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"hacerle" poems
Se bebe el desayuno... Húmeda tierra de cementerio huele a sangre amada. Ciudad de invierno... La mordaz cruzada de una carreta que arrastrar parece una emoción de ayuno encadenada! Se quisiera tocar todas las puertas, y preguntar por no sé quién; y luego ver a los pobres, y, llorando quedos, dar pedacitos de pan fresco a todos. Y saquear a los ricos sus viñedos con las dos manos santas que a un golpe de luz volaron desclavadas de la Cruz! Pestaña matinal, no os levantéis! ¡El pan nuestro de cada día dánoslo, Señor...! Todos mis huesos son ajenos; yo talvez los robé! Yo vine a darme lo que acaso estuvo asignado para otro; y pienso que, si no hubiera nacido, otro pobre tomara este café! Yo soy un mal ladrón... A dónde iré! Y en esta hora fría, en que la tierra trasciende a polvo humano y es tan triste, quisiera yo tocar todas las puertas, y suplicar a no sé quién, perdón, y hacerle pedacitos de pan fresco aquí, en el horno de mi corazón...!
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El pan nuestro
De Francia partió la niña,   de Francia la bien guarnida, íbase para París,   do padre y madre tenía. Errado lleva el camino,   errada lleva la guía, arrimárase a un roble   por esperar compañía. Vio venir un caballero   que a París lleva la guía. La niña, desque lo vido,   de esta suerte le decía: -Si te place, caballero,   llévesme en tu compañía. -Pláceme, dijo, señora,   pláceme, dijo, mi vida. Apeóse del caballo   por hacerle cortesía; puso la niña en las ancas   y él subiérase en la silla. En el medio del camino   de amores la requería. La niña, desque lo oyera,   díjole con osadía: -Tate, tate, caballero,   no hagáis tal villanía, hija soy de un malato   y de una malatía, el hombre que a mi llegase   malato se tornaría. El caballero, con temor,   palabra no respondía. A la entrada de París   la niña se sonreía. -¿De qué vos reís, señora?   ¿De qué vos reís, mi vida? -Ríome del caballero   y de su gran cobardía: ¡tener la niña en el campo   y catarle cortesía!Caballero, con vergüenza,   estas palabras decía: -Vuelta, vuelta, mi señora,   que una cosa se me olvida. La niña, como discreta,   dijo: -Yo no volvería, ni persona, aunque volviese,   en mi cuerpo tocaría: hija soy del rey de Francia   y la reina Constantina, el hombre que a mí llegase   muy caro le costaría.
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Romance de la hija del rey de francia
Puertas cerradas y oportunidades escondidas. Elecciones pasadas y consecuencias retorcidas. En el vació entre corazones, argumentos sin razones. Lagrimas caen siguientes, nunca son suficientes. Entre comunicación fallida malentendidos, la única salida. Ofensa e ira, algo que nunca se olvida. Dentro de esta fantasía, la crueldad se siente real. A través de la travesía, el obstáculo se vuelven mental. Atrás del reloj del tiempo naciente, yace o se hace frente, pero nunca es suficiente. Aquel amor pasado, el cual ya no esta presente. Flotando sobre tumbas en niebla y nieve, la esperanza se revienta pero nunca se atreve. Nubes que opacan el cielo de la promesa, ausentes como el corazón que nunca regresa. El futuro carmesí, brilla como un rubí desolado en medio del desierto del pensamiento cerrado. No hay libertad del presente, el momento siempre se siente. cuando la esperanza se encuentre ausente. al miedo hay que hacerle frente. Sueña ahora con algo diferente. Yo te deseo, mucha suerte.
