UTC
No es ÁGAPE (que me importa...yo te quiero)
El amor lo vale todo, El amor lo espera todo, El amor lo exige todo, El amor lo entrega todo. Mas el amor no te puede robar tu paz interior, tus anhelos, la mujer salvaje que llevas dentro, el hombre voraz que fluye en tu interior. El amor no te deja con hambre-el amor sacia. El amor humedece, no puede vivir en aridez, por eso en el desierto no crecen rosas, sino cactus. El amor no es incógnita, es claro como el agua. El amor resucita aun muera en diez mil batallas! El amor crea en medio del desastre, Sabe transformarse como un camaleón si es necesario. Existen esos amores inmortales, mas es muy difícil tener un amor ÁGAPE… ese amor puro del cual habla la biblia. Posiblemente el amor que tiene una madre por su cría. Talvez es el amor que tuvo Cristo-para decidir entregar su vida. Tu y yo….bueno…vivimos en el EROS y HIMEROS! Y no me avergüenzo de tener un amor carnal y errático como el nuestro. Un amor que padece, que sufre, que espera-devorase en cada entrega. Desquiciarse hasta que se perturbe la Luna, pues tiene tiempo que nadie la posee. Esos volátiles besos mojados donde volvemos verde la tierra, llenos furia, excitación, rabia, locura desbordada, despilfarrada, nadando en las aguas violentas y apacibles de nuestra saliva ardiente, que nos reposa en vértices y cordilleras, para luego sumergirnos en los variantes colores de nuestro apasionado valle! Talvez no es AGAPE, mas nuestro amor no lo cambio, aunque el mismo Dios me lo pidiera!!!! LeydisProse 5/25/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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la mujer sentada en la plaza no tiene techo tiene un chico de cinco años que se pone a gritar en la plaza grita bajo el cielo abierto en la plaza hace 20 días que el chico de pronto se pone a gritar bajo el cielo esos gritos cuelgan del aire un rato y caen sin que nadie los vea guarde o moje para apagar/el frío los arruga y crujen como padecimientos como hojas como secos en la plaza mientras algunos preparan una reunión para defender a la poesía citan poetas por teléfono algo cruje ahora o padece apenas cubierto por el otoño o la mano de la mujer contra la boca del chico o la boca del chico gritando contra el cielo o mano la reunión de la boca y la mano para defender a la poesía/de la boca a la mano ¿cómo es el viaje? el grito ¿echa raíces quieto por fin? la mano ¿vuelve a ser tierra para abrigar los gritos desolados del pobrecito en el día? ¿y qué germinará de boca a mano? ¿planta? ¿monstruo? ¿belleza que andará por el mundo después? el dolor ¿dará belleza después? tanto dolor acá ¿dará belleza algún día? esta reunión bajo los astros que callan o brillan ¿calla brilla en la tarde como astro reunido? ¿callará brillará como astro después? ¿tiembla cielo de la boca a la mano como techo para astros germinaciones padecimientos que caen del chico la mujer? oh astros ¿crujen como hojas en la plaza? ¿para defender a la poesía?
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Reuniones
Esto se llama cuestionario no tradicional. En mi larga vida de literario, de escritor y de periodista muchas veces he hecho entrevistas y me han hecho y a veces se usa un cuestionario muy tradicional con las preguntas de siempre, por ejemplo: qué opina de Borges, qué opina del compromiso literatura, cosas así; pero otras veces los periodistas hacen, hacen preguntas para dejarlo tartamudeando a uno no, entonces esto es mi contribución a esos cuestionarios no tradicionales, a un escritor, claro: ¿Qué piensa del frío? ¿Qué ha influido más en su obra literaria la lucha de clases, García Márquez, el colesterol, el grupo de Chicago, lo real maravilloso, los pezones morenos, el estructuralismo, el churrasco, Dios o el Kh3? ¿Cuál es su odio más amado? ¿Padece de insomnio en la siesta? ¿Qué opina del páncreas? ¿Es usted soltero, casado, divorciado, viudo, homosexual, impotente? (favor de subrayar la o las palabras que correspondan a su estado actual) ¿Cuál es su dolor preferido? ¿De cuál de las galaxias se siente más distante? ¿Por qué razón o razones no se ha suicidado? ¿Qué opina del diptongo en general o de algún diptongo en particular? ¿Podría nombrar dentro de su última obra algún caso de analexis interna etéreo-diegética? ¿curable o incurable? ¿Considera que la demencia puede ser un factor de alineación? y ¿Partidario o enemigo de la diéresis? ¿Ha codiciado alguna vez a la mujer de su prójimo? ¿y qué tal? Y por último… ¿Quién cree que no es, de dónde no viene, a dónde no va?
