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"amistades" poems
Mi perro ha muerto. Lo enterré en el jardín junto a una vieja máquina oxidada. Allí, no más abajo, ni más arriba, se juntará conmigo alguna vez. Ahora él ya se fue con su pelaje, su mala educación, su nariz iría. Y yo, materialista que no cree en el celeste cielo prometido para ningún humano, para este perro o para todo perro creo en el cielo, sí, creo en un cielo donde yo no entraré, pero él me espera ondulando su cola de abanico para que yo al llegar tenga amistades. Ay no diré la tristeza en la tierra de no tenerlo más por compañero, que para mí jamás fue un servidor. Tuvo hacia mí la amistad de un erizo que conservaba su soberanía, la amistad de una estrella independienre sin más intimidad que la precisa, sin exageraciones: no se trepaba sobre mi vestuario llenándome de pelos o de sarna, no se frotaba contra mi rodilla como otros perros obsesos sexuales. No, mi perro me miraba dándome la atención que necesito, la atención necesaria para hacer comprender a un vanidoso que siendo perro él, con esos ojos, más puros que los míos, perdía el tiempo, pero me miraba con la mirada que me reservó toda su dulce, su peluda vida, su silenciosa vida, cerca de mí, sin molestarme nunca, y sin pedirme nada. Ay cuántas veces quise tener cola andando junto a él por las orillas del mar, en el invierno de Isla Negra, en la gran soledad: arriba el aire traspasado de pájaros glaciales, y mi perro brincando, hirsuto, lleno de voltaje marino en movimiento: mi perro vagabundo y olfatorio enarbolando su cola dorada frente a frente al Océano y su espuma. Alegre, alegre, alegre como los perros saben ser felices, sin nada más, con el absolutismo de la naturaleza descarada. No hay adiós a mi perro que se ha muerco. Y no hay ni hubo mentira entre nosotros. Ya se fue y lo enterré, y eso era todo.
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Un perro ha muerto
Mi perro ha muerto. Lo enterré en el jardín junto a una vieja máquina oxidada. Allí, no más abajo, ni más arriba, se juntará conmigo alguna vez. Ahora él ya se fue con su pelaje, su mala educación, su nariz iría. Y yo, materialista que no cree en el celeste cielo prometido para ningún humano, para este perro o para todo perro creo en el cielo, sí, creo en un cielo donde yo no entraré, pero él me espera ondulando su cola de abanico para que yo al llegar tenga amistades. Ay no diré la tristeza en la tierra de no tenerlo más por compañero, que para mí jamás fue un servidor. Tuvo hacia mí la amistad de un erizo que conservaba su soberanía, la amistad de una estrella independienre sin más intimidad que la precisa, sin exageraciones: no se trepaba sobre mi vestuario llenándome de pelos o de sarna, no se frotaba contra mi rodilla como otros perros obsesos sexuales. No, mi perro me miraba dándome la atención que necesito, la atención necesaria para hacer comprender a un vanidoso que siendo perro él, con esos ojos, más puros que los míos, perdía el tiempo, pero me miraba con la mirada que me reservó toda su dulce, su peluda vida, su silenciosa vida, cerca de mí, sin molestarme nunca, y sin pedirme nada. Ay cuántas veces quise tener cola andando junto a él por las orillas del mar, en el invierno de Isla Negra, en la gran soledad: arriba el aire traspasado de pájaros glaciales, y mi perro brincando, hirsuto, lleno de voltaje marino en movimiento: mi perro vagabundo y olfatorio enarbolando su cola dorada frente a frente al Océano y su espuma. Alegre, alegre, alegre como los perros saben ser felices, sin nada más, con el absolutismo de la naturaleza descarada. No hay adiós a mi perro que se ha muerco. Y no hay ni hubo mentira entre nosotros. Ya se fue y lo enterré, y eso era todo.
