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"esposa" poems
Na neblina abafada Dentre as árvores, dentre algas Sentir a água Ouvir os cantos Cintilante Suas mãos quentes tocaram meu tornozelo Seu coração frio tocou o meu Oh, Deus, Se realmente estou apaixonado Me faça não querer deixa-la Os corações que já quebrei, não se comparam ao dela Deixe-me ficar Se realmente estou apaixonado, me diga se ela corresponde Seu canto entrou em meus ouvidos Uma sintonia aveludada, salgada, com uma pitada de perigo O som dos pingos de água se rebatendo Venha comigo, vamos viver juntos Seja minha esposa. Presa por algemas de areia Se rebatia enquanto suas mãos puxavam as minhas Delicada. Uma beleza agoniante Oh, Deus, O que será de mim? Um vida fria terei caso não ficar com ela. Me trazendo para a água Sussurrando feitiços e me deixando cego pelo amor Meu corpo logo estará submerso Estou indo Ofegante Coração frio, mãos quentes, beleza agoniante Vendo a escuridão Cego por um amor planejado Um coração antes sujo, fora iludido por olhos vibrantes e pele cintilante O coração quente fora apagado, sentindo amor. Oh, Deus, diga-me, terminarei sendo enganado?
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Apr 28, 2015
Apr 28, 2015 at 6:55 PM UTC
Sailor vs Mermaid
Tu me ves como una mujer muy fuerte (you see me as a strong woman Estoy feliz y fuerte y feminista (i am happy, strong and feministic Mi ****** es mi major amiga (*my ****** is my best friend* Juntos somos activistas (together we are activists Mi pelo esta corto y tengo confianza (my hair is short and i have confidence Te aparecio como una esposa, hija, hermana, amiga. (i appear to you as a wife, a daughter, sister, friend No me pinto. (i don't wear makeup Mi cuerpo es bonito y no me interesa que otras piensan. (my body is beautiful and i don't care what others think No necesito hombres en mi vida. (i don't need men in my life No se amo mi novio (i don't love my boyfriend Ni mi padre(nor my father Me abandono.(he abandoned me quiero a mi mama (i want my mother Mi hermana(my sister Mis amigas (my friends Y mi vida. (and my life Pero, en la noche (but, at night Cuando estoy solo (when i am alone Mi espejo transforma en un monstruo. (my mirror turns into a monster Mi pelo es largo asi que puedo esconderme detras. (my hair is long so that i can hide behind it Pienso que no puedo estar solo (i don't think i can be alone Estoy triste sobre mi padre, (i am sad about my father. Me abandono. (he abandoned me Me odio. (i hate myself Mi cuerpo es mi enemigo. (my body is my enemy Solo quiero dormir y comer (i just want to eat and sleep Mi vida significa nada (my life means nothing Mi cara es diferente (my face is different Cada dia (every day
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Jun 1, 2011
Jun 1, 2011 at 6:52 PM UTC
soy mierda
My favorite fruit la mas sabrosa La mas Hermosa mi querida Esposa la bella rosa pienso en ti Me muero sin ti Ya te vi Cambiastes bien mucho Pero todavia te quiero mas Y bien mucho estas mas shorty Es lo de menos me gustan tus cenos No muy grandes tampoco chicos Soy tu chico de tu tipo Tus labios estan jugozos Con amor los gozo Comerte entera como el ozo Eres mayor que yo en edad Pero soy mas grande en realidad No importa si no eres la mas bella Para mi eres una estrella La Luna Que Alumnae Mi Camino No tengas miedo, para mi nunca Seras fea, para mi siempre seras La Mas Bella
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Mar 26, 2015
Mar 26, 2015 at 7:46 AM UTC
My Fruity Mango
António teu nome, Agricultor, vitivicultor. Apaixonado pela terra, Pelo Douro, pelos Montes. Aquele amor que não se encerra, Dorme na colina, na serra. Colheu tristeza na Guerra Colonial, Amou o Douro e Portugal. Semeou a terra que alegrias lhe traria, Amou seus filhos e sua esposa Maria. Plantou videiras que olhavam o céu estrelado, Fez vinho com amor imaculado. As uvas são um amor para toda a vida, Deus nos ama até na despedida. Olhou para o Rio Douro eTua , E na memória de um povo com glória, Com aquela lágrima que eu sinto agora. Me conforto no horizonte duriense, Hoje, amanhã e sempre. Victor Marques
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Oct 18, 2010
Oct 18, 2010 at 6:47 AM UTC
Última Lágrima....para meu Pai
Yo, para todo viaje -siempre sobre la madera de mi vagón de tercera-, voy ligero de equipaje. Si es de noche, porque no acostumbro a dormir yo, y de día, por mirar los arbolitos pasar, yo nunca duermo en el tren, y, sin embargo, voy bien. ¡Este placer de alejarse! Londres, Madrid, Ponferrada, tan lindos... para marcharse. Lo molesto es la llegada. Luego, el tren, al caminar, siempre nos hace soñar; y casi, casi olvidamos el jamelgo que montamos. ¡Oh, el pollino que sabe bien el camino! ¿Dónde estamos? ¿Dónde todos nos bajamos? ¡Frente a mí va una monjita tan bonita! Tiene esa expresión serena que a la pena da una esperanza infinita. Y yo pienso: Tú eres buena; porque diste tus amores a Jesús; porque no quieres ser madre de pecadores. Mas tú eres maternal, bendita entre las mujeres, madrecita virginal. Algo en tu rostro es divino bajo tus cofias de lino. Tus mejillas -esas rosas amarillas- fueron rosadas, y, luego, ardió en tus entrañas fuego; y hoy, esposa de la Cruz, ya eres luz, y sólo luz... ¡Todas las mujeres bellas fueran, como tú, doncellas en un convento a encerrarse!... ¡Y la niña que yo quiero, ay, preferirá casarse con un mocito barbero! El tren camina y camina, y la máquina resuella, y tose con tos ferina. ¡Vamos en una centella!
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El tren
Hay un tirano que sujeta y otro tirano que desata... y entre los dos tu predio, libertad. ¡Libertad, libertad, hazaña prometeica, en tensión angustiosa y sostenida de equilibrio y amor! ¡Libertad española! a tu derecha tienes los grillos y la sombra y a tu izquierda la arena donde el amor no liga. Se es esclavo del hacha lo mismo que del cepo... Y el desierto es también un calabozo; el desierto amarillo donde el átomo roto no se pone de pie. De aquí nadie se escapa. Nadie. Porque dime tú, amigo cordelero, ¿hay quién trence una escala con la arena y el polvo? Español, más pudo tu envidia que tu honor, y más cuidaste el hacha que la espada. Tuya es el hacha, tuya. Más tuya que tu sombra. Contigo la llevaste a la Conquista y contigo ha vivido en todos los exilios. Yo la he visto en América -en México y en Lima-, Se la diste a tu esposa ya tu esclava... y es la eterna maldición de tu simiente. Tuya es el hacha, el hacha: la que partió el Imperio y la nación, la que partió los reinos, la que parte la ciudad y el municipio, la que parte la grey y la familia, la que asesina al padre -Álvar González, Álvar González, habla-, Bajo su filo se ha hecho polvo el Arca, la casta, y la roca sagrada de los muertos; el coro, el diálogo y el himno; el poema, la espada y el oficio; la lágrima, la gota de sangre, y la gota de alegría... Y todo se hará polvo, todo, todo, todo... Polvo con el que nadie, nadie, construirá jamás ni un ladrillo ni una ilusión.
