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"ocasiones" poems
Puta. Palabra con un simple significado usada en múltiples ocasiones erróneamente. A la mujer a través de largas generaciones se le llama puta por todo lo que para la sociedad está mal según su juicio. Lo cual nos lleva a tener mujeres reprimidas en todos los sentidos, mujeres sumisas, mujeres débiles y todo por culpa de nosotras, si nosotras. De cierta manera las mujeres apoyamos el machismo de la sociedad el cual nos dice puta y es que si vemos a una conocida hablando con 4 hombres a la vez decimos que es puta, si tuviste **** con 6 en un año decimos que es puta, si la vemos vestida con un pantalón corto y una camisa escotada le decimos que es puta. Todos somos putas según ellos. Lo curioso del asunto es que el hombre puede hacer todo lo antes mencionado y la única etiqueta social que se le otorga es mujeriego, nada más. Y, a lo que quiero llegar es precisamente a eso; no importa si eres mujer o hombre tu sexualidad no te hace más o menos simplemente te hace humano. No juzgues aun así conozcas la persona ¿Qué te importa si habla con 4? ¿Qué te importa si se acuesta con mil en un año? No es tu vida, cada cual vive según su juicio.
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Sep 9, 2014
Sep 9, 2014 at 10:42 PM UTC
Todas somos putas
Aquel el dolor sigue presente, Logró marcar un precedente… Y hoy, hoy sigues mal… Aquel recuerdo esta en tu mente, Como si fuera ayer lo sientes… Y hoy, hoy sigues mal… Confiabas en el tiempo como aliado para sanar tus heridas… Mientras vives encerrado en el recuerdo y no encuentras la salida… **Y te destruye como el veneno que gota a gota llena la tasa… Y la amargura es como un trueno que estremece toda tu casa… Y la venganza entro en acción pero aquí te presento el perdón… "Porque el perdón es…" Es más que un sentimiento, es más que una emoción El tiempo no te ayuda, tuya es la de decisión… Enfrenta ese tormento, y sal de esa prisión Porque no fue tu culpa, otorga el perdón...** Aquello que pasó, aquel suceso duro te marcó Pensaste que lo habías olvidado pero no Que ya no te afectaba ni pasaba por tu mente Pero volvió a afectarte y todavía está latente… Desde aquel momento has continuado por la vida Esperando que sea el tiempo el que sane las heridas A veces lo has recordado y con nada de templanza Haz pensando en la opción de acudir a la venganza… Si, fue doloroso, no fue nada bueno Pero el resentimiento es similar a un veneno Que gota a gota tomas para no enfrentar la pena Pero termina contigo te destruye y te envenena… Como tóxico que acaba con el alma y corazón Que te presenta el odio como una gran opción Pero al final tú eres quien recibe la aflicción Pues se enfermó tu cuerpo por la falta de perdón… **Y te destruye como el veneno que gota a gota llena la tasa… Y la amargura es como un trueno que estremece toda tu casa… Y la venganza entro en acción pero aquí te presento el perdón… "Porque el perdón es…" Es más que un sentimiento, es más que una emoción El tiempo no te ayuda, tuya es la de decisión… Enfrenta ese tormento, y sal de esa prisión Porque no fue tu culpa, otorga el perdón...** Perdona y saca todo veneno guardado Permite la salida del rencor acumulado Perdona, reacciona y regresa al presente Lo que pasó se fue ya no lo tengas pendiente Quizás hayas pensado que no hay una razón Que no fuiste culpable de lo de tu corazón… Pero en ocasiones el perdón por algo trágico Habrá que darlo aunque suene ilógico Como aquel caballero que por ti fue mal herido Tomando tu lugar te dio un regalo inmerecido… No suena razonable tampoco apetecible Pero te perdonó y hoy por eso tú eres libre Y que mejor ejemplo que la vida de Jesús Que no tenia que hacerlo; pero en una cruz Llevó toda la culpa que agobió su corazón Pero con todo y eso recibiste su perdón… **Y te destruye como el veneno que gota a gota llena la tasa… Y la amargura es como un trueno que estremece toda tu casa… Y la venganza entro en acción pero aquí te presento el perdón… "Porque el perdón es…" Es más que un sentimiento, es más que una emoción El tiempo no te ayuda, tuya es la de decisión… Enfrenta ese tormento, y sal de esa prisión Porque no fue tu culpa, otorga el perdón...**