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A dios no lo encontré precisamente en una iglesia, ni tampoco en un sermón. No nos conocimos un domingo, ni se me presentó envuelto en sotanas. A dios lo vi en una solitaria zebra, en un hocico húmedo y arrugado, y en el tímido beso de una hiena. En el sincronizado nado de los delfines, la jorobada espalda de una ballena y un atardecer radiante de rojo y azul. Me lo topé en las canas de mi padre y la fe intensa de mi madre. En la tenacidad de mi hermanita, convertida hoy en empoderada mujer, y en el calor de esas amistades que prevalecen a pesar de tiempo y distancia. Dios se me apareció en un primer beso y una caricia sincera. Lo encontré detrás de ese par de ojos azules que gritaban “te amo”, y en la impotencia y el dolor que hoy causa el haberlos perdido. Lo atrapé escondido en la grandeza de Machu Picchu, y corriendo por las majestuosas planicies sudafricanas. En las calles de mi pueblo pequeñito, tan lleno de virtudes y problemas, y en el eco del grito latinoamericano. A dios lo veo en las cicatrices que exhiben mis rodillas, producto de cada caída. Reside en mi fuerza y coraje, que me han levantado, y también en cada persona que me ha brindado una mano. Y es que a dios lo veo en algo tan simple como lo es la gracia de ser humano. En la risa, el éxito, el dolor y los errores. El amor, la soledad, la esperanza y la incertidumbre. Dios, mis amigos, está en la valentía de vivir.
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Nov 8, 2015
Nov 8, 2015 at 6:52 PM UTC
dios
He ahorrado amistades para los tiempos negros. Las querencias las he acumulado para los momentos del odio. También los buenos recuerdos los cargo en el bolsillo para épocas de olvido y agobio. Sin embargo...a veces ni las amistades, ni las querencias, ni los recuerdos son suficientes para apartar la pálida tristeza que llega y me habita, rígida como el mármol, aletargadora, mientras del brazo de las nubes pasean los pájaros en la tarde sin horas. Jorge Gómez A.
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Jun 29, 2012
Jun 29, 2012 at 8:52 AM UTC
ECONOMÍAS Y DESPILFARROS
Le tengo miedo a la vida. Igual que al amor y las amistades, A las mentiras y las verdades, Y al ser igual. A las cosas que no entiendo, A personas que no conozco, Y la obscuridad. Miedo a las alturas, Miedo al lastimarme, Y miedo de no ser suficiente. Pero yo quisiera un día sin miedo Un día donde cualquier cosa podría pasar Y donde el miedo sólo sea otra palabra.
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Jan 21, 2013
Jan 21, 2013 at 12:30 AM UTC
Miedo
Una mañana ella se encontraba frente al espejo, parecía estar concentrada mirando su reflejo pero lo curioso era que lo que veía en el espejo no era precisamente eso. Ella vio su vida pasar frente a ella, vio como surgió el amor que tenia con su esposo, la ternura con la que cuidaba a su hijo desde pequeño, los placenteros fin de semanas con sus amistades, la canción que le recordaba lo bueno que era estar enamorado, su libro favorito, el olor del mar, todos los errores que cometió, el porqué era feliz. Ese día, ella pudo volverse a encontrar una última vez. Complacida, condujo hasta llegar al rio que había cerca de su casa. Se sentó en una roca a contemplar por última vez la belleza que la vida le había obsequiado; estaba cautivada por el sonido del agua corriendo, los arboles moviéndose, los animales con su canto. Era la despedida perfecta, miro a su izquierda y junto a ella yacía una mujer la cual le sonrió. Ella sabía perfectamente que hacia la mujer allí, la hora había llegado. Miro por última vez todo lo que le rodeaba, cerró los ojos y por primera vez pudo recordar otra vez todo lo que había visto frente al espejo; entre sollozos le dijo a la mujer que aun no estaba lista, que tenía que hacer una última cosa antes de partir. Regreso a su hogar en busca de su familia pero lo que encontró fue una carta. Amada mía: Para cuando leas esto ya yo me abre ido, mi enfermedad no me permitirá seguir más. Solo tengo un último deseo: el día que recuerdes todo lo harás para siempre. Quiero que tomes tu libro favorito, el traje que tanto te gusta, te sirvas una buena taza de café y me vallas a ver al rio para recordarte todos los días lo mucho que te amo. Y así lo hizo.
