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"lamentos" poems
En la grana de un prado sanguíneo o en un bosque de cabezas cercenadas, la viuda reclama la carne de un párvulo ******** Allí donde entonan sus voces un coro de lamentos disonantes. Reniega de su apetito la matriarca del barrio francés Pues los gritos de Joliet no inquietan su consciencia, cosechan en cambio, un jardín de culposos deleites Placeres como solo admite, la maquiavelia de una gioconda que envuelta en lujosos atavíos extiende sus garras al inocente . Ni hablar del perjurio voraz, que oculta a la fantasía la marea virgen del infortunio y el propio siniestro. La desesperación de una madre que devora a sus hijos con el don de Saturno. Para la que no hay erotismo sino aquel que evoca el rigor cadavérico. Vapores que ascienden desde el lecho en descomposición, y alimentan su magia. Celebran el cruento dolor del infante, con la mirada de espanto apenas visible en el carmesí de sus finas pestañas Porque es claro como la luna y tan cierto como la muerte que en la viuda no hay gozo, sin el grito que desgarra la noche. Sin la brea que desciende sobre el horizonte, y la angustia que acompaña la pasión de la masacre.
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Aug 23, 2015
Aug 23, 2015 at 11:38 AM UTC
La Viuda de París
Escupe gente que  no tienen ereccion y lamen constituciones congeladas ! Escupe la falsa historia de las calles ! Escupe la cabeza del poder ! Escupe comerciantes de sustancias , las sotanas de la oscuridad y santos Zares ! Escupe dioses falsificadores y templos de atontamiento ! Escupe el preparan ballonetas y intelectuales militaristas ! Escupe los Nobel de la paz y dictatores Nobelistas ! Escupe primeros de Mayo vendidos y lamentos espias ! Esupe al anfitrion de los pueblos para que no levante cabeza ! Escupe relojes despertadores que te guian a la tristeza ! Escupe a los que duermen tranquilos en la noche y suenan viajes a Marte ! Escupe la Camora de alcahuetes abogados al fiscal que te escupe alos ojos y te manda al numero 60 de la pandilla ! Al salario de hambre y al multilado esperma de tu emleador escupe ! Escupe la invisible cara de la luna ! Escupe la libertad que te proparsionan Salvadores ! Escupe la poetica antologia que vomitase este poema mio ! Escupe los 47 anos de tu poeta como lehan escupido durante 47 anos continuos los ratas capitalistas !
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Feb 25, 2012
Feb 25, 2012 at 6:26 AM UTC
ESCUPE ...
Dedicado a Miguel Torga e ao amigo Nuno Sono doentio que vos deitou, Amigos pela certa, Conversa que desperta, Da noite que vos levou. Reprimendas, gargalhadas e lamentos, Prazer e sentimento, Navegar nos mares que Deus vos deu, Oh terra onde o sol nasceu…! Entre brumas envaidecidas eu vos recordo, Rouxinóis que eu nunca vi, Na aurora sonolenta eu acordo, Diário fala por si. Sol escaldante que não bronzeia, Ai vida dos pobres poetas, Terra de S. Martinho de Anta e profetas, Vida pacata de uma alcateia. Victor Marques 17/1/96
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Aug 3, 2011
Aug 3, 2011 at 3:04 AM UTC
Dedicado a Miguel Torga e ao Amigo Nuno.