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El hacha
Hay un tirano que sujeta y otro tirano que desata... y entre los dos tu predio, libertad. ¡Libertad, libertad, hazaña prometeica, en tensión angustiosa y sostenida de equilibrio y amor! ¡Libertad española! a tu derecha tienes los grillos y la sombra y a tu izquierda la arena donde el amor no liga. Se es esclavo del hacha lo mismo que del cepo... Y el desierto es también un calabozo; el desierto amarillo donde el átomo roto no se pone de pie. De aquí nadie se escapa. Nadie. Porque dime tú, amigo cordelero, ¿hay quién trence una escala con la arena y el polvo? Español, más pudo tu envidia que tu honor, y más cuidaste el hacha que la espada. Tuya es el hacha, tuya. Más tuya que tu sombra. Contigo la llevaste a la Conquista y contigo ha vivido en todos los exilios. Yo la he visto en América -en México y en Lima-, Se la diste a tu esposa ya tu esclava... y es la eterna maldición de tu simiente. Tuya es el hacha, el hacha: la que partió el Imperio y la nación, la que partió los reinos, la que parte la ciudad y el municipio, la que parte la grey y la familia, la que asesina al padre -Álvar González, Álvar González, habla-, Bajo su filo se ha hecho polvo el Arca, la casta, y la roca sagrada de los muertos; el coro, el diálogo y el himno; el poema, la espada y el oficio; la lágrima, la gota de sangre, y la gota de alegría... Y todo se hará polvo, todo, todo, todo... Polvo con el que nadie, nadie, construirá jamás ni un ladrillo ni una ilusión.
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Fue Cervantes quien relató con su pluma sabia la extraña historia de dos amigos florentinos que por amor forzaron sobre sí la desgracia al maniobrar con impertinencia y desatino en el ánima de una recogida muchacha. El esposo con el amigo la puso a prueba pidiéndole que a su mujer hiciera la corte sin prevenir el impertinente a dónde lleva la duda cuando no cuenta con ningún soporte. Y el que pretendía sólo simular amor para satisfacer al esposo empecinado y comprobar de la mujer lealtad y honor, termino, al fin, de sus virtudes enamorado. De tal modo que el marido quiso probar la honra colocándole acechanzas a la castidad de aquella desprevenida y sosegada esposa, las que fatalmente minaron su voluntad. Lo que comenzaron como una prueba fingida terminó en calamitoso engaño verdadero porque quien pone trampas a la luz y la vida termina transitando por oscuros senderos. (Jorge Gómez A.)
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Jun 21, 2012
Jun 21, 2012 at 5:22 PM UTC
LOS DOS AMIGOS
Señora; según dicen, ya tiene usted otro amante. Lástima que la prisa nunca sea elegante... Yo sé que no es frecuente que una mujer hermosa se resigne a ser viuda, sin haber sido esposa. Y me parece injusto discutirle el derecho de compartir sus penas, sus gozos y su lecho; pero el amor, señora, cuando llega el olvido también tiene el derecho de un final distinguido. Perdón, si es que la hiere mi reproche, perdón, aunque sé que la herida no es en el corazón... Y, para perdonarme, piense si hay más despecho en lo que yo le digo que en lo que usted ha hecho; pues sepa que una dama con la espalda desnuda, sin luto, en una fiesta, puede ser una viuda, pero no, como tantas, de un difunto señor, sino, para ella sola; viuda de un gran amor. Y nuestro amor, recuerdo, fue un amor diferente, (al menos al principio, ya no, naturalmente). Usted era el crepúsculo a la orilla del mar, que, según quien la mire, será hermoso o ****** Usted era la flor que, según quien la corta, es algo que no muere o algo que no importa. O acaso ¿cierta noche de amor y de locura, yo vivía un ensueño... y usted una aventura? Si, usted juró, cien veces, ser para siempre mía: yo besaba sus labios, pero no lo creía... Usted sabe, y perdóneme, que en ese juramento influye demasiado la dirección del viento. Por eso no me extraña que ya tenga otro amante, a quien quizás le jure lo mismo en este instante. Y como usted, señora, ya aprendió a ser infiel, a mí, así de repente... me da pena por él. Sí, es cierto. Alguna noche su puerta estuvo abierta, y yo, en otra ventana me olvidé de su puerta; o una tarde de lluvia se iluminó mi vida mirándome en los ojos de una desconocida; y también es posible que mi amor indolente desdeñara su vaso bebiendo en la corriente. Sin embargo, señora, yo, con sed o sin sed, nunca pensaba en otra si la besaba a usted. Perdóneme de nuevo, si le digo estas cosas, pero ni los rosales dan solamente rosas; y no digo esto por usted, ni por mí, sino por los amores que terminan así. Pero vea, señora, que diferencia había entre usted que lloraba y yo; que sonreía, pues nuestro amor concluye con finales diversos: Usted besando a otro; yo, escribiendo estos versos...
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Carta a usted
Señora; según dicen, ya tiene usted otro amante. Lástima que la prisa nunca sea elegante... Yo sé que no es frecuente que una mujer hermosa se resigne a ser viuda, sin haber sido esposa. Y me parece injusto discutirle el derecho de compartir sus penas, sus gozos y su lecho; pero el amor, señora, cuando llega el olvido también tiene el derecho de un final distinguido. Perdón, si es que la hiere mi reproche, perdón, aunque sé que la herida no es en el corazón... Y, para perdonarme, piense si hay más despecho en lo que yo le digo que en lo que usted ha hecho; pues sepa que una dama con la espalda desnuda, sin luto, en una fiesta, puede ser una viuda, pero no, como tantas, de un difunto señor, sino, para ella sola; viuda de un gran amor. Y nuestro amor, recuerdo, fue un amor diferente, (al menos al principio, ya no, naturalmente). Usted era el crepúsculo a la orilla del mar, que, según quien la mire, será hermoso o ****** Usted era la flor que, según quien la corta, es algo que no muere o algo que no importa. O acaso ¿cierta noche de amor y de locura, yo vivía un ensueño... y usted una aventura? Si, usted juró, cien veces, ser para siempre mía: yo besaba sus labios, pero no lo creía... Usted sabe, y perdóneme, que en ese juramento influye demasiado la dirección del viento. Por eso no me extraña que ya tenga otro amante, a quien quizás le jure lo mismo en este instante. Y como usted, señora, ya aprendió a ser infiel, a mí, así de repente... me da pena por él. Sí, es cierto. Alguna noche su puerta estuvo abierta, y yo, en otra ventana me olvidé de su puerta; o una tarde de lluvia se iluminó mi vida mirándome en los ojos de una desconocida; y también es posible que mi amor indolente desdeñara su vaso bebiendo en la corriente. Sin embargo, señora, yo, con sed o sin sed, nunca pensaba en otra si la besaba a usted. Perdóneme de nuevo, si le digo estas cosas, pero ni los rosales dan solamente rosas; y no digo esto por usted, ni por mí, sino por los amores que terminan así. Pero vea, señora, que diferencia había entre usted que lloraba y yo; que sonreía, pues nuestro amor concluye con finales diversos: Usted besando a otro; yo, escribiendo estos versos...
