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"hubiera" poems
Cuando tus manos salen, amor, hacia las mías, qué me traen volando? Por qué se detuvieron en mi boca, de pronto, por qué las reconozco como si entonces, antes, las hubiera tocado, como si antes de ser hubieran recorrido mi frente, mi cintura? Su suavidad venía volando sobre el tiempo, sobre el mar, sobre el humo, sobre la primavera, y cuando tú pusiste tus manos en mi pecho, reconocí esas alas de paloma dorada, reconocí esa greda y ese color de trigo. Los años de mi vida yo caminé buscándolas. Subí las escaleras, crucé los arrecifes, me llevaron los trenes, las aguas me trajeron, y en la piel de las uvas me pareció tocarte. La madera de pronto me trajo tu contacto, la almendra me anunciaba tu suavidad secreta, hasta que se cerraron tus manos en mi pecho y allí como dos alas terminaron su viaje.
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Tus manos
Mi cuate         Mi socio                  Mi hermano Aparcero         Camarado                  Compañero Mi pata         M´hijito                  Paisano... He aquí mis vecinos. He aquí mis hermanos. Las mismas caras latinoamericanas de cualquier punto de America Latina: Indoblanquinegros Blanquinegrindios Y negrindoblancos Rubias bembonas Indios barbudos Y negros lacios Todos se quejan: -¡Ah, si en mi país no hubiese tanta política...! -¡Ah, si en mi país no hubiera gente paleolítica...! -¡Ah, si en mi país no hubiese militarismo, ni oligarquía ni chauvinismo ni burocracia ni hipocresía ni clerecía ni antropofagia... -¡Ah, si en mi país... Alguien pregunta de dónde soy (Yo no respondo lo siguiente): Nací cerca del Cuzco admiro a Puebla me inspira el ron de las Antillas canto con voz argentina creo en Santa Rosa de Lima y en los orishás de Bahía. Yo no coloreé mi Continente ni pinté verde a Brasil amarillo Perú roja Bolivia. Yo no tracé líneas territoriales separando al hermano del hermano. Poso la frente sobre Río Grande me afirmo pétreo sobre el Cabo de Hornos hundo mi brazo izquierdo en el Pacífico y sumerjo mi diestra en el Atlántico. Por las costas de oriente y occidente doscientas millas entro a cada Océano sumerjo mano y mano y así me aferro a nuestro Continente en un abrazo Latinoamericano.
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América latina
No esperaba y no quería Rosas de compasión, Dijiste que eran las gracias Por lo que hemos pasado. Me dio risa. El premio de consolación? Espera, pero tu cara era tierna, Y las rosas si me gustan, Y no fue otra cosa Sólo tristeza; En otra relación hubiera sentido Felicidad y gusto, Pero contigo solo fue Otro recordatorio de que No somos convencionalmente Lo que yo quiero. Pero esas rosas Que yo pensaba despreciar, Esas rosas me salvaron. Yo pude hablar. Y creo que entendimos, Esta vez nos comprendimos Y creo que te alcance, Por fin te llegue.
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Feb 16, 2013
Feb 16, 2013 at 10:50 PM UTC
Rosas
Hace algún tiempo, cuando todavía me consideraba cadaver, no hubiera llegado a pensar que podría volver a sentir. Desconectarme era lo mío. No sentir, no querer vivir, lo usual, lo de todos los días. Cuando todavía me consideraba cadaver, no tenía documento que probara que algún día hubiese estado viva. Cuando estaba fría y sin vida, todo lo que quería es sentirme como ahora lo hago. Lo negaba, si. Me odiaba, si. Pero quería, claro. Después de ese tiempo, cuando ya no me consideraba cadaver, descubrí que las marcas no se irían nunca. Seguirían tanto en mis piernas como en mi cabeza y que todavía podría ser almenos parte cadaver. Solo amaba a la tierra mas no a los habitantes y menos al tibio cadaver llamado Nicole. Pasaron meses y el cadaver vino a la vida. Revivio y en cualquier momento se puede convertir en una persona como otra. El cadaver dejo de ser cadaver. BOOM. CAPOOM. La agonía termino. ¡El cadaver esta vivo! Se grito por las calles, mientras este saltaba y gritaba que lo amaba. Se podría pensar que esto termina como en los cuentos de hadas. Finales felices y cuentos para dormir. Pero una historia tan tenebrosa como la del cadaver no puede ser contada, ni recordada. Pero talvez, solo narrada.
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Mar 16, 2014
Mar 16, 2014 at 6:46 PM UTC
El Cadaver (Spanish)
Que pena. Ser la única persona en hacer un esfuerzo para que las cosas sean como antes. No entiendo? Si nos queremos porque no hacemos un esfuerzo para que esto mejore. Se que estamos a la distancia,  pero eso no impide que nos queramos. Soy optimistica. Soy positiva porque para mi hay una esperanza. Pero cada día que pasa me siento más lejos y lejos de ti. Eso no puede ser así. Te dedique una canción de Camila - sólo para ti. Pero leyendo tus mensajes cortos significan que ya no tienes interes. Me habías dicho que solo seamos amigos. Pero que pasa si te quiero mas que un amigo? Sabes, mi corazón arde! Te culpo.. hay, en que me meti? Tu decidiste dejarme..tu disparaste primero.. no hubiera abierto mi corazón hacia ti. Me rompiste el corazón de nuevo. Pero que puedo esperar de alguien a lo lejos? Nada. Pero prefiero tenerte como amigo y saber que aún te tengo que no tenerte para nada. Estaré aquí por ti, sufriendo silenciosamente.
