"inolvidable" poems
Sonrisas que vienen con el color,
historias olvidadas que reviven al alma.
Colores, imágenes, música y sentimientos,
que cautivan, que encantan, que hipnotizan
con los detalles que crean la magia,
entretejiendo líneas de ilusión y felicidad,
que en un suspiro se extingue, pero que perdura en el recuerdo,
corta e inolvidable,
es un camino para los sueños.
Oct 12, 2012
Oct 12, 2012 at 1:00 AM UTC
¡Y pensar que pudimos no habernos conocido!
¿No meditas cuán buena nuestra fortuna ha sido
para que al fin estemos uno del otro al lado,
para que seas mía, para ser yo tu amado?
«El uno para el otro nacimos...» Así dices.
Pero ¡qué coincidencias para ser tan felices!
Antes de que en la vida, con un amor profundo,
la suerte unido hubiera tu corazón al mío
-siendo el tiempo tan largo, siendo tan grande el mundo-;
vivimos separados, solos, con hondo hastío…
¡Y pudimos entonces, por capricho del hado,
en el haz de la tierra no habernos encontrado!
¿No has pensado, en el arduo sendero recorrido,
en los peligros graves y azares que ha corrido
nuestra dicha -esa dicha, manantial de ilusiones,
que el mundo entero ahora nos hace ver hermoso-
cuando el uno hacia el otro, con poder misterioso,
gravitaban callados nuestros dos corazones?
¿No sabes que ese viaje no tenía certeza,
el viaje hacia una noche por mí no presentida,
de que un capricho apenas o un dolor de cabeza
han podido apartarnos para siempre en la vida?
Nunca te había dicho, ¡cosa muy rara!, que
cuando por vez primera te vi, no me fijé
en que eras tú bonita; lo digo francamente:
te miré aquella noche con aire indiferente.
Con su risa, tu amiga mi tedio distraía;
fue más tarde cuando ambos cruzamos la mirada,
y si algo sentí entonces que hacia ti me atraía,
tú no lo comprendiste… Mas no me atreví a nada.
Si esa noche tu madre te hubiera conducido
más temprano a su casa, ¿qué habría sucedido?
¿Y si el rubor no hubiera de pronto, cuando el manto
te coloqué en los hombros, a tu rostro subido?
Porque ésa fue la causa de todo lo ocurrido.
Aquella noche, aquélla de inolvidable encanto,
un retardo cualquiera, cualquier inconveniente
que en ese viaje hubiera surgido de repente,
esta embriaguez de ahora ninguno sentiría,
ni este placer sin nombre que absorbe nuestra mente.
En mi alma, que es otra, tu amor no existiría,
¡y tu vida, en mi vida nada… nada sería!
Corazoncito mío, que me apartas lo triste
de la vida, y alegras con luz mi porvenir…
Pienso en aquellos días cuando enferma estuviste
y creíamos todos que te ibas a morir.
1.5k
Aún recuerdo ese capitulo:
tú, tomando control de mi cuerpo
entre las sábanas blancas
sobre un colchón de alambres obsoletos
Tu mirada se aferraba a la mía;
inseguros si ese era
el instante adecuado
para lo que pronto ocurriría.
Mientras la calefacción
se estaba creando
deslizaste con ternura
tu mano por mi costado.
Nos dejamos llevar por los impulsos
y en menos de un segundo
nuestras figuras
estaban al desnudo
Podía sentir tu boca
creando caminos impecables
dirigiéndose a su destino
de manera prorrogable.
Llegaste al punto de encuentro,
donde dos mundos se unen;
fuentes de vida
donde los humanos se nutren.
Perdimos la noción del tiempo,
miles de teorías fueron reveladas,
en el episodio
de aquella inolvidable madrugada.
May 8, 2015
May 8, 2015 at 8:30 PM UTC
Sulfato olor endulzado
Color verde AZULADO
sensación fuera del tiempo
Tus manos recorren el viento.
Tus ojos color morado.
No perderé tu perfume,
Tu encuentras mis manos
En la mirada de tus labios
Kilómetros tras tu sombra.
Años por segundos,
Palabras para tus oídos
Que entregan mis suspiros.
Inolvidable es tu color...
Te llevo en mi sangre
Gotas del olvido.
Te recuperare mi alivio.
Sombras que nunca olvido
La distancia no es mi amigo
Te encapsuló en el liso
De arándanos cohibidos.
Te hablé sin compromisos
Sirena invisible
Te volví poesía irrompible
Te encuentro verde impredecible.
Felicidad incontable
En vueltas a la luna
Pensando en tu cintura
He recuperado mi locura.
Dec 26, 2014
Dec 26, 2014 at 5:59 AM UTC
Delgada
línea pura
de corazón sonoro,
eres la claridad cortada al vuelo:
cantando sobrevives:
todo se irá menos tu forma.
No sé si el llanto ronco
que de ti se desploma,
tus toques de tambor, tu
enjambre de alas,
será de ti lo mío,
o si eres
en silencio
más decididamente arrobadora,
sistema de paloma
o de cadera,
molde que de su espuma
resucita
y aparece, turgente, reclinada
y resurrecta rosa.
Debajo de una higuera,
cerca del ronco y raudo Bío Bío,
guitarra,
saliste de tu nido como un ave
y a unas manos
morenas
entregaste
las citas enterradas,
los sollozos oscuros,
la cadena sin fin de los adioses.
De ti salía el canto,
el matrimonio
que el hombre
consumó con su guitarra,
los olvidados besos,
la inolvidable ingrata,
y así se transformó
la noche entera
en estrellada caja
de guitarra,
temblando el firmamento
con su copa sonora
y el río
sus infinitas cuerdas
afinaba
arrastrando hacia el mar
una marea pura
de aromas y lamentos.
Oh soledad sabrosa
con noche venidera,
soledad como el pan terrestre,
soledad con un río de guitarras!
El mundo se recoge
en una sola gota
de miel, en una estrella,
todo es azul entre las hojas,
toda la altura temblorosa
canta.
Y la mujer que toca
la tierra y la guitarra
lleva en su voz
el duelo
y la alegría
de la profunda hora.
El tiempo y la distancia
caen a la guitarra:
somos un sueño,
un canto
entrecortado:
el corazón campestre
se va por los caminos a caballo:
sueña y sueña la noche y su silencio,
canta y canta la tierra y su guitarra.
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Tú, que legaste una mitología
de hielo y fuego a la filial memoria,
tú, que fijaste la violenta gloria
de tu estirpe de acero y de osadía,
sentiste con asombro en una tarde
de espadas que tu triste carne humana
temblaba. En esa tarde sin mañana
te fue dado saber que eras cobarde.
En la noche de Islandia, la salobre
borrasca mueve el mar. Está cercada
tu casa. Has bebido hasta las heces
el deshonor inolvidable. Sobre
tu pálida cabeza cae la espada
como en tu libro cayó tantas veces.
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Si no me encuentras donde solía esperarte,
no pienses que me fui;
tal vez me perdí buscándote en mí mismo.
He sido un mapa sin rutas,
una brújula herida por el norte de tus ojos,
y aun así, caminé.
Caminé con la esperanza
de que el eco de tu voz
algún día me guiara de vuelta.
No quise ser eterno,
solo inolvidable.
No quise que me amaras para siempre,
solo que no me olvidaras tan fácil.
Si no me encuentras,
búscame en las cosas pequeñas:
el silencio entre dos canciones,
el respiro antes de una lágrima,
el temblor leve cuando alguien dice tu nombre.
May 6, 2025
May 6, 2025 at 1:43 AM UTC