"evidente" poems
El día de los desventurados, el día pálido se asoma
con un desgarrador olor frío, con sus fuerzas en gris,
sin cascabeles, goteando el alba por todas partes:
es un naufragio en el vacío, con un alrededor de llanto.
Porque se fue de tantos sitios la sombra húmeda, callada,
de tantas cavilaciones en vano, de tantos parajes terrestres
en donde debió ocupar hasta el designio de las raíces,
de tanta forma aguda que se defendía.
Yo lloro en medio de lo invadido, entre lo confuso,
entre el sabor creciente, poniendo el oído
en la pura circulación, en el aumento,
cediendo sin rumbo el paso a lo que arriba,
a lo que surge vestido de cadenas y claveles,
yo sueño, sobrellevando mis vestigios morales.
Nada hay de precipitado ni de alegre, ni de forma orgullosa,
todo aparece haciéndose con evidente pobreza,
la luz de la tierra sale de sus párpados
no como la campanada, sino más bien como las lágrimas:
el tejido del día, su lienzo débil,
sirve para una venda de enfermos, sirve para hacer señas
en una despedida, detrás de la ausencia:
es el color que sólo quiere reemplazar,
cubrir, tragar, vencer, hacer distancias.
Estoy solo entre materias desvencijadas,
la lluvia cae sobre mí, y se me parece,
se me parece con su desvarío, solitaria en el mundo muerto,
rechazada al caer, y sin forma obstinada.
1.6k
Subtil e sem nome é nobre,
Fustiga rico ou pobre,
Inspiração de momento,
A magia do canto...
Memórias santificadas,
Pradarias sem ser filmadas.
Singelas com beleza,
Pensamento sem tristeza.
Noções do conhecimento,
Acaso e alento,
Liberdade não vence,
Sentir o evidente.
Razão sem dogma,
Ter vida e forma,
Suspiro ao vento,
Ter Pensamento.
Victor Marques
Apr 9, 2010
Apr 9, 2010 at 5:16 AM UTC
Tranquila deambula,
Rapidamente levanta la vista
Al escuchar su nombre
"Ya no pienso en él"
Dice con evidente nervio.
Por atras oculto
Bajo el matorral de gente
Con un ramo de rosas
Deja caer una lagrima
Con nuca y
ramo de confusion
Como testigos, olvida el ojalá.
El tiempo se vuelve juez,
Y el rechazo la condena
Nov 4, 2014
Nov 4, 2014 at 10:49 PM UTC
Cómo llenarte, soledad,
Sino contigo misma.
De niño, entre las pobres guaridas de la tierra,
Quieto en ángulo oscuro,
Buscaba en ti, encendida guirnalda,
Mis auroras futuras y furtivos nocturnos
Y en ti los vislumbraba,
Naturales y exactos, también libres y fieles,
A semejanza mía,
A semejanza tuya, eterna soledad.
Me perdí luego por la tierra injusta
Como quien busca amigos o ignorados amantes;
Diverso con el mundo,
Fui luz serena y anhelo desbocado,
Y en la lluvia sombría o en el sol evidente
Quería una verdad que a ti te traicionase,
Olvidando en mi afán
Cómo las alas fugitivas su propia nube crean.
Y al velarse a mis ojos
Con nubes sobre nubes de otoño desbordado
La luz de aquellos días en ti misma entrevistos,
Te negué por bien poco;
Por menudos amores ni ciertos ni fingidos,
Por quietas amistades de sillón y de gesto,
Por un nombre de reducida cola en un mundo fantasma,
Por los viejos placeres prohibidos,
Como los permitidos nauseabundos,
Útiles solamente para el elegante salón susurrando,
En bocas de mentira y palabras de hielo.
Por ti me encuentro ahora el eco de la antigua persona
Que yo fui,
Que yo mismo manché con aquellas juveniles traiciones;
Por ti me encuentro ahora, constelados hallazgos,
Limpios de otro deseo,
El sol, mi dios, la noche rumorosa,
La lluvia, intimidad de siempre,
El bosque y su alentar pagano,
El mar, el mar como su nombre hermoso;
Y sobre todos ellos,
Cuerpo oscuro y esbelto,
Te encuentro a ti, tú, soledad tan mía,
Y tú me das fuerza y debilidad
Como al ave cansada los brazos de la piedra.
