"hacerse" poems
A veces siento cómo palpita mi corazón, siento todo
el dolor que martilla mi cabeza y que va carcomiendo mis deseos,
puedo olor la saturación de mi piel y escucho a mis
entrañas querer explotar, querer hacerse rojo tinta en la cama,
y en los oídos tengo un zumbido que me molesta todo el tiempo,
un zumbido que intenta arrancarme las orejas y ponerlas en un plato.
No puedo pensar con claridad, porque en mi cerebro
las ideas se extinguen y son sólo retazos de algún pensamiento vago,
¿cómo es que sigo de pie? Si no siento las piernas,
si parece que me las han cortado, igual que a mis brazos;
tampoco sé cómo escribo, ¿estoy escribiendo ahora mismo o tan sólo es la sobra inútil de una idea?
Estoy perdiendo los estribos, me estoy volviendo un
ser que no conozco, un ser que no puede centrar bien su cabeza
y que quiere marchitarse sin antes haber florecido.
Quiero paz, tan sólo quiero un momento de estática,
un momento en donde mi mente no grite con tanta locura
y donde la noche no se cole por todos mis poros y domine mis ideas.
Aug 17, 2015
Aug 17, 2015 at 9:12 PM UTC
No se agotará la distancia
Por lo tanto no me quedaré vacío
Es un plan a seguir así sin la prisa
De quien sólo piensa en llegar
Me quedo aquí suave y demorado
Viendo al ritmo elegir cómo hacerse
Me libro de cúspides y aprendo
Que amar es que se esparza el impulso
Renovar al yo entregarse sin sed
Darse por entero hasta ya no ser uno
Pero ni así se agota la distancia
Ni así la luz o el silencio nos adoptan
Yo me quedo aquí sirviéndole al ritmo
Que acaso es más rico diseminar lo vital
Nov 1, 2014
Nov 1, 2014 at 1:25 AM UTC
En las viejas telarañas de la tristeza
suelen caer las moscas de sartre
pero nunca las avispas de aristófanes
uno puede entristecerse
por muchas razones y sinrazones
y la mayoría de las veces sin motivo aparente
sólo porque el corazón se achica un poco
no por cobardía sino por piedad
la tristeza puede hacerse presente
con palabras claves o silencios porfiados
de todas maneras va a llegar
y hay que aprontarse a recibirla
la tristeza sobreviene a veces
ante el hambre millonaria del mundo
o frente al pozo de alma de los desalmados
el dolor por el dolor ajeno
es una constancia de estar vivo
después de todo / pese a todo
hay una alegría extraña / desbloqueada
en saber que aún podemos estar tristes
1k
Una línea solo una sucesión de puntos
simétricamente dispuestos a mis lados
más respira el deseo ondulante sobre tales
hasta hacerlas a semejanza suya
esbozadas serán por tus dientes voraces
graficadas por tu húmeda lengua
esculpidas por dos cóncavos cinceles
adhiriéndose a estas dos convexas formas
hasta hacerse al tránsito perfecto hacia el anclaje
como las mismas piedras ciclópeas de quinientos años
serás aquel que destile sal en sus aguas cálidas
serás ese que hierva de tanto que se deslice
suaves extasiados se resbalan sobre tales
hasta tranzar respiros por espasmos de movimientos
e ir desvaneciendo el espacio entre líneas y respiros
una lluvia color cielo ardera entre ellos
una línea una sola sucesión de puntos se ha arqueado
al moldeado respirar de tu deseo.
Aug 28, 2015
Aug 28, 2015 at 9:32 AM UTC
No acaba aquí la historia.
Esto es sólo
una pequeña pausa para que descansemos.
La tensión es tan grande,
la emoción que desprende la trama es tan
intensa,
que todos,
bailarines y actores, acróbatas
y distinguido público,
agradecemos
la convencional tregua del entreacto,
y comprobamos
alegremente que todo era mentira,
mientras los músicos afinan sus violines.
Hasta ahora hemos visto
varias escenas rápidas que preludiaban muerte.
conocemos el rostro de ciertos personajes
y sabemos
algo que incluso muchos de ellos ignoran:
el móvil
de la traición y el nombre
de quien la hizo.