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En París está doña Alda,   la esposa de don Roldán, trescientas damas con ella   para la acompañar: todas visten un vestido,   todas calzan un calzar, todas comen a una mesa,   todas comían de un pan, si no era doña Alda,   que era la mayoral; las ciento hilaban oro,   las ciento tejen cendal, las ciento tañen instrumentos   para doña Alda holgar. Al son de los instrumentos   doña Alda dormido se ha; ensoñado había un sueño,   un sueño de gran pesar. Recordó despavorida   y con un pavor muy grande; los gritos daba tan grandes   que se oían en la ciudad. Allí hablaron sus doncellas,   bien oiréis lo que dirán: -¿Qué es aquesto, mi señora?   ¿quién es el que os hizo mal? -Un sueño soñé, doncellas,   que me ha dado gran pesar: que me veía en un monte   en un desierto lugar: do so los montes muy altos   un azor vide volar, tras dél viene una aguililla   que lo ahínca muy mal. El azor, con grande cuita,   metióse so mi brial, el aguililla, con gran ira,   de allí lo iba a sacar; con las uñas lo despluma,   con el pico lo deshace. Allí habló su camarera,   bien oiréis lo que dirá: -Aquese sueño, señora,   bien os lo entiendo soltar: el azor es vuestro esposo   que viene de allén la mar, el águila sedes vos,   con la cual ha de casar, y aquel monte es la iglesia,   donde os han de velar. -Si así es, mi camarera,   bien te lo entiendo pagar. Otro día de mañana   cartas de fuera le traen: tintas venían por dentro,   de fuera escritas con sangre, que su Roldán era muerto   en caza de Roncesvalles.
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Romance de doña alda
En París está doña Alda,   la esposa de don Roldán, trescientas damas con ella   para la acompañar: todas visten un vestido,   todas calzan un calzar, todas comen a una mesa,   todas comían de un pan, si no era doña Alda,   que era la mayoral; las ciento hilaban oro,   las ciento tejen cendal, las ciento tañen instrumentos   para doña Alda holgar. Al son de los instrumentos   doña Alda dormido se ha; ensoñado había un sueño,   un sueño de gran pesar. Recordó despavorida   y con un pavor muy grande; los gritos daba tan grandes   que se oían en la ciudad. Allí hablaron sus doncellas,   bien oiréis lo que dirán: -¿Qué es aquesto, mi señora?   ¿quién es el que os hizo mal? -Un sueño soñé, doncellas,   que me ha dado gran pesar: que me veía en un monte   en un desierto lugar: do so los montes muy altos   un azor vide volar, tras dél viene una aguililla   que lo ahínca muy mal. El azor, con grande cuita,   metióse so mi brial, el aguililla, con gran ira,   de allí lo iba a sacar; con las uñas lo despluma,   con el pico lo deshace. Allí habló su camarera,   bien oiréis lo que dirá: -Aquese sueño, señora,   bien os lo entiendo soltar: el azor es vuestro esposo   que viene de allén la mar, el águila sedes vos,   con la cual ha de casar, y aquel monte es la iglesia,   donde os han de velar. -Si así es, mi camarera,   bien te lo entiendo pagar. Otro día de mañana   cartas de fuera le traen: tintas venían por dentro,   de fuera escritas con sangre, que su Roldán era muerto   en caza de Roncesvalles.
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Caen hojas de los árboles como gotas del cielo deshojando los árboles ¿Lo estará haciendo el viento? o quién más lo hace, si no es alguien del cielo o más bien será un poeta en sueño eterno que va deshojando su libro va escribiendo sus versos con tinta de su pluma cambia el estado y el tiempo haciendo de su poema cada día un día nuevo ayudado por su palabra pinta un crepúsculo en el cielo regalando su magistral obra a el mismísimo Dios que vive en el cielo adornándole esta su casa con esos poderosos versos deja en la tierra sus hojas ¿o dejará más que eso? deja una esposa, una vida y una estela en su ascenso sube por la escalera mientras se va despidiendo de su hija, de su vida de las hojas en el suelo que ayudará algún día a que tu también llegues al cielo.
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Untitled
Desde este mismo instante seremos dos extraños por estos pocos días, quién sabe cuántos años... Yo seré en tu recuerdo como un libro prohibido, uno de esos que nadie confiesa haber leído. Y así mañana, al vernos en la calle, al ocaso, tu bajarás los ojos y apretarás el paso, y yo, discretamente, me cambiaré de acera, o encenderé un cigarro, como si no te viera... Seremos dos extraños desde este mismo instante y pasarán los meses, y tendrás otro amante: Y como eres bonita, sentimental y fiel, quizás, andando el tiempo, te casarás con él. Y ya, más que un esposo será como un amigo, aunque nunca le cuentes que has soñado conmigo, y aunque, tras tu sonrisa, de mujer satisfecha, se te empañen los ojos, al llegar una fecha. Acaso, cuando llueva, recordarás un día en que estuvimos juntos y en que también llovía. Y quizás no te pongas nunca más aquel traje de terciopelo verde, con adornos de encaje. O harás un gesto mío, tal vez sin darte cuenta, cuando dobles la almohada con mano soñolienta. Y domingo a domingo, cuando vayas a Misa, de tu casa a la Iglesia, perderás tu sonrisa. ¿Qué más puedo decirte? Serás la esposa honesta que abanica al marido cuando ronca su siesta: Tras fregar los platos y de tender las camas, te pasarás las noches sacando crucigramas... Y así, años y años, hasta que, finalmente, te morirás un día, como toda la gente. Y voces que aún no existen sollozarán tu nombre, y cerrarán tus ojos los hijos de otro hombre. Y no me importa quién pase después por un sendero, si me queda el orgullo de haber sido el primero. Y el vaso que embriagara mi ilusión y mi hastío, aunque esté en otra mano seguirá siendo mío. Por eso puedes irte mi pobre soñadora, pues si el reloj se para no detiene la hora, y tú serás la misma de las noches aquellas aunque cierres los ojos por no ver las estrellas.
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Elegía lamentable
Desde este mismo instante seremos dos extraños por estos pocos días, quién sabe cuántos años... Yo seré en tu recuerdo como un libro prohibido, uno de esos que nadie confiesa haber leído. Y así mañana, al vernos en la calle, al ocaso, tu bajarás los ojos y apretarás el paso, y yo, discretamente, me cambiaré de acera, o encenderé un cigarro, como si no te viera... Seremos dos extraños desde este mismo instante y pasarán los meses, y tendrás otro amante: Y como eres bonita, sentimental y fiel, quizás, andando el tiempo, te casarás con él. Y ya, más que un esposo será como un amigo, aunque nunca le cuentes que has soñado conmigo, y aunque, tras tu sonrisa, de mujer satisfecha, se te empañen los ojos, al llegar una fecha. Acaso, cuando llueva, recordarás un día en que estuvimos juntos y en que también llovía. Y quizás no te pongas nunca más aquel traje de terciopelo verde, con adornos de encaje. O harás un gesto mío, tal vez sin darte cuenta, cuando dobles la almohada con mano soñolienta. Y domingo a domingo, cuando vayas a Misa, de tu casa a la Iglesia, perderás tu sonrisa. ¿Qué más puedo decirte? Serás la esposa honesta que abanica al marido cuando ronca su siesta: Tras fregar los platos y de tender las camas, te pasarás las noches sacando crucigramas... Y así, años y años, hasta que, finalmente, te morirás un día, como toda la gente. Y voces que aún no existen sollozarán tu nombre, y cerrarán tus ojos los hijos de otro hombre. Y no me importa quién pase después por un sendero, si me queda el orgullo de haber sido el primero. Y el vaso que embriagara mi ilusión y mi hastío, aunque esté en otra mano seguirá siendo mío. Por eso puedes irte mi pobre soñadora, pues si el reloj se para no detiene la hora, y tú serás la misma de las noches aquellas aunque cierres los ojos por no ver las estrellas.