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Jan 14, 2015
Jan 14, 2015 at 6:03 AM UTC
"Sólo amigos."
Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte la leche de los senos como de un manantial, por mirarte y sentirte a mi lado y tenerte en la risa de oro y la voz de cristal. Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal, porque tu ser pasara sin pena al lado mío y saliera en la estrofa -limpio de todo mal-. Cómo sabría amarte, mujer, cómo sabría amarte, amarte como nadie supo jamás! Morir y todavía amarte más. Y todavía amarte más                           y más.
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Amor
Este domingo triste pienso en ti dulcemente y mi vieja mentira de olvido, ya no miente. La soledad, a veces, es peor castigo... Pero, ¡qué alegre todo, si estuvieras conmigo! Entonces no querría mirar las nubes grises, formando extraños mapas de imposibles países; y el monótono ruido del agua no sería el motivo secreto de mi melancolía. Este domingo triste nace de algo que es mío, que quizás es tu ausencia y quizás es mi hastío, mientras corren las aguas por la calle en declive y el corazón se muere de un ensueño que vive. La tarde pide un poco de sol, como un mendigo, y acaso hubiera sol si estuvieras conmigo; y tendría la tarde, fragantemente muda, el ingenuo impudor de una niña desnuda. Si estuvieras conmigo, amor que no volviste, ¡qué alegre me sería este domingo triste!
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Poema del domingo triste
Corazón gitano y errante Con raíces aéreas sobre el viento Pensante, ingenuo Y  sin dudarlo, pasión en desenfreno Quien hubiera pensado, por fuera Ella fría como un témpano de hielo, Por dentro Esperando ser descubierta con un beso En tan solo minutos Él ya la habría leído como un libro abierto Si fue la ternura Con que la miraba de reojo O la dulce pero cautelosa Forma de hablarle a sus anhelos Las confidencias en horas de madrugada O lo fugaz de un escondido beso Solo podría decir Que tocaba la guitarra como si escuchara el cielo Sus dedos y sus manos Un perfecto juego del destino Y, sin embargo, Estaba la necesidad de ver al otro semi dormido Para darse cuenta Que no de casualidades se construye un laberinto Decir que fue el encanto de su guitarra Lo que la atrapó en sus manos desde el principio
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Jan 7, 2012
Jan 7, 2012 at 2:36 PM UTC
El encanto de su guitarra
Donde se mete la mano, se mete la pata Si me acordara, en que momento me comencé a quemar en el aceite caliente de los errores creame, usted que me lee la hubiera sacado hubiera perdonado …me hubieran perdonado. Después que se cometen los errores, todos te lo advirtieron Te vieron ahogarte y nada hicieron o tal vez nada quisiste hicieran Vi el mundo correr y del macabro orgullo no me pude desprender. En esto de las erratas, es fácil recaer y con mi historial, fogatas se pueden hacer Más que un tropezón, es una profesión Si hubiera atendido a tiempo la condición no tuviera porqué excusarme, todas estas voces serían fetos y no tendría que intoxicarme de medicamentos ¿He aprendido algo? Sí Si te me acercas mucho, mucho daño te haré. Además, he aprendido algo esencial… Donde se mete la mano, se mete la pata.
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Aug 29, 2014
Aug 29, 2014 at 3:59 PM UTC
Errar
Conocer una persona y con lo poco que llegas a saber de ellos, te creas una idea. Una idea de cómo son ante diferentes situaciones, una idea de lo que les gusta hacer aparte de lo obvio y lo que ya conoces. Una idea del ritmo de vida que llevan, lo que les disgusta, sus sueños y hasta idea de cómo sería esa persona si estuviesen juntos; finalmente, una idea de ellos. Quizá la forma en que se muestran ante la sociedad sea la culpable de hacernos imaginar esa idea, quizá sea la culpa de nuestras mentes que crean la idea a nuestro favor o nuestra contra. Que te guste una persona por idea puede hacer que quieras dejar la idea atrás, conocer esa persona y crear la verdadera imagen de como son; así finalmente te puedes enamorar de esa persona o simplemente que te agrade y terminar conociendo un excelente amigo. Que te guste una persona por idea, puede hacer que te llegues a tropezar con alguien que no te hubiera gustado enamorarte, y aún así hacerlo por la idea que tienes de esa persona; puede ser que te haga volverte loco por esa persona, pero siempre va a ser una ilusión de como tú lo quieres ve si es que no llega a ser quien creías que era. Que te guste una persona por la idea que tienes de ellos, puede ser lo mejor que te ha pasado, y a la vez, el peor de los errores.
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Sep 12, 2013
Sep 12, 2013 at 6:56 PM UTC
Persona idea
Si hubiera de morir dentro de unos instantes, escribiría estas sabias palabras: árbol del pan y de la miel, ruibarbo, cocacola, zonite, cruz gamada. Y me echaría a llorar. Uno puede llorar hasta con la palabra «excusado» si tiene ganas de llorar. Y esto es lo que hoy me pasa. Estoy dispuesto a perder hasta las uñas, a sacarme los ojos y exprimirlos como limones sobre la taza de café. («Te convido a una taza de café con cascaritas de ojo, corazón mío»). Antes de que caiga sobre mi lengua el hielo del silencio, antes de que se raje mi garganta y mi corazón se desplome como una bolsa de cuero, quiero decirte, vida mía, lo agradecido que estoy, por este hígado estupendo que me dejó comer todas tus rosas, el día que entré a tu jardín oculto sin que nadie me viera. Lo recuerdo. Me llené el corazón de diamantes -que son estrellas caídas y envejecidas en el polvo de la tierra- y lo anduve sonando como una sonaja mientras reía. No tengo otro rencor que el que tengo, y eso porque pude nacer antes y no lo hiciste. No pongas el amor en mis manos como un pájaro muerto.
