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"optimista" poems
∆. Solo Sin ti. En aislamiento, interrupción, solo sin ti Veranos pasan por mi ventana sin luz Dos inviernos al año, es un gris confeti Mas tu presencia en mi mente permanece Me has arrebatado, ladrona in fraganti Mi corazón de su trono abenuz Al sentir el auge, supe incontinenti Que de tu abundante cabello de ónice Y tu personalidad me convertí En un fiel devoto bajo mi capuz Y bajo mi capuz yo me prometí Jamás manifestar que de ti fui yo un cómplice. No. No me quedaré abajo ahora Hablaré, lo diré, prepárate Ya he pasado por esta acera Esta vez yo llegaré al final Esta vez no habrá perdedora Por esta vez seré yo el valiente Te diré que el día no dura Con nuestra conexión mental No hace falta ni una palabra. No espero un sí, solo contesta Tú en tu vida y no te preocupes Yo no quiero meter la pata En tus asuntos y problemas Y si me dejas, señorita Entrar en todos tus rincones Prometo no ser un hipócrita Estaré hasta el fin de los días No temas, que soy optimista. Si el corazón Es a tu fruta Soy yo el tazón Esto es la fiesta Nosotros el son.
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May 26, 2013
May 26, 2013 at 10:13 PM UTC
Elusive, Noisy Ode
En la quieta impostura virginal de la noche que cobija al amor con un tenue derroche de luceros, padrinos del erótico abrazo, el mundo de Rubén Darío se contrista por el cordial filósofo que sembró en el regazo de América esperanzas, por el espectro artista que hoy arroba al Zodíaco con su arenga optimista. Yo alabo al confesor de la Santa Esperanza y a la doncella verde en la misma alabanza. Esperanza, doncella verde, tu vestidura es el matiz de una corteza prematura. Esperanza, en el arco iris, tu cabellera ameniza los cielos como una enredadera. Esperanza, los astros en que titila el verde son el feudo en que moras y en que tu luz se pierde. Los ojos vegetales con que miras y salvas parodian a la felpa rústica de las malvas. En la luz teologal de tus dos ojos claros se surten las luciérnagas, las joyas y los faros. Rayan la oscuridad del más oscuro mes las puntas de esmeralda de tus ínclitos pies. Y tapizas el antro submarino, y la armónica cuita de los cipreses, y la paleta agónica. ¡Oh doncella, que guardas los suspiros más graves del hombre, como guarda un llavero sus llaves: un relámpago anuncia que el instante se acerca en que tiñas de ti las aguas de mi alberca, y a tu paso, fosfórica e inviolable mujer, mi corazón se abre, pronto a reverdecer! Y bajo la impostura virginal de la noche que cobija al amor con un tenue derroche de luceros, un mito saludable me afianza y alabo al confesor de la santa Esperanza y a la doncella verde en la misma alabanza.
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La doncella verde
En la quieta impostura virginal de la noche que cobija al amor con un tenue derroche de luceros, padrinos del erótico abrazo, el mundo de Rubén Darío se contrista por el cordial filósofo que sembró en el regazo de América esperanzas, por el espectro artista que hoy arroba al Zodíaco con su arenga optimista. Yo alabo al confesor de la Santa Esperanza y a la doncella verde en la misma alabanza. Esperanza, doncella verde, tu vestidura es el matiz de una corteza prematura. Esperanza, en el arco iris, tu cabellera ameniza los cielos como una enredadera. Esperanza, los astros en que titila el verde son el feudo en que moras y en que tu luz se pierde. Los ojos vegetales con que miras y salvas parodian a la felpa rústica de las malvas. En la luz teologal de tus dos ojos claros se surten las luciérnagas, las joyas y los faros. Rayan la oscuridad del más oscuro mes las puntas de esmeralda de tus ínclitos pies. Y tapizas el antro submarino, y la armónica cuita de los cipreses, y la paleta agónica. ¡Oh doncella, que guardas los suspiros más graves del hombre, como guarda un llavero sus llaves: un relámpago anuncia que el instante se acerca en que tiñas de ti las aguas de mi alberca, y a tu paso, fosfórica e inviolable mujer, mi corazón se abre, pronto a reverdecer! Y bajo la impostura virginal de la noche que cobija al amor con un tenue derroche de luceros, un mito saludable me afianza y alabo al confesor de la santa Esperanza y a la doncella verde en la misma alabanza.
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A instancias de mis amigos cuerdos y cautelosos que ya no saben si diagnosticarme prematuro candor o simple chifladura abro el expediente de mi optimismo y uno por uno repaso los datos allá en el paisito quedó mi casa con mi gente mis libros y mi aire desde sus ventanas grandes conmovedoras se ven otras ventanas y otras gentes se oye cómo pasa aullando la muerte son los mismos aullidos verdes y azules son los que acribillaron a mis hermanos los cementerios están lejos pero los hemos acercado con graves excursiones detrás de primaveras y ataúdes y de sueños quebrados y de miradas fijas los calabozos están lejos pero los hemos acercado a nuestro invierno sobre un lecho de odios duermen sin pesadillas muchachos y muchachas que arribaron juntos a la tortura y a la madurez pero hay que aclarar que otras y otros los sueñan noche a noche en las casas oscuras y a la espera la gente la ****** y la silvestre no los filatélicos de hectáreas y vaquitas va al exilio a cavar despacio su nostalgia y en las calles vacías y furiosas queda apenas uno que otro mendigo para ver como pasa el presidente en la cola del hambre nadie habla de fútbol ni de ovnis hay que ahorrar argumentos y saliva y las criaturas que iban a nacer regresan con espanto al confort de la nada ésta es la absurda foja de mi duro optimismo prematuro candor o simple chifladura lo cierto es que debajo de estas calamidades descubro una sencilla descomunal ausencia cuando los diez tarados mesiánicos de turno tratan de congregar la obediente asamblea el pueblo no hace quorum por eso porque falta sin aviso a la convocatoria de los viejos blasfemos porque toma partido por la historia y no tiene vergüenza de sus odios por eso aprendo y dicto mi lección de optimismo y ocupo mi lugar en la esperanza.
