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"cruzaron" poems
El instante en que te vi me di cuenta que eras muy especial lo que no sabia era lo afortunado que habia sido yo el momento que nuestros caminos se cruzaron. No tengo palabras para explicarte lo que me haces sentir cuando estoy contigo, tu sonrisa y tu dulzura inspiran muchas cosas dentro de mi, tu energia me renueva y quisiera estar mas cerca de ti. Tus labios me explicaron que sentias la misma atraccion y tus ojos me contaron lo dificil que es dejar entrar a alguien en tu ser. Eres mi secreto prohibido, cuando te veo, quisiera tomarte entre mis brazos y darte el beso mas profundo de alma a alma, pero tengo que conformarme con un rozo de tu mano, una mirada picara o una sonrisa juguetona. Pasan las horas, cuento los minutos y deseo que los segundos se disuelvan para yo estar junto a ti otra vez.
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Jul 22, 2012
Jul 22, 2012 at 2:48 AM UTC
Sushi y besos
Noventa dias desde que te conocí, y realizé que no había escuchado el tono de tu voz, que no había visto tu bello rostro de cerca, tu piel resplandeciente como un amanecer sobre el mar, tus ojos negros brillaban cada vez mas que tus labios rojos mostraban esa sonrisa que ha cambiado mi universo desde tan lejos. No podia parar de admirar lo hermosa que eres, comprendí la razón por la que llamaste mi atención la noche que nuestros caminos se cruzaron. Tu voz me hechizo y quiero seguir escuchando dulces palabras, conversaciones de cosas que podemos compartir, nuestras vidas.
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Jul 4, 2014
Jul 4, 2014 at 6:37 PM UTC
Noventa Dias
Es cuestion de encontrarte de verte a los ojos y decirte lo que pienso y que sepas que desde la primera vez paso todo, fue solo un instante que no creo que recuerdes pero yo lo tengo marcado aqui en mi corazon La vida se vive de momentos y creo que ese fue uno de los mejores no puedo decirte en que minuto paso, pero fue fugaz en el que nuestras miradas se cruzaron, cuando las estrellas se cayeron mas cerca del cielo, cuando nos corazones se unieron No ha llegado el momento indicado en que te vuelva a ver no ha llegado el momento indicado en decirte lo que pasa por que solo unas palabras bastaran, para que tu puedas entender lo que por mi mente y corazon, lograste tu con tu poder Sin saber, con tu belleza sin igual con tus grandes y hermosos ojos solo quiero decirte algo, tengo corazon y es completamente tuyo.
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Aug 8, 2013
Aug 8, 2013 at 1:22 AM UTC
Una y otra vez
Cerraron sus ojos que aún tenía abiertos, taparon su cara con un blanco lienzo, y unos sollozando, otros en silencio, de la triste alcoba todos se salieron. La luz que en un vaso ardía en el suelo, al muro arrojaba la sombra del lecho; y entre aquella sombra veíase a intérvalos dibujarse rígida la forma del cuerpo. Despertaba el día, y, a su albor primero, con sus mil rüidos despertaba el pueblo. Ante aquel contraste de vida y misterio, de luz y tinieblas, yo pensé un momento: -¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos! De la casa, en hombros, lleváronla al templo y en una capilla dejaron el féretro. Allí rodearon sus pálidos restos de amarillas velas y de paños negros. Al dar de las Ánimas el toque postrero, acabó una vieja sus últimos rezos, cruzó la ancha nave, las puertas gimieron, y el santo recinto quedóse desierto. De un reloj se oía compasado el péndulo, y de algunos cirios el chisporroteo. Tan medroso y triste, tan oscuro y yerto todo se encontraba que pensé un momento: -¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos! De la alta campana la lengua de hierro le dio volteando su adiós lastimero. El luto en las ropas, amigos y deudos cruzaron en fila formando el cortejo. Del último asilo, oscuro y estrecho, abrió la piqueta el nicho a un extremo. Allí la acostaron, tapiáronle luego, y con un saludo despidióse el duelo. La piqueta al hombro el sepulturero, cantando entre dientes, se perdió a lo lejos. La noche se entraba, el sol se había puesto: perdido en las sombras yo pensé un momento: -¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos! En las largas noches del helado invierno, cuando las maderas crujir hace el viento y azota los vidrios el fuerte aguacero, de la pobre niña a veces me acuerdo. Allí cae la lluvia con un son eterno; allí la combate el soplo del cierzo. Del húmedo muro tendida en el hueco, ¡acaso de frío se hielan sus huesos...! ¿Vuelve el polvo al polvo? ¿Vuela el alma al cielo? ¿Todo es sin espíritu, podredumbre y cieno? No sé; pero hay algo que explicar no puedo, algo que repugna aunque es fuerza hacerlo, el dejar tan tristes, tan solos los muertos.
