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"esmeraldas" poems
Verde vivienda— Tortura mia. Cuanto quisiera irme a mi casa— La casa de rosas rojas y llenas De amor y pasion para la ciudad. Blanca pureza— Tu voz me llama hasta al fondo del las raíces De la tierra, De la alma, De la corrupcion. Tu lengua dice muy calladito: “Viva Mexico”. No dejes que tu belleza desaparezca Dentro del crimen carmesí del paiz. Aunque me fui de tus manos a un ano, Quiero que sepas que te extrano. Visito tus pueblos esmeraldas seguido, Pero siempre te llevo conmigo. Por favor, mi vida, Gritame en el esplendor de marfil — Como lo hicistes ese quince de Septiembre Para que te escuche desde aqui: “Viva Mexico!” Tan potente, Tan triunfante— Nunca moriras.
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Jun 6, 2014
Jun 6, 2014 at 7:40 PM UTC
El Grito Fuerte (The Strong Cry)
Pasarás por mi vida sin saber que pasaste. Pasarás en silencio por mi amor y, al pasar, fingiré una sonrisa como un dulce contraste del dolor de quererte... y jamás lo sabrás. Soñaré con el nácar virginal de tu frente, soñaré con tus ojos de esmeraldas de mar, soñaré con tus labios desesperadamente, soñaré con tus besos... y jamás lo sabrás. 1 Quizás pases con otro que te diga al oído esas frases que nadie como yo te dirá; y, ahogando para siempre mi amor inadvertido, te amaré más que nunca... y jamás lo sabrás. 2 Yo te amaré en silencio como algo inaccesible, como un sueño que nunca lograré realizar; y el lejano perfume de mi amor imposible rozará tus cabellos... y jamás lo sabrás. Y si un día una lágrima denuncia mi tormento, -el tormento infinito que te debo ocultar-, te diré sonriente: «No es nada... Ha sido el viento». Me enjugaré una lágrima... ¡y jamás lo sabrás!
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Poema del renunciamiento
Sonho que tenho sonhado Para ti toda a minha vida, Fui peregrino sem guarida. Navegador num mar nunca navegado, Sonho que tenho sonhado. As giestas floridas são eternos quadros, Pecados meus infundados. Meu sorriso de criança, Flor de esperança. Mares brancos ou azulados, Amores bem-amados, Esmeraldas de azul-marinho, Aroma de rosmaninho. Victor Marques
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Apr 16, 2012
Apr 16, 2012 at 1:03 PM UTC
Sonho que Tenho sonhado
Metro mágico y rico que al alma expresas llameantes alegrías, penas arcanas, desde en los suaves labios de las princesas hasta en las bocas rojas de las gitanas. Las almas armoniosas buscan tu encanto, sonora rosa métrica que ardes y brillas, y España ve en tu ritmo, siente en tu canto sus hembras, sus claveles, sus manzanillas. Vibras al aire alegre como una cinta, el músico te adula, te ama el poeta; Rueda en ti sus fogosos paisajes pinta con la audaz policromía de su paleta. En ti el hábil orfebre cincela el marco en que la idea-perla su oriente acusa, o en tu cordaje armónico formas el arco con que lanza sus flechas la airada musa. A tu voz en el baile crujen las faldas, los piececitos hacen brotar las rosas e hilan hebras de amores las Esmeraldas en ruecas invisibles y misteriosas. La andaluza hechicera, paloma arisca, por ti irradia, se agita, vibra y se quiebra, con el lánguido gesto de la odalisca o las fascinaciones de la culebra. Pequeña ánfora lírica de vino llena compuesto por la dulce musa Alegría con uvas andaluzas, sal macarena, flor y canela frescas de Andalucía. Subes, creces, y vistes de pompas fieras; retumbas en el ruido de las metrallas, ondulas con el ala de las banderas, suenas con los clarines de las batallas. Tienes toda la lira: tienes las manos que acompasan las danzas y las canciones; tus órganos, tus prosas, tus cantos llanos y tus llantos que parten los corazones. Ramillete de dulces trinos verbales, jabalina de Diana la Cazadora, ritmo que tiene el filo de cien puñales, que muerde y acaricia, mata y enflora. Las Tirsis campesinas de ti están llenas, y aman, radiosa abeja, tus bordoneos; así riegas tus chispas las nochebuenas como adornas la lira de los Orfeos. Que bajo el sol dorado de Manzanilla que esta azulada concha del cielo baña, polítona y triunfante, la seguidilla es la flor del sonoro Pindo de España.
