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"enfermo" poems
Ansiar por ti no nosso doce leito, Lúgubres as noites de cansaço, Amar-te do fundo do peito, Vivo no teu regaço. Teu calor que tua doença cura, Sentimento puro e forte, Amar-te com meiguices e ternura, Enlace da nossa sorte. O barco sem velas nos conduz, Carrocéis que rodeais  o ermo. Amar-te com palavras feitas de luz, Por ti estou enfermo. Juntar ao teu meu coração, Sofrer com excelsa mágoa, Amar-te com gratidão, Minha musa bem amada. Victor Marques
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Jul 7, 2010
Jul 7, 2010 at 4:11 AM UTC
AMAR-TE
Viendo a Garrik -actor de la Inglaterra- el pueblo al aplaudirlo le decía: «Eres el más gracioso de la tierra y el más feliz...»                                  Y el cómico reía. Víctimas del spleen, los altos lores, en sus noches más negras y pesadas, iban a ver al rey de los actores y cambiaban su spleen en carcajadas. Una vez, ante un médico famoso, llegóse un hombre de mirar sombrío: «Sufro -le dijo-, un mal tan espantoso como esta palidez del rostro mío.»Nada me causa encanto ni atractivo; no me importan mi nombre ni mi suerte en un eterno spleen muriendo vivo, y es mi única ilusión, la de la muerte».-Viajad y os distraeréis.                                               - ¡Tanto he viajado! -Las lecturas buscad.                                           -¡Tanto he leído! -Que os ame una mujer.                                                 -¡Si soy amado! -¡Un título adquirid!                                       -¡Noble he nacido! -¿Pobre seréis quizá?                                           -Tengo riquezas -¿De lisonjas gustáis?                                           -¡Tantas escucho! -¿Que tenéis de familia?                                               -Mis tristezas -¿Vais a los cementerios?                                                 -Mucho... mucho... -¿De vuestra vida actual, tenéis testigos? -Sí, mas no dejo que me impongan yugos; yo les llamo a los muertos mis amigos; y les llamo a los vivos mis verdugos.-Me deja -agrega el médico- perplejo vuestro mal y no debo acobardaros; Tomad hoy por receta este consejo: sólo viendo a Garrik, podréis curaros. -¿A Garrik?                         -Sí, a Garrik... La más remisa y austera sociedad le busca ansiosa; todo aquél que lo ve, muere de risa: tiene una gracia artística asombrosa.-¿Y a mí, me hará reír?                                               -¡Ah!, sí, os lo juro, él sí y nadie más que él; mas... ¿qué os inquieta? -Así -dijo el enfermo- no me curo; ¡Yo soy Garrik!... Cambiadme la receta.¡Cuántos hay que, cansados de la vida, enfermos de pesar, muertos de tedio, hacen reír como el actor suicida, sin encontrar para su mal remedio!¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora! ¡Nadie en lo alegre de la risa fíe, porque en los seres que el dolor devora, el alma gime cuando el rostro ríe!Si se muere la fe, si huye la calma, si sólo abrojos nuestra planta pisa, lanza a la faz la tempestad del alma, un relámpago triste: la sonrisa.El carnaval del mundo engaña tanto, que las vidas son breves mascaradas; aquí aprendemos a reír con llanto y también a llorar con carcajadas.
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Reír llorando
Viendo a Garrik -actor de la Inglaterra- el pueblo al aplaudirlo le decía: «Eres el más gracioso de la tierra y el más feliz...»                                  Y el cómico reía. Víctimas del spleen, los altos lores, en sus noches más negras y pesadas, iban a ver al rey de los actores y cambiaban su spleen en carcajadas. Una vez, ante un médico famoso, llegóse un hombre de mirar sombrío: «Sufro -le dijo-, un mal tan espantoso como esta palidez del rostro mío.»Nada me causa encanto ni atractivo; no me importan mi nombre ni mi suerte en un eterno spleen muriendo vivo, y es mi única ilusión, la de la muerte».-Viajad y os distraeréis.                                               - ¡Tanto he viajado! -Las lecturas buscad.                                           -¡Tanto he leído! -Que os ame una mujer.                                                 -¡Si soy amado! -¡Un título adquirid!                                       -¡Noble he nacido! -¿Pobre seréis quizá?                                           -Tengo riquezas -¿De lisonjas gustáis?                                           -¡Tantas escucho! -¿Que tenéis de familia?                                               -Mis tristezas -¿Vais a los cementerios?                                                 -Mucho... mucho... -¿De vuestra vida actual, tenéis testigos? -Sí, mas no dejo que me impongan yugos; yo les llamo a los muertos mis amigos; y les llamo a los vivos mis verdugos.-Me deja -agrega el médico- perplejo vuestro mal y no debo acobardaros; Tomad hoy por receta este consejo: sólo viendo a Garrik, podréis curaros. -¿A Garrik?                         -Sí, a Garrik... La más remisa y austera sociedad le busca ansiosa; todo aquél que lo ve, muere de risa: tiene una gracia artística asombrosa.-¿Y a mí, me hará reír?                                               -¡Ah!, sí, os lo juro, él sí y nadie más que él; mas... ¿qué os inquieta? -Así -dijo el enfermo- no me curo; ¡Yo soy Garrik!... Cambiadme la receta.¡Cuántos hay que, cansados de la vida, enfermos de pesar, muertos de tedio, hacen reír como el actor suicida, sin encontrar para su mal remedio!¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora! ¡Nadie en lo alegre de la risa fíe, porque en los seres que el dolor devora, el alma gime cuando el rostro ríe!Si se muere la fe, si huye la calma, si sólo abrojos nuestra planta pisa, lanza a la faz la tempestad del alma, un relámpago triste: la sonrisa.El carnaval del mundo engaña tanto, que las vidas son breves mascaradas; aquí aprendemos a reír con llanto y también a llorar con carcajadas.