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Rima lxxiii
Cerraron sus ojos que aún tenía abiertos, taparon su cara con un blanco lienzo, y unos sollozando, otros en silencio, de la triste alcoba todos se salieron. La luz que en un vaso ardía en el suelo, al muro arrojaba la sombra del lecho; y entre aquella sombra veíase a intérvalos dibujarse rígida la forma del cuerpo. Despertaba el día, y, a su albor primero, con sus mil rüidos despertaba el pueblo. Ante aquel contraste de vida y misterio, de luz y tinieblas, yo pensé un momento: -¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos! De la casa, en hombros, lleváronla al templo y en una capilla dejaron el féretro. Allí rodearon sus pálidos restos de amarillas velas y de paños negros. Al dar de las Ánimas el toque postrero, acabó una vieja sus últimos rezos, cruzó la ancha nave, las puertas gimieron, y el santo recinto quedóse desierto. De un reloj se oía compasado el péndulo, y de algunos cirios el chisporroteo. Tan medroso y triste, tan oscuro y yerto todo se encontraba que pensé un momento: -¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos! De la alta campana la lengua de hierro le dio volteando su adiós lastimero. El luto en las ropas, amigos y deudos cruzaron en fila formando el cortejo. Del último asilo, oscuro y estrecho, abrió la piqueta el nicho a un extremo. Allí la acostaron, tapiáronle luego, y con un saludo despidióse el duelo. La piqueta al hombro el sepulturero, cantando entre dientes, se perdió a lo lejos. La noche se entraba, el sol se había puesto: perdido en las sombras yo pensé un momento: -¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos! En las largas noches del helado invierno, cuando las maderas crujir hace el viento y azota los vidrios el fuerte aguacero, de la pobre niña a veces me acuerdo. Allí cae la lluvia con un son eterno; allí la combate el soplo del cierzo. Del húmedo muro tendida en el hueco, ¡acaso de frío se hielan sus huesos...! ¿Vuelve el polvo al polvo? ¿Vuela el alma al cielo? ¿Todo es sin espíritu, podredumbre y cieno? No sé; pero hay algo que explicar no puedo, algo que repugna aunque es fuerza hacerlo, el dejar tan tristes, tan solos los muertos.
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Hay que volar en este tiempo, a dónde? Sin alas, sin avión, volar sin duda: ya los pasos pasaron sin remedio, no elevaron los pies del pasajero. Hay que volar a cada instante como las águilas, las moscas y los días, hay que vencer los ojos de Saturno y establecer allí nuevas campanas. Ya no bastan zapatos ni caminos, ya no sirve la tierra a los errantes, ya cruzaron la noche las raíces, y tú aparecerás en otra estrella determinadamente transitoria convertida por fin en amapola.
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Soneto xcvii
I was so young and naïve, I could not perceive the insidious danger, I was in. I did not read the sign! Your eyes, the iridescence in your eyes, that looks very much like celestial tides. That shade of unfading hope, were the landmines that detonated in my soul! My dead soul incapable of recognizing that brimstone fire…..you have for lips, which shattered the dormant spaces in me, injuring the fear, the stagnation, the ambivalence of falling in love! Once you touched me, my flesh exploded, exposing all the debris of fire, of passion, of the love-that was left in me! That blast that was created in me, when our eyes first locked, was like a nuclear war.. triggering bounding fragments of lust, enough the destroy all five continents. You, your love, your landmines, have forever ignited….all the faith in my soul! You have become the only Land that I want to call forever………. mine!!!!! LeydisProse 6/13/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/ Minas Terrestres Era tan joven e inocente, no podia percibir el peligro insidioso que se afloraba. ¡No leí el aviso de peligro!   Esos ojos, la iridiscencia en tus ojos, que se parece mucho a las mareas celestes. Sombra de esperanza inmarcesible, fueron las minas terrestres que detonaron en mi alma!   Mi alma ya muerta, incapaz de reconocer ese fuego de azufre que tienes por labios, que descuartizó los espacios latentes en mí.   ¡amputando el miedo, el estancamiento, la ambivalencia de nuevamente amar!   Una vez que me me tocaste, mi piel se detonó! Quedaron expuestos todos los escombros de fuego, de pasión, del amor que yagaban en mi! Esa explosión que se creo en mí, cuando nuestros ojos por primera vez se cruzaron, fue como una bomba nuclear...,   que fue activando delimitadores fragmentos de la lubricidad, suficientes para destruir cinco continentes.   Usted, su amor, sus minas han encendido... la fe en mi alma!   Se han convertido usted, en la única tierra que quiero llamar para siempre mis minas terrestres!!!!!! LeydisProse 6/13/2017