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Sep 21, 2014
Sep 21, 2014 at 11:10 PM UTC
Ultimo día
Una mañana ella se encontraba frente al espejo, parecía estar concentrada mirando su reflejo pero lo curioso era que lo que veía en el espejo no era precisamente eso. Ella vio su vida pasar frente a ella, vio como surgió el amor que tenia con su esposo, la ternura con la que cuidaba a su hijo desde pequeño, los placenteros fin de semanas con sus amistades, la canción que le recordaba lo bueno que era estar enamorado, su libro favorito, el olor del mar, todos los errores que cometió, el porqué era feliz. Ese día, ella pudo volverse a encontrar una última vez. Complacida, condujo hasta llegar al rio que había cerca de su casa. Se sentó en una roca a contemplar por última vez la belleza que la vida le había obsequiado; estaba cautivada por el sonido del agua corriendo, los arboles moviéndose, los animales con su canto. Era la despedida perfecta, miro a su izquierda y junto a ella yacía una mujer la cual le sonrió. Ella sabía perfectamente que hacia la mujer allí, la hora había llegado. Miro por última vez todo lo que le rodeaba, cerró los ojos y por primera vez pudo recordar otra vez todo lo que había visto frente al espejo; entre sollozos le dijo a la mujer que aun no estaba lista, que tenía que hacer una última cosa antes de partir. Regreso a su hogar en busca de su familia pero lo que encontró fue una carta. Amada mía: Para cuando leas esto ya yo me abre ido, mi enfermedad no me permitirá seguir más. Solo tengo un último deseo: el día que recuerdes todo lo harás para siempre. Quiero que tomes tu libro favorito, el traje que tanto te gusta, te sirvas una buena taza de café y me vallas a ver al rio para recordarte todos los días lo mucho que te amo. Y así lo hizo.
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enemiga mía, hace cuatro años nos conocimos y hasta este día todavía no hablamos ¿recuerdas cuando éramos amistades? todas las noches en la hierba, la nieve, revolcandonos sobre el piso y a veces en el cielo. ¿qué le pasó a nuestra unidad? estos días me temes, estos días quiero perdonar. te echo de menos. deseo que seas bendecida que se jodan los ex novios, quiero ser otra vez tu amiga.
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Sep 26, 2013
Sep 26, 2013 at 3:44 AM UTC
esperanza
Es un gusto conocerte, pero el verdadero placer sera verte crecer.
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Jun 15, 2015
Jun 15, 2015 at 9:45 PM UTC
Nuevas Amistades
Cómo llenarte, soledad, Sino contigo misma. De niño, entre las pobres guaridas de la tierra, Quieto en ángulo oscuro, Buscaba en ti, encendida guirnalda, Mis auroras futuras y furtivos nocturnos Y en ti los vislumbraba, Naturales y exactos, también libres y fieles, A semejanza mía, A semejanza tuya, eterna soledad. Me perdí luego por la tierra injusta Como quien busca amigos o ignorados amantes; Diverso con el mundo, Fui luz serena y anhelo desbocado, Y en la lluvia sombría o en el sol evidente Quería una verdad que a ti te traicionase, Olvidando en mi afán Cómo las alas fugitivas su propia nube crean. Y al velarse a mis ojos Con nubes sobre nubes de otoño desbordado La luz de aquellos días en ti misma entrevistos, Te negué por bien poco; Por menudos amores ni ciertos ni fingidos, Por quietas amistades de sillón y de gesto, Por un nombre de reducida cola en un mundo fantasma, Por los viejos placeres prohibidos, Como los permitidos nauseabundos, Útiles solamente para el elegante salón susurrando, En bocas de mentira y palabras de hielo. Por ti me encuentro ahora el eco de la antigua persona Que yo fui, Que yo mismo manché con aquellas juveniles traiciones; Por ti me encuentro ahora, constelados hallazgos, Limpios de otro deseo, El sol, mi dios, la noche rumorosa, La lluvia, intimidad de siempre, El bosque y su alentar pagano, El mar, el mar como su nombre hermoso; Y sobre todos ellos, Cuerpo oscuro y esbelto, Te encuentro a ti, tú, soledad tan mía, Y tú me das fuerza y debilidad Como al ave cansada los brazos de la piedra. Acodado al balcón miro insaciable el oleaje, Oigo sus oscuras imprecaciones, Contemplo sus blancas caricias; Y erguido desde cuna vigilante Soy en la noche un diamante que gira advirtiendo a los hombres, Por quienes vivo, aun cuando no los vea; Y así, lejos de ellos, Ya olvidados sus nombres, los amo en muchedumbres, Roncas y violentas como el mar, mi morada, Puras ante la espera de una revolución ardiente O rendidas y dóciles, como el mar sabe serlo Cuando toca la hora de reposo que su fuerza conquista. Tú, verdad solitaria, Transparente pasión, mi soledad de siempre, Eres inmenso abrazo; El sol, el mar, La oscuridad, la estepa, El hombre y su deseo, La airada muchedumbre, ¿Qué son sino tú misma? Por ti, mi soledad, los busqué un día; En ti, mi soledad, los amo ahora.
