"cubierto" poems
Hoy he visto un seto cubierto de rosas
Y he vuelto a mi casa loca de alegría.
¡Hoy he visto un seto cubierto de rosas!
¡Qué impresión de fiesta de amor, alma mía
He vuelto a mi casa llena de contento
Como cuando vemos de nuevo al amante,
Por quién suspiramos a cada momento
Y que hace ya mucho se hallaba distante.
Yo que amo las selvas, los campos, los prados,
Los largos caminos verdes y encantados,
El amor sin trabas en la paz campestre,
Sueño ya con dulces fiestas amorosas,
Ante este temprano florecer de rosas
Sobre la negrura de un cerco silvestre.
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Desde la ventana de un casucho viejo
abierta en verano, cerrada en invierno
por vidrios verdosos y plomos espesos,
una salmantina de rubio cabello
y ojos que parecen pedazos de cielo,
mientas la costura mezcla con el rezo,
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.Baja la cabeza, sin erguir el cuerpo,
marchan en dos filas pausados y austeros,
sin más nota alegre sobre el traje *****
que la beca roja que ciñe su cuello,
y que por la espalda casi roza el suelo.Un seminarista, entre todos ellos,
marcha siempre erguido, con aire resuelto.
La negra sotana dibuja su cuerpo
gallardo y airoso, flexible y esbelto.
Él, solo a hurtadillas y con el recelo
de que sus miradas observen los clérigos,
desde que en la calle vislumbra a lo lejos
a la salmantina de rubio cabello
la mira muy fijo, con mirar intenso.
Y siempre que pasa le deja el recuerdo
de aquella mirada de sus ojos negros.
Monótono y tardo va pasando el tiempo
y muere el estío y el otoño luego,
y vienen las tardes plomizas de invierno.Desde la ventana del casucho viejo
siempre sola y triste; rezando y cosiendo
una salmantina de rubio cabello
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.Pero no ve a todos: ve solo a uno de ellos,
su seminarista de los ojos negros;
cada vez que pasa gallardo y esbelto,
observa la niña que pide aquel cuerpo
marciales arreos.Cuando en ella fija sus ojos abiertos
con vivas y audaces miradas de fuego,
parece decirla: -¡Te quiero!, ¡te quiero!,
¡Yo no he de ser cura, yo no puedo serlo!
¡Si yo no soy tuyo, me muero, me muero!
A la niña entonces se le oprime el pecho,
la labor suspende y olvida los rezos,
y ya vive sólo en su pensamiento
el seminarista de los ojos negros.En una lluviosa mañana de inverno
la niña que alegre saltaba del lecho,
oyó tristes cánticos y fúnebres rezos;
por la angosta calle pasaba un entierro.Un seminarista sin duda era el muerto;
pues, cuatro, llevaban en hombros el féretro,
con la beca roja por cima cubierto,
y sobre la beca, el bonete *****
Con sus voces roncas cantaban los clérigos
los seminaristas iban en silencio
siempre en dos filas hacia el cementerio
como por las tardes al ir de paseo.La niña angustiada miraba el cortejo
los conoce a todos a fuerza de verlos...
tan sólo, tan sólo faltaba entre ellos...
el seminarista de los ojos negros.Corriendo los años, pasó mucho tiempo...
y allá en la ventana del casucho viejo,
una pobre anciana de blancos cabellos,
con la tez rugosa y encorvado el cuerpo,
mientras la costura mezcla con el rezo,
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.La labor suspende, los mira, y al verlos
sus ojos azules ya tristes y muertos
vierten silenciosas lágrimas de hielo.Sola, vieja y triste, aún guarda el recuerdo
del seminarista de los ojos negros...
2.4k
"Ni En Defensa Propia"
Por primera vez no meti ni las manos
ni en defensa propia evite la caida
yo que anduve huyendo de un mundo de engaños
vine a dar de lleno a lo peor de la vida
la primera vez que te tuve en mis brazos
me decias llorando que no habias pecado
pero ya tenias no se cuantos fracasos
y querias borrar con mi amor tu pecado
ya tenias el rostro cubierto de besos
y en tu ser las huellas que dejan las penas
si despues de amarte te hicieron desprecio
yo no he de pagar por las deudas ajenas
te podria jurar que te ame con locura
y jamas pense que llegara a perderte
pero en vez de amores me diste amarguras
y asi como eres prefiero perderte
ya tenias el rostro cubierto de besos
y en tu ser la huella que dejan las penas
si despues de amarte te hicieron desprecio
yo no he de pagar por las deudas ajenas
Jun 1, 2015
Jun 1, 2015 at 12:07 AM UTC
Tú me quieres alba,
Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar.
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada.
Ni un rayo de luna
Filtrado me haya.
Ni una margarita
Se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
Tú me quieres blanca,
Tú me quieres alba.
Tú que hubiste todas
Las copas a mano,
De frutos y mieles
Los labios morados.