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Aleluya
¡Y pensar que pudimos no habernos conocido! ¿No meditas cuán buena nuestra fortuna ha sido para que al fin estemos uno del otro al lado, para que seas mía, para ser yo tu amado? «El uno para el otro nacimos...» Así dices. Pero ¡qué coincidencias para ser tan felices! Antes de que en la vida, con un amor profundo, la suerte unido hubiera tu corazón al mío -siendo el tiempo tan largo, siendo tan grande el mundo-; vivimos separados, solos, con hondo hastío… ¡Y pudimos entonces, por capricho del hado, en el haz de la tierra no habernos encontrado! ¿No has pensado, en el arduo sendero recorrido, en los peligros graves y azares que ha corrido nuestra dicha -esa dicha, manantial de ilusiones, que el mundo entero ahora nos hace ver hermoso- cuando el uno hacia el otro, con poder misterioso, gravitaban callados nuestros dos corazones? ¿No sabes que ese viaje no tenía certeza, el viaje hacia una noche por mí no presentida, de que un capricho apenas o un dolor de cabeza han podido apartarnos para siempre en la vida? Nunca te había dicho, ¡cosa muy rara!, que cuando por vez primera te vi, no me fijé en que eras tú bonita; lo digo francamente: te miré aquella noche con aire indiferente. Con su risa, tu amiga mi tedio distraía; fue más tarde cuando ambos cruzamos la mirada, y si algo sentí entonces que hacia ti me atraía, tú no lo comprendiste… Mas no me atreví a nada. Si esa noche tu madre te hubiera conducido más temprano a su casa, ¿qué habría sucedido? ¿Y si el rubor no hubiera de pronto, cuando el manto te coloqué en los hombros, a tu rostro subido? Porque ésa fue la causa de todo lo ocurrido. Aquella noche, aquélla de inolvidable encanto, un retardo cualquiera, cualquier inconveniente que en ese viaje hubiera surgido de repente, esta embriaguez de ahora ninguno sentiría, ni este placer sin nombre que absorbe nuestra mente. En mi alma, que es otra, tu amor no existiría, ¡y tu vida, en mi vida nada… nada sería! Corazoncito mío, que me apartas lo triste de la vida, y alegras con luz mi porvenir… Pienso en aquellos días cuando enferma estuviste y creíamos todos que te ibas a morir.
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Casualidad
¡Y pensar que pudimos no habernos conocido! ¿No meditas cuán buena nuestra fortuna ha sido para que al fin estemos uno del otro al lado, para que seas mía, para ser yo tu amado? «El uno para el otro nacimos...» Así dices. Pero ¡qué coincidencias para ser tan felices! Antes de que en la vida, con un amor profundo, la suerte unido hubiera tu corazón al mío -siendo el tiempo tan largo, siendo tan grande el mundo-; vivimos separados, solos, con hondo hastío… ¡Y pudimos entonces, por capricho del hado, en el haz de la tierra no habernos encontrado! ¿No has pensado, en el arduo sendero recorrido, en los peligros graves y azares que ha corrido nuestra dicha -esa dicha, manantial de ilusiones, que el mundo entero ahora nos hace ver hermoso- cuando el uno hacia el otro, con poder misterioso, gravitaban callados nuestros dos corazones? ¿No sabes que ese viaje no tenía certeza, el viaje hacia una noche por mí no presentida, de que un capricho apenas o un dolor de cabeza han podido apartarnos para siempre en la vida? Nunca te había dicho, ¡cosa muy rara!, que cuando por vez primera te vi, no me fijé en que eras tú bonita; lo digo francamente: te miré aquella noche con aire indiferente. Con su risa, tu amiga mi tedio distraía; fue más tarde cuando ambos cruzamos la mirada, y si algo sentí entonces que hacia ti me atraía, tú no lo comprendiste… Mas no me atreví a nada. Si esa noche tu madre te hubiera conducido más temprano a su casa, ¿qué habría sucedido? ¿Y si el rubor no hubiera de pronto, cuando el manto te coloqué en los hombros, a tu rostro subido? Porque ésa fue la causa de todo lo ocurrido. Aquella noche, aquélla de inolvidable encanto, un retardo cualquiera, cualquier inconveniente que en ese viaje hubiera surgido de repente, esta embriaguez de ahora ninguno sentiría, ni este placer sin nombre que absorbe nuestra mente. En mi alma, que es otra, tu amor no existiría, ¡y tu vida, en mi vida nada… nada sería! Corazoncito mío, que me apartas lo triste de la vida, y alegras con luz mi porvenir… Pienso en aquellos días cuando enferma estuviste y creíamos todos que te ibas a morir.