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Nov 19, 2014
Nov 19, 2014 at 8:18 PM UTC
El perdon by Alex Zurdo (Forgiveness)
Aquel el dolor sigue presente, Logró marcar un precedente… Y hoy, hoy sigues mal… Aquel recuerdo esta en tu mente, Como si fuera ayer lo sientes… Y hoy, hoy sigues mal… Confiabas en el tiempo como aliado para sanar tus heridas… Mientras vives encerrado en el recuerdo y no encuentras la salida… **Y te destruye como el veneno que gota a gota llena la tasa… Y la amargura es como un trueno que estremece toda tu casa… Y la venganza entro en acción pero aquí te presento el perdón… "Porque el perdón es…" Es más que un sentimiento, es más que una emoción El tiempo no te ayuda, tuya es la de decisión… Enfrenta ese tormento, y sal de esa prisión Porque no fue tu culpa, otorga el perdón...** Aquello que pasó, aquel suceso duro te marcó Pensaste que lo habías olvidado pero no Que ya no te afectaba ni pasaba por tu mente Pero volvió a afectarte y todavía está latente… Desde aquel momento has continuado por la vida Esperando que sea el tiempo el que sane las heridas A veces lo has recordado y con nada de templanza Haz pensando en la opción de acudir a la venganza… Si, fue doloroso, no fue nada bueno Pero el resentimiento es similar a un veneno Que gota a gota tomas para no enfrentar la pena Pero termina contigo te destruye y te envenena… Como tóxico que acaba con el alma y corazón Que te presenta el odio como una gran opción Pero al final tú eres quien recibe la aflicción Pues se enfermó tu cuerpo por la falta de perdón… **Y te destruye como el veneno que gota a gota llena la tasa… Y la amargura es como un trueno que estremece toda tu casa… Y la venganza entro en acción pero aquí te presento el perdón… "Porque el perdón es…" Es más que un sentimiento, es más que una emoción El tiempo no te ayuda, tuya es la de decisión… Enfrenta ese tormento, y sal de esa prisión Porque no fue tu culpa, otorga el perdón...** Perdona y saca todo veneno guardado Permite la salida del rencor acumulado Perdona, reacciona y regresa al presente Lo que pasó se fue ya no lo tengas pendiente Quizás hayas pensado que no hay una razón Que no fuiste culpable de lo de tu corazón… Pero en ocasiones el perdón por algo trágico Habrá que darlo aunque suene ilógico Como aquel caballero que por ti fue mal herido Tomando tu lugar te dio un regalo inmerecido… No suena razonable tampoco apetecible Pero te perdonó y hoy por eso tú eres libre Y que mejor ejemplo que la vida de Jesús Que no tenia que hacerlo; pero en una cruz Llevó toda la culpa que agobió su corazón Pero con todo y eso recibiste su perdón… **Y te destruye como el veneno que gota a gota llena la tasa… Y la amargura es como un trueno que estremece toda tu casa… Y la venganza entro en acción pero aquí te presento el perdón… "Porque el perdón es…" Es más que un sentimiento, es más que una emoción El tiempo no te ayuda, tuya es la de decisión… Enfrenta ese tormento, y sal de esa prisión Porque no fue tu culpa, otorga el perdón...**
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Siento la cálida piel del deseo, percibo el aroma sutil del recuerdo. Mi cuerpo sobre el tuyo, desplazándonos suavemente por todo el volumen de la habitación. Hipnotizado en la curvatura trazada de tus caderas, las sujeto aferrándome a ellas, las acaricio en ocasiones recorriendo la suavidad de tu fino vientre mientras beso tu cuello lentamente. Y mientras el mundo se detiene y el tiempo mismo para en el instante que tu blusa cae al piso. La piel tersa de esas curvas que repaso con infinita fascinación me arraigan a un solo deseo incontrolable de tenerte. La suavidad de tus senos, la perfecta curva de tu abdomen, el lírico contraste de tus nalgas y los dos pequeños hoyuelos en tu la parte trasera de tu espalda, casi a la altura de tu profundo y lacio cabello ***** fluyendo en movimientos ondulantes sobre mi al par que toda esa obra de arte magnificente que llamas cuerpo.
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Jan 31, 2015
Jan 31, 2015 at 6:27 PM UTC
Dulzura.