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I'm happy someone out there In ther universe loves me deeply Thinks of me as much as I do I'm content although circumstances Build fences separating us apart But it's okay you carry my heart And I carry yours with me, deep in me Thank you, goodnight sleeptight When the time is right mami Mamasita preciosa hermosa Como la mas bella rosa eres mi esposa De espiritu y verdad y mi felicidad
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Jun 3, 2015
Jun 3, 2015 at 2:30 AM UTC
Crazy
Él, de cabellera nevada, ojos tierra, piel arena clara acentuada por los surcos que definen sus primaveras y de postura erguida. Pasa sus días en la rural, sintiendo la refrescante brisa que acaricia cada robusta extremidad. En la inspección diaria de sus yagrumos, su mente relata la aparición de sus hijos, verlos crecer y cómo tomaron caminos apartes. Las visitas se tornaron trimestrales y en ocaciones más tardías. Añora esos momentos en los que podía escuchar sus hermosas risas mientras jugaban con el nuevo artefacto que les compró después de tantas horas de jornada con su cuerpo cubierto en sudor. A la vez, en el intento de no quebrantarse por las frecuentes ausencias, se preocupa por mantener su hogar intacto y la alacena llena, mientras su esposa está en estado vegetal. Toma asiento en ese viejo colchón, enciende la tele en lo que la claridad afecta su opaca visión. Distraído, observa el hipódromo, apostando por el mejor jinete, como de costumbre. Al evento culminar, se percata que otro anochecer había transcurrido, que todo seguía igual. Al final del día era solo él,   con la misma rutina,  la misma soledad.
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Apr 19, 2015
Apr 19, 2015 at 9:57 PM UTC
Rutina
Sigue, sigue blanca estrella, Por el cielo en que naciste, Sin dejar ninguna huella... Siempre te hallaré más bella, Siempre te hallaré más triste. Hoy vengo con mi dolor, Cual antes feliz venía; Mas ya nunca, astro de amor, Ceñirás con tu fulgor Ni su frente ni la mía. Tú cruzas por ese cielo, Dando con tu luz la calma; Yo cruzo, por este suelo, Llevando en mi desconsuelo Lena de sombras el alma. Dame, dame tu luz bella; Que en esta alma sin amor, Tú sorprenderás estrella, En cada nube una huella, Y en cada huella un dolor. Tú que has escuchado el canto De mi primera pasión, Acompaña mi quebranto, Y alumbra el amargo llanto que brota del corazón. ¡Horas del primer cariño! tú las miraste lucir, Cuando ante tu luz de armiño, La niña en brazos del niño Soñaba en el porvenir. ¡Dulce amor! ¡grata ciencia! ¡Blanca luz! ¡Delirio ardiente! ¿Por qué huyes de la existencia, Cuando una dura experiencia Va marchitando la frente? ¡Aquellos goces extraños, Aquel esperar en Dios, Sin recoger desengaños, Aquel pasar de los años Sin perturbar a los dos! Todo, todo, blanca estrella, Tu tibia luz alumbró; ¡Edad de sueños aquella, Envidiable, dulce, bella, Que para siempre huyó! Celia, al expirar el día, Por estos sitios vendrá, Ya no como antes venía, Que aquella alma que fue mía, Pertenece a otra alma ya. Antes ¡ay! ¡cuánto embeleso! Sollozando de placer, Dejaba en mi frente un beso; Por eso, estrella; por eso No quiero volverla a ver. Ahora, dulce y cariñosa, En otro sus ojos fijos, Tendrá su boca amorosa La majestad de la esposa Para besar a sus hijos. Con tus rayos blanquecinos Alumbra siempre su hogar; Aparta nuestros caminos, Y ¡ay! que sus ojos divinos No aprendan nunca a llorar. Si sigues, tú, blanca estrella, Por el cielo en que naciste, Sin dejar ninguna huella... Siempre te hallaré más bella, Siempre me verás mas triste.
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Confidencias a una estrella
Sigue, sigue blanca estrella, Por el cielo en que naciste, Sin dejar ninguna huella... Siempre te hallaré más bella, Siempre te hallaré más triste. Hoy vengo con mi dolor, Cual antes feliz venía; Mas ya nunca, astro de amor, Ceñirás con tu fulgor Ni su frente ni la mía. Tú cruzas por ese cielo, Dando con tu luz la calma; Yo cruzo, por este suelo, Llevando en mi desconsuelo Lena de sombras el alma. Dame, dame tu luz bella; Que en esta alma sin amor, Tú sorprenderás estrella, En cada nube una huella, Y en cada huella un dolor. Tú que has escuchado el canto De mi primera pasión, Acompaña mi quebranto, Y alumbra el amargo llanto que brota del corazón. ¡Horas del primer cariño! tú las miraste lucir, Cuando ante tu luz de armiño, La niña en brazos del niño Soñaba en el porvenir. ¡Dulce amor! ¡grata ciencia! ¡Blanca luz! ¡Delirio ardiente! ¿Por qué huyes de la existencia, Cuando una dura experiencia Va marchitando la frente? ¡Aquellos goces extraños, Aquel esperar en Dios, Sin recoger desengaños, Aquel pasar de los años Sin perturbar a los dos! Todo, todo, blanca estrella, Tu tibia luz alumbró; ¡Edad de sueños aquella, Envidiable, dulce, bella, Que para siempre huyó! Celia, al expirar el día, Por estos sitios vendrá, Ya no como antes venía, Que aquella alma que fue mía, Pertenece a otra alma ya. Antes ¡ay! ¡cuánto embeleso! Sollozando de placer, Dejaba en mi frente un beso; Por eso, estrella; por eso No quiero volverla a ver. Ahora, dulce y cariñosa, En otro sus ojos fijos, Tendrá su boca amorosa La majestad de la esposa Para besar a sus hijos. Con tus rayos blanquecinos Alumbra siempre su hogar; Aparta nuestros caminos, Y ¡ay! que sus ojos divinos No aprendan nunca a llorar. Si sigues, tú, blanca estrella, Por el cielo en que naciste, Sin dejar ninguna huella... Siempre te hallaré más bella, Siempre me verás mas triste.