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Soliloquio del farero
Cómo llenarte, soledad, Sino contigo misma. De niño, entre las pobres guaridas de la tierra, Quieto en ángulo oscuro, Buscaba en ti, encendida guirnalda, Mis auroras futuras y furtivos nocturnos Y en ti los vislumbraba, Naturales y exactos, también libres y fieles, A semejanza mía, A semejanza tuya, eterna soledad. Me perdí luego por la tierra injusta Como quien busca amigos o ignorados amantes; Diverso con el mundo, Fui luz serena y anhelo desbocado, Y en la lluvia sombría o en el sol evidente Quería una verdad que a ti te traicionase, Olvidando en mi afán Cómo las alas fugitivas su propia nube crean. Y al velarse a mis ojos Con nubes sobre nubes de otoño desbordado La luz de aquellos días en ti misma entrevistos, Te negué por bien poco; Por menudos amores ni ciertos ni fingidos, Por quietas amistades de sillón y de gesto, Por un nombre de reducida cola en un mundo fantasma, Por los viejos placeres prohibidos, Como los permitidos nauseabundos, Útiles solamente para el elegante salón susurrando, En bocas de mentira y palabras de hielo. Por ti me encuentro ahora el eco de la antigua persona Que yo fui, Que yo mismo manché con aquellas juveniles traiciones; Por ti me encuentro ahora, constelados hallazgos, Limpios de otro deseo, El sol, mi dios, la noche rumorosa, La lluvia, intimidad de siempre, El bosque y su alentar pagano, El mar, el mar como su nombre hermoso; Y sobre todos ellos, Cuerpo oscuro y esbelto, Te encuentro a ti, tú, soledad tan mía, Y tú me das fuerza y debilidad Como al ave cansada los brazos de la piedra. Acodado al balcón miro insaciable el oleaje, Oigo sus oscuras imprecaciones, Contemplo sus blancas caricias; Y erguido desde cuna vigilante Soy en la noche un diamante que gira advirtiendo a los hombres, Por quienes vivo, aun cuando no los vea; Y así, lejos de ellos, Ya olvidados sus nombres, los amo en muchedumbres, Roncas y violentas como el mar, mi morada, Puras ante la espera de una revolución ardiente O rendidas y dóciles, como el mar sabe serlo Cuando toca la hora de reposo que su fuerza conquista. Tú, verdad solitaria, Transparente pasión, mi soledad de siempre, Eres inmenso abrazo; El sol, el mar, La oscuridad, la estepa, El hombre y su deseo, La airada muchedumbre, ¿Qué son sino tú misma? Por ti, mi soledad, los busqué un día; En ti, mi soledad, los amo ahora.
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cada vez que paso por la rue des arts y abril hay un olor a cigarrillos "fontanares" fumados detrás del paredón agachado debajo del cielo con las manos como pagoda nerviosa abrigando la brasa pálida contra la luz del día y cada vez que paso por la rue des arts veo a Ana en el campito detrás del paredón con sus ojos llenos de abril de amistades furiosas de color avellana violeta ojos llenos de peces algunos arden como soles otros llueven esos ojos parecían dos árboles recién talados y tibios de pajaritos que habían dejado apenas su madera heredera de plumas que sostenían el aire y nunca terminaban de caer y alrededor de esos ojos había un lago del mismo color que las perlas de mei-lan-fan la favorita de mis miedos las perlas que mei-lan-fan criaba en la cabeza para que ciertas noches haya luz como hoy que paso por abril con el alma doblada debajo del sobaco como los estudiantes del alma por la ciudad sin ojos que no ven a ana no ve sus pechos frescos que empiezan a asomar y tiemblen como temblaban entonces mis siete años de edad turbados por tanto clarín desnudo tanta gloria tanta desolación tanta triste alegría ¿qué ser? ¡esos campos de nadie que naides se atrevía a oír! ¡esas primicias como miles de legiones arrojadas contra uno! ¡esa belleza conmigo adentro sin victorias! ¡los carros las mujeres los hijos arrastrados de un país a otro de tu hermosura a mi agonía! ¡a todo ayer que pasará! ¿y cuando moverás tu bondad o tu desdén para venir a la rue des arts donde una vez fumé "fontanares" para retrasar a la muerte?