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Mientras comían juntos y distantes y tensos ella muy lentamente y él como ensimismado hablaban con medida y doble parsimonia de temas importantes y de algunos quebrantos entonces como siempre o como casi siempre el desvelo social condujo a la cultura así que por la noche se fueron al teatro sin tocarse un ojal ni siquiera una uña su sonrisa       la de ella era como una oferta un anuncio un esbozo su mirada       la de él iba tomando nota de cómo eran sus ojos y como a la salida soplaba un aire frío y unos dedos muy blancos indefensos y tristes apenas asomaban por las sandalias de ella no hubo más remedio que entrar en un boliche y ya que el camarero se demoraba tanto llegaron cautelosos hasta la confidencia extra seca y sin hielo por favor       y fumaron y entre el humo el amor era un rostro en la niebla en sus labios       los de él el silencio era espera la noticia era el frío en su casa       la de ella halló café instantáneo y confianza y cobijo una hora tan sólo de memoria y sondeos hasta que sobrevino un silencio a dos voces como cualquiera sabe en tales circunstancias es arduo decir algo que realmente no sobre él probó       sólo falta que me quede a dormir y ella también probó       y por qué no te quedas y él sin mirarla       no me lo digas dos veces y ella en voz baja       bueno y por qué no te quedas y sus labios       los de él se quedaron gustosos a besar sin usura sus pies fríos       los de ella que eran sólo el comienzo de la noche desnuda fueron investigando deshojando nombrando proponiéndose metas       preguntando a los cuerpos mientras la madrugada y los temas candentes conciliaban el sueño que no durmieron ellos quién hubiera previsto aquella tarde que el amor ese célebre informal se dedicara a ellos tan formales
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Los formales y el frío
Mientras comían juntos y distantes y tensos ella muy lentamente y él como ensimismado hablaban con medida y doble parsimonia de temas importantes y de algunos quebrantos entonces como siempre o como casi siempre el desvelo social condujo a la cultura así que por la noche se fueron al teatro sin tocarse un ojal ni siquiera una uña su sonrisa       la de ella era como una oferta un anuncio un esbozo su mirada       la de él iba tomando nota de cómo eran sus ojos y como a la salida soplaba un aire frío y unos dedos muy blancos indefensos y tristes apenas asomaban por las sandalias de ella no hubo más remedio que entrar en un boliche y ya que el camarero se demoraba tanto llegaron cautelosos hasta la confidencia extra seca y sin hielo por favor       y fumaron y entre el humo el amor era un rostro en la niebla en sus labios       los de él el silencio era espera la noticia era el frío en su casa       la de ella halló café instantáneo y confianza y cobijo una hora tan sólo de memoria y sondeos hasta que sobrevino un silencio a dos voces como cualquiera sabe en tales circunstancias es arduo decir algo que realmente no sobre él probó       sólo falta que me quede a dormir y ella también probó       y por qué no te quedas y él sin mirarla       no me lo digas dos veces y ella en voz baja       bueno y por qué no te quedas y sus labios       los de él se quedaron gustosos a besar sin usura sus pies fríos       los de ella que eran sólo el comienzo de la noche desnuda fueron investigando deshojando nombrando proponiéndose metas       preguntando a los cuerpos mientras la madrugada y los temas candentes conciliaban el sueño que no durmieron ellos quién hubiera previsto aquella tarde que el amor ese célebre informal se dedicara a ellos tan formales
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Ya no sé que escribir, no encuentro esa forma tan universalmente conocida de por lo menos describir mi entorno, es como si algo se hubiera ido, esfumado, desaparecido. Frotándome la cabeza, dando vuelta por la habitación, inhalando lo ultimo de mi "Chicharrita" en la pipa de mi abuela, entro en la parte superficial de mis pensamientos y puedo darme cuenta de lo que pasa pero al entender que no sé que es lo que esta pasando caigo en la cuenta de que todo es intangible, todo esta lleno de una esencia especifica que lo hace ser lo que es pero no es lo que nuestra aproximación categórica define. Un árbol, porque es un árbol, quien lo llamo árbol, que es un árbol? es simple definirlo, decir que un árbol es eso o aquello, pero quiero definir la esencia del árbol, cual es esa esencia, de donde viene.
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Apr 21, 2015
Apr 21, 2015 at 6:13 PM UTC
Sin palabras
Ella era bella y era buena.       ¡Perdonalá, Señor! Él era dulce y era triste       ¡Perdonaló, Señor! Se dormía en sus brazos blancos como una abeja en una flor.       ¡Perdonaló, Señor! Amaba las dulces canciones, ¡ella era una dulce canción!       ¡Perdonalá, Señor! Cuando hablaba era como si alguien hubiera llorado en su voz.       ¡Perdonaló, Señor! Ella decía: -«Tengo miedo. Oigo una voz en lo lejano».       ¡Perdonalá, Señor! Él decía: -«Tu pequeñita mano en mis labios».       ¡Perdonaló, Señor! Miraban juntos las estrellas. No hablaban de amor. Cuando moría una mariposa lloraban los dos.       ¡Perdonalós, Señor! Ella era bella y era buena. Él era dulce y era triste. Murieron del mismo dolor. Perdónalos, Perdónalos,             ¡Perdonalós, Señor!