Tú que en el banquete
Cubierto de pámpanos
Dejaste las carnes
Festejando a Baco.
Tú que en los jardines
Negros del Engaño
Vestido de rojo
Corriste al Estrago.
Tú que el esqueleto
Conservas intacto
No sé todavía
Por cuáles milagros,
Me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
Me pretendes casta
(Dios te lo perdone),
Me pretendes alba.
Huye hacia los bosques;
Vete a la montaña;
Límpiate la boca;
Vive en las cabañas;
Toca con las manos
La tierra mojada;
Alimenta el cuerpo
Con raíz amarga;
Bebe de las rocas;
Duerme sobre escarcha;
Renueva tejidos
Con salitre y agua;
Habla con los pájaros
Y lévate al alba.
Y cuando las carnes
Te sean tornadas,
Y cuando hayas puesto
En ellas el alma
Que por las alcobas
Se quedó enredada,
Entonces, buen hombre,
Preténdeme blanca,
Preténdeme nívea,
Preténdeme casta.
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Figurilla india tallada en sándalo,
todos tus detalles han sido esculpidos
por la mano de Dios, el artesano mayor.
Contigo a mi lado exploro lugares
nunca antes pisados,
en fantasía propia de gitanos e incienso,
de colores ocres, de oro y café.
Inspiras recuerdos
de tiempos pasados,
de siglos antiguos,
de calles y barrios.
De Babel, donde nos separamos
y te llevaste tus labios,
que se alejaron cansados,
sin entender otro idioma
que el de los besos robados,
que a través de los tiempos
por azar encuentro
al hacer de tú boca,
entre todas las otras,
un monumento,
adorno principal de este templo.
Madera fina y aromática,
trae contigo la armonía.
Sándalo cubierto de flores,
de danzas y amores:
Si tengo tu boca
¿para qué querer otra?
May 7, 2014
May 7, 2014 at 4:19 AM UTC
Santo silencio profeso:
No quiero, amigos, hablar;
Pues vemos que por callar,
A nadie se hizo proceso.
Ya es tiempo de tener seso:
Bailen los otros al son,
Chitón.
Que piquen con buen concierto
Al caballo más altivo
Picadores, si está vivo,
Pasteleros, si está muerto;
Que con hojaldre cubierto
Nos den un pastel frisón,
Chitón.
Que por buscar pareceres
Revuelvan muy desvelados
Los Bártulos los Letrados,
Los Abades sus mujeres.
Si en los Estrados las vieres
Que ganan más que el varón,
Chitón.
Que trague el otro jumento
Por doncella una Sirena
Más catada que colmena,
Más probada que argumento;
Que llame estrecho aposento
Donde se entró de rondón,
Chitón.
Que pretenda el maridillo
De puro valiente y bravo,
Ser en una escuadra cabo,
Siendo cabo de cuchillo;
Que le vendan el membrillo
Que tiralle era razón,
Chitón.
Que duelos nunca le falten
Al Sastre que chupan brujas;
Que le salten las agujas
Y a su mujer se las salten;
Que sus dedales esmalten
Un doblón y otro doblón,
Chitón.
Que el letrado venga a ser
Rico con su mujer bella,
Más por buen parecer de ella
Que por su buen parecer,
Y que por bien parecer
Traiga barba de cabrón,
Chitón.
Que tonos a sus galanes
Cante Juanilla estafando,
Porque ya piden cantando
Las niñas, como Alemanes;
Que en tono, haciendo ademanes,
Pidan sin ton y sin son,
Chitón.
Mujer hay en el lugar
Que a mil coches, por gozallos,
Echará cuatro caballos,
Que los sabe bien echar.
Yo sé quien manda salar
Su coche como jamón,
Chitón.
Que pida una y otra vez,
Fingiendo virgen el alma,
La tierna doncella palma,
Y es dátil su doncellez;
Y que lo apruebe el juez
Por la sangre de un Pichón,
Chitón.
1.4k
Verdes tardes de la selva; tardes
tristes. Río verde
entre zacatales verdes;
pantanos verdes.
Tardes olorosas a lodo, a hojas mojadas, a
helechos húmedos y a hongos
El verde perezoso cubierto de moho
poco a poco trepando de rama en
rama, con los ojos cerrados como
dormido pero comiendo
una hoja, alargando un garfio primero
y después el otro,
sin importarle las hormigas que le pican,
volteando lentamente el bobo rostro
redondo, primero a un lado
y luego al otro,
enrollando por fin la cola en una rama
y colgándose pesado como
una bola de plomo; el salto del sábalo en el río;
el griterío de los monos comiendo
malcriadamente, a toda prisa,
arrojándose las cáscaras de anona unos a otros
y peleándose, charlando, arremedándose
y riéndose entre los árboles;
monas chillonas cargando a tuto monitos
pelones y trompudos;
la guatusa bigotuda y elástica
que se estira y encoge
mirando a todos lados con su ojo redondo
mientras come temblando;
espinosas iguanas... temblando;
espinosas iguanas
como dragones de jade
corriendo sobre el agua
(¡flechas de jade!);
el ***** con su camisa rayada, remando
en su canoa de ceiba.
