Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
"malditos" poems
Esa noche soñé, soñé que me enredaba un aura, un aura tan cambiante, donde de ella emanaban cantos, gritos y reclamos, que al poco rato, se tornaban en zafiros ¡unos tan malditos! que me rasgaban la piel como espinas, ante la insistencia del recuerdo. De repente, tu boca insana me despierta, pero noto que no era tu boca, nunca lo fue, era la sombra, una tan vil y desalmada, que hurtó tú cara, tú cara, ¡Oh, tú cara! Tan falsa! Tan dañina! Por la cual, yo, tan cegada y entorpecida gritaba en mis adentros: "Acércate, acércate, y líbrame de mi pesar" Luego, en claridad perfecta, hay dos sombras, detrás una tercera, sin yo saber quién es quién, sobre ellas vuela el pájaro azul, el símbolo de mi voluntad, quebrantando los cristales, que de tu incertidumbre me arrastró; La tercera sombra, la más incomprensible, dispara la flecha, la que me aniquiló el corazón. Y esta sombra, sin pensarlo, se esfumó, y cuando su voluntad esboza, vuelve a mí, para repetir una vez más su maldad. ¡Fue el veneno! ¡Fue la ira! ¡Fue la venganza! que me dejó sin alma, que me permitía escuchar como aquella se perdía, tan potente, tan fugaz, al igual que una avalancha. Poco a poco aprendí a nunca más darme cosas comunes que anhelan; sobre todo, al atacarme en rayo fiero, el recuerdo que niego, estableciendo el rojo en mis mejillas, por la causa injusta de tu egoísmo descomedido que me centella en los ojos.
0
Apr 9, 2015
Apr 9, 2015 at 3:53 AM UTC
La Maldición De Los Fuegos y De Las Sombras
Pernas longas e cabeças grandes Olhos pequenos e cílios gigantes Roupas iguais Conversas vazias É ridículo Tudo Todos Previsível e Decepcionante Orgulhosos e Invejosos Esperançosos e Iludidos Mas quem sou eu pra julgar? Sou mais um entre esses seres malditos
0
Jun 25, 2013
Jun 25, 2013 at 5:53 PM UTC
Seres Humanos
¡Qué solo estoy, Señor! ¡Qué solo y qué rendido de andar a la ventura buscando mi destino! En todos los mesones he dormido, en mesones de amor y en mesones malditos, sin encontrar jamás mi albergue decisivo, y ahora estoy aquí, solo... rendido de andar a la ventura por todos los caminos. Ahora estoy aquí, solo, en este pueblo de Ávila escondido pensando que no está aquí mi sitio, que no está aquí tampoco mi albergue decisivo.
0
717
¡qué solo estoy, señor!
El hombre de estos campos que incendia los pinares y su despojo aguarda como botín de guerra, antaño hubo raído los negros encinares, talado los robustos robledos de la sierra.       Hoy ve a sus pobres hijos huyendo de sus lares; la tempestad llevarse los limos de la tierra por los sagrados ríos hacia los anchos mares; y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra.       Es hijo de una estirpe de rudos caminantes, pastores que conducen sus hordas de merinos a Extremadura fértil, rebaños trashumantes que mancha el polvo y dora el sol de los caminos.       Pequeño, ágil, sufrido, los ojos de hombre astuto, hundidos, recelosos, movibles; y trazadas cual arco de ballesta, en el semblante enjuto de pómulos salientes, las cejas muy pobladas.       Abunda el hombre malo del campo y de la aldea, capaz de insanos vicios y crímenes bestiales, que bajo el pardo sayo esconde un alma fea, esclava de los siete pecados capitales.       Los ojos siempre turbios de envidia o de tristeza, guarda su presa y llora la que el vecino alcanza; ni para su infortunio ni goza su riqueza; le hieren y acongojan fortuna y malandanza.       El numen de estos campos es sanguinario y fiero: al declinar la tarde, sobre el remoto alcor, veréis agigantarse la forma de un arquero, la forma de un inmenso centauro flechador.       Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta -no fue por estos campos el bíblico jardín-: son tierras para el águila, un trozo de planeta por donde cruza errante la sombra de Caín.