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Ansiar por ti no nosso doce leito, Noites de prazer e cansaço, Ter junto ao peito, Vivo em teu regaço. Calar doença sem cura, Sentimento sem norte, Sensibilidade e ternura, Tolerante e com sorte. O barco te conduz, Os cedros no ermo, Palavras com raios de luz, Por ti estou enfermo. Teu nobre coração, Claro como a água, Dar-te minha mão, Terra e enxada. Vic Alex
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Apr 19, 2010
Apr 19, 2010 at 3:36 AM UTC
Amar-te
por que me dices que me quieres ya cuando no me tienes enfrente de ti. Hasta cuando sera el dia que te escuche pronunciar esas dos palabras en mi cara. Hasta cuando existirá tal reciprocidad? Que valor tiene mi persona al entrañar semejantes sensaciones. Hasta ahora he osado en preguntarme a donde chingados me estoy dirigiendo? Por que la pesada tristeza y la pirámide de depresión? Por que este dolor no me deja en paz? No es patética mi forma de ser? Al dejar que un "problema" tan estúpido me provoque matar o matarme me duele el pecho de verdad al pensar que me quieres a tu lado cuando te has ido. me duele el estomago al pensar las mas de 7 veces que me rompiste el corazón. Me destruiste, me frustraste. Nauseas y ansias, fueron lo que me regalaste. me rompiste a la mitad. y a veces siento que no te importa. Ni una pizca de importancia. Solo te importas tu, tu y tu. y tus propias grietas tu umbral del dolor la mano que has dejado ir. el maldito lazo que te une de por vida al oscuro y persistente reflejo en carne del pasado. sonríes cuando tu verdugo blande la guadaña sobre tu corazón. Simplemente me esta matando que lo ames a el tanto como te amo yo. y el pobre enfermo que se llevara el premio mayor. Quieres dejarme atrás.
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May 21, 2014
May 21, 2014 at 1:09 PM UTC
Otro escrito mas del corazón de un pobre diablo.
En los paisajes de Mansiche labra imperiales nostalgias el crepúsculo; y lábrase la raza en mi palabra, como estrella de sangre a flor de músculo. El campanario dobla... No hay quien abra la capilla... Diríase un opúsculo bíblico que muriera en la palabra de asiática emoción de este crepúsculo. Un poyo con tres patas, es retablo en que acaban de alzar labios en coro la eucaristía de una chicha de oro. Más allá de los ranchos surge al viento el humo oliendo a sueño y a establo, como si se exhumara un firmamento. La anciana pensativa, cual relieve de un bloque pre-incaico, hila que hila; en sus dedos de Mama el huso leve la lana gris de su vejez trasquila. Sus ojos de esclerótica de nieve un ciego sol sin luz guarda y mutila...! Su boca está en desdén, y en calma aleve su cansancio imperial tal vez vigila. Hay ficus que meditan, melenudos trovadores incaicos en derrota, la rancia pena de esta cruz idiota, en la hora en rubor que ya se escapa, y que es lago que suelda espejos rudos donde náufrago llora Manco-Cápac. Como viejos curacas van los bueyes camino de Trujillo, meditando... Y al hierro de la tarde, fingen reyes que por muertos dominios van llorando. En el muro de pie, pienso en las leyes que la dicha y la angustia van trocando: ya en las viudas pupilas de los bueyes se pudren sueños qué no tienen cuándo. La aldea, ante su paso, se reviste de un rudo gris, en que un mugir de vaca se aceita en sueño y emoción de huaca. Y en el festín del cielo azul yodado gime en el cáliz de la esquila triste un viejo corequenque desterrado. La Grama mustia, recogida, escueta ahoga no sé qué protesta ignota: parece el alma exhausta de un poeta, arredrada en un gesto de derrota. La Ramada ha tallado su silueta, cadavérica jaula, sola y rota, donde mi enfermo corazón se aquieta en un tedio estatual de terracota. Llega el canto sin sal del mar labrado en su máscara bufa de canalla que babea y da tumbos, ahorcado! La niebla hila una venda al cerro lila que en ensueños miliarios se enmuralla, como un huaco gigante que vigila.
