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"descansa" poems
El mar se mide por olas, el cielo por alas, nosotros por lágrimas. El aire descansa en las hojas, el agua en los ojos, nosotros en nada. Parece que sales y soles, nosotros y nada...
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Horal
la muerte es algo que va mas allá, no es mala ni buena algunos descansa, otros solo son perturbados. no hay que temerle solo enfrentarla, algún día nos tocara solo hay que estar preparado. algunas son trágicas, otras placentera. no es loco quien acaba con si mismo, loco es estar vivo y a la vez muerto, no admiro a ese que dice que sale de su tristeza infinita, pero admiro a ese quien siempre la recuerda, es que olvidar algo que esta marcado en ti es imposible, es un tatuaje que con el tiempo se deteriora
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Jan 20, 2015
Jan 20, 2015 at 3:10 PM UTC
la muerte
Bajo un cámbulo en flor, en la llanura, cerca de clara fuente rumorosa que va regando a su rededor frescura, sin cruz la abandonada sepultura, el poeta suicida en paz reposa. Caprichoso juguete del destino, pálido, siempre triste, torvo y ceño, fue en extrañas regiones peregrino, siempre buscando su ideal divino, y siempre en pos de su imposible sueño. Una tarde, a los últimos fulgores de Sol, cuando en el viejo campanario del Ángelus vibraban los clamores, regresó, con su fardo de dolores, a su hogar el poeta solitario. «Mi corazón, nos dijo, paz desea; escribiré»... Para luchar cobarde Nada más escribió. Su sola idea era la de la muerte... Y otra tarde lo vimos que salía de la aldea. «Dónde vas?» Le dijimos                                 «Una cita; Voy de prisa... me esperan...» Infinita calma brillaba en su pupila inerte «¿Quien? No lo sé. Beatriz... o Margarita». ...Y su cita... ¡era cita con la muerte! Ya duerme... Y a las sombras, a lo ignoto, a la negra, infinita lontananza, lanzó el cansado y pálido piloto, su blanco ensueño, como mástil roto, como tabla deshecha, la Esperanza. Como es tierra maldita, no hay camino a do el triste cantor descansa inerme; huye su sepultura el campesino, solo... y en paz, con su laúd divino. Pero cuando la luna en los desiertos ámbitos se levantan, como aurora, como la blanca aurora de los muertos, desentume el canto los brazos yertos, y en su huesa callada se incorpora. ¿Qué dulce voz de misterioso encanto rompe el silencio de la noche? ¿Es una serenata de amor?... ¿Plegaria o llanto? ¿Notas de arpas celestes?... ¡Es el canto del poeta, a los rayos de la luna! Y surgen a su acento, cual visiones, las bellas heroínas inmortales de sus castos poemas y canciones... ¡De su vida, las blancas ilusiones; del poeta, las novias ideales! Van surgiendo al vibrar de la armonía, halo de luz sobre la frente, y llenas de albas rosas las manos... Se diría de canéforas blanca Teoría, bajo arcadas de mármol, en Atenas. En silencio lo escuchan... Ni un acento Se levanta inoportuno... Ni suspira Entre las ramas del guadual el viento. En torno todo es paz, recogimiento; todo es quietud al sollozar la ira. Callad al fin las notas armoniosas; y a la luz de la luna, que en la quieta llanura se difunde, las hermosas ponen sobre las sienes del poeta una corona de laurel y rosas Vuelve a cantar la brisa... Lentamente las visiones se extinguen una a una; como un áureo jardín es el Oriente, y el poeta en la fosa hunde la frente, mientras se borra en el azul la luna.
