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"brillaban" poems
Noventa dias desde que te conocí, y realizé que no había escuchado el tono de tu voz, que no había visto tu bello rostro de cerca, tu piel resplandeciente como un amanecer sobre el mar, tus ojos negros brillaban cada vez mas que tus labios rojos mostraban esa sonrisa que ha cambiado mi universo desde tan lejos. No podia parar de admirar lo hermosa que eres, comprendí la razón por la que llamaste mi atención la noche que nuestros caminos se cruzaron. Tu voz me hechizo y quiero seguir escuchando dulces palabras, conversaciones de cosas que podemos compartir, nuestras vidas.
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Jul 4, 2014
Jul 4, 2014 at 6:37 PM UTC
Noventa Dias
"en qué consiste el juego de la muerte" preguntó sammy mccoy parado en sus dos niños el que fue el que sería "en qué consiste el juego de la muerte" preguntó sin embargo antes había bebido toda la leche de la mañana jugos del cielo o de la vaca madre según untándola con los sueños que se le cían de la noche anterior sammy mccoy era odiado frecuentemente por una mujer que no le daba hijos sino palos en la cabeza en el costado en la mitad del desayuno esa fiebre de cada palo que le dieron brotó una flor de leche o fiebre que le comía el corazón peor todo se come el corazón y sammy nunca se rendía sammy mccoy no se rendía defendiéndose con nada: con la memoria del calor con la cucharita que perdió una vez revolviendo la infancia con todo lo que iba rezando o padeciendo con su pelela mesmamente así del pecho le fue saliendo una dragona con pañuelo y la luz como muchacha envuelta en aire como dos niños sobre los que niño sammy mccoy se paraba y "en qué consiste el juego de la muerte" preguntaba ya cara a cara con la gran dolora cuando murió sammy mccoy los dos niños se le despegaron el que fue se le pudrió y el que iba a ser también y de todos modos fueron juntos lo que la lluvia o sol o gran planeta o la sistema de vivir separan la muerte lo junta otra vez pero sammy mccoy habló todavía "en qué consiste el juego de la muerte" preguntó y ya más nada preguntó de sus falanges ángeles con mudos salían con la boca tapada a cucharita a memoria a calor "güeya güeya" gritaban sus dos niños ninguna mujer salvo la sombra los juntó qué vergüenzas animales y las caritas les brillaban calientes así ha de ser caritas de oro señoras presidentas o almas cuyas acabaran a los pieses de sammy el que camina sammy mccoy pisó el sol y partió
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Lamento por la cucharita de sammy mccoy
"en qué consiste el juego de la muerte" preguntó sammy mccoy parado en sus dos niños el que fue el que sería "en qué consiste el juego de la muerte" preguntó sin embargo antes había bebido toda la leche de la mañana jugos del cielo o de la vaca madre según untándola con los sueños que se le cían de la noche anterior sammy mccoy era odiado frecuentemente por una mujer que no le daba hijos sino palos en la cabeza en el costado en la mitad del desayuno esa fiebre de cada palo que le dieron brotó una flor de leche o fiebre que le comía el corazón peor todo se come el corazón y sammy nunca se rendía sammy mccoy no se rendía defendiéndose con nada: con la memoria del calor con la cucharita que perdió una vez revolviendo la infancia con todo lo que iba rezando o padeciendo con su pelela mesmamente así del pecho le fue saliendo una dragona con pañuelo y la luz como muchacha envuelta en aire como dos niños sobre los que niño sammy mccoy se paraba y "en qué consiste el juego de la muerte" preguntaba ya cara a cara con la gran dolora cuando murió sammy mccoy los dos niños se le despegaron el que fue se le pudrió y el que iba a ser también y de todos modos fueron juntos lo que la lluvia o sol o gran planeta o la sistema de vivir separan la muerte lo junta otra vez pero sammy mccoy habló todavía "en qué consiste el juego de la muerte" preguntó y ya más nada preguntó de sus falanges ángeles con mudos salían con la boca tapada a cucharita a memoria a calor "güeya güeya" gritaban sus dos niños ninguna mujer salvo la sombra los juntó qué vergüenzas animales y las caritas les brillaban calientes así ha de ser caritas de oro señoras presidentas o almas cuyas acabaran a los pieses de sammy el que camina sammy mccoy pisó el sol y partió
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Que ingenuidad tenian mis ojos Que brillaban con el propósito Que fue tangible, abundoso Como la fuga de un apósito Hoy soy más de mí que ayer Y incluso más que anteayer He perdido partes de mí Y con ellas he reedificado Me he desarrolado aparte de tí Y una base fluida he encontrado Habia una vez en que yo era la mano que aplastaba Y también era yo la larva que estuvo llevado Pero ya no soy esa mariposa que se mataba Ahora soy el florecido y el liberado Me he soltado Me he encontrado
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Oct 29, 2018
Oct 29, 2018 at 7:00 PM UTC
me he encontrado