0
718
Por tierras de españa
El hombre de estos campos que incendia los pinares y su despojo aguarda como botín de guerra, antaño hubo raído los negros encinares, talado los robustos robledos de la sierra.       Hoy ve a sus pobres hijos huyendo de sus lares; la tempestad llevarse los limos de la tierra por los sagrados ríos hacia los anchos mares; y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra.       Es hijo de una estirpe de rudos caminantes, pastores que conducen sus hordas de merinos a Extremadura fértil, rebaños trashumantes que mancha el polvo y dora el sol de los caminos.       Pequeño, ágil, sufrido, los ojos de hombre astuto, hundidos, recelosos, movibles; y trazadas cual arco de ballesta, en el semblante enjuto de pómulos salientes, las cejas muy pobladas.       Abunda el hombre malo del campo y de la aldea, capaz de insanos vicios y crímenes bestiales, que bajo el pardo sayo esconde un alma fea, esclava de los siete pecados capitales.       Los ojos siempre turbios de envidia o de tristeza, guarda su presa y llora la que el vecino alcanza; ni para su infortunio ni goza su riqueza; le hieren y acongojan fortuna y malandanza.       El numen de estos campos es sanguinario y fiero: al declinar la tarde, sobre el remoto alcor, veréis agigantarse la forma de un arquero, la forma de un inmenso centauro flechador.       Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta -no fue por estos campos el bíblico jardín-: son tierras para el águila, un trozo de planeta por donde cruza errante la sombra de Caín.
Continue reading...
32
Ahora ya es tarde. Quisimos tocar con las pobres manos el prodigio. Ahora ya es tarde: sabemos. (No supimos lo que hacíamos). Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Cuando nada se desea todo se posee. (El círculo se ha cerrado. Nos retiene, sin remedio, en su recinto). Ángeles soberbios. Ángeles ciegos. Ángeles malditos. Ahora ya es tarde. Se apaga el mundo recién nacido. Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Cuando nada se desea todo se posee. Miro la llama. ¿Quién nos mandó tocar su centro encendido? Al fuego se le posee con los ojos. (Ni sus hijos pueden tocarlo). Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Sabemos. El terso sueño se ha roto. Ya no hay caminos. Desamparados tendemos puentes de espíritu a espíritu. También el cuerpo quería romper su lastre infinito. Las almas a su través se buscaban. Se han hundido para siempre. No se encuentran para siempre. No se encuentran las almas. Ya se ha cumplido lo fatal. Sabemos. Ángeles ciegos. Ángeles malditos. Las almas se han marchitado sobre los cuerpos marchitos. Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Cuando nada se desea todo se posee. El fino vidrio de la paz se rompe deseando. (Como el río, sólo se para y descansa cuando deja de ser río). Prisa por llegar. Candentes avideces. Rojo vino en el que los vencedores se igualan a los vencidos. Oh, cuánta desolación. Qué caída en el vacío. Oigo al otoño ventoso tañer su cuerno amarillo. Aroma de oro dorando aroma de tierra. Piso la tierra. Miro la tierra hermosa... Torno a lo mío: cuando nada se desea todo se posee. (El círculo se ha cerrado). Todo en torno es lo mismo y no es lo mismo. Se han borrado para siempre caminos, muchos caminos. Y estamos solos. De pronto nada parece tranquilo. Nuestra voz suena a voz de otros que jamás han existido. Y se cierra todo. Y todo dejando de ser sencillo. Ángeles soberbios. Ángeles ciegos. Ángeles malditos. Y no hay caminos. Y no hay caminos. Y no hay caminos
0
577
Untitled
Ahora ya es tarde. Quisimos tocar con las pobres manos el prodigio. Ahora ya es tarde: sabemos. (No supimos lo que hacíamos). Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Cuando nada se desea todo se posee. (El círculo se ha cerrado. Nos retiene, sin remedio, en su recinto). Ángeles soberbios. Ángeles ciegos. Ángeles malditos. Ahora ya es tarde. Se apaga el mundo recién nacido. Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Cuando nada se desea todo se posee. Miro la llama. ¿Quién nos mandó tocar su centro encendido? Al fuego se le posee con los ojos. (Ni sus hijos pueden tocarlo). Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Sabemos. El terso sueño se ha roto. Ya no hay caminos. Desamparados tendemos puentes de espíritu a espíritu. También el cuerpo quería romper su lastre infinito. Las almas a su través se buscaban. Se han hundido para siempre. No se encuentran para siempre. No se encuentran las almas. Ya se ha cumplido lo fatal. Sabemos. Ángeles ciegos. Ángeles malditos. Las almas se han marchitado sobre los cuerpos marchitos. Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Cuando nada se desea todo se posee. El fino vidrio de la paz se rompe deseando. (Como el río, sólo se para y descansa cuando deja de ser río). Prisa por llegar. Candentes avideces. Rojo vino en el que los vencedores se igualan a los vencidos. Oh, cuánta desolación. Qué caída en el vacío. Oigo al otoño ventoso tañer su cuerno amarillo. Aroma de oro dorando aroma de tierra. Piso la tierra. Miro la tierra hermosa... Torno a lo mío: cuando nada se desea todo se posee. (El círculo se ha cerrado). Todo en torno es lo mismo y no es lo mismo. Se han borrado para siempre caminos, muchos caminos. Y estamos solos. De pronto nada parece tranquilo. Nuestra voz suena a voz de otros que jamás han existido. Y se cierra todo. Y todo dejando de ser sencillo. Ángeles soberbios. Ángeles ciegos. Ángeles malditos. Y no hay caminos. Y no hay caminos. Y no hay caminos
Continue reading...
