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"calienta" poems
Viene como una estrella a través los cielos Rajando mis pensamientos en mil’ fragmentos Yo pienso mucho en ti, ya no puedo pasar el día Tu energía se ha vuelto como la fuente de mi fantasía Pienso en lo que no puedo hacer La posibilidad de tenerte no se puede vencer Tu presencia es la porción que me falta Tu olor dulce que me encanta Tus labios dulces me dejaron paralizado En un estado oscuro de un alma perdido Todavía no eres mi futuro constante Pero sigues el corazón de mi presente Te quiero como el día quiere al sol La arteria pulmonar de mi corazón Tú eres la realidad de mi sueño La fantasía que me calienta en el frio Mi amor es un hueco de tus sentimientos Tu atención tan lejos pero siempre estarás en mis pensamientos…
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May 31, 2015
May 31, 2015 at 9:45 AM UTC
En Mis Pensamientos
arrebato o sobrio tus labios se conectan con los míos como un rompecabezas. tus besos me saben a marijuana y a menta lo que hace es que me calienta me despierta. Me elevas sin tener que estar ebria. me arrebatas estando sobria.
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Sep 24, 2014
Sep 24, 2014 at 1:14 AM UTC
bacano
Tanto tiempo inmovil, esperando sin esperanza que algun día apareciera. Hoy, ya tarde. poco a poco se desvanece la ilusion, que nos mantuvo despierto por tanto tiempo. Mientras más me acerco, más te alejas. Pero tal vez, solo tal vez mañana no será tarde. La ilusión brilla esmeralda en mis amaneceres oscuros; mientras, sus brazos rodean tu desnudo cuerpo. El calor de la ciega pasión calienta tu alma en decadencia. Me sigo alejando sin conseguir una respuesta, pues la distancia se vuelve verdugo del deseo. Esperando el tiempo yaciera congelado eternamente, nuestros cuerpos marchitaron, la llama se apago y el calor se volvió frío. Sólo me queda esperar, cómo tu ya lo haz hecho.
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Oct 21, 2015
Oct 21, 2015 at 3:06 PM UTC
La respuesta
Tiempo para distraer La avalancha vacia que inunda Mi intoxicado cuerpo. Cada vez las voces gritan más fuerte, ya no puedo; Pero el silencio eterno que Emiten mis cansados labios Acalla tan frenetico estruendo. Cada vez más fuerte, No puedo oirlo. Escapa de mi boca, La suave y tibia estela que deja El ultimo aliento de cordura. Cada suspiro calienta Mi gelido pesar. Lentamente se va llenando Mas sin fondo el hueco es. Acallo los llamados haciendo Cada ves más fuerte sus lamentos. Los gritos ya no los oigo, El perpetuo vacio ahora Rebosante de cenizas, Mientras mi ya inutil cuerpo Queda frío, El calido suspiro me arrulla, Y roba mi ultimo aliento.
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Sep 24, 2014
Sep 24, 2014 at 11:30 PM UTC
Frenético estruendo
Cada uno de nosotros quiere ser amado, abrazado, besado y colmado de regalos. Pero el Amor tiene su propia personalidad y exigencias. No es un plato servido en una vasija de oro. El Amor verdadero viene a ti si tienes un corazón puro y eres verdadero a ti mismo dando de tu riqueza interior. Palabras solas no satisfacen al Amor. Después de todo Amar es un verbo y entonces exige acción, atención, admiración y cuidado. Es muy parecido a un fuego alimentado solo de encendajas que se muere dentro de una hora. No le gustaría más escoger el leño más grande que se encuentre para que dure hasta la luz de la mañana. Y aun para guardar ese fuego vivo tiene que volver al bosque muchas veces para obtener los mejores pedazos de leño. Aunque la madera no se corta de si misma tiene que hacerlo tú mismo. Solo así entonces tu fogata te depura, te calienta y te provee con medios de alimentarte mientras que hagas tu parte. El Bosque es tu corazón donde hallaras la mejor madera del mundo. Es gratuita, abundante y accesible en la tierra del silencio dorado. Ahora es el verdadero maestro de una “fogata” atractiva y durable y los dos de Uds. pueden gozar en ese éxtasis cómodo y hypnotizante.