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La Mancha y sus mujeres... Argamasilla, Infantes Esquivias, Valdepeñas, La novia de Cervantes, y del manchego heroico, el ama y la sobrina (el patio, la alacena, la cueva y la cocina, la rueca y la costura, la cuna y la pitanza), la esposa de don Diego y la mujer de Panza, la hija del ventero, y tantas como están bajo la tierra, y tantas que son y que serán encanto de manchegos y madres de españoles por tierras de lagares, molinos y arreboles.   Es la mujer manchega garrida y bien plantada, muy sobre sí doncella, perfecta de casada.   El sol de la caliente llanura vinariega quemó su piel, mas guarda frescura de bodega su corazón. Devota, sabe rezar con fe para que Dios nos libre de cuanto no se ve. Su obra es la casa -menos celada que en Sevilla, más gineceo y menos castillo que en Castilla-. Y es del hogar manchego la musa ordenadora; alinea los vasares, los lienzos alcanfora; las cuentas de la plaza anota en su diario, cuenta garbanzos, cuenta las cuentas del rosario.   ¿Hay más?  Por estos campos hubo un amor de fuego, dos ojos abrasaron un corazón manchego.   ¿No tuvo en esta Mancha su cuna Dulcinea? ¿No es el Toboso patria de la mujer idea del corazón, engendro e imán de corazones, a quien varón no impregna y aun parirá varones?   Por esta Mancha -prados, viñedos y molinos- que so el igual del cielo iguala sus caminos, de cepas arrugadas en el tostado suelo y mustios pastos como raído terciopelo: por este seco llano de sol y lejanía, en donde el ojo alcanza su pleno mediodía (un diminuto bando de pájaros puntea el índigo del cielo sobre la blanca aldea, y allá se yergue un soto de verdes alamillos, tras leguas y más leguas de campos amarillos), por esta tierra, lejos del mar y la montaña, el ancho reverbero del claro sol de España, anduvo un pobre hidalgo ciego de amor un día -amor nublóle el juicio: su corazón veía-.   Y tú, la cerca y lejos, por el inmenso llano eterna compañera y estrella de Quijano, lozana labradora fincada en tus terrones -oh madre de manchegos y numen de visiones-, viviste, buena Aldonza, tu vida verdadera cuando ta amante erguía su lanza justiciera, y en tu casona blanca ahechando el rubio trigo.Aquel amor de fuego era por ti y contigo.     Mujeres de la Mancha con el sagrado mote de Dulcinea, os salve la gloria de Quijote.
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La mujer manchega
La Mancha y sus mujeres... Argamasilla, Infantes Esquivias, Valdepeñas, La novia de Cervantes, y del manchego heroico, el ama y la sobrina (el patio, la alacena, la cueva y la cocina, la rueca y la costura, la cuna y la pitanza), la esposa de don Diego y la mujer de Panza, la hija del ventero, y tantas como están bajo la tierra, y tantas que son y que serán encanto de manchegos y madres de españoles por tierras de lagares, molinos y arreboles.   Es la mujer manchega garrida y bien plantada, muy sobre sí doncella, perfecta de casada.   El sol de la caliente llanura vinariega quemó su piel, mas guarda frescura de bodega su corazón. Devota, sabe rezar con fe para que Dios nos libre de cuanto no se ve. Su obra es la casa -menos celada que en Sevilla, más gineceo y menos castillo que en Castilla-. Y es del hogar manchego la musa ordenadora; alinea los vasares, los lienzos alcanfora; las cuentas de la plaza anota en su diario, cuenta garbanzos, cuenta las cuentas del rosario.   ¿Hay más?  Por estos campos hubo un amor de fuego, dos ojos abrasaron un corazón manchego.   ¿No tuvo en esta Mancha su cuna Dulcinea? ¿No es el Toboso patria de la mujer idea del corazón, engendro e imán de corazones, a quien varón no impregna y aun parirá varones?   Por esta Mancha -prados, viñedos y molinos- que so el igual del cielo iguala sus caminos, de cepas arrugadas en el tostado suelo y mustios pastos como raído terciopelo: por este seco llano de sol y lejanía, en donde el ojo alcanza su pleno mediodía (un diminuto bando de pájaros puntea el índigo del cielo sobre la blanca aldea, y allá se yergue un soto de verdes alamillos, tras leguas y más leguas de campos amarillos), por esta tierra, lejos del mar y la montaña, el ancho reverbero del claro sol de España, anduvo un pobre hidalgo ciego de amor un día -amor nublóle el juicio: su corazón veía-.   Y tú, la cerca y lejos, por el inmenso llano eterna compañera y estrella de Quijano, lozana labradora fincada en tus terrones -oh madre de manchegos y numen de visiones-, viviste, buena Aldonza, tu vida verdadera cuando ta amante erguía su lanza justiciera, y en tu casona blanca ahechando el rubio trigo.Aquel amor de fuego era por ti y contigo.     Mujeres de la Mancha con el sagrado mote de Dulcinea, os salve la gloria de Quijote.
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hay un ojo de fuego sentado en mi mesa come las penas contagiosas un ojo de fuego come a los compañeros contagiosos que ordenaron a sus niñitos caer como hombres de pie contra la muerte un niñito era dulce como amargo arrabal otro amaba a la reina del plata todos ataron su corazón con mares ninguno había leído la revolución en un libro la revolución fue para ellos un ojo de fuego el viento que barre a los astros un árbol subido al pajarito más audaz un gran amor tirando al fuego la tristeza el mundo amargo como un arrabal crepitaban como el esposo en la esposa el amor no los dejaba dormir saltaban de la noche para ir al combate contra las injusticias insoportables las verguenzas las humillaciones insoportables el capitalismo no los dejaba dormir hay un ojo de fuego en mi mesa sirve un plato de compañeros bellos están soñando con la gente siempre soñaron que la gente es más alta que el sol/ siempre soñaron que la gente podía ser más alta que el sol/ están haciendo una cuna para mecer al mundo para abrigar calores que vendrán para estrenar un beso sin fondo.
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Aromas
He poblado tu vientre de amor y sementera, he prolongado el eco de sangre a que respondo y espero sobre el surco como el arado espera: he llegado hasta el fondo.Morena de altas torres, alta luz y ojos altos, esposa de mi piel, gran trago de mi vida, tus pechos locos crecen hacia mí dando saltos de cierva concebida.Ya me parece que eres un cristal delicado, temo que te me rompas al más leve tropiezo, y a reforzar tus venas con mi piel de soldado fuera como el cerezo.Espejo de mi carne, sustento de mis alas, te doy vida en la muerte que me dan y no tomo. Mujer, mujer, te quiero cercado por las balas, ansiado por el plomo.Sobre los ataúdes feroces en acecho, sobre los mismos muertos sin remedio y sin fosa te quiero, y te quisiera besar con todo el pecho hasta en el polvo, esposa.Cuando junto a los campos de combate te piensa mi frente que no enfría ni aplaca tu figura, te acercas hacia mí como una boca inmensa de hambrienta dentadura.Escríbeme a la lucha, siénteme en la trinchera: aquí con el fusil tu nombre evoco y fijo, y defiendo tu vientre de pobre que me espera, y defiendo tu hijo.Nacerá nuestro hijo con el puño cerrado envuelto en un clamor de victoria y guitarras, y dejaré a tu puerta mi vida de soldado sin colmillos ni garras.Es preciso matar para seguir viviendo. Un día iré a la sombra de tu pelo lejano, y dormiré en la sábana de almidón y de estruendo cosida por tu mano.Tus piernas implacables al parto van derechas, y tu implacable boca de labios indomables, y ante mi soledad de explosiones y brechas recorres un camino de besos implacables.Para el hijo será la paz que estoy forjando. Y al fin en un océano de irremediables huesos tu corazón y el mío naufragarán, quedando una mujer y un hombre gastados por los besos.
