"nicho" poems
one April dusk the
sallow street-lamps were turning
snowy against a west of robin’s egg blue when
i entered a mad street whose
mouth dripped with slavver of
spring
chased two flights of squirrel-stairs into
a mid-victorian attic which is known as
O ΠΑΡΞΕΝΩΝ
and having ordered
yaoorti from
Nicho’
settled my feet on the
ceiling inhaling six divine inches
of Haremina in
the thick of the snick-
er of cards and smack of back-
gammon boards i was aware of an entirely
***** circle of habitués their
faces like cigarettebutts, chewed
with disdain, led by a Jumpy
***** who played each
card as if it were a thunderbolt red-
hot peeling
off huge slabs of a fuzzy
language with the aid of an exclamatory
tooth-pick
And who may that
be i said exhaling into
eternity as Nicho’ laid
before me bread
more downy than street-lamps
upon an almostclean
plate
“Achilles”
said
Nicho’
“and did you perhaps wish also shishkabob?”
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Sumida en la ironía
esboza un apático gesto
y en el nicho indulgente de la discordia
se encuentran sus ojos ingratos.
La Dama clorótica seca sus lágrimas,
ejecuta con elegancia la centímana
que acoge ramales de negros liros
a sus cianóticos pabellones
¡Cuan grata la dicha pérfida del desencuentro!
Profesa la peste con umbría renitencia,
en la lúgubre sobre-voz que estremece
el canoro fúnebre en Pico de Roma
que delata en cada suspiro
la cólera rancia del abandono
Que perfuma con néctar de Belladona
el fino sosiego de un paño de seda.
Fruto pródigo que espeta
la terca laconia de sus nefastas palabras
Porque solo un ósculo
que terse el crúor de sus labios
bastará para convenir su silencio.
Sauzal que atraviesa su boca
añeja y estéril como la yerma
Y quien fuera una bella rubescente
hoy besa el miasma maldito
que proclama a la urdimbre.
su maligno efluvio letal
Mañana serás el fantasma,
el fantasma de ojos velados.
Mañana serás la nada
y negros serán tus huesos.
Jul 17, 2015
Jul 17, 2015 at 11:58 PM UTC
Cerraron sus ojos
que aún tenía abiertos,
taparon su cara
con un blanco lienzo,
y unos sollozando,
otros en silencio,
de la triste alcoba
todos se salieron.
La luz que en un vaso
ardía en el suelo,
al muro arrojaba
la sombra del lecho;
y entre aquella sombra
veíase a intérvalos
dibujarse rígida
la forma del cuerpo.
Despertaba el día,
y, a su albor primero,
con sus mil rüidos
despertaba el pueblo.
Ante aquel contraste
de vida y misterio,
de luz y tinieblas,
yo pensé un momento:
-¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!
De la casa, en hombros,
lleváronla al templo
y en una capilla
dejaron el féretro.
Allí rodearon
sus pálidos restos
de amarillas velas
y de paños negros.
Al dar de las Ánimas
el toque postrero,
acabó una vieja
sus últimos rezos,
cruzó la ancha nave,
las puertas gimieron,
y el santo recinto
quedóse desierto.
De un reloj se oía
compasado el péndulo,
y de algunos cirios
el chisporroteo.
Tan medroso y triste,
tan oscuro y yerto
todo se encontraba
que pensé un momento:
-¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!
De la alta campana
la lengua de hierro
le dio volteando
su adiós lastimero.
El luto en las ropas,
amigos y deudos
cruzaron en fila
formando el cortejo.
Del último asilo,
oscuro y estrecho,
abrió la piqueta
el nicho a un extremo.
Allí la acostaron,
tapiáronle luego,
y con un saludo
despidióse el duelo.
La piqueta al hombro
el sepulturero,
cantando entre dientes,
se perdió a lo lejos.
La noche se entraba,
el sol se había puesto:
perdido en las sombras
yo pensé un momento:
-¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!
En las largas noches
del helado invierno,
cuando las maderas
crujir hace el viento
y azota los vidrios
el fuerte aguacero,
de la pobre niña
a veces me acuerdo.
Allí cae la lluvia
con un son eterno;
allí la combate
el soplo del cierzo.
Del húmedo muro
tendida en el hueco,
¡acaso de frío
se hielan sus huesos...!
¿Vuelve el polvo al polvo?
¿Vuela el alma al cielo?
¿Todo es sin espíritu,
podredumbre y cieno?
No sé; pero hay algo
que explicar no puedo,
algo que repugna
aunque es fuerza hacerlo,
el dejar tan tristes,
tan solos los muertos.
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Habré de levantar la vasta vida
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.
Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales
a luces en el día.
Tardes que fueron nicho de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas,
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.
¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?
Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde.
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Yo soñé con un beso, con un beso postrero
en la lívida boca del Señor solitario
que desgarra sus carnes sobre el tosco madero
en el nicho más íntimo del vetusto santuario.
Cuando invaden las sombras el tranquilo crucero,
parpadea la llama de la luz del sagrario,
y agitando en el puño su herrumbroso llavero,
se dirige a las puertas del recinto el ostiario.
Con un beso infinito, cual los besos voraces
que se dan los amados en la noche de bodas,
enredando sus cuerpos como lianas tenaces...
Con un beso que fuera mi palladium bendito
para todas las ansias de mi ser, para todas
las caricias bermejas que me ofrece el delito.
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Lawrence Hall
[email protected]
https://hellopoetry.com/lawrence-hall/
poeticdrivel.blogspot.com
Decorating for Christmas – “What Can I Do?”
A little girl tugged at my arm and asked
“But what can I do?”
I sent her to Senora Anil because I didn’t know
She came to me again and sadly asked
“But what can I do?”
I sent her to Miz Bev because I didn’t know
She came to me once again and sadly asked
“But what can I do?”
I sent her to Senor Nicho because I didn’t know
Some sturdy young teens brought in the Creche
And there the little girl knelt and placed the straw
And then each figure in turn; she talked to them
And cautioned them all to keep Baby Jesus warm
And that’s what a little girl can do
Dec 20, 2021
Dec 20, 2021 at 7:38 AM UTC