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La balada del poeta
Bajo un cámbulo en flor, en la llanura, cerca de clara fuente rumorosa que va regando a su rededor frescura, sin cruz la abandonada sepultura, el poeta suicida en paz reposa. Caprichoso juguete del destino, pálido, siempre triste, torvo y ceño, fue en extrañas regiones peregrino, siempre buscando su ideal divino, y siempre en pos de su imposible sueño. Una tarde, a los últimos fulgores de Sol, cuando en el viejo campanario del Ángelus vibraban los clamores, regresó, con su fardo de dolores, a su hogar el poeta solitario. «Mi corazón, nos dijo, paz desea; escribiré»... Para luchar cobarde Nada más escribió. Su sola idea era la de la muerte... Y otra tarde lo vimos que salía de la aldea. «Dónde vas?» Le dijimos                                 «Una cita; Voy de prisa... me esperan...» Infinita calma brillaba en su pupila inerte «¿Quien? No lo sé. Beatriz... o Margarita». ...Y su cita... ¡era cita con la muerte! Ya duerme... Y a las sombras, a lo ignoto, a la negra, infinita lontananza, lanzó el cansado y pálido piloto, su blanco ensueño, como mástil roto, como tabla deshecha, la Esperanza. Como es tierra maldita, no hay camino a do el triste cantor descansa inerme; huye su sepultura el campesino, solo... y en paz, con su laúd divino. Pero cuando la luna en los desiertos ámbitos se levantan, como aurora, como la blanca aurora de los muertos, desentume el canto los brazos yertos, y en su huesa callada se incorpora. ¿Qué dulce voz de misterioso encanto rompe el silencio de la noche? ¿Es una serenata de amor?... ¿Plegaria o llanto? ¿Notas de arpas celestes?... ¡Es el canto del poeta, a los rayos de la luna! Y surgen a su acento, cual visiones, las bellas heroínas inmortales de sus castos poemas y canciones... ¡De su vida, las blancas ilusiones; del poeta, las novias ideales! Van surgiendo al vibrar de la armonía, halo de luz sobre la frente, y llenas de albas rosas las manos... Se diría de canéforas blanca Teoría, bajo arcadas de mármol, en Atenas. En silencio lo escuchan... Ni un acento Se levanta inoportuno... Ni suspira Entre las ramas del guadual el viento. En torno todo es paz, recogimiento; todo es quietud al sollozar la ira. Callad al fin las notas armoniosas; y a la luz de la luna, que en la quieta llanura se difunde, las hermosas ponen sobre las sienes del poeta una corona de laurel y rosas Vuelve a cantar la brisa... Lentamente las visiones se extinguen una a una; como un áureo jardín es el Oriente, y el poeta en la fosa hunde la frente, mientras se borra en el azul la luna.
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Por qué caminos del alba Andas descubriendo el cielo Ese, prometido a unos Los que sufrimos, creemos Y le pedimos a Dios Ir a bruñir sus luceros Porqué sendas, asombrada, Ya vas encontrando el cielo, Mientras aquí las banderas Y pueblos, están de duelo. Porque te fuiste, tan pronto Precipitando el invierno Cuando aun, lleno de flores, Se desgranaba febrero Yucas y conquistadores Te irán formando cortejo; Pizarro barbado y noble -Bronce, plata, encaje, acero- Con una ciudad de Torres Entre sus brazos sin huesos. Y una muchedumbre oscura Que va detrás de Atahualpa Te sigue cantando himnos En lengua quechua y aymara Ya estás, Gabriela, en la gloria, Mitad de princesa incaica, Mitad de reina española, Como Isabel, la magnánima. Ya sé que no has de escribir A nadie mas en la tierra, Que oficinas de correo A la eternidad se veda ¡Pero es tan dulce que sepas Gabriela, que toda América Por ti está tan conmovida Como tu patria chilena...! El cielo junto al copihue La orquídea venezolana Se une a la victoria-regia Del Brasil, y en la sabana De Colombia, los gomeros Detienen su savia trágica. ¡Toda la flora de América Quiere mirarte la cara! Asómate entre las nubes Una tarde arrebolada; Muéstranos tu frente ancha De madre tan bien amada, ¡Déjanos poquito a poco, Del todo no te nos vayas! Aquí ha quedado tu verso, Tu palabra estructurada Con lo mejor del idioma Y lo mejor de tu alma. Pero nos falta tu rostro Con la sonrisa cansada, Que a todos nos descansaba Cuando nos daba en los ojos. Oye, Gabriela, las voces Desde tu «bosque perfecto» Damos la señal que diga Que llega a ti nuestro acento, Y repasa, tu que tanto Sobre la tierra anduviste, ¡Reposa y se haga radiante Su risa aquella, tan triste! Descubre el cielo y descansa, Pero, Gabriela ¡no olvides!
