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"ocultas" poems
Esta noche pasaste por mi camino y me tembló en el alma no sé qué afán, pero yo estoy consciente de mi destino que es mirarte de lejos y nada más. No, tú nunca dijiste que hay primavera en las rosas ocultas de tu rosal. Ni yo debo mirarte de otra manera que mirarte de lejos y nada más. Y así pasas a veces tranquila y bella, así como esta noche te vi pasar. Más yo debo mirarte como una estrella que se mira de lejos y nada más. Y así pasan las rosas de cada día, dejando las raíces que no se van. Y yo con mi secreta melancolía de mirarte de lejos y nada más. Y así seguirás siempre, siempre prohibida, más allá de la muerte, si hay más allá. Porque en esa vida, si hay otra vida, te miraré de lejos y nada más...
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Poema del amor imposible
Líneas, trazos, sonidos, me he dado cuenta que percibo frases ocultas, sin presencia verbal, literalmente perceptibles desde mi nube, creo que empiezo con imaginar un fin, hechos del futuro, idea tras idea, haciendo historias de un segundo que han durado una eternidad. ¿No es así como pasa? Inicias con la página en blanco, a menudo se acerca una pluma, un momento de vacío; el destino puede elegir cualquier dirección, me apodera la curiosidad, ahí, en ese momento, la pluma me esta usando, llenando los vacíos con líneas de locura, desangrándose su tinta me dibuja, y a los demás, de esa forma oscura y a la vez multicolor; trazos en mis líneas que van sin sentido, un mundo alterno, vertical a lo que podría ser involuntariamente, si cayera en la gravedad.
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Sep 6, 2015
Sep 6, 2015 at 2:06 PM UTC
Trazos
Levántate conmigo. Nadie quisiera como yo quedarse sobre la almohada en que tus párpados quieren cerrar el mundo para mí. Allí también quisiera dejar dormir mi sangre rodeando tu dulzura. Pero levántate, tú, levántate, pero conmigo levántate y salgamos reunidos a luchar cuerpo a cuerpo contra las telarañas del malvado, contra el sistema que reparte el hambre, contra la organización de la miseria. Vamos, y tú, mi estrella, junto a mí, recién nacida de mi propia arcilla, ya habrás hallado el manantial que ocultas y en medio del fuego estarás junto a mí, con tus ojos bravíos, alzando mi bandera.
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La bandera
Ay hijo, sabes, sabes de dónde vienes? De un lago con gaviotas blancas y hambrientas. Junto al agua de invierno ella y yo levantamos una fogata roja gastándonos los labios de besarnos el alma, echando al fuego todo, quemándonos la vida. Así llegaste al mundo. Pero ella para verme y para verte un día atravesó los mares y yo para abrazar su pequeña cintura toda la tierra anduve, con guerras y montañas, con arenas y espinas. Así llegaste al mundo. De tantos sitios vienes, del agua y de la tierra, del fuego y de la nieve, de tan lejos caminas hacia nosotros dos, desde el amor terrible que nos ha encadenado, que queremos saber cómo eres, qué nos dices, porque tú sabes más del mundo que te dimos. Como una gran tormenta sacudimos nosotros el árbol de la vida hasta las más ocultas fibras de las raíces y apareces ahora cantando en el follaje, en la más alta rama que contigo alcanzamos.
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El hijo
Y vuelvo a encontrarme contigo, tan fría , tan blanca, tan vacía. Las palabras se cruzan, se enredan, vacilan, se arrastran. De un lado a otro en agonía febril, gruñendo y gimiendo, gritando en silencio. Ocultas bajo la mirada de nadie, bajo la mirada del universo.