Nada definitivo ocurrió todavía,
pero
la desesperación está nítidamente
dibujada, y los intérpretes
intentan evitar el rigor del destino
poniendo
demasiado calor en sus exuberantes
ademanes, demasiado carmín en sus sonrisas
falsas,
con lo que -es evidente- disimulan
su cobardía, el terror
que dirige
sus movimientos en el escenario.
Aquellos
ineficaces y tortuosos diálogos
refiriéndose a ayer, a un tiempo
ido,
completan, sin embargo,
el panorama roto que tenemos
ante nosotros, y acaso
expliquen luego muchas cosas, sean
la clave que al final lo justifique
todo.
No olvidemos tampoco
las palabras de amor junto al estanque,
el gesto demudado, la violencia
con que alguien dijo:
«no»,
mirando al cielo,
y la sorpresa que produce
el torvo jardinero cuando anuncia:
«Llueve, señores,
llueve
todavía».
Pero tal vez sea pronto para hacer conjeturas:
dejemos
que la tramoya se prepare,
que los que han de morir recuperen su aliento,
y pensemos,
cuando el drama prosiga y el dolor
fingido
se vuelva verdadero en nuestros corazones,
que nada puede hacerse, que está próximo
el final que tememos de antemano,
que la aventura acabará, sin duda,
como debe acabar, como está escrito,
como es inevitable que suceda.
869
─Pausa─
("Abre los ojos"). Abro los ojos.
La cámara cuelga del cuello, más allá, allá a lo lejos, fuera,
detrás del cristal.
La trenza, color naranja verano,
tras el cristal,
o más bien estío anaranjado porque no brilla.
Serán sus ojos.
Sus ojos sí,
azules. Brillan.
No zafiros, no cristales que reflejan el cielo,
no aguas cristalinas tono aguamarina.
Ojos azules que encandilan,
y una sonrisa,
ambos con guiño. Tienen guiño los ojos sin cerrarse.
Tiene guiño la sonrisa sin ser ojo.
"Sígueme" y solo mis ojos comprenden.
¿Qué haces? ¿Dónde vas? Quédate, ¡para!
Quédate más tiempo mirándome
por el cristal
(qué debería hacerse añicos de lo fuerte que estoy mirando).
Allá va la espiga, brinca en la calle Velarde,
frente al portal número 5.
Dentro terminan de tomar aire. Cierro los ojos.
─Fin de la pausa─.
Jul 2, 2016
Jul 2, 2016 at 10:09 AM UTC
Sobre el muro de Zamora; vide un caballero erguido;
al real de los castellanos da con grande grito:
-¡Guarte, guarte, rey don Sancho, no digas que no te aviso,
que del cerco de Zamora un traidor había salido;
Vellido Dolfos se llama, hijo de Dolfos Vellido,
si gran traidor fue su padre, mayor traidor es el hijo;
cuatro traiciones ha hecho, y con ésta serán cinco!
Si te engaña, rey don Sancho, no digas que no te aviso.
Gritos dan en el real: ¡A don Sancho han mal herido!
¡Muerto le ha Vellido Dolfos; gran traición ha cometido!
Desque le tuviera muerto, metióse por un postigo,
por las calle de Zamora va dando voces y gritos:
-¡Tiempo era, doña Urraca, de cumplir lo prometido!
747
Pongo un dedo, el meñique, en la linea por la que voy. Voy bajando el dedo a medida que progresa la lectura y acomodo el librito edición de bolsillo de Robinsón Crusoe que medio arreglé con cinta porque había perdido el lomo.
Cae la segunda gota en la página, en la palabra Martes, que no es un día sino un muchacho, mientras trato de evitar la tercera con un pañito que ya huele demasiado mal.
Oigo sin escuchar las voces del fondo, oigo sin escuchar la mala música a intolerable volumen, oigo sin escuchar a la señora que intercambia las erres por las eles, quejándose por el peso de las compras, y de que nadie le cede el puesto.
Lo único que oí y también escuché ese día fue la pregunta de un señor dirigida a la señora:
¿No sabes lo que significa "hacerse el loco"?
