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"montevideo" poems
The Randomness of things is inexcusable How randomly we meet and part our ways We fall apart estranged from what we loved For no reason at all and no governing rules Fresh meat becomes Leftovers of tomorrow Fresh love is turned into a surge of pain The randomness of days is inexcusable How randomly the night steals us away And never to return from its mysterious depth our eyes get adjusted to the dark
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Nov 23, 2009
Nov 23, 2009 at 9:22 AM UTC
Randomness of Insomnialand (Nov 22, Montevideo, URUGUAY)
Con ciudades y autores frecuentadosVenecia / Guanajuato / Maupassant / Leningrado / Sousándrade / Berlín / Cortázar / Bioy Casares / Medellín / Lisboa / Sartre / Oslo / Valle Inclán /  Kafka / Managua / Faulkner / Paul Celan / Ítalo Svevo / Quito / Bergamín / Buenos Aires / La Habana / Graham Greene / Copenhague / Quiroga / Thomas Mann / Onetti / Siena / Shakespeare / Anatole  France / Saramago / Atenas / Heinrich Böll / Cádiz / Martí / Gonzalo de Berceo / París / Vallejo / Alberti / Santa Cruz de Tenerife / Roma / Marcel Proust / Pessoa / Baudelaire / Montevideo
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Soneto (no tan) arbitrario
Haber visto crecer a Buenos Aires, crecer y declinar. Recordar el patio de tierra y la parra, el zaguán y el aljibe. Haber heredado el inglés, haber interrogado el sajón. Profesar el amor del alemán y la nostalgia del latín. Haber conversado en Palermo con un viejo asesino. Agradecer el ajedrez  y el jazmín, los tigres y el hexámetro. Leer a Macedonio Fernández con la voz que fue suya. Conocer las ilustres incertidumbres que son la metafísica. Haber honrado espadas y razonablemente querer la paz. No ser codicioso de islas. No haber salido de mi biblioteca. Ser Alonso Quijano y no atreverme a ser don Quijote. Haber enseñado lo que no sé a quienes sabrán más que yo. Agradecer los dones de la luna y de Paul Verlaine. Haber urdido algún endecasílabo. Haber vuelto a contar antiguas historias. Haber ordenado en el dialecto de nuestro tiempo las cinco o seis metáforas. Haber eludido sobornos. Ser ciudadano de Ginebra, de Montevideo, de Austin y (como todos los hombres) de Roma. Ser devoto de Conrad. Ser esa cosa que nadie puede definir: argentino. Ser ciego. Ninguna de esas cosas es rara y su conjunto me depara una fama que no acabo de comprender.
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La fama
To wear my heart upon my sleevelessness and wear it out and off the hinge This is my curse this is my bliss
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Aug 27, 2011
Aug 27, 2011 at 12:19 AM UTC
Intraducible (Montevideo, Aug 27th, 2011)
Tengo las piernas largas Piso Montevideo pero no piso sus suelos Sueño Con los pajarros Y ando por los cielos. Tengo puesto Huaraches Por eso me llaman "El Indio Huarachudo" Aunque yo solo se que soy "El Indio mas Chulo." Me duelen los brazos De tanto cargarte Mi espalada cansada esta Todavia haci mis largas piernas tienen fuerzas Y caminan sobre Montevideo Y sobre El Monte Olimpo si quiero.
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Oct 19, 2015
Oct 19, 2015 at 5:04 PM UTC
Montevideo
Resbalo por tu tarde como el cansancio por la piedad de un declive. La noche nueva es como un ala sobre tus azoteas. Eres el Buenos Aires que tuvimos, el que en los años se alejó quietamente. Eres nuestra y fiestera, como la estrella que duplican las aguas. Puerta falsa en el tiempo, tus calles miran al pasado más leve. Claror de donde la mañana nos llega, sobre las dulces aguas turbias. Antes de iluminar mi celosía tu bajo sol bienaventura tus quintas. Ciudad que se oye como un verso. Calles con luz de patio.