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Jul 4, 2014
Jul 4, 2014 at 1:00 PM UTC
Hoja en blanco
*te quiero porque eres como el viento fuerte nunca aburrido, un poco loco y convincente te quiero porque eres como el sentido de la vida sorpresas todos los días, la oscuridad para sobrevivir te quiero porque dentro de tu cuerpo está una luz rojiza que me llena con energia, no sin pasiones ocultas te quiero mucho porque eres tú*
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Oct 21, 2014
Oct 21, 2014 at 1:49 PM UTC
Corazón curioso
A un niño, a un solo niño que iba para piedra nocturna, para ángel indiferente de una escala sin cielo... Mirad. Conteneos la sangre, los ojos. A sus pies, él mismo, sin vida.   No aliento de farol moribundo, ni jadeada amarillez de noche agonizante, sino dos fósforos fijos de pesadilla eléctrica, clavados sobre su tierra en polvo, juzgándola. Él, resplandor sin salida, lividez sin escape, yacente, juzgándose.   Tizo electrocutado, infancia mía de ceniza, a mis pies, tizo yacente. Carbunclo hueco, ***** desprendido de un ángel que iba para piedra nocturna, para límite entre la muerte y la nada. Tú: yo: niño.   Bambolea el viento un vientre de gritos anteriores al mundo a la sorpresa de la luz en los ojos de los reciennacidos, al descenso de la vía láctea a las gargantas terrestres. Niño.   Una cuna de llamas de norte a sur, de frialdad de tiza amortajada en los yelos, a fiebre de paloma agonizando en el área de una bujía; una cuna de llamas meciéndote las sonrisas, los llantos. Niño.   Las primeras palabras abiertas en las penumbras de los sueños sin nadie, en el silencio rizado de las albercas o en el eco de los jardines, devoradas por el mar y ocultas hoy en un hoyo sin viento. Muertas, como el estreno de tus pies en el cansancio frío de una escalera. Niño. Las flores, sin piernas para huir de los aires crueles, de su espoleo continuo al corazón volante de las nieves y los pájaros, desangradas en un aburrimiento de cartillas y pizarrines. 4 y 4 son 18. Y la X, una K, una H, una J. Niño. En un trastorno de ciudades marítimas sin escrúpulos, de mapas confundidos y desiertos barajados, atended a unos ojos que preguntan por los afluentes del cielo, a una memoria extraviada entre nombres y fechas. Niño. Perdido entre ecuaciones, triángulos, fórmulas y precipitados azules, entre el suceso de la sangre, los escombros y las coronas caídas, cuando los cazadores de oro y el asalto a la banca, en el rubor tardío de las azoteas voces de ángeles te anunciaron la botadura y pérdida de tu alma. Niño. Y como descendiste al fondo de las mareas, a las urnas donde el azogue, el plomo y el hierro pretenden ser humanos, tener honores de vida, a la deriva de la noche tu traje fue dejándote solo. Niño. Desnudo, sin los billetes de inocencia fugados en sus bolsillos, derribada en tu corazón y sola su primera silla, no creíste ni en Venus, que nacía en el compás abierto de tus brazos. ni en la escala de plumas que tiende el sueño de Jacob al de Julio Verne. Niño. Para ir al infierno no hace falta cambiar de sitio ni postura.
