Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
"blande" poems
***** Der var engang en slurk ***** der var bitter over, at alle andre altid skulle blande sig i dens smag. Derfor gjorde den drankeren svag. Sørgede for både udpumpning, black out og tømmermænd. ***** *****
0
Jan 24, 2015
Jan 24, 2015 at 10:55 AM UTC
*****
por que me dices que me quieres ya cuando no me tienes enfrente de ti. Hasta cuando sera el dia que te escuche pronunciar esas dos palabras en mi cara. Hasta cuando existirá tal reciprocidad? Que valor tiene mi persona al entrañar semejantes sensaciones. Hasta ahora he osado en preguntarme a donde chingados me estoy dirigiendo? Por que la pesada tristeza y la pirámide de depresión? Por que este dolor no me deja en paz? No es patética mi forma de ser? Al dejar que un "problema" tan estúpido me provoque matar o matarme me duele el pecho de verdad al pensar que me quieres a tu lado cuando te has ido. me duele el estomago al pensar las mas de 7 veces que me rompiste el corazón. Me destruiste, me frustraste. Nauseas y ansias, fueron lo que me regalaste. me rompiste a la mitad. y a veces siento que no te importa. Ni una pizca de importancia. Solo te importas tu, tu y tu. y tus propias grietas tu umbral del dolor la mano que has dejado ir. el maldito lazo que te une de por vida al oscuro y persistente reflejo en carne del pasado. sonríes cuando tu verdugo blande la guadaña sobre tu corazón. Simplemente me esta matando que lo ames a el tanto como te amo yo. y el pobre enfermo que se llevara el premio mayor. Quieres dejarme atrás.
0
May 21, 2014
May 21, 2014 at 1:09 PM UTC
Otro escrito mas del corazón de un pobre diablo.
En el rigor del vaso que la aclara, el agua toma forma -ciertamente. Trae una sed de siglos en los belfos, una sed fría, en ***** que ara cauces en el sueño moroso de la tierra, que perfora sus miembros florecidos, como una sangre cáustica, incendiándolos, ay, abriendo en ellos desapacibles úlceras de insomnio. Más amor que sed; más que amor, idolatría, dispersión de criatura estupefacta ante el fulgor que blande -germen del trueno olímpico- la forma en sus netos contornos fascinados. ¡Idolatría, sí idolatría! Mas no le basta el ser un puro salmo, un ardoroso incienso de sonido; quiere, además, oírse. Ni le basta tener sólo reflejos -briznas de espuma para el ala de luz que en ella anida; quiere, además, un tálamo de sombra, un ojo, para mirar el ojo que la mira. En el lago, en la charca, en el estanque, en la entumida cuenca de la mano, se consuma este rito de eslabones, este enlace diabólico que encadena el amor a su pecado. En el nítido rostro sin facciones el agua, poseída, siente cuajar la máscara de espejos que el dibujo del vaso le procura. Ha encontrado, por fin, en su correr sonámbulo, una bella, puntual fisonomía. Ya puede estar de pie frente a las cosas. Ya es ella también, aunque por arte de estas limpias metáforas cruzadas, un encendido vaso de figuras. El camino, la barda, los castaños, para durar el tiempo de una muerte gratuita y prematura, pero bella, ingresan por su impulso en el suplicio de la imagen propia y en medio del jardín, bajo las nubes, descarnada lección de poesía, instalan un infierno alucinante.
0
886
Muerte sin fin
En el rigor del vaso que la aclara, el agua toma forma -ciertamente. Trae una sed de siglos en los belfos, una sed fría, en ***** que ara cauces en el sueño moroso de la tierra, que perfora sus miembros florecidos, como una sangre cáustica, incendiándolos, ay, abriendo en ellos desapacibles úlceras de insomnio. Más amor que sed; más que amor, idolatría, dispersión de criatura estupefacta ante el fulgor que blande -germen del trueno olímpico- la forma en sus netos contornos fascinados. ¡Idolatría, sí idolatría! Mas no le basta el ser un puro salmo, un ardoroso incienso de sonido; quiere, además, oírse. Ni le basta tener sólo reflejos -briznas de espuma para el ala de luz que en ella anida; quiere, además, un tálamo de sombra, un ojo, para mirar el ojo que la mira. En el lago, en la charca, en el estanque, en la entumida cuenca de la mano, se consuma este rito de eslabones, este enlace diabólico que encadena el amor a su pecado. En el nítido rostro sin facciones el agua, poseída, siente cuajar la máscara de espejos que el dibujo del vaso le procura. Ha encontrado, por fin, en su correr sonámbulo, una bella, puntual fisonomía. Ya puede estar de pie frente a las cosas. Ya es ella también, aunque por arte de estas limpias metáforas cruzadas, un encendido vaso de figuras. El camino, la barda, los castaños, para durar el tiempo de una muerte gratuita y prematura, pero bella, ingresan por su impulso en el suplicio de la imagen propia y en medio del jardín, bajo las nubes, descarnada lección de poesía, instalan un infierno alucinante.
Continue reading...