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Elogio de la seguidilla
Metro mágico y rico que al alma expresas llameantes alegrías, penas arcanas, desde en los suaves labios de las princesas hasta en las bocas rojas de las gitanas. Las almas armoniosas buscan tu encanto, sonora rosa métrica que ardes y brillas, y España ve en tu ritmo, siente en tu canto sus hembras, sus claveles, sus manzanillas. Vibras al aire alegre como una cinta, el músico te adula, te ama el poeta; Rueda en ti sus fogosos paisajes pinta con la audaz policromía de su paleta. En ti el hábil orfebre cincela el marco en que la idea-perla su oriente acusa, o en tu cordaje armónico formas el arco con que lanza sus flechas la airada musa. A tu voz en el baile crujen las faldas, los piececitos hacen brotar las rosas e hilan hebras de amores las Esmeraldas en ruecas invisibles y misteriosas. La andaluza hechicera, paloma arisca, por ti irradia, se agita, vibra y se quiebra, con el lánguido gesto de la odalisca o las fascinaciones de la culebra. Pequeña ánfora lírica de vino llena compuesto por la dulce musa Alegría con uvas andaluzas, sal macarena, flor y canela frescas de Andalucía. Subes, creces, y vistes de pompas fieras; retumbas en el ruido de las metrallas, ondulas con el ala de las banderas, suenas con los clarines de las batallas. Tienes toda la lira: tienes las manos que acompasan las danzas y las canciones; tus órganos, tus prosas, tus cantos llanos y tus llantos que parten los corazones. Ramillete de dulces trinos verbales, jabalina de Diana la Cazadora, ritmo que tiene el filo de cien puñales, que muerde y acaricia, mata y enflora. Las Tirsis campesinas de ti están llenas, y aman, radiosa abeja, tus bordoneos; así riegas tus chispas las nochebuenas como adornas la lira de los Orfeos. Que bajo el sol dorado de Manzanilla que esta azulada concha del cielo baña, polítona y triunfante, la seguidilla es la flor del sonoro Pindo de España.
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Bajo las alas rosa de este laurel florido, Amémonos. El viejo y eterno lampadario De la luna ha encendido su fulgor milenario Y este rincón de hierba tiene calor de nido.   Amémonos. Acaso haya un fauno escondido Junto al tronco del dulce laurel hospitalario Y llore al encontrarse sin amor, solitario, Mirando nuestro idilio frente al prado dormido.   Amémonos. La noche clara, aromosa y mística Tiene no sé qué suave dulzura cabalística. Somos grandes y solos sobre el haz de los campos.   Y se aman las luciérnagas entre nuestros cabellos, Con estremecimientos breves como destellos De vagas esmeraldas y extraños crisolampos.
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Amémonos
Pasando el mar el engañoso toro, volviendo la cerviz, el pie besaba de la llorosa ninfa, que miraba perdido de las ropas el decoro. Entre las aguas y las hebras de oro, ondas el fresco viento levantaba, a quien con los supiros ayudaba del mal guardado virginal tesoro. Cayéronsele a Europa de las faldas las rosas al decirle el toro amores, y ella con el dolor de sus guirnaldas, dicen que lleno el rostro de colores, en perlas convirtió sus esmeraldas, y dijo: «¡Ay triste yo!, ¡perdí las flores!».
