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"apoye" poems
Una palabra perversa, de difícil comprensión, que me trae tanta amargura y tanta desilusión, que con solo mencionarla se me parte el corazón. La guerra, palabra necia y pueril, que desemboca en el llanto en la pena y el morir, ¿quién no tiembla al escucharla?, ¿quién se puede resistir al llanto de tanta gente?, gente que puede morir, y esto no es todo lo malo, lo peor está por venir, las matanzas de inocentes, a tus hijos ver morir, a tus mayores lisiados intentando resistir, La guerra, una palabra incoherente que no puedo definir, y al no poder comprenderla solo me queda decir, que aquellos que las provocan y quien la apoye también, reciban como castigo el de no poder dormir, que sueñen todas las noches viendo a las gentes morir, a los niños mutilados y a los ancianos sufrir, y que el día de su muerte les vengan a recibir las almas de aquellas gentes a los que ayudó a morir, que solo el que da la vida, es quien la puede pedir.
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La guerra
Reanudo mi día de conejo mi noche de elefante en descanso. Y, entre mi, digo: ésta es mi inmensidad en bruto, a cántaros éste es mi grato peso, que me buscará abajo para pájaro éste es mi brazo que por su cuenta rehusó ser ala, éstas son mis sagradas escrituras, éstos mis alarmados campeñones. Lúgubre isla me alumbrará continental, mientras el capitolio se apoye en mi íntimo derrumbe y la asamblea en lanzas clausure mi desfile. Pero cuando yo muera de vida y no de tiempo, cuando lleguen a dos mis dos maletas, éste ha de ser mi estómago en que cupo mi lámpara en pedazos, ésta aquella cabeza que expió los tormentos del círculo en mis pasos, éstos esos gusanos que el corazón contó por unidades, éste ha de ser mi cuerpo solidario por el que vela el alma individual; éste ha de ser mi ombligo en que maté mis piojos natos, ésta mi cosa cosa, mi cosa tremebunda. En tanto, convulsiva, ásperamente convalece mi freno, sufriendo como sufro del lenguaje directo del *** y, puesto que he existido entre dos potestades de ladrillo, convalezco yo mismo, sonriendo de mis labios.
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Epístola a los transeúntes