Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
"amaba" poems
Hace algún tiempo, cuando todavía me consideraba cadaver, no hubiera llegado a pensar que podría volver a sentir. Desconectarme era lo mío. No sentir, no querer vivir, lo usual, lo de todos los días. Cuando todavía me consideraba cadaver, no tenía documento que probara que algún día hubiese estado viva. Cuando estaba fría y sin vida, todo lo que quería es sentirme como ahora lo hago. Lo negaba, si. Me odiaba, si. Pero quería, claro. Después de ese tiempo, cuando ya no me consideraba cadaver, descubrí que las marcas no se irían nunca. Seguirían tanto en mis piernas como en mi cabeza y que todavía podría ser almenos parte cadaver. Solo amaba a la tierra mas no a los habitantes y menos al tibio cadaver llamado Nicole. Pasaron meses y el cadaver vino a la vida. Revivio y en cualquier momento se puede convertir en una persona como otra. El cadaver dejo de ser cadaver. BOOM. CAPOOM. La agonía termino. ¡El cadaver esta vivo! Se grito por las calles, mientras este saltaba y gritaba que lo amaba. Se podría pensar que esto termina como en los cuentos de hadas. Finales felices y cuentos para dormir. Pero una historia tan tenebrosa como la del cadaver no puede ser contada, ni recordada. Pero talvez, solo narrada.
0
Mar 16, 2014
Mar 16, 2014 at 6:46 PM UTC
El Cadaver (Spanish)
Ninguna era tan bella como tú durante aquel fugaz momento en que te amaba:                                             mi vida entera.
0
2.1k
Todo amor es efímero
Él jugaba con su ilusión contándoles mentiras, llenándola de miedo ,día a día ella moría. Eran ciertas sus sospechas, pero en cada uno de sus rincones lo encontraba a él aprisionándole lánguido su pura alma. Obstinada ella , no lo sabía que en unos días dejaría esta vida sin jamás saber porque le había cargado el fondo de su núcleo con grilletes, que aplastaba su corazón hasta dejarlo sin latir. Ella sabía. Sabía algo, pero lo amaba tanto que prefirió morir a escuchar la verdad que jamás saldría de sus labios. copyleft/reflectbox/© copyright Valentina de la Canal 21/06/2014 Nápoles
0
Feb 28, 2015
Feb 28, 2015 at 5:11 PM UTC
ELLA SABÍA ...
Era mi corazón un ala viva y turbia y pavorosa ala de anhelo. Era primavera sobre los campos verdes. Azul era la altura y era esmeralda el suelo. Ella -la que me amaba- se murió en primavera. Recuerdo aún sus ojos de paloma en desvelo. Ella -la que me amaba- cerró los ojos. Tarde. Tarde de campo, azul. Tarde de alas y vuelos. Ella -la que me amaba- se murió en primavera. Y se llevó la primavera al cielo.
0
1.4k
Poema en diez versos
Cuando daba por perdido todo, entonces me encontre con la luz. No tuve miedo por un momento ya que todo el dolor que sufria habia desaparecido. Era entonces que descubri que habia muerto. Mi enfermedad me agarro por sorpresa al igual que todos. No dio tiempo ni de un solo suspiro para darnos cuenta que habia terminado sin antes haber comenzado. Fue una batalla donde yo no tuve lugar alguno. Mi cuerpo era un extraño que atormentaba mi alma y ganas de vivir. Esa luz era el tunel de mi salida. Al darme cuenta, algo tarde, habia desalojado mi cuerpo. Fue entonces que habia muerto, pero mi alma estaba perdida en un infinito sin entrada ni salida. Sometida a una tortura toda mi vida y en un abrir y cerrar de ojos se esfumo. La luz brillaba tanto que penetraba hasta mis pensamientos. Luego de un rato, el camino se volvio algo magico, ya no tenia miedo y solo pensaba en lo hermoso que era. Mi cara era hermosa sin signos de tristeza o dolor que algun dia vivieron en mi. Entonces ahi deje mi cuerpo y mi alma floto hasta lo mas alto donde era libre y lo mejor era que podia ver lo que yo quisiera. Busque a mi madre y trate de abrazarla, ella no me sentia pero le susurre al oído que la amaba. Para mí sorpresa ella sonrió. Abandoné ese escenario y me fui al jardín mas bello donde veia peces nadar y flores de todo tipo. Poco  a poco me desvanecia hasta que mi persona desaparecio y fue ahi donde algun dia existi y todo lo que vi fue real pero me llevaba un recuerdo que espero no perder donde sea que este.