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Carta a gabriela
Por qué caminos del alba Andas descubriendo el cielo Ese, prometido a unos Los que sufrimos, creemos Y le pedimos a Dios Ir a bruñir sus luceros Porqué sendas, asombrada, Ya vas encontrando el cielo, Mientras aquí las banderas Y pueblos, están de duelo. Porque te fuiste, tan pronto Precipitando el invierno Cuando aun, lleno de flores, Se desgranaba febrero Yucas y conquistadores Te irán formando cortejo; Pizarro barbado y noble -Bronce, plata, encaje, acero- Con una ciudad de Torres Entre sus brazos sin huesos. Y una muchedumbre oscura Que va detrás de Atahualpa Te sigue cantando himnos En lengua quechua y aymara Ya estás, Gabriela, en la gloria, Mitad de princesa incaica, Mitad de reina española, Como Isabel, la magnánima. Ya sé que no has de escribir A nadie mas en la tierra, Que oficinas de correo A la eternidad se veda ¡Pero es tan dulce que sepas Gabriela, que toda América Por ti está tan conmovida Como tu patria chilena...! El cielo junto al copihue La orquídea venezolana Se une a la victoria-regia Del Brasil, y en la sabana De Colombia, los gomeros Detienen su savia trágica. ¡Toda la flora de América Quiere mirarte la cara! Asómate entre las nubes Una tarde arrebolada; Muéstranos tu frente ancha De madre tan bien amada, ¡Déjanos poquito a poco, Del todo no te nos vayas! Aquí ha quedado tu verso, Tu palabra estructurada Con lo mejor del idioma Y lo mejor de tu alma. Pero nos falta tu rostro Con la sonrisa cansada, Que a todos nos descansaba Cuando nos daba en los ojos. Oye, Gabriela, las voces Desde tu «bosque perfecto» Damos la señal que diga Que llega a ti nuestro acento, Y repasa, tu que tanto Sobre la tierra anduviste, ¡Reposa y se haga radiante Su risa aquella, tan triste! Descubre el cielo y descansa, Pero, Gabriela ¡no olvides!
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No, no existe algo más hermoso que su tenue voz diciendo "buenas noches princesa, descansa" justo antes de cerrar tus ojos.
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Sep 2, 2014
Sep 2, 2014 at 9:49 PM UTC
Untitled
el gato perezoso descansa allí tomando las cervezas que yo no bebí abajo se ve un rio furioso voy a bañarme
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Jan 29, 2019
Jan 29, 2019 at 11:43 AM UTC
The Lazy Cat
Volver al barrio siempre es una huida casi como enfrentarse a dos espejos uno que ve de cerca / otro de lejos en la torpe memoria repetida la infancia / la que fue / sigue perdida no eran así los patios / son reflejos / esos niños que juegan ya son viejos y van con más cautela por la vida el barrio tiene encanto y lluvia mansa rieles para un tranvía que descansa y no irrumpe en la noche ni madruga si uno busca trocitos de pasado tal vez se halle a sí mismo ensimismado / volver al barrio siempre es una fuga
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El barrio
Ahora ya es tarde. Quisimos tocar con las pobres manos el prodigio. Ahora ya es tarde: sabemos. (No supimos lo que hacíamos). Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Cuando nada se desea todo se posee. (El círculo se ha cerrado. Nos retiene, sin remedio, en su recinto). Ángeles soberbios. Ángeles ciegos. Ángeles malditos. Ahora ya es tarde. Se apaga el mundo recién nacido. Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Cuando nada se desea todo se posee. Miro la llama. ¿Quién nos mandó tocar su centro encendido? Al fuego se le posee con los ojos. (Ni sus hijos pueden tocarlo). Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Sabemos. El terso sueño se ha roto. Ya no hay caminos. Desamparados tendemos puentes de espíritu a espíritu. También el cuerpo quería romper su lastre infinito. Las almas a su través se buscaban. Se han hundido para siempre. No se encuentran para siempre. No se encuentran las almas. Ya se ha cumplido lo fatal. Sabemos. Ángeles ciegos. Ángeles malditos. Las almas se han marchitado sobre los cuerpos marchitos. Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Cuando nada se desea todo se posee. El fino vidrio de la paz se rompe deseando. (Como el río, sólo se para y descansa cuando deja de ser río). Prisa por llegar. Candentes avideces. Rojo vino en el que los vencedores se igualan a los vencidos. Oh, cuánta desolación. Qué caída en el vacío. Oigo al otoño ventoso tañer su cuerno amarillo. Aroma de oro dorando aroma de tierra. Piso la tierra. Miro la tierra hermosa... Torno a lo mío: cuando nada se desea todo se posee. (El círculo se ha cerrado). Todo en torno es lo mismo y no es lo mismo. Se han borrado para siempre caminos, muchos caminos. Y estamos solos. De pronto nada parece tranquilo. Nuestra voz suena a voz de otros que jamás han existido. Y se cierra todo. Y todo dejando de ser sencillo. Ángeles soberbios. Ángeles ciegos. Ángeles malditos. Y no hay caminos. Y no hay caminos. Y no hay caminos
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Untitled
Ahora ya es tarde. Quisimos tocar con las pobres manos el prodigio. Ahora ya es tarde: sabemos. (No supimos lo que hacíamos). Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Cuando nada se desea todo se posee. (El círculo se ha cerrado. Nos retiene, sin remedio, en su recinto). Ángeles soberbios. Ángeles ciegos. Ángeles malditos. Ahora ya es tarde. Se apaga el mundo recién nacido. Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Cuando nada se desea todo se posee. Miro la llama. ¿Quién nos mandó tocar su centro encendido? Al fuego se le posee con los ojos. (Ni sus hijos pueden tocarlo). Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Sabemos. El terso sueño se ha roto. Ya no hay caminos. Desamparados tendemos puentes de espíritu a espíritu. También el cuerpo quería romper su lastre infinito. Las almas a su través se buscaban. Se han hundido para siempre. No se encuentran para siempre. No se encuentran las almas. Ya se ha cumplido lo fatal. Sabemos. Ángeles ciegos. Ángeles malditos. Las almas se han marchitado sobre los cuerpos marchitos. Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Cuando nada se desea todo se posee. El fino vidrio de la paz se rompe deseando. (Como el río, sólo se para y descansa cuando deja de ser río). Prisa por llegar. Candentes avideces. Rojo vino en el que los vencedores se igualan a los vencidos. Oh, cuánta desolación. Qué caída en el vacío. Oigo al otoño ventoso tañer su cuerno amarillo. Aroma de oro dorando aroma de tierra. Piso la tierra. Miro la tierra hermosa... Torno a lo mío: cuando nada se desea todo se posee. (El círculo se ha cerrado). Todo en torno es lo mismo y no es lo mismo. Se han borrado para siempre caminos, muchos caminos. Y estamos solos. De pronto nada parece tranquilo. Nuestra voz suena a voz de otros que jamás han existido. Y se cierra todo. Y todo dejando de ser sencillo. Ángeles soberbios. Ángeles ciegos. Ángeles malditos. Y no hay caminos. Y no hay caminos. Y no hay caminos
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Es de madrugada. Me pesan los ojos, mas mi mente no descansa. Buscando sosiego escribo estas líneas. La monotonía del insomnio se está convirtiendo en mi mayor pelea. Los pensamientos se vuelven un eco incesante que me recluye del sueño. Noches eternas, días vulgares, estrecha sociedad, perfil bajo. A eso se reduce mi vida.