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Nostalgias imperiales
En los paisajes de Mansiche labra imperiales nostalgias el crepúsculo; y lábrase la raza en mi palabra, como estrella de sangre a flor de músculo. El campanario dobla... No hay quien abra la capilla... Diríase un opúsculo bíblico que muriera en la palabra de asiática emoción de este crepúsculo. Un poyo con tres patas, es retablo en que acaban de alzar labios en coro la eucaristía de una chicha de oro. Más allá de los ranchos surge al viento el humo oliendo a sueño y a establo, como si se exhumara un firmamento. La anciana pensativa, cual relieve de un bloque pre-incaico, hila que hila; en sus dedos de Mama el huso leve la lana gris de su vejez trasquila. Sus ojos de esclerótica de nieve un ciego sol sin luz guarda y mutila...! Su boca está en desdén, y en calma aleve su cansancio imperial tal vez vigila. Hay ficus que meditan, melenudos trovadores incaicos en derrota, la rancia pena de esta cruz idiota, en la hora en rubor que ya se escapa, y que es lago que suelda espejos rudos donde náufrago llora Manco-Cápac. Como viejos curacas van los bueyes camino de Trujillo, meditando... Y al hierro de la tarde, fingen reyes que por muertos dominios van llorando. En el muro de pie, pienso en las leyes que la dicha y la angustia van trocando: ya en las viudas pupilas de los bueyes se pudren sueños qué no tienen cuándo. La aldea, ante su paso, se reviste de un rudo gris, en que un mugir de vaca se aceita en sueño y emoción de huaca. Y en el festín del cielo azul yodado gime en el cáliz de la esquila triste un viejo corequenque desterrado. La Grama mustia, recogida, escueta ahoga no sé qué protesta ignota: parece el alma exhausta de un poeta, arredrada en un gesto de derrota. La Ramada ha tallado su silueta, cadavérica jaula, sola y rota, donde mi enfermo corazón se aquieta en un tedio estatual de terracota. Llega el canto sin sal del mar labrado en su máscara bufa de canalla que babea y da tumbos, ahorcado! La niebla hila una venda al cerro lila que en ensueños miliarios se enmuralla, como un huaco gigante que vigila.
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En un mundo de cristal que no puede ser roto, Monstruos muestran amor y el heroe consigue enfermo. El mundo al reves y comio un arco de iris, El predicador pidió por una Dos Equis. Fui buscando por algo que no puedo recordar, Pero yo se que es algo que nunca yo he visto. En mi camino un hombre viejo me detuvo, y dijo, HIJO. Ven conmigo! Asi, yo fui. Todavia no puedo recordar, Algo sobre los duraznos en las playas, o tal vez eran papayas, Pero nos encontramos un fuego que nos mantuvo frio. Durante el noche el sol herido mis ojos, y a la vez yo recordé todo que yo sabe.
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Dec 3, 2016
Dec 3, 2016 at 1:41 PM UTC
La Puerta
Ha muchos años que busco el yermo, ha muchos años que vivo triste, ha muchos años que estoy enfermo, ¡y es por el libro que tú escribiste! ¡Oh Kempis, antes de leerte amaba la luz, las vegas, el mar Oceano; mas tú dijiste que todo acaba, que todo muere, que todo es vano! Antes, llevado de mis antojos, besé los labios que al beso invitan, las rubias trenzas, los grande ojos, ¡sin acordarme que se marchitan! Mas como afirman doctores graves, que tú, maestro, citas y nombras, que el hombre pasa como las naves, como las nubes, como las sombras... huyo de todo terreno lazo, ningún cariño mi mente alegra, y con tu libro bajo del brazo voy recorriendo la noche negra... ¡Oh Kempis, Kempis, asceta yermo, pálido asceta, qué mal me hiciste! ¡Ha muchos años que estoy enfermo, y es por el libro que tú escribiste!
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A kempis
Levanten sus copas que hoy la suerte se cierne a la botella Dionisio pagó con sangre el trago amargo de la pérdida. Laureada la seda que envuelve el óbito de tu destino, sobre el tinto que ateza de luto tu pecho atribulan sus enemigos en la cómplice oscuridad de un bar olvidado que arrulla en secreto la muerte bajo un mar de Ginebra Que aguarda entre mentiras al íntimo ritual que sienta el pulso y añeja el vértigo de tus palabras Petaca en mano que enciende tu aliento desgaja tus venas de oporto y ron y pinta de sanguinos matices la náusea ... que apacigua el lamento de tu Ménade solitaria que entre espectros alcoholizados maldice el acre juicio del azar Danza macabra que funde sus lenguas profanas, en la misma apática letanía Maldita esa noche de julio parda como el veneno que rezuman tus vísceras parda como la trama endeble que corrompe tu hígado enfermo Maldita la sed en tus ojos vidriosos negros como el nectar que escancian la Nísiades en la viña de tu cárdena mortaja. Maldito el recuerdo que aún te ve Sentado con beoda inocencia donde van a morir las ratas y un perro viejo sella con vos su pródigo pacto secuaz Que entre pitada y pitada escapan a vos en susurros los versos del turco Jayyam batiendo suspiros al aire flotando en castillos de alquitrán Que pensando en la muerte borracho y con voz cansada solías preguntar ¿Habrá allí una pizca de lima que bese el salitre de sus dedos renegridos?