77
Un gato tuerto que mira Desde una pandereta, Desdén en su rostro. A un lado camina un perro Policial, Un hombre policial también. Tuerto el gato No distingue profundidad, No hay diferencia entre el perro Y el hombre que camina, Insolente, Indolente, Por un barrio que no es suyo Ningún barrio le pertenece Si defiende A los ricos. Y esos ricos No lo quieren cerca suyo, Preocupado de su vida arreglada, Acomodada y maldita, Malditos siempre. En la pandereta Mira el gato Con un ojo, Bajo él, los rayados Nos recuerdan que como este gato Hay muchos Muchas, Para el resto Tener dos ojos Es un privilegio. Para los perros Policiales, El privilegio es no tener corazón.
0
May 24, 2021
May 24, 2021 at 4:48 PM UTC
Gato Tuerto
A los Fuertes admiro, que en las frentes besados                                 Por boca sobrehumana, Soñaron horizontes bellos y dilatados                                 En cumbre soberana; Que el resplandor del genio radiar fulgente vieron                                 En sus noches sombrías; Que supieron de lágrimas, pero también oyeron                                 Todas las armonías; Que en las almas nacidas para el dolor y el llanto                                 Dejaron sacras huellas, Y cayeron vencidos, entre un sueño y un canto,                                 Circundados de estrellas. A los Rebeldes amo, por el dolor mordidos,                                 más que piedad no imploran, y que con fuerte lazo de amor están unidos                                 a todos los que lloran. Amo a aquellos malditos que redimió el Calvario,                                 y en senda de dolores su lábaro llevaron, radiante y solitario,                                 Del pueblo redentores; Y dijeron el himno del porvenir del mundo                                 en glorioso delirio, y marcharon serenos al calabozo inmundo,                                 y firmes al martirio. Pero mi llanto es todo para aquellos vencidos                                 Por la social sevicia, Los Grandes de las Sombras, hambrientos y oprimidos,                                por la ciega Injusticia; Que encorvados pasaron bajo rudas fatigas,                                 Pero que nunca odiaron; que vieron para otros florecer las espigas,                                 y que nunca robaron; Que del dolor esclavos, en su vivir errante,                                 Hiel y llanto apuraron; que sintieron el látigo cruzarles el semblante,                                 pero que no mataron; Que fueron por la vida sin consuelo, y de rudos                                 trabajos siempre en pos, sin sol, sin pan, sin aire, famélicos, desnudos...                                 y creyeron en Dios; Que un jergón en sus noches para dormir tuvieron                                 infecto y miserando, y en el rincón oscuro de un hospital murieron...                                 ¡Y murieron amando!
0
322
Los grandes
A los Fuertes admiro, que en las frentes besados                                 Por boca sobrehumana, Soñaron horizontes bellos y dilatados                                 En cumbre soberana; Que el resplandor del genio radiar fulgente vieron                                 En sus noches sombrías; Que supieron de lágrimas, pero también oyeron                                 Todas las armonías; Que en las almas nacidas para el dolor y el llanto                                 Dejaron sacras huellas, Y cayeron vencidos, entre un sueño y un canto,                                 Circundados de estrellas. A los Rebeldes amo, por el dolor mordidos,                                 más que piedad no imploran, y que con fuerte lazo de amor están unidos                                 a todos los que lloran. Amo a aquellos malditos que redimió el Calvario,                                 y en senda de dolores su lábaro llevaron, radiante y solitario,                                 Del pueblo redentores; Y dijeron el himno del porvenir del mundo                                 en glorioso delirio, y marcharon serenos al calabozo inmundo,                                 y firmes al martirio. Pero mi llanto es todo para aquellos vencidos                                 Por la social sevicia, Los Grandes de las Sombras, hambrientos y oprimidos,                                por la ciega Injusticia; Que encorvados pasaron bajo rudas fatigas,                                 Pero que nunca odiaron; que vieron para otros florecer las espigas,                                 y que nunca robaron; Que del dolor esclavos, en su vivir errante,                                 Hiel y llanto apuraron; que sintieron el látigo cruzarles el semblante,                                 pero que no mataron; Que fueron por la vida sin consuelo, y de rudos                                 trabajos siempre en pos, sin sol, sin pan, sin aire, famélicos, desnudos...                                 y creyeron en Dios; Que un jergón en sus noches para dormir tuvieron                                 infecto y miserando, y en el rincón oscuro de un hospital murieron...                                 ¡Y murieron amando!
Continue reading...
44