Una muchacha meciéndose en una hamaca,
con su largo pelo ***** y una pierna desnuda
colgando de la hamaca,
nos saluda:
Adiós, California!
El río ***** como tinta, al anochecer.
Una flor de un hedor putrefacto
como de cadáver;
y una flor horrible, peluda.
Orquídeas
guindadas sobre el agua podrida.
Silbidos tristes de la selva,
y quejidos.
Quejidos.
Hojas tristes que caen dando vueltas.
Y chillidos...
¡Un grito entre las guanábanas!
El hacha cortando un tronco
y el eco del hacha.
¡El mismo chillido!
Ruido sordo de manadas de cerdos salvajes.
¡Carcajadas!
El canto de un tucán.
Chischiles de culebras cascabeles.
Gritos de congos.
Chachalacas.
El canto melancólico de la gongolona
entre los coquitales,
y el de la paloma popone,
popone, pone, pone
Oropéndolas sonoras
columpiándose en sus nidos colgados de las palmeras,
y el canto del pájaro-león entre los coyoles
y el del pájaro de-la-luna-y-el-sol
el pájaro clarinero, el pájaro
relojero que da la hora
y el pocoyo que canta de noche (o caballero)
Cabayero mi dinero Cabayero mi dinero
parejas de lapas que pasan gritando,
y el guis, chichitote y dichoso-fui
dichoso-fuiiiiiiii
que cantan en los chagüites sombríos.
Plateados pantanos rielando,
y las ranas cantando
rrrrrrrrrrrrr
!Y un pájaro que toda la noche repite.
1.3k
Él,
de cabellera nevada, ojos tierra, piel arena clara acentuada por los surcos que definen sus primaveras y de postura erguida.
Pasa sus días en la rural, sintiendo la refrescante brisa que acaricia cada robusta extremidad.
En la inspección diaria de sus yagrumos, su mente relata la aparición de sus hijos, verlos crecer y cómo tomaron caminos apartes.
Las visitas se tornaron trimestrales y en ocaciones más tardías.
Añora esos momentos en los que podía escuchar sus hermosas risas mientras jugaban con el nuevo artefacto que les compró después de tantas horas de jornada con su cuerpo cubierto en sudor.
A la vez, en el intento de no quebrantarse por las frecuentes ausencias, se preocupa por mantener su hogar intacto y la alacena llena, mientras su esposa está en estado vegetal.
Toma asiento en ese viejo colchón, enciende la tele en lo que la claridad afecta su opaca visión.
Distraído, observa el hipódromo, apostando por el mejor jinete, como de costumbre.
Al evento culminar, se percata que otro anochecer había transcurrido, que todo seguía igual.
Al final del día era solo él,
con la misma rutina, la misma soledad.
Apr 19, 2015
Apr 19, 2015 at 9:57 PM UTC
Suetonio en este campo, risueño y florecido,
vivió. Vecina a Tíbar, su quinta sólo un muro
conserva aún, en medio de las viñas, y oscuro
y cubierto de pámpanos un arco derruido.
Aquí, lejos de Roma, de sus pompas y ruido,
cada otoño, del cielo al último azul puro,
a vendimiar venía su viñedo maduro.
Monótona, tranquila, su vida aquí ha corrido.
Fueron en esta calma, de pastoril encanto,
Nerón, Claudio y Calígula obsesión de su mente,
y errando Mesalina bajo purpúreo manto;
y aquí, con férrea ***** que la pasión caldea,
en la cera implacable arañando paciente,
grabó los negros ocios del viejo de Caprea.
720
A la piedra en tu rostro,
Vallejo,
a las arrugas
de las áridas sierras
yo recuerdo en mi canto,
tu frente
gigantesca
sobre tu cuerpo frágil,
el crepúsculo *****
en tus ojos
recién desencerrados,
días aquéllos,
bruscos,
desiguales,
cada hora tenía
ácidos diferentes
o ternuras
remotas,
las llaves
de la vida
temblaban
en la luz polvorienta
de la calle,
tú volvías
de un viaje
lento, bajo la tierra,
y en la altura
de las cicatrizadas cordilleras
yo golpeaba la puertas,
que se abrieran
los muros,
que se desenrollaran
los caminos,
recién llegado de Valparaíso
me embarcaba en Marsella,
la tierra
se cortaba
como un limón fragante
en frescos hemisferios amarillos,
te quedabas
tú
allí, sujeto
a nada,
con tu vida
y tu muerte,
con tu arena
cayendo,
midiéndote
y vaciándote,
en el aire,
en el humo,
en las callejas rotas
del invierno.
