"flotaba" poems
Tus galaxias en tus enormes ojos me hicieron viajar por todo el Universo.
Como un astronauta averiguaba tus estrellas, tus crateres en la luna, y tus planetas.
La ley de Newton se me hacía imposible, porque contigo mi cuerpo se aflojaba y flotaba como un globo.
Eres siempre ese verso de palabras que me hace escuchar cada cita que sale de tu boca, y ese deseo al que anhelo todas las noches en luna llena.
El universo conspira a mi favor porque tu eres mi universo.
Jul 21, 2015
Jul 21, 2015 at 12:00 AM UTC
alas o páramos o peces
traía la mano de george bentham cálida
de mujer que tocara en plena luz
ya húmeda ya clara ya feliz
¡ah george bentham cómplice!
solía irse solito por los corredores
que atando o uniendo lo tenían a la madre central
la célebre de espumas
la que flotaba cuando empezaba a desnocharse
después de haber amado o ardido la piel se le apagaba
en el fulgor que la sacaba de toda oscuridad
y daba miel y daba leche
y daba george bentham sí señor
una invención total para estos días
negros de pésimas negruras
ah madre a la que hijaron/como siempre
por eso:
fue cuando Dios comió bebió
tomó otras medidas populares
que george bentham apareció triste morido
y solo a punto en la mitad del peso
que va de george a bentham y volvía
y quería una llama de oro
brillante y fuerte como el sol
vamos al río a tirar piedras al agua
vamos al río a tirar piedras
vamos a tirar piedras george bentham
nadie te sacará del malagüero
aunque críes caballos de vientre hermoso
hermoso ampáralos del viento
que cae del propio george bentham sí
hoy no te irás te irás mañana
si hoy no te vas te vas mañana
pero no temas a la muerte de ojos de fuego
uno que dice george otro que bentham
y brillan como el sol
quien dice george te habrá cubierto o cubrirá
quien dice bentham también
y nadie sabe cómo hacen
para darte de comer
allá habrás de crecer george bentham para atrás
en dirección al comienzo de todo
habrá rocío para tu herido corazón
y después bailaremos
por eso:
cuando george bentham murió
por fin callaba la su madre dando
o diciendo suave otra vez
"chaparroncito no me mojes/mío"
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En la vieja Colonia, en el oscuro
rincón de una taberna,
tres estudiantes de Alemania un día
bebíamos cerveza.Cerca, el Rhin murmuraba entre la bruma,
evocando leyendas,
y sobre el muerto campo y en las almas
flotaba la tristeza.Hablábamos de amor, y Franz, el triste,
el soñador poeta,
de versos enfermizos, cual las hadas
de sus vagos poemas:«Yo brindo -dijo- por la amada mía,
la que vive en las nieblas,
en los viejos castillos y en las sombras
de las mudas iglesias;»Por mi pálida Musa de ojos castos
y rubia cabellera,
que cuando entro de noche a mi buhardilla
en la frente me besa».Y Karl, el de las rimas aceradas,
el de la lira enérgica,
cantor del Sol, de los radiantes cielos
y de las hondas selvas,el poeta del pueblo, el que ha narrado
las campestres faenas,
el de los versos que en las almas vibran
cual músicas guerreras:«Yo brindo -dijo- por la Musa mía,
la hermosa lorenesa,
de ojos ardientes, de encendidos labios
y riza cabellera;»por la mujer de besos ardorosos
que aguarda ya mi vuelta
en los verdes viñedos donde arrastra
sus aguas el Mosela».«¡Brinda tú!»-me dijeron-. Yo callaba
de codos en la mesa,
y ocultando una lágrima, alcé el vaso
y dije con voz trémula:«¡Brindo por el amor que nunca acaba!»
y apuré la cerveza;
y entre cantos y gritos exclamamos:
«¡Por la pasión eterna!».Y seguimos risueños, charladores,
en nuestra alegre fiesta...
Y allí mi corazón se me moría,
se moría de frío y de tristeza.
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