0
Jan 9, 2017
Jan 9, 2017 at 10:51 AM UTC
Del otro lado.
Cuando daba por perdido todo, entonces me encontre con la luz. No tuve miedo por un momento ya que todo el dolor que sufria habia desaparecido. Era entonces que descubri que habia muerto. Mi enfermedad me agarro por sorpresa al igual que todos. No dio tiempo ni de un solo suspiro para darnos cuenta que habia terminado sin antes haber comenzado. Fue una batalla donde yo no tuve lugar alguno. Mi cuerpo era un extraño que atormentaba mi alma y ganas de vivir. Esa luz era el tunel de mi salida. Al darme cuenta, algo tarde, habia desalojado mi cuerpo. Fue entonces que habia muerto, pero mi alma estaba perdida en un infinito sin entrada ni salida. Sometida a una tortura toda mi vida y en un abrir y cerrar de ojos se esfumo. La luz brillaba tanto que penetraba hasta mis pensamientos. Luego de un rato, el camino se volvio algo magico, ya no tenia miedo y solo pensaba en lo hermoso que era. Mi cara era hermosa sin signos de tristeza o dolor que algun dia vivieron en mi. Entonces ahi deje mi cuerpo y mi alma floto hasta lo mas alto donde era libre y lo mejor era que podia ver lo que yo quisiera. Busque a mi madre y trate de abrazarla, ella no me sentia pero le susurre al oído que la amaba. Para mí sorpresa ella sonrió. Abandoné ese escenario y me fui al jardín mas bello donde veia peces nadar y flores de todo tipo. Poco  a poco me desvanecia hasta que mi persona desaparecio y fue ahi donde algun dia existi y todo lo que vi fue real pero me llevaba un recuerdo que espero no perder donde sea que este.
Continue reading...
1
Ella era bella y era buena.       ¡Perdonalá, Señor! Él era dulce y era triste       ¡Perdonaló, Señor! Se dormía en sus brazos blancos como una abeja en una flor.       ¡Perdonaló, Señor! Amaba las dulces canciones, ¡ella era una dulce canción!       ¡Perdonalá, Señor! Cuando hablaba era como si alguien hubiera llorado en su voz.       ¡Perdonaló, Señor! Ella decía: -«Tengo miedo. Oigo una voz en lo lejano».       ¡Perdonalá, Señor! Él decía: -«Tu pequeñita mano en mis labios».       ¡Perdonaló, Señor! Miraban juntos las estrellas. No hablaban de amor. Cuando moría una mariposa lloraban los dos.       ¡Perdonalós, Señor! Ella era bella y era buena. Él era dulce y era triste. Murieron del mismo dolor. Perdónalos, Perdónalos,             ¡Perdonalós, Señor!
0
1.3k
Canción de los amantes muertos
Esta es la inexplicable historia De un pintor y una poeta Que aprendían a ser uno Cada vez que la luna tocaba el mar. Ella veía la magia del mundo. Con su innato talento de crear, Le enseño que para amar Debía ver más allá de sus ojos. Él veía un mundo estructurado. Con manos de artista, Le mostro que para cada caricia Debía existir un orden. Ella escuchaba risas en las olas Llantos en el viento, y en las noches Se sentaba con luz de luna A escribirle versos morados. El escuchaba tambores a lo lejos Murmullo en el silencio, y en las noches Le pintaba con luz de luna Los mundos que había visto. Ella vivía por la tierra y el mar. Era una ninfa. Él vivía en aire y ciudad. Era el protagonista de su vida. Ella lo amaba. Amaba su inteligencia y La fuerza con la se movía. Ella le pidió que se quedara. Él la amaba. Amaba su sonrisa y su libertad, Su mente descarrilada. Él le dijo que se quedaría de por vida. Esta es la inexplicable historia De un pintor y una poeta Que aprendían a ser uno Cada vez que la luna tocaba el mar.