Era en París, vivías
en los descalabrados
hoteles de los pobres.
España
se desangraba.
Acudíamos.
Y luego
te quedaste
otra vez en el humo
y así cuando
ya no fuiste, de pronto,
no fue la tierra
de las cicatrices,
no fue
la piedra andina
la que tuvo tus huesos,
sino el humo,
la escarcha
de París en invierno.
Dos veces desterrado,
hermano mío,
de la tierra y el aire,
de la vida y la muerte,
desterrado
del Perú, de tus ríos,
ausente
de tu arcilla.
No me faltaste en vida,
sino en muerte.
Te busco
gota a gota,
polvo a polvo,
en tu tierra,
amarillo
es tu rostro,
escarpado
es tu rostro,
estás lleno
de viejas pedrerías,
de vasijas
quebradas,
subo
las antiguas
escalinatas,
tal vez
estés perdido,
enredado
entre los hilos de oro,
cubierto
de turquesas,
silencioso,
o tal vez
en tu pueblo,
en tu raza,
grano
de maíz extendido,
semilla
de bandera.
Tal vez, tal vez ahora
transmigres
y regreses,
vienes
al fin
de viaje,
de manera
que un día
te verás en el centro
de tu patria,
insurrecto,
viviente,
cristal de tu cristal, fuego en tu fuego,
rayo de piedra púrpura.
788
si la dia pudiera dormir mientras
el cielo la cantaba su historia,
o si la noche quisiera despertar
con el oro reluciente en sus ojos―
el mundo se marchitaría por sus pecados.
si tuvieran un amor brillante que
no era cubierto por los rituales,
ni la luna viuda que ya espera―
todo se hubiera como infinito.
pero inseparable el uno del otro
en formas que podían destruir la causa
que sostena su belleza inmortal―
que no solo morirían en el mundo,
pero en tiempo, en espacio, y en la memoria.
Oct 23, 2019
Oct 23, 2019 at 5:51 PM UTC
Y construí tu rostro.
Con adivinaciones del amor, construía tu rostro
en los lejanos patios de la infancia.
Albañil con vergüenza,
yo me oculté del mundo para tallar tu imagen,
para darte la voz,
para poner dulzura en tu saliva.
Cuantas veces temblé
apenas si cubierto por la luz del verano
mientras te describía por mi sangre.
Pura mía
estás hecha de cuántas estaciones
y tu gracia desciende como cuántos crepúsculos.
Cuántas de mis jornadas inventaron tus manos.
Qué infinito de besos contra la soledad
hunde tus pasos en el polvo.
Yo te oficié, te recité por los caminos,
escribí todos tus nombres al fondo de mi sombra
te hice un sitio en mi lecho,
te amé, estela invisible, noche a noche.
Así fue que cantaron los silencios.
Años y años trabajé para hacerte
antes de oír un solo sonido de tu alma.
Alza tus brazos, ellos encierran a la noche,
desátala sobre mi sed,
tambor, tambor, mi fuego.
Que la noche nos cubra como una campana
que suene suavemente a cada golpe del amor.
Entiérrame la sombra, lávame con ceniza, cávame
del dolor,
límpiame el aire:
yo quiero amarte libre.
Tú destruyes el mundo para que esto suceda,
tú comienzas el mundo para que esto suceda.
Me has amado las manos y caerán con el otoño.
Has amado mi voz y está arrasada.
Mi rostro ha reventado sobre ti como una piedra
impura.
Me has amado y amado
para que huya de mí, señor de sombras.
Me has destruido para que yo sea luz humana
cantando
como las criaturas de tu sangre.
Que del recuerdo suba el olor de tu cuerpo y se
haga tu cuerpo.
Que la noche devuelva tu dulzura.
Que tus manos sean dadas por el temblor que dieron.
Que tus ojos regresen de todo lo mirado.
Paloma del amor
en vez
asciendes pura en libertad
giras y cantas como el cielo vas invadiendo el mundo.
Como un niño te canto bajo la noche oscura.
Cofre de los secretos, juegos hondos,
temblores del otoño como pañuelos rápidos,
te canto allí para que seas.
Señora del candor,
con boca limpia digo uno a uno tus nombres,
pongo mi rostro en la penumbra que de ellos
desciende,
hago un gran fuego con tus nombres bajo la
noche oscura.
En realidad quiero decir: me haces andar contra la muerte.
