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"ignoras" poems
Dime tu , como hago? Hay en mi mente un lago Un lago de pensamientos Que el agua dirije ati... A ti que ignoras esta corriente De deseos que pasan por mi mente Tantas ganas de sentirte Tantas ganas de tenerte. No poder tan siquierA verte Te digo en verdad abrume mi mente Quiero terminar con esta agonia Es como una enfermedad que me mata dia a dia. Solo dime , como hago? Es que acaso neesito un mago? Que le haga entender ami mente Que mi corazon es un demente. 11/12/13 EveGaby
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Nov 25, 2013
Nov 25, 2013 at 10:52 AM UTC
Corazon Demente
Eslavo con respecto a la palmera, alemán de perfil al sol, inglés sin fin, francés en cita con los caracoles, italiano ex profeso, escandinavo de aire, español de pura bestia, tal el cielo ensartado en la tierra por los vientos, tal el beso del límite en los hombros. Mas sólo tú demuestras, descendiendo o subiendo del pecho, bolchevique, tus trazos confundibles, tu gesto marital, tu cara de padre, tus piernas de amado, tu cutis por teléfono, tu alma perpendicular a la mía, tus codos de justo y un pasaporte en blanco en tu sonrisa. Obrando por el hombre, en nuestras pausas, matando, tú, a lo largo de tu muerte y a lo ancho de Un abrazo salubérrimo, vi que cuando comías después, tenías gusto, vi que en tus sustantivos creció yerba. Yo quisiera, por eso, tu calor doctrinal, frío y en barras, tu añadida manera de miramos y aquesos tuyos pasos metalúrgicos, aquesos tuyos pasos de otra vida. Y digo, bolchevique, tomando esta flaqueza en su feroz linaje de exhalación terrestre: hijo natural del bien y del mal y viviendo talvez por vanidad, para que digan, me dan tus simultáneas estaturas mucha pena, puesto que tú no ignoras en quién se me hace tarde diariamente, en quién estoy callado y medio tuerto.
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Salutación angélica
Dichoso tú, que alegre en tu cabaña, Mozo y viejo espiraste la aura pura, Y te sirven de cuna y sepultura, De paja el techo, el suelo de espadaña. En esa soledad que libre baña Callado Sol con lumbre más segura, La vida al día más espacio dura, Y la hora sin voz te desengaña. No cuentas por los Cónsules los años; Hacen tu calendario tus cosechas; Pisas todo tu mundo sin engaños. De todo lo que ignoras te aprovechas; Ni anhelas premios ni padeces daños, Y te dilatas cuanto más te estrechas.
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A un amigo que retirado de la corte pasó su edad
Para cubrir los peces del fondo, que agonizan de frío, mis piadosas ondas se cristalizan, y yo, la inquietuela, cuyo perenne móvil es variar, enmudezco, me aduermo, quedo inmóvil. ¡Ah! Tú no sabes como padezco nostalgia de sol bajo esa sábana siempre fría. Tú no sabes la angustia de la ola que inmola Sus ritmos ondulantes de mujer -su sonrisa- al frío, y que se vuelve -mujer de Loth- banquisa: ser banquisa es ser como la estatua de la ola. Tú ignoras esa angustia: mas yo no me rebelo, y ansiosa de que todo en mi Dios sea loado, desprendo radiaciones al bloque de mi hielo, y en vez de azul oleaje soy témpano azulado. Mis crestas en la noche del polo con fanales, reflejo el rosa de las auroras boreales, la luz convaleciente del sol, y con deleites de Seraphita, yergo mi cristalina roca por donde trepan lentas las morsas y la foca, seguidas de lapones hambrientos de su aceite... ¿Ya ves como se acata la voluntad del cielo? Y yo recé: -¡Loemos a Dios, hermano hielo!
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El hielo
Tú sufres de una glándula endocrínica, se ve, o, quizá, sufres de mí, de mi sagacidad escueta, tácita. Tú padeces del diáfano antropoide, allá, cerca, donde está la tiniebla tenebrosa. Tú das vuelta al sol, agarrándote el alma, extendiendo tus juanes corporales y ajustándote el cuello; eso se ve. Tú sabes lo que te duele, lo que te salta al anca, lo que baja por ti con soga al suelo. Tú, pobre hombre, vives; no lo niegues, si mueres; no lo niegues, si mueres de tu edad ¡ay! y de tu época. Y, aunque llores, bebes, y, aunque sangres, alimentas a tu híbrido colmillo, a tu vela tristona y a tus partes. Tú sufres, tú padeces y tú vuelves a sufrir horriblemente, desgraciado mono, jovencito de Darwin, alguacil que me atisbas, atrocísimo microbio. Y tú lo sabes a tal punto, que lo ignoras, soltándote a llorar. Tú, luego, has nacido; eso también se ve de lejos, infeliz y cállate, y soportas la calle que te dio la suerte y a tu ombligo interrogas: ¿dónde? ¿cómo? Amigo mío, estás completamente, . hasta el pelo, en el año treinta y ocho, nicolás o santiago, tal o cual, estés contigo o con tu aborto o conmigo y cautivo en tu enorme libertad, arrastrado por tu hércules autónomo... Pero si tú calculas en tus dedos hasta dos, es peor; no lo niegues, hermanito. ¿Que nó? ¿Que sí, pero que nó? ¡Pobre mono!... ¡Dame la pata!... No. La mano, he dicho. ¡Salud! ¡Y sufre!
