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"arrugado" poems
Mi alma de viento mi cuerpo de papel. mis manos arrugadas mi piel blanca. Soy de papel, papel doblado, papel de regalo, mis labios coloreados mis ojos café, mi cuerpo tatuado de versos ajenos y otros privados. Soy de papel un poco desgastado. Me han escrito en la espalda mensajes que no logro ver, me han cortado con tijeras y me he arrugado con el tiempo. Me han besado y me han dejado las marcas del labial, hay quienes leyeron mi alma descrita en prosa. Pero se han ido, se han borrado eso que con tanta pasión un día nos unió. Soy de papel, papel de regalo, papel de un cuaderno olvidado.
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Nov 8, 2017
Nov 8, 2017 at 11:48 PM UTC
Soy De Papel
Quiero que sepas una cosa. Tú sabes cómo es esto: si miro la luna de cristal, la rama roja del lento otoño en mi ventana, si toco junto al fuego la impalpable ceniza o el arrugado cuerpo de la leña, todo me lleva a ti, como si todo lo que existe, aromas, luz, metales, fueran pequeños barcos que navegan hacia las islas tuyas que me aguardan. Ahora bien, si poco a poco dejas de quererme dejaré de quererte poco a poco. Si de pronto me olvidas no me busques, que ya te habré olvidado. Si consideras largo y loco el viento de banderas que pasa por mi vida y te decides a dejarme a la orilla del corazón en que tengo raíces, piensa que en ese día, a esa hora levantaré los brazos y saldrán mis raíces a buscar otra tierra. Pero si cada día, cada hora sientes que a mí estás destinada con dulzura implacable. Si cada día sube una flor a tus labios a buscarme, ay amor mío, ay mía, en mí todo ese fuego se repite, en mí nada se apaga ni se olvida, mi amor se nutre de tu amor, amada, y mientras vivas estará en tus brazos sin salir de los míos.
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Si tú me olvidas
A dios no lo encontré precisamente en una iglesia, ni tampoco en un sermón. No nos conocimos un domingo, ni se me presentó envuelto en sotanas. A dios lo vi en una solitaria zebra, en un hocico húmedo y arrugado, y en el tímido beso de una hiena. En el sincronizado nado de los delfines, la jorobada espalda de una ballena y un atardecer radiante de rojo y azul. Me lo topé en las canas de mi padre y la fe intensa de mi madre. En la tenacidad de mi hermanita, convertida hoy en empoderada mujer, y en el calor de esas amistades que prevalecen a pesar de tiempo y distancia. Dios se me apareció en un primer beso y una caricia sincera. Lo encontré detrás de ese par de ojos azules que gritaban “te amo”, y en la impotencia y el dolor que hoy causa el haberlos perdido. Lo atrapé escondido en la grandeza de Machu Picchu, y corriendo por las majestuosas planicies sudafricanas. En las calles de mi pueblo pequeñito, tan lleno de virtudes y problemas, y en el eco del grito latinoamericano. A dios lo veo en las cicatrices que exhiben mis rodillas, producto de cada caída. Reside en mi fuerza y coraje, que me han levantado, y también en cada persona que me ha brindado una mano. Y es que a dios lo veo en algo tan simple como lo es la gracia de ser humano. En la risa, el éxito, el dolor y los errores. El amor, la soledad, la esperanza y la incertidumbre. Dios, mis amigos, está en la valentía de vivir.
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Nov 8, 2015
Nov 8, 2015 at 6:52 PM UTC
dios
Pasea con el luto de viuda de sí misma, payasa, miliciana, entre los arces plateados de New Jersey (o tal vez sean pinos, encinas, jaras y retamas de Chozas de Sierra... Yo ya no sé). La navaja del río corta pan y tomate de la tarde que se evapora. Don Gil, Jilguero de las calzas verdes, asado con madera del cajón de la portería, miraba compasivo cómo acunan tus brazos esqueléticos, mientras dan de mamar a la guerra de nunca, teta arrugada, guerra guerreada, y todo lo demás. Y todo blanco y ***** Y desvaído. Un hombre levantaba su cabeza de ortiga en el menesteroso anochecer. Mendigos con fusiles (que yo los vi pasar porque tú los mirabas). Y niños muertos que esquivabas para no pisarlos en la calle de Atocha (nunca los vi ni quise verlos), y aquel puente estrechísimo que no es el más con más de Nueva York, sino de nieve y de cellisca, (yo lo he visto, y lo veo, y seguiré viéndolo, con las mujeres de ébano y marfil arrugado, porque era entonces todo blanco y ***** Y ahora vuelve sin Filis, cabalgando su cáncer, ¡hasta mañana, Filis! Más tarde, en tu memoria cristalizaban sombras, entre los rascacielos de acero y miel: sombras de mondas de patatas que has olvidadoo, pues no quieres morir, no queremos morir, y fachadas de catedrales bordadas de palomas, y que mañana no será otro día, y otra sombra resbalando sobre una lágrima, enhebrando una aguja, zurciendo una bufanda a la sombra de una lenteja.
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Hablo con gloria fuertes frente al washington bridge
Concebir o tratar de imaginar la cruda inmensidad del universo es para enloquecerse lentamente ¿qué es después de todo este mundito en la inconmensurable vastedad? un piojo / apenas eso / y marte / ese arrugado territorio cuya espantosa soledad ya vimos es otro piojo / un piojo muerto / claro / al menos nuestro mísero planeta es sólo un piojo / pero un piojo vivo
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Piojos
"¿cómo serán los japoneses?" preguntaba roy hennigan "¿dónde andarán? ¿porqué cielos? ¿cómo cavan su marcha hacia el fulgor?" preguntaba acostándose en las tardes feroces de Ohio "con tanto ardor calor o fuego eterno" decía "¿cómo resulta frío este furor? ¿cómo es pedazo nonobstante?" preguntaba roy hennigan seco o arrugado a medida de la noche o encendido de duro palor del mundo en la gran ciega de las últimas "¿cómo es que pujan mis contrarias? ¿quién las agita o mueve?" preguntaba roy hennigan puro "¿quién aquí sangra? ¿yo?" decía roy hennigan "¿quién pega o peca o perra de mi estar? ¿con qué resisten estas partes?" ya preguntaba en bestia dado con la mirada recorrió sus llagas y las llagas mundiales cubrió apenas pez en claro vivo ¡ah rey roy hennigan a poco! de su morir estallaron las huelgas del sertimiento de los pieses mentales y así roy hennigan calló y nunca nadie lo lloró "mejor mejor" decía roy hennigan "háganme caso niños" decía yéndose en ala en cúmplase emplumado pero con luz qué cosa vea
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Lamento por el furor de roy hennigan