"dejemos" poems
Hoy que danza en mi cuerpo la pasión de Paolo
y ebrio de un sueño alegre mi corazón se agita:
hoy que sé la alegría de ser libre y ser solo
como el pistilo de una margarita infinita:
oh mujer -carne y sueño-, ven a encantarme un poco,
ven a vaciar tus copas de sol en mi camino:
que en mi barco amarillo tiemblen tus senos locos
y ebrios de juventud, que es el más bello vino.
Es bello porque nosotros lo bebemos
en estos temblorosos vasos de nuestro ser
que nos niegan el goce para que lo gocemos.
Bebamos. Nunca dejemos de beber.
Nunca, mujer, rayo de luz, pulpa blanca de poma,
suavices la pisada que no te hará sufrir.
Sembremos la llanura antes de arar la loma.
Vivir será primero, después será morir.
Y después que en la ruta se apaguen nuestras huellas
y en el azul paremos nuestras blancas escalas
-flechas de oro que atajan en vano las estrellas-,
¡oh Francesca, hacia dónde te llevarán mis alas!
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No acaba aquí la historia.
Esto es sólo
una pequeña pausa para que descansemos.
La tensión es tan grande,
la emoción que desprende la trama es tan
intensa,
que todos,
bailarines y actores, acróbatas
y distinguido público,
agradecemos
la convencional tregua del entreacto,
y comprobamos
alegremente que todo era mentira,
mientras los músicos afinan sus violines.
Hasta ahora hemos visto
varias escenas rápidas que preludiaban muerte.
conocemos el rostro de ciertos personajes
y sabemos
algo que incluso muchos de ellos ignoran:
el móvil
de la traición y el nombre
de quien la hizo.
Nada definitivo ocurrió todavía,
pero
la desesperación está nítidamente
dibujada, y los intérpretes
intentan evitar el rigor del destino
poniendo
demasiado calor en sus exuberantes
ademanes, demasiado carmín en sus sonrisas
falsas,
con lo que -es evidente- disimulan
su cobardía, el terror
que dirige
sus movimientos en el escenario.
Aquellos
ineficaces y tortuosos diálogos
refiriéndose a ayer, a un tiempo
ido,
completan, sin embargo,
el panorama roto que tenemos
ante nosotros, y acaso
expliquen luego muchas cosas, sean
la clave que al final lo justifique
todo.
No olvidemos tampoco
las palabras de amor junto al estanque,
el gesto demudado, la violencia
con que alguien dijo:
«no»,
mirando al cielo,
y la sorpresa que produce
el torvo jardinero cuando anuncia:
«Llueve, señores,
llueve
todavía».
Pero tal vez sea pronto para hacer conjeturas:
dejemos
que la tramoya se prepare,
que los que han de morir recuperen su aliento,
y pensemos,
cuando el drama prosiga y el dolor
fingido
se vuelva verdadero en nuestros corazones,
que nada puede hacerse, que está próximo
el final que tememos de antemano,
que la aventura acabará, sin duda,
como debe acabar, como está escrito,
como es inevitable que suceda.
869
-Pluma, las musas de mi genio autoras
versos me piden hoy. ¡Alto, a escribillos!
-Yo sólo escribiré, señor Burguillos,
éstas que me dictó rimas sonoras.
-¿A Góngora me acota a tales horas?
Arrojaré tijeras y cuchillos,
pues en queriendo hacer versos sencillos
arrímese dos musas cantimploras.
Dejemos la campaña, el monte, el valle,
y alabemos señores. -No le entiendo.
¿Morir quiere de hambre? -Escriba y calle.
-A mi ganso me vuelvo en prosiguiendo,
que es desdicha después de no premialle,
nacer volando y acabar mintiendo.
792
Ven, que Cortázar aprueba nuestra entrega.
Ven, que muero de ansias por dormir contigo.
Ven, descansemos estos cuerpos muertos por la rutina.
Ven, que la vida nos invita a relajarnos entre mimos.
Nos inventa jugadas que puedan extasiar nuestras almas.
Nos regala palabras que podemos gritar hasta que los vecinos se enfaden.
Ven que la alcoba nos llama….ella nos reta--a ahogarnos las llamaradas.
Ven, vamos a escalar el Himalaya,
Ven, que el amor será nuestra mejor guía mientras la descubrimos.
Logremos derretir con nuestros fogosos cuerpos, la nieve que la decora.
Ven, que quiero ser tu “Hima” para que tu nieve enfrié mi canícula.
Quiero ser tu himno, tu gloria, tu mujer insaciable.
Quiero que tú seas mi “ālaya”,
mi morada, mi lugar donde exquisitamente calo en tu cúpula.