Ya caen las hojas. Se alejan volando,                                                 Temblores de oro. En las calles desiertas del parque Hojas, más hojas, y lodo.  Gris el estanque.  El crepúsculo                                                 Amarillo y brumoso. Damas con trajes oscuros que pasan Casi oculto entre pieles el rostro....                                                 Organillo que suenas                                                 Debajo del olmo,                                                 Toca, toca la triste                                                 Canción del Otoño! Verlaine!   Tus violones                     Ya oigo,                     Y en los áureos                     Y rojos                     Boscajes Los largos sollozos Que arrullaron tu ensueño Con lánguido canto monótono... ¡Que me arrulle también en la tarde La triste canción del Otoño! Remolinos y danza de hojas.... ¿En dónde las novias y novios? Retretas en tardes de estío, Desierto está el quiosco. Estudiantes ¿a dónde partisteis? Midinetas de labios muy rojos                         Y grandes ojeras, ¿Recordáis que en el hombro De vuestros galanes En plácidos sueños absortos, Amorosas, la frente inclinabais Y brillaban de amor vuestros ojos? Las manos unidas entonces Y unidos los labios al pie de los troncos... Bancos, tristes senderos del parque, ¿Qué fue del antiguo alborozo?.... La tarde se apaga.  Detrás de los vidrios Se encienden las luces.  El cielo, de plomo. Sombras pasan, y pasan ligeras.                                     Todo                                     Se borra, se borra                                     Brumoso...                                     Violones De son melancólico,                                     Violones                                     Monótonos,                                     Violones                                     De otoño... ¡El parque, en la sombra,                                     Ya solo!
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La canción del otoño
Ya caen las hojas. Se alejan volando,                                                 Temblores de oro. En las calles desiertas del parque Hojas, más hojas, y lodo.  Gris el estanque.  El crepúsculo                                                 Amarillo y brumoso. Damas con trajes oscuros que pasan Casi oculto entre pieles el rostro....                                                 Organillo que suenas                                                 Debajo del olmo,                                                 Toca, toca la triste                                                 Canción del Otoño! Verlaine!   Tus violones                     Ya oigo,                     Y en los áureos                     Y rojos                     Boscajes Los largos sollozos Que arrullaron tu ensueño Con lánguido canto monótono... ¡Que me arrulle también en la tarde La triste canción del Otoño! Remolinos y danza de hojas.... ¿En dónde las novias y novios? Retretas en tardes de estío, Desierto está el quiosco. Estudiantes ¿a dónde partisteis? Midinetas de labios muy rojos                         Y grandes ojeras, ¿Recordáis que en el hombro De vuestros galanes En plácidos sueños absortos, Amorosas, la frente inclinabais Y brillaban de amor vuestros ojos? Las manos unidas entonces Y unidos los labios al pie de los troncos... Bancos, tristes senderos del parque, ¿Qué fue del antiguo alborozo?.... La tarde se apaga.  Detrás de los vidrios Se encienden las luces.  El cielo, de plomo. Sombras pasan, y pasan ligeras.                                     Todo                                     Se borra, se borra                                     Brumoso...                                     Violones De son melancólico,                                     Violones                                     Monótonos,                                     Violones                                     De otoño... ¡El parque, en la sombra,                                     Ya solo!
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Cuando volví a encontrarla después de tantos días, Trémula, abandonando la mano entre las mías, «¡Mírame!», dijo triste, presa de honda emoción. ¡Oh, cómo estaba pálida y mortalmente bella! ¡Cuál brillaban sus ojos!... Y al acercarme a ella Sentí de amor y susto temblar su corazón. Y miraba sus labios, otro tiempo rosados, Y sus ojos azules, por la fiebre agrandados, Sus ojos donde ardía celeste claridad. Una sonrisa vaga sus labios entreabría, Y con profundo acento de honda melancolía Me dijo: «Cuán cambiada me encuentras. ¿No es verdad?» Y al mirar su sonrisa, su faz enflaquecida, Olvidé las torturas con que amargó mi vida, Y todos sus crueles desvíos olvidé, Y las ardientes lágrimas que derramé en la ausencia, Cuando en sombrías noches, de horror y de demencia, Al verme triste y solo cual réprobo grité. ¡Todo estaba olvidado, porque la vi tan triste, Tan pálida y enferma!... ¿Qué corazón resiste A la piedad? ¿Quién queda tranquilo ante el dolor? Y la tomé en los brazos con loco desvarío, Y la cubrí de besos y la llamé ¡bien mío! Como en los bellos días de nuestro antiguo amor. Y de esa hora triste en la quietud serena, Cuando la luz celeste de aurora ultraterrena En sus azules ojos veíase irradiar, Comprendiendo, angustiada, que malgastó su vida, Y de mi amor por ella ya tarde convencida, «¡Si lo hubiera sabido!», dijo, y rompió a llorar. «¡Si lo hubiera sabido!»... la palabra postrera De toda vida... Y esa palabra tan sincera, Que salió de tu alma -de tu amor expiación-, Viene desde el pasado, viene siempre a mi vida, A evocar tu recuerdo y a hacer sangrar la herida De que no ha de curarse jamás mi corazón.