0
Sep 25, 2015
Sep 25, 2015 at 8:20 PM UTC
El pintor y la poeta
Pensando fríamente Palpitando la razón Cuestionando los recuerdos Calculando la ilusión Me pregunto qué haces aquí Si te has ido desde antes - y es peor- ¿Por qué sigo aquí yo Si no quiero vivir sin mi? Se esfumaron las caricias Y la interacción de nuestros labios Estamos a millas de econtrarnos Y vivimos en el mismo cuarto menuguante de la luna Sinceramente no eres el alba Sinceramente no eres la mañana Sinceramente no eres quien esperaba Sinceramente no eres a quien yo amaba
0
Mar 21, 2012
Mar 21, 2012 at 3:00 AM UTC
Pensando fríamente
Ha muchos años que busco el yermo, ha muchos años que vivo triste, ha muchos años que estoy enfermo, ¡y es por el libro que tú escribiste! ¡Oh Kempis, antes de leerte amaba la luz, las vegas, el mar Oceano; mas tú dijiste que todo acaba, que todo muere, que todo es vano! Antes, llevado de mis antojos, besé los labios que al beso invitan, las rubias trenzas, los grande ojos, ¡sin acordarme que se marchitan! Mas como afirman doctores graves, que tú, maestro, citas y nombras, que el hombre pasa como las naves, como las nubes, como las sombras... huyo de todo terreno lazo, ningún cariño mi mente alegra, y con tu libro bajo del brazo voy recorriendo la noche negra... ¡Oh Kempis, Kempis, asceta yermo, pálido asceta, qué mal me hiciste! ¡Ha muchos años que estoy enfermo, y es por el libro que tú escribiste!
0
1.3k
A kempis
Creo que nunca dije cuanto me gustabas Nunca  dije lo mucho que te adoraba Las mañanas en mi cama, las tardes en que me abrazabas. Amaba la forma en que cantabas, admiraba como tu cara se iluminaba cuando me hablabas. ¡Y es que la verdad deliraba al contar las pecas en tu espalda! Y tus manos, ¡Oh por todo lo bello, tus manos! Pequeñas y delicadas, perfectas para dibujarlas. Y lo admito, no mentía cuando decía que me encantabas. Pero todas las cosas buenas se acaban. Y ya no contaba tus pecas, ya no esperaba que me abrazaras. Las mañanas eran frías, ya ni en mi cama dormía. Tal vez te fuiste mientras dormía, tal vez ya no me querías. Y pensaba que volverías, pero igual; sabía que eras una mentira.
0
Feb 27, 2014
Feb 27, 2014 at 1:13 AM UTC
2.
Te queria como una ventana abierta. Con sus cortinas volando en el viento como un velo volando por el mar. Te queria como una ventana sin barras, sin modo de protejerse. Yo dejaba tu viento traer lo que queisiera, lo fantastico y lo malo envelto en arena y hojas de colores. Yo lo queria todo, porque eras tu. Te quieria como un rio sin represa. Moviendo y bailando por la tierra sin dudas y sin hinibiciones Yo dejaba que tus hondas me llevaran a donde quisieran. Yo te amaba sin piel. Te deje ver y sentir cada musculo y nervio, cada memoria y cada sueno. Pero la piel que yo deje, tu la recojiste y te escondiste en ella, no me dejaste conocerte sin las capas que parecian   paredes de un fuerte. Yo te amaba con mis ojos cerrados, Solo veia estrellas y constelaciones. Tu con tus ojos abiertos, Solo viste consequencias y razones.
0
Jun 8, 2013
Jun 8, 2013 at 9:28 PM UTC
Te Queria
Era mi amiga, pero yo la amaba yo la amaba en silencio puramente, y mientras sus amores me contaba yo escuchaba sus frases tristemente. Era mi amiga, pero me gustaba y mi afán era verla a cada instante. Nunca supo el amor que yo albergaba porque siempre me hablaba de su amante. Era mi amiga para todo el mundo porque a nadie mi amor yo confesaba, pero yo la quería muy profundo y forzosamente me callaba. Era mi amiga, y mi cuerpo sentía estremecer si ella me miraba, al oírla junto a mí feliz me hacía mas de este amor ella nunca supo nada y aunque sólo mi amistad yo le ofrecía, era mi amiga, pero yo la amaba.