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Jun 13, 2017
Jun 13, 2017 at 11:27 AM UTC
LAND-MINES//Minas Terrestres
I was so young and naïve, I could not perceive the insidious danger, I was in. I did not read the sign! Your eyes, the iridescence in your eyes, that looks very much like celestial tides. That shade of unfading hope, were the landmines that detonated in my soul! My dead soul incapable of recognizing that brimstone fire…..you have for lips, which shattered the dormant spaces in me, injuring the fear, the stagnation, the ambivalence of falling in love! Once you touched me, my flesh exploded, exposing all the debris of fire, of passion, of the love-that was left in me! That blast that was created in me, when our eyes first locked, was like a nuclear war.. triggering bounding fragments of lust, enough the destroy all five continents. You, your love, your landmines, have forever ignited….all the faith in my soul! You have become the only Land that I want to call forever………. mine!!!!! LeydisProse 6/13/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/ Minas Terrestres Era tan joven e inocente, no podia percibir el peligro insidioso que se afloraba. ¡No leí el aviso de peligro!   Esos ojos, la iridiscencia en tus ojos, que se parece mucho a las mareas celestes. Sombra de esperanza inmarcesible, fueron las minas terrestres que detonaron en mi alma!   Mi alma ya muerta, incapaz de reconocer ese fuego de azufre que tienes por labios, que descuartizó los espacios latentes en mí.   ¡amputando el miedo, el estancamiento, la ambivalencia de nuevamente amar!   Una vez que me me tocaste, mi piel se detonó! Quedaron expuestos todos los escombros de fuego, de pasión, del amor que yagaban en mi! Esa explosión que se creo en mí, cuando nuestros ojos por primera vez se cruzaron, fue como una bomba nuclear...,   que fue activando delimitadores fragmentos de la lubricidad, suficientes para destruir cinco continentes.   Usted, su amor, sus minas han encendido... la fe en mi alma!   Se han convertido usted, en la única tierra que quiero llamar para siempre mis minas terrestres!!!!!! LeydisProse 6/13/2017
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Volvieron a encontrarse después de muchos años; El, como si evocara tiempos dichosos, y ella Tal cual hilo de plata perdido en los castaños Cabellos, triste y pálida, mas como siempre bella. Como dos alas fueron de una ilusión amada, Pero después la vida los separó inclemente... Se levantan dos olas en una misma rada, Y van, con sus rumores, a playa diferente. Fue en verano, en el parque, frente al mar. La alameda De pinos, como entonces. En vagas lejanías Velas blancas; la tarde con suavidad de seda... Y en un banco sentáronse... el banco de otros días. (Sonaba un organillo bajo la doble fila De árboles rumorosos en vesperal concierto, Y entre el oro y las rosas de la rada tranquila Volaban las gaviotas en la quietud del puerto). «Me encontrarás cambiada», dijo triste. «Conmigo Dura ha sido la vida... muy dura. De nosotros Fue distinta la suerte, que es a veces castigo, Felicidad de unos, y lágrimas dé otros». Y continuó: «La mía... cual tantas... Ilusiones Con su coro de ensueños... tú sabes... sabes cuándo. Promesas, esperanzas, primeras emociones, Después... un alma sola que se quedó esperando». Y él dijo: «Si nacimos para sufrir, si en calma Solamente hay instantes en que el dolor se olvida, ¿Porqué en esos instantes no concentrar el alma Para que alumbren ellos las sombras de la vida?» «¿Recordar?» ella dijo. «¿Qué conseguir podremos De lo que ya no existe, de una ilusión borrada? Si los ojos cerramos, un paraíso vemos, Mas los ojos abrimos, y todo es sombra... y nada». (De nuevo el organillo se oyó. Vals de otros días Conocido por ambos).                                         Bajó los ojos ella, Y dijo melancólica: «Tus manos en las mías.... ¿Te acuerdas?   Una tarde... viéndonos una estrella». «¡Ya lo ves!   ¡El recuerdo!... Tú misma te desdices; Al pasado ¿tu alma no sientes atraída? Evocas lo lejano, dulces tiempos felices, ¡Y niegas que el recuerdo siempre será la vida!» (Sonaba el vals, sonaba, y en la tarde radiosa Iban, bajo los pinos, parejas enlazadas; Y ella y él, recordando su juventud dichosa, Como en risueños días, cruzaron las miradas). Y al separarse, él dijo: «Hay siempre nueva vida, Y el tronco guarda savia por más hojas que pierda». «Tal vez»… ella repuso, «más feliz quien olvida»... Y él dijo pensativo: «Dichoso el que recuerda».