695
-Descubierto
Escondido, hidden it was
Cubierto covered by comprartment rationalizations
Untrained eye saw the flower in the dandelion unwilling to let die
Disdain kept this little girl afraid weary on the outskirts of foraging paths to explore her brain
I was taught to desire a label fit a characture in Cinderella fable only to find, I don't fit
I sat down for dinner with my darkest allegories
I let theme name me
Highlight every frailty within me
Oh no don't stop go on I said
Under my fog of dark
Disdain kept this little girl afraid
Weary on the outskirts of foreging paths to explore her brain
I was taught to desire a label fit a characture in cinderella fable only to find I don't fit
Marinating in poison I lined myslef up beside my expectations
fail fail fail
I cannot See now
All is etched in dark at the enemies table
Disdain kept this little girl afraid weary on the outskirts of foreging paths to explore her brain I was daught to desire a label fit a characture in Cinderella fable
Omnipotent hope
After dinner I drank of peace
It caressed my bones and forced the enemies strangle hold to release
Peace renewed
Threading hope through my sinews
If u Must live
Don't try and grow under the hat they give U or wear a label sign
Live to ur own rythm
Sing to the chorus outside of time
Jun 23, 2014
Jun 23, 2014 at 1:43 AM UTC
la mujer sentada en la plaza no tiene techo
tiene un chico de cinco años que se pone a gritar en la plaza
grita bajo el cielo abierto en la plaza
hace 20 días que el chico de pronto se pone a gritar bajo el cielo
esos gritos cuelgan del aire un rato y caen sin
que nadie los vea guarde o moje para apagar/el frío
los arruga y crujen como padecimientos como hojas
como secos en la plaza mientras
algunos preparan una reunión para defender a la poesía
citan poetas por teléfono algo
cruje ahora o padece apenas cubierto
por el otoño o la mano
de la mujer contra la boca del chico o
la boca del chico gritando contra el cielo o mano la
reunión de la boca y la mano
para defender a la poesía/de
la boca a la mano ¿cómo es el viaje? el
grito ¿echa raíces quieto por fin? la
mano ¿vuelve a ser tierra para abrigar
los gritos desolados del pobrecito en el día? ¿y qué
germinará de boca a mano? ¿planta? ¿monstruo?
¿belleza
que andará por el mundo después? el dolor
¿dará belleza después? tanto dolor acá
¿dará belleza algún día? esta
reunión bajo los astros que callan o brillan
¿calla brilla en la tarde como astro reunido?
¿callará brillará como astro después?
¿tiembla cielo de la boca a la mano
como techo para astros germinaciones
padecimientos que caen del chico la mujer? oh astros
¿crujen como hojas en la plaza?
¿para defender a la poesía?
726
Ayer, lo vi después de tanto tiempo,
es lo más bonito que me ha pasado.
Sentí un asalto al corazón,
un ‘tranquilízate’……. no desmanes tanto.
Ayer, lo vi después de tanto tiempo,
y me transporte a espacios que Dios todavía no ha creado.
No sabía si besarlo,
quise besarlo….
no me atreví a besarlo.
Lo abrace desde lo más profundo de mi ente,
y al estrecharme entre sus brazos, santiamente,
sentí el ardor de verano
y
el estofado invierno cuando dejamos de sujetarnos.
Quería fijamente mirarlo,
temí que mis ojos evidenciaran
mi corazón nerviosamente palpitando.
Ese corazón agitado y embebecido por dentro,
llorando de alegría por ese encuentro,
y, también, de tristeza por todavía amarlo.
Ayer, lo vi después de tanto tiempo,
es lo más bonito que me ha pasado.
No ha cambiado nada.
Él
siempre tan cubierto,
Y yo,
siempre desnudando el alma.
Ayer, lo vi después de tanto tiempo.
Lo peor, no fue verlo,
fue resignarme otra vez!
Es que este amor…..
no puede ser!
LeydisProse
2/2017
Jun 5, 2017
Jun 5, 2017 at 9:35 AM UTC
Estación invencible! En los lados del cielo un pálido
cierzo se acumulaba, un aire desteñido e invasor, y hacia todo
lo que los ojos abarcaban, como una espesa leche, como una cortina
endurecida existía, continuamente.
De modo que el ser se sentía aislado, sometido a esa
extraña substancia, rodeado de un cielo próximo, con el
mástil quebrado frente a un litoral blanquecino, abandonado de
lo sólido, frente a un transcurso impenetrable y en una casa de
niebla. Condenación y horror! De haber estado herido y
abandonado, o haber escogido las arañas, el luto y la sotana. De
haberse emboscado, fuertemente ahíto de este mundo, y de haber
conversado sobre esfinges y oros y fatídicos destinos. De haber
amarrado la ceniza al traje cotidiano, y haber besado el origen
terrestre con su sabor a olvido. Pero no. No.
Materias frías de la lluvia que caen sombríamente,
pesares sin resurrección, olvido. En mi alcoba sin retratos, en
mi traje sin luz, cuánta cabida eternamente permanece, y el
lento rayo recto del día cómo se condensa hasta llegar a
ser una sola gota oscura.
Movimientos tenaces, senderos verticales a cuya flor final a veces se
asciende, compañías suaves o brutales, puertas ausentes!
Como cada día un pan letárgico, bebo de un agua aislada!
