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"brigada" poems
si no fueras tan solapada te podría ayudar ¿no puedes ver que solo te quiero amar? haciendote una estatua para que no te vieran ¿pero para que el arte sino para que lo aprecieran? no quiero que esto se haga una disputa pero conmigo eres tan muta se que las emociones se hacen un tumulto pero no significa que lo tienes que poner oculto no coge una brigada saber lo que te hace sentir y no quiero hacer nada sin tu consentir pero perdoname por ser parcial a la idea de saber que en tu corazon va a pasar enseñame el meollo de tus sentimientos dime todos tus pensamientos prometo que no me parescarán inmundicia hazte una casa conmigo, soy persona hospitalicia asi viviremos en perfecta ternura con una vida muy dura llenas de emociones compartiendonos afirmaciones
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Apr 25, 2019
Apr 25, 2019 at 5:54 PM UTC
¿amor, por que no me dices nada?
Recuérdalo tú y recuérdalo a otros, Cuando asqueados de la bajeza humana, Cuando iracundos de la dureza humana: Este hombre solo, este acto solo, esta fe sola. Recuérdalo tú y recuérdalo a otros. En 1961 y en ciudad extraña, Más de un cuarto de siglo Después. Trivial la circunstancia, Forzado tú a pública lectura, Por ella con aquel hombre conversaste: Un antiguo soldado En la Brigada Lincoln. Veinticinco años hace, este hombre, Sin conocer tu tierra, para él lejana Y extraña toda, escogió ir a ella Y en ella, si la ocasión llegaba, decidió apostar su vida, Juzgando que la causa allá puesta al tablero Entonces, digna era De luchar por la fe que su vida llenaba. Que aquella causa aparezca perdida, Nada importa; Que tantos otros, pretendiendo fe en ella Sólo atendieran a ellos mismos, Importa menos. Lo que importa y nos basta es la fe de uno. Por eso otra vez hoy la causa te aparece Como en aquellos días: Noble y tan digna de luchar por ella. Y su fe, la fe aquella, él la ha mantenido A través de los años la derrota, Cuando todo parece traicionarla. Mas esa fe, te dices, es lo que sólo importa. Gracias, Compañero, gracias Por el ejemplo. Gracias porque me dices Que el hombre es noble. Nada importa que tan pocos lo sean: Uno, uno tan sólo basta Como testigo irrefutable De toda la nobleza humana.
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1936
«Me quedaré en España compañero», me dijiste con gesto enamorado. Y al fin sin tu edificio trotante de guerrero en la hierba de España te has quedado. Nadie llora a tu lado: desde el soldado al duro comandante, todos te ven, te cercan y te atienden con ojos de granito amenazante, con cejas incendiadas que todo el cielo encienden. Valentín el volcán, que si llora algún día será con unas lágrimas de hierro, se viste emocionado de alegría para robustecer el río de tu entierro. Como el yunque que pierde su martillo, Manuel Moral se calla colérico y sencillo. Y hay muchos capitanes y muchos comisarios quitándote pedazos de metralla, poniéndote trofeos funerarios. Ya no hablarás de vivos y de muertos, ya disfrutas la muerte del héroe, ya la vida que no te verá en las calles ni en los puertos pasar como una ráfaga garrida. Pablo de la Torriente, has quedado en España y en mi alma caído: nunca se pondrá el sol sobre tu frente, heredará tu altura la montaña y tu valor el toro del bramido. De una forma vestida de preclara has perdido las plumas y los besos, con el sol español puesto en la cara y el de Cuba en los huesos. Pasad ante el cubano generoso, hombres de su Brigada, con el fusil furioso, las botas iracundas y la mano crispada. Miradlo sonriendo a los terrones y exigiendo venganza bajo sus dientes mudos a nuestros más floridos batallones y a sus varones como rayos rudos. Ante Pablo los días se abstienen ya y no andan. No temáis que se extinga su sangre sin objeto, porque éste es de los muertos que crecen y se agrandan aunque el tiempo devaste su gigante esqueleto.
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Elegía segunda
«Me quedaré en España compañero», me dijiste con gesto enamorado. Y al fin sin tu edificio trotante de guerrero en la hierba de España te has quedado. Nadie llora a tu lado: desde el soldado al duro comandante, todos te ven, te cercan y te atienden con ojos de granito amenazante, con cejas incendiadas que todo el cielo encienden. Valentín el volcán, que si llora algún día será con unas lágrimas de hierro, se viste emocionado de alegría para robustecer el río de tu entierro. Como el yunque que pierde su martillo, Manuel Moral se calla colérico y sencillo. Y hay muchos capitanes y muchos comisarios quitándote pedazos de metralla, poniéndote trofeos funerarios. Ya no hablarás de vivos y de muertos, ya disfrutas la muerte del héroe, ya la vida que no te verá en las calles ni en los puertos pasar como una ráfaga garrida. Pablo de la Torriente, has quedado en España y en mi alma caído: nunca se pondrá el sol sobre tu frente, heredará tu altura la montaña y tu valor el toro del bramido. De una forma vestida de preclara has perdido las plumas y los besos, con el sol español puesto en la cara y el de Cuba en los huesos. Pasad ante el cubano generoso, hombres de su Brigada, con el fusil furioso, las botas iracundas y la mano crispada. Miradlo sonriendo a los terrones y exigiendo venganza bajo sus dientes mudos a nuestros más floridos batallones y a sus varones como rayos rudos. Ante Pablo los días se abstienen ya y no andan. No temáis que se extinga su sangre sin objeto, porque éste es de los muertos que crecen y se agrandan aunque el tiempo devaste su gigante esqueleto.
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Soon I will come to the end of my journey and another statue will disappear. But you see you cannot **** the sculptor Only hire the black priest to wash away your sins. Your unkind words mean nothing to me Life runs through your fingers like white sand and many unborn days disturb your mindfulness. The black priest cannot help you. I sing to the same stars in Taiyuan that I once sang to in Albacete with the Brigada Abraham Lincoln. Then the Spanish people grieved for our going. You only grieve for the shade of the evening And the silence of the Fen river.
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Jun 24, 2017
Jun 24, 2017 at 9:51 AM UTC
Albacete