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Jul 12, 2015
Jul 12, 2015 at 1:31 PM UTC
Elegía a Nefú
Não sei como é viver em paz, Canta o sapo e bom rapaz. As cabras pastam nos montes, Burros e frescas fontes. Tantos problemas sociais, Politiquice e  coisas banais. O ser humano tenta ser justo, Hipócrita a qualquer custo. Sociedade portuguesa tão triste, Nossa identidade existe. Enfermo em águas termais bem quentes, Amor a nossos semelhantes. Outrora nossos navegadores o mar eternizaram, Dragões e tormentas ultrapassaram. Hoje estamos num tempo perdido sem beleza, Falta amor à mãe natureza. Victor Marques
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Jan 6, 2014
Jan 6, 2014 at 3:18 AM UTC
A nossa Identidade na Natureza
Yo nací un día que Dios estuvo enfermo. Todos saben que vivo, que soy malo; y no saben del diciembre de ese enero. Pues yo nací un día que Dios estuvo enfermo. Hay un vacío en mi aire metafísico que nadie ha de palpar: el claustro de un silencio que habló a flor de fuego. Yo nací un día que Dios estuvo enfermo. Hermano, escucha, escucha... Bueno. Y que no me vaya sin llevar diciembres, sin dejar eneros. Pues yo nací un día que Dios estuvo enfermo. Todos saben que vivo, que mastico... Y no saben por qué en mi verso chirrían, oscuro sinsabor de féretro, luyidos vientos desenroscados de la Esfinge preguntona del Desierto. Todos saben... Y no saben que la luz es tísica, y la Sombra gorda... Y no saben que el Misterio sintetiza... que él es la joroba musical y triste que a distancia denuncia el paso meridiano de las lindes a las Lindes. Yo nací un día que Dios estuvo enfermo, grave.
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Espergesia
Porque puedes jugar con mi Corazon No te da razon a tratar me asi Me tocas como no otro Me amas como a nadien mas Pero te veo con ella y mi Corazon Se siente enfermo Como nunca mas
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Nov 28, 2011
Nov 28, 2011 at 9:37 PM UTC
Nunca Mas
El cielo llora, no por desamores ni por una muerte, llora por la falta de llanto de tanta gente Pide clemencia el indigente, algo para comer bajo la lluvia que moja los pocos billetes, no alcanzan de todas maneras Las lágrimas no salieron de los rostros, se condensaron en pensamientos que inundaron el domo celeste que cubre nuestras cabezas Ahora nos empapa inclemente, no ve si moja al niño, al anciano o al enfermo no escatima en gotas frías se sienten como notas graves en un piano viejo Mientras, abro el paraguas, no para cesar el llanto, sino para ignorarlo, como me han enseñado
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Aug 31, 2017
Aug 31, 2017 at 10:43 AM UTC
Lluvia
A caballo, Tarumba, hay que montar a caballo para recorrer este país, para conocer a tu mujer, para desear a la que deseas, para abrir el hoyo de tu muerte, para levantar tu resurrección. A caballo tus ojos, el salmo de tus ojos, el sueño de tus piernas cansadas. A caballo en el territorio de la malaria, tiempo enfermo, hembra caliente, risa a gotas. A donde llegan noticias de vírgenes, periódicos con santos, y telegramas de corazones deportivos como una bandera. A caballo, Tarumba, sobre el río, sobre la laja de agua, la vigilia, la hoja frágil del sueño (cuando tus manos se despiertan con nalgas), y el vidrio de la muerte en el que miras tu corazón pequeño. A caballo, Tarumba, hasta el vertedero del sol.
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Untitled
I No intervalo do incessante Para lá do perceptível emaranhado numa zona incerta quando a noite é mais de trevas E um quarto bem estreito é exageradamente infindo ora ali o oniromante De outrora letargo de outro nome alcunhado que agora desperto aprende a dormir recônditos respiros rebuliços arredores vasos sanguíneos coléricas vozes vislumbra o enfermo sem remédio sem cura Um quadro preto um naufrágio II Jaz adormecido em cama de pedras com colcha de espinhos Lá dentro avenidas movimentadas sussurram verdades cheias de  agudos ângulos, retos, obtusos com vértices nas curvas semicirculares Um rompante inaudível turbilhões de incertezas de vozes cegas emergindo da fresta tenebrosa que brilha o **** cobiçado de seios de coxas de longos cabelos loiros de pele negra de pele vermelha de pele amarela peles tão alvas quanto a neve Uma avalanche de inseguranças Correntes de ferro enferrujadas que rasgam a carne com tétano e o sangue escorre num rio plácido repleto de peixes e tartarugas de ondinas e sereias onde banham as musas que cantam o canto de Morfeu como eólia lira que entorpece e inspira o oniromante que ali adormeceu III No sonho de um sonho há um sonho esquecido guardado a sete fechos no fundo inflexível de imagens arquetípicas de desejos obscuros de visões aterradoras de um jovem bem febril devagar vai adentrando nessa estranha entrelinha qual razão do desconexo desconstrói o findo dia tenazes vozes em seus ouvidos reproduzidas como brados brotam atroadas de estrondosas trovejadas Neste tempo sem um tempo há tempos transcorrido inesperados fragmentos reprimidos e esquecidos Por frações de um instante trafegando entre a memória dos dias das noites do futuro do passado e das histórias Clareiam-se como cruz como carga no caminho Cultuando a culpa a luz jaz oculta na cova deslembrada Estreitos fios a lumiar o teto escuro tomam forma entrelaçada da aurora Rompe o limiar do céu noturno E abre os olhos pra não perder a hora �
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Dec 26, 2016
Dec 26, 2016 at 5:59 AM UTC
Alucinações Hipnagógicas
I No intervalo do incessante Para lá do perceptível emaranhado numa zona incerta quando a noite é mais de trevas E um quarto bem estreito é exageradamente infindo ora ali o oniromante De outrora letargo de outro nome alcunhado que agora desperto aprende a dormir recônditos respiros rebuliços arredores vasos sanguíneos coléricas vozes vislumbra o enfermo sem remédio sem cura Um quadro preto um naufrágio II Jaz adormecido em cama de pedras com colcha de espinhos Lá dentro avenidas movimentadas sussurram verdades cheias de  agudos ângulos, retos, obtusos com vértices nas curvas semicirculares Um rompante inaudível turbilhões de incertezas de vozes cegas emergindo da fresta tenebrosa que brilha o **** cobiçado de seios de coxas de longos cabelos loiros de pele negra de pele vermelha de pele amarela peles tão alvas quanto a neve Uma avalanche de inseguranças Correntes de ferro enferrujadas que rasgam a carne com tétano e o sangue escorre num rio plácido repleto de peixes e tartarugas de ondinas e sereias onde banham as musas que cantam o canto de Morfeu como eólia lira que entorpece e inspira o oniromante que ali adormeceu III No sonho de um sonho há um sonho esquecido guardado a sete fechos no fundo inflexível de imagens arquetípicas de desejos obscuros de visões aterradoras de um jovem bem febril devagar vai adentrando nessa estranha entrelinha qual razão do desconexo desconstrói o findo dia tenazes vozes em seus ouvidos reproduzidas como brados brotam atroadas de estrondosas trovejadas Neste tempo sem um tempo há tempos transcorrido inesperados fragmentos reprimidos e esquecidos Por frações de um instante trafegando entre a memória dos dias das noites do futuro do passado e das histórias Clareiam-se como cruz como carga no caminho Cultuando a culpa a luz jaz oculta na cova deslembrada Estreitos fios a lumiar o teto escuro tomam forma entrelaçada da aurora Rompe o limiar do céu noturno E abre os olhos pra não perder a hora �
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Vengada la hermosa Filis de los agravios de Fabio a verle viene al aldea enfermo de desengaños. A ruego de los pastores baja de su monte al prado, que como se ve querida da a entender que la forzaron. Eso mismo que desea, quiere que la estén rogando, que sube al gusto los precios amor conforme a los años. Huyóse Fabio celoso, pensó Fabio hallar sagrado, pero hay estados de amor que está en el remedio el daño. ¡Desdichado del que llega a tiempo tan desdichado que le matan los remedios con que muchos quedan sanos! En fin, a Fabio rendido viene a ver su dueño ingrato, alegre porque es amor en las venganzas villano. No va sin galas a verle, aunque pudiera escusarlo, que la mayor hermosura no deja en casa el cuidado. Lleva de palmilla verde saya y sayuelo bizarro, con pasamanos de plata si en ellos pone las manos. No lleva cosa en el cuello que Fabio le hubiese dado, porque no entienda que viven memorias de sus regalos. Joyas lleva que él no ha visto, no porque le ha hecho agravio, mas porque sepan ausencias que no está seguro el campo. Con una cinta de cifras lleva el cabello apretado, que quien gusta de dar celos se vale de mil engaños. De rebociño le sirve para mayor desenfado el capote de los ojos bordado de negros rayos. En argentadas chinelas listones lleva, admirados de que quepan tantos bríos en tan pequeños espacios. Llegó Filis al aldea, entró en su casa de Fabio, los pastores la reciben como al sol los montes altos. Dando perlas con la risa extiende a todos los brazos, que gana mares de amor y da perlas de barato. Apenas Fabio la mira cuando a un tiempo se bañaron el alma en pura alegría, los ojos en tierno llanto. No hablaron los dos tan presto, aunque los ojos hablaron, Filis porque no quería, Fabio porque quiere tanto. Cuando en esta suspensión los dos se encuentran mirando a un tiempo bajan los ojos como que envidian de falso. Habló Filis y tuvieron alma de coral sus labios, que ver humilde al rendido hace piadoso al vengado. A Fabio culpa le pone que es error hacer, amando, con la lengua valentías, si el alma no tiene manos. Él responde y se disculpa, que viendo cerca los brazos, pide perdón ofendido quien ama desengañado.