Acodado al balcón miro insaciable el oleaje,
Oigo sus oscuras imprecaciones,
Contemplo sus blancas caricias;
Y erguido desde cuna vigilante
Soy en la noche un diamante que gira advirtiendo a los hombres,
Por quienes vivo, aun cuando no los vea;
Y así, lejos de ellos,
Ya olvidados sus nombres, los amo en muchedumbres,
Roncas y violentas como el mar, mi morada,
Puras ante la espera de una revolución ardiente
O rendidas y dóciles, como el mar sabe serlo
Cuando toca la hora de reposo que su fuerza conquista.
Tú, verdad solitaria,
Transparente pasión, mi soledad de siempre,
Eres inmenso abrazo;
El sol, el mar,
La oscuridad, la estepa,
El hombre y su deseo,
La airada muchedumbre,
¿Qué son sino tú misma?
Por ti, mi soledad, los busqué un día;
En ti, mi soledad, los amo ahora.
1k
Cuando el presidente carter
se preocupa tanto
de los derechos
humanos
parece evidente que en ese caso
derecho
no significa facultad
o atributo
o libre albedrío
sino diestro
o antizurdo
o flanco opuesto al corazón
lado derecho en fin
en consecuencia
¿no sería hora
de que iniciáramos
una amplia campaña internacional
por los izquierdos
humanos?
885
De pasión sobrante y sueños de ceniza
un pálido palio llevo, un cortejo evidente,
un viento de metal que vive solo,
un sirviente mortal vestido de hambre,
y en lo fresco que baja del árbol, en la esencia del sol
que su salud de astro implanta en las flores,
cuando a mi piel parecida al oro llega el placer,
tú, fantasma coral con pies de tigre,
tú, ocasión funeral, reunión ígnea,
acechando la patria en que sobrevivo
con tus lanzas lunares que tiemblan un poco.
Porque la ventana que el mediodía vacío atraviesa
tiene un día cualquiera mayor aire en sus alas,
el frenesí hincha el traje y el sueño al sombrero,
una abeja extremada arde sin tregua.
Ahora, qué imprevisto paso hace crujir los caminos?
Qué vapor de estación lúgubre, qué rostro
de cristal,
y aún más, qué sonido de carro viejo con espigas?
Ay, una a una, la ola que llora y la sal que se triza,
y el tiempo del amor celestial que pasa volando,
han tenido voz de huéspedes y espacio en la espera.
De distancias llevadas a cabo, de resentimientos infieles,
de hereditarias esperanzas mezcladas con sombra,
de asistencias desgarradoramente dulces
y días de transparente veta y estatua floral,
qué subsiste en mi término escaso, en mi débil
producto?
De mi lecho amarillo y de mi substancia estrellada,
quién no es vecino y ausente a la vez?
Un esfuerzo que salta, una flecha de trigo
tengo, y un arco en mi pecho manifiestamente espera,
y un latido delgado, de agua y tenacidad,
como algo que se quiebra perpetuamente,
atraviesa hasta el fondo mis separaciones,
apaga mi poder y propaga mi duelo.
912
Te podrás imaginar
la erótica rupestre
para quien solo vive
por las sensaciones
para quien, aún confinado
a la déspota tiranía de si mismo
nada aporta
a su sed de querencias
Te podrás imaginar
la erótica rupestre
que pintan sus trompas de marfil
te podrás imaginar
el salitre de sus pardos muros
en la noche
en el ocaso plateado
en el rocío helado de la madrugada
en el granizo
que eriza la piel de la multitud
en la indiferencia del chofer
en su charla vacía y protocolar
en el ahíto evidente de sus palabras
en las luces del puente
reflejadas sobre tu mirada perdida
en el sudor clandestino
en el ciego tiento proscripto
Te podrás imaginar
la erótica rupestre
tiznada sobre las sábanas
Chet Baker de fondo
y el viento
meciendo los restos
de la ciudad
Jul 18, 2015
Jul 18, 2015 at 12:31 AM UTC
Te hubiera dado el mundo,
muchacho que surgiste
al caer de la luz por tu Conquero,
tras la colina ocre,
entre pinos antiguos de perenne alegría.
¿Eras emanación del mar cercano?
Eras el mar aún más
que las aguas henchidas con su aliento,
encauzadas en río sobre tu tierra abierta,
bajo el inmenso cielo con nubes que se orlaban de rotos resplandores.
Eras el mar aún más
tras de las pobres telas que ocultaban tu cuerpo;
eres forma primera,
eras fuerza inconsciente de su propia hermosura.
Y tus labios, de bisel tan terso,
eran la vida misma,
como una ardiente flor
nutrida con la savia
ee aquella piel oscura
que infiltraba nocturno escalofrío.
