Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
"apura" poems
La tierra no discute, no es patética, no arregla cosas de antemano, la tierra no grita, no se apura, no amenaza ni promete, no discrimina, ni tiene fallas, no se cierra a nada, no niega nada, no deja a nadie afuera, de todos los poderes, objetos y estados que recibe, a ninguno deja fuera.
0
Oct 7, 2015
Oct 7, 2015 at 4:08 PM UTC
Una traducción de Walt Whitman
En crespa tempestad del oro undoso Nada golfos de luz ardiente y pura Mi corazón, sediento de hermosura, Si el cabello deslazas generoso. Leandro, en mar de fuego proceloso, Su amor ostenta, su vivir apura; Ícaro, en senda de oro mal segura, Arde sus alas por morir glorioso. Con pretensión de Fénix encendidas Sus esperanzas, que difuntas lloro, Intenta que su muerte engendre vidas. Avaro y rico y pobre, en el tesoro El castigo y la hambre imita a Midas, Tántalo en fugitiva fuente de oro.
0
930
Afectos varios de su corazón, fluctuando en las ondas de los cabellos de lisi
Para agotar sus luces la hermosura en un ojo no más de vuestra cara, grande ejemplar y de belleza rara tuvo en el sol, que en una luz se apura. Imitáis, pues, aquella arquitectura de la vista del cielo, hermosa y clara; que muchos ojos, y de luz avara, sola la noche los ostenta obscura. Si en un ojo no mas, que en vos es día, tienen cuantos le ven muerte y prisiones, al otro le faltara monarquía. Aun faltan a sus rayos corazones, victorias a su ardiente valentía y al triunfo de sus luces aún naciones.
0
818
A una dama tuerta y muy hermosa
¡Agua, no huyas de la sed, detente! Detente, oh claro insomnio, en la llanura de este sueño sin párpados que apura el idioma febril de la corriente. No el tierno simulacro que te miente, entre rumores, viva; no, madura, ama la sed esa tensión de hondura con que saltó tu flecha de la fuente. Detén, agua, tu prisa, porque en tanto te ciegue el ojo y te estrangule el canto, dictar debieras a la muerte zonas; que por tu propia muerte concebida, sólo me das la piel endurecida ¡oh movimiento, sierpe! que abandonas.
0
785
Presencia y fuga
Delinquiría de leso corazón si no anegara con mi idolatría, en lacrimosa ablución, la imagen de la párvula sombría. Retrato para quien mi llanto mana a la una de la mañana, reflejando en su sal, que va sin brida, la minúscula frente desmedida... Cejas, andamio del alcázar del rostro , en las que ondula mi tragedia mimosa, sin la bula para un posible epitalamio... La niña del retrato se puso seria, y se veló su frente, y endureció los dos ojos profundos, como una migajita de otros mundos que caída en brumoso interinato, toda la angustia sublunar presiente. Fiereza desvalida, hecha a mirar el mar... Boca en bisel, como un espejo afable que no hable... Medias de almo color; para que vaya por la cernida arena de la playa... Las deleznables manos, que cavan pozos enanos, son carceleras de los océanos... Linda congoja de la frente linda, la que inerme y tiránica se brinda por modelo de copa y de coyunda y de lira rotunda... Retrato de iniciales sinfonías: tus cinco años son cinco bujías a cuya luz el alma llora; por eso a ti me abro como a la honestidad versicolora de un diminutivo candelabro. Los invisibles hombros, cual quimera en que un genio marítimo retoza, no columbran siquiera la adoración venidera que los ha de rozar, como se roza el codo de una estricta compañera. Párvula del retrato; seriedad prematura; linda congoja de un juego nonato que enfrente del fotógrafo se apura; pelo de enigma, como los edenes enigmáticos desde donde vienes; víspera bella que cantas en la Octava de mi más negra hora: hoy hice un alto por mojar tus plantas con sangre de mis ojos, y miré que salías del óvalo de bruma, como punto final que se incorpora y como duende de relojería, a dar en los relojes de mi fe la campanada de la dicha suma. Niña, venusto manual: yo te leía al borde de una estrella, leyéndote mortífera y vital; y absorto en el primor de la lectura pisé el vacío...                             Y voy en la centella de una nihilista locura.
