"delfines" poems
A dios no lo encontré
precisamente en una iglesia,
ni tampoco en un sermón.
No nos conocimos un domingo,
ni se me presentó envuelto en sotanas.
A dios lo vi en una solitaria zebra,
en un hocico húmedo y arrugado,
y en el tímido beso de una hiena.
En el sincronizado nado de los delfines,
la jorobada espalda de una ballena
y un atardecer radiante de rojo y azul.
Me lo topé en las canas de mi padre
y la fe intensa de mi madre.
En la tenacidad de mi hermanita,
convertida hoy en empoderada mujer,
y en el calor de esas amistades
que prevalecen a pesar
de tiempo y distancia.
Dios se me apareció en un primer beso
y una caricia sincera.
Lo encontré detrás de ese
par de ojos azules que gritaban “te amo”,
y en la impotencia y el dolor
que hoy causa el haberlos perdido.
Lo atrapé escondido
en la grandeza de Machu Picchu,
y corriendo por las majestuosas
planicies sudafricanas.
En las calles de mi pueblo pequeñito,
tan lleno de virtudes y problemas,
y en el eco del grito latinoamericano.
A dios lo veo en las cicatrices
que exhiben mis rodillas,
producto de cada caída.
Reside en mi fuerza y coraje,
que me han levantado,
y también en cada persona
que me ha brindado una mano.
Y es que a dios lo veo en algo tan simple
como lo es la gracia de ser humano.
En la risa, el éxito, el dolor y los errores.
El amor, la soledad, la esperanza y la incertidumbre.
Dios, mis amigos, está en la valentía de vivir.
Nov 8, 2015
Nov 8, 2015 at 6:52 PM UTC
No sé cuánto tiempo llevo nadando,
no sé si fueron horas o años,
no sé si se alzó la marea o si sus olas me arroparon,
si mantuve la respiración por un tiempo prolongado
o si perdí la noción del porqué tan lejos estaba navegando.
No sé cómo hasta aquí he orillado, ni
cuantas tormentas encontré en esos mares.
No sé si he llegado a las costas del engaño,
si me enganche a una historia ya finalizada,
si ancore en el puerto anhelado o si ya he muerto
y este Vergel es solo producto de una visión malograda.
Recuerdo ver delfines jugando,
no sé si me lo imagine, pero creí escuchar
campanas a un encuentro festejando.
No sé si en realidad te he encontrado
o si otra vez te has reasentado, forzándome
nuevamente a seguir nadando.
He llegado sin saber cómo ni cuándo..,
solo llegue.
Todo se echó a perder en esas turbulentas aguas,
después de toda esta travesía, solo ha sobrevivido
aquel poemario que te dedique hacen años.
Aquel poemario que describió los besos
de un amor atado por algo menos vano
que deseos corporales. Dos cuerpos que en su tiempo,
convirtieron lo físico en elementos transcendentales.
Un amor que nado en aguas negras pero nunca se convirtió en fango.
Aquella historia, que entablo porqué el agua versa con la montaña,
porqué un amor sin veredas es un amor sin esperanza.
Nade con todos los versos que te dedique hace algún tiempo.
Nade esperanzada en orillarme en tu mirada.
Nade sin importar distancia, cansancio o trabas.
Nade hacia tu encuentro, arropada por la playa de tu alma,
que me pedía desde lejos, que te encontrara para inventarnos
otro renacimiento de amor con nuevos granos.
©LeydisProse
5/21/2018
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May 21, 2018
May 21, 2018 at 3:38 PM UTC