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Muerte y juicio
A un niño, a un solo niño que iba para piedra nocturna, para ángel indiferente de una escala sin cielo... Mirad. Conteneos la sangre, los ojos. A sus pies, él mismo, sin vida.   No aliento de farol moribundo, ni jadeada amarillez de noche agonizante, sino dos fósforos fijos de pesadilla eléctrica, clavados sobre su tierra en polvo, juzgándola. Él, resplandor sin salida, lividez sin escape, yacente, juzgándose.   Tizo electrocutado, infancia mía de ceniza, a mis pies, tizo yacente. Carbunclo hueco, ***** desprendido de un ángel que iba para piedra nocturna, para límite entre la muerte y la nada. Tú: yo: niño.   Bambolea el viento un vientre de gritos anteriores al mundo a la sorpresa de la luz en los ojos de los reciennacidos, al descenso de la vía láctea a las gargantas terrestres. Niño.   Una cuna de llamas de norte a sur, de frialdad de tiza amortajada en los yelos, a fiebre de paloma agonizando en el área de una bujía; una cuna de llamas meciéndote las sonrisas, los llantos. Niño.   Las primeras palabras abiertas en las penumbras de los sueños sin nadie, en el silencio rizado de las albercas o en el eco de los jardines, devoradas por el mar y ocultas hoy en un hoyo sin viento. Muertas, como el estreno de tus pies en el cansancio frío de una escalera. Niño. Las flores, sin piernas para huir de los aires crueles, de su espoleo continuo al corazón volante de las nieves y los pájaros, desangradas en un aburrimiento de cartillas y pizarrines. 4 y 4 son 18. Y la X, una K, una H, una J. Niño. En un trastorno de ciudades marítimas sin escrúpulos, de mapas confundidos y desiertos barajados, atended a unos ojos que preguntan por los afluentes del cielo, a una memoria extraviada entre nombres y fechas. Niño. Perdido entre ecuaciones, triángulos, fórmulas y precipitados azules, entre el suceso de la sangre, los escombros y las coronas caídas, cuando los cazadores de oro y el asalto a la banca, en el rubor tardío de las azoteas voces de ángeles te anunciaron la botadura y pérdida de tu alma. Niño. Y como descendiste al fondo de las mareas, a las urnas donde el azogue, el plomo y el hierro pretenden ser humanos, tener honores de vida, a la deriva de la noche tu traje fue dejándote solo. Niño. Desnudo, sin los billetes de inocencia fugados en sus bolsillos, derribada en tu corazón y sola su primera silla, no creíste ni en Venus, que nacía en el compás abierto de tus brazos. ni en la escala de plumas que tiende el sueño de Jacob al de Julio Verne. Niño. Para ir al infierno no hace falta cambiar de sitio ni postura.
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¿Quién te verá, ciudad de manzanilla, amorosa ciudad, la ciudad más esbelta, que encima de una torre llevas puesto: Sevilla? Dolor a rienda suelta: la ciudad de cristal se empaña, cruje. Un tormentoso toro da una vuelta al horizonte y al silencio, y muge. Detrás del toro, al borde de su ruina, la ciudad que viviera bajo una cabellera de mujer soleada, sobre una perfumada cabellera, la ciudad cristalina yace pisoteada. Una bota terrible de alemanes poblada hunde su marca en el jazmín ligero, pesa sobre el naranjo aleteaste: y pesa y hunde su talón grosero un general de vino desgarrado, de lengua pegajosa y vacilante, de bigotes de alambre groseramente astado. Mirad, oíd: mordiscos en las rejas, cepos contra las manos, horrores reluciendo por las cejas, luto en las azoteas, muerte en los sevillanos. Cólera contenida por los gestos, carne despedazada ante la soga, y lágrimas ocultas en los tiestos, en las roncas guitarras donde un pueblo se ahoga. Un clamor de oprimidos, de huesos que exaspera la cadena, de tendones talados, demolidos por un cuchillo siervo de una hiena. Se nubló la azucena, la airosa maravilla: patíbulos y cárceles degüellan los gemidos, la juventud, el aire de Sevilla. Amordazado el ruiseñor, desierto el arrayán, el día deshonrado, tembloroso el cancel, el patio muerto y el surtidos, en medio, degollado. ¿Qué son las sevillanas de claridad radiante y penumbrosa? Mantillas mustias, mustias porcelanas violadas a la orilla de la fosa. Con angustia y claveles oprime sus ventanas la población de abril. La cal se altera eclipsada con rojo zumo humano. Guadalquivir, Guadalquivir, espera: ¡no te lleves a tanto sevillano!