De vuelta de una gloria inexistente, después de haber avanzado un paso hacia ella, retrocedo a velocidad indecible, alegre casi como quien dobla la esquina de la calle donde hay una reyerta, llorando avergonzado como el adolescente hijo de viuda sexagenaria y pobre expulsado de la escuela vespertina en la que era becario. Estoy aquí, donde yo siempre estuve, donde apenas hay sitio para mantenerse erguido. La soledad es un farol certeramente apedreado: sobre ella me apoyo. La esperanza es el quicio de una puerta de la casa que fue desarraigada de sus cimientos por los huracanes: quicio-resquicio por donde entro y salgo cuando paso del nunca (me quisiste) al todavía (te odio), del tampoco (me escuchas) al también (yo me callo), del todo (me hace daño) al nada (me lastima). No importa, sin embargo. Los aviones de propulsión a chorro salvan rápidamente la distancia que separa Tokio de Copenhague, pero con más rapidez todavía me desplazo yo a un punto situado a diez centímetros de mí mismo, de prisa, muy de prisa, en un abrir y cerrar de ojos, en sólo una diezmilésima de segundo, lo cual supone una velocidad media de setenta kilómetros a la hora, que me permite, si mis cálculos son correctos, estar en este instante aquí, después mucho más lejos, mañana en un lugar sito a casi mil millas, dentro de una semana en cualquier parte de la esfera terrestre, por alejada que os parezca ahora. Consciente de esa circunstancia, en muchas ocasiones emprendo largos viajes; pero apenas me desplazo unos milímetros hacia los destinos más remotos, la nostalgia me muerde las entrañas, y regreso a mi posición primera alegre y triste a un tiempo -como dije al principio: alegre, porque sé que tú eres mi patria, amor mío; y triste, porque toda patria, para los que la amamos, -de acuerdo con mi personal experiencia de la patria- tiene también bastante de presidio. Así, en ti me quedo, paseo largamente tus piernas y tus brazos, asciendo hasta tu boca, me asomo al borde de tus ojos, doy la vuelta a tu cuello, desciendo por tu espalda, cambio de ruta para recorrer tus caderas, vuelvo a empezar de nuevo, descansando en tu costado, miro pasar las nubes sobre tus labios rojos, digo adiós a los pájaros que cruzan por tu frente, y si cierras los ojos cierro también los míos, y me duermo a tu sombra como si siempre fuera verano, amor, pensando vagamente en el mundo inquietante que se extiende -imposible- detrás de tu sonrisa.
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En ti me quedo
De vuelta de una gloria inexistente, después de haber avanzado un paso hacia ella, retrocedo a velocidad indecible, alegre casi como quien dobla la esquina de la calle donde hay una reyerta, llorando avergonzado como el adolescente hijo de viuda sexagenaria y pobre expulsado de la escuela vespertina en la que era becario. Estoy aquí, donde yo siempre estuve, donde apenas hay sitio para mantenerse erguido. La soledad es un farol certeramente apedreado: sobre ella me apoyo. La esperanza es el quicio de una puerta de la casa que fue desarraigada de sus cimientos por los huracanes: quicio-resquicio por donde entro y salgo cuando paso del nunca (me quisiste) al todavía (te odio), del tampoco (me escuchas) al también (yo me callo), del todo (me hace daño) al nada (me lastima). No importa, sin embargo. Los aviones de propulsión a chorro salvan rápidamente la distancia que separa Tokio de Copenhague, pero con más rapidez todavía me desplazo yo a un punto situado a diez centímetros de mí mismo, de prisa, muy de prisa, en un abrir y cerrar de ojos, en sólo una diezmilésima de segundo, lo cual supone una velocidad media de setenta kilómetros a la hora, que me permite, si mis cálculos son correctos, estar en este instante aquí, después mucho más lejos, mañana en un lugar sito a casi mil millas, dentro de una semana en cualquier parte de la esfera terrestre, por alejada que os parezca ahora. Consciente de esa circunstancia, en muchas ocasiones emprendo largos viajes; pero apenas me desplazo unos milímetros hacia los destinos más remotos, la nostalgia me muerde las entrañas, y regreso a mi posición primera alegre y triste a un tiempo -como dije al principio: alegre, porque sé que tú eres mi patria, amor mío; y triste, porque toda patria, para los que la amamos, -de acuerdo con mi personal experiencia de la patria- tiene también bastante de presidio. Así, en ti me quedo, paseo largamente tus piernas y tus brazos, asciendo hasta tu boca, me asomo al borde de tus ojos, doy la vuelta a tu cuello, desciendo por tu espalda, cambio de ruta para recorrer tus caderas, vuelvo a empezar de nuevo, descansando en tu costado, miro pasar las nubes sobre tus labios rojos, digo adiós a los pájaros que cruzan por tu frente, y si cierras los ojos cierro también los míos, y me duermo a tu sombra como si siempre fuera verano, amor, pensando vagamente en el mundo inquietante que se extiende -imposible- detrás de tu sonrisa.