Desde ese día decidí dejar de oír sin escuchar
Dec 24, 2017
Dec 24, 2017 at 6:00 PM UTC
Este dolor heroico de hacerse para cada noche
Un nuevo par de alas...
Dónde estarán las que ayer puso sobre mis hombros
El insomnio de la primera hora del alba!
Día, afilador de tijeras de oro,
Y puñales de acero, y espaldas de hierro;
Anoche yo tenía alas
Y estuve cerca del cielo.
Pero esta mañana
Llegaste tú con tu flauta, tu piedra.
Tus doce cuchillos de plata.
Y lentamente me fuiste cortando las alas.
640
Santa patrona de los
Cirujanos plásticos y las
Escaras
Por ti merodeamos más cerca al
infierno
No hay que hacerse ilusiones
Por ti mediante
El cielo se mantiene libre
De hombres y expectativas
Nos pegaste al barro
Y al cemento
Condenados a la calvicie
Y a las rodillas en carne viva
El hecho de vivir de pie
Puede parecer una herejía
Frente a tu maldita y relativa
Omnipotencia
Oct 31, 2019
Oct 31, 2019 at 12:05 AM UTC
es enorme la tristeza que un hombre una mujer
pueden hacerse entre sí
como enormes son esos dos pajaritos parados en
la rama picoteándose
y enorme es el mismo árbol con lluvias bajo el sol
que se le ven en la cara
¿lloverá? ¿no lloverá?
¿cantarán
los pajaritos esos mismos? ¿seguirá la enorme
tristeza mandando creciendo como un lago o mar
entre un hombre y una mujer?
¿volará la tristeza entre árbol y árbol?
¿como pasos solitarios en una habitación?
¿como madréporas por aire?
¿como tablones como puentes pero desolados desamados?
una ramita ha caído en el lago y navega
es enorme la tristeza que un hombre y una mujer
pueden hacerse entre sí
como enorme es la navegación de la ramita en el lago
mojada de su propio coraje
458
¡Agua viva del mar!
¡Agua inquieta del mar!
¡Las poesías que inspiras
en tu eterno rodar!
Los mil ojos del agua.
¡Cuántas cosas verán!
Las mil bocas del agua.
¡Cuántas cosas dirán!
Viejo espejo de estrellas,
gruñidor, fiero mar
que por siempre a la tierra
como un can lamerás:
al rozarme los brazos,
al saltarme a la boca,
tu agua siéntese dueña
de la carne que toca.
¿De qué barco andariego
bajaré para ti?
En la noche de bodas,
¿qué tendrás para mí?
¡Oh novia a la que el novio
mecerá como un aya
para luego acostarla
ya dormida en la playa!
¡Novia predestinada
que ha de hacerse un collar
con los hilos de luna
que ondulan sobre el mnar!
¡Novia a la que el amante
carnal no tendrá más
que un momento impreciso,
que un instante fugaz!
Cuando envuelves los cuerpos,
cuando rozas las bocas,
mar: ¿te sientes ya el dueño
de la carne que tocas?
357
Fluctuaba el brillo anaranjado del tubular fuego en mi mano, fluctuaba con y como el viento, que a bocanadas soplaba como mis entrañas ese blanco residual. Cada ráfaga hacía pitar cada orificio por el que se escurría, como el huma vicioso al pitar, consumiendo la llama, hasta quemar las yemas. El extremo fogoso parecía ser empujado por dos fuerzas: el viento, y mis ganas de ahogarme hasta marearme. Esa misma ***** se desquebrajaba y hacía parte del tiempo cada vez más rápido. La piedra caliza que ese animal escupía se acumulaba de lado de mis pies, aparentemenate áspera y rígida, pero a una distracción de hacerse el más fino polvo.
Su relieve rocoso, permeado por surcos me dejó caer en aquel paisaje desolado. Desterrado de tus caminos, lagos, cerros y valles. Desearía cambiar toda la nieve a mi alrededor por sofocarme nuevamente en tu calor. Poder hacerme uno con el sol, y aliviarme con la brisa marina, viento.
Viento que ya no alivia, y en cambio aviva el calor nuestra llama, quema los dedos, quema el alma.
Mar 29, 2019
Mar 29, 2019 at 8:13 PM UTC