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Visión de sevilla
¿Quién te verá, ciudad de manzanilla, amorosa ciudad, la ciudad más esbelta, que encima de una torre llevas puesto: Sevilla? Dolor a rienda suelta: la ciudad de cristal se empaña, cruje. Un tormentoso toro da una vuelta al horizonte y al silencio, y muge. Detrás del toro, al borde de su ruina, la ciudad que viviera bajo una cabellera de mujer soleada, sobre una perfumada cabellera, la ciudad cristalina yace pisoteada. Una bota terrible de alemanes poblada hunde su marca en el jazmín ligero, pesa sobre el naranjo aleteaste: y pesa y hunde su talón grosero un general de vino desgarrado, de lengua pegajosa y vacilante, de bigotes de alambre groseramente astado. Mirad, oíd: mordiscos en las rejas, cepos contra las manos, horrores reluciendo por las cejas, luto en las azoteas, muerte en los sevillanos. Cólera contenida por los gestos, carne despedazada ante la soga, y lágrimas ocultas en los tiestos, en las roncas guitarras donde un pueblo se ahoga. Un clamor de oprimidos, de huesos que exaspera la cadena, de tendones talados, demolidos por un cuchillo siervo de una hiena. Se nubló la azucena, la airosa maravilla: patíbulos y cárceles degüellan los gemidos, la juventud, el aire de Sevilla. Amordazado el ruiseñor, desierto el arrayán, el día deshonrado, tembloroso el cancel, el patio muerto y el surtidos, en medio, degollado. ¿Qué son las sevillanas de claridad radiante y penumbrosa? Mantillas mustias, mustias porcelanas violadas a la orilla de la fosa. Con angustia y claveles oprime sus ventanas la población de abril. La cal se altera eclipsada con rojo zumo humano. Guadalquivir, Guadalquivir, espera: ¡no te lleves a tanto sevillano!
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Mutante que habitas en mi cuerpo que te ocultas y que bebes de mi sangre. Huésped de mi carne autor de mis males que me encierras en la cueva para ponerme a escribir. Deja de llorarle a la luna que ya no esta deja que el cometa se vaya otro ya vendrá. Huésped temporal poeta de alas negras que provoca la nostalgia como fuente de creatividad Huésped que te arrastras como cruz al corazón deja amarte deja que limpie tus alas por que tu luz también canta y canta con chispa cura y no amarga. Yo se que tus alas eran blancas yo se que esas heridas no las dejas cicatrizar Huésped temporal Abrete al mundo como nardo en junio Abrete al mundo para iluminarlo acogerlo en tus brazos y aférrate al sentimiento.
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Dec 10, 2017
Dec 10, 2017 at 11:21 PM UTC
Huésped
Hay dos clases de poetas modernos: aquellos, sutiles y profundos, que adivinan la esencia de las cosas y escriben: "Lucero, luzcero, luz Eros, la garganta de la luz pare colores cóleros", etcétera,y aquellos que se tropiezan con una piedra y dicen "pinche piedra". Los primeros son los más afortunados. Siempre encuentran un crítico inteligente que escribe un tratado "Sobre las relaciones ocultas entre el objeto y la palabra y las posibilidades existenciales de la metáfora no formulada". -De ellos es el Olimpo que en estos días se llama simplemente el Club de la Fama.
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Hay dos clases de poetas modernos
Momento efémero Ondas de oiro Suave no toque Leveza insustentável Quimera Noite Sangue de veludo Ocultas-te Para te poderes encontrar E fazes de um não o valor da vida
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Feb 11, 2014
Feb 11, 2014 at 2:55 PM UTC
quimera
Sonrisas ocultas, Dedos estáticos, Suspiros al océano, Delirio azulado. Respiración agitada. Atracción infiltrada Que has provocado Con tu mirada. Ojos brillosos, Destellos luminosos, Primavera eterna En un otoño airoso. Tu cuello al atardecer, Tus manos mojadas de cielo, Tus ojos reviven mis sueños Y rellenan todos mis huecos. Pulmones llenos de deseos, Tambores a lo lejos... Melodías que tu alma canta, Mientras yo las bailo en mi cama. Melodías, que tus silencios Hacen discretos Mis momentos, De pensar en ti cielo. Delirio verde azulado Haces que me derrita En arena Me vuelves rojo violeta.