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May 23, 2015
May 23, 2015 at 10:34 PM UTC
Opaca Travesía
Oh, tú que me subyugas. ¿Por qué has llegado tarde? ¿Por qué has venido ahora cuando el alma no arde, Cuando rosas no tengo para hacerte con ellas Una alegre guirnalda salpicada de estrellas? Oh tú, de la palabra dulce como el murmullo Del agua de la fuente; dulce como el arrullo De la torcaza; dulce como besos dormidos Sobre dos manos pálidas protectoras de nidos. Oh tú, que con tus manos puedes tomar mi testa Y hacerle brotar flores como un árbol en fiesta Y hacer que entre mis labios se arquee la sonrisa Como un cielo nublado que de pronto se irisa. ¿Por qué has llegado tarde? ¿Por qué has venido ahora Cuando he sido vencida por llama destructora, Cuando he sido arrasada por el fuego divino Y voy, cegada y triste, por un ***** camino? Yo quiero, Dios de dioses, que me hagan nueva toda. Que me tejan con lirios; me sometan a poda Las manos del Misterio; que me resten maleza. Tus labios no se hicieron para curar tristeza. Para tus labios, agua de una pureza suma. Para tus labios, copas de cristal y la espuma Blanquísima de un alma que no sepa de abejas, Ni de mieles, ni sepa de las flores bermejas. Para tus manos, esas que nunca amortajaron; Para tus ojos, esos, los que nunca lloraron; Para tus sueños, sueños como cisnes de oro; Para que tus pupilas persiguieran mis rastros, Oh si luego mis pétalos que estrujaran tus manos, Adquirieran por magia poderes sobrehumanos Y hechos luz se aferraran a la luz de los astros Para que tus pupilas persiguieran mis rastros. Bienvenida la muerte que al sorberme me dieras; Bienvenido tu fuego que agosta primavera; Bienvenido tu fuego que mata los rosales: Que todas las corolas se acerquen a tus males. Oh tú, a quien idolatro por sobre la existencia, Oh tú, por quien deseo renovada mi esencia, ¿Por qué has llegado ahora cuando no he de lograr El divino suplicio de verme deshojar?...
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¡oh, tú!
Oh, tú que me subyugas. ¿Por qué has llegado tarde? ¿Por qué has venido ahora cuando el alma no arde, Cuando rosas no tengo para hacerte con ellas Una alegre guirnalda salpicada de estrellas? Oh tú, de la palabra dulce como el murmullo Del agua de la fuente; dulce como el arrullo De la torcaza; dulce como besos dormidos Sobre dos manos pálidas protectoras de nidos. Oh tú, que con tus manos puedes tomar mi testa Y hacerle brotar flores como un árbol en fiesta Y hacer que entre mis labios se arquee la sonrisa Como un cielo nublado que de pronto se irisa. ¿Por qué has llegado tarde? ¿Por qué has venido ahora Cuando he sido vencida por llama destructora, Cuando he sido arrasada por el fuego divino Y voy, cegada y triste, por un ***** camino? Yo quiero, Dios de dioses, que me hagan nueva toda. Que me tejan con lirios; me sometan a poda Las manos del Misterio; que me resten maleza. Tus labios no se hicieron para curar tristeza. Para tus labios, agua de una pureza suma. Para tus labios, copas de cristal y la espuma Blanquísima de un alma que no sepa de abejas, Ni de mieles, ni sepa de las flores bermejas. Para tus manos, esas que nunca amortajaron; Para tus ojos, esos, los que nunca lloraron; Para tus sueños, sueños como cisnes de oro; Para que tus pupilas persiguieran mis rastros, Oh si luego mis pétalos que estrujaran tus manos, Adquirieran por magia poderes sobrehumanos Y hechos luz se aferraran a la luz de los astros Para que tus pupilas persiguieran mis rastros. Bienvenida la muerte que al sorberme me dieras; Bienvenido tu fuego que agosta primavera; Bienvenido tu fuego que mata los rosales: Que todas las corolas se acerquen a tus males. Oh tú, a quien idolatro por sobre la existencia, Oh tú, por quien deseo renovada mi esencia, ¿Por qué has llegado ahora cuando no he de lograr El divino suplicio de verme deshojar?...
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Vengo de tu jardín de altos aromas, con esta flor que embriaga como un vino. Quizás por eso fue que en el camino me siguió una bandada de palomas. Y ahora, en mi huerto, en esta entristecida paz del que nada odia y nada ama, me tropiezan los pies con una rama seca y rota, lo mismo que mi vida. Y, como quien regresa del olvido y se hermana al dolor de otra derrota, pongo la flor sobre la rama rota para hacerle creer que ha florecido.
