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"alejan" poems
*Yo soy la promesa que jamás existió La que se guarda en la arteria, la que oxida la materia. Las promesas falsas te alejan te avientan más que la indiferencia. Tu alma no se eleva con intención por más sincera que esta sea, si no te abraza, no se enreda entre tus piernas ¿Cómo saber si alguna vez existió? Yo soy la promesa que jamás existió la que jamás temió, la que jamás esperó.*
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Oct 30, 2012
Oct 30, 2012 at 3:16 PM UTC
La que jamás existió
De estas calles que ahondan el poniente, una habrá (no sé cuál) que he recorrido ya por última vez, indiferente y sin adivinarlo, sometido a Quién prefija omnipotentes normas y una secreta y rígida medida a las sombras, los sueños y las formas que destejen y tejen esta vida. Si para todo hay término y hay tasa y última vez y nunca más y olvido ¿quién nos dirá de quién, en esta casa, sin saberlo nos hemos despedido? Tras el cristal ya gris la noche cesa y del alto de libros que una trunca sombra dilata por la vaga mesa, alguno habrá que no leeremos nunca. Hay en el Sur más de un portón gastado con sus jarrones de mampostería y tunas, que a mi paso está vedado como si fuera una litografía. Para siempre cerraste alguna puerta y hay un espejo que te aguarda en vano; la encrucijada te parece abierta y la vigila, cuadrifronte, Jano. Hay, entre todas tus memorias, una que se ha perdido irreparablemente; no te verán bajar a aquella fuente ni el blanco sol ni la amarilla luna. No volverá tu voz a lo que el persa dijo en su lengua de aves y de rosas, cuando el ocaso, ante la luz dispersa, quieras decir inolvidables cosas. ¿Y el incesante Ródano y el lago, todo ese ayer sobre el cual hoy me inclino? Tan perdido estará como Cartago que con fuego y con sal borró el latino. Creo en el alba oír un atareado rumor de multitudes que se alejan; son los que me han querido y olvidado; espacio y tiempo y Borges ya me dejan.
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Límites
¡Mecánica sincera y peruanísima la del cerro colorado! ¡Suelo teórico y práctico! ¡Surcos inteligentes; ejemplo: el monolito y su cortejo! ¡Papales, cebadales, alfalfares, cosa buena! ¡Cultivos que integra una asombrosa jerarquía de útiles y que integran con viento los mujidos, las aguas con su sorda antigüedad! ¡Cuaternarios maíces, de opuestos natalicios, los oigo por los pies cómo se alejan, los huelo retomar cuando la tierra tropieza con la técnica del cielo! ¡Molécula exabrupto! ¡Atomo terso! ¡Oh campos humanos! ¡Solar y nutricia ausencia de la mar, y sentimiento oceánico de todo! ¡Oh climas encontrados dentro del oro, listos! ¡Oh campo intelectual de cordillera, con religión, con campo, con patitos! ¡Paquidermos en prosa cuando pasan y en verso cuando páranse! ¡Roedores que miran con sentimiento judicial en torno! ¡Oh patrióticos asnos de mi vida! ¡Vicuña, descendiente nacional y graciosa de mi mono! ¡Oh luz que dista apenas un espejo de la sombra, que es vida con el punto y, con la línea, polvo y que por eso acato, subiendo por la idea a mi osamenta! ¡Siega en época del dilatado molle, del farol que colgaron de la sien y del que descolgaron de la barreta espléndida! ¡Angeles de corral, aves por un descuido de la cresta! ¡Cuya o cuy para comerlos fritos con el bravo rocoto de los temples! (¿Cóndores? ¡Me friegan los cóndores!) ¡Leños cristianos en gracia al tronco feliz y al tallo competente! ¡Familia de los líquenes, especies en formación basáltica que yo respeto desde este modestísimo papel! ¡Cuatro operaciones, os sustraigo para salvar al roble y hundirlo en buena ley! ¡Cuestas in infraganti! ¡Auquénidos llorosos, almas mías! ¡Sierra de mi Perú, Perú del mundo, y Perú al pie del orbe; yo me adhiero! ¡Estrellas matutinas si os aromo quemando hojas de coca en este cráneo, y cenitales, si destapo, de un solo sombrerazo, mis diez templos! ¡Brazo de siembra, bájate, y a pie! ¡Lluvia a base del mediodía, bajo el techo de tejas donde muerde la infatigable altura y la tórtola corta en tres su trino! ¡Rotación de tardes modernas y finas madrugadas arqueológicas! ¡Indio después del hombre y antes de él! ¡Lo entiendo todo en dos flautas y me doy a entender en una quena! ¡Y lo demás, me las pelan!...