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Oct 1, 2014
Oct 1, 2014 at 6:49 PM UTC
Delirio azulado
Y mi mano sacrílega se tiñe de tu sangre, ¡oh Imali, oh vestal mía! Mas no fue mi ternura, fue un furor... Si de nuevo, a mis ojos resurrecta, te pudiese inmolar, te inmolaría. ¿Ya ves, oh Imali, que no fue mi amor? Gozoso aún y pávido y tremente, hui a la sombra, la cerrada sombra que en su mudez acoge las iras y los vértigos. ¡Un hueco en tus entrañas, tierra dura! ¡Soledad, un refugio en tus entrañas! ¡Tu ojo sin vista, lobreguez impura! Mas la sangre fluía. en chorros de carbunclos. Ante el cadáver lívido, sin blandones, sin túmulo, todo estaba sangriento. -"Asesino", "Asesino" -susurraba y se iba el viento. En los prados del monte fueron crimen mis huellas. Como vírgenes desoladas me bañaron de llanto las estrellas. En las playas de luz mojadas di un alarido al ver el mar que hervía; y huyendo en pos, en pos de la noche que huía, me ensangrentó la sangre horrible del alba del día. -"Asesino", "Asesino" -susurraba y se iba el viento. Y los pastores me negarían sus cabañas. Las rocas me aplastarían en sus entrañas. La paz es mi enemigo violento y el amor mi enemigo sanguinario. ¿Y a qué tu sombra, oh noche del lúbrico ardimiento, si entre mi corazón ardía el tenebrario? Viajó mi alma en íntimas pasiones de Cristos coronados de congojas; ¡el pudor!, ¡el honor entre sayones! Fui rosa negra de mil rosas rojas del vicio en las ocultas floraciones... Mas el azul a mi dolor heroico abrió su abismo de fulgencias puras, soles remotos, nébulas, centellas y estuve opreso por las lumbres de ellas del hilo de oro de! collar del día; y un anhelar de espacio dio sus alas a mi desconcertada poesía. En la lluvia de gotas de mi sangre, tras el velo irisado de mis lágrimas, -vago sueño- sus brumas deshacía, -vago sueño- mi vaga Acuarimántima.
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Acuarimántima vii
Y mi mano sacrílega se tiñe de tu sangre, ¡oh Imali, oh vestal mía! Mas no fue mi ternura, fue un furor... Si de nuevo, a mis ojos resurrecta, te pudiese inmolar, te inmolaría. ¿Ya ves, oh Imali, que no fue mi amor? Gozoso aún y pávido y tremente, hui a la sombra, la cerrada sombra que en su mudez acoge las iras y los vértigos. ¡Un hueco en tus entrañas, tierra dura! ¡Soledad, un refugio en tus entrañas! ¡Tu ojo sin vista, lobreguez impura! Mas la sangre fluía. en chorros de carbunclos. Ante el cadáver lívido, sin blandones, sin túmulo, todo estaba sangriento. -"Asesino", "Asesino" -susurraba y se iba el viento. En los prados del monte fueron crimen mis huellas. Como vírgenes desoladas me bañaron de llanto las estrellas. En las playas de luz mojadas di un alarido al ver el mar que hervía; y huyendo en pos, en pos de la noche que huía, me ensangrentó la sangre horrible del alba del día. -"Asesino", "Asesino" -susurraba y se iba el viento. Y los pastores me negarían sus cabañas. Las rocas me aplastarían en sus entrañas. La paz es mi enemigo violento y el amor mi enemigo sanguinario. ¿Y a qué tu sombra, oh noche del lúbrico ardimiento, si entre mi corazón ardía el tenebrario? Viajó mi alma en íntimas pasiones de Cristos coronados de congojas; ¡el pudor!, ¡el honor entre sayones! Fui rosa negra de mil rosas rojas del vicio en las ocultas floraciones... Mas el azul a mi dolor heroico abrió su abismo de fulgencias puras, soles remotos, nébulas, centellas y estuve opreso por las lumbres de ellas del hilo de oro de! collar del día; y un anhelar de espacio dio sus alas a mi desconcertada poesía. En la lluvia de gotas de mi sangre, tras el velo irisado de mis lágrimas, -vago sueño- sus brumas deshacía, -vago sueño- mi vaga Acuarimántima.