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Sep 4, 2015
Sep 4, 2015 at 2:24 PM UTC
EL BOSQUE
Se ha asomado una cigüeña a lo alto del campanario. Girando en torno a la torre y al caserón solitario, ya las golondrinas chillan. Pasaron del blanco invierno, de nevascas y ventiscas los crudos soplos de infierno.                 Es una tibia mañana. El sol calienta un poquito la pobre tierra soriana.       Pasados los verdes pinos, casi azules, primavera se ve brotar en los finos chopos de la carretera y del río. El Duero corre, terso y mudo, mansamente. El campo parece, más que joven, adolescente.       Entre las hierbas alguna humilde flor ha nacido, azul o blanca. ¡Belleza del campo apenas florido, y mística primavera!       ¡Chopos del camino blanco, álamos de la ribera, espuma de la montaña ante la azul lejanía, sol del día, claro día! ¡Hermosa tierra de España!
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Orillas del duero
No vales la pena, ya no eres mi estrella mi luna Ya no soy tu sol, quien te calienta Ahora sólo somos polvo y tal vez un recuerdo Aunque ninguna otra estrella me entienda Como lo hicieron tus ojos aquel febrero. No vales la pena, ya no eres vida mi muerte Ya no soy tu muerte mi vida Ahora sólo somos polvo y arena Aunque alguna vez juramos Brillar para el otro como lo hacen las estrellas.
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Sep 17, 2017
Sep 17, 2017 at 3:08 AM UTC
No la vales
Señor don Juan, pues con la fiebre apenas Se calienta la sangre desmayada, Y por la mucha edad, desabrigada Tiembla, no pulsa entre la arteria y venas; Pues que de nieve están las cumbres llenas La boca de los años saqueada, La vista enferma en noche sepultada, Y las potencias de ejercicio ajenas: Salid a recibir la sepultura, Acariciad la tumba y monumento, Que morir vivo es última cordura. La mayor parte de la Muerte, siento Que se pasa en contentos y locura; Y a la menor se guarda el sentimiento.
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Enseña a morir antes, y que la mayor parte de la muerte es la vida, y ésta no se siente; y la menor, que es el último suspiro, es la que da pena
La piedra es una frente donde los sueños gimen sin tener agua curva ni cipreses helados, La piedra es una espalda para llevar al tiempo con árboles de lágrimas y cintas y planetas. Yo he visto lluvias grises hacia las olas levantando sus tiernos brazos acribillados, para no ser cazadas por la piedra tendida que desata sus miembros sin empapar la sangre. Porque la piedra coge simientes y nublados, esqueletos de alondras y lobos de penumbra; pero no da sonidos, ni cristales, ni fuego, sino plazas y plazas y otras plazas sin muros. Ya está sobre la piedra Ignacio el bien nacido. Ya se acabó; ¿que pasa? Contemplad su figura: la muerte le ha cubierto de pálidos azufres y le ha puesto cabeza de oscuro minotauro. Ya se acabó. La lluvia penetra por su boca. El aire como loco deja su pecho hundido, y el Amor, empapado con lágrimas de nieve, se calienta en la cumbre de las ganaderías. ¿Qué dicen? Un silencio con hedores reposa. Estamos con un cuerpo presente que se esfuma, con una forma clara que tuvo ruiseñores y la vemos llenarse de agujeros sin fondo. ¿Quién arruga el sudario? ¡No es verdad lo que dice! Aquí no canta nadie, ni llora en el rincón, ni pica las espuelas, ni espanta la serpiente: aquí no quiero más que los ojos redondos para ver ese cuerpo sin posible descanso. Yo quiero ver aquí los hombres de voz dura. Los que doman caballos y dominan los ríos: los hombres que les suena el esqueleto y cantan con una boca llena de sol y pedernales. Aquí quiero yo verlos. Delante de la piedra. Delante de este cuerpo con las riendas quebradas. Yo quiero que me enseñen donde está la salida para este capitán atado por la muerte. Yo quiero que me enseñen un llanto como un río que tenga dulces nieblas y profundas orillas, para llevar el cuerpo de Ignacio y que se pierda sin escuchar el doble resuello de los toros. Que se pierda en la plaza redonda de la luna que finge cuando niña doliente res inmóvil; que se pierda en la noche sin canto de los peces y en la maleza blanca del humo congelado. No quiero que le tapen la cara con pañuelos para que se acostumbre con la muerte que lleva. Vete Ignacio: No sientas el caliente bramido. Duerme, vuela, reposa: ¡También se muere el mar!
