Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
"despiertos" poems
Anoche lloré mientras te recodaba Y recordé las noches que pasamos juntos En las que no tenía que atraer al gato, que ya bastante me odia, hasta mis pies para no tener frío. Anoche recordé también la noche en que dijiste que te irías para siempre y lloré desconsolado. Luego vinieron a mis ojos las lágrimas de aquella otra en la que regresaste, en la que te ayudé a cargar tus maletas, en la que juntos acomodamos mi espacio que se convirtió en nuestro y las palabras dulces que dijimos optimistas sobre el futuro. No pude detenerme hasta recordar todas las noches que despiertos o dormidos pasé tranquilo a tu lado, en las que reímos, en las que bailamos, en las que gozamos, en las que nos conocimos y reencontramos. Las noches en las que te besé, ésas fueron las mejores por sobre todas. Y al final me quebré porque esta noche, como las que sigue, estoy solo. Y me quedo repasando todos esos recuerdos y lloro, te juro que lloro. Pero has de saber que entre lágrimas se escuchan también risas, porqué si hay algo que me hace enteramente feliz, es amarte, es recordarte.
0
Jan 23, 2015
Jan 23, 2015 at 2:56 AM UTC
Anoche recordaba
Déjame reposar, aflojar los músculos del corazón y poner a dormitar el alma para poder hablar, para poder recordar estos días, los más largos del tiempo. Convalecemos de la angustia apenas y estamos débiles, asustadizos, despertando dos o tres veces de nuestro escaso sueño para verte en la noche y saber que respiras. Necesitamos despertar para estar más despiertos en esta pesadilla llena de gentes y de ruidos. Tú eres el tronco invulnerable y nosotros las ramas, por eso es que este hachazo nos sacude. Nunca frente a tu muerte nos paramos a pensar en la muerte, ni te hemos visto nunca sino como la fuerza y la alegría. No lo sabemos bien, pero de pronto llega un incesante aviso, una escapada espada de la boca de Dios que cae y cae y cae lentamente. Y he aquí que temblamos de miedo, que nos ahoga el llanto contenido, que nos aprieta la garganta el miedo. Nos echamos a andar y no paramos de andar jamás, después de medianoche, en ese pasillo del sanatorio silencioso donde hay una enfermera despierta de ángel. Esperar que murieras era morir despacio, estar goteando del tubo de la muerte, morir poco, a pedazos. No ha habido hora más larga que cuando no dormías, ni túnel más espeso de horror y de miseria que el que llenaban tus lamentos, tu pobre cuerpo herido.
0
1.1k
Primera parte
Un prado de coral sobre las lises y en forrajes, praderas de metales; al este de la luz, los manantiales del viento, siempre en coro de aprendices. En la hincada raíz de los maíces, sobre el lino plural de los perales, los ángeles despiertos, miel y sales, que han de bruñirme días más felices. Vegetal esperanza que me adviene de la tierra feraz, aya mestiza que a su pezón jugoso me sostiene como una negra aya advenediza, arrulladora y fiel, alma de aurora. bajo la oscura piel que el tiempo dora.
0
649
Guión
En este mundo universal, cada uno tendrá su espacio. Hay personas pequeñas y grandes, cercanas y distantes. Las hay sólidas e inalterables, como gaseosas y maleables. Hay quienes que por su energía, brillan con luz propia y acogen a quienes las rodean. Como también existen fugitivos: los desprotegidos errantes. Otros, cubrirán con sus polvos de colores a todo lo que les rodea. Mientras que otros, fulgurarán sólo una noche, para quienes despiertos los vean. Ensordecer con un destello es un final, pero desaparecerse en lo oscuro, o morir en el olvido del anillo, también es válido. En grupo, los astros se comportan particularmente. Veremos cúmulos que cerrados, sus miembros, apagándose esperan la muerte. En el otro extremo, aquellos abiertos, son las nuevas y más brillantes generaciones. Como galaxia, tenemos un objetivo (y) final compartido. Más allá de nuestra fauna, provenimos del mismo caos inicial y residuos de estrellas antepasadas. Aún más común será nuestro entrópico final. Los cuerpos se atraen y orbitan, para siempre tenerse a la vuelta. De a pares, intercambian energía, se calientan e iluminan. Será un día que alineados, algún humano los observaría.