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Hermano, hoy estoy en el poyo de la casa. Donde nos haces una falta sin fondo¡ Me acuerdo que jugábamos esta hora, y que mamá nos acariciaba: »Pero, hijos...« Ahora yo me escondo, como antes, todas estas oraciones vespertinas, y espero que tú no des conmigo. Por la sala, el zaguán, los corredores. Después, te ocultas tú, y yo no doy contigo. Me acuerdo que nos hacíamos llorar, hermano, en aquel juego. Miguel, tú te escondiste una noche de agosto, al alborear; pero, en vez de ocultarte riendo, estabas triste. Y tu gemelo corazón de esas tardes extintas se ha aburrido de no encontrarte. Y ya cae sombra en el alma. Oye, hermano, no tardes en salir. Bueno? Puede inquietarse mamá.
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A mi hermano miguel
Passa-se num quarto luz ténue velhos livros empoeirados o cigarro queima-me a ponta dos dedos nos meus ouvidos, um leve melodia um telefone toca saio andei por aí a prostituta olhou-me tremo de frio uma cabana recordo o passado, ainda presente passei por tua casa para te ver tinhas saído ocultas-te dos convidados mas eu sou teu amigo os meus olhos perturbam-te infinitamente! as melhores ideias vêm-me quando... enfim vou partir pousei o livro estou vivo procuro a paz esse momento de liberdade está a ficar tarde a noite começa lentamente e cheia de sossego.
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May 6, 2014
May 6, 2014 at 7:32 PM UTC
alucinação
Palabras ocultas en su cuaderno barato. Palabras no dichas por una tonta razón. Imágenes y recuerdos se vuelven fantasia; su mente trastornada corrompe su corazón.
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Dec 3, 2017
Dec 3, 2017 at 8:09 PM UTC
Tristeza.
13. Creo que la sciencia y la fabula se crean en la mente las dos ocultas, ocupaciones y relojes del scientifico.
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Nov 23, 2014
Nov 23, 2014 at 9:58 PM UTC
13 Anotacion
Quiero irme lejos A algún pequeño departamento en un 5to piso Cuatro paredes de ladrillos que me vigilen Sin calefacción y el frío tocando todo, Un colchón volador que jamás abandona el piso Silencio que sirve de abrigo Junto a los restos de una pizza de hace dos días. Sostén junto a la esquina desde hace un mes al igual que los platos si lavar Cigarros asesinados una vez más tratando de vencer mi ansiedad. Pintura seca y letras escritas sin cesar. Por la ventana se ve caer constante la lluvia Haciendo recreación de mis ojos cada noche desde hace un tiempo atrás. Mi cobija que sirve como armadura Contra todo aquello que no puedo controlar Uñas al mínimo, La depresión gana de nuevo. Mis bolsillos en 0, Justo como mis amigos. Mis sueños atacan, y los dejo jugar a su manera llevándome de un lado a otro Entrando y saliendo de pesadilla a pesadilla De realidad a realidad Recuerdos que queman cuan licor amargo un viernes por la noche. Notas escritas y mensajes sin borrar Llamadas perdidas que nunca deseo contestar Cosas filosas ocultas Ya que jamás sabes hasta dónde serás capaz de llevar todo este circo Y eso está bien, Realmente estoy feliz aquí En mi pequeño castillo de papel Que se sacude cada vez que gimo Cada vez que me levanto gritando Con cada nota de placer auto creado En mis pequeñas cuarto paredes.
