Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
"cofre" poems
Pago pelo preço de respirar e apreciar coisas sem real custo, Elas são pouco, mais ou menos o que menos aqui têm valor, Ou serão a joia preciosa, que definem meu ser como incolor, É a transparência do carácter, de um ser tão menos, brusco! Os paços que ficam presos na calçada da vida, são os aprendizes, O balanço na busca embalada de sólidos conhecimentos similares, Aos que hoje encontro, sorrio e pestanejo, como olhares de petizes, Sem malícia, mas com a astúcia, a perícia de conviver nesses azares! Quem caminha porque procura, busca solidez de carácter e identifica-se, Com bruscas, mas sólidas colisões, de jogos engraçados e enfarinhados, Conheçam-se as regras e jogue-se, livre de preconceitos e tentaculados, O cérebro se torne a máquina na defesa de ataques e vultos da metáfrase! Que se compilem memórias e auxílios permanentes ao jogo delinquente, Que se tire partido desse significado figurativo, composto de maleitas, Que se compreenda facilmente maldade, como aplicativo frequente, Sem sugestões formais, ao quotidiano de todas essas vestes e seitas! E assim, aproveito o vazio criado, no espaço para mim e enfim, Ganha-se o tempo que se perdem em mentes dispersas de valor, A joia está aqui, conservada em cofre limitado, ao real detentor, O preço equilibrado, eu diferenço do do ouro e ficará aqui em mim! Autor: António Benigno Código de autor: 2013.10.02.02.27
0
Oct 2, 2013
Oct 2, 2013 at 9:47 AM UTC
Cercado de preços e dívidas
Prolóngase tu doncellez como una vacua intriga de ajedrez. Torneada como una reina de cedro, ningún jaque te despeina. Mis peones tantálicos al rondarte a deshora, fracasan en sus ímpetus vandálicos. La lámpara sonroja tu balcón; despilfarras el tiempo y la emoción. Yo despilfarro, en una absurda espera, fantasía y hoguera. En la velada incompatible, frústrase el yacimiento espiritual y de nuestras arterias el caudal. Los pródigos al uso que vengan a nosotros a aprender cómo se dilapida todo el ser. Tu destino y el mío, contrapuestos, vuelcan el apogeo de la vida febril e insomne que se va, en la ida de un cofre que rebosa y se malgasta en una fecha ociosa. Las monedas excomulgadas de nuestro adulto corazón caen al vacío, con lúgubre opacidad, cual si cayera una irreparable sordera. Y frente al ínclito derroche de los tesoros que atesora el yacimiento de las almas, algo muy hondo en mí, se escandaliza y llora.
0
742
Despilfarras el tiempo
Sé que hay una persona que me busca en su mano, día y noche, encontrándome, a cada minuto, en su calzado. ¿Ignora que la noche está enterrada con espuelas detrás de la cocina? Sé que hay una persona compuesta de mis partes, a la que integro cuando va mi talle cabalgando en su exacta piedrecilla. ¿Ignora que a su cofre no volverá moneda que salió con su retrato? Sé el día, pero el sol se me ha escapado; sé el acto universal que hizo en su cama con ajeno valor y esa agua tibia, cuya superficial frecuencia es una mina. ¿Tan pequeña es, acaso, esa persona, que hasta sus propios pies así la pisan? Un gato es el lindero entre ella y yo, al lado mismo de su tasa de agua. La veo en las esquinas, se abre y cierra su veste, antes palmera interrogante... ¿Qué podrá hacer sino cambiar de llanto? Pero me busca y busca. ¡Es una historia!
0
753
Poema para ser leído y cantado
Nadie supo su nombre: Era un solo ojo gris y una pipa apagada Doscientos años antes, hubiéramos creído que era un viejo pirata. Su casa, frente al mar, era apenas un techo y una tapia. A veces parecía menos viejo, hablando de tormentas y de islas lejanas… No, no, ya no hay tesoros; yo lo sé bien… -decía y suspiraba-. El humo de la estufa lo hizo toser de pronto, cuando quemó sus mapas. Buscador de tesoros, le crecieron las manos en el pico y la pala. Cien años removiendo litorales de olvido y nunca encontró nada... Cuando murió, en un sueño, la canción del domingo movía las campanas. Se quedó para siempre con las manos vacías. Su pipa estaba rota debajo de la hamaca. El cementerio de pescadores era un muro de conchas al final de la playa. Aquella noche subió el mar. Fueron sesenta cruces humildes bajo el agua. Y dijo el cura: Hay que enterrarlo aquí, en el patio de su casa. (Sin su pipa en la boca parecía más viejo. Yo le eché en un bolsillo su cuchara de plata). Algo tembló en su mano, al olor de la tierra y el ruido de las palas. Y nosotros cavábamos la fosa, con el largo de un remo con el ancho de un ancla. Y sabedlo: allá abajo, Miska, el grumete cojo, vio una cosa oxidada. Y era un cofre, sabedlo: ¡Y fue un fulgor de joyas cuando saltó la tapa! Cien años removiendo litorales de olvido, y nunca encontró nada. -No, no, ya no hay tesoros; yo lo sé bien... decía y suspiraba… Oh, nadie como él, nadie, conocía las grutas de las islas lejanas. Y estaba allí, sabedlo: ¡allí, en el patio de su casa! Nadie supo su nombre: era un solo ojo gris y una pipa apagada.