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Salutación del optimista
A instancias de mis amigos cuerdos y cautelosos que ya no saben si diagnosticarme prematuro candor o simple chifladura abro el expediente de mi optimismo y uno por uno repaso los datos allá en el paisito quedó mi casa con mi gente mis libros y mi aire desde sus ventanas grandes conmovedoras se ven otras ventanas y otras gentes se oye cómo pasa aullando la muerte son los mismos aullidos verdes y azules son los que acribillaron a mis hermanos los cementerios están lejos pero los hemos acercado con graves excursiones detrás de primaveras y ataúdes y de sueños quebrados y de miradas fijas los calabozos están lejos pero los hemos acercado a nuestro invierno sobre un lecho de odios duermen sin pesadillas muchachos y muchachas que arribaron juntos a la tortura y a la madurez pero hay que aclarar que otras y otros los sueñan noche a noche en las casas oscuras y a la espera la gente la ****** y la silvestre no los filatélicos de hectáreas y vaquitas va al exilio a cavar despacio su nostalgia y en las calles vacías y furiosas queda apenas uno que otro mendigo para ver como pasa el presidente en la cola del hambre nadie habla de fútbol ni de ovnis hay que ahorrar argumentos y saliva y las criaturas que iban a nacer regresan con espanto al confort de la nada ésta es la absurda foja de mi duro optimismo prematuro candor o simple chifladura lo cierto es que debajo de estas calamidades descubro una sencilla descomunal ausencia cuando los diez tarados mesiánicos de turno tratan de congregar la obediente asamblea el pueblo no hace quorum por eso porque falta sin aviso a la convocatoria de los viejos blasfemos porque toma partido por la historia y no tiene vergüenza de sus odios por eso aprendo y dicto mi lección de optimismo y ocupo mi lugar en la esperanza.
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Al principio ella fue una serena conflagración un rostro que no fingía ni siquiera su belleza unas manos que de a poco inventaban un lenguaje una piel memorable y convicta una mirada limpia         sin traiciones una voz que caldeaba la risa unos labios nupciales un brindis es increíble pero a pesar de todo él tuvo tiempo para decirse qué sencillo         y también no importa que el futuro         sea una oscura maleza la manera tan poco suntuaria que escogieron sus mutuas tentaciones fue un estupor alegre sin culpa ni disculpa él se sintió optimista                                           nutrido                                                           renovado tan lejos del sollozo y la nostalgia tan cómodo en su sangre y en la de ella tan vivo sobre el vértice de musgo tan hallado en la espera que después del amor salió a la noche sin luna y no importaba sin gente y no importaba sin dios y no importaba a desmontar la anécdota a componer la euforia a recoger su parte del botín mas su mitad de amor                                               se negó a ser mitad y de pronto él sintió que sin ella sus brazos estaban tan vacíos que sin ella sus ojos no tenían qué mirar que sin ella su cuerpo dce ningún modo era         la otra copa del brindis y de nuevo se dijo qué sencillo                         pero ahora lamentó que el futuro fuera oscura maleza sólo entonces pensó en ella                                                           eligiéndola y sin dolor         sin desesperaciones sin angustia y sin miedo dócilmente empezó                                         como otras noches                                                                                 a necesitarla.
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La otra copa del brindis
Al principio ella fue una serena conflagración un rostro que no fingía ni siquiera su belleza unas manos que de a poco inventaban un lenguaje una piel memorable y convicta una mirada limpia         sin traiciones una voz que caldeaba la risa unos labios nupciales un brindis es increíble pero a pesar de todo él tuvo tiempo para decirse qué sencillo         y también no importa que el futuro         sea una oscura maleza la manera tan poco suntuaria que escogieron sus mutuas tentaciones fue un estupor alegre sin culpa ni disculpa él se sintió optimista                                           nutrido                                                           renovado tan lejos del sollozo y la nostalgia tan cómodo en su sangre y en la de ella tan vivo sobre el vértice de musgo tan hallado en la espera que después del amor salió a la noche sin luna y no importaba sin gente y no importaba sin dios y no importaba a desmontar la anécdota a componer la euforia a recoger su parte del botín mas su mitad de amor                                               se negó a ser mitad y de pronto él sintió que sin ella sus brazos estaban tan vacíos que sin ella sus ojos no tenían qué mirar que sin ella su cuerpo dce ningún modo era         la otra copa del brindis y de nuevo se dijo qué sencillo                         pero ahora lamentó que el futuro fuera oscura maleza sólo entonces pensó en ella                                                           eligiéndola y sin dolor         sin desesperaciones sin angustia y sin miedo dócilmente empezó                                         como otras noches                                                                                 a necesitarla.
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