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Sep 8, 2017
Sep 8, 2017 at 8:28 PM UTC
Cuatro paredes
Aceituna aceituna aceituna ¿a dónde vas cuando sales?, cuando estoy cansado y con ganas de dormir, esta vida no es para nosotros aceituna eres el amor de las cosas que se acostumbraron a la lluvia, aceituna de las enredaderas de licores y de aviones que construyen sonrisas, aceituna que deambulas por las calles de la laguna y de otras laderas imaginables, aceituna eres la que late como uno y dos y tres cuando duermo, aceituna eres una pantera que nace sin asomarse al sol, aceituna ¿qué harían las pequeñas piedras ocultas sin tu aliento de viruta?. Aceituna, eres la neta de los gandules y las riberas desconocidas en las cosas pequeñas, aceituna tu vives como luciérnaga de carretera.
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Mar 25, 2021
Mar 25, 2021 at 3:00 AM UTC
Aceituna
En su llama mortal la luz te envuelve. Absorta, pálida doliente, así situada contra las viejas hélices del crepúsculo que en torno a ti da vueltas. Muda, mi amiga, sola en lo solitario de esta hora de muertes y llena de las vidas del fuego, pura heredera del día destruido. Del sol cae un racimo en tu vestido oscuro. De la noche las grandes raíces crecen de súbito desde tu alma, y a lo exterior regresan las cosas en ti ocultas, de modo que un pueblo pálido y azul de ti recién nacido se alimenta. Oh grandiosa y fecunda y magnética esclava del círculo que en ***** y dorado sucede: erguida, trata y logra una creación tan viva que sucumben sus flores, y llena es de tristeza.
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Poema 2
Helen, buscas el amor con demasiado ímpetu casi con desesperación como si temieses que nunca nadie te quisiese. Me gustaría ser ligera para volar con el viento para que el cauce del río me arrastrase hacía su desembocadura y mar adentro. Sintiendo el dolor bailando en el interior de mi estomago, recorriendo mi esófago. Desesperada realidad que intenta huir por cada poro de mi piel, al respirar al tragar. Nunca deberíamos sufrir por amor nunca deberían permitírnoslo pero lo hacen, aunque eso no nos haga fuertes aunque eso nos debilite y nos consuma hasta dejarnos en pequeñas virutas, en pequeñas cenizas tan ligeras como para volar con el viento, tan pequeñas como para desaparecer en silencio, con el tiempo. Helen, tu fuiste una de esas once vírgenes a las que violó el violador. Memoriza nuestras conversaciones para poder hacer una segunda lectura a tus palabras, quiero tu amor, lo necesito. Memorizo tu abrazo para más tarde recordarlo. El edificio se desliza hacía ti Helen, sirena galáctica paseando tiburones por el espacio Quiera o no quiera poco a poco me alejo más de ti. Es por la noche y ya no estás Desde las calles observo toda la ciudad la acera, las plazas y sus bancos, no hay ningún sitio en el mundo donde tu no hayas estado no existe el suelo que tu no hayas pisado. A solas en tu cuarto solo me pregunto cuantas cosas habrán visto estás paredes que yo no puedo que aún siendo sincera me ocultas la mentira en los huesos me atas la soga al cuello. Intento olvidarme pero no existe lugar en este mundo donde tu y yo no hayamos estado. Helen, es por la mañana y te has marchado Desde la cama observo toda la habitación el suelo, los muebles y sus objetos, no queda nada que tu no hayas tocado, no queda nada que no tenga tu olor tu esencia, tu calor.