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Jan 24, 2025
Jan 24, 2025 at 1:48 AM UTC
Monotonía del insomnio
En un libro de versos salpicado por el amor, por la tristeza, por el mundo, mis hijos dibujaron señoras amarillas, elefantes que avanzan sobre paraguas rojos, pájaros detenidos al borde de una página, invadieron la muerte, el gran camello azul descansa sobre la palabra ceniza, una mejilla se desliza por la soledad de mis huesos, el candor vence al desorden de la noche.
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La victoria
Al final de lo que tengo en vista allá en el horizonte se levanta una silueta que aterra el corazón la lleno con oro y plumas adorno sus pieles con perfumes y colores y maldigo al que se oponga a tu visita nunca me apartas la vista me haces tuyo y llenas mi frente con aceites y lavas mis pelos con agua fría mi nombre ya no es mi nombre los míos ya no son míos y me miran con rencor y desconfianza y mis dioses me susurran la traición envuelto en sedas preciosas de mundos que no conozco lleno tu cráneo de oro y bebo de tus vasos mi alma no descansa en las pupilas dónde reboto y más bien soy una diana entran en mi piel los fierros la tierra misma impacta sobre mi pecho me veo, así, dejando mi recipiente uniéndome con los míos que ya no son cambiamos los néctares deliciosos que nos brindaba la tierra por viles líquidos que queman la garganta y el precio fue la muerte
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May 5, 2019
May 5, 2019 at 5:02 PM UTC
Moctezuma
Descansa, mal perdido en alta cumbre, donde a tantas alturas te prefieres; si no es que acocear las nubes quieres, y en la región del fuego beber lumbre. Ya te padece, grave pesadumbre, tu ambición propria; peso y carga eres de la Fortuna, en que viviendo mueres: ¡y esperas que podrá mudar costumbre! El vuelo de las águilas(1) que miras debajo de las alas con que vuelas, en tu caída cebaran sus iras. Harto crédito has dado a las cautelas. ¿Cómo puedes lograr a lo que aspiras, si, al tiempo de expirar, soberbio anhelas?
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401
Al ambicioso valimiento que siempre anhela a subir más
Cada neto tinha nome de flor as vezes assustava ao dizer sempre com amor um nome morto, ali referindo-se a flor que descansa Cada sorriso e queda ela sorria da vida breve era a ladra nata mas da vida só roubara vasos variados de plantas tantas Cada ano se erguia sempre com sua pitula de cachaça ria até da desgraça, a velha doce de fala leve e mansa Agora descansa ali no céu a sorrir das plêiades lança da morte ao subir ao monte outras sementes do barco de Caronte
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Oct 27, 2019
Oct 27, 2019 at 8:35 PM UTC
Vó Maria
Me perdí a mi misma en el culo de una botella de vino Me entregué a la luna como si mi vida fuese mística con extrañas mentiras posadas en tus labios Sintiendo electricidad con cada trago y como mi corazón descansa en paz con cada paso. Viendo cosas que preferiría no ver y siendo alguien que no quiero ser. Porque pienso más de lo que debería pensar y bebo más de lo que me gustaría admitir al final del día nunca acabo haciendo lo que le prometí a mi reflejo esa mañana... Bebo más de lo que me gustaría decir bebo tanto que ni siquiera puedo sonreír y cada vez que bebo me olvido de mi, solo y únicamente te pienso a ti... Las aguas calmas de un tranquilo río vino rosado al amanecer, bajo el árbol de la colina siento cada una de las gotas de lluvia que golpean con suavidad contra mi cara estoy de rodillas, contemplando tu sonrisa Expulsé todo el veneno de mi cuerpo solo me quedan las aguas calmas de un tranquilo río Prométemelo, no te puedes ir contigo me siento como nunca me sentí he olvidado todo por lo que alguna vez bebí no recuerdo porque anoche sufrí. Acaricia mi pelo como las hierbas mi cuerpo vino rosado corriendo por tus labios bajo el árbol de la colina. Sé mi espada en la noche, sé mis pájaros cantores. Vino rosado contra la escarcha de hielo resbalando sobre la capa del lago congelado engañando a la escurridiza muerte. Una ligera llovizna peina el prado a lo largo, como una cortina, aunque esté fuera el Sol, aunque no haya nubes en el cielo. La escalera se deshace se me escapa, de entre los dedos, la noche, las aguas vuelven a su cauce y yo vuelvo a intentar olvidarte.