Aúlla el cerrajero, trota el caballo, el caballejo empapado en
lluvia, y el cochero de largo látigo tose, el condenado! Lo
demás, hasta muy larga distancia permanece inmóvil,
cubierto por el mes de junio y sus vegetaciones mojadas, sus animales
callados, se unen como olas. Sí, qué mar de invierno,
qué dominio sumergido trata de sobrevivir, y, aparentemente
muerto, cruza de largos velámenes mortuorios esta densa
superficie?
A menudo, de atardecer acaecido, arrimo la luz a la ventana, y me miro,
sostenido por maderas miserables, tendido en la humedad como un
ataúd envejecido, entre paredes bruscamente débiles.
Sueño, de una ausencia a otra, y a otra distancia, recibido y amargo.
670
carmicahel o'shaughnessy mi dios
con el camino en la mano era un planeta
girando y girando en la mañana cerrada
como cubierto de lirios y de trigos
¡ah carmichael!
qué grandes fierros le crecían en los pies
cuando se andaba al gallo primo cantor
y al segundo callado
a carmichael se le caían pedazos
de rabia pura de la cara
que iba dejando como árboles
que crecieron como árboles al costado del camino
no pájaros no vientos no señoras
les movían las ramas sino
años de mal amor y desgracia
años en que el amor viene mal
o mal y triste y destrozado como
la margarita que besó el ***
a la solombra del atardecer
donde carmichael lloró un poco
por abajo por arriba por la ventanita
que nadie abre iba carmichael
con el camino en la mano como
paquete del dolor
hasta que un día los pies se le pusieron verdes
áhi carmichael paró
ya rojo ya mitad ya parecido
y dulce fue su desventaja
toda la sombra que cae de carmichael o'shaughnessy
pega en el suelo y se va al sol
pero antes canta como dos pechos de mujer
o sea canta canta
605
Yo odio a la luna. La luna me embruja
Y me pone triste con su faz de bruja.
Tan triste me pone que a veces parece
Que en mi alma un ***** ciprés se estremece.
Bajo su luz clara mi alma queda inerte
Y es como un guiñapo con olor a muerte.
Bajo su luz clara , tan estéril es
Como un prado ***** cubierto de pez.
Cavadora blanca, con su azada ahonda
El pozo sombrío de mi pena honda,
Y con sus dos largas manos de cristal,
Derrama en ni¡ senda puñados de sal.
Aunque cubra el ascua de mi angustia viva
Con grises cenizas, la bruja, de arriba
Me arroja su soplo y reanima el fuego,
Ciega a todo llanto, sorda a todo ruego.
¡No podré olvidar
Mientras a la luna tenga que mirar!
¡Clamo la ceguera!
¡Quién no ver su lumbre nunca nmás, me diera!
571
Hoy se murió un niño de seis semanas
(perdón por la referencia forense).
Ocurrió en la Argentina
(perdón por la referencia geográfica).
Es el vigésimo séptimo del día
(perdón por la referencia estadística).
Alguno pudo haber sido Rimbaud.
La materia del poema no es el poema
y se encuentra con su desilusión.
Esos barcos daneses que nunca navegué.
Las piedras dentro de la boca dicen
así es, fuego cubierto
de madres que no comen y
matan al hijo, esas labias perdidas.
La canción que no tiene linares
cae en la tarde púrpura.
La materia que aleja al poema
es un mundo que hija nombres de sal.
485
alas o páramos o peces
traía la mano de george bentham cálida
de mujer que tocara en plena luz
ya húmeda ya clara ya feliz
¡ah george bentham cómplice!