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Cuerpo presente
La piedra es una frente donde los sueños gimen sin tener agua curva ni cipreses helados, La piedra es una espalda para llevar al tiempo con árboles de lágrimas y cintas y planetas. Yo he visto lluvias grises hacia las olas levantando sus tiernos brazos acribillados, para no ser cazadas por la piedra tendida que desata sus miembros sin empapar la sangre. Porque la piedra coge simientes y nublados, esqueletos de alondras y lobos de penumbra; pero no da sonidos, ni cristales, ni fuego, sino plazas y plazas y otras plazas sin muros. Ya está sobre la piedra Ignacio el bien nacido. Ya se acabó; ¿que pasa? Contemplad su figura: la muerte le ha cubierto de pálidos azufres y le ha puesto cabeza de oscuro minotauro. Ya se acabó. La lluvia penetra por su boca. El aire como loco deja su pecho hundido, y el Amor, empapado con lágrimas de nieve, se calienta en la cumbre de las ganaderías. ¿Qué dicen? Un silencio con hedores reposa. Estamos con un cuerpo presente que se esfuma, con una forma clara que tuvo ruiseñores y la vemos llenarse de agujeros sin fondo. ¿Quién arruga el sudario? ¡No es verdad lo que dice! Aquí no canta nadie, ni llora en el rincón, ni pica las espuelas, ni espanta la serpiente: aquí no quiero más que los ojos redondos para ver ese cuerpo sin posible descanso. Yo quiero ver aquí los hombres de voz dura. Los que doman caballos y dominan los ríos: los hombres que les suena el esqueleto y cantan con una boca llena de sol y pedernales. Aquí quiero yo verlos. Delante de la piedra. Delante de este cuerpo con las riendas quebradas. Yo quiero que me enseñen donde está la salida para este capitán atado por la muerte. Yo quiero que me enseñen un llanto como un río que tenga dulces nieblas y profundas orillas, para llevar el cuerpo de Ignacio y que se pierda sin escuchar el doble resuello de los toros. Que se pierda en la plaza redonda de la luna que finge cuando niña doliente res inmóvil; que se pierda en la noche sin canto de los peces y en la maleza blanca del humo congelado. No quiero que le tapen la cara con pañuelos para que se acostumbre con la muerte que lleva. Vete Ignacio: No sientas el caliente bramido. Duerme, vuela, reposa: ¡También se muere el mar!
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Escondido debajo de tu armada Gime el Ponto, la vela llama al viento, Y a las Lunas de Tracia con sangriento Eclipse ya rubrica tu jornada. En las venas Sajónicas tu Espada El acero calienta, y macilento Te atiende el Belga, habitador violento De poca tierra, al Mar y a ti robada. Pues tus Vasallos son el Etna ardiente, Y todos los incendios que a Vulcano Hacen el Metal rígido obediente, Arma de Rayos la invencible mano: Caiga roto y deshecho el insolente Belga, el Francés, el Sueco y el Germano.
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Exhortación a la majestad del rey nuestro señor felipe iv para el castigo de los rebeldes
Cuanto quisiera un amor de esos que te erisan el bello de tu piel y te hace sentir mariposas en tu vientre. La bellesa de un amor que no se puede obtener. El amor que sola mente se vive en novelas y peliculas. Pero cuanto uno quisiera obtenerlo. La triste realidad es que el amor como esos casi nunca ocurren. Amores como aquellos no son impossible, pero tampoco son perfectos. No son amores que nacen de un dia para el otro, ni entran a tu vida de sorpresa. Y si asi es, esa esencia no durara mucho tiempo. Todos quisieramos una historia de amor perfecta. Pero la perfection no existe. La bellesa de un amor verdarero es aquel que te calienta. Asi sea con amor, sensualidad o enojo. Aquel amor que te deja bajar la guarda para aceptar y quererse uno a el otro tal y como son sin temor ninguno. Aquel amor donde aunque sean diferentes se unan a ayudarse crecer y mejorarse. Aquel amor donde puedan llorar y hablar de temas juntos. Aquel amor que nunca duda aun cuando el sol ya no brille y pase una tormenta. Un amor que mantiene fé, esperanza, y sobre todo amor puro, honesto y verdadero.
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Apr 18, 2020
Apr 18, 2020 at 1:03 AM UTC
Amor
basta no quiero más de muerte no quiero más de dolor o sombras basta mi corazón es espléndido como una palabra mi corazón se ha vuelto bello como el sol que sale vuela canta mi corazón es de temprano un pajarito y después es tu nombre tu nombre sube todas las mañanas calienta el mundo y se pone solo en mi corazón sol en mi corazón
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Basta...