Si el amor fuera un ala.
la incierta hora con nubes desgarradas,
el río oscuro y ciego bajo la extraña brisa,
la rojiza colina con sus pinos cargados de secretos,
te enviaban a mí, a mi afán ya caído,
como verdad tangible.
Expresión armoniosa de aquel mismo paraje,
entre los ateridos fantasmas que habitan nuestro mundo,
eras tú una verdad,
sola verdad que busco,
más que verdad de amor, verdad de vida;
y olvidando que sombra y pena acechan de continuo
esa cúspide virgen de la luz y la dicha,
quise por un momento fijar tu curso ineluctable.
creí en ti, muchachillo.
Cuando el mar evidente,
con el irrefutable sol de mediodía,
suspendía mi cuerpo
en esa abdicación del hombre ante su dios,
un resto de memoria
levantaba tu imagen como recuerdo único.
Y entonces,
con sus luces el violento Atlántico,
tantas dunas profusas, tu Conquero nativo,
estaban en mí mismo dichos en tu figura,
divina ya para mi afán con ellos,
porque nunca he querido dioses crucificados,
tristes dioses que insultan
esa tierra ardorosa que te hizo y deshace.
884
No acaba aquí la historia.
Esto es sólo
una pequeña pausa para que descansemos.
La tensión es tan grande,
la emoción que desprende la trama es tan
intensa,
que todos,
bailarines y actores, acróbatas
y distinguido público,
agradecemos
la convencional tregua del entreacto,
y comprobamos
alegremente que todo era mentira,
mientras los músicos afinan sus violines.
Hasta ahora hemos visto
varias escenas rápidas que preludiaban muerte.
conocemos el rostro de ciertos personajes
y sabemos
algo que incluso muchos de ellos ignoran:
el móvil
de la traición y el nombre
de quien la hizo.
Nada definitivo ocurrió todavía,
pero
la desesperación está nítidamente
dibujada, y los intérpretes
intentan evitar el rigor del destino
poniendo
demasiado calor en sus exuberantes
ademanes, demasiado carmín en sus sonrisas
falsas,
con lo que -es evidente- disimulan
su cobardía, el terror
que dirige
sus movimientos en el escenario.
Aquellos
ineficaces y tortuosos diálogos
refiriéndose a ayer, a un tiempo
ido,
completan, sin embargo,
el panorama roto que tenemos
ante nosotros, y acaso
expliquen luego muchas cosas, sean
la clave que al final lo justifique
todo.
No olvidemos tampoco
las palabras de amor junto al estanque,
el gesto demudado, la violencia
con que alguien dijo:
«no»,
mirando al cielo,
y la sorpresa que produce
el torvo jardinero cuando anuncia:
«Llueve, señores,
llueve
todavía».
Pero tal vez sea pronto para hacer conjeturas:
dejemos
que la tramoya se prepare,
que los que han de morir recuperen su aliento,
y pensemos,
cuando el drama prosiga y el dolor
fingido
se vuelva verdadero en nuestros corazones,
que nada puede hacerse, que está próximo
el final que tememos de antemano,
que la aventura acabará, sin duda,
como debe acabar, como está escrito,
como es inevitable que suceda.
869
Lentamente la tomo entre mis brazos,
La perfección de su cuerpo
Se desvanece en
El infinito de sus ojos.
Es mía
Mientras furtivamente desvisto
Su virgen cuerpo,
Me mira a los ojos con deseo
La lucha en su vientre
Hace evidente su clandestino anhelo
Soy suyo
Una suave brisa de pasión
Convierte su inexperiencia
En una inmaculada noche.
El deseo, el calor,
La pasion y el amor.
Soy suyo
Es mía
Somos nuestros
Sep 22, 2014
Sep 22, 2014 at 2:23 PM UTC
Profesor de sollozo -he dicho a un árbol-
palo de azogue, tilo
rumoreante, a la orilla del Mame, un buen alumno
leyendo va en tu naipe, en tu hojarasca,
entre el agua evidente y el sol falso,
su tres de copas, su caballo de oros.
Rector de los capítulos del cielo,
de la mosca ardiente, de la calma manual que hay en los asnos;
rector de honda ignorancia, un mal alumno
leyendo va en tu naipe, en tu hojarasca,
el hambre de razón que le enloquece
y la sed de demencia que le aloca.
Técnico en gritos, árbol consciente, fuerte,
fluvial, doble, solar, doble, fanático,
conocedor de rosas cardinales, totalmente
metido, hasta hacer sangre, en aguijones, un alumno
leyendo va en tu naipe, en tu hojarasca,
su rey precoz, telúrico, volcánico, de espadas.
¡Oh profesor, de haber tánto ignorado!