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Cuestionario no tradicional
Esto se llama cuestionario no tradicional. En mi larga vida de literario, de escritor y de periodista muchas veces he hecho entrevistas y me han hecho y a veces se usa un cuestionario muy tradicional con las preguntas de siempre, por ejemplo: qué opina de Borges, qué opina del compromiso literatura, cosas así; pero otras veces los periodistas hacen, hacen preguntas para dejarlo tartamudeando a uno no, entonces esto es mi contribución a esos cuestionarios no tradicionales, a un escritor, claro: ¿Qué piensa del frío? ¿Qué ha influido más en su obra literaria la lucha de clases, García Márquez, el colesterol, el grupo de Chicago, lo real maravilloso, los pezones morenos, el estructuralismo, el churrasco, Dios o el Kh3? ¿Cuál es su odio más amado? ¿Padece de insomnio en la siesta? ¿Qué opina del páncreas? ¿Es usted soltero, casado, divorciado, viudo, homosexual, impotente? (favor de subrayar la o las palabras que correspondan a su estado actual) ¿Cuál es su dolor preferido? ¿De cuál de las galaxias se siente más distante? ¿Por qué razón o razones no se ha suicidado? ¿Qué opina del diptongo en general o de algún diptongo en particular? ¿Podría nombrar dentro de su última obra algún caso de analexis interna etéreo-diegética? ¿curable o incurable? ¿Considera que la demencia puede ser un factor de alineación? y ¿Partidario o enemigo de la diéresis? ¿Ha codiciado alguna vez a la mujer de su prójimo? ¿y qué tal? Y por último… ¿Quién cree que no es, de dónde no viene, a dónde no va?
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Los que ciego me ven de haber llorado y las lágrimas saben que he vertido, admiran de que, en fuentes dividido o en lluvias, ya no corra derramado. Pero mi corazón arde admirado (porque en tus llamas, Lisi, está encendido) de no verme en centellas repartido, y en humo ***** y llamas desatado. En mí no vencen largos y altos ríos a incendios, que animosos me maltratan, ni el llanto se defiende de sus bríos. La agua y el fuego en mí de paces tratan; y amigos son, por ser contrarios míos; y los dos, por matarme, no se matan.
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Padece ardiendo y llorando sin que le remedie la oposición de las contrarias calidades
Después que te conocí, Todas las cosas me sobran: El Sol para tener día, Abril para tener rosas. Por mi bien pueden tomar Otro oficio las Auroras, Que yo conozco una luz Que sabe amanecer sombras. Bien puede buscar la noche Quien sus Estrellas conozca, Que para mi Astrología Ya son oscuras y pocas. Gaste el Oriente sus minas Con quien avaro las rompa, Que yo enriquezco la vista Con más oro a menos costa. Bien puede la Margarita Guardar sus perlas en conchas, Que Búzano de una Risa Las pesco yo en una boca. Contra el Tiempo y la Fortuna Ya tengo una inhibitoria: Ni ella me puede hacer triste, Ni él puede mudarme un hora. El oficio le ha vacado A la Muerte tu persona: A sí misma se padece, Sola en ti viven sus obras. Ya no importunan mis ruegos A los cielos por la gloria, Que mi bienaventuranza Tiene jornada más corta. La sacrosanta Mentira Que tantas Almas adoran, Busque en Portugal vasallos, En Chipre busque Coronas. Predicaré de manera Tu belleza por Europa, Que no haya Herejes de Gracias, Y que adoren en ti sola.
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Halla en la causa de su amor todos los bienes
Ser objectivo padece de subjetividade , Existe ser ser noutra dimensão e realidade. Ser que tudo engloba na sua existência, Sorriso do ser inocente de criança. Ser que acredita no poder de existir, Vivendo na pureza do ser do meu sentir. O poder de existir é o poder do ser, Na vida, na essência de no ser se perder. Para ser ser temos de ter identidade, Não ser demagogia, ser verdade. Somos sujeito ser, somos predicado Fruto do presente, ser futuro, passado. Ser ser e existir na memória de quem te ama, Existir sendo ser sob esta forma grande e pequena. Ser ser sobre a nobreza das ondas de calor, Existir na sombra de meu ser, sendo céu, terra, mar e amor. Ser fraco é pedir ajuda sendo ser também, Existir para ser conforto para alguém, Ser deve ser com ternura,saudade no horizonte que sempre vem. Deixa o ser ser da vida, do mundo e de mais ninguém. Ser, ser, existir
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Jun 22, 2023
Jun 22, 2023 at 3:30 PM UTC
Ser ser e existir
Descansa, mal perdido en alta cumbre, donde a tantas alturas te prefieres; si no es que acocear las nubes quieres, y en la región del fuego beber lumbre. Ya te padece, grave pesadumbre, tu ambición propria; peso y carga eres de la Fortuna, en que viviendo mueres: ¡y esperas que podrá mudar costumbre! El vuelo de las águilas(1) que miras debajo de las alas con que vuelas, en tu caída cebaran sus iras. Harto crédito has dado a las cautelas. ¿Cómo puedes lograr a lo que aspiras, si, al tiempo de expirar, soberbio anhelas?
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Al ambicioso valimiento que siempre anhela a subir más