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El adiós
Cuando volví a encontrarla después de tantos días, Trémula, abandonando la mano entre las mías, «¡Mírame!», dijo triste, presa de honda emoción. ¡Oh, cómo estaba pálida y mortalmente bella! ¡Cuál brillaban sus ojos!... Y al acercarme a ella Sentí de amor y susto temblar su corazón. Y miraba sus labios, otro tiempo rosados, Y sus ojos azules, por la fiebre agrandados, Sus ojos donde ardía celeste claridad. Una sonrisa vaga sus labios entreabría, Y con profundo acento de honda melancolía Me dijo: «Cuán cambiada me encuentras. ¿No es verdad?» Y al mirar su sonrisa, su faz enflaquecida, Olvidé las torturas con que amargó mi vida, Y todos sus crueles desvíos olvidé, Y las ardientes lágrimas que derramé en la ausencia, Cuando en sombrías noches, de horror y de demencia, Al verme triste y solo cual réprobo grité. ¡Todo estaba olvidado, porque la vi tan triste, Tan pálida y enferma!... ¿Qué corazón resiste A la piedad? ¿Quién queda tranquilo ante el dolor? Y la tomé en los brazos con loco desvarío, Y la cubrí de besos y la llamé ¡bien mío! Como en los bellos días de nuestro antiguo amor. Y de esa hora triste en la quietud serena, Cuando la luz celeste de aurora ultraterrena En sus azules ojos veíase irradiar, Comprendiendo, angustiada, que malgastó su vida, Y de mi amor por ella ya tarde convencida, «¡Si lo hubiera sabido!», dijo, y rompió a llorar. «¡Si lo hubiera sabido!»... la palabra postrera De toda vida... Y esa palabra tan sincera, Que salió de tu alma -de tu amor expiación-, Viene desde el pasado, viene siempre a mi vida, A evocar tu recuerdo y a hacer sangrar la herida De que no ha de curarse jamás mi corazón.
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Que lastima que no te haya funcionado. Imagino lo que estas pasando. No lo imagino, se exactamente que se siente; que alguien se burle de tus sentimientos, que tu leña la conviertan en copas de nieves, que tu hoguera se inunde de agua salada, que tu mundo se derrumbe como avalancha de fango, que tus sueños se conviertan en desvelo, que la estrellas que acobijaste cada noche, dejen de brillar. ¿Como lo se? ¡Lo vivi! el desamor, la traicion, la pesadumbre del olvido, que te escupan en la cara.. como tú lo hicistes conmigo. Si, lo siento…. pero, a mí, no puedes regresar. Aquí no hay espacios para los tres.. ¡Tu, yo, y tu condecorado ego! Tienes que quedarte con tu trofeo. Fue por eso que me dejaste ¿no? Porque mi cuerpo estaba en decadencia, y el de ella..bueno, en pura primavera. Porque mis pupilas para ti ya no brillaban, y los de ella..bueno, la ilusión te acomodaban, Porque mi cansancio te repugnaba, mas la energia de esa doncella te aniba. Porque mis flores marchita estaban, mas los botones de sus rosales apenas brotaban. Porque mis rios se secaron, y de su juventud--emanaban maremotos, manantiales, que a tu pasion excitaban. Que la vida me habia vuelta fria y deteriorada, mas de ella, su dulzura al hablarte, tu hombria endulzaba. No sabes amor, cuanto lo siento, que tu trofeo de juventud, te haya dejado, por los mismos galardones, por lo cuales cobardemente, me abandonastes un dia. LeydisProse 7/20/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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Jul 20, 2017
Jul 20, 2017 at 6:30 PM UTC
Me dejo por un trofeo de mujer ahora, ¿que quiere?