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Canción de los amantes muertos
¿En dónde estás, por dónde te hallaré, sombra, sombra, sombra?...                     Pisé las piedras, las modelé con sol y con tristeza. Supe que había allí un secreto de paz, un corazón latiendo para mí. Y qué serías, sombra, sombra, sombra; qué nombre, y qué forma, y qué vida serías, sombra. Y cómo podías no ser vida, no tener forma y nombre Sombra: bajo las piedras, bajo tanta mudez -dureza y levedad, oro y hierba-, qué, quién me solicita, qué me dice, de qué modo entenderlo... (no encuentro las llaves). Sombra, sombra, sombra... Cómo entenderlo y nacerlo...                     De pronto, deslumbradoramente, el agua cristaliza en diamante... Una súbita revelación...                           Azul: en el azul estaba, en la hoguera celeste, en la pulpa del día, la clave Ahora recuerdo: he vuelto a Italia. Azul, azul, azul era ésa la palabra (no sombra, sombra, sombra) Recuerdo ya -con qué claridad- lo que he soñado siempre sin sospecharlo. He vuelto a Italia, a la aventura de la serenidad, del equilibrio, de la belleza, la gracia, la medida...                           Por estas plazas que el sol desnuda cada mañana, el alma ha navegado, limpia y ardiente. Pero dime, azul (¿o hablo a la sombra?), qué dimensión le prestas a esta hora mía; quién arrebató las alas a la vida. Y quién fue que yo no sé. Y quién fui el que ha vivido instantes que yo recuerdo ahora. Qué, alma mía, en qué cuerpo, que no era mío, anduvo por aquí, devanando amor, entre oleadas de piedra, entre oleadas encendidas (las olas rompían y embestían contra las torres peñas)... Entre oleadas... Olas... Gris... Olas... Sombra...He vuelto a olvidar la palabra reveladora. Playas... Olas... Sombra... Hubo algo que era armonía, un sitio donde estoy... (sombra, sombra, sombra), donde no estoy. No: la palabra no era sombra. El fulgor del cielo, la piedra rosa, han vuelto a su mudez. Están ante mí. Los contemplo, y, sin embargo, ya no están. El equilibrio, la armonía, la gracia no están. Ay, sombra, sombra (y tanta claridad). Quién disipó el lugar (o el tiempo) que me daba su sangre, el que escondía el lugar (o era el tiempo) no vivido. Y por qué recuerdo lo que ha sido vivido por mi cuerpo y mi alma. Qué hace aquí, por mi memoria, este avión roto, un viejo Junker, bajo la luna de diciembre. La niebla, la escarcha, aquel camino hasta el silencio, aquella mar que estaba anunciando este mismo momento que no es tampoco mío. Quién sabe qué decían las olas de esta piedra. Quién sabe lo que hubiera -antes- dicho esta piedra si yo hubiese acertado la palabra precisa que pudo descuajarla del futuro. Cuál era -ayer- esa palabra nunca dicha. Cuál es esa palabra de hoy, que ha sido pronunciada, que ha ardido al pronunciarla, y que ha sido perdida definitivamente
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Alucinación en salamanca
¿En dónde estás, por dónde te hallaré, sombra, sombra, sombra?...                     Pisé las piedras, las modelé con sol y con tristeza. Supe que había allí un secreto de paz, un corazón latiendo para mí. Y qué serías, sombra, sombra, sombra; qué nombre, y qué forma, y qué vida serías, sombra. Y cómo podías no ser vida, no tener forma y nombre Sombra: bajo las piedras, bajo tanta mudez -dureza y levedad, oro y hierba-, qué, quién me solicita, qué me dice, de qué modo entenderlo... (no encuentro las llaves). Sombra, sombra, sombra... Cómo entenderlo y nacerlo...                     De pronto, deslumbradoramente, el agua cristaliza en diamante... Una súbita revelación...                           Azul: en el azul estaba, en la hoguera celeste, en la pulpa del día, la clave Ahora recuerdo: he vuelto a Italia. Azul, azul, azul era ésa la palabra (no sombra, sombra, sombra) Recuerdo ya -con qué claridad- lo que he soñado siempre sin sospecharlo. He vuelto a Italia, a la aventura de la serenidad, del equilibrio, de la belleza, la gracia, la medida...                           Por estas plazas que el sol desnuda cada mañana, el alma ha navegado, limpia y ardiente. Pero dime, azul (¿o hablo a la sombra?), qué dimensión le prestas a esta hora mía; quién arrebató las alas a la vida. Y quién fue que yo no sé. Y quién fui el que ha vivido instantes que yo recuerdo ahora. Qué, alma mía, en qué cuerpo, que no era mío, anduvo por aquí, devanando amor, entre oleadas de piedra, entre oleadas encendidas (las olas rompían y embestían contra las torres peñas)... Entre oleadas... Olas... Gris... Olas... Sombra...He vuelto a olvidar la palabra reveladora. Playas... Olas... Sombra... Hubo algo que era armonía, un sitio donde estoy... (sombra, sombra, sombra), donde no estoy. No: la palabra no era sombra. El fulgor del cielo, la piedra rosa, han vuelto a su mudez. Están ante mí. Los contemplo, y, sin embargo, ya no están. El equilibrio, la armonía, la gracia no están. Ay, sombra, sombra (y tanta claridad). Quién disipó el lugar (o el tiempo) que me daba su sangre, el que escondía el lugar (o era el tiempo) no vivido. Y por qué recuerdo lo que ha sido vivido por mi cuerpo y mi alma. Qué hace aquí, por mi memoria, este avión roto, un viejo Junker, bajo la luna de diciembre. La niebla, la escarcha, aquel camino hasta el silencio, aquella mar que estaba anunciando este mismo momento que no es tampoco mío. Quién sabe qué decían las olas de esta piedra. Quién sabe lo que hubiera -antes- dicho esta piedra si yo hubiese acertado la palabra precisa que pudo descuajarla del futuro. Cuál era -ayer- esa palabra nunca dicha. Cuál es esa palabra de hoy, que ha sido pronunciada, que ha ardido al pronunciarla, y que ha sido perdida definitivamente