0
1.1k
Era mi amiga
El son del viento en la arcada tiene la clave de mí mismo: soy una fuerza exacerbada y soy un clamor de abismo. Entre los coros estelares oigo algo mío disonar. Mis acciones y mis cantares tenían ritmo particular. Vine al torrente de la vida en Santa Rosa de Osos, una medianoche encendida en astros de signos borrosos. Tomé posesión de la tierra, mía en el sueño y el lino y el pan; y, moviendo a las normas guerra, fui Eva... y fui Adán. Yo ceñía el campo maduro como si fuera una mujer, y me enturbiaba un vino oscuro de placer. Yo gustaba la voz del viento como una piñuela en sazón, y me la comía... con lamento de avidez en el corazón. Y, alígero esquife al día, y a la noche y al tumbo del mar, bogaba mi fantasía en un rayo de luz solar. Iba tras la forma suprema, tras la nube y el ruiseñor y el cristal y el doncel y la gema del dolor. Iba al Oriente, al Oriente, hacia las islas de la luz, a donde alzara un pueblo ardiente sublimes himnos a lo azul. Ya, cruzando la Palestina, veía el rostro de Benjamín, su ojo límpido, su boca fina y su arrebato de carmín. O de Grecia en el día de oro, do el cañuto le daba Pan, amaba a Sófocles en el Coro sonoro que canta el Peán. O con celo y ardor de paloma en celo, en la Arabia de Alá seguía el curso de Mahoma por la hermosura de Abdalá: Abdalá era cosa más bella que lauro y lira y flauta y miel; cuando le llevó una doncella ¡cien doncellas murieron por él! ... Mis manos se alzaron al ámbito para medir la inmensidad; pero mi corazón buscaba ex-ámbito la luz, el amor, la verdad. Mis pies se hincaban en el suelo cual pezuña de Lucifer, y algo en mí tendía el vuelo por la niebla, hacia el rosicler... Pero la Dama misteriosa de los cabellos de fulgor viene y en mí su mano posa y me infunde un fatal amor. Y lo demás de mi vida no es sino aquel amor fatal, con una que otra lámpara encendida ante el ara del ideal. Y errar, errar, errar a solas, la luz de Saturno en mi sien, roto mástil sobre las olas en vaivén. Y una prez en mi alma colérica que al torvo sino desafía: el orgullo de ser, ¡oh América! el Ashaverus de tu poesía... Y en la flor fugaz del momento querer el aroma perdido, y en un deleite sin pensamiento hallar la clave del olvido; después un viento... un viento... un viento... ¡y en ese viento, mi alarido!
0
1.2k
El son del viento
El son del viento en la arcada tiene la clave de mí mismo: soy una fuerza exacerbada y soy un clamor de abismo. Entre los coros estelares oigo algo mío disonar. Mis acciones y mis cantares tenían ritmo particular. Vine al torrente de la vida en Santa Rosa de Osos, una medianoche encendida en astros de signos borrosos. Tomé posesión de la tierra, mía en el sueño y el lino y el pan; y, moviendo a las normas guerra, fui Eva... y fui Adán. Yo ceñía el campo maduro como si fuera una mujer, y me enturbiaba un vino oscuro de placer. Yo gustaba la voz del viento como una piñuela en sazón, y me la comía... con lamento de avidez en el corazón. Y, alígero esquife al día, y a la noche y al tumbo del mar, bogaba mi fantasía en un rayo de luz solar. Iba tras la forma suprema, tras la nube y el ruiseñor y el cristal y el doncel y la gema del dolor. Iba al Oriente, al Oriente, hacia las islas de la luz, a donde alzara un pueblo ardiente sublimes himnos a lo azul. Ya, cruzando la Palestina, veía el rostro de Benjamín, su ojo límpido, su boca fina y su arrebato de carmín. O de Grecia en el día de oro, do el cañuto le daba Pan, amaba a Sófocles en el Coro sonoro que canta el Peán. O con celo y ardor de paloma en celo, en la Arabia de Alá seguía el curso de Mahoma por la hermosura de Abdalá: Abdalá era cosa más bella que lauro y lira y flauta y miel; cuando le llevó una doncella ¡cien doncellas murieron por él! ... Mis manos se alzaron al ámbito para medir la inmensidad; pero mi corazón buscaba ex-ámbito la luz, el amor, la verdad. Mis pies se hincaban en el suelo cual pezuña de Lucifer, y algo en mí tendía el vuelo por la niebla, hacia el rosicler... Pero la Dama misteriosa de los cabellos de fulgor viene y en mí su mano posa y me infunde un fatal amor. Y lo demás de mi vida no es sino aquel amor fatal, con una que otra lámpara encendida ante el ara del ideal. Y errar, errar, errar a solas, la luz de Saturno en mi sien, roto mástil sobre las olas en vaivén. Y una prez en mi alma colérica que al torvo sino desafía: el orgullo de ser, ¡oh América! el Ashaverus de tu poesía... Y en la flor fugaz del momento querer el aroma perdido, y en un deleite sin pensamiento hallar la clave del olvido; después un viento... un viento... un viento... ¡y en ese viento, mi alarido!