0
846
La niña del retrato
Delinquiría de leso corazón si no anegara con mi idolatría, en lacrimosa ablución, la imagen de la párvula sombría. Retrato para quien mi llanto mana a la una de la mañana, reflejando en su sal, que va sin brida, la minúscula frente desmedida... Cejas, andamio del alcázar del rostro , en las que ondula mi tragedia mimosa, sin la bula para un posible epitalamio... La niña del retrato se puso seria, y se veló su frente, y endureció los dos ojos profundos, como una migajita de otros mundos que caída en brumoso interinato, toda la angustia sublunar presiente. Fiereza desvalida, hecha a mirar el mar... Boca en bisel, como un espejo afable que no hable... Medias de almo color; para que vaya por la cernida arena de la playa... Las deleznables manos, que cavan pozos enanos, son carceleras de los océanos... Linda congoja de la frente linda, la que inerme y tiránica se brinda por modelo de copa y de coyunda y de lira rotunda... Retrato de iniciales sinfonías: tus cinco años son cinco bujías a cuya luz el alma llora; por eso a ti me abro como a la honestidad versicolora de un diminutivo candelabro. Los invisibles hombros, cual quimera en que un genio marítimo retoza, no columbran siquiera la adoración venidera que los ha de rozar, como se roza el codo de una estricta compañera. Párvula del retrato; seriedad prematura; linda congoja de un juego nonato que enfrente del fotógrafo se apura; pelo de enigma, como los edenes enigmáticos desde donde vienes; víspera bella que cantas en la Octava de mi más negra hora: hoy hice un alto por mojar tus plantas con sangre de mis ojos, y miré que salías del óvalo de bruma, como punto final que se incorpora y como duende de relojería, a dar en los relojes de mi fe la campanada de la dicha suma. Niña, venusto manual: yo te leía al borde de una estrella, leyéndote mortífera y vital; y absorto en el primor de la lectura pisé el vacío...                             Y voy en la centella de una nihilista locura.
Continue reading...
66
En mi ansiedad por el naciente día dorado girasol o flor desnuda, está tu cara con la marca dura que ayer vi que en tu frente te imprimía. Rostro de alerta corzo entre la umbría, que el dardo siente vivo en quemadura, y el torvo vino del dolor apura, con lenta bien habida altanería. Un serafín armado anda en tu sombra y ya tu fuerte capitán se nombra en la voz sigilosa de su aliento. Llama ya con un silbo a tus azores y sale, cazador, de tus alcores, pues hay voces de furias en el viento.
0
678
Cazador
Señora, Amor es violento, y cuando nos transfigura nos enciende el pensamiento la locura.No pidas paz a mis brazos que a los tuyos tienen presos: son de guerra mis abrazos y son de incendio mis besos; y sería vano intento el tornar mi mente obscura si me enciende el pensamiento la locura.Clara está la mente mía de llamas de amor, señora, como la tienda del día o el palacio de la aurora. Y el perfume de tu ungüento te persigue mi ventura, y me enciende el pensamiento la locura.Mi gozo tu paladar rico panal conceptúa, como en el santo Cantar: Mel et lac sub lingua tua. La delicia de tu aliento en tan fino vaso apura, y me enciende el pensamiento la locura.
0
704
Dezires, layes y canciones
La luna segó tres veces su alba cosecha de nardos. Tres veces sobre la mar bailaron fantasmas blancos. La novia espera alisando su largo cabello ***** A veces, peine de plata; a veces, peine de hierro. Le dice al viento: -Ya viene. La flor de la salvia reza: -Yo formé almohada morada para su triste cabeza. La novia espera bordando, en oro, banda de seda. Por el camino una nube espesa, de polvo denso. Por el camino se acerca, enlutado, un mensajero. Pone la rodilla en tierra, besa la mano de reina. La novia mira a lo lejos y grita ansiosa: -¡Ya llega! Por el camino se acerca, sangriento y mudo, un espectro. Hinca la rodilla en tierra, helado la boca besa y lágrimas color sangre caen en las vacías cuencas. La novia cierra los ojos y siente un frío de huesa. Caminante apura el paso y en esa puerta no llames después que tras de los montes se haya dormido la tarde. En ese porche sombrío todas las noches se aman un espectro, que en el pecho tiene sumida una daga, y la novia que en el día peinando el ***** cabello aguarda pálida y triste que regrese el caballero. La noche se lo trae muerto a recostarlo en su pecho.
0
698
Romance de la inútil espera
Todo el mar es un mar hecho de peces, pez de la espuma, pez de la marea y alrededor del barco que golpea, pez de la soledad deshecho en eses. Aliento zigzagueante de corales, salmodia de tritones y sirenas que en el lecho nupcial de las arenas consuman sus oscuros funerales. Sol y sombra, mordisco y mecedura que eternamente la salmuera apura para los mudos muertos de su entraña. Amo la perla de tu valva ciega ¡Oh pez, oh pez de la epopeya griega y la aventura cenital de España!
0
385
Mar