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La de amores intermitentes y fugaces. A quien le dan un intento pero no dos chances. La de encuentros efímeros a escondidas. Escapes irreales, soñadas huidas. Su tímida personalidad versátil en ocasiones se torna agobiantemente volátil. Tiene esa extraña energía que la hace genuina, de cada rosa muerta conserva una letal espina. La que camina a través de la multitud con la cabeza en alto y una desafiante actitud, con su corto vestido ajustado y labios de rojo tirando a morado. Muchos la devoran con una mirada ardiente. Secretamente eso es lo que espera impaciente. Guiña un ojo e irrumpe sin previo aviso. Te invita al lado equivocado del paraíso. Especialmente a vos, nudillos de luchador. Vos, que llevas ese mote de ganador. Sus coloridos caprichos a los demás alteran, pero ella actúa como si no lo supiera. Y en sus solitarias caminatas a veces hace una parada en aquel café donde la triste rutina se ve pausada. Pide un jugo de naranja y se sienta en una mesa de afuera, el vestido se le sube demasiado pero sabe lo que genera. Piernas cruzadas provocativamente, su lengua juega con el sorbete de forma inocente. Su piel de seda emana cierta energía que te golpea con imágenes de todo lo que le harías. La de pícaras sonrisas, labios sabor miel, sabe que de sólo pensarlo te quema la piel.
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Jul 15, 2018
Jul 15, 2018 at 2:06 AM UTC
El lado equivocado del paraíso.
Escribir un poema se parece a un orgasmo: mancha la tinta tanto como el ***** empreña también más, en ocasiones. Tardes hay, sin embargo, en las que manoseo las palabras, muerdo sus senos y sus piernas ágiles, les levanto las faldas con mis dedos, las miro desde abajo, les hago lo de siempre y, pese a todo, ved: no pasa nada. Lo expresaba muy bien César Vallejo: «Lo digo, y no me corro». Pero él disimulaba.
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A veces
Esta vez, arrastrando briosa sus pobrezas al sesgo de mi pompa delantera, coteja su coturno con mi traspié sin taco, la primavera exacta de picotón de buitre. La perdí en cuanto tela de mis despilfarros, juguéla en cuanto pomo de mi aplauso; el termómetro puesto, puesto el fin, puesto el gusano, contusa mi doblez del otro Tia, aguardéla al arrullo de un grillo fugitivo y despedía uñoso, somático, sufrido. Veces latentes de astro, ocasiones de ser gallina negra, entabló la bandida primavera con mi chusma de aprietos, con mis apocamientos en camisa, mi derecho soviético y mi gorra. Veces las del bocado lauríneo, con símbolos, tabaco, mundo y carne, deglusión translaticia bajo palio, al són de los testículos cantores; talentoso torrente el de mi suave suavidad, rebatible a pedradas, ganable con tan sólo suspirar... Flora de estilo, plena, citada en fangos de honor por rosas auditivas... Respingo, coz, patada sencilla, triquiñuela adorada... Cantan... Sudan...
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Primavera tuberosa
Estoy apunto de ser uno más o uno menos, estoy como confundido o quizás deliro por momento. Por instantes quisiera abrazar eternidad del tiempo y valorar cada segundo. Aveces he sentido mi cuerpo obsoleto y desvalido hasta ocasiones me da temor sentir ese mismo frío innato de los que van delante. De los que ya no pueden regresar, de los que han comenzando a sentír ese silencio absurdo que embarga las palabras con frío y dolor. De los que solo existen en un corto receso de nuestros recuerdos... Pedro Pérez
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Mar 17, 2017
Mar 17, 2017 at 11:18 PM UTC
Confunso