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El alma que sufrió de ser su cuerpo
Como te sientes Cuando no me hablas O que te sientes Cuando me ignoras Te extraño Y no puedo negarlo Te quiero a mi lado Pero no puedo leer tus señales Solo lloro y lloro Ni se si das cuenta No se si me escuchas Pero sigo y sigo Por favor, mi amor Ven y abrázame Tu eres todo para mi No te alejes, por favor Triste, soy yo Llorando, yo se Pero pensando en ti No puedo parar Hazme el favor Y dime que me quieres Y que me amas todavia Y de pronto Pero si no Aqui te espero Amándote de lejos Y para siempre
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May 12, 2020
May 12, 2020 at 7:01 AM UTC
Dime Una Cosa, Mi Amor
He visto frases Que dicen “En la vida ahí dos cosas Que no se mendiga. La amistad y el amor” Pero, Un verdadero amigo, No te suelta de la mano. Aun cuando lo ignoras. Y un amor verdadero, Se entrega continuamente. aun cuando No es correspondido! La verdad,no tiene orgullo. Solo es! Quien lo ha vivido Lo sabe.
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Mar 19, 2021
Mar 19, 2021 at 2:38 AM UTC
Solo es
Buen árbol que perdiste bruscamente los dones de la flor y del fruto, bajo la racha fría: tu pesadumbre austera se parece a la mía, y así, como tus hojas, volarán mis canciones. Pero, tarde o temprano, vendrá la primavera, y, al rejuvenecerse tu tronco envejecido, tendrás la flor y el fruto, y el follaje, y el nido... Y yo, en cambio, no tengo tu esperanza siquiera. Cien veces me ofreciste tu sombra en el verano; cien veces tu perfume fue a visitar mi casa, buen árbol que floreces mientras la vida pasa, acaso porque ignoras que nunca pasa en vano. Mi niñez te recuerda casi como un amigo, aunque ya se agrietaba tu ancianidad de abuelo. Y hoy, al ver cómo creces todavía hacia el cielo, ni aun me queda el consuelo de envejecer contigo. Pues, aunque nos agobian idénticos otoños, sobre tus hojas secas crecen hojas lozanas, y así, algún día, el viento despeinará mis canas, trayéndome el perfume de tus nuevos retoños...
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El árbol viejo
Cumplo a mediodía con el buen precepto de oír misa entera los domingos, y a estas misas cenitales concurres tú, agudo perfil; cabellera tormentosa, nuca morena, ojos fijos; boca flexible, ávida de lo concienzudo, hecha para dar los besos prolijos y articular la sílaba lenta de un minucioso idilio, y también para persuadir a un agonizante a que diga amén. Figura cortante y esbelta, escapada de una asamblea de oblongos vitrales o de la redoma de un alquimista: ignoras que en estas misas cenitales, al ver, con zozobra, tus ojos nublados en una secuencia de Evangelio, estuve cerca de tu llanto con una solícita condescendencia; y tampoco sabes que eres un peligro armonioso para mi filosofía petulante... Como los dedos rosados de un párvulo para la torre baldía de naipes o dados.
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Boca flexible, ávida
La bruma es el ensueño del agua, que se esfuma en leve gris. ¡Tú ignoras la esencia de la Bruma! La Bruma es el ensueño del agua, y en su empeño De inmaterializarse lo vuelve todo ensueño. A través de su velo mirífico, parece como que la materia brutal se desvanece: la torre es un fantasma de vaguedad que pasma, todo, en su blonda envuelto, se convierte en fantasma, y el mismo hombre que cruza por su zona quieta se convierte en fantasma, es decir, en silueta. La Bruma es el ensueño del agua, que se esfuma en leve gris. ¡Tú ignoras la esencia de la Bruma, de la Bruma que sueña con la aurora lejana! Y yo dije: -¡Ensalcemos a Dios, oh Bruma hermana!
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La bruma