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De europa y júplter
Porque son, niña, tus ojos verdes como el mar, te quejas; verdes los tienen las náyades, verdes los tuvo Minerva, y verdes son las pupilas de las hourís del Profeta.El verde es gala y ornato del bosque en la primavera; entre sus siete colores brillante el Iris lo ostenta, las esmeraldas son verdes; verde el color del que espera, y las ondas del océano y el laurel de los poetas.Es tu mejilla temprana rosa de escarcha cubierta, en que el carmín de los pétalos se ve al través de las perlas.Y sin embargo, sé que te quejas porque tus ojos crees que la afean, pues no lo creas.Que parecen sus pupilas húmedas, verdes e inquietas, tempranas hojas de almendro que al soplo del aire tiemblan.Es tu boca de rubíes purpúrea granada abierta que en el estío convida a apagar la sed con ella,Y sin embargo, sé que te quejas porque tus ojos crees que la afean, pues no lo creas.Que parecen, si enojada tus pupilas centellean, las olas del mar que rompen en las cantábricas peñas.Es tu frente que corona, crespo el oro en ancha trenza, nevada cumbre en que el día su postrera luz refleja.Y sin embargo, sé que te quejas porque tus ojos crees que la afean: pues no lo creas.Que entre las rubias pestañas, junto a las sienes semejan broches de esmeralda y oro que un blanco armiño sujetan.Porque son, niña, tus ojos verdes como el mar te quejas; quizás, si negros o azules se tornasen, lo sintieras.
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Rima xii
Sonreía en sus ojos, esmeraldas oscuras, -Ondas verdes y trémulas bajo ***** follaje - El ensueño de un alma que persigue un miraje, Un miraje en que flotan cosas blancas y puras. Y de pronto a su vista se extendieron llanuras Dilatadas y yermas. Y en el frío paisaje -Mar sin olas-vio un ave de albo y terso plumaje, Que moría mirando las etéreas alturas. Y soñaba...  Y sus ojos de esmeralda, a lo lejos, A la luz de una estrella, de murientes reflejos, Una barca veían por el viento impulsada. Y siguió pensativa, la cabeza en las manos, Con el alma errabunda por los mares lejanos, Con los ojos hundidos en la sombra callada.
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Sonreía en sus ojos...
Mejor que experto orfebre, Ruiz o Juan Arfe sea, Becerril o Ximenes, con arte delicado Rubíes, esmeraldas y perlas he engastado, Y mi ingenio las asas de las copas arquea. Haciendo ante los cielos de culpa el alma rea, Sobre plata y esmalte cincelé en el pecado En vez de un santo mártir, o a Cristo en cruz clavado, Ebrio a Baco y sin velos a Venus Citerea. Damasquiné el acero de estoques y puñales, Y ocupando mi orgullo en obras infernales Aventuré mi parte del celestial tesoro; Y al ver que ya se acerca mi día postrimero, Cual Fray Juan de Segovia, famoso orfebre, quiero Expirar, cincelando una custodia en oro.
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El viejo orfebre
¡Luna! ¡Corona de una testa inmensa, que te vas deshojando en sombras gualdas! ¡Roja corona de un Jesús que piensa trágicamente dulce de esmeraldas! ¡Luna! Alocado corazón celeste ¿porqué bogas así, dentro la copa llena de vino azul, hacia el oeste, cual derrotada y dolorida popa? ¡Luna! Y a fuerza de volar en vano, te holocaustas en ópalos dispersos: tú eres tal vez mi corazón gitano que vaga en el azul llorando versos!...
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Deshojación sagrada
Mirad: el arco de la vida traza el iris sobre el campo que verdea. Buscad vuestros amores, doncellitas, donde brota la fuente de la piedra. En donde el agua ríe y sueña y pasa, allí el romance del amor se cuenta. ¿No han de mirar un día, en vuestros brazos, atónitos, el sol de primavera, ojos que vienen a la luz cerrados, y que al partirse de la vida ciegan? ¿No beberán un día en vuestros senos los que mañana labrarán la tierra? ¡Oh, celebrad este domingo claro, madrecitas en flor, vuestras entrañas nuevas!. Gozad esta sonrisa de vuestra ruda madre. Ya sus hermosos nidos habitan las cigüeñas, y escriben en las torres sus blancos garabatos. Como esmeraldas lucen los musgos de las peñas. Entre los robles muerden los negros toros la menuda hierba, y el pastor que apacienta los merinos su pardo sayo en la montaña deja.
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Pascua de resurrección