A noite chega com gemidos e lamentos, Eu com a vida em torno de ternos momentos, Se nasce em qualquer lugar, vivemos com sonhos para realizar, E eu aqui sentado com o pranto e o luar... A lua hoje é plena e observa todos os seres que vivem para sempre morrer, Uns acreditam outros não numa vida sem tristeza em eterna comunhão, Pedaços de saudade de quem partiu sem por vezes querer... Jesus Cristo foi vinho, foi pão, foi a única esperança para a vida,morte e ressurreição. A vida foi aquilo que quis ser, pois pensamos que tudo podemos fazer, Nunca temos a verdadeira preocupação que nascemos e vivemos para terra tornar a ser... Com o canto dos grilos e com a terna saudade de quem foi vivo e nos deixou, Me abandono ao mundo, ao céu e a Deus que tudo criou. Victor Marques
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Aug 25, 2018
Aug 25, 2018 at 5:55 PM UTC
A Saudade de quem nos deixa
Como en la vaguedad de un espejismo: -¿qué sabes? -mi conciencia me interroga, fluïda en llanto entre mi propio abismo. Y miro el mar ardiente, el monte flavo que suaviza el azul, la estrella límpida rielando en el rocío del capullo; y en sus cunas los cándidos infantes, cazados con las redes del arrullo por el sueño de manos hechizantes. Y vuelto a mí, gimiendo el corazón: -¿qué sabes? -vanamente me interrogo, mudo, bajo la múltiple emoción. Sólo un saber escondo claro y justo; llévole como antorcha y como daga en medio del cerrado laberinto; en su vasta amplitud mi fe naufraga y hallo en su anchura incómodo recinto. Se oyen sordos, roncos lamentos, y alzan sus puños en el vacío los pensamientos. ¡Oh menguado saber, pobre riqueza de formas en imágenes trocadas, ley ondeante, ciencia que alucina, que cada noche en el silencio empieza y cada día con el sol culmina! ¡Oh menguado saber de la iracunda vida que ante mis ojos se renueva, germinal y cruël, ciega y profunda; madre de los mil partos y el misterio que al barro humilla y a Psiquis subleva! Como ventana que el azul del cielo circunscribe, se entreabren los sentidos. ¡Pobre, ruïn saber! Y, sin embargo, la leve mariposa del anhelo entra por la ventana sin ruïdos. Cuaja en el corazón de la manzana la dulzura estival; la mariposa vuela del fondo de la carne humana. ¡Que al claro cielo suba el anhelo! Por ese vuelo, la heredad natía canté, con ritmo del ideal retorno, en la ingenua parábola temprana. En el turquí del éter desleía un nácar tenue mi primer mañana. Por ese anhelo entre los acres pinos y las rosas en llamas del ocaso, al hablar dejo la palabra trunca: el tiempo es breve y el vigor escaso, y la Amada ideal no vino nunca. Por ese anhelo, en rimas balbucientes canto el rojo camino que a la tarde se pinta en la montaña evocadora, o a la vívida luz del sol temprano, como una obsesión conturbadora de sangre y sangre en el azul lejano. Y por él amo, en fin, y por él sueño con una honda transfusión divina de la luz en mi carne de tortura, ¡puesto que está la estrella vespertina sobre el horror de esta prisión oscura! Columpia el mar su cauda nacarina, y en ustorios relámpagos de espejos esplende en bruma de ópaco la carne de la ondina. Y fluye Acuarimántima a lo lejos...
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Acuarimántima iii
Como en la vaguedad de un espejismo: -¿qué sabes? -mi conciencia me interroga, fluïda en llanto entre mi propio abismo. Y miro el mar ardiente, el monte flavo que suaviza el azul, la estrella límpida rielando en el rocío del capullo; y en sus cunas los cándidos infantes, cazados con las redes del arrullo por el sueño de manos hechizantes. Y vuelto a mí, gimiendo el corazón: -¿qué sabes? -vanamente me interrogo, mudo, bajo la múltiple emoción. Sólo un saber escondo claro y justo; llévole como antorcha y como daga en medio del cerrado laberinto; en su vasta amplitud mi fe naufraga y hallo en su anchura incómodo recinto. Se oyen sordos, roncos lamentos, y alzan sus puños en el vacío los pensamientos. ¡Oh menguado saber, pobre riqueza de formas en imágenes trocadas, ley ondeante, ciencia que alucina, que cada noche en el silencio empieza y cada día con el sol culmina! ¡Oh menguado saber de la iracunda vida que ante mis ojos se renueva, germinal y cruël, ciega y profunda; madre de los mil partos y el misterio que al barro humilla y a Psiquis subleva! Como ventana que el azul del cielo circunscribe, se entreabren los sentidos. ¡Pobre, ruïn saber! Y, sin embargo, la leve mariposa del anhelo entra por la ventana sin ruïdos. Cuaja en el corazón de la manzana la dulzura estival; la mariposa vuela del fondo de la carne humana. ¡Que al claro cielo suba el anhelo! Por ese vuelo, la heredad natía canté, con ritmo del ideal retorno, en la ingenua parábola temprana. En el turquí del éter desleía un nácar tenue mi primer mañana. Por ese anhelo entre los acres pinos y las rosas en llamas del ocaso, al hablar dejo la palabra trunca: el tiempo es breve y el vigor escaso, y la Amada ideal no vino nunca. Por ese anhelo, en rimas balbucientes canto el rojo camino que a la tarde se pinta en la montaña evocadora, o a la vívida luz del sol temprano, como una obsesión conturbadora de sangre y sangre en el azul lejano. Y por él amo, en fin, y por él sueño con una honda transfusión divina de la luz en mi carne de tortura, ¡puesto que está la estrella vespertina sobre el horror de esta prisión oscura! Columpia el mar su cauda nacarina, y en ustorios relámpagos de espejos esplende en bruma de ópaco la carne de la ondina. Y fluye Acuarimántima a lo lejos...