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Cada vez que paso
cada vez que paso por la rue des arts y abril hay un olor a cigarrillos "fontanares" fumados detrás del paredón agachado debajo del cielo con las manos como pagoda nerviosa abrigando la brasa pálida contra la luz del día y cada vez que paso por la rue des arts veo a Ana en el campito detrás del paredón con sus ojos llenos de abril de amistades furiosas de color avellana violeta ojos llenos de peces algunos arden como soles otros llueven esos ojos parecían dos árboles recién talados y tibios de pajaritos que habían dejado apenas su madera heredera de plumas que sostenían el aire y nunca terminaban de caer y alrededor de esos ojos había un lago del mismo color que las perlas de mei-lan-fan la favorita de mis miedos las perlas que mei-lan-fan criaba en la cabeza para que ciertas noches haya luz como hoy que paso por abril con el alma doblada debajo del sobaco como los estudiantes del alma por la ciudad sin ojos que no ven a ana no ve sus pechos frescos que empiezan a asomar y tiemblen como temblaban entonces mis siete años de edad turbados por tanto clarín desnudo tanta gloria tanta desolación tanta triste alegría ¿qué ser? ¡esos campos de nadie que naides se atrevía a oír! ¡esas primicias como miles de legiones arrojadas contra uno! ¡esa belleza conmigo adentro sin victorias! ¡los carros las mujeres los hijos arrastrados de un país a otro de tu hermosura a mi agonía! ¡a todo ayer que pasará! ¿y cuando moverás tu bondad o tu desdén para venir a la rue des arts donde una vez fumé "fontanares" para retrasar a la muerte?
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Este es el momento de un nuevo comienzo Tantas cosas han pasado Y No me arrepiento de nada Mi corazón roto Mis heridas temporales Mi sonrisa incompleta Mi tiempo que se va volando Que simplemente me llevo a ti Y se que no sería lo mismo sin ti Tu compañía que me hizo olvidar El tiempo Tanta que al recordar que existía un límite Algo en mí se agrieta, pero esta bien Hasta las mejores amistades duelen un poco Por eso solo quería decirte Gracias por tu preciado tiempo.
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Apr 19, 2017
Apr 19, 2017 at 12:40 PM UTC
Las mejores despedidas
Personas que realmente son amistades Son las que ya ayudan en cualquier problema Las que siempre están ahí para apoyarte, las que sientas que te quieren como a tu hermano, las que se enojan cuando estás enojado, las que se deprimen cuando estás triste, las que se alegran por ti cuando estás feliz, las que saben cuando te pasa algo malo, las que no les importa si estén lejos o cerca porque siempre van a estar a tu lado ayudándote, son esas personas las que debes valorar y nunca dejar ese lazo de amistad, porque ellas son las que realmente las que te hacen ser tu, las que te hacen ser como eres, porque sin ellas serias una persona extremadamente diferente.
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Jun 21, 2017
Jun 21, 2017 at 2:00 AM UTC
Untitled
MEA CULPA “se lo entregue en bandeja de plata” Mea Culpa, se lo entregue en bandeja de plata. Mea Culpa, le conté todas mis penas y ella atentamente escuchaba. Yo tan inocente, la consideraba buena amiga. Mea Culpa, no sabía que estaba enamorada, de mí y de él. La veía tan preocupada por mi sufrimiento y los consejos que me daba, yo cumplidamente los acataba, pues creía en su sinceridad, creía que por mi ella estaba preocupada. Mea Culpa, no vi como ella se burlaba. no entendí sus motivos, la traición que se asomaba. Mea Culpa, ella me aconsejaba que lo dejara, que no permitiera que me engañara, que no le diera más importancia a él que a mí misma. Yo entendía la sabiduría en sus palabras, y comencé a reclamarle a él sus salidas, porque que vestía como vestía, sus amistades, como me besaba, como me miraba, como me amaba. como respiraba, Él me decía, que todo eran imaginaciones mías, que no condenara nuestro amor a esa agonía, que no permitiera otras fuerzas dictaran nuestro amor a vivir en sosiego. Que él a mí me amaba. Pero poco a poco, los reclamos a él lo silenciaban. En cada uno