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Dec 27, 2020
Dec 27, 2020 at 7:35 AM UTC
Helen
Helen, buscas el amor con demasiado ímpetu casi con desesperación como si temieses que nunca nadie te quisiese. Me gustaría ser ligera para volar con el viento para que el cauce del río me arrastrase hacía su desembocadura y mar adentro. Sintiendo el dolor bailando en el interior de mi estomago, recorriendo mi esófago. Desesperada realidad que intenta huir por cada poro de mi piel, al respirar al tragar. Nunca deberíamos sufrir por amor nunca deberían permitírnoslo pero lo hacen, aunque eso no nos haga fuertes aunque eso nos debilite y nos consuma hasta dejarnos en pequeñas virutas, en pequeñas cenizas tan ligeras como para volar con el viento, tan pequeñas como para desaparecer en silencio, con el tiempo. Helen, tu fuiste una de esas once vírgenes a las que violó el violador. Memoriza nuestras conversaciones para poder hacer una segunda lectura a tus palabras, quiero tu amor, lo necesito. Memorizo tu abrazo para más tarde recordarlo. El edificio se desliza hacía ti Helen, sirena galáctica paseando tiburones por el espacio Quiera o no quiera poco a poco me alejo más de ti. Es por la noche y ya no estás Desde las calles observo toda la ciudad la acera, las plazas y sus bancos, no hay ningún sitio en el mundo donde tu no hayas estado no existe el suelo que tu no hayas pisado. A solas en tu cuarto solo me pregunto cuantas cosas habrán visto estás paredes que yo no puedo que aún siendo sincera me ocultas la mentira en los huesos me atas la soga al cuello. Intento olvidarme pero no existe lugar en este mundo donde tu y yo no hayamos estado. Helen, es por la mañana y te has marchado Desde la cama observo toda la habitación el suelo, los muebles y sus objetos, no queda nada que tu no hayas tocado, no queda nada que no tenga tu olor tu esencia, tu calor.
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¿Tienes, joven amigo, ceñida la coraza para empezar, valiente, la divina pelea? ¿Has visto si resiste el metal de tu idea la furia del mandoble y el peso de la maza?¿Te sientes con la sangre de la celeste raza que vida con los números pitagóricos crea? ¿Y, como el fuerte Herakles al *** de Nemea, a los sangrientos tigres del mal darías caza? ¿Te enternece el azul de una noche tranquila? ¿Escuchas pensativo el sonar de la esquila cuando el Angelus dice el alma de la tarde?...¿Tu corazón las voces ocultas interpreta? Sigue, entonces, tu rumbo de amor. Eres poeta. La belleza te cubra de luz y Dios te guarde.
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A juan ramón jiménez
Yo pronuncio tu nombre En las noches oscuras Cuando vienen los astros A beber en la luna Y duermen los ramajes De las frondas ocultas. Y yo me siento hueco De pasión y de música. Loco reloj que canta Muertas horas antiguas.   Yo pronuncio tu nombre, En esta noche oscura, Y tu nombre me suena Más lejano que nunca. Más lejano que todas las estrellas Y más doliente que la mansa lluvia.   ¿Te querré como entonces Alguna vez? ¿Qué culpa Tiene mi corazón? Si la niebla se esfuma ¿Qué otra pasión me espera? ¿Será tranquila y pura? ¡¡Si mis dedos pudieran Deshojar a la luna!!
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Si mis manos pudieran deshojar
Tormentas de lluvia en el reflejo de nuestra mente. podría darnos la primavera si pudiéramos reinventar nuestro tiempo tan destrozado por mentiras y verdades ocultas cruel No hay miedo a vivir en nuestro universo tan divino solo un miedo a no darle la fuerza a nuestro gente que están esperando su momento para prosperar Supongo que esperar ahora es demasiado tarde porque lo que se ha comenzado no terminará apresuradamente Entonces, si la batalla debe comenzar, que así sea pero esta vez entiendien la vida nunca termina y nunca jamas va a terminar
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May 17, 2020
May 17, 2020 at 12:30 AM UTC
La calma ante de la tormenta