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"aprisionado" poems
Parti à procura, percorri todos os bares da cidade drogas, alucinações, **** debati-me com o povo fui aprisionado pelo poderio das massas. Guardas olham-me à passagem vociferam um dialecto desconhecido. Nesta tumba estou . . . livre. Aqui, eu sou eu discípulo da verdade e dos prazeres. Depois fui para a ilha indígenas novamente - **** bebidas, drogas. E assim passaram dois anos. Percorro agora esta avenida em procura do que ainda não encontrei. Eu, por min quem sabe, tomarei outro rumo para . . . o outro lado . . . para a terra. Era cá uma tripé mas eu amava-a mesmo assim. Estava preso era um fora-da-lei sem crimes, nem pecados apanhei um táxi e segui na noite rumo ao desconhecido.
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May 12, 2014
May 12, 2014 at 4:18 PM UTC
o desconhecido
No quisiera molestarte, ni incomodarte como estás: Bella, deseable como siempre, y perfecta hasta los pies. No es iniciar en ti mi vida lo que busco, no busco lo impensable. No espero lo improbable; no deseo aquel romance. Trastornado en tu cintura, vuelto loco entre tus pechos. Maravillado ante tus labios, impresionado con tus ojos. Hacerte mía es lo que quiero, comunicar lo que con versos, sólo no puedo. Aprisionado entre el deseo y la barbarie, siento el único motivo; Por infestar tu piel tan blanca, y obscurecer tu inocencia. Por desgarrar tu coquetería, y seducir tu templez. Por impregnar tu olor en mí. Por desvariar pensando en ti. Por inventarte como te vi. Por desnudar tu sencillez, y poseer tu timidez.
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Feb 16, 2013
Feb 16, 2013 at 4:04 PM UTC
Barbaridades
En el alféizar tronchado De la vetusta ventana, Un cortinaje de yedra Con flores rojas y blancas; Y en medio del cuadro estrecho De la vidriera empañada, Junto a un tiesto de claveles, Y rozando con la jaula En que prisionero vive Un canario que no canta, Una cabecita rubia Se asoma por las mañanas, A punto que el horizonte Colora la luz del alba. Hay un doncel en el patio Que si la frente levanta Es para ver unos ojos Que en vivo fuego la abrasan. -Con cuánta ansiedad te espero. -¿Me quieres?- Con toda el alma. Seré tuya nasta la muerte, Y moriré si me engañas: -Seré tuyo, sólo tuyo, Soy tu esclavo.                       -Soy tu esclava, -Toma un beso.                         -Toma ciento, Que nos ven.                       -¡Hasta mañana! Este diálogo sencillo, Estas sencillas palabras Cambiaban diariamente Desde el patio a la ventana En los primeros albores De su fugitiva infancia, Hace veinticinco abriles, Dos niños que hoy peinan canas. ¡Cuántos juramentos dulces Aquellas yedras guardaban, Cuántas promesas eternas Entre pétalos de llamas, Escondieron los claveles Al nacer la luz del alba; Y cuántos ardientes besos Cuando en los labios tronaban, Asustaron al canario Aprisionado en la jaula! Hoy... hecho un viejo por dentro, Que también por dentro hay canas, Pasé por la misma calle, Y frente a la misma casa, Y entrando en el viejo patio Busqué la misma ventana. Del roto y pesado alféizar, Que de antiguo se desgrana, No cuelga la yedra oscura Con flores rojas y blancas, Ni está el tiesto de claveles Con sus pétalos de llamas; Mis tristes, cansados ojos ¿Qué buscan? ¿No queda nada? ¡Ay, que de pronto los siento Empañados por las lágrimas! ¿Qué han visto? decid ¿qué han visto? ¿Los ojos suyos? ¿la casta, Limpia y hechicera frente Por los rizos coronada? ¿La manecita nerviosa Arrojándome una carta? ¿Los negros ojos? ¿los labios De roja y caliente grana? Lo que han visto, y que al mirarlo, En tibio llanto los baña, Es una humilde memoria De mi ventura pasada, La que por humilde y pobre Ninguna mano arrebata, Y en la que sus manos puso El primer amor del alma... Es... miradlo en ese muro Y en la viga apolillada Que cierra, formando marco, El cuadro de la ventana. Es el clavo pequeñito De donde pendió la jaula En que vivió aquel canario Que al besarnos se espantaba... No hay nadie... temblando llego, Como el creyente ante el ara... Me parecen que despiertan Mis venturas de la intancia, Y toco el clavo... lo beso, Se me anuda la garganta, Y salgo del viejo patio, Llenos los ojos de lágrimas. ¡Es lo único que me queda De aquel amor de la infancia!