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Canción del esposo soldado
He poblado tu vientre de amor y sementera, he prolongado el eco de sangre a que respondo y espero sobre el surco como el arado espera: he llegado hasta el fondo.Morena de altas torres, alta luz y ojos altos, esposa de mi piel, gran trago de mi vida, tus pechos locos crecen hacia mí dando saltos de cierva concebida.Ya me parece que eres un cristal delicado, temo que te me rompas al más leve tropiezo, y a reforzar tus venas con mi piel de soldado fuera como el cerezo.Espejo de mi carne, sustento de mis alas, te doy vida en la muerte que me dan y no tomo. Mujer, mujer, te quiero cercado por las balas, ansiado por el plomo.Sobre los ataúdes feroces en acecho, sobre los mismos muertos sin remedio y sin fosa te quiero, y te quisiera besar con todo el pecho hasta en el polvo, esposa.Cuando junto a los campos de combate te piensa mi frente que no enfría ni aplaca tu figura, te acercas hacia mí como una boca inmensa de hambrienta dentadura.Escríbeme a la lucha, siénteme en la trinchera: aquí con el fusil tu nombre evoco y fijo, y defiendo tu vientre de pobre que me espera, y defiendo tu hijo.Nacerá nuestro hijo con el puño cerrado envuelto en un clamor de victoria y guitarras, y dejaré a tu puerta mi vida de soldado sin colmillos ni garras.Es preciso matar para seguir viviendo. Un día iré a la sombra de tu pelo lejano, y dormiré en la sábana de almidón y de estruendo cosida por tu mano.Tus piernas implacables al parto van derechas, y tu implacable boca de labios indomables, y ante mi soledad de explosiones y brechas recorres un camino de besos implacables.Para el hijo será la paz que estoy forjando. Y al fin en un océano de irremediables huesos tu corazón y el mío naufragarán, quedando una mujer y un hombre gastados por los besos.
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Eres mi amor, Paula, mi amor, Paula, Clara quise decir. Y cuánto tiempo, Paula, digo Clara, sin ti y sin mí. Las diligencias parten sin mí y sin ti. O a ti te llevan hacia el norte, hacia el pobre Roberto. A mí, hacia el sur, contigo hacia el sur, donde ya no estabas, donde nunca estarías. Ahora he tomado el tren para decirte adiós. Y sueño, sueño mío. Cerré los ojos, deslumbrado por la memoria. Apreté la cintura del paisaje, recorrí sus caderas, miré sus ojos verdes, ceniza con sentido. Tendía el cielo su metal hermético. Y se superpusieron mediterráneos y cantábricos, cipreses respirados desde un sótano, casi a vista de muerto, y jazmineros. Después, las cosas y sus nombres perdieron sus contornos, su significación y fueron nada más que ritmo, armonía viajera liberada de los instrumentos que le dieron su carne. No queda nadie ya que pueda perdonarte, que pueda perdonarme, perdonarnos. Nadie que pueda rescatar los besos que se pudren sobre Roberto y su locura piadosa. Ahora que voy a ti, a encontrarte en la aduana de la muerte pienso, Clara, amor mío, que cuando nos besábamos era a Roberto a quien besábamos, al engañado hijo de nuestro amor. Él murió un día. Su esposa, tú, amor mío, Clara, también has muerto ahora. Yo tomé el tren para encontrarme en la frontera, para decirte adiós desde el lado acá de la muerte, amor de mi vida. Pero nunca llegaré a ti. El viejo Brahms es viejo, y está gordo. Me he quedado dormido y me he pasado de estación. ¿Comprendes, amor mío, que nunca llegaré a tu lado por culpa de este sueño, que es mi bálsamo y mi enemigo? Ya nunca llegaré a tu lado. Puede ser, amor mío, que no te amara ya, que no te hubiese amado nunca, que sólo hubiese amado a mi propio amor, el amor que te tuve, Clara, amor mío.
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Brahms, clara, schumann
Eres mi amor, Paula, mi amor, Paula, Clara quise decir. Y cuánto tiempo, Paula, digo Clara, sin ti y sin mí. Las diligencias parten sin mí y sin ti. O a ti te llevan hacia el norte, hacia el pobre Roberto. A mí, hacia el sur, contigo hacia el sur, donde ya no estabas, donde nunca estarías. Ahora he tomado el tren para decirte adiós. Y sueño, sueño mío. Cerré los ojos, deslumbrado por la memoria. Apreté la cintura del paisaje, recorrí sus caderas, miré sus ojos verdes, ceniza con sentido. Tendía el cielo su metal hermético. Y se superpusieron mediterráneos y cantábricos, cipreses respirados desde un sótano, casi a vista de muerto, y jazmineros. Después, las cosas y sus nombres perdieron sus contornos, su significación y fueron nada más que ritmo, armonía viajera liberada de los instrumentos que le dieron su carne. No queda nadie ya que pueda perdonarte, que pueda perdonarme, perdonarnos. Nadie que pueda rescatar los besos que se pudren sobre Roberto y su locura piadosa. Ahora que voy a ti, a encontrarte en la aduana de la muerte pienso, Clara, amor mío, que cuando nos besábamos era a Roberto a quien besábamos, al engañado hijo de nuestro amor. Él murió un día. Su esposa, tú, amor mío, Clara, también has muerto ahora. Yo tomé el tren para encontrarme en la frontera, para decirte adiós desde el lado acá de la muerte, amor de mi vida. Pero nunca llegaré a ti. El viejo Brahms es viejo, y está gordo. Me he quedado dormido y me he pasado de estación. ¿Comprendes, amor mío, que nunca llegaré a tu lado por culpa de este sueño, que es mi bálsamo y mi enemigo? Ya nunca llegaré a tu lado. Puede ser, amor mío, que no te amara ya, que no te hubiese amado nunca, que sólo hubiese amado a mi propio amor, el amor que te tuve, Clara, amor mío.
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Si yo jamás hubiera salido de mi villa, con una santa esposa tendría el refrigerio de conocer el mundo por un solo hemisferio. Tendría, entre corceles y aperos de labranza, a Ella, como octava bienaventuranza. Quizá tuviera dos hijos, y los tendría sin un remordimiento ni una cobardía. Quizá serían huérfanos, y cuidándolos yo, el niño iría de luto, pero la niña no. ¿No me hubieras vivido, tú, que fuiste una aurora, una granada roja de virginales gajos, una devota de María Auxiliadora y un misterio exquisito con los párpados bajos? Hacia tu pie, hermosura y alimento del día, recién nacidos, piando y piando de hambre rodaran los pollitos, como esferas de estambre. Quiero otra vez mis campos, mi villa y mi caballo que en el sol y en la lluvia lanza a mitad del viaje su relincho, penacho gozoso del paisaje. Corazón que en fatigas de vivir vas a nado y que estás florecido, como está la cadera de Venus, y ceniciento cual la madera en que grabó su puño de ánima el condenado: tu tarde será simple, de ejemplar feligrés absorto en el perfume de hogareños panqués y que en la resolana se santigua a las tres. Corazón; te reservo el mullido descanso de la coqueta villa en que el señor mi abuelo contaba las cosechas con su pluma de ganso. La moza me dirá con su voz de alfeñique marchándose al rosario, que le abrace la falda ampulosa, al sonar el último repique. Luego resbalaré por las frutales tapias en recuerdo fanático de mis yertas prosapias. Y si la villa, enfrente de la jocosa luna, me reclama la pérdida de aquel bien que me dio, sólo podré jurarle que con otra fortuna el niño iría de luto, pero la niña no.