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ESPELHO COLORIDO DO TEU OLHAR Victor Alex Magalhaes Mar Estrelas em sinfonia, Natureza em harmonia, Animais com suas crias, Olhares nas pradarias. Ribeiros e lamentos, Saudade doentia, Brilho da nostalgia, Cabelos aos ventos. Cacho sempre excelso, Musgo e feto. Barcos que navegais, Vinho que embebedais. Elas constroem suas casas, Cartas voam ser ter asas, Sentinelas da noite, silêncio do mar, Espelho do teu olhar... Vic Alex
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Mar 1, 2010
Mar 1, 2010 at 8:15 AM UTC
ESPELHO COLORIDO DO TEU OLHAR
La canción que ardiente me sale del alma no es nunca sólo canción desesperada, es más bien una canción enamorada que al cantar, Maluriposa, busca calma. Las palabras que surgen a raudales por el cerco de mis dientes y mi boca son unas formas que parecen muy locas y buscan, Primavera, exorcizar males. Las reflexivas expresiones que tengo y que salen, Preciosa, pensando en ti, intentan, de algún modo, ponerle fin a toda esta enorme invasión de lamentos. Los términos que dicta la fantasía, traídos de imaginación o conciencia son vocablos que llaman a la paciencia y no al enojo, querida Luz del Día. Mas las voces también son ecos de ausencias en las que sin sosiego alma y cuerpo esperan tener un encuentro a la luz de las velas para que alejen fatigas e impaciencias. Voces formadas por amor y deseos para que cuando la linda Mariposa sea atrapada en la prisa de las cosas no olvide que abrazar su cintura quiero. (Jorge Gómez Arias)
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Jul 9, 2012
Jul 9, 2012 at 10:07 AM UTC
BALADA DE FATIGAS Y AFANES
Terra onde Nasci… Conversa amena que nos desperta, Sono doentio que me deitou, Amigos pela certa, Da terra que nos encontrou. Reprimendas e lamentos, Com todos os condimentos, Terra onde se nasceu, Pedaço sempre teu. Aurora em que eu acordo, Manhã que está ali, Sempre te recordo, Terra onde eu nasci. Vida de um camponês, Sol que até bronzeia, Aqui nasci uma vez, Não foi Roma nem Pompeia. Victor Marques
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Jan 17, 2012
Jan 17, 2012 at 11:30 AM UTC
A Terra onde nasci
Comienzo a dar vueltas visitando un mundo paralelo ese pues... el de los muertos Llueve sobre mí cuando expiro en medio de casi todas mis noches al borde de la desesperación Lo extraño es queeeee la muerte no me afecta Me afecta la agonía el suspirar por los lamentos de este... tu propio suelo Soy un invitado [y no lo niego] pero jamás encontramos la ocasión para bailar en esta: La noche de nuestra muerte [bailamos?]