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La ventana desierta
En el alféizar tronchado De la vetusta ventana, Un cortinaje de yedra Con flores rojas y blancas; Y en medio del cuadro estrecho De la vidriera empañada, Junto a un tiesto de claveles, Y rozando con la jaula En que prisionero vive Un canario que no canta, Una cabecita rubia Se asoma por las mañanas, A punto que el horizonte Colora la luz del alba. Hay un doncel en el patio Que si la frente levanta Es para ver unos ojos Que en vivo fuego la abrasan. -Con cuánta ansiedad te espero. -¿Me quieres?- Con toda el alma. Seré tuya nasta la muerte, Y moriré si me engañas: -Seré tuyo, sólo tuyo, Soy tu esclavo.                       -Soy tu esclava, -Toma un beso.                         -Toma ciento, Que nos ven.                       -¡Hasta mañana! Este diálogo sencillo, Estas sencillas palabras Cambiaban diariamente Desde el patio a la ventana En los primeros albores De su fugitiva infancia, Hace veinticinco abriles, Dos niños que hoy peinan canas. ¡Cuántos juramentos dulces Aquellas yedras guardaban, Cuántas promesas eternas Entre pétalos de llamas, Escondieron los claveles Al nacer la luz del alba; Y cuántos ardientes besos Cuando en los labios tronaban, Asustaron al canario Aprisionado en la jaula! Hoy... hecho un viejo por dentro, Que también por dentro hay canas, Pasé por la misma calle, Y frente a la misma casa, Y entrando en el viejo patio Busqué la misma ventana. Del roto y pesado alféizar, Que de antiguo se desgrana, No cuelga la yedra oscura Con flores rojas y blancas, Ni está el tiesto de claveles Con sus pétalos de llamas; Mis tristes, cansados ojos ¿Qué buscan? ¿No queda nada? ¡Ay, que de pronto los siento Empañados por las lágrimas! ¿Qué han visto? decid ¿qué han visto? ¿Los ojos suyos? ¿la casta, Limpia y hechicera frente Por los rizos coronada? ¿La manecita nerviosa Arrojándome una carta? ¿Los negros ojos? ¿los labios De roja y caliente grana? Lo que han visto, y que al mirarlo, En tibio llanto los baña, Es una humilde memoria De mi ventura pasada, La que por humilde y pobre Ninguna mano arrebata, Y en la que sus manos puso El primer amor del alma... Es... miradlo en ese muro Y en la viga apolillada Que cierra, formando marco, El cuadro de la ventana. Es el clavo pequeñito De donde pendió la jaula En que vivió aquel canario Que al besarnos se espantaba... No hay nadie... temblando llego, Como el creyente ante el ara... Me parecen que despiertan Mis venturas de la intancia, Y toco el clavo... lo beso, Se me anuda la garganta, Y salgo del viejo patio, Llenos los ojos de lágrimas. ¡Es lo único que me queda De aquel amor de la infancia!
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O que pensei em te dizer guardei. Ficou aprisionado no meu peito e em meu leito ainda penso. Mas não digo, porque só o pensamento de encarar teus olhos e abrir minha alma despertam em mim nervosismo. E sou arrastado para longe.
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Nov 8, 2015
Nov 8, 2015 at 8:18 PM UTC
Untitled
En breve cárcel traigo aprisionado, Con toda su familia de oro ardiente, El cerco de la luz resplandeciente, Y grande imperio del Amor cerrado. Traigo el campo que pacen estrellado Las Fieras altas de la piel luciente; Y a escondidas del Cielo y del Oriente, Día de luz y parto mejorado. Traigo todas las Indias en mi mano, Perlas que en un diamante por rubíes, Pronuncian con desdén sonoro hielo, Y razonan tal vez fuego tirano Relámpagos de risa carmesíes, Auroras, gala y presunción del Cielo.
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Retrato de lisi que traía en una sortija
No digas, cuando vieres alto el vuelo del cohete, en la pólvora animado, que va derecho al cielo encaminado, pues no siempre quien sube llega al cielo. Festivo rayo que nació del suelo, en popular aplauso confiado, disimula el azufre aprisionado; traza es la cuerda, y es rebozo el velo. Si le vieres en alto radïante, que con el firmamento y sus centellas equivoca su sitio y su semblante, ¡oh, no le cuentes tú por una dellas! Mira que hay fuego artificial farsante, que es humo y representa las estrellas.
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Contra los hipócritas y fingida virtud de monjas y beatas, en alegoría del cohete