¡oh rector, de temblar tánto en el aire!
¡oh técnico, de tánto que te inclinas!
¡Oh tilo! ¡oh palo rumoroso junto al Marne!
670
la peonía ¿es una flor?
¿es pe o nía en su naranja?
¿sabe hablar en francés?
¿recuerda al bueno de su tío?
una mañana apareciste
con el pecho lleno de peonías
no me pareció gentil
teniendo en cuenta mis alergías
las peonías giraban
sobre tus pechos tremebundos
eran como bailarinas
por las colinas de Knutterhöffel
a ver a ver cómo giraban
se juntó todo el vecindario
las peonías de los pezones
se llevaban muchos aplausos
por más que te las arranco
siempre te crecen peonías
es evidente que me odías
con tus pechos de Knutterhöffel
602
Más allá del yo
de la vida,
y de la propia muerte,
en todas las dimensiones:
física, mental, espiritual y emocional,
y plenamente consciente.
Soy habitante agradecido
y afortunado
de la vida y el universo.
Este inmenso firmamento,
que en su esencia cambiante,
se conecta directamente
al todo...
La interacción universal,
se ignore esto o no,
es inevitable.
Sabiendo todo lo anterior,
también comprendo,
que soy parte activa
de ese infinito.
Así lo siento.
El alma,
una conexión siempre
mejorable,
entre el cerebro,
el interior
y el vasto infinito...
Para mí, es parte
inseparable de ese todo.
Otro organismo vivo,
que nada tiene que ver
con la vida
tal y como la conocemos,
sea este consciente
de sí mismo o no,
o así es como lo siento.
En su propio proceso
de transformación y
evolución constante.
Donde toda vida y
existencia
es parte presente y activa,
de algo tan asombroso,
auténtico, evidente
y universal,
sea esto ignorado o no:
¡La expansión del todo!
Por ello,
más allá de mí mismo,
de mi vida
y de la propia muerte,
soy un habitante
activo,
despierto y conectado
a la vida y el Universo.
Y cada día vivo agradecido,
plenamente consciente de ello.
"Todo es lo que es,
cuando no se es
capaz de ver más allá.
Pero nada es lo mismo,
cuando se alcanza una
conciencia plena de ello."
Sep 11, 2025
Sep 11, 2025 at 7:48 AM UTC
Si es fundamental para
la reflexión, la meditación
y despejar el pensamiento,
lejos de las influencias
del exterior.
Indispensable para el diálogo
interno y el encuentro
con el silencio...
elementos esenciales para
alcanzar la paz interior.
Confidente,
necesaria y vital,
por ser el hilo conductor
hacia la propia
esencia y ser,
del mundo interior.
Más allá del yo, el estatus
social y el rol,
donde se revela una interacción
clara, evidente y constante
con un todo universal.
Pues si todo lo que existe
está en relación con el universo
al que pertenece; el ser
humano también.
Al margen de las limitaciones
sociales o superficiales,
la soledad, nos ofrece un
vínculo más profundo
y espiritual con el
universo al que pertenecemos,
y es la clave para el autoanálisis y reflexión.
En este contexto, la soledad,
al igual que la buena
compañía, cuando es guiada
por un
razonamiento libre de
toxicidad, ya sea propia
o absorbida del exterior.
En ausencia de aquello
que distorsiona el interior
y nubla la luz
de la propia vitalidad:
Se convierte en una
forma transformadora
y esencial.
¿La soledad:
aliada o rival?
"Algunas personas ven en la
soledad un desierto árido
y desolador, otras, al contrario,
la perciben como un bosque
lleno de vida y oportunidades".
Y así, es como la vivo yo.
Sep 30, 2025
Sep 30, 2025 at 10:11 AM UTC
Tu risa pertenece a un árbol entreabierto
por un rayo, por un relámpago plateado
que desde el cielo cae quebrándose en la copa,
partiendo en dos el árbol con una sola espada.
Sólo en las tierras altas del follaje con nieve
nace una risa como la tuya, bienamante,
es la risa del aire desatado en la altura,
costumbres de araucaria, bienamada.
Cordillerana mía, chillaneja evidente,
corta con los cuchillos de tu risa la sombra,
la noche, la mañana, la miel del mediodía,
y que salten al cielo las aves del follaje
cuando como una luz derrochadora
rompe tu risa el árbol de la vida.
492
Es evidente que te amo,
aunque aún no sé exactamente cómo.
Solo sé que se esconde en su sombra,
siguiéndome por las calles de la ciudad.