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Jul 22, 2010
Jul 22, 2010 at 8:55 AM UTC
La noche de nuestra muerte
si con tus manos escribieras la vida de un campesino de alma y risa en una de esas podrias decir todo lo que sentis en el corazon todo lo nuevo y lo viejo entendido de una a secas y tan verde que estalla en flores de nieve de perfumes de seda y miel serena verdadera pero esa nube blanca que te envuelve que te ciega y te aleja de la vida y muere en una oscura y vacia cueva de susurros, de lamentos de soledad y miedo miente nunca fue tan triste el universo del hombre ---------------------------------------------------------- if with your hands you would write live of a peasant of soul and laughter somewhere you could say everything you feel in the heart everything new and old understood at once just dry and so green that bursts in snow flowers of silk and serene honey perfume true but that white cloud that wraps yourself that makes you blind and away from life and dies in a dark and empty cave of whispers and laments of loneliness and fear lies never was so sad the universe of the man
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Feb 2, 2012
Feb 2, 2012 at 6:17 PM UTC
nunca fue tan triste el universo del hombre
Déjame reposar, aflojar los músculos del corazón y poner a dormitar el alma para poder hablar, para poder recordar estos días, los más largos del tiempo. Convalecemos de la angustia apenas y estamos débiles, asustadizos, despertando dos o tres veces de nuestro escaso sueño para verte en la noche y saber que respiras. Necesitamos despertar para estar más despiertos en esta pesadilla llena de gentes y de ruidos. Tú eres el tronco invulnerable y nosotros las ramas, por eso es que este hachazo nos sacude. Nunca frente a tu muerte nos paramos a pensar en la muerte, ni te hemos visto nunca sino como la fuerza y la alegría. No lo sabemos bien, pero de pronto llega un incesante aviso, una escapada espada de la boca de Dios que cae y cae y cae lentamente. Y he aquí que temblamos de miedo, que nos ahoga el llanto contenido, que nos aprieta la garganta el miedo. Nos echamos a andar y no paramos de andar jamás, después de medianoche, en ese pasillo del sanatorio silencioso donde hay una enfermera despierta de ángel. Esperar que murieras era morir despacio, estar goteando del tubo de la muerte, morir poco, a pedazos. No ha habido hora más larga que cuando no dormías, ni túnel más espeso de horror y de miseria que el que llenaban tus lamentos, tu pobre cuerpo herido.
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Primera parte
Tiempo para distraer La avalancha vacia que inunda Mi intoxicado cuerpo. Cada vez las voces gritan más fuerte, ya no puedo; Pero el silencio eterno que Emiten mis cansados labios Acalla tan frenetico estruendo. Cada vez más fuerte, No puedo oirlo. Escapa de mi boca, La suave y tibia estela que deja El ultimo aliento de cordura. Cada suspiro calienta Mi gelido pesar. Lentamente se va llenando Mas sin fondo el hueco es. Acallo los llamados haciendo Cada ves más fuerte sus lamentos. Los gritos ya no los oigo, El perpetuo vacio ahora Rebosante de cenizas, Mientras mi ya inutil cuerpo Queda frío, El calido suspiro me arrulla, Y roba mi ultimo aliento.
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Sep 24, 2014
Sep 24, 2014 at 11:30 PM UTC
Frenético estruendo
El amarillo de un periódico viejo Una casa azul resquebrajada La mirada insistente de un niño Y mis penas colgando de la espalda Las uñas azules de hastío Los entumecidos dedos de las manos La irreal existencia de todo Ilusión tras ilusión tras un tornado Los sentimientos se agolpan en el pecho Las emociones se disfrazan de lamentos Extrañar el pasado y añorarlo Pensar que ese pasado es otro beso Anhelar tu piel y volver a besarla Seguir adelante está sobrevalorado A fin de cuentas, si el mundo es redondo, ¿realmente estamos avanzando? De crisis y preguntas en ojos abiertos El aleteo de ideas postergadas Esa urgencia de dejar de existir al momento Y renacer. Pensarse vivo mientras muero En tu presencia tan lejana, tan fría.