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Dec 26, 2020
Dec 26, 2020 at 1:41 PM UTC
16. Vino Rosado (Poema adicional de “El Castillo”)
Me perdí a mi misma en el culo de una botella de vino Me entregué a la luna como si mi vida fuese mística con extrañas mentiras posadas en tus labios Sintiendo electricidad con cada trago y como mi corazón descansa en paz con cada paso. Viendo cosas que preferiría no ver y siendo alguien que no quiero ser. Porque pienso más de lo que debería pensar y bebo más de lo que me gustaría admitir al final del día nunca acabo haciendo lo que le prometí a mi reflejo esa mañana... Bebo más de lo que me gustaría decir bebo tanto que ni siquiera puedo sonreír y cada vez que bebo me olvido de mi, solo y únicamente te pienso a ti... Las aguas calmas de un tranquilo río vino rosado al amanecer, bajo el árbol de la colina siento cada una de las gotas de lluvia que golpean con suavidad contra mi cara estoy de rodillas, contemplando tu sonrisa Expulsé todo el veneno de mi cuerpo solo me quedan las aguas calmas de un tranquilo río Prométemelo, no te puedes ir contigo me siento como nunca me sentí he olvidado todo por lo que alguna vez bebí no recuerdo porque anoche sufrí. Acaricia mi pelo como las hierbas mi cuerpo vino rosado corriendo por tus labios bajo el árbol de la colina. Sé mi espada en la noche, sé mis pájaros cantores. Vino rosado contra la escarcha de hielo resbalando sobre la capa del lago congelado engañando a la escurridiza muerte. Una ligera llovizna peina el prado a lo largo, como una cortina, aunque esté fuera el Sol, aunque no haya nubes en el cielo. La escalera se deshace se me escapa, de entre los dedos, la noche, las aguas vuelven a su cauce y yo vuelvo a intentar olvidarte.
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La segunda creación más grande de Dios es el hombre. Formado de arcilla en la que respiró nueva vida, Luego perfeccionó su creación en Eva, No de arcilla sino de la carne y el hueso de Adán. En Adán, Dios practicó su creación. En Eva la perfeccionamos retocando sus defectos. Más corazón, menos arrogancia; más sentido, menos músculo, Mas amor menos odio; centrada en "nosotros" no en "yo". Los textos sagrados escritos por hombres discrepan, Lo cual sólo nos comunica una verdad más obvia: La verdad que Dios susurro en los oídos de los hombres solo prueba, Que no hay sordos como los que no quieren oir. Así, las mujeres han sido culpadas por todos los males de los hombres, De la caída de Adán a todo pecado terrenal, Marginadas, objetivadas y despreciadas, Como blancos fáciles para la furia celosa de los hombres. La humanidad masculina es mucho menos que la femenina, En toda lo que cuenta menos en fuerza bruta, La fuerza bruta sirvió a los tiranos durante seis mil años, Por desgracia, sirve a los tiranos todavía hoy en día. Descalzas y embarazadas, serviles y pobres, No vista, no escuchada, y muy a menudo no amada, Su función principal es una incubadora de cría, Para dar placer a los hombres y proveerles hijos sanos. Sin voz, sin voto, sin poder y sin esperanza, Hasta hoy culpadas por algunos por todos los males del hombre, Víctimas de violación apedreadas por su victimización, Matanzas de honor de los hombres más deshonrador. El milagro de la vida te fue vuestro regalado. Los hombres plantan la semilla y luego se ocupan, En arar nuevos campos, Mientras que las mujeres nutren la vida, desde la cuna hasta la tumba. Estoy asombrado de todo lo que soportáis, Y todo lo que lográis a lo largo de la vida. Diamantes tratados como vidrios rotos por imbeciles, Cuyo brillo es solo un reflejo en sus propias mentes. Soy hijo de Adán, comparto sus defectos. Y se muy bien que las mujeres también tienen sus defectos, Sin embargo, para mí la esperanza para toda la humanidad, Descansa con las hijas de Eva, y no con los hijos de Adán.