0
May 13, 2018
May 13, 2018 at 9:10 PM UTC
Astronomy 101
¡No pruebes tú los licores! ¡Tú no bebas! ¡Marineros, bebedores, los de las obras del puerto, que él no beba! ¡Qué él no beba, pescadores! ¡Siempre sus ojos despiertos, siempre sus labios abiertos a la mar, no a los licores! ¡Que él no beba!
0
475
Grumete
Un amor que se encontró en un pensamiento, entre líneas de un verso escrito al viento, deseando algo más etéreo, algo más completo como lo es el firmamento. Amantes que diseñaron su amor en un silencio, en una revelación divina, una tenue luz guiando su pluma, trazando línea tras rima, soñando despiertos logran disipar aquella inquietante agonía de ¡que si algún día llegaría¡ eso tan preciado, ese sueño tan añorado. Ese sentimiento depositado…a veces en un cuerpo erizado, a veces en el hechizo de un pasado, a veces en el ímpetu viento, y fueron plasmando letras con dueños sin caras, pero dueños en almas, que no se reconocían, mas siempre se escribían, llamándolos con el pensamiento, por si estaban listos, por si ya habían aprendido, por si ya les premiaba el destino. Siempre con una constante esperanza de que hubiese alguien que supiera descifrarlo, esos códigos disfrazados en prosa, ese poema largo, como lo es el océano, ya que larga fue la espera.., un escrito, un poema, una canción llena de sensibilidad, llena de erotismo, llena de un amor que se añeja como el vino, Y escribían sus prosas esperando un mundo distinto. En un instante de agonía por pensar que ya habían escrito sus últimos versos, cansados de embozos disfrazados de amor, en una agobiante desolación, escribieron un último verso lleno de resignación. Y vuelve el destino, tarde pero justo a tiempo, leen un verso escrito a un tiempo sin dirección, que les ha relevado que sus últimos versos serán escrito en el reencuentro de cuerpos rimando de deseo y amor. LeydisProse 10/18/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
0
Oct 18, 2017
Oct 18, 2017 at 3:47 PM UTC
Un Verso Escrito Al Viento (Ahí se encontraron ellos)
Un amor que se encontró en un pensamiento, entre líneas de un verso escrito al viento, deseando algo más etéreo, algo más completo como lo es el firmamento. Amantes que diseñaron su amor en un silencio, en una revelación divina, una tenue luz guiando su pluma, trazando línea tras rima, soñando despiertos logran disipar aquella inquietante agonía de ¡que si algún día llegaría¡ eso tan preciado, ese sueño tan añorado. Ese sentimiento depositado…a veces en un cuerpo erizado, a veces en el hechizo de un pasado, a veces en el ímpetu viento, y fueron plasmando letras con dueños sin caras, pero dueños en almas, que no se reconocían, mas siempre se escribían, llamándolos con el pensamiento, por si estaban listos, por si ya habían aprendido, por si ya les premiaba el destino. Siempre con una constante esperanza de que hubiese alguien que supiera descifrarlo, esos códigos disfrazados en prosa, ese poema largo, como lo es el océano, ya que larga fue la espera.., un escrito, un poema, una canción llena de sensibilidad, llena de erotismo, llena de un amor que se añeja como el vino, Y escribían sus prosas esperando un mundo distinto. En un instante de agonía por pensar que ya habían escrito sus últimos versos, cansados de embozos disfrazados de amor, en una agobiante desolación, escribieron un último verso lleno de resignación. Y vuelve el destino, tarde pero justo a tiempo, leen un verso escrito a un tiempo sin dirección, que les ha relevado que sus últimos versos serán escrito en el reencuentro de cuerpos rimando de deseo y amor. LeydisProse 10/18/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
Continue reading...