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Mi villa
Si yo jamás hubiera salido de mi villa, con una santa esposa tendría el refrigerio de conocer el mundo por un solo hemisferio. Tendría, entre corceles y aperos de labranza, a Ella, como octava bienaventuranza. Quizá tuviera dos hijos, y los tendría sin un remordimiento ni una cobardía. Quizá serían huérfanos, y cuidándolos yo, el niño iría de luto, pero la niña no. ¿No me hubieras vivido, tú, que fuiste una aurora, una granada roja de virginales gajos, una devota de María Auxiliadora y un misterio exquisito con los párpados bajos? Hacia tu pie, hermosura y alimento del día, recién nacidos, piando y piando de hambre rodaran los pollitos, como esferas de estambre. Quiero otra vez mis campos, mi villa y mi caballo que en el sol y en la lluvia lanza a mitad del viaje su relincho, penacho gozoso del paisaje. Corazón que en fatigas de vivir vas a nado y que estás florecido, como está la cadera de Venus, y ceniciento cual la madera en que grabó su puño de ánima el condenado: tu tarde será simple, de ejemplar feligrés absorto en el perfume de hogareños panqués y que en la resolana se santigua a las tres. Corazón; te reservo el mullido descanso de la coqueta villa en que el señor mi abuelo contaba las cosechas con su pluma de ganso. La moza me dirá con su voz de alfeñique marchándose al rosario, que le abrace la falda ampulosa, al sonar el último repique. Luego resbalaré por las frutales tapias en recuerdo fanático de mis yertas prosapias. Y si la villa, enfrente de la jocosa luna, me reclama la pérdida de aquel bien que me dio, sólo podré jurarle que con otra fortuna el niño iría de luto, pero la niña no.
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Tu paz -¡oh paz de cada día!- y mi dolor que es inmortal, se han de casar, Amada mía, en una noche cuaresmal. Quizá en un Viernes de Dolores, cuando se anuncian ya las flores y en el altar que huele a lirios el casto pecho de María sufre por nos siete martirios; mientras la luna, Amada mía, deja caer sus tenues franjas de luz de ensueño sideral sobre las místicas naranjas que, por el arte virginal de las doncellas de la aldea, lucen banderas de papel e irisaciones de oropel sobre la piel que amarillea. Fuensanta: al amor aventurero de cálidas mujeres, azafatas súbditas de la carne, te prefiero por la frescura de tus manos gratas. Yo te convido, dulce Amada, a que te cases con mi pena entre los vasos de cebada la última noche de novena. Te ha de cubrir la luna llena con luz de túnica nupcial y nos dará la Dolorosa la bendición sacramental. Y así podré llamarte esposa, y haremos juntos la dichosa ruta evangélica del bien hasta la eterna gloria.                                         AMÉN.
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Cuaresmal
La Kumbia Kalvinista no es ritmo vaticano se baila todo libre con la biblia en la mano La Kumbia Kalvinista es la onda reformada las sectas sí prometen—pero no entregan nada Esta cumbia trascendente, pero poco conocida es la cumbre de verdad, y predestina pura vida La Kumbia Kalvinista es la nueva nueva onda se la cantan las iglesias y ofrecen otra ronda La Kumbia Kalvinista no lo bailan los de Roma si un padre lo intenta terminará caído en coma es un baile teológico que es absurdo mientras lógico lo baile cada tribu, cada etnia y antropólogo el papa mismo, y su esposa bailan esta cumbia fabulosa tu estado de animo no es nada sino gracia predestinada lo bailan los sajones con cojones lo bailan las alemanas si le dan la ganas este baile está basado en un ritmo luterano apetece a los gringos, a los indios, y a fulano no bailaban los franceses aunque Calvin era suya si bailaban los escoceses y gritaban aleluya !
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Apr 23, 2017
Apr 23, 2017 at 8:44 PM UTC
La Kumbia Kalvinista
I want to taketh mi amour' Mine reina Mine rosa, Mine vida, Mine dulce, Mine soon to be esposa, Mine mami, (As tis me and her thing..... ) So don't care if thou mayest laugh (:;;;; Anyways, got off track!!!!! I want to taketh mi amour (Elsa angelica her angel name) To an open pasture, Wherein a huge weeping willow sit's by itself... Lonesomely wanting someone or a couple To lie down in the grass under it... As its branches sway like little pixies, To the green earth around us.... Wherein we shalt lie down; **** to the elements and the planetary system... Ourn Sandal's or shoes kicked off... Her staring into mine eyes with heated passion... Not having to sayeth one word... Just knowing all is right And true. Wherein the air smells fresh, The sky tis blue.... Ourn soul's connect We cuddle and break through... Not caring one bit Of the world around us..... Just me and her, under that willow tree.... Smiling at the pixie dancing branches.... And when the sun goeth down.... Her favorite part is, When her moon cometh out to greet her, A full moon to be exact... As mine favorite part, Is just watching her Underneath that old willow....... Her Being in awe at her orb like friend.... For tis it maketh me so happy..... Just to see that wonderous smile... GLOW..... From mine queen and lover (And elsa-Angelica,mine best friend) ©Brandon nagley ©Lonesome poets poetry ©Elsa Angelica dedication
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Jul 12, 2015
Jul 12, 2015 at 12:32 PM UTC
Bajo el sauce ( Under the willow) spanish tongue
Por amiga, por amiga. Sólo por amiga.   Por amante, por querida. Sólo por querida.   Por esposa, no. Sólo por amiga.
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Madrid
Encontré el amor, No amigo, no es relajo. Lo he encontrado en un zafacón abandonado. Si amigo, como la mujer que aborta a su hijo, Que lo forra en una funda y lo deja en el zafacón sangrando. Así lo encontré, ahí tirado, abandonado. Tenía mala reputación, ya nadie quería cuidarlo. Apestaba su olor, hedía a heridas coaguladas. Si amigo, fue pavoroso verlo ahí. Envuelto entre las suciedades del placer. Entre las decepciones del ayer. Entre los amantes escondidos. Entre las mujeres que solo se comprometen a la lujurias, sin la responsabilidad que tiene la esposa o “la esclava” como le dicen de broma! Ellas solo quieren gozo. Si amigo, ahí lo encontré, Tirado en la pudrición del engaño. Entre agotantes mentiras Entre juegos de conquistas Entre la pobreza de almas sin vidas Entre la oscuridad del deseo Entre la perversión de lo prohibido Entre pasiones terrenales Entre los compromisos incumplidos Entre todo lo que se ha callado Entre la gente dañina. Entre todos los falsos nombres que le han puesto Entre besos desanimados Entre abrazos mal dados entre la Libertad de **** Si amigo, ahí estaba él, Todo indefenso, Nadie le cantaba una serenata Los poetas escribían solo para buscar otra conquista. Ya nadie quería saber de él. Tenía mala reputación. Me zarandeó tanto amigo verlo ahí. Pensé recogerlo, cubrirlo en sabanas de satín. Bañarlo y perfumarlo y hablarle de Benedetti, de Jesús, De toda la gente que todavía lo quiere. De pronto recordé, que él me debe varias a mí, y ahí lo deje…….que se siguiera desangrando como el me dejo a mí! LeydisProse 5/4/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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Jun 3, 2017
Jun 3, 2017 at 9:23 AM UTC
ENCONTRE EL AMOR!!