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Quién hubiera creído que se hallaba sola en el aire, oculta, tu mirada. Quién hubiera creído esa terrible ocasión de nacer puesta al alcance de mi suerte y mis ojos, y que tú y yo iríamos, despojados de todo bien, de todo mal, de todo, a aherrojarnos en el mismo silencio, a inclinarnos sobre la misma fuente para vernos y vernos mutuamente espiados en el fondo, temblando desde el agua, descubriendo, pretendiendo alcanzar quién eras tú detrás de esa cortina, quién era yo detrás de mí. Y todavía no hemos visto nada. Espero que alguien venga, inexorable, siempre temo y espero, y acabe por nombrarnos en un signo, por situarnos en alguna estación por dejarnos allí, como dos gritos de asombro. Pero nunca será. Tú no eres ésa, yo no soy ése, ésos, los que fuimos antes de ser nosotros. Eras sí pero ahora suenas un poco a mí. Era sí pero ahora vengo un poco a ti. No demasiado, solamente un toque, acaso un leve rasgo familiar, pero que fuerce a todos a abarcarnos a ti y a mí cuando nos piensen solos.Hemos llegado al crepúsculo neutro donde el día y la noche se funden y se igualan. Nadie podrá olvidar este descanso. Pasa sobre mis párpados el cielo fácil a dejarme los ojos vacíos de ciudad. No pienses ahora en el tiempo de agujas, en el tiempo de pobres desesperaciones. Ahora sólo existe el anhelo desnudo, el sol que se desprende de sus nubes de llanto, tu rostro que se interna noche adentro hasta sólo ser voz y rumor de sonrisa.Puedes querer el alba cuando ames. Puedes venir a reclamarte como eras. He conservado intacto tu paisaje. Lo dejaré en tus manos cuando éstas lleguen, como siempre, anunciándote. Puedes venir a reclamarte como eras. Aunque ya no seas tú. Aunque mi voz te espere sola en su azar quemando y tu dueño sea eso y mucho más. Puedes amar el alba cuando quieras. Mi soledad ha aprendido a ostentarte. Esta noche, otra noche tú estarás y volverá a gemir el tiempo giratorio y los labios dirán esta paz ahora esta paz ahora. Ahora puedes venir a reclamarte, penetrar en tus sábanas de alegre angustia, reconocer tu tibio corazón sin excusas, los cuadros persuadidos, saberte aquí. Habrá para vivir cualquier huida y el momento de la espuma y el sol que aquí permanecieron. Habrá para aprender otra piedad y el momento del sueño y el amor que aquí permanecieron. Esta noche, otra noche tú estarás, tibia estarás al alcance de mis ojos, lejos ya de la ausencia que no nos pertenece. He conservado intacto tu paisaje pero no sé hasta dónde está intacto sin ti, sin que tú le prometas horizontes de niebla, sin que tú le reclames su ventana de arena. Puedes querer el alba cuando ames. Debes venir a reclamarte como eras. Aunque ya no seas tú, aunque contigo traigas dolor y otros milagros. Aunque seas otro rostro de tu cielo hacia mí.
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Asunción de ti
Quién hubiera creído que se hallaba sola en el aire, oculta, tu mirada. Quién hubiera creído esa terrible ocasión de nacer puesta al alcance de mi suerte y mis ojos, y que tú y yo iríamos, despojados de todo bien, de todo mal, de todo, a aherrojarnos en el mismo silencio, a inclinarnos sobre la misma fuente para vernos y vernos mutuamente espiados en el fondo, temblando desde el agua, descubriendo, pretendiendo alcanzar quién eras tú detrás de esa cortina, quién era yo detrás de mí. Y todavía no hemos visto nada. Espero que alguien venga, inexorable, siempre temo y espero, y acabe por nombrarnos en un signo, por situarnos en alguna estación por dejarnos allí, como dos gritos de asombro. Pero nunca será. Tú no eres ésa, yo no soy ése, ésos, los que fuimos antes de ser nosotros. Eras sí pero ahora suenas un poco a mí. Era sí pero ahora vengo un poco a ti. No demasiado, solamente un toque, acaso un leve rasgo familiar, pero que fuerce a todos a abarcarnos a ti y a mí cuando nos piensen solos.Hemos llegado al crepúsculo neutro donde el día y la noche se funden y se igualan. Nadie podrá olvidar este descanso. Pasa sobre mis párpados el cielo fácil a dejarme los ojos vacíos de ciudad. No pienses ahora en el tiempo de agujas, en el tiempo de pobres desesperaciones. Ahora sólo existe el anhelo desnudo, el sol que se desprende de sus nubes de llanto, tu rostro que se interna noche adentro hasta sólo ser voz y rumor de sonrisa.Puedes querer el alba cuando ames. Puedes venir a reclamarte como eras. He conservado intacto tu paisaje. Lo dejaré en tus manos cuando éstas lleguen, como siempre, anunciándote. Puedes venir a reclamarte como eras. Aunque ya no seas tú. Aunque mi voz te espere sola en su azar quemando y tu dueño sea eso y mucho más. Puedes amar el alba cuando quieras. Mi soledad ha aprendido a ostentarte. Esta noche, otra noche tú estarás y volverá a gemir el tiempo giratorio y los labios dirán esta paz ahora esta paz ahora. Ahora puedes venir a reclamarte, penetrar en tus sábanas de alegre angustia, reconocer tu tibio corazón sin excusas, los cuadros persuadidos, saberte aquí. Habrá para vivir cualquier huida y el momento de la espuma y el sol que aquí permanecieron. Habrá para aprender otra piedad y el momento del sueño y el amor que aquí permanecieron. Esta noche, otra noche tú estarás, tibia estarás al alcance de mis ojos, lejos ya de la ausencia que no nos pertenece. He conservado intacto tu paisaje pero no sé hasta dónde está intacto sin ti, sin que tú le prometas horizontes de niebla, sin que tú le reclames su ventana de arena. Puedes querer el alba cuando ames. Debes venir a reclamarte como eras. Aunque ya no seas tú, aunque contigo traigas dolor y otros milagros. Aunque seas otro rostro de tu cielo hacia mí.
