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"cuadrada" poems
And that white hole Quadrangular in every way Open to Mexico outside Perspective, as it will Makes triangles that Really aren't there Maybe it’s like they say, When my hopeful face asks ¿Que onda? And the answer is still: Ni cuadrada ni redonda
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Sep 26, 2014
Sep 26, 2014 at 2:51 PM UTC
Geometry
Casas enfiladas, casas enfiladas, casas enfiladas. Cuadrados, cuadrados, cuadrados. Casas enfiladas. Las gentes ya tienen el alma cuadrada, ideas enfila y ángulo en la espalda. Yo misma he vertido ayer una 1ágrima, Dios mio, cuadrada.
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Cuadrados y ángulos
No cojas la cuchara con la mano izquierda. No pongas los codos en la mesa. Dobla bien la servilleta. Eso, para empezar. Extraiga la raíz cuadrada de tres mil trescientos trece. ¿Dónde está Tanganika? ¿Qué año nació Cervantes? Le pondré un cero en conducta si habla con su compañero. Eso, para seguir. ¿Le parece a usted correcto que un ingeniero haga versos? La cultura es un adorno y el negocio es el negocio. Si sigues con esa chica te cerraremos las puertas. Eso, para vivir. No seas tan loco. Sé educado. Sé correcto. No bebas. No fumes. No tosas. No respires. ¡Ay, sí, no respirar! Dar el no a todos los nos. Y descansar: morir.
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Biografía
¿Qué es aquello que reluce por los altos corredores? Cierra la puerta, hijo mío, acaban de dar las once. En mis ojos, sin querer, relumbran cuatro faroles. Será que la gente aquélla estará fregando el cobre. Ajo de agónica plata la luna menguante, pone cabelleras amarillas a las amarillas torres. La noche llama temblando al cristal de los balcones, perseguida por los mil perros que no la conocen, y un olor de vino y ámbar viene de los corredores. Brisas de caña mojada y rumor de viejas voces, resonaban por el arco roto de la media noche. Bueyes y rosas dormían. Solo por los corredores las cuatro luces clamaban con el fulgor de San Jorge. Tristes mujeres del valle bajaban su sangre de hombre, tranquila de flor cortada y amarga de muslo joven. Viejas mujeres del río lloraban al pie del monte, un minuto intransitable de cabelleras y nombres. Fachadas de cal, ponían cuadrada y blanca la noche. Serafines y gitanos tocaban acordeones. Madre, cuando yo me muera, que se enteren los señores. Pon telegramas azules que vayan del Sur al Norte. Siete gritos, siete sangres, siete adormideras dobles, quebraron opacas lunas en los oscuros salones. Lleno de manos cortadas y coronitas de flores, el mar de los juramentos resonaba, no sé dónde. Y el cielo daba portazos al brusco rumor del bosque, mientras clamaban las luces en los altos corredores.
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Muerto de amor
Voy a soltar frutos raíces amasadas en mi cráneo como azúcar querrás frotar tu dedo y lamer su polvo dulce, blanco granulado en mi maceta crecen triángulos de sombras llenas de cuadrada soledad en su tierra querrás meter y embarrar tu dedo después sin pensarlo te lo acercarás y te lo meterás a la boca y ahí en tu lengua también mis raíces crecerán Dibujando mé hasta que en ti quede yo y en mi termines tu Soltando raíces
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Jan 15, 2019
Jan 15, 2019 at 10:10 AM UTC
Soltar raíces (Dar fruto)
Cuando se fueron todos, yo me quedé a solas con mi alma. Plaza cuadrada, con su fuente sin una lágrima de agua. Balcones de piedra y de hierro. Tejados de teja dorada. Vencejos de la primavera por el aire de la mañana... Qué sosiego volver, hablarte, abrazarte con mis miradas, besarte la boca de tiempo donde el polvo seca la lágrima. Qué descanso poner mi oído sobre tu madera encantada, apurar las gotas de música de la caja de tu guitarra, recordar, preguntar, soñar ahora que nada importa nada... (Borro los pájaros. Enciendo un cáliz de oro ante una acacia Y, de pronto, un rumor lejano, como de mar que se desata, órgano de oro que libera sus ruiseñores y sus aguas, viento del sur que pulsa y sopla espigas y juncos y cañas... Ya los balcones solitarios se han poblado de hombres que cantan, de hombres que sueñan y se yerguen en el umbral de la mañana. Las flores doblan su carmín allá en las praderas lejanas. Las piedras sacuden el yugo de los siglos que las encantan. Todo resurge, clama, vive, mueve sus pies, pezuñas, alas, arde en la hoguera del instante, hinche los mares y montañas, desborda el tiempo, como un pájaro que abre la puerta de su jaula. Y, vencido el tiempo, en las manos de Dios se duerme, que lo canta...) Cuando se fueron todos, yo me quedé a solas con mi alma. Plaza cuadrada, con su fuente sin una lágrima de agua. Abril, blandiendo por el cielo su acero pálido de espalda. Qué sosiego tocarte, verte, abrazarte con mis miradas, apurar las gotas de música de la caja de tu guitarra, vagar sin fin y sin origen sobre tus piedras hechizadas... Andar sintiendo el alma muerta, Dios mío, ya sin esperanza
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Plaza sola
Cuando se fueron todos, yo me quedé a solas con mi alma. Plaza cuadrada, con su fuente sin una lágrima de agua. Balcones de piedra y de hierro. Tejados de teja dorada. Vencejos de la primavera por el aire de la mañana... Qué sosiego volver, hablarte, abrazarte con mis miradas, besarte la boca de tiempo donde el polvo seca la lágrima. Qué descanso poner mi oído sobre tu madera encantada, apurar las gotas de música de la caja de tu guitarra, recordar, preguntar, soñar ahora que nada importa nada... (Borro los pájaros. Enciendo un cáliz de oro ante una acacia Y, de pronto, un rumor lejano, como de mar que se desata, órgano de oro que libera sus ruiseñores y sus aguas, viento del sur que pulsa y sopla espigas y juncos y cañas... Ya los balcones solitarios se han poblado de hombres que cantan, de hombres que sueñan y se yerguen en el umbral de la mañana. Las flores doblan su carmín allá en las praderas lejanas. Las piedras sacuden el yugo de los siglos que las encantan. Todo resurge, clama, vive, mueve sus pies, pezuñas, alas, arde en la hoguera del instante, hinche los mares y montañas, desborda el tiempo, como un pájaro que abre la puerta de su jaula. Y, vencido el tiempo, en las manos de Dios se duerme, que lo canta...) Cuando se fueron todos, yo me quedé a solas con mi alma. Plaza cuadrada, con su fuente sin una lágrima de agua. Abril, blandiendo por el cielo su acero pálido de espalda. Qué sosiego tocarte, verte, abrazarte con mis miradas, apurar las gotas de música de la caja de tu guitarra, vagar sin fin y sin origen sobre tus piedras hechizadas... Andar sintiendo el alma muerta, Dios mío, ya sin esperanza
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