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Guzmán el bravo
Vengada la hermosa Filis de los agravios de Fabio a verle viene al aldea enfermo de desengaños. A ruego de los pastores baja de su monte al prado, que como se ve querida da a entender que la forzaron. Eso mismo que desea, quiere que la estén rogando, que sube al gusto los precios amor conforme a los años. Huyóse Fabio celoso, pensó Fabio hallar sagrado, pero hay estados de amor que está en el remedio el daño. ¡Desdichado del que llega a tiempo tan desdichado que le matan los remedios con que muchos quedan sanos! En fin, a Fabio rendido viene a ver su dueño ingrato, alegre porque es amor en las venganzas villano. No va sin galas a verle, aunque pudiera escusarlo, que la mayor hermosura no deja en casa el cuidado. Lleva de palmilla verde saya y sayuelo bizarro, con pasamanos de plata si en ellos pone las manos. No lleva cosa en el cuello que Fabio le hubiese dado, porque no entienda que viven memorias de sus regalos. Joyas lleva que él no ha visto, no porque le ha hecho agravio, mas porque sepan ausencias que no está seguro el campo. Con una cinta de cifras lleva el cabello apretado, que quien gusta de dar celos se vale de mil engaños. De rebociño le sirve para mayor desenfado el capote de los ojos bordado de negros rayos. En argentadas chinelas listones lleva, admirados de que quepan tantos bríos en tan pequeños espacios. Llegó Filis al aldea, entró en su casa de Fabio, los pastores la reciben como al sol los montes altos. Dando perlas con la risa extiende a todos los brazos, que gana mares de amor y da perlas de barato. Apenas Fabio la mira cuando a un tiempo se bañaron el alma en pura alegría, los ojos en tierno llanto. No hablaron los dos tan presto, aunque los ojos hablaron, Filis porque no quería, Fabio porque quiere tanto. Cuando en esta suspensión los dos se encuentran mirando a un tiempo bajan los ojos como que envidian de falso. Habló Filis y tuvieron alma de coral sus labios, que ver humilde al rendido hace piadoso al vengado. A Fabio culpa le pone que es error hacer, amando, con la lengua valentías, si el alma no tiene manos. Él responde y se disculpa, que viendo cerca los brazos, pide perdón ofendido quien ama desengañado.
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Por el amplio silencio del instante pasa un vago temor. Tal vez gira la puerta sin motivo y se recoge una visión distante, como si el alma fuese un mirador. Afuera canta un pájaro cautivo y con gota fugaz el surtidor. Tal vez fingen las cortinas altas plegarse al toque de una mano intrusa, y el incierto rumor a las pupilas del enfermo acusa un camino de llanto en derredor. En sus ojos opacos, mortecinos, se reflejan las cosas con candor, mientras la queja fluye a los labios exangües de dolor. Cuenta la Hermana cuentas de rosario y piensa en el Calvario del Señor. Pero invade la sombra vespertina un extraño temor, y en el péndulo inmóvil se adivina la séptima caída del amor. Tal vez gira la puerta sin motivo. Afuera canta un pájaro cautivo, y con gota fugaz el surtidor.
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El enfermo
La mariposa volotea y arde -con el sol- a veces. Mancha volante y llamarada, ahora se queda parada sobre una hoja: que la mece. Me decían: -No tienes nada. No estás enfermo. Te parece. Yo tampoco decía nada. Y pasó el tiempo de las mieses. Hoy una mano de congoja llena de otoño el horizonte. Y hasta de mi alma caen hojas. Me decían: -No tienes nada. No estás enfermo. Te parece. Era la hora de las espigas. El sol, ahora, convalece. Todo se va en la vida, amigos. Se va o perece. Se va la mano que te induce. Se va o perece. Se va la rosa que desates. También la boca que te bese. El agua, la sombra y el vaso. Se va o perece. Pasó la hora de las espigas. El sol, ahora, convalece. Su lengua tibia me rodea. También me dice: -Te parece. La mariposa volotea, revolotea, y desaparece.
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Mariposa de otoño
Hermano: hay cuatro o cinco nombres obscuros que sangran la poesía. El exterminio asiste a los amantes. Hay quien sin darse cuenta camina en el suicidio como si visitara la muerte de un extraño. El hombre dice polvo y soledad y angustia. La esperanza, asustada, se refugia en los niños y en los tontos y en nosotros, los que todavía, por la gracia del verbo, somos desgraciados. La tierra ignora, el hombre trata de conocer, levanta la cabeza en que los ojos brillan. Hermano: estoy enfermo, estamos bebiendo diariamente vida y muerte mezcladas, en nuestro pan hay piedras, tenemos sucio el llanto, acudimos a nuestro corazón como a una casa limpia, pero tenemos que dormir sobre montones de basura y cuando llega el día no podemos tomar leche al pie de la vaca sino brebajes de perdición en manos de brujas. Amanecer no es hoy darse cuenta del día. La sangre a veces se congela en los ojos que quieren ver el mundo. Tu mano de amor se hará de piedra si tratas de secar el llanto a tu vecino. No hables, no escuches nada, no socorras, no llames en tu auxilio, que cada quien se ahogue bajo sus propios gritos, en sus gestos de espanto para la mímica universal. Hermano: tu desaliento no tiene sentido, óyeme hablar de la primavera. Yo siento a veces que los pulmones se me quiebran, que la carne toda se me quiebra igual que un vidrio golpeado por un martillo; siento que alguien les aprieta el pescuezo a los pájaros dentro de las jaulas, que alguien mete un perro y un gato en un costal, que les dan con un mazo en la nuca a los corderos, que degüellan niñas, juntándoles la cabeza a la espalda, pero óyeme hablar de la primavera. La miel se cosecha todavía en las bodegas y en los libros. La ternura existe. Vamos a morirnos cada quien en su sitio calladamente. No hay que darle importancia.