solía irse solito por los corredores
que atando o uniendo lo tenían a la madre central
la célebre de espumas
la que flotaba cuando empezaba a desnocharse
después de haber amado o ardido la piel se le apagaba
en el fulgor que la sacaba de toda oscuridad
y daba miel y daba leche
y daba george bentham sí señor
una invención total para estos días
negros de pésimas negruras
ah madre a la que hijaron/como siempre
por eso:
fue cuando Dios comió bebió
tomó otras medidas populares
que george bentham apareció triste morido
y solo a punto en la mitad del peso
que va de george a bentham y volvía
y quería una llama de oro
brillante y fuerte como el sol
vamos al río a tirar piedras al agua
vamos al río a tirar piedras
vamos a tirar piedras george bentham
nadie te sacará del malagüero
aunque críes caballos de vientre hermoso
hermoso ampáralos del viento
que cae del propio george bentham sí
hoy no te irás te irás mañana
si hoy no te vas te vas mañana
pero no temas a la muerte de ojos de fuego
uno que dice george otro que bentham
y brillan como el sol
quien dice george te habrá cubierto o cubrirá
quien dice bentham también
y nadie sabe cómo hacen
para darte de comer
allá habrás de crecer george bentham para atrás
en dirección al comienzo de todo
habrá rocío para tu herido corazón
y después bailaremos
por eso:
cuando george bentham murió
por fin callaba la su madre dando
o diciendo suave otra vez
"chaparroncito no me mojes/mío"
596
qué bónito es estar viva
estar joven y estar viva
qué bónito está el cielo
cubierto de nubes grises
transparentes de papél
nuestros días ocupados
y llenos de pápel
qué se vea apenas el sol
a punto de llover
qué exquisitas las palabras
que le susurras a mi hombro
cuando me buscas tú o te busco yo
cuando toco apénas tu rostro
con miedo a que te hagas humo
te desvanezca el sol
y resbales de mis manos
(como todo lo que quisiera tener)
te pregunto sobre una cicatriz
que tienes arriba de los labios
sobre lo rasposo de tus palmas
lo hermoso de tus manos
que obedecen tan divina imaginación
tu inteligencia, tu visión
qué bónita tu concentración
también con enojo o melancolía
tristeza o frustración
lo que hay detrás de tus ojos
eres música y color
qué bónita la sorpresa
imagína mi extrañeza
al ver a los ojos alguien
que viera el mundo como yo
cuando conocí apenas tu rostro
sin percibir algo especial
de la nada en esos labios
discurso sin forzar
sobre lo bello y lo sensible
(en ese instante me perdiste)
me hablaste primero de belleza
así que deja te contesto
aquí va mi respuesta
(y te digo en que me perdí)
lleno hojas de belleza
la que veo en tu existir
qué bónito estar viva
estar jóven y estar viva
qué bónito día tan gris
qué bónito está el cielo
qué bónita tu nariz
y qué linda tu boca
cuando hablas del mar
qué dulce tu voz y melodía
tus metáforas marinas
sobre agua y licór
que con dulzura frenética
describes el amor
qué gentiles tus manos
cuando juegas con mis dedos
cuando entiendes de que hablo
concordamos en qué cosas
sì importan; y tú me importas
cuando estando solos
no nos sentimos solos
(¡aunque te llegue solo al hombro!)
lejos de quien no entiende
que me miren a los ojos y digan
que nada bueno saldrá
de lo que siento por tí
infinito como el mar
tenías razón con lo del mar
pensé que ya se había dicho todo
lo que se podría decir sobre el mar
ahora veo la perpetuidad
infinitud desconocida
el mismo asombro que veo en tí
mi fascinación con las estrellas
las del cielo y las de tus ojos
la gran bóveda y tu aura azùl
ambas me cubren siempre
cuando te escucho cantar o hablar
cuando me preguntaste que era
lo que me gusta de tí
y aquí está mi respuesta
mira de cuantas maneras te las digo
qué bónito el cielo; qué bónito existir
al mismo tiempo y sin tocarte
te juro que no son tus pestañas
ni tus lunares, manchas de Apollo
ni las mariposas en mi estomago
es ver lo que eres tal eres
poderte decir todo esto tan bónito
que siento por tí
que me veas tal y como soy
cuando te miro a los ojos
y que te veas también a ti mismo
a través de mis ojos
Mar 18, 2018
Mar 18, 2018 at 6:26 AM UTC
La piedra es una frente donde los sueños gimen
sin tener agua curva ni cipreses helados,
La piedra es una espalda para llevar al tiempo
con árboles de lágrimas y cintas y planetas.
Yo he visto lluvias grises hacia las olas
levantando sus tiernos brazos acribillados,
para no ser cazadas por la piedra tendida
que desata sus miembros sin empapar la sangre.
Porque la piedra coge simientes y nublados,
esqueletos de alondras y lobos de penumbra;
pero no da sonidos, ni cristales, ni fuego,
sino plazas y plazas y otras plazas sin muros.
Ya está sobre la piedra Ignacio el bien nacido.
Ya se acabó; ¿que pasa? Contemplad su figura:
la muerte le ha cubierto de pálidos azufres
y le ha puesto cabeza de oscuro minotauro.
Ya se acabó. La lluvia penetra por su boca.
El aire como loco deja su pecho hundido,
y el Amor, empapado con lágrimas de nieve,
se calienta en la cumbre de las ganaderías.
¿Qué dicen? Un silencio con hedores reposa.
Estamos con un cuerpo presente que se esfuma,
con una forma clara que tuvo ruiseñores
y la vemos llenarse de agujeros sin fondo.
¿Quién arruga el sudario? ¡No es verdad lo que dice!
Aquí no canta nadie, ni llora en el rincón,
ni pica las espuelas, ni espanta la serpiente:
aquí no quiero más que los ojos redondos
para ver ese cuerpo sin posible descanso.
Yo quiero ver aquí los hombres de voz dura.
Los que doman caballos y dominan los ríos:
los hombres que les suena el esqueleto y cantan
con una boca llena de sol y pedernales.
Aquí quiero yo verlos. Delante de la piedra.
Delante de este cuerpo con las riendas quebradas.