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Montevideo
Montevideo quince de noviembre de mil novecientos cincuenta y cinco Montevideo era verde en mi infancia absolutamente vrede y con travías muy señor nuestro por la presente yo tuve un libro del que podía leer veinticinco centímetros por noche y después del libro del que podía leer y yo quería pensar en cómo sería eso de no ser de caer como piedra en un pozo comunicamos a usted que en esta fecha hemos efectuado por su cuenta quién era ah sí mi madre se acercaba y prendía la luz y no te asustes y después la apagaba antes que no durmiera el pago de trescientos doce pesos a la firma Menéndez & Solari y sólo veía sombras como caballos y elefantes y monstruos casi hombres y sin embargo aquello era mejor que pensarme sin la savia del miedo desaparecido como se acostumbra en un todo de acuerdo con sus órdenes de fecha siete del correinte eran tan diferente era verde absolutamnte verde y con tranvís y qué optimismo tener la ventanilla sentirse dueño de la calle que baja lugar con los números de las puertas cerradas y apostar consigo mismo en términos severos rogámosle acusar recibo lo ante posible si terminaba en cuatro o trece o diecisiete era que iba a reír o a perder o a morirme de esta comunicación a fin de que podamos y hacerme tan sólo una trampa por cuadra registrarlo en su cuenta corriente absolutamente verde y con travías y el Prado con caminos de hojas secas y el olor a eucaliptus y a temprano saludamos a usted atentamente y desde allí los años y quién sabe.
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Dactilógrafo
Montevideo quince de noviembre de mil novecientos cincuenta y cinco Montevideo era verde en mi infancia absolutamente vrede y con travías muy señor nuestro por la presente yo tuve un libro del que podía leer veinticinco centímetros por noche y después del libro del que podía leer y yo quería pensar en cómo sería eso de no ser de caer como piedra en un pozo comunicamos a usted que en esta fecha hemos efectuado por su cuenta quién era ah sí mi madre se acercaba y prendía la luz y no te asustes y después la apagaba antes que no durmiera el pago de trescientos doce pesos a la firma Menéndez & Solari y sólo veía sombras como caballos y elefantes y monstruos casi hombres y sin embargo aquello era mejor que pensarme sin la savia del miedo desaparecido como se acostumbra en un todo de acuerdo con sus órdenes de fecha siete del correinte eran tan diferente era verde absolutamnte verde y con tranvís y qué optimismo tener la ventanilla sentirse dueño de la calle que baja lugar con los números de las puertas cerradas y apostar consigo mismo en términos severos rogámosle acusar recibo lo ante posible si terminaba en cuatro o trece o diecisiete era que iba a reír o a perder o a morirme de esta comunicación a fin de que podamos y hacerme tan sólo una trampa por cuadra registrarlo en su cuenta corriente absolutamente verde y con travías y el Prado con caminos de hojas secas y el olor a eucaliptus y a temprano saludamos a usted atentamente y desde allí los años y quién sabe.
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Alguna vez hubo una dicha. El hombre aceptaba el amor y la batalla con igual regocijo. La canalla sentimental no había usurpado el nombre del pueblo. En esa aurora, hoy ultrajada, vivió Ascasubi y se batió, cantando entre los gauchos de la patria cuando los llamó una divisa a la patriada. Fue muchos hombres. Fue el cantor y el coro; por el río del tiempo fue Proteo. Fue soldado en la azul Montevideo y en California, buscador de oro. Fue suya la alegría de una espada en la mañana. Hoy somos noche y nada.
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Hilario ascasubi
Fría y tormentosa la noche que zarpé de Montevideo. Al doblar el Cerro, tiré desde la cubierta más alta una moneda que brilló y se anegó en las aguas barrosas, una cosa de luz que arrebataron el tiempo y la tiniebla. Tuve la sensación de haber cometido un acto irrevocable, de agregar a la historia del planeta dos series incesantes, paralelas, quizá infinitas: mi destino, hecho de zozobra, de amor y de vanas vicisitudes, y el de aquel disco de metal que las aguas darían al blando abismo o a los remotos mares que aún roen despojos del sajón y del fenicio. A cada instante de mi sueño o de mi vigilia corresponde otro de la ciega moneda. A veces he sentido remordimiento y otras envidia, de ti que estás, como nosotros, en el tiempo y su laberinto y que no lo sabes.