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Carta a jorge
Hermano: hay cuatro o cinco nombres obscuros que sangran la poesía. El exterminio asiste a los amantes. Hay quien sin darse cuenta camina en el suicidio como si visitara la muerte de un extraño. El hombre dice polvo y soledad y angustia. La esperanza, asustada, se refugia en los niños y en los tontos y en nosotros, los que todavía, por la gracia del verbo, somos desgraciados. La tierra ignora, el hombre trata de conocer, levanta la cabeza en que los ojos brillan. Hermano: estoy enfermo, estamos bebiendo diariamente vida y muerte mezcladas, en nuestro pan hay piedras, tenemos sucio el llanto, acudimos a nuestro corazón como a una casa limpia, pero tenemos que dormir sobre montones de basura y cuando llega el día no podemos tomar leche al pie de la vaca sino brebajes de perdición en manos de brujas. Amanecer no es hoy darse cuenta del día. La sangre a veces se congela en los ojos que quieren ver el mundo. Tu mano de amor se hará de piedra si tratas de secar el llanto a tu vecino. No hables, no escuches nada, no socorras, no llames en tu auxilio, que cada quien se ahogue bajo sus propios gritos, en sus gestos de espanto para la mímica universal. Hermano: tu desaliento no tiene sentido, óyeme hablar de la primavera. Yo siento a veces que los pulmones se me quiebran, que la carne toda se me quiebra igual que un vidrio golpeado por un martillo; siento que alguien les aprieta el pescuezo a los pájaros dentro de las jaulas, que alguien mete un perro y un gato en un costal, que les dan con un mazo en la nuca a los corderos, que degüellan niñas, juntándoles la cabeza a la espalda, pero óyeme hablar de la primavera. La miel se cosecha todavía en las bodegas y en los libros. La ternura existe. Vamos a morirnos cada quien en su sitio calladamente. No hay que darle importancia.
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Gaspar, si enfermo está mi bien, decidle que yo tengo de amor el alma enferma, y en esta soledad desierta y yerma, lo que sabéis que paso persuadilde. Y para que el rigor temple, advertilde que el médico también tal vez enferma, y que segura de mi ausencia duerma, que soy leal cuanto presente humilde. Y advertilde también, si el mal porfía, que trueque mi salud y su accidente, que la tengo el alma se la envía. Decilde que del trueco se contente, mas ¿para qué le ofrezco salud mía? Que no tiene salud quien está ausente.
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Al contador gaspar de barrionuevo
Yo naci un dia que Dios estuvo enfermo. -Cesar Vallejo How to write like Vallejo & breathe his poetry? Write as if I am seeing the true Peruvian sky that inspired his solitude & thousand times longing. Tell me, how to weave words like how he penned the silk cobweb missing its spider-child. Sadly, the spider died tragic lost, it was. The cobweb fell only to find the dusty ground but only a poet, true to his words, could redeem its memories. How to write like Vallejo & let in my fingers flow the solitary spirit of the aesthetic? Words after words sigh after sigh & let the womb of the poet’s love give birth to verse after verse. If only that womb can bring the spider back. If only that womb can see poet’s tears for that spider that once he drunk those words with as he stares blank with his eyes dead as an oak to the wall of his poetic friend.
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Dec 9, 2016
Dec 9, 2016 at 10:42 PM UTC
How to Write Like Vallejo?
recônditos respiros rebuliços arredores vasos sanguíneos vozes coléricas grita o enfermo sem remédio sem cura Um quadro preto Um naufrágio
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Jul 5, 2015
Jul 5, 2015 at 10:29 PM UTC
O fim
Tiranos momentos, se encuentran tan lejos. Gobiernan las vistas, gobiernan lo nuestro. Difuso y añejo, de tu rostro, el recuerdo. Ya pocos y fríos son nuestros encuentros. Tirano es el tiempo, te mueves tan recto. Inalterable, ni con el mejor beso. Te esfumas, te aprieto, te escurres de nuevo. Por favor, sólo este instante deseo. Y ella, pospone la visita, a mí, enfermo. Por simples deberes. Compromisos, trabajos o  paseos. Nuestra despedida, desatada nos viene. Aprovecha, estoy todavía despierto. Hay algo que aún no comprendes. Lo mio por ti, no es eterno. Estoy aquí, aguardando el llamado. Ven cuanto antes, que te quiero. Te espero, te espero escribiendo.