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Telúrica y magnética
¡Mecánica sincera y peruanísima la del cerro colorado! ¡Suelo teórico y práctico! ¡Surcos inteligentes; ejemplo: el monolito y su cortejo! ¡Papales, cebadales, alfalfares, cosa buena! ¡Cultivos que integra una asombrosa jerarquía de útiles y que integran con viento los mujidos, las aguas con su sorda antigüedad! ¡Cuaternarios maíces, de opuestos natalicios, los oigo por los pies cómo se alejan, los huelo retomar cuando la tierra tropieza con la técnica del cielo! ¡Molécula exabrupto! ¡Atomo terso! ¡Oh campos humanos! ¡Solar y nutricia ausencia de la mar, y sentimiento oceánico de todo! ¡Oh climas encontrados dentro del oro, listos! ¡Oh campo intelectual de cordillera, con religión, con campo, con patitos! ¡Paquidermos en prosa cuando pasan y en verso cuando páranse! ¡Roedores que miran con sentimiento judicial en torno! ¡Oh patrióticos asnos de mi vida! ¡Vicuña, descendiente nacional y graciosa de mi mono! ¡Oh luz que dista apenas un espejo de la sombra, que es vida con el punto y, con la línea, polvo y que por eso acato, subiendo por la idea a mi osamenta! ¡Siega en época del dilatado molle, del farol que colgaron de la sien y del que descolgaron de la barreta espléndida! ¡Angeles de corral, aves por un descuido de la cresta! ¡Cuya o cuy para comerlos fritos con el bravo rocoto de los temples! (¿Cóndores? ¡Me friegan los cóndores!) ¡Leños cristianos en gracia al tronco feliz y al tallo competente! ¡Familia de los líquenes, especies en formación basáltica que yo respeto desde este modestísimo papel! ¡Cuatro operaciones, os sustraigo para salvar al roble y hundirlo en buena ley! ¡Cuestas in infraganti! ¡Auquénidos llorosos, almas mías! ¡Sierra de mi Perú, Perú del mundo, y Perú al pie del orbe; yo me adhiero! ¡Estrellas matutinas si os aromo quemando hojas de coca en este cráneo, y cenitales, si destapo, de un solo sombrerazo, mis diez templos! ¡Brazo de siembra, bájate, y a pie! ¡Lluvia a base del mediodía, bajo el techo de tejas donde muerde la infatigable altura y la tórtola corta en tres su trino! ¡Rotación de tardes modernas y finas madrugadas arqueológicas! ¡Indio después del hombre y antes de él! ¡Lo entiendo todo en dos flautas y me doy a entender en una quena! ¡Y lo demás, me las pelan!...
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Madrugada dispersa …sin esencia Ella llegó a mi vida robándola… cuando al fin no la necesito Aunque ningún ser trate de vivir …sin esencia Evolucioné de repente me transformé en un ser definido inmune… a cualquiera de los problemas Oscuros obstáculos que se alejan cuando voy tras de ti tratando de asimilar el estilo de tu hurto Miradas vacías que me enloquecen demasiado robando cada pedazo del pasado que capturas con tu encanto Tarea fácil para usted ladrona Que perturba mis amaneceres llevándose todo mi sueño llevándose todo aquello que me deja vivir ahora Siguiendo con ella …robándose la esencia
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Jul 22, 2010
Jul 22, 2010 at 8:51 AM UTC
Le voleur de mon essence
Nadie quiere amar Solo alejan la posibilidad de Pensar que es posible ser amado Solo siento que me pierdo en mi mundo de tristeza Luchando por estar en paz Nadie quiere , nadie viene, nadie vuelve Y sera que soy yo quien repela al amor Al vivir, al querer ser feliz? Me falta completar en la vida Andar con la frente en alto y decir que no me importa con quien ando Esperar que algun dia llegue ese momento En el cual me sienta bien y no mal Y dejar de esperar en que alguien va llegar Que se quede y que se quede.. Y que no me deje ir jamas.