43
Por la calle brinca y corre caballo de larga cola, mientras juegan o dormitan viejos soldados de Roma. Medio monte de Minervas abre sus brazos sin hojas. Agua en vilo redoraba las aristas de las rocas. Noche de torsos yacentes y estrellas de nariz rota aguarda grietas del alba para derrumbarse toda. De cuando en cuando sonaban blasfemias de cresta roja. Al gemir, la santa niña quiebra el cristal de las copas. La rueda afila cuchillos y garfios de aguda comba. Brama el toro de los yunques, y Mérida se corona de nardos casi despiertos y tallos de zarzamora. Flora desnuda se sube por escalerillas de agua. El Cónsul pide bandeja para los senos de Olalla. Un chorro de venas verdes le brota de la garganta. Su **** tiembla enredado como un pájaro en las zarzas. Por el suelo, ya sin norma, brincan sus manos cortadas que aún pueden cruzarse en tenue oración decapitada. Por los rojos agujeros donde sus pechos estaban se ven cielos diminutos y arroyos de leche blanca. Mil arbolillos de sangre le cubren toda la espalda y oponen húmedos troncos al bisturí de las llamas. Centuriones amarillos de carne gris, desvelada, llegan al cielo sonando sus armaduras de plata. Y mientras vibra confusa pasión de crines y espadas, el Cónsul porta en bandeja senos ahumados de Olalla. Nieve ondulada reposa. Olalla pende del árbol. Su desnudo de carbón tizna los aires helados. Noche tirante reluce. Olalla muerta en el árbol. Tinteros de las ciudades vuelcan la tinta despacio. Negros maniquíes de sastre cubren la nieve del campo en largas filas que gimen su silencio mutilado. Nieve partida comienza. Olalla blanca en el árbol. Escuadras de níquel juntan los picos en su costado. Una Custodia reluce sobre los cielos quemados entre gargantas de arroyo y ruiseñores en ramos. ¡Saltan vidrios de colores! Olalla blanca en lo blanco. Ángeles y serafines dicen: Santo, Santo, Santo.
0
495
Romance histórico i
Por la calle brinca y corre caballo de larga cola, mientras juegan o dormitan viejos soldados de Roma. Medio monte de Minervas abre sus brazos sin hojas. Agua en vilo redoraba las aristas de las rocas. Noche de torsos yacentes y estrellas de nariz rota aguarda grietas del alba para derrumbarse toda. De cuando en cuando sonaban blasfemias de cresta roja. Al gemir, la santa niña quiebra el cristal de las copas. La rueda afila cuchillos y garfios de aguda comba. Brama el toro de los yunques, y Mérida se corona de nardos casi despiertos y tallos de zarzamora. Flora desnuda se sube por escalerillas de agua. El Cónsul pide bandeja para los senos de Olalla. Un chorro de venas verdes le brota de la garganta. Su **** tiembla enredado como un pájaro en las zarzas. Por el suelo, ya sin norma, brincan sus manos cortadas que aún pueden cruzarse en tenue oración decapitada. Por los rojos agujeros donde sus pechos estaban se ven cielos diminutos y arroyos de leche blanca. Mil arbolillos de sangre le cubren toda la espalda y oponen húmedos troncos al bisturí de las llamas. Centuriones amarillos de carne gris, desvelada, llegan al cielo sonando sus armaduras de plata. Y mientras vibra confusa pasión de crines y espadas, el Cónsul porta en bandeja senos ahumados de Olalla. Nieve ondulada reposa. Olalla pende del árbol. Su desnudo de carbón tizna los aires helados. Noche tirante reluce. Olalla muerta en el árbol. Tinteros de las ciudades vuelcan la tinta despacio. Negros maniquíes de sastre cubren la nieve del campo en largas filas que gimen su silencio mutilado. Nieve partida comienza. Olalla blanca en el árbol. Escuadras de níquel juntan los picos en su costado. Una Custodia reluce sobre los cielos quemados entre gargantas de arroyo y ruiseñores en ramos. ¡Saltan vidrios de colores! Olalla blanca en lo blanco. Ángeles y serafines dicen: Santo, Santo, Santo.
Continue reading...