Encontré el amor, No amigo, no es relajo. Lo he encontrado en un zafacón abandonado. Si amigo, como la mujer que aborta a su hijo, Que lo forra en una funda y lo deja en el zafacón sangrando. Así lo encontré, ahí tirado, abandonado. Tenía mala reputación, ya nadie quería cuidarlo. Apestaba su olor, hedía a heridas coaguladas. Si amigo, fue pavoroso verlo ahí. Envuelto entre las suciedades del placer. Entre las decepciones del ayer. Entre los amantes escondidos. Entre las mujeres que solo se comprometen a la lujurias, sin la responsabilidad que tiene la esposa o “la esclava” como le dicen de broma! Ellas solo quieren gozo. Si amigo, ahí lo encontré, Tirado en la pudrición del engaño. Entre agotantes mentiras Entre juegos de conquistas Entre la pobreza de almas sin vidas Entre la oscuridad del deseo Entre la perversión de lo prohibido Entre pasiones terrenales Entre los compromisos incumplidos Entre todo lo que se ha callado Entre la gente dañina. Entre todos los falsos nombres que le han puesto Entre besos desanimados Entre abrazos mal dados entre la Libertad de **** Si amigo, ahí estaba él, Todo indefenso, Nadie le cantaba una serenata Los poetas escribían solo para buscar otra conquista. Ya nadie quería saber de él. Tenía mala reputación. Me zarandeó tanto amigo verlo ahí. Pensé recogerlo, cubrirlo en sabanas de satín. Bañarlo y perfumarlo y hablarle de Benedetti, de Jesús, De toda la gente que todavía lo quiere. De pronto recordé, que él me debe varias a mí, y ahí lo deje…….que se siguiera desangrando como el me dejo a mí! LeydisProse 5/4/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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Vi, debe haber tres días, En las gradas de San Pedro, Una tenebrosa boda, Porque era toda de Negros. Parecía Matrimonio Concertado en el infierno: ***** esposo y negra esposa Y ***** acompañamiento. Sospecho yo que acostados Parecerán sus dos cuerpos, Junto el uno con el otro, Algodones y tintero. Hundíase de estornudos La calle por do volvieron: Que una boda semejante Hace dar más que un pimiento. Iban los dos de las manos Como pudieran dos cuervos, Otros dicen como grajos, Porque a grajos van oliendo. Con humos van de vengarse (Que siempre van de humos llenos) De los que, por afrentarlos, Hacen los labios traseros. Iba afeitada la novia Todo el tapetado gesto Con hollín y con carbón, Y con tinta de sombreros. Tan pobres son que una blanca No se halla entre todos ellos, Y por tener un cornado Casaron a este moreno. Él se llamaba Tomé, Y ella, Francisca del Puerto, Ella esclava, y él es clavo Que quiere hincársele en medio. Llegaron al ***** patio Donde está el ***** aposento, En donde la negra boda Ha de tener ***** efecto. Era una caballeriza, Y estaban todos inquietos, Que los abrasaban pulgas Por perrengues o por perros. A la mesa se sentaron, Donde también les pusieron Negros manteles y platos, Negra sopa y manjar ***** Echóles la bendición Un ***** veintidoseno, Con un rostro de azabache Y manos de terciopelo. Diéronles el vino tinto, Pan, entre mulato y prieto, Carbonada hubo, por ser Tizones los que comieron. Hubo jetas en la mesa Y en la boca de los dueños, Y hongos, por ser la boda De hongos, según sospecho. Trajeron muchas morcillas, Y hubo algunos que de miedo No las comieron, pensando Se comían a sí mesmos. Cuál por morder del mondongo, Se atarazaba algún dedo, Pues sólo diferenciaban En la uña de lo ***** Mas cuando llegó el tocino Hubo grandes sentimientos, Y pringados con pringadas Un rato se enternecieron. Acabaron de comer Y entró un ministro Guineo, Para darles aguamanos Con un coco y un caldero. Por toalla trujo al hombro Las bayetas de un entierro, Laváronse y quedó el agua Para ensuciar todo un Reino. Negros de ellos se sentaron Sobre unos negros asientos, Y en voces negras cantaron También denegridos versos: «Negra es la ventura De aquel casado Cuya Novia es Negra Y el dote en Blanco».
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Boda de negros
Vi, debe haber tres días, En las gradas de San Pedro, Una tenebrosa boda, Porque era toda de Negros. Parecía Matrimonio Concertado en el infierno: ***** esposo y negra esposa Y ***** acompañamiento. Sospecho yo que acostados Parecerán sus dos cuerpos, Junto el uno con el otro, Algodones y tintero. Hundíase de estornudos La calle por do volvieron: Que una boda semejante Hace dar más que un pimiento. Iban los dos de las manos Como pudieran dos cuervos, Otros dicen como grajos, Porque a grajos van oliendo. Con humos van de vengarse (Que siempre van de humos llenos) De los que, por afrentarlos, Hacen los labios traseros. Iba afeitada la novia Todo el tapetado gesto Con hollín y con carbón, Y con tinta de sombreros. Tan pobres son que una blanca No se halla entre todos ellos, Y por tener un cornado Casaron a este moreno. Él se llamaba Tomé, Y ella, Francisca del Puerto, Ella esclava, y él es clavo Que quiere hincársele en medio. Llegaron al ***** patio Donde está el ***** aposento, En donde la negra boda Ha de tener ***** efecto. Era una caballeriza, Y estaban todos inquietos, Que los abrasaban pulgas Por perrengues o por perros. A la mesa se sentaron, Donde también les pusieron Negros manteles y platos, Negra sopa y manjar ***** Echóles la bendición Un ***** veintidoseno, Con un rostro de azabache Y manos de terciopelo. Diéronles el vino tinto, Pan, entre mulato y prieto, Carbonada hubo, por ser Tizones los que comieron. Hubo jetas en la mesa Y en la boca de los dueños, Y hongos, por ser la boda De hongos, según sospecho. Trajeron muchas morcillas, Y hubo algunos que de miedo No las comieron, pensando Se comían a sí mesmos. Cuál por morder del mondongo, Se atarazaba algún dedo, Pues sólo diferenciaban En la uña de lo ***** Mas cuando llegó el tocino Hubo grandes sentimientos, Y pringados con pringadas Un rato se enternecieron. Acabaron de comer Y entró un ministro Guineo, Para darles aguamanos Con un coco y un caldero. Por toalla trujo al hombro Las bayetas de un entierro, Laváronse y quedó el agua Para ensuciar todo un Reino. Negros de ellos se sentaron Sobre unos negros asientos, Y en voces negras cantaron También denegridos versos: «Negra es la ventura De aquel casado Cuya Novia es Negra Y el dote en Blanco».
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