49
¿Por qué habéis dicho todos que en España hay dos bandos, si aquí no hay más que polvo? En España no hay bandos, en esta tierra no hay bandos, en esta tierra maldita no hay bandos. No hay más que un hacha amarilla que ha afilado el rencor. Un hacha que cae siempre, siempre, siempre, implacable y sin descanso sobre cualquier humilde ligazón: sobre dos plegarias que se funden, sobre dos herramientas que se enlazan, sobre dos manos que se estrechan. La consigna es el corte, el corte, el corte, el corte hasta llegar al polvo, hasta llegar al átomo. Aquí no hay bandos, aquí no hay bandos ni rojos ni blancos ni egregios ni plebeyos... Aquí no hay más que átomos, átomos que se muerden. España, en esta casa tuya no hay bandos. Aquí no hay más que polvo, polvo y un hacha antigua, indestructible y destructora, que se volvió y se vuelve contra tu misma carne cuando te cercan los raposos. Vuelan sobre tus torres y tus campos todos los gavilanes enemigos y tu hijo blande el hacha sobre tu propio hermano. Tu enemigo es tu sangre y el barro de tu choza. ¡Qué viejo veneno lleva el río y el viento, y el pan de la meseta, que emponzoña la sangre, alimenta la envidia, da ley al fratricidio y asesina el honor y la esperanza! La voz de tus entrañas y el grito de tus montes es lo que dice el hacha: «Este es el mundo del desgaje, de la desmembración y la discordia, de las separaciones enemigas, de las dicotomías incesables, el mundo del hachazo... ¡mi mundo!, dejadme trabajar». Y el hacha cae ciega, incansable y vengativa sobre todo lo que se congrega y se prolonga: sobre la gavilla y el manojo, sobre la espiga y el racimo, sobre la flor y la raíz, sobre el grano y la simiente, y sobre el polvo mismo del grano y la simiente. Aquí el hacha es la ley y la unidad el átomo, el átomo amarillo y rencoroso. Y el hacha es la que triunfa.
0
880
El hacha ii
¿Por qué habéis dicho todos que en España hay dos bandos, si aquí no hay más que polvo? En España no hay bandos, en esta tierra no hay bandos, en esta tierra maldita no hay bandos. No hay más que un hacha amarilla que ha afilado el rencor. Un hacha que cae siempre, siempre, siempre, implacable y sin descanso sobre cualquier humilde ligazón: sobre dos plegarias que se funden, sobre dos herramientas que se enlazan, sobre dos manos que se estrechan. La consigna es el corte, el corte, el corte, el corte hasta llegar al polvo, hasta llegar al átomo. Aquí no hay bandos, aquí no hay bandos ni rojos ni blancos ni egregios ni plebeyos... Aquí no hay más que átomos, átomos que se muerden. España, en esta casa tuya no hay bandos. Aquí no hay más que polvo, polvo y un hacha antigua, indestructible y destructora, que se volvió y se vuelve contra tu misma carne cuando te cercan los raposos. Vuelan sobre tus torres y tus campos todos los gavilanes enemigos y tu hijo blande el hacha sobre tu propio hermano. Tu enemigo es tu sangre y el barro de tu choza. ¡Qué viejo veneno lleva el río y el viento, y el pan de la meseta, que emponzoña la sangre, alimenta la envidia, da ley al fratricidio y asesina el honor y la esperanza! La voz de tus entrañas y el grito de tus montes es lo que dice el hacha: «Este es el mundo del desgaje, de la desmembración y la discordia, de las separaciones enemigas, de las dicotomías incesables, el mundo del hachazo... ¡mi mundo!, dejadme trabajar». Y el hacha cae ciega, incansable y vengativa sobre todo lo que se congrega y se prolonga: sobre la gavilla y el manojo, sobre la espiga y el racimo, sobre la flor y la raíz, sobre el grano y la simiente, y sobre el polvo mismo del grano y la simiente. Aquí el hacha es la ley y la unidad el átomo, el átomo amarillo y rencoroso. Y el hacha es la que triunfa.
Continue reading...
77
Hay un tropel de potros sobre la pampa inmensa. ¿Es Pan que se incorpora? No: es un hombre que piensa, es un hombre que tiene una lira en la mano: él viene del azul, del sol, del Océano. Trae encendida en vida su palabra potente y concreta el decir de todo un continente... Tal vez es desigual... (¡El Pegaso da saltos!) Tal vez es tempestuoso... (¡Los Andes son tan altos!...) Pero hay en este verso tan vigoroso y terso una sangre que apenas veréis en otro verso; una sangre que cuando en la estrofa circula, como la luz penetra y como la onda ondula... Pegaso está contento, Pegaso piafa y brinca, porque Pegaso pace en los prados del inca. Y este fuerte poeta de alma tan ardorosa sabe bien lo que cuentan los labios de la rosa, comprende las dulzuras del panel y comprende lo que dice la abeja del secreto del duende... Pero su brazo es para levantar la trompeta hacia donde se anuncia la aurora del Profeta; es hecho para dar a la virtud del viento la expresión del terrible clarín del pensamiento. Él sabe de Amazonas, Chimborazos y Andes. Siempre blande su verso para las cosas grandes. Va como Don Quijote en ideal campaña, vive de amor de América y de pasión de España; y envuelto en armonía y en melodía y canto, tiene rasgos de héroe y actitudes de santo. «¿Me permites, Chocano, que como amigo fiel, te ponga en el ojal esta hoja de laurel?» Tal dije cuando don J. Santos Chocano, último de los incas, se tornó castellano.
0
819
Preludio
En una tarde clara y amplia como el hastío, cuando su lanza blande el tórrido verano, copiaban el fantasma de un grave sueño mío mil sombras en teoría, enhiestas sobre el llano.La gloria del ocaso era un purpúreo espejo, era un cristal de llamas, que al infinito viejo iba arrojando el grave soñar en la llanura... Y yo sentí la espuela sonora de mi paso repercutir lejana en el sangriento ocaso, y más allá, la alegre canción de un alba pura.
0
304
Horizonte