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Mar 8, 2019
Mar 8, 2019 at 12:30 PM UTC
Hijas de Eva
La segunda creación más grande de Dios es el hombre. Formado de arcilla en la que respiró nueva vida, Luego perfeccionó su creación en Eva, No de arcilla sino de la carne y el hueso de Adán. En Adán, Dios practicó su creación. En Eva la perfeccionamos retocando sus defectos. Más corazón, menos arrogancia; más sentido, menos músculo, Mas amor menos odio; centrada en "nosotros" no en "yo". Los textos sagrados escritos por hombres discrepan, Lo cual sólo nos comunica una verdad más obvia: La verdad que Dios susurro en los oídos de los hombres solo prueba, Que no hay sordos como los que no quieren oir. Así, las mujeres han sido culpadas por todos los males de los hombres, De la caída de Adán a todo pecado terrenal, Marginadas, objetivadas y despreciadas, Como blancos fáciles para la furia celosa de los hombres. La humanidad masculina es mucho menos que la femenina, En toda lo que cuenta menos en fuerza bruta, La fuerza bruta sirvió a los tiranos durante seis mil años, Por desgracia, sirve a los tiranos todavía hoy en día. Descalzas y embarazadas, serviles y pobres, No vista, no escuchada, y muy a menudo no amada, Su función principal es una incubadora de cría, Para dar placer a los hombres y proveerles hijos sanos. Sin voz, sin voto, sin poder y sin esperanza, Hasta hoy culpadas por algunos por todos los males del hombre, Víctimas de violación apedreadas por su victimización, Matanzas de honor de los hombres más deshonrador. El milagro de la vida te fue vuestro regalado. Los hombres plantan la semilla y luego se ocupan, En arar nuevos campos, Mientras que las mujeres nutren la vida, desde la cuna hasta la tumba. Estoy asombrado de todo lo que soportáis, Y todo lo que lográis a lo largo de la vida. Diamantes tratados como vidrios rotos por imbeciles, Cuyo brillo es solo un reflejo en sus propias mentes. Soy hijo de Adán, comparto sus defectos. Y se muy bien que las mujeres también tienen sus defectos, Sin embargo, para mí la esperanza para toda la humanidad, Descansa con las hijas de Eva, y no con los hijos de Adán.
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40
En tu frente descansa el color de las amapolas, el luto de las viudas halla eco, oh apiadada: cuando corres detrás de los ferrocarriles, en los campos, el delgado labrador te da la espalda, de tus pisadas brotan temblando los dulces sapos. El joven sin recuerdos te saluda, te pregunta por su olvidada voluntad, las manos de él se mueven en tu atmósfera como pájaros, y la humedad es grande a su alrededor: cruzando sus pensamientos incompletos, queriendo alcanzar algo, oh buscándote, le palpitan los ojos pálidos en tu red como instrumentos perdidos que brillan de súbito. O recuerdo el día primero de la sed, la sombra apretada contra los jazmines, el cuerpo profundo en que te recogías como una gota temblando también. Pero acallas los grandes árboles, y encima de la luna, sobrelejos, vigilas el mar como un ladrón. Oh noche, mi alma sobrecogida te pregunta desesperadamente a ti por el metal que necesita.
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Serenata
Oh Cruz del Sur, oh trébol de fósforo fragante, con cuatro besos hoy penetró tu hermosura y atravesó la sombra y mi sombrero: la luna iba redonda por el frío. Entonces con mi amor, con mi amada, oh diamantes de escarcha azul, serenidad del cielo, espejo, apareciste y se llenó la noche con tus cuatro bodegas temblorosas de vino. Oh palpitante plata de pez pulido y puro, cruz verde, perejil de la sombra radiante, luciérnaga a la unidad del cielo condenada, descansa en mí, cerremos tus ojos y los míos. Por un minuto duerme con la noche del hombre. Enciende en mí tus cuatro números constelados.
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Soneto lxxxvi