0
718
Balada del buscador de tesoros
Nadie supo su nombre: Era un solo ojo gris y una pipa apagada Doscientos años antes, hubiéramos creído que era un viejo pirata. Su casa, frente al mar, era apenas un techo y una tapia. A veces parecía menos viejo, hablando de tormentas y de islas lejanas… No, no, ya no hay tesoros; yo lo sé bien… -decía y suspiraba-. El humo de la estufa lo hizo toser de pronto, cuando quemó sus mapas. Buscador de tesoros, le crecieron las manos en el pico y la pala. Cien años removiendo litorales de olvido y nunca encontró nada... Cuando murió, en un sueño, la canción del domingo movía las campanas. Se quedó para siempre con las manos vacías. Su pipa estaba rota debajo de la hamaca. El cementerio de pescadores era un muro de conchas al final de la playa. Aquella noche subió el mar. Fueron sesenta cruces humildes bajo el agua. Y dijo el cura: Hay que enterrarlo aquí, en el patio de su casa. (Sin su pipa en la boca parecía más viejo. Yo le eché en un bolsillo su cuchara de plata). Algo tembló en su mano, al olor de la tierra y el ruido de las palas. Y nosotros cavábamos la fosa, con el largo de un remo con el ancho de un ancla. Y sabedlo: allá abajo, Miska, el grumete cojo, vio una cosa oxidada. Y era un cofre, sabedlo: ¡Y fue un fulgor de joyas cuando saltó la tapa! Cien años removiendo litorales de olvido, y nunca encontró nada. -No, no, ya no hay tesoros; yo lo sé bien... decía y suspiraba… Oh, nadie como él, nadie, conocía las grutas de las islas lejanas. Y estaba allí, sabedlo: ¡allí, en el patio de su casa! Nadie supo su nombre: era un solo ojo gris y una pipa apagada.
Continue reading...
47
Y construí tu rostro. Con adivinaciones del amor, construía tu rostro en los lejanos patios de la infancia. Albañil con vergüenza, yo me oculté del mundo para tallar tu imagen, para darte la voz, para poner dulzura en tu saliva. Cuantas veces temblé apenas si cubierto por la luz del verano mientras te describía por mi sangre. Pura mía estás hecha de cuántas estaciones y tu gracia desciende como cuántos crepúsculos. Cuántas de mis jornadas inventaron tus manos. Qué infinito de besos contra la soledad hunde tus pasos en el polvo. Yo te oficié, te recité por los caminos, escribí todos tus nombres al fondo de mi sombra te hice un sitio en mi lecho, te amé, estela invisible, noche a noche. Así fue que cantaron los silencios. Años y años trabajé para hacerte antes de oír un solo sonido de tu alma. Alza tus brazos, ellos encierran a la noche, desátala sobre mi sed, tambor, tambor, mi fuego. Que la noche nos cubra como una campana que suene suavemente a cada golpe del amor. Entiérrame la sombra, lávame con ceniza, cávame del dolor, límpiame el aire: yo quiero amarte libre. Tú destruyes el mundo para que esto suceda, tú comienzas el mundo para que esto suceda. Me has amado las manos y caerán con el otoño. Has amado mi voz y está arrasada. Mi rostro ha reventado sobre ti como una piedra impura. Me has amado y amado para que huya de mí, señor de sombras. Me has destruido para que yo sea luz humana cantando como las criaturas de tu sangre. Que del recuerdo suba el olor de tu cuerpo y se haga tu cuerpo. Que la noche devuelva tu dulzura. Que tus manos sean dadas por el temblor que dieron. Que tus ojos regresen de todo lo mirado. Paloma del amor en vez asciendes pura en libertad giras y cantas como el cielo vas invadiendo el mundo. Como un niño te canto bajo la noche oscura. Cofre de los secretos, juegos hondos, temblores del otoño como pañuelos rápidos, te canto allí para que seas. Señora del candor, con boca limpia digo uno a uno tus nombres, pongo mi rostro en la penumbra que de ellos desciende, hago un gran fuego con tus nombres bajo la noche oscura. En realidad quiero decir: me haces andar contra la muerte.