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La romanza del vals
Volvieron a encontrarse después de muchos años; El, como si evocara tiempos dichosos, y ella Tal cual hilo de plata perdido en los castaños Cabellos, triste y pálida, mas como siempre bella. Como dos alas fueron de una ilusión amada, Pero después la vida los separó inclemente... Se levantan dos olas en una misma rada, Y van, con sus rumores, a playa diferente. Fue en verano, en el parque, frente al mar. La alameda De pinos, como entonces. En vagas lejanías Velas blancas; la tarde con suavidad de seda... Y en un banco sentáronse... el banco de otros días. (Sonaba un organillo bajo la doble fila De árboles rumorosos en vesperal concierto, Y entre el oro y las rosas de la rada tranquila Volaban las gaviotas en la quietud del puerto). «Me encontrarás cambiada», dijo triste. «Conmigo Dura ha sido la vida... muy dura. De nosotros Fue distinta la suerte, que es a veces castigo, Felicidad de unos, y lágrimas dé otros». Y continuó: «La mía... cual tantas... Ilusiones Con su coro de ensueños... tú sabes... sabes cuándo. Promesas, esperanzas, primeras emociones, Después... un alma sola que se quedó esperando». Y él dijo: «Si nacimos para sufrir, si en calma Solamente hay instantes en que el dolor se olvida, ¿Porqué en esos instantes no concentrar el alma Para que alumbren ellos las sombras de la vida?» «¿Recordar?» ella dijo. «¿Qué conseguir podremos De lo que ya no existe, de una ilusión borrada? Si los ojos cerramos, un paraíso vemos, Mas los ojos abrimos, y todo es sombra... y nada». (De nuevo el organillo se oyó. Vals de otros días Conocido por ambos).                                         Bajó los ojos ella, Y dijo melancólica: «Tus manos en las mías.... ¿Te acuerdas?   Una tarde... viéndonos una estrella». «¡Ya lo ves!   ¡El recuerdo!... Tú misma te desdices; Al pasado ¿tu alma no sientes atraída? Evocas lo lejano, dulces tiempos felices, ¡Y niegas que el recuerdo siempre será la vida!» (Sonaba el vals, sonaba, y en la tarde radiosa Iban, bajo los pinos, parejas enlazadas; Y ella y él, recordando su juventud dichosa, Como en risueños días, cruzaron las miradas). Y al separarse, él dijo: «Hay siempre nueva vida, Y el tronco guarda savia por más hojas que pierda». «Tal vez»… ella repuso, «más feliz quien olvida»... Y él dijo pensativo: «Dichoso el que recuerda».
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Las tres aves del mar, tres rayos, tres tijeras cruzaron por el cielo frío hacia Antofagasta, por eso quedó el aire tembloroso, todo tembló como bandera herida. Soledad, dame el signo de tu incesante origen, el apenas camino de los pájaros crueles, y la palpitación que sin duda precede a la miel, a la música, al mar, al nacimiento. (Soledad sostenida por un constante rostro como una grave flor sin cesar extendida hasta abarcar la pura muchedumbre del cielo). Volaban alas frías del mar, del Archipiélago, hacia la arena del Noroeste de Chile. Y la noche cerró su celeste cerrojo.
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Soneto lxxxvii
Fueron tus ojos los que me cautivaron Los vi y muy rapido me atraparon Cuando mi mirada y la tuya se cruzaron Fue el destino , nuestras almas se ataron. Fue imposible sacarte de mi mente Con un beso que cautelosamente Me diste y entraste tan fijamente Creo confusion , inexplicablemente. Llego ese dia tan esperado El que mi cuerpo havia anhelado' Tenerte en mis brazos no era pecado Eres todo lo que siempre e soñado. Por tus ojos estoy de amor perdida' Se lo que siento, no estoy confundida Los veo y me transporto a otra vida Eres tu por quien estoy enloquecida. EveGaby 8/10/17
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Aug 11, 2017
Aug 11, 2017 at 12:06 AM UTC
Tus ojos