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Nov 25, 2016
Nov 25, 2016 at 3:31 AM UTC
Untitled
Aquí, desde este muro, mirando el mar abierto, siento de pronto el descontento oscuro de un buque abandonado que envejece en el puerto. Aquí el ancla se aferra, pero el velamen pugna por volar; aquí comienza el mar para el que está en tierra, pero aquí el mar termina, para el que está el mar. Y por eso quizás amo este muro sobre el que salta a veces el oleaje; este muro que mira hacia el futuro con la esperanza de emprender un viaje... Amo este puerto claro, y este Morro que puja su montaña, y el giratorio resplandor del faro, única luz que supo dar España... Y amo el manso canal de entrada angosta, que hasta sus arrecifes se conmueve, cuando, a todo lo largo de la costa, retiembla el cañonazo de las nueve. Amo este puerto de hálitos salobres, con un gran muro que parece chico para el coloquio de los novios pobres y para los bostezos del matrimonio rico. Amo este puerto femenino y macho, con su agua honda y su emoción sencilla, igual que la mirada de un muchacho que remienda sus redes en la orilla; o como la sonrisa del marino de idioma gutural y vacilante pierna, que nadie ha de saber de dónde vino, pero que siempre va hacia la taberna; como esos buques de actitud mendiga, mugriento casco y remendadas lonas, tan llenos de humildad y de fatiga, que, sin saber por qué, nos parecen personas. Amo este puerto, donde tantas veces el ciclón antillano frenaba sus embates, entre el súbito brillo de los peces y la esbelta blancura de los yates. Y amo los botes lentos, de remo largo y corta travesía, con las maderas llenas de lamentos, donde viajan de noche los amores de un día... Amo este puerto, donde las gaviotas hacen su nido en las arboladuras, respirando fragancias de las islas remotas donde no llegarían sus alas inseguras. Y amo este puerto, abierto derechamente al mar, igual que un río, que en su dormida paz está despierto y en su cálido amparo siente frío, porque mi corazón también es como un puerto que poco a poco se quedó vacío...
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Poema del puerto
Aquí, desde este muro, mirando el mar abierto, siento de pronto el descontento oscuro de un buque abandonado que envejece en el puerto. Aquí el ancla se aferra, pero el velamen pugna por volar; aquí comienza el mar para el que está en tierra, pero aquí el mar termina, para el que está el mar. Y por eso quizás amo este muro sobre el que salta a veces el oleaje; este muro que mira hacia el futuro con la esperanza de emprender un viaje... Amo este puerto claro, y este Morro que puja su montaña, y el giratorio resplandor del faro, única luz que supo dar España... Y amo el manso canal de entrada angosta, que hasta sus arrecifes se conmueve, cuando, a todo lo largo de la costa, retiembla el cañonazo de las nueve. Amo este puerto de hálitos salobres, con un gran muro que parece chico para el coloquio de los novios pobres y para los bostezos del matrimonio rico. Amo este puerto femenino y macho, con su agua honda y su emoción sencilla, igual que la mirada de un muchacho que remienda sus redes en la orilla; o como la sonrisa del marino de idioma gutural y vacilante pierna, que nadie ha de saber de dónde vino, pero que siempre va hacia la taberna; como esos buques de actitud mendiga, mugriento casco y remendadas lonas, tan llenos de humildad y de fatiga, que, sin saber por qué, nos parecen personas. Amo este puerto, donde tantas veces el ciclón antillano frenaba sus embates, entre el súbito brillo de los peces y la esbelta blancura de los yates. Y amo los botes lentos, de remo largo y corta travesía, con las maderas llenas de lamentos, donde viajan de noche los amores de un día... Amo este puerto, donde las gaviotas hacen su nido en las arboladuras, respirando fragancias de las islas remotas donde no llegarían sus alas inseguras. Y amo este puerto, abierto derechamente al mar, igual que un río, que en su dormida paz está despierto y en su cálido amparo siente frío, porque mi corazón también es como un puerto que poco a poco se quedó vacío...
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Con mi razón apenas, con mis dedos, con lentas aguas lentas inundadas, caigo al imperio de los nomeolvides, a una tenaz atmósfera de luto, a una olvidada sala decaída, a un racimo de tréboles amargos.Caigo en la sombra, en medio de destruidas cosas, y miro arañas, y apaciento bosques de secretas maderas inconclusas, y ando entre húmedas fibras arrancadas al vivo ser de substancia y silencio.Dulce materia, oh rosa de alas secas, en mi hundimiento tus pétalos subo con pies pesados de roja fatiga, y en tu catedral dura me arrodillo golpeándome los labios con un ángel.Es que soy yo ante tu color de mundo, ante tus pálidas espadas muertas, ante tus corazones reunidos, ante tu silenciosa multitud. Soy yo ante tu ola de olores muriendo, envueltos en otoño y resistencia: soy yo emprendiendo un viaje funerario entre sus cicatrices amarillas:soy yo con mis lamentos sin origen, sin alimentos, desvelado, solo, entrando oscurecidos corredores, llegando a tu materia misteriosa. Veo moverse tus corrientes secas, veo crecer manos interrumpidas, oigo tus vegetales oceánicos crujir de noche y furia sacudidos, y siento morir hojas hacia adentro, incorporando materiales verdes a tu inmovilidad desamparada.Poros, vetas, círculos de dulzura, peso, temperatura silenciosa, flechas pegadas a tu alma caída, seres dormidos en tu boca espesa, polvo de dulce pulpa consumida, ceniza llena de apagadas almas, venid a mí, a mi sueño sin medida, caed en mi alcoba en que la noche cae y cae sin cesar como agua rota, y a vuestra vida, a vuestra muerte asidme, a vuestros materiales sometidos, a vuestras muertas palomas neutrales, y hagamos fuego, y silencio, y sonido, y ardamos, y callemos, y campanas.