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La rama rota
decir que esa mujer era dos mujeres es decir poquito debía tener unas 12.397 mujeres en su mujer era difícil saber con quién trataba uno en ese pueblo de mujeres / ejemplo: yacíamos en un lecho de amor / ella era un alba de algas fosforescentes / cuando la fui a abrazar se convirtió en singapur llena de perros que aullaban / recuerdo cuando se apareció envuelta en rosas de aghadir / parecía una constelación en la tierra / parecía que la cruz del sur había bajado a la tierra / esa mujer brillaba como la luna de su voz derecha / como el sol que se ponía en su voz / en las rosas estaban escritos todos los nombres de esa mujer menos uno / y cuando se dio vuelta / su nuca era el plan económico / tenía miles de cifras y la balanza de muertes favorable a la dictadura militar / o sea nunca sabía uno adónde iba a parar esa mujer / yo estaba ligeramente desconcertado / una noche le golpié el hombro para ver con quién era y vi en sus ojos desiertos un camello / a veces esa mujer era la banda municipal de mi pueblo / tocaba dulces valses hasta que el trombón empezaba a desafinar / y los demás desafinaban con él / esa mujer tenía la memoria desafinada / usté podía amarla hasta el delirio / hacerle crecer días del **** tembloroso / hacerla volar como pajarito de sábana / al día siguiente se despertaba hablando de malevíc / la memoria le andaba como un reloj con rabia / a las tres de la tarde se acordaba del mulo que le pateó la infancia una noche del ser / ellaba mucho esa mujer y era una banda municipal / la devoraron todos los fantasmas que pudo alimentar con sus miles de mujeres / y era una banda municipal desafinada yéndose por las sombras de la placita de mi pueblo / yo / compañeros / una noche como ésta que nos empapan los rostros que a lo mejor morimos / monté en el camellito que esperaba en sus ojos y me fui de las costas tibias de esa mujer / callado como un niño bajo los gordos buitres que me comen de todo / menos el pensamiento de cuando ella se unía como un ramo de dulzura y lo tiraba en la tarde /
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Mujeres
decir que esa mujer era dos mujeres es decir poquito debía tener unas 12.397 mujeres en su mujer era difícil saber con quién trataba uno en ese pueblo de mujeres / ejemplo: yacíamos en un lecho de amor / ella era un alba de algas fosforescentes / cuando la fui a abrazar se convirtió en singapur llena de perros que aullaban / recuerdo cuando se apareció envuelta en rosas de aghadir / parecía una constelación en la tierra / parecía que la cruz del sur había bajado a la tierra / esa mujer brillaba como la luna de su voz derecha / como el sol que se ponía en su voz / en las rosas estaban escritos todos los nombres de esa mujer menos uno / y cuando se dio vuelta / su nuca era el plan económico / tenía miles de cifras y la balanza de muertes favorable a la dictadura militar / o sea nunca sabía uno adónde iba a parar esa mujer / yo estaba ligeramente desconcertado / una noche le golpié el hombro para ver con quién era y vi en sus ojos desiertos un camello / a veces esa mujer era la banda municipal de mi pueblo / tocaba dulces valses hasta que el trombón empezaba a desafinar / y los demás desafinaban con él / esa mujer tenía la memoria desafinada / usté podía amarla hasta el delirio / hacerle crecer días del **** tembloroso / hacerla volar como pajarito de sábana / al día siguiente se despertaba hablando de malevíc / la memoria le andaba como un reloj con rabia / a las tres de la tarde se acordaba del mulo que le pateó la infancia una noche del ser / ellaba mucho esa mujer y era una banda municipal / la devoraron todos los fantasmas que pudo alimentar con sus miles de mujeres / y era una banda municipal desafinada yéndose por las sombras de la placita de mi pueblo / yo / compañeros / una noche como ésta que nos empapan los rostros que a lo mejor morimos / monté en el camellito que esperaba en sus ojos y me fui de las costas tibias de esa mujer / callado como un niño bajo los gordos buitres que me comen de todo / menos el pensamiento de cuando ella se unía como un ramo de dulzura y lo tiraba en la tarde /
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