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"elefante" poems
Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré una piel una capa Pero no es un abrigo de piel auténtica, eso es cruel Y si tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré una mascota exótica Sí, como una llama o un emú Y si tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré los restos de John Merrick Todos esos huesos de elefante loco Y si tuviera un millón de dólares me compraría tu amor Si yo tuviera un millón de dólares No tendríamos que caminar a la tienda Si yo tuviera un millón de dólares Nos tomamos causa de una limusina 'cuesta más Si yo tuviera un millón de dólares No tendríamos que comer la cena Kraft Pero nos gustaría cenar Kraft Por supuesto que nos gustaría, acabábamos de comer más Y comprar ketchups muy caros con ella Así es, las más elegantes ketchups Dijon Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré un vestido verde Pero no es un vestido verde verdadero, eso es cruel Y si tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré un poco de arte A Picasso o Garfunkel Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré un mono ¿Siempre ha querido un mono? Si yo tuviera un millón de dólares me compraría tu amor Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Sería rico
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Jul 6, 2013
Jul 6, 2013 at 12:12 AM UTC
If I Had A Million Pesos
Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré una piel una capa Pero no es un abrigo de piel auténtica, eso es cruel Y si tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré una mascota exótica Sí, como una llama o un emú Y si tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré los restos de John Merrick Todos esos huesos de elefante loco Y si tuviera un millón de dólares me compraría tu amor Si yo tuviera un millón de dólares No tendríamos que caminar a la tienda Si yo tuviera un millón de dólares Nos tomamos causa de una limusina 'cuesta más Si yo tuviera un millón de dólares No tendríamos que comer la cena Kraft Pero nos gustaría cenar Kraft Por supuesto que nos gustaría, acabábamos de comer más Y comprar ketchups muy caros con ella Así es, las más elegantes ketchups Dijon Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré un vestido verde Pero no es un vestido verde verdadero, eso es cruel Y si tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré un poco de arte A Picasso o Garfunkel Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré un mono ¿Siempre ha querido un mono? Si yo tuviera un millón de dólares me compraría tu amor Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Sería rico
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Érase un hombre a una nariz pegado, Érase una nariz superlativa, Érase una alquitara medio viva, Érase un peje espada mal barbado;Era un reloj de sol mal encarado. Érase un elefante boca arriba, Érase una nariz sayón y escriba, Un Ovidio Nasón mal narigado.Érase el espolón de una galera, Érase una pirámide de Egito, Los doce tribus de narices era;Érase un naricísimo infinito, Frisón archinariz, caratulera, Sabañón garrafal morado y frito.1
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A un hombre de gran nariz
Sulca del mar de Amor las rubias ondas, barco de Barcelona, y por los bellos lazos navega altivo, aunque por ellos tal vez te muestres y tal vez te escondas. Ya no flechas, Amor, doradas ondas teje de sus espléndidos cabellos; tú con los dientes no le quites dellos para que a tanta dicha correspondas. Desenvuelve los rizos con decoro, los paralelos de mi sol desata, boj o colmillo de elefante moro; y en tanto que esparcidos los dilata, forma por la madeja sendas de oro antes que el tiempo los convierta en plata.
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A un peine que no sabía el poeta si era de boj o de marfil
Reanudo mi día de conejo mi noche de elefante en descanso. Y, entre mi, digo: ésta es mi inmensidad en bruto, a cántaros éste es mi grato peso, que me buscará abajo para pájaro éste es mi brazo que por su cuenta rehusó ser ala, éstas son mis sagradas escrituras, éstos mis alarmados campeñones. Lúgubre isla me alumbrará continental, mientras el capitolio se apoye en mi íntimo derrumbe y la asamblea en lanzas clausure mi desfile. Pero cuando yo muera de vida y no de tiempo, cuando lleguen a dos mis dos maletas, éste ha de ser mi estómago en que cupo mi lámpara en pedazos, ésta aquella cabeza que expió los tormentos del círculo en mis pasos, éstos esos gusanos que el corazón contó por unidades, éste ha de ser mi cuerpo solidario por el que vela el alma individual; éste ha de ser mi ombligo en que maté mis piojos natos, ésta mi cosa cosa, mi cosa tremebunda. En tanto, convulsiva, ásperamente convalece mi freno, sufriendo como sufro del lenguaje directo del *** y, puesto que he existido entre dos potestades de ladrillo, convalezco yo mismo, sonriendo de mis labios.