Yo quiero que me enseñen donde está la salida
para este capitán atado por la muerte.
Yo quiero que me enseñen un llanto como un río
que tenga dulces nieblas y profundas orillas,
para llevar el cuerpo de Ignacio y que se pierda
sin escuchar el doble resuello de los toros.
Que se pierda en la plaza redonda de la luna
que finge cuando niña doliente res inmóvil;
que se pierda en la noche sin canto de los peces
y en la maleza blanca del humo congelado.
No quiero que le tapen la cara con pañuelos
para que se acostumbre con la muerte que lleva.
Vete Ignacio: No sientas el caliente bramido.
Duerme, vuela, reposa: ¡También se muere el mar!
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Esquilones de plata
Llevan los bueyes.
-¿Dónde vas, niña mía,
De sol y nieve?
-Voy a las margaritas
Del prado verde.
-El prado está muy lejos
Y miedo tiene.
-Al airón y a la sombra
Mi amor no teme.
-Teme al sol, niña mía,
De sol y nieve.
-Se fue de mis cabellos
Ya para siempre.
-Quién eres, blanca niña.
¿De dónde vienes?
-Vengo de los amores
Y de las fuentes.
Esquilones de plata
Llevan los bueyes.
-¿Qué llevas en la boca
Que se te enciende?
-La estrella de mi amante
Que vive y muere.
-¿Qué llevas en el pecho
Tan fino y leve?
-La espada de mi amante
Que vive y muere.
-¿Qué llevas en los ojos,
***** y solemne?
-Mi pensamiento triste
Que siempre hiere.
-¿Por qué llevas un manto
***** de muerte?
-¡Ay, yo soy la viudita
Triste y sin bienes!
Del conde del Laurel
De los Laureles.
-¿A quién buscas aquí
Si a nadie quieres?
-Busco el cuerpo del conde
De los Laureles.
-¿Tú buscas el amor,
Viudita aleve?
Tú buscas un amor
Que ojalá encuentres.
-Estrellitas del cielo
Son mis quereres,
¿Dónde hallaré a mi amante
Que vive y muere?
-Está muerto en el agua,
Niña de nieve,
Cubierto de nostalgias
Y de claveles.
-¡Ay! caballero errante
De los cipreses,
Una noche de luna
Mi alma te ofrece.
-Ah Isis soñadora.
Niña sin mieles
La que en bocas de niños
Su cuento vierte.
Mi corazón te ofrezco,
Corazón tenue,
Herido por los ojos
De las mujeres.
-Caballero galante,
Con Dios te quedes.
-Voy a buscar al conde
De los Laureles...
-Adiós mi doncellita,
Rosa durmiente,
Tú vas para el amor
Y yo a la muerte.
Esquilones de plata
Llevan los bueyes.
-Mi corazón desangra
Como una fuente.
485
Ha cubierto la nieve campo, valle y alcores.
Todo ha muerto. En la roca ya gris y desolada,
Donde rompe el Atlántico su ardiente marejada,
Cuelga un marchito pétalo de gajos tembladores.
Y no sé cuál aroma, con plácidos rumores,
Hasta mí, desde lejos, llega en la brisa alada.
Con ese tibio efluvio queda el alma embriagada.
¿De dónde viene ese hálito como de extrañas
flores?
Ah! Bien lo reconozco. Viene de donde brilla
El sol esplendoroso, desde la azul Antilla
Que se duerme en el trópico circuida de espuma.
Y en esta roca, al ruido de la céltica ola,
He aspirado en el viento, que aire natal perfuma,
La flor que abrió en un huerto de Cuba su corola.
421
En este espacio cada uno es capaz
de zurcir sus vislumbres y tinieblas
árboles me rodean con sus patas de elefante
tengo un gong en las sienes memoriosas
en un banco como éste cubierto de ramitas
mi adolescencia aprendió a dostoievsky
y gracias a fernández moreno en chascomús
pensó el equivalente de anch'io son'pittore
tozudo como la cadencia de un molino
latigazo del aire desairado
sé del barro prolijo los segmentos
de cielo
las hojas muertas y el gemido o la brisa
no es un refugio pero da amparo
oasis ecológico con vista a la jornada
sin la miseria huésped en los lindes
pero con frisos de jactancia y humo
siempre me anima su propuesta de verdes
y la disfruto como si fuera un insomnio
de esos que transitan por los amores de la piel
proclive a tantas otras ceremonias
también me conforta su condición de isla
eco querellante del simulacro organizado
por fortuna libre de viejas simetrías
ya que sus canteros fingen otra retórica
lujo del pobre entre los opulentos galaxia de jubilados y niñeras
y seminaristas autoflagelados
que salen a respirar con los gorriones
siempre acudo a vos en peregrinación
plaza san martín de los pastitos elegantes
y de las muchachas que aprenden a besar
con los ojos cerrados como en el cine
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