Continue reading...
82
A veces, mi egoísmo me llena de maldad, y te odio casi hasta hacerme daño a mí mismo: son los celos, la envidia, el asco al hombre, mi semejante aborrecible, como yo corrompido y sin remedio, mi querido hermano y parigual en la desgracia. A veces -o mejor dicho: casi nunca-, te odio tanto que te veo distinta. Ni en corazón ni en alma te pareces a la que amaba sólo hace un instante, y hasta tu cuerpo cambia y es más bello -quizá por imposible y por lejano. Pero el odio también me modifica a mí mismo, y cuando quiero darme cuenta soy otro que no odia, que ama a esa desconocida cuyo nombre es el tuyo, que lleva tu apellido, y tiene, igual que tú, el cabello largo. Cuando sonríes, yo te reconozco, identifico tu perfil primero, y vuelvo a verte, al fin, tal como eras, como sigues siendo, como serás ya siempre, mientras te ame.
0
1.1k
Carta sin despedida
Al perderte yo a ti, tú y yo hemos perdido: yo, porque tú eras lo que yo más amaba, y tú, porque yo era el que te amaba más. Pero de nosotros dos, tú pierdes más que yo: porque yo podré amar a otras como te amaba a ti, pero a ti nadie te amará como te amaba yo. Muchachas que algún día leaís emocionadas estos versos Y soñéis con un poeta Sabed que yo los hice para una como vosotras y que fue en vano.
0
994
Epigrama
Yo lo aceptaba a él. Con sus defectos, con sus virtudes que me envolvían por amor. Con sus locuras que las convertíamos en nuestras aventuras. Lo aceptaba con su mal genio de a ratos. Con su nostalgia incomprensible. Con su manera tan sutil de tranquilizarme. Con esos ratos de enojo. Con lo que según él, arruinaba la relación. Que no era nada, porque para mí, todo era magnífico. Aceptaba su carrera, su distracción y su carácter. Aceptaba lo que hacía y amaba ver que lo hiciera. Su fascinación a verlo hacer eso que ama. Aceptaba todo de él. Porque lo amaba. Porque él me amaba. Porque él me aceptaba a mí. Con todo mi mal humor, con toda mi negatividad. Él me tomaba de la mano, me miraba y me decía que todo estaría bien. Que nada en la vida cambiaría para mal, al contrario, porque estábamos juntos. Juntos ante cualquier adversidad. Juntos para superar todo lo que se nos presentara. Estábamos juntos, aceptándonos y sobre todo amándonos. Porque al final, eso es el amor. El acto de sacrificio en bien de la persona amada...
0
Jan 4, 2016
Jan 4, 2016 at 1:51 AM UTC
Y sin embargo, se marchó.
He ido marcando con cruces de fuego el atlas blanco de tu cuerpo. Mi boca era una araña que cruzaba escondiéndose. En ti, detrás de ti, temerosa, sedienta. Historias que contarte a la orilla del crepúsculo, muñeca triste y dulce, para que no estuvieras triste. Un cisne, un árbol, algo lejano y alegre. El tiempo de las uvas, el tiempo maduro y frutal. Yo que viví en un puerto desde donde te amaba. La soledad cruzada de sueño y de silencio. Acorralado entre el mar y la tristeza. Callado, delirante, entre dos gondoleros inmóviles. Entre los labios y la voz, algo se va muriendo. Algo con alas de pájaro, algo de angustia y de olvido. Así como las redes no retienen el agua. Muñeca mía, apenas quedan gotas temblando. Sin embargo, algo canta entre estas palabras fugaces. Algo canta, algo sube hasta mi ávida boca. Oh poder celebrarte con todas las palabras de alegría. Cantar, arder, huir, como un campanario en las manos de un loco. Triste ternura mía, qué te haces de repente? Cuando he llegado al vértice más atrevido y frío mi corazón se cierra como una flor nocturna.
0
1.1k
Poema 13
Todo el mundo sentado a la mesa, en el trono, en la asamblea, en el vagón del tren, en la capilla, en el océano, en el avión, en la escuela, en el estadio todo el mundo sentado o sentándose, pero no habrá recuerdos de una silla que hayan hecho mis manos. Qué pasó? Por qué, si mi destino me llevó a estar sentado, entre otras cosas, por qué no me dejaron implantar cuatro patas de un árbol extinguido al asiento, al respaldo, a la persona próxima que allí debió aguardar el nacimiento o la muerte de alguna que él amaba? La silla que no pude, que no hice, transformando en estilo la naturalidad de la madera y en aparato claro el rito de los árboles sombríos. La sierra circular como un planeta descendió de la noche hasta la tierra y rodó por los montes de mi patria, pasó sin ver por mi puerta larvaria, se perdió en su sonido, y así fue como anduve en el aroma de la selva sagrada sin agredir con hacha la arboleda, sin tomar en mis manos la decisión y la sabiduría de cortar el ramaje y extraer una silla de la inmovilidad y repetirla hasta que esté sentado todo el mundo.
0
975
A sentarse
Sí, yo amaba lo azul con ardimiento: las montañas excelsas, los sutiles crespones de zafir del firmamento, el piélago sin fin, cuyo lamento arrulló mis ensueños juveniles. Callaba mi laúd cuando despliega cada estrella purísima su broche, el universo en la quietud navega, y la luna, hoz de plata, surge y siega el haz d'espesas sombras de la noche. Cantaba, si l'aurora descorría en el Oriente sus rosados velos, si el aljófar al campo descendía, y el sol, urna de oro que se abría, inundaba de luz todos los cielos. Mas hoy amo la noche, la galana, de dulce majestad, horas tranquilas y solemnes, la nubia soberana, la d'espléndida pompa americana: ¡la noche tropical de tus pupilas! Hoy esquivo del alba los sonrojos, su saeta de oro me maltrata, y el corazón, sin pena y sin enojos, tan sólo ante lo ***** de tus ojos como el iris del búho se dilata. ¿Qu'encanto hubiera semejante al tuyo, oh, noche mía? ¡Tu beldad me asombra! Yo, qu'esplendores matutinos huyo, ¡dejo el alma que agite, cual cocuyo, sus alas coruscantes en tu sombra! Si siempre he de sentir esa mirada fija en mi rostro, poderosa y tierna, ¡adiós, por siempre adiós, rubia alborada!; doncella de la veste sonrosada: ¡que reine en mi redor la noche eterna! ¡Oh, noche! Ven a mí llena d'encanto; mientras con vuelo misterioso avanzas, nada más para ti será mi canto, y en los brunos repliegues de tu manto, su cáliz abrirán mis esperanzas...
0
1k
Perlas negras - xxix
De las estrellas que admiré, mojadas por ríos y rocíos diferentes, yo no escogí sino la que yo amaba y desde entonces duermo con la noche. De la ola, una ola y otra ola, verde mar, verde frío, rama verde, yo no escogí sino una sola ola: la ola indivisible de tu cuerpo. Todas las gotas, todas las raíces, todos los hilos de la luz vinieron, me vinieron a ver tarde o temprano. Yo quise para mí tu cabellera. Y de todos los dones de mi patria sólo escogí tu corazón salvaje.
0
908
Soneto xlvi
el pobre butch butchanam pasó sus años últimos cuidando a una tórtola ciega y sin querer ver a nadie en solidaridad con el pájaro al que amaba y cuidaba y a veces aleteaba en su hombro dejando caer un dulce sonido a naranjos azules girando por el cielo a demonios de pie sobre un ratón a monos de piedra sorprendidos en el acto de hacer "oh tórtola" decía butch butchanam. "amas la ceguera y yo convertí mi corazón en ceguera para que vueles alrededor de él y te quedes" pero lo que debe desaparecer todo lo que se masca come chupa bebe o saborea, venía con el crepúsculo y tristeza para butch tristeza para butch. el cual: soñaba con el desierto sembrado de calaveras de vaca los castillos de arena instantánea o polvo rápidamente quieto en tierra los oleajes (como de serpiente) del tiempo en Melody Spring y los antepasados que ya no conocían el dolor ni el dolor de la muerte y hablaban un idioma lento amarillo feliz como un lazo de oro en el cuello noches y noches soñó butch butchanam hasta que supo que iba a morir enfiló su cama hacia el sur y se acostó de espaldas al cielo y dejó escrito en la tórtola que lo enterraran de espaldas al cielo y aquí yace de espaldas al cielo mirando todo lo que baja y sube en Melody pueblo de miserables que: degollaron la tórtola la asaron la comieron y comprobaron con cristiano horror que los miraba desde el plato con el recuerdo de sus ojos
0
946
Lamento por la tórtola de butch butchanam
Para siempre te espero De todas a ti te prefiero Mi corazon se enamoro El alma se entrego todo No se que me pasaba Solo sabia que te amaba En serio tuve medio Me cortastes con un fiero Verte tengo mucho miedo Lo presiento no te miento Tu fuerza es como el viento   Invisible pero te siento Anos pasan y no te veo Le pido a dios que ya mero Hasta luego nos vemos Saludos con besos
0
Jan 2, 2015
Jan 2, 2015 at 7:21 PM UTC
Las Nieves De Enero
Al perderte yo a ti, tú y yo hemos perdido: yo, porque tú eras lo que yo más amaba; y tú, porque yo era el que te amaba más. Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo: porque yo podré amar a otras como te amaba a ti, pero a ti no te amarán como te amaba yo. -Ernesto Cardenal, Granada, Nicaragua ________________________________________________________ When I lost you, we both lost something: I, because I loved you too much And you, because it is I whom loved you the most. But between the two of us, it is you who lost the most: Because I can love anybody the way that I loved you But you will never be loved the same way that I used to. -Ernesto Cardenal, Granada, Nicaragua
0
Jan 14, 2016
Jan 14, 2016 at 12:18 AM UTC
Train Verses
Por tus ojos verdes yo me perdería, sirena de aquellas que Ulises, sagaz, amaba y temía. Por tus ojos verdes yo me perdería. Por tus ojos verdes en lo que, fugaz, brillar suele, a veces, la melancolía; por tus ojos verdes tan llenos de paz, misteriosos como la esperanza mía; por tus ojos verdes, conjuro eficaz, yo me salvaría.
0
811
Madrigal
hay un ojo de fuego sentado en mi mesa come las penas contagiosas un ojo de fuego come a los compañeros contagiosos que ordenaron a sus niñitos caer como hombres de pie contra la muerte un niñito era dulce como amargo arrabal otro amaba a la reina del plata todos ataron su corazón con mares ninguno había leído la revolución en un libro la revolución fue para ellos un ojo de fuego el viento que barre a los astros un árbol subido al pajarito más audaz un gran amor tirando al fuego la tristeza el mundo amargo como un arrabal crepitaban como el esposo en la esposa el amor no los dejaba dormir saltaban de la noche para ir al combate contra las injusticias insoportables las verguenzas las humillaciones insoportables el capitalismo no los dejaba dormir hay un ojo de fuego en mi mesa sirve un plato de compañeros bellos están soñando con la gente siempre soñaron que la gente es más alta que el sol/ siempre soñaron que la gente podía ser más alta que el sol/ están haciendo una cuna para mecer al mundo para abrigar calores que vendrán para estrenar un beso sin fondo.
0
791
Aromas