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Epístola a los transeúntes
Tengo un vacío enorme en el pecho, hambriento como buzón de sugerencias. Y no quiero hacer nada. Echarse a morir es terapéutico. Buitres en la azotea, niños hurgando en basureros. La última vez que hablé con alguien ninguno de los dos estaba prestando atención. A veces no quiero ser nada. Para ti, vocecita de lector (que suena como tú y habla como yo), son estas letras vagas llenas de la sabiduría que otorga el sufrir y el amar profundamente: si te digo que la vida pesa lo mismo que pesa un elefante de Dalí, ¿creerías en mí? Sería la poesía un asunto académico si vivir no fuera de dominio público. Pero yo no quiero hacer nada. Como disculpándose me abraza la primera derrota del día y al salir se le olvida cerrar la puerta. Hasta luego, poeta. Hoy no quiero ser nada.
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Jul 23, 2017
Jul 23, 2017 at 7:17 PM UTC
Inacción
Quien supiere, señores, de un pasante que de Juana a esta parte anda perdido, duro de cama y roto de vestido, que en lo demás es blando como un guante; de cejas mal poblado, y de elefante de teta la nariz, de ojos dormido, despejado de boca y mal ceñido, Nerón de sí, de su fortuna Atlante; el que del dicho Bártulo supiere por las señas extrínsecas que digo, vuélvale al dueño y el hallazgo espere; mas ¿qué sirven las señas que prosigo?; si no le quiere el dueño, ni él se quiere, tan bien está con él, tan mal consigo.
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Pregónase el poeta porque no se halla en sí mismo
quisiera saber por qué en medio del amor a veces oigo cómo un cuervo le dice a un hombre que quiere verlo por un asunto importante el cuervo se llama Laghupatanaka y en el libro primero del Panchatantra se cuenta que puede hacer casamiento y amistad entre iguales pero no entre la comida y quien se la come un *** se comió a Panini autor del cálculo diferencial un elefante mató a Jaimini inventor del ciclotrón un monstruo marino devoró a Pingala que conocía la electrónica qué valen las virtudes para las bestias hambrientas tampoco vale creer en las promesas del enemigo, de la policía del gobierno del patrón el rebaño sigue al elefante porque le tiene confianza el *** es el rey del bosque pero nadie lo corteja tampoco sé por qué estas reflexiones caen como la nieve en Charing Cross donde te amo y me hundo en ti como en un río de ambrosías y leche y miel y te amo no sé qué pasará con mis despojos pero ellos se irán fuertemente marcados por los días que me amaste y la tristeza de ciertos pensamientos
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Lxv
El cantor va por todo el mundo sonriente o meditabundo. El cantor va sobre la tierra en blanca paz o en roja guerra.Sobre el lomo del elefante por la enorme India alucinante. En palanquín y en seda fina por el corazón de la China;en automóvil en Lutecia; en negra góndola en Venecia;sobre las pampas y los llanos en los potros americanos;por el río va en la canoa, o se le ve sobre la proade un steamer sobre el vasto mar, o en un vagón de sleeping-car.El dromedario del desierto, barco vivo, le lleva a un puerto. Sobre el raudo trineo trepa en la blancura de la estepa.O en el silencio de cristal que ama la aurora boreal.El cantor va a pie por los prados, entre las siembras y ganados.Y entra en su Londres en el tren, y en asno a su Jerusalén.Con estafetas y con malas, va el cantor por la humanidad.En canto vuela, con sus alas: Armonía y Eternidad.