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A una moneda
Había una vez un poeta portugués tenía cuatro poetas adentro y vivía muy preocupado trabajaba en la administración pública y dónde se vio que un empleado público de portugal gane para alimentar cuatro bocas Cada noche pasaba lista a sus poetas incluyéndose a sí mismo uno estiraba la mano por la ventana y le caían astros allí otro escribía cartas al sur qué están haciendo del sur decía De mi uruguay decía el otro se convirtió en un barco que amó a los marineros esto es bello porque no todos los barcos hacen así hay barcos que prefieren mirar por el ojo de buey Hay barcos que se hunden Dios camina afligido por el fenómeno ése es que no todos los barcos se parecen a los poetas del portugués salían del mar y se secaban los huesitos al sol Cantando la canción de tus pechos amada cantaban que tus pechos llegaron una tarde con una escolta de horizontes eso cantaban los poetas del portugués para decir que te amo antes de separarse tender la mano al cielo escribir cartas al uruguay Que mañana van a llegar mañana van a llegar las cartas del portugués y barrerán la tristeza mañana va a llegar el barco del portugués al puerto de montevideo siempre supo que entraba en ese puerto y se volvía más hermoso Como los cuatro poetas del portugués cuando se preocupaban todos juntos por el hombre de la tabaquería de enfrente el animal de sueños del hombre de la tabaquería de enfrente galopando con como josé gervasio de artigas por el hambre mundial El portugués tenía cuatro poetas mirando al sur al norte al muro al cielo les daba a todos de comer con el sueldo del alma él se ganaba el sueldo en la administración del país público y también mirando el mar que va de lisboa al uruguay Yo siempre estoy olvidando cosas una vez me olvidé un ojo en la mitad de una mujer otra vez me olvidé una mujer en la mitad de portugués me olvidé el nombre del poeta portugués De lo que no me olvido es de su barco navegando hacia el sur de su manita llena de astros golpeando contra la furia del mundo con el hombre de enfrente en la mano
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Yo también escribo cuentos
Había una vez un poeta portugués tenía cuatro poetas adentro y vivía muy preocupado trabajaba en la administración pública y dónde se vio que un empleado público de portugal gane para alimentar cuatro bocas Cada noche pasaba lista a sus poetas incluyéndose a sí mismo uno estiraba la mano por la ventana y le caían astros allí otro escribía cartas al sur qué están haciendo del sur decía De mi uruguay decía el otro se convirtió en un barco que amó a los marineros esto es bello porque no todos los barcos hacen así hay barcos que prefieren mirar por el ojo de buey Hay barcos que se hunden Dios camina afligido por el fenómeno ése es que no todos los barcos se parecen a los poetas del portugués salían del mar y se secaban los huesitos al sol Cantando la canción de tus pechos amada cantaban que tus pechos llegaron una tarde con una escolta de horizontes eso cantaban los poetas del portugués para decir que te amo antes de separarse tender la mano al cielo escribir cartas al uruguay Que mañana van a llegar mañana van a llegar las cartas del portugués y barrerán la tristeza mañana va a llegar el barco del portugués al puerto de montevideo siempre supo que entraba en ese puerto y se volvía más hermoso Como los cuatro poetas del portugués cuando se preocupaban todos juntos por el hombre de la tabaquería de enfrente el animal de sueños del hombre de la tabaquería de enfrente galopando con como josé gervasio de artigas por el hambre mundial El portugués tenía cuatro poetas mirando al sur al norte al muro al cielo les daba a todos de comer con el sueldo del alma él se ganaba el sueldo en la administración del país público y también mirando el mar que va de lisboa al uruguay Yo siempre estoy olvidando cosas una vez me olvidé un ojo en la mitad de una mujer otra vez me olvidé una mujer en la mitad de portugués me olvidé el nombre del poeta portugués De lo que no me olvido es de su barco navegando hacia el sur de su manita llena de astros golpeando contra la furia del mundo con el hombre de enfrente en la mano
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