74
¡Yo lo que tengo, amigo, es un profundo deseo de dormir!... ¿Sabes?: el sueño es un estado de divinidad. El que duerme es un dios... Yo lo que tengo, amigo, es gran deseo de dormir. El sueño es en la vida el solo mundo nuestro, pues la vigilia nos sumerge en la ilusión común, en el océano de la llamada «Realidad». Despiertos vemos todos lo mismo: vemos la tierra, el agua, el aire, el fuego, las criaturas efímeras... Dormidos cada uno está en su mundo, en su exclusivo mundo: hermético, cerrado a ajenos ojos, a ajenas almas; cada mente hila su propio ensueño (o su verdad: ¡quién sabe!) Ni el ser más adorado puede entrar con nosotros por la puerta de nuestro sueño. Ni la esposa misma que comparte tu lecho y te oye dialogar con los fantasmas que surcan por tu espíritu mientras duermes, podría, aun cuando lo ansiara, traspasar los umbrales de ese mundo, de tu mundo mirífico de sombras. ¡Oh, bienaventurados los que duermen! Para ellos se extingue cada noche, con todo su dolor el universo que diariamente crea nuestro espíritu. Al apagar su luz se apaga el cosmos. El castigo mayor es la vigilia: el insomnio es destierro del mejor paraíso... Nadie, ni el más feliz, restar querría horas al sueño para ser dichoso. Ni la mujer amada vale lo que un dormir manso y sereno en los brazos de Aquel que nos sugiere santas inspiraciones. .. «El día es de los hombres; mas la noche, de los dioses», decían los antiguos. No turbes, pues, mi paz con tus discursos, amigo: mucho sabes; pero mi sueño sabe más...  ¡Aléjate! No quiero gloria ni heredad ninguna: yo lo que tengo, amigo, es un profundo deseo de dormir...
0
471
Dormir
¡Yo lo que tengo, amigo, es un profundo deseo de dormir!... ¿Sabes?: el sueño es un estado de divinidad. El que duerme es un dios... Yo lo que tengo, amigo, es gran deseo de dormir. El sueño es en la vida el solo mundo nuestro, pues la vigilia nos sumerge en la ilusión común, en el océano de la llamada «Realidad». Despiertos vemos todos lo mismo: vemos la tierra, el agua, el aire, el fuego, las criaturas efímeras... Dormidos cada uno está en su mundo, en su exclusivo mundo: hermético, cerrado a ajenos ojos, a ajenas almas; cada mente hila su propio ensueño (o su verdad: ¡quién sabe!) Ni el ser más adorado puede entrar con nosotros por la puerta de nuestro sueño. Ni la esposa misma que comparte tu lecho y te oye dialogar con los fantasmas que surcan por tu espíritu mientras duermes, podría, aun cuando lo ansiara, traspasar los umbrales de ese mundo, de tu mundo mirífico de sombras. ¡Oh, bienaventurados los que duermen! Para ellos se extingue cada noche, con todo su dolor el universo que diariamente crea nuestro espíritu. Al apagar su luz se apaga el cosmos. El castigo mayor es la vigilia: el insomnio es destierro del mejor paraíso... Nadie, ni el más feliz, restar querría horas al sueño para ser dichoso. Ni la mujer amada vale lo que un dormir manso y sereno en los brazos de Aquel que nos sugiere santas inspiraciones. .. «El día es de los hombres; mas la noche, de los dioses», decían los antiguos. No turbes, pues, mi paz con tus discursos, amigo: mucho sabes; pero mi sueño sabe más...  ¡Aléjate! No quiero gloria ni heredad ninguna: yo lo que tengo, amigo, es un profundo deseo de dormir...
Continue reading...