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Entrada a la madera
Con mi razón apenas, con mis dedos, con lentas aguas lentas inundadas, caigo al imperio de los nomeolvides, a una tenaz atmósfera de luto, a una olvidada sala decaída, a un racimo de tréboles amargos.Caigo en la sombra, en medio de destruidas cosas, y miro arañas, y apaciento bosques de secretas maderas inconclusas, y ando entre húmedas fibras arrancadas al vivo ser de substancia y silencio.Dulce materia, oh rosa de alas secas, en mi hundimiento tus pétalos subo con pies pesados de roja fatiga, y en tu catedral dura me arrodillo golpeándome los labios con un ángel.Es que soy yo ante tu color de mundo, ante tus pálidas espadas muertas, ante tus corazones reunidos, ante tu silenciosa multitud. Soy yo ante tu ola de olores muriendo, envueltos en otoño y resistencia: soy yo emprendiendo un viaje funerario entre sus cicatrices amarillas:soy yo con mis lamentos sin origen, sin alimentos, desvelado, solo, entrando oscurecidos corredores, llegando a tu materia misteriosa. Veo moverse tus corrientes secas, veo crecer manos interrumpidas, oigo tus vegetales oceánicos crujir de noche y furia sacudidos, y siento morir hojas hacia adentro, incorporando materiales verdes a tu inmovilidad desamparada.Poros, vetas, círculos de dulzura, peso, temperatura silenciosa, flechas pegadas a tu alma caída, seres dormidos en tu boca espesa, polvo de dulce pulpa consumida, ceniza llena de apagadas almas, venid a mí, a mi sueño sin medida, caed en mi alcoba en que la noche cae y cae sin cesar como agua rota, y a vuestra vida, a vuestra muerte asidme, a vuestros materiales sometidos, a vuestras muertas palomas neutrales, y hagamos fuego, y silencio, y sonido, y ardamos, y callemos, y campanas.
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Delgada               línea pura de corazón sonoro, eres la claridad cortada al vuelo: cantando sobrevives: todo se irá menos tu forma. No sé si el llanto ronco que de ti se desploma, tus toques de tambor, tu                                     enjambre de alas, será de ti lo mío, o si eres en silencio más decididamente arrobadora, sistema de paloma o de cadera, molde que de su espuma resucita y aparece, turgente, reclinada y resurrecta rosa. Debajo de una higuera, cerca del ronco y raudo Bío Bío, guitarra, saliste de tu nido como un ave y a unas manos morenas entregaste las citas enterradas, los sollozos oscuros, la cadena sin fin de los adioses. De ti salía el canto, el matrimonio que el hombre consumó con su guitarra, los olvidados besos, la inolvidable ingrata, y así se transformó                             la noche entera en estrellada caja de guitarra, temblando el firmamento con su copa sonora y el río sus infinitas cuerdas afinaba arrastrando hacia el mar una marea pura de aromas y lamentos. Oh soledad sabrosa con noche venidera, soledad como el pan terrestre, soledad con un río de guitarras! El mundo se recoge en una sola gota de miel, en una estrella, todo es azul entre las hojas, toda la altura temblorosa                                     canta. Y la mujer que toca la tierra y la guitarra lleva en su voz el duelo y la alegría de la profunda hora. El tiempo y la distancia caen a la guitarra: somos un sueño, un canto entrecortado: el corazón campestre se va por los caminos a caballo: sueña y sueña la noche y su silencio, canta y canta la tierra y su guitarra.