Que seas mi río Brahmaputra y que me emputes la impudicia.
Que desagües mis valles con tu dulce boca.
Que conquistes la cordillera de mis pretensiones.
Que derritas mis ventisqueros para alimentar mis famélicos deseos.
Ven, que nuestra alcoba nos llama, nos invita.
Vamos a subir la montaña Everest entre besos que excitan.
Dejemos que el amor nos quebrante sin descuido.
Nos embriague entre artimañas mientras escalamos hacia la cima.
Ven, que este amor se concomerá nuestras ganas,
empuñándonos en cada paso mientras escalamos esta montaña
de pasión, de devoción, de inaguantables salacidad.
Ven que nuestro amor nos hará invencibles,
cuando logremos al mismo tiempo colonizar nuestras cumbres
y la decoremos con una emblemática bandera blanca…...
Ven mi cielo a dormir conmigo,
que el amor, el calor y el deseo se están carcomiendo en nuestro lecho.
LeydisProse
7/7/2017h
ttps://www.facebook.com/LeydisProse/
Jul 7, 2017
Jul 7, 2017 at 5:00 PM UTC
Ven, que Cortázar aprueba nuestra entrega.
Ven, que muero de ansias por dormir contigo.
Ven, descansemos estos cuerpos muertos por la rutina.
Ven, que la vida nos invita a relajarnos entre mimos.
Nos inventa jugadas que puedan extasiar nuestras almas.
Nos regala palabras que podemos gritar hasta que los vecinos se enfaden.
Ven que la alcoba nos llama….ella nos reta--a ahogarnos las llamaradas.
Ven, vamos a escalar el Himalaya,
Ven, que el amor será nuestra mejor guía mientras la descubrimos.
Logremos derretir con nuestros fogosos cuerpos, la nieve que la decora.
Ven, que quiero ser tu “Hima” para que tu nieve enfrié mi canícula.
Quiero ser tu himno, tu gloria, tu mujer insaciable.
Quiero que tú seas mi “ālaya”,
mi morada, mi lugar donde exquisitamente calo en tu cúpula.
Que seas mi río Brahmaputra y que me emputes la impudicia.
Que desagües mis valles con tu dulce boca.
Que conquistes la cordillera de mis pretensiones.
Que derritas mis ventisqueros para alimentar mis famélicos deseos.
Ven, que nuestra alcoba nos llama, nos invita.
Vamos a subir la montaña Everest entre besos que excitan.
Dejemos que el amor nos quebrante sin descuido.
Nos embriague entre artimañas mientras escalamos hacia la cima.
Ven, que este amor se concomerá nuestras ganas,
empuñándonos en cada paso mientras escalamos esta montaña
de pasión, de devoción, de inaguantables salacidad.
Ven que nuestro amor nos hará invencibles,
cuando logremos al mismo tiempo colonizar nuestras cumbres
y la decoremos con una emblemática bandera blanca…...
Ven mi cielo a dormir conmigo,
que el amor, el calor y el deseo se están carcomiendo en nuestro lecho.
LeydisProse
7/7/2017h
ttps://www.facebook.com/LeydisProse/
Jul 9, 2017
Jul 9, 2017 at 3:51 PM UTC
Nada es lo mismo
sin conocimiento,
pues todo es lo que es,
gracias a él...
¡así también,
el amor!
¿Qué es esencial
para percibirlo,
vivirlo y comprenderlo,
sino el entendimiento
profundo de lo que subyace
en él?
Si nada se sostiene
por sí solo, y no hay vida
sin agua,
el amor, como todo el universo...
Está en constante movimiento.
Entonces, ¡nada mejor
que habitarlo, disfrutarlo, y,
sin necesidad, darlo!
El conocimiento
y la razón moldean
nuestra percepción
de la realidad, el amor,
cuando es
comprendido...
No se pierde,
no obsesiona,
y no se necesita.
Intentar llegar a él
sin comprenderlo,
es como pretender
nadar en un río
con una losa
pesada, opaca y turbia:
la carga de uno mismo.
No todo el mundo sabe
que de lo que se da,
se recibe,
como no todo el mundo
comprende
que el amor...
no es deseo,
obsesión o necesidad.
Sino la comprensión
de lo profundo,
libre de expectativas
ajenas, pero,
sobre todo:
libre de uno mismo.
Por eso,
como el río sigue su
propio curso,
inevitablemente hacia el mar,
dejemos que el amor fluya:
hacia adentro,
hacia los demás,
y de vuelta a uno mismo.
Sep 16, 2025
Sep 16, 2025 at 8:21 AM UTC