0
695
Fábricas de amor
Y construí tu rostro. Con adivinaciones del amor, construía tu rostro en los lejanos patios de la infancia. Albañil con vergüenza, yo me oculté del mundo para tallar tu imagen, para darte la voz, para poner dulzura en tu saliva. Cuantas veces temblé apenas si cubierto por la luz del verano mientras te describía por mi sangre. Pura mía estás hecha de cuántas estaciones y tu gracia desciende como cuántos crepúsculos. Cuántas de mis jornadas inventaron tus manos. Qué infinito de besos contra la soledad hunde tus pasos en el polvo. Yo te oficié, te recité por los caminos, escribí todos tus nombres al fondo de mi sombra te hice un sitio en mi lecho, te amé, estela invisible, noche a noche. Así fue que cantaron los silencios. Años y años trabajé para hacerte antes de oír un solo sonido de tu alma. Alza tus brazos, ellos encierran a la noche, desátala sobre mi sed, tambor, tambor, mi fuego. Que la noche nos cubra como una campana que suene suavemente a cada golpe del amor. Entiérrame la sombra, lávame con ceniza, cávame del dolor, límpiame el aire: yo quiero amarte libre. Tú destruyes el mundo para que esto suceda, tú comienzas el mundo para que esto suceda. Me has amado las manos y caerán con el otoño. Has amado mi voz y está arrasada. Mi rostro ha reventado sobre ti como una piedra impura. Me has amado y amado para que huya de mí, señor de sombras. Me has destruido para que yo sea luz humana cantando como las criaturas de tu sangre. Que del recuerdo suba el olor de tu cuerpo y se haga tu cuerpo. Que la noche devuelva tu dulzura. Que tus manos sean dadas por el temblor que dieron. Que tus ojos regresen de todo lo mirado. Paloma del amor en vez asciendes pura en libertad giras y cantas como el cielo vas invadiendo el mundo. Como un niño te canto bajo la noche oscura. Cofre de los secretos, juegos hondos, temblores del otoño como pañuelos rápidos, te canto allí para que seas. Señora del candor, con boca limpia digo uno a uno tus nombres, pongo mi rostro en la penumbra que de ellos desciende, hago un gran fuego con tus nombres bajo la noche oscura. En realidad quiero decir: me haces andar contra la muerte.
Continue reading...
63
De mi ciudad sonora vine al pueblo de tibia somnolencia, donde saben a sal los labios de la aurora. Y traje una dolencia de mis valles, ansiosos de marina transparencia. Cruzaban las angostas cintas de las calles mujeres de aguzados senos y agilidad de música en los talles. Había sol en los rostros morenos; dos ágatas de luz en sus pupilas, y en sus labios melifluos los venenos. En onduladas filas, eran como de cálidas palomas por el limpio tejado de las montañas lilas. Y soñaban en pomas paradisiacas del filtrado jugo, y en un idilio de los vientos con los aromas. Al Señor Nuestro plugo darles líneas de copas transparentes, como se reza un Hugo. Y secaron mis fuentes por esa gota lánguida de un beso en las finas copas de labios adolescentes. Córdoba, cofre de mujeres, dulce embeleso: Les prometí la luz de un arrebol por esa gota lánguida de un beso... ¡Y me dieron el sol!
0
574
Mujeres
Un momento te pido, en el que estemos tú y yo a solas En el que podamos platicar libremente En el que nadie más nos pueda molestar Porque tengo mil cosas que decirte y explicarte otras Mil cosas que ni en varias horas podría terminar. Entiende que me tienes loco, entiende que eres mi gran tesoro en donde yo soy el pirata y tú El Oro. Ser un pirata que no tiene dinero ni fama, por la forma en que no logra encontrar ese cofre que está lleno de diamantes en lo profundo de los mares, no es nada lindo pero jurare por dios y por mi santa madre que algún día hallaré la forma de encontrarte.
0
Jun 21, 2017
Jun 21, 2017 at 1:30 AM UTC
Untitled
Ecos de tortura embalam um coração! A prata relicário Do seu cofre Que só abre com fogo E folgo na oração.
0
Feb 20, 2021
Feb 20, 2021 at 12:16 PM UTC
Invasão
Hay que decirlo: el alma no es la plácida fuente, Ni el cofre perfumado ni el jardín escondido; No es un fulgor de aurora naciendo en el poniente Ni una fecha sin tiempo ni un nombre sin olvido. En el alma hay rincones donde fermenta el llanto Y alegres antifaces para el odio y la astucia. Y sótanos de sombra donde gruñe el espanto, Y raíces malignas y estanques de agua sucia. Eso es así, señora; y, o mucho me equivoco, Pero, como hay amores que también son así, No tenéis más maneras de comprobar el mío Que una noche con otro, sin que sintáis hastío, O una tarde de lluvia sin que penséis en mí.
0
319
Soneto galante
Yo quiero dormir aqui Sin tus bracos apretando me Yo quiero morir aqui Y encontrar un cofre de tesoro Yo quiero descansar en tu cuerpo Pero no quiero abrasos o besos Yo quiero acostar aqui Sin condiciones de afeccion © Sofia Villagrana 2019
0
Oct 20, 2019
Oct 20, 2019 at 10:30 PM UTC
Te Quiero Pero No Tanto