Lo descubro en sus ojos, su voz,
su boca, su sonrisa que trepa
como enredadera por sus mejillas,
ruborizada hasta las orejas.
Yo sé que te amo,
eso es evidente.
Y su risa, sus suspiros,
sus pasos,
y tu corazón que te delata
cuando uso tu pecho
como refugio, mi amor.
Te amo como si ya te hubiera amado,
como palabras fugaces
destellando en la noche,
entre las ramas florecidas
de un árbol cuyo nombre aún desconozco.
Perdido, me encontré
otra vez amando.
Feb 18, 2025
Feb 18, 2025 at 6:30 PM UTC
Un hombre está mirando a una mujer,
está mirándola inmediatamente,
con su mal de tierra suntuosa
y la mira a dos manos
y la tumba a dos pechos
y la mueve a dos hombres.
Pregúntome entonces, oprimiéndome
la enorme, blanca, acérrima costilla:
Y este hombre
¿no tuvo a un niño por creciente padre?
¿ Y esta mujer, a un niño
por constructor de su evidente ****
Puesto que un niño veo ahora,
niño ciempiés, apasionado, enérgico;
veo que no le ven
sonarse entre los dos, colear, vestirse;
puesto que los acepto,
a ella en condición aumentativa,
a él en la flexión del heno rubio.
Y exclamo entonces, sin cesar ni uno
de vivir, sin volver ni uno
a temblar en la justa que venero:
¡Felicidad seguida
tardíamente del Padre,
del Hijo y de la Madre!
¡Instante redondo,
familiar, que ya nadie siente ni ama!
¡De qué deslumbramiento áfono, tinto,
se ejecuta el cantar de los cantares!
¡De qué tronco, el florido carpintero!
¡De qué perfecta axila, el frágil remo!
¡De qué casco, ambos cascos delanteros!
402
Si cada pensamiento,
cada sentimiento y
cada acto,
no solo reflejan un
intercambio
de aprendizaje
y experiencias...
sino también un flujo
continuo de crecimiento
o decadencia.
Entonces, la forma de pensar
y de actuar
esculpe la senda que tomamos:
el impulso inevitable
hacia la luz o la sombra.
Por eso, es mejor
profundizar en las cosas,
comprenderlas con detenimiento,
distinguir su luz o su sombra,
para ganar claridad
al generar pensamientos...
antes de soltar palabras
o pasar a la acción.
Para seguir por una senda de
iluminación mental y espiritual,
sostenida por cimientos
profundos que nos impulsen
hacia más luz:
Pensar, sentir y actuar con claridad.
Y no optar por un sendero
de nieblas y sombras,
alimentado por el egoísmo,
la avaricia, la envidia
y la imposición...
que irremediablemente
conduce a la maldad...
lo que arrastra al abismo terrenal.
Con cada decisión,
cada pensamiento,
sentimiento y acto,
se van tejiendo las
costuras del alma...
formando lo que realmente
somos y revelando
lo que nunca podremos ocultar.
El ser o no ser,
la plenitud o la falta,
el estancamiento,
la decadencia o la evolución.
Un alma bien hilada
brilla y resplandece,
mostrándose tal y como es, mientras que un alma mal hilada
desprende oscuridad.
Aunque se intente encubrir,
su naturaleza
siempre será evidente:
Pues las costuras del alma,
nunca se pueden ocultar.
¿Y tú, cómo lo ves?
Sep 13, 2025
Sep 13, 2025 at 1:56 AM UTC
Al que extraño es al viejo *** del zoo,
siempre tomábamos café en el Bois de Boulogne,
me contaba sus aventuras en Rhodesia del Sur
pero mentía, era evidente que nunca se había movido del Sahara.
De todos modos me encantaba su elegancia,
su manera de encogerse de hombros ante las pequeñeces de la vida, miraba a
los franceses por la ventana del café y decía «los idiotas hacen hijos».
Los dos o tres cazadores ingleses que se había comido le
provocaban malos recuerdos y aún melancolía, «las cosas que
uno hace para vivir» reflexionaba mirándose la melena en el
espejo del café.
Sí, lo extraño mucho,
nunca pagaba la consumición,
pero indicaba la propina a dejar
y los mozos lo saludaban con especial deferencia.
Nos despedíamos a la orilla del crepúsculo,
él regresaba a son bureau, como decía,
no sin antes advertirme con una pata en mi hombro
«ten cuidado, hijo mío, con el París nocturno».
Lo extraño mucho verdaderamente, sus ojos se llenaban a veces de desierto
pero sabía callar como un hermano cuando emocionado, emocionado, yo le
hablaba de Carlitos Gardel.
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