"aliada" poems
Si es fundamental para
la reflexión, la meditación
y despejar el pensamiento,
lejos de las influencias
del exterior.
Indispensable para el diálogo
interno y el encuentro
con el silencio...
elementos esenciales para
alcanzar la paz interior.
Confidente,
necesaria y vital,
por ser el hilo conductor
hacia la propia
esencia y ser,
del mundo interior.
Más allá del yo, el estatus
social y el rol,
donde se revela una interacción
clara, evidente y constante
con un todo universal.
Pues si todo lo que existe
está en relación con el universo
al que pertenece; el ser
humano también.
Al margen de las limitaciones
sociales o superficiales,
la soledad, nos ofrece un
vínculo más profundo
y espiritual con el
universo al que pertenecemos,
y es la clave para el autoanálisis y reflexión.
En este contexto, la soledad,
al igual que la buena
compañía, cuando es guiada
por un
razonamiento libre de
toxicidad, ya sea propia
o absorbida del exterior.
En ausencia de aquello
que distorsiona el interior
y nubla la luz
de la propia vitalidad:
Se convierte en una
forma transformadora
y esencial.
¿La soledad:
aliada o rival?
"Algunas personas ven en la
soledad un desierto árido
y desolador, otras, al contrario,
la perciben como un bosque
lleno de vida y oportunidades".
Y así, es como la vivo yo.
Sep 30, 2025
Sep 30, 2025 at 10:11 AM UTC
Esta manera de esparcir su aroma
de azahar silencioso en mi tiniebla;
esta manera de envolver en luto
su marfil y su nácar; esta única
manera con que porta la golilla
de encaje; esta manera de tornar
su mutismo en venero de palabras
y su boca en ahorro...
Esta manera
que es reservada y que es acogedora,
con que viene a encontrar mis panegíricos;
esta manera de decir mi nombre
con mofa y mimo, en homenaje y burla,
como que sabe que mi interno drama
es, a la vez, sentimental y cómico;
esta manera con que en la honda noche,
de sobremesa en vagos parlamentos,
se abate su sonrisa desmayada
sobre el mantel; esta feliz manera
con que niega su brazo y con que otorga
la emoción, cuando vamos de paseo
por la alameda colonial y adusta...
Por este suspitante y sobrio estilo
de amor, te reverencio, estrella fiel
que gustas de enlutarte; generoso
y escondido azahar; caritativa
madurez que presides mis treinta años
con la abnegada castidad de un búcaro
cuyas rosas adultas embalsaman
la cebecera de un convaleciente;
enfermera medrosa; cohibida
escanciadora; amiga que te turbas
con turbación de niña al repasar
nuestra común lectura; asustadizo
comensal de mi fiesta; aliada tímida;
torcaz humilde que zureas al alba,
en un tono menor, para ti sola.
¡Bien hayas, creatura pequeñita
y suprema; adueñada de la cumbre
del corazón; artista a un mismo tiempo
mínima y prócer; que en las manos llevas
mi vida como objeto de tu arte!
Estrella y azahar: que te marchites
mecida en una paz celibataria
y que agonices como un lucero
que se extinguiese en el verdor de un prado
o como flor que se transfigurase
en el ocaso azul, como en un lecho.
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