de esos reclamos,él de mí se alejaba. Lo acuse hasta que no quedo más nada, solo una cama vacía, un amor guindando en el precipicio de Sheol, en el sepulcro de la desolación, de la confusión, allí quedó penando nuestro amor. Mea Culpa, creí que la Señora Duda era mi amiga. Le creí todas sus mentiras. No entendí que es una amiga celosa, manipuladora, envidiosa. Que me queria solo para ella, como su leal acompañante en su eterna soledad. Mea Culpa. Perdí el amor de mi vida, mi sol, el aire que me sostenía, cuando invite a esa maldita traicionera, a esa maldita calumniadora, la maldita Sra. Duda a mi vida, y ciegamente acepte su invitación a un ménage á trois ……………. que sola me dejaría! Mea Culpa! LeydisProse 6/11/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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Jun 12, 2017
Jun 12, 2017 at 11:29 AM UTC
MEA CULPA “se lo entregue en bandeja de plata”
MEA CULPA “se lo entregue en bandeja de plata” Mea Culpa, se lo entregue en bandeja de plata. Mea Culpa, le conté todas mis penas y ella atentamente escuchaba. Yo tan inocente, la consideraba buena amiga. Mea Culpa, no sabía que estaba enamorada, de mí y de él. La veía tan preocupada por mi sufrimiento y los consejos que me daba, yo cumplidamente los acataba, pues creía en su sinceridad, creía que por mi ella estaba preocupada. Mea Culpa, no vi como ella se burlaba. no entendí sus motivos, la traición que se asomaba. Mea Culpa, ella me aconsejaba que lo dejara, que no permitiera que me engañara, que no le diera más importancia a él que a mí misma. Yo entendía la sabiduría en sus palabras, y comencé a reclamarle a él sus salidas, porque que vestía como vestía, sus amistades, como me besaba, como me miraba, como me amaba. como respiraba, Él me decía, que todo eran imaginaciones mías, que no condenara nuestro amor a esa agonía, que no permitiera otras fuerzas dictaran nuestro amor a vivir en sosiego. Que él a mí me amaba. Pero poco a poco, los reclamos a él lo silenciaban. En cada uno de esos reclamos,él de mí se alejaba. Lo acuse hasta que no quedo más nada, solo una cama vacía, un amor guindando en el precipicio de Sheol, en el sepulcro de la desolación, de la confusión, allí quedó penando nuestro amor. Mea Culpa, creí que la Señora Duda era mi amiga. Le creí todas sus mentiras. No entendí que es una amiga celosa, manipuladora, envidiosa. Que me queria solo para ella, como su leal acompañante en su eterna soledad. Mea Culpa. Perdí el amor de mi vida, mi sol, el aire que me sostenía, cuando invite a esa maldita traicionera, a esa maldita calumniadora, la maldita Sra. Duda a mi vida, y ciegamente acepte su invitación a un ménage á trois ……………. que sola me dejaría! Mea Culpa! LeydisProse 6/11/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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¡sí te creo que estámos hechos de agua! ¡porque ahorita me estoy haciendo agua! me siento líquida aquí en tus brazos pero no me gustan mis 18 a los 18 solo pienso en tener 81 no me gustan los amantes, las fiestas los besos que van y vienen y que nunca me atrevo a dar no se que pasa se me va el aire a veces siento que me haré agua se me va a caer la cabeza de los hombros siento que ya no tengo piernas cuerpo débil pechos blancos símbolo perpetuo de mi **** símbolo eterno de mi juventud 18 años ahí bajo mi camisa maldecidos los miro yo soy un cadáver no me voy a morir si me voy a morir (por eso te tengo entre la boca) no me gustan las amistades ni las promesas y ya decidí morir justo ahorita en la banqueta frente a ti me voy a deshacer, vas a ver me voy a ser una con el suelo voy a ser agua soñé ser un río, un lago soñé ser del mar y ser agua ¡soñé de niña! ¡ser una anciana! sin dientes de tanto vivir ¡me vi colgada! ¡sin cabeza! sin cuerpo de tanto sentir pero sin existir si tan solo fuera por mi sí me gustaría vivir ahora si estoy flotando sin pies ni cabeza ahora si estoy volando sí me voy a ver mejor te lo prometo azul casi de ese color que sigue después
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Mar 18, 2018
Mar 18, 2018 at 6:21 AM UTC
a mis 18