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Oda a la guitarra
Delgada               línea pura de corazón sonoro, eres la claridad cortada al vuelo: cantando sobrevives: todo se irá menos tu forma. No sé si el llanto ronco que de ti se desploma, tus toques de tambor, tu                                     enjambre de alas, será de ti lo mío, o si eres en silencio más decididamente arrobadora, sistema de paloma o de cadera, molde que de su espuma resucita y aparece, turgente, reclinada y resurrecta rosa. Debajo de una higuera, cerca del ronco y raudo Bío Bío, guitarra, saliste de tu nido como un ave y a unas manos morenas entregaste las citas enterradas, los sollozos oscuros, la cadena sin fin de los adioses. De ti salía el canto, el matrimonio que el hombre consumó con su guitarra, los olvidados besos, la inolvidable ingrata, y así se transformó                             la noche entera en estrellada caja de guitarra, temblando el firmamento con su copa sonora y el río sus infinitas cuerdas afinaba arrastrando hacia el mar una marea pura de aromas y lamentos. Oh soledad sabrosa con noche venidera, soledad como el pan terrestre, soledad con un río de guitarras! El mundo se recoge en una sola gota de miel, en una estrella, todo es azul entre las hojas, toda la altura temblorosa                                     canta. Y la mujer que toca la tierra y la guitarra lleva en su voz el duelo y la alegría de la profunda hora. El tiempo y la distancia caen a la guitarra: somos un sueño, un canto entrecortado: el corazón campestre se va por los caminos a caballo: sueña y sueña la noche y su silencio, canta y canta la tierra y su guitarra.
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Pensando, enredando sombras en la profunda soledad. Tú también estás lejos, ah más lejos que nadie. Pensando, soltando pájaros, desvaneciendo imágenes, enterrando lámparas. Campanario de brumas, qué lejos, allá arriba! Ahogando lamentos, moliendo esperanzas sombrías, molinero taciturno, se te viene de bruces la noche, lejos de la ciudad. Tu presencia es ajena, extraña a mí como una cosa. Pienso, camino largamente, mi vida antes de ti. Mi vida antes de nadie, mi áspera vida. El grito frente al mar, entre las piedras, corriendo libre, loco, en el vaho del mar. La furia triste, el grito, la soledad del mar. Desbocado, violento, estirado hacia el cielo. Tú, mujer, qué eras allí, qué raya, qué varilla de ese abanico inmenso? Estabas lejos como ahora. Incendio en el bosque! Arde en cruces azules. Arde, arde, llamea, chispea en árboles de luz. Se derrumba, crepita. Incendio. Incendio. Y mi alma baila herida de virutas de fuego. Quien llama? Qué silencio poblado de ecos? Hora de la nostalgia, hora de la alegría, hora de la soledad, hora mía entre todas! Bocina en que el viento pasa cantando. Tanta pasión de llanto anudada a mi cuerpo. Sacudida de todas las raíces, asalto de todas las olas! Rodaba, alegre, triste, interminable, mi alma. Pensando, enterrando lámparas en la profunda soledad. Quién eres tú, quién eres?
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Poema 17
Para no discontinuar la corriente de sucesos doy cuenta de mi hoy y del momento busco una imagen en el mar desprovista de lamentos un cirio unos ojos que perdí en un torrente de emociones cuando todo estaba por pasar y el tiempo estaba puesto de perfil sueños en tu piel de amaneceres. En este ahora en que solo tengo tu nombre uno que no puedes ver aún prendido entre mis manos que atesoran un Azul en este tiempo sucedáneo en fin que en consecuencia y conclusión ahogado en emociones de arrebol libre y soberano yo te amo ... Jorge Neira
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Jun 21, 2015
Jun 21, 2015 at 3:41 PM UTC
UN DÍA
Ayer probé el humo era DENSO era ESPESO Ayer caminaba por la avenida paso un autobús era GRANDE gritaba HUMO Era denso, era espeso, era gris. Entro en mi cuerpo, escupí lamentos, camine a la tienda y estaba allí con un par de cigarrillos y unos jeans Era LINDA deslumbraba VIDA buscaba FUEGO y le sonreí...