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Se bebe el desayuno... Húmeda tierra de cementerio huele a sangre amada. Ciudad de invierno... La mordaz cruzada de una carreta que arrastrar parece una emoción de ayuno encadenada! Se quisiera tocar todas las puertas, y preguntar por no sé quién; y luego ver a los pobres, y, llorando quedos, dar pedacitos de pan fresco a todos. Y saquear a los ricos sus viñedos con las dos manos santas que a un golpe de luz volaron desclavadas de la Cruz! Pestaña matinal, no os levantéis! ¡El pan nuestro de cada día dánoslo, Señor...! Todos mis huesos son ajenos; yo talvez los robé! Yo vine a darme lo que acaso estuvo asignado para otro; y pienso que, si no hubiera nacido, otro pobre tomara este café! Yo soy un mal ladrón... A dónde iré! Y en esta hora fría, en que la tierra trasciende a polvo humano y es tan triste, quisiera yo tocar todas las puertas, y suplicar a no sé quién, perdón, y hacerle pedacitos de pan fresco aquí, en el horno de mi corazón...!
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El pan nuestro
Si me hubiera imaginado que dolería tanto estar así, me hubiera quedado en el principio… tan inocente que era todo entonces, tan lleno de posibilidad y curiosidad ese tiempo, la tentación de pensar que tal vez, tal vez si te sintieras igual… esa esperanza de que tal vez, esas mariposas que sentía habían escapado de ti… tan bonito fue ese momento, lleno de nervios y el pensamiento retumbando fuerte: “sera? sera que si? creo que si… pero que importa, aquí hay calor, aquí hay un corazón que late, cada vez mas rápido…” Extraño la anticipación, extraño el comienzo, sentimientos puros y honestos hasta el punto del dolor…
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Jan 8, 2013
Jan 8, 2013 at 12:48 AM UTC
El Principio
La Señora Silenciosa, La Veterana Infalible. La Muerte, cosa terrible, La Muerte... ¡tremenda cosa! Qué fuerza tan misteriosa, implacable, traicionera: Llegas al que no te espera, huyes del que te reclama, ríes del pobre que clama: ¡Muerte, si otra muerte hubiera...! Quisiera librar al mundo de tu macabra misión. Quisiera darte prisión en un abismo profundo. Quisiera, por un segundo, contemplarte cara a cara y que el Cosmos me dotara de indestructible poder conjugando un verbo Ser que de ti me libertara. Muerte, yo te desafío, tu presencia no me extraña, me burlo de tu guadaña y de tus huesos me río. Muerte, no le temo al frío Que los corazones para. Muerte, si otra te matara, al saberte ya destruida, con la prenda más querida a esa Muerte pagara. Muerte que todo lo callas estás en todo lugar, en las nubes, en el mar, en los campos de batalla. Cada bala de metralla es tu palabra certera... Si de otra muerte muriera, si otra muerte me llevase a esa Muerte pagase porque a ti, muerte te diera.
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Muerte, si otra muerte hubiera
La ferocidad de un coito, Y ese fuego apagado en tu ****** de leona, te une y te completa, y la luz de tus ojos, y el Brillo intenso que mana De tu alma, me conecta A ti A tu deseo, a tu alma Brillante y adorada. Eres el fuego y el agua, Bajo mis dedos, ardes y apagas el fuego, y tu Pliegue erogeno se expande Para mi Lleva mi nombre, Como tatuado por tu Alma, como si tu corazon Lo hubiera impreso, Y brillas completa y amada, Bajo mis garras de Leon, ese Leon que es tuyo, Y adorada te ves en mis Garras Completa y amada, y tus ríos se abren para Mi, y yo bebo de ellos, Como si fueras el agua mas Pura Y en tus ojos, esa luz que te Pertenece como mi espada Samurai, y el espacio que las diabla dejaron en mi pecho Y el vapor que sale de nuestros Cuerpos al unirnos, es el Resultado de tu **** hermoso y Adorado, que oh MUDRAS HERMOSAS y adoradas sellan mi energía, Y nos comunica con el padre, y Somos uno, y te amo bajo su Energía, conectados a EL. y bajo sus ojos y en su Energía, te llenas de luz, Y asciendiendo vas llegando a ese hermoso despertar, y tu pliegue erogeno, es besado y adorado, y cuando entro con fuerza, siento que llego a casa, y que me perteneces Y tu piel blanca de alabastro Lleva mi nombre, un nombre que es tuyo.