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El canto errante
De las eternas musas el reino soberano recorres bajo un soplo de eterna inspiración, como un rajah soberbio que en su elefante indiano por sus dominios pasa de rudo viento al son.Tú tienes en tu canto como ecos de Oceano; se ve en tu poesía la selva y el *** salvaje luz irradia la lira que en tu mano derrama su sonora, robusta vibración.Tú del fakir conoces secretos y avatares; a tu alma dio el Oriente misterios seculares, visiones legendarias y espíritu oriental.Tu verso está nutrido con savia de la tierra; fulgor de Ramayanas tu viva estrofa encierra, y cantas en la lengua del bosque colosal.
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Medallones - i
Un Cónsul muerto; el otro fugitivo. El deshielo Hincha el río, y cadáveres arrastra la corriente. Sobre el Capitolino baja rayo furente; El bronce suda, y rojo relampaguea el cielo. En vano el Gran Pontífice, dos veces en su duelo Consultó a la Sibila con súplica ferviente, Y con largos sollozos la atribulada gente Consterna a Roma, llena de horror y desconsuelo. Hacia los altos muros la multitud corría, Plebe, esclavos, mujeres, niños, cuanto surgía De Suburra y la ergástula, con lloroso semblante, Temiendo que surgiera sobre el monte desierto, Donde el sol era un ojo de sangre, el jefe tuerto Erguido sobre el lomo del Gétulo elefante.
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Después de cannas
En este espacio cada uno es capaz de zurcir sus vislumbres y tinieblas árboles me rodean con sus patas de elefante tengo un gong en las sienes memoriosas en un banco como éste cubierto de ramitas mi adolescencia aprendió a dostoievsky y gracias a fernández moreno en chascomús pensó el equivalente de anch'io son'pittore tozudo como la cadencia de un molino latigazo del aire       desairado sé del barro prolijo       los segmentos de cielo las hojas muertas y el gemido o la brisa no es un refugio pero da amparo oasis ecológico con vista a la jornada sin la miseria huésped en los lindes pero con frisos de jactancia y humo siempre me anima su propuesta de verdes y la disfruto como si fuera un insomnio de esos que transitan por los amores de la piel proclive a tantas otras ceremonias también me conforta su condición de isla eco querellante del simulacro organizado por fortuna libre de viejas simetrías ya que sus canteros fingen otra retórica lujo del pobre entre los opulentos galaxia de jubilados y niñeras y seminaristas autoflagelados que salen a respirar con los gorriones siempre acudo a vos en peregrinación plaza san martín de los pastitos elegantes y de las muchachas que aprenden a besar con los ojos cerrados       como en el cine
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Plaza san martín
Perdida en las arenas de confines remotos, La ciudad de otros tiempos, con sus calles desiertas, Duerme el sueño postrero de las ciudades muertas, Bajo el blanco sudario de sus mármoles rotos. Sus templos resonaban con cánticos y votos, La Victoria amparábala con las alas abiertas; Todos los pueblos de Asia llegaban a sus puertas, y zarpaban sus barcos para mares ignotos. Junto a su exhausto río van cayendo una a una Las piedras de sus muros, a la luz de la luna Que de antiguas grandezas alumbra apenas rastros. Tan sólo un elefante de bronce, en la serena Quietud, sobre alto pórtico, que cubre ya la arena, Alza trágicamente su trompa hacia los astros.
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Ciudad muerta
Flor de jazmín y toro degollado. Pavimento infinito. Mapa. Sala. Arpa. Alba. La niña finge un toro de jazmines y el toro es un sangriento crepúsculo que brama. Si el cielo fuera un niño pequeñito, los jazmines tendrían mitad de noche oscura, y el toro circo azul sin lidiadores, y un corazón al pie de una columna. Pero el cielo es un elefante, y el jazmín es un agua sin sangre y la niña es un ramo nocturno por el inmenso pavimento oscuro. Entre el jazmín y el toro o garfios de marfil o gente dormida. En el jazmín un elefante y nubes y en el toro el esqueleto de la niña.
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Casidas