"devuelves" poems
Consigo una pizca de mi felicidad
casi sin querer prolongar en tu coche
cuando, de noche, me devuelves a casa.
Me transluzco incrédulo de mi sonrisa
porque en el silencio del motor callado
no me besaste pero siento ahí un peso,
donde tanto roce desgastó la piel,
como hacen muchas pisadas el camino,
donde no queda ya labio, solo beso,
que prefiere ser carne a solo recuerdo.
Y atrapo carnívoramente la presión
sentida, suave e invisible en mis labios
para que no se vuele por accidente,
pero tú lo desatas distraídamente
y dejas uno fresco sobre mi boca,
y yo dejo al hipocampo recoger
este beso ya pasado que se esfuma;
perturbe así mis sueños todos por siempre.
Nov 12, 2017
Nov 12, 2017 at 5:12 PM UTC
¿Será que las ciudades tienen la capacidad de ser espejos de nuestras emociones?
Madrid… ¿qué es lo que devuelves en tu reflejo?
Madrid, ciudad de luces y sombras,
¿eres quien transforma o quien invita a mirar desde otra perspectiva?
El invierno golpea con su frío,
mientras las luces cálidas prometen, por momentos, una tregua.
Ciudad de extremos, de promesas, despedidas y nuevos comienzos,
¿estás dañando o reparando lo que, quizá, no sabía que estaba roto?
Madrid, ¿eres tú, o somos nosotros?
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Do cities have the power to reflect our emotions?
Madrid… what is it that you return in your reflection?
Madrid, city of light and shadow,
are you the one transforming, or the one inviting a new way of seeing?
Winter strikes with its cold,
while warm lights, at times, promise a fleeting truce.
A city of extremes, of promises, farewells, and new beginnings,
are you breaking or mending what perhaps we didn’t know was broken?
Madrid, is it you, or is it us?
Dec 10, 2024
Dec 10, 2024 at 3:25 PM UTC
Con planta imponderable
cruzas el mundo y cruzas mi conciencia,
y es tu sufrido rostro como un éxtasis
que se dilata en una transparencia.
¡Pobrecilla sonámbula!
Pareces, en tu ruta de novicia,
ir diciendo al azar: «No me hagáis daño;
temo que me maltrate una caricia».
Devuelves su matiz inmaculado
al paisaje ilusorio en que te posas
y restituyes en su integridad
inocente a los hombres y a las cosas.
Así cruzas el mundo,
con ingrávidos pies, y en transparencia
de éxtasis se adelgaza tu perfil,
y vas diciendo: «Marcho en la clemencia,
soy la virginidad del panorama
y la clara embriaguez de tu conciencia».
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