49
Serenidad, tú para el muerto, que yo estoy vivo y pido lucha. Otros habrá que te deseen: ésos no saben lo que buscan. Si se durmieran nuestras almas, si las tuviéramos maduras para mirar inconmovibles, para aceptar sin amargura, para no ver la vida en torno apasionadamente nunca, duros y fríos, como piedra que sopla el viento y no la muda... Almas claras. Ojos despiertos. Oídos llenos de la música del dolor. Los dedos felices, aunque los hieran las agudas espinas. Todo el sabor agrio de la vida, en la lengua.                               «Nunca podrás mojar tu pie en el río en que ayer lo mojaste. Busca la eternidad, vive en la alta contemplación de su figura». Palabrería de los libros de la que deja el alma turbia. Serenidad que se nos vende por librarnos de la tortura, por llenarnos de sueño el alma y rodeárnosla de bruma. Serenidad, tú para el muerto. El hombre es hombre, y no le asusta saber que el viento que hoy le canta no volverá a cantarle nunca. Serenidad, no te me entregues ni te des nunca, aunque te pida de rodillas que me libertes de mi angustia. Será que vivo sin saberlo o que deserto de la lucha. Tú no me escuches, no me eleves hasta tu cumbre de luz única. Palabrería de los libros de la que deja el alma turbia. Yo también me hago un poco libro, me duermo el alma... Antología poética                           Luz difusa. La madrugada se desgaja agria y azul, como una fruta. Cantan los pinos a lo lejos. Un niño llora. Las desnudas mujeres y hombres silenciosos salen despacio de las últimas sombras. Los pájaros me esperan. Se alzan las olas. (Me preguntan por qué). Campanas... (Ayer niebla, hoy claro sol y luego lluvia...) ¿Por qué? Las hojas se estremecen... Voy inundándome de música
0
430
Serenidad
Serenidad, tú para el muerto, que yo estoy vivo y pido lucha. Otros habrá que te deseen: ésos no saben lo que buscan. Si se durmieran nuestras almas, si las tuviéramos maduras para mirar inconmovibles, para aceptar sin amargura, para no ver la vida en torno apasionadamente nunca, duros y fríos, como piedra que sopla el viento y no la muda... Almas claras. Ojos despiertos. Oídos llenos de la música del dolor. Los dedos felices, aunque los hieran las agudas espinas. Todo el sabor agrio de la vida, en la lengua.                               «Nunca podrás mojar tu pie en el río en que ayer lo mojaste. Busca la eternidad, vive en la alta contemplación de su figura». Palabrería de los libros de la que deja el alma turbia. Serenidad que se nos vende por librarnos de la tortura, por llenarnos de sueño el alma y rodeárnosla de bruma. Serenidad, tú para el muerto. El hombre es hombre, y no le asusta saber que el viento que hoy le canta no volverá a cantarle nunca. Serenidad, no te me entregues ni te des nunca, aunque te pida de rodillas que me libertes de mi angustia. Será que vivo sin saberlo o que deserto de la lucha. Tú no me escuches, no me eleves hasta tu cumbre de luz única. Palabrería de los libros de la que deja el alma turbia. Yo también me hago un poco libro, me duermo el alma... Antología poética                           Luz difusa. La madrugada se desgaja agria y azul, como una fruta. Cantan los pinos a lo lejos. Un niño llora. Las desnudas mujeres y hombres silenciosos salen despacio de las últimas sombras. Los pájaros me esperan. Se alzan las olas. (Me preguntan por qué). Campanas... (Ayer niebla, hoy claro sol y luego lluvia...) ¿Por qué? Las hojas se estremecen... Voy inundándome de música
Continue reading...
59
¡Qué hermosa muestra eres, cielo azul del día, a los despiertos ojos, de lo despierto! ¡Qué ejemplo hermoso eres, cielo azul nocturno, a los ojos dormidos, de lo que sueña!
0
327
El dechado
Una sonrisa en un pasillo, una lágrima en un verso, los gritos tras mi libro amarillo. Tengo miedo de tus ojos son girasoles hambrientos, despiertos, gigantescos. Me despierta tú indiferencia y me duermo entre tus senos. Aunque no soy tartamudo, tú eres muy linda. Y aunque me preocupas, e intrigas, quiero ahogarme entre tu carne desnuda, sin capas abierta. Despierta.
0
Nov 20, 2017
Nov 20, 2017 at 9:05 PM UTC
Intriga // 138