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Jul 2, 2018
Jul 2, 2018 at 1:36 AM UTC
Humo
A noite chega com gemidos e lamentos, Eu com a vida em torno de ternos momentos, Se nasce em qualquer lugar,  vivemos com sonhos para realizar, E eu aqui sentado com o pranto e o luar... A lua hoje é plena e observa  todos os seres que vivem para sempre morrer, Uns acreditam outros não numa vida sem tristeza em eterna comunhão, Pedaços de saudade de quem partiu sem por vezes querer... Jesus Cristo foi vinho, foi pão, foi a única esperança para a vida,morte e ressurreição. A vida foi aquilo que quis ser, pois pensamos que tudo podemos fazer, Nunca temos a verdadeira preocupação que nascemos e vivemos para terra tornar a ser... Com o canto dos grilos e com a terna saudade de quem foi vivo e nos deixou, Me abandono ao mundo, ao céu e a Deus que tudo criou. Victor Marquesrealizar
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Apr 22, 2022
Apr 22, 2022 at 2:33 PM UTC
A Saudade de quem nos deixa (DRAFT)
"Furia color de amor, amor color de olvido" -de "Un río, un amor" por Luis Cernuda olvido color de olvido, amargo color de amor, tintado de olvido. Frágil aroma de remordimiento suave sabor de lamentos, lamentos con timbre de lágrimas rotas, rotas y con olor a desesperanza, desesperanza color de sinestesia, que es un nombre más para mi muerte. // "Fury the colour of love, love the colour of oblivion." -from "Un río, un amor" ("One river, one love") buenos Luis Cernuda oblivion the colour of oblivion, bitter colour of love, dyed of oblivion. Fragile scent of remorse soft traste of laments, laments the timbre of broken tears, broken and with the odour of despair, despair the colour of synaesthesia, which is another name for my death.
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Jul 22, 2018
Jul 22, 2018 at 8:09 AM UTC
Canción del noroeste // Song from the North-West
Hoy recostado Siento fuego a un costado De me fé mutilada De mi sed  enfadada. Disparos sin sentido Sentimiento encontrado Y me vuelco a un espejo Y veo tu rostro, mi cara. Me siento de trigo Ahora tabaco Me lo fumo despacio. Te quiero... Te quiero... Te quiero... Quisiera oírlo de ti Quisiera volverte a ver Pero cada vez el viento sopla Te alejas de mi rostro de tu cara. Yo tiempo, tu lamentos Luz y oscuridad Contraste a mi vida. Blanco y ***** Contraste en mi vida. Bailar vale la pena si es contigo Cómo el vino añejo Cómo lugierngas al viento Pero si viajas sin destino Mi camino no lo miro.
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Jan 27, 2019
Jan 27, 2019 at 2:41 AM UTC
Regularmente en los últimos años se ha notado que, nosotros, sólo hemos aprendido a mantener un "horario de lamentos". Esto me preocupa ¿En qué momento todos nos perdimos a nosotros mismos? ¿Cuándo empezamos a depender de los demás? ¿Cuándo las notas de una canción marcan el momento definitivo de la noche?. ¿Cuándo nos volvimos tan vacíos al estar tan llenos?.
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Sep 9, 2017
Sep 9, 2017 at 1:40 PM UTC
Antes pt.2
y habiendo muchos pajaritos y silbos en la / parte superior del pensamiento o cabeza / y ruidos en la cabeza como un mar / o lamentos / o vientos o movimientos / soles que chocan entre sí / se apagan / arden / o potencias como miles de bestias que pisan el arrabal del alma / es decir padeciendo los trabajos terribles / aún así ocurre el alma entera en su quietud / o deseo / o claridad no tocada por pena / menosprecio / miseria / sufrimiento o ruindad / entonces ¿qué es esta paz sin venganza / o memoria del cielo por venir / o ternura que baja de tus manos / manantial donde los pajaritos de la parte superior del pensamiento van a beber / pían dulces / o callan como luz que viniese de vos / alita que vuela suave sobre guerra y fatiga como vuelo de la misma pasión?
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Comentario iv
Ah, sí, ya abrí mi casa para todo el que llega, para todo el que pasa. Sobran salud y pan, y, sin embargo, hay algo en esta miel con sabor amargo. Y desdeño mis bienes, estos bienes ganados con sangre y con lamentos, y envidio el hombre sucio que despide los trenes viendo crecer sus hijos alegremente hambrientos.
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