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Oct 18, 2018
Oct 18, 2018 at 4:13 PM UTC
Untitled
Sí, yo amaba lo azul con ardimiento: las montañas excelsas, los sutiles crespones de zafir del firmamento, el piélago sin fin, cuyo lamento arrulló mis ensueños juveniles. Callaba mi laúd cuando despliega cada estrella purísima su broche, el universo en la quietud navega, y la luna, hoz de plata, surge y siega el haz d'espesas sombras de la noche. Cantaba, si l'aurora descorría en el Oriente sus rosados velos, si el aljófar al campo descendía, y el sol, urna de oro que se abría, inundaba de luz todos los cielos. Mas hoy amo la noche, la galana, de dulce majestad, horas tranquilas y solemnes, la nubia soberana, la d'espléndida pompa americana: ¡la noche tropical de tus pupilas! Hoy esquivo del alba los sonrojos, su saeta de oro me maltrata, y el corazón, sin pena y sin enojos, tan sólo ante lo ***** de tus ojos como el iris del búho se dilata. ¿Qu'encanto hubiera semejante al tuyo, oh, noche mía? ¡Tu beldad me asombra! Yo, qu'esplendores matutinos huyo, ¡dejo el alma que agite, cual cocuyo, sus alas coruscantes en tu sombra! Si siempre he de sentir esa mirada fija en mi rostro, poderosa y tierna, ¡adiós, por siempre adiós, rubia alborada!; doncella de la veste sonrosada: ¡que reine en mi redor la noche eterna! ¡Oh, noche! Ven a mí llena d'encanto; mientras con vuelo misterioso avanzas, nada más para ti será mi canto, y en los brunos repliegues de tu manto, su cáliz abrirán mis esperanzas...
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Perlas negras - xxix
De todos los laberintos el mejor es el que no conduce a nada y ni siquiera va sembrando indicios ya que aquellos otros esos pocos que llevan a alguna parte siempre terminan en la fosa común así que lo mejor es continuar vagando entre ángulos rectos y mixtilíneos pasadizos curvos o sinuosos meandros existenciales / doctrinas en zigzag remansos del amor / veredas del desquite en obstinada búsqueda de lo inhallable y si en algún momento se avizora la salida prevista o imprevista lo más aconsejable es retroceder y meterse de nuevo y de lleno en el dédalo que es nuestro refugio después de todo el laberinto es una forma relativamente amena de aplazar cualquier postrimería el laberinto / además de trillada metáfora frecuentada por borges y otros aventajados discípulos y acólitos del rey minos es simplemente eso / un laberinto / cortázar se quejaba / entre otras cosas / de que ya no hubiera laberintos pero qué sino un laberinto es su rayuela descreída y fértil forzado a elegir entre los más renombrados digamos los laberintos de creta samos y fayum me quedo con el de los cuentos de mi abuela que no dejaba vislumbrar ninguna escapatoria en verdad en verdad os digo que la única fórmula para arrendar la esquiva eternidad es no salir jamás del laberinto o sea seguir dudando y bifurcándose y titubeando o más bien simulando dudas bifurcaciones y titubeos a fin de que los leviatanes se confundan así y todo el laberinto es tabla de salvación para aquellos que tienen vocación de inmortales el único inconveniente es que la eternidad / como bien deben saberlo el padre eterno y su cohorte de canonizados / suele ser mortalmente aburrida
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Laberintos
De todos los laberintos el mejor es el que no conduce a nada y ni siquiera va sembrando indicios ya que aquellos otros esos pocos que llevan a alguna parte siempre terminan en la fosa común así que lo mejor es continuar vagando entre ángulos rectos y mixtilíneos pasadizos curvos o sinuosos meandros existenciales / doctrinas en zigzag remansos del amor / veredas del desquite en obstinada búsqueda de lo inhallable y si en algún momento se avizora la salida prevista o imprevista lo más aconsejable es retroceder y meterse de nuevo y de lleno en el dédalo que es nuestro refugio después de todo el laberinto es una forma relativamente amena de aplazar cualquier postrimería el laberinto / además de trillada metáfora frecuentada por borges y otros aventajados discípulos y acólitos del rey minos es simplemente eso / un laberinto / cortázar se quejaba / entre otras cosas / de que ya no hubiera laberintos pero qué sino un laberinto es su rayuela descreída y fértil forzado a elegir entre los más renombrados digamos los laberintos de creta samos y fayum me quedo con el de los cuentos de mi abuela que no dejaba vislumbrar ninguna escapatoria en verdad en verdad os digo que la única fórmula para arrendar la esquiva eternidad es no salir jamás del laberinto o sea seguir dudando y bifurcándose y titubeando o más bien simulando dudas bifurcaciones y titubeos a fin de que los leviatanes se confundan así y todo el laberinto es tabla de salvación para aquellos que tienen vocación de inmortales el único inconveniente es que la eternidad / como bien deben saberlo el padre eterno y su cohorte de canonizados / suele ser mortalmente aburrida
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Creyeron que era pálida, luego la encontraron más viva que el susurro colorido de un árbol de almendra, estaba ahí llena de figuras de luz paseándose como cisnes por su frente, entre la gente, la espesa llama clara de sus pasos fue inspirando a cada músico, a cada pintor a cada hombre de traje de lino que caminaba por el bulevar de los ángeles rotos, creyeron que su voz era débil, mas cuando la escucharon una trompeta de caballería anuncio su coro, tenía tanto esplendor que hubiera dado le vida a los hombres de piedra, y susurrar sus nombres era el sabor de un almendro en los labios llenos de ocasión para el disturbio de la inspiración, en sus manos se formaban espigas de trigo lleno de miel, de su espalda podían nacer tanto gladiolos como destellantes oxidianas suaves, creyeron que estaba dormida, pero ella ya andaba volando.
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Jun 18, 2014
Jun 18, 2014 at 6:24 PM UTC
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