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Mar 1, 2018
Mar 1, 2018 at 9:32 PM UTC
Probando el Vestido
En la cúspide radiante que el metal de mi persona dilucida y perfecciona, y en que una mano celeste y otra de tierra me fincan sobre la sien la corona; en la orgía matinal en que me ahogo en azul y soy como un esmeril y central y esencial como el rosal; en la gloria en que melifluo soy activamente casto porque lo vivo y lo inánime se me ofrece gozoso como pasto; en esta mística gula en que mi nombre de pila es una candente cábala que todo lo engrandece y lo aniquila; he descubierto mi símbolo en el candil en forma de bajel que cuelga de las cúpulas criollas su cristal sabio y su plegaria fiel. ¡Oh candil, oh bajel, frente al altar cumplimos, en dúo recóndito, un solo mandamiento: venerar! Embarcación que iluminas a las piscinas divinas: en tu irisada presencia mi humildad se esponja y se anaranja, porque en la muda eminencia están anclados contigo el vuelo de mis gaviotas y el humo sollozante de mis flotas. ¡Oh candil, oh bajel: Dios ve tu pulso y sabe que anonadas en las cúpulas sagradas no por decrépito ni por insulso! Tu alta oración animas con el genio de los climas. Tú conoces el espanto de las islas de leprosos, el domicilio polar de los donjuanescos osos, la magnética bahía de los deliquios venéreos, las garzas ecuatoriales cual escrúpulos aéreos, y por ello ante el Señor paralizas tu experiencia como el olor que da tu mejor flor. Paralelo a tu quimera, cristalizo sin sofismas las brasas de mi ígnea primavera, enarbolo mi júbilo y mi mal y suspendo mis llagas como prismas. Candil, que vas como yo enfermo de lo absoluto, y enfilas la experta proa a un dorado archipiélago sin luto; candil, hermético esquife: mis sueños recalcitrantes enmudecen cual un cero en tu cristal marinero, inmóviles excelsos y adorantes.
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El candil
En la cúspide radiante que el metal de mi persona dilucida y perfecciona, y en que una mano celeste y otra de tierra me fincan sobre la sien la corona; en la orgía matinal en que me ahogo en azul y soy como un esmeril y central y esencial como el rosal; en la gloria en que melifluo soy activamente casto porque lo vivo y lo inánime se me ofrece gozoso como pasto; en esta mística gula en que mi nombre de pila es una candente cábala que todo lo engrandece y lo aniquila; he descubierto mi símbolo en el candil en forma de bajel que cuelga de las cúpulas criollas su cristal sabio y su plegaria fiel. ¡Oh candil, oh bajel, frente al altar cumplimos, en dúo recóndito, un solo mandamiento: venerar! Embarcación que iluminas a las piscinas divinas: en tu irisada presencia mi humildad se esponja y se anaranja, porque en la muda eminencia están anclados contigo el vuelo de mis gaviotas y el humo sollozante de mis flotas. ¡Oh candil, oh bajel: Dios ve tu pulso y sabe que anonadas en las cúpulas sagradas no por decrépito ni por insulso! Tu alta oración animas con el genio de los climas. Tú conoces el espanto de las islas de leprosos, el domicilio polar de los donjuanescos osos, la magnética bahía de los deliquios venéreos, las garzas ecuatoriales cual escrúpulos aéreos, y por ello ante el Señor paralizas tu experiencia como el olor que da tu mejor flor. Paralelo a tu quimera, cristalizo sin sofismas las brasas de mi ígnea primavera, enarbolo mi júbilo y mi mal y suspendo mis llagas como prismas. Candil, que vas como yo enfermo de lo absoluto, y enfilas la experta proa a un dorado archipiélago sin luto; candil, hermético esquife: mis sueños recalcitrantes enmudecen cual un cero en tu cristal marinero, inmóviles excelsos y adorantes.
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Huérfano quedará mi corazón, alma del alma, si te vas de ahí, y para siempre lloraré por ti enfermo de amorosa consunción. Triste renuncio a las venturas todas de tu suave y eterna compañía, hoy que se apaga, con la dicha mía, el altar que soñé para mis bodas. Y el templo aquel de claridad incierta y tú, como las vírgenes vestida, brillarán en la noche de mi vida como la luz de la esperanza muerta.
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Huérfano quedará...
Tú no eres en mi huerto la pagana rosa de los ardores juveniles; te quise como a una dulce hermanay gozoso dejé mis quince abriles cual un ramo de flores de pureza entre tus manos blancas y gentiles.Humilde te ha rezado mi tristeza como en los pobres templos parroquiales el campesino ante la Virgen reza.Antífona es tu voz, y en los corales de tu mística boca he descubierto el sabor de los besos maternales.Tus ojos tristes, de mirar incierto, recuérdanme dos lámparas prendidas en la penumbra de un altar desierto.Las palmas de tus manos son ungidas por mi, que provocando tus asombros las beso en las ingratas despedidas.Soy débil, y al marchar por entre escombros me dirige la fuerza de tu planta y reclino las sienes en tus hombros.Nardo es tu cuerpo y tu virtud es tanta que en tus brazos beatíficos me duermo como sobre los senos de una Santa.¡Quién me otorgara en mi retiro yermo tener, Fuensanta, la condescendencia de tus bondades a mi amor enfermo como plenaria y última indulgencia!
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Elogio a fuensanta