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Oct 13, 2013
Oct 13, 2013 at 7:37 PM UTC
Repelente
Ya se han roto las ataduras, sólo la noche me rodea, me va robando la memoria, me acuna para que me duerma. Ahora que ya no la contemplo para robarle su belleza. Ahora que siento en mí el cansancio de nuestras pobres razas viejas. Ahora que lucho y me rebelo contra su mansedumbre eterna y me acuerdo de que algún día fui tan sin tiempo como ella, ¡qué monólogo desbordado, qué soliloquio sin respuesta, qué deseo de renacerme, de entender y de que me entienda, de borrar pasado y futuro, de segar mi memoria entera! Luego, arrojar al ***** pozo lo que de mí evoca y recuerda: cojín de nieblas matinales donde apoyaba la cabeza. Repetimos las mismas cosas, recorremos aquellas sendas por donde todos los humanos dejaron gritos, ecos, huellas. Son las palabras angustiadas que un día oyó al nacer la tierra: «húmedo beso, vida, muerte, nada importa, me voy y quedas, ayer desnudos en el campo y hoy se caen solas las cerezas». Palabras viejas y cansadas que nosotros creímos nuevas, recién nacidas para el canto, para una dicha siempre nuestra. Y la noche me va matando, me acuna para que me duerma. En cada instante mío pone siglos de luna, alta y sangrienta. Nada me importa que yo siembre y que otros cojan la cosecha. Pero morirme sin rebelarme, someterme sin resistencia, ser por los siglos de los siglos sólo luz o sólo tinieblas, irme cegando de hermosura hasta dejar de ser materia, aunque mi premio sea un día mirar por dentro las estrellas... Hoja de chopo, onda de río, sangre mezclada con la tierra. Y que mi forma sea el barro que una mano mortal modela. Niño que juega desnudito, mínima brizna de la hierba, todos los peces de los mares, los animales de la tierra. Saber que vivo, que palpito, que me enloquezco en la carrera, que nado mares y anchos ríos, que escalo cimas, salto cercas, que desde el fondo de las noches hay pesadumbre que me acecha. Sentir en mí todos los soles, todos los gozos y las penas, todos los vientos que me mueven, los dolores que en mí hacen presa… Sentir, por fin, llegar el alba, su melodía limpia y fresca, y barrernos las sombras turbias que oscurecen nuestras cabezas, y beber las lejanas brisas que nos alejan de la tierra maniatados y adormecidos, sin saber a dónde nos llevan...
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Noche final
Ya se han roto las ataduras, sólo la noche me rodea, me va robando la memoria, me acuna para que me duerma. Ahora que ya no la contemplo para robarle su belleza. Ahora que siento en mí el cansancio de nuestras pobres razas viejas. Ahora que lucho y me rebelo contra su mansedumbre eterna y me acuerdo de que algún día fui tan sin tiempo como ella, ¡qué monólogo desbordado, qué soliloquio sin respuesta, qué deseo de renacerme, de entender y de que me entienda, de borrar pasado y futuro, de segar mi memoria entera! Luego, arrojar al ***** pozo lo que de mí evoca y recuerda: cojín de nieblas matinales donde apoyaba la cabeza. Repetimos las mismas cosas, recorremos aquellas sendas por donde todos los humanos dejaron gritos, ecos, huellas. Son las palabras angustiadas que un día oyó al nacer la tierra: «húmedo beso, vida, muerte, nada importa, me voy y quedas, ayer desnudos en el campo y hoy se caen solas las cerezas». Palabras viejas y cansadas que nosotros creímos nuevas, recién nacidas para el canto, para una dicha siempre nuestra. Y la noche me va matando, me acuna para que me duerma. En cada instante mío pone siglos de luna, alta y sangrienta. Nada me importa que yo siembre y que otros cojan la cosecha. Pero morirme sin rebelarme, someterme sin resistencia, ser por los siglos de los siglos sólo luz o sólo tinieblas, irme cegando de hermosura hasta dejar de ser materia, aunque mi premio sea un día mirar por dentro las estrellas... Hoja de chopo, onda de río, sangre mezclada con la tierra. Y que mi forma sea el barro que una mano mortal modela. Niño que juega desnudito, mínima brizna de la hierba, todos los peces de los mares, los animales de la tierra. Saber que vivo, que palpito, que me enloquezco en la carrera, que nado mares y anchos ríos, que escalo cimas, salto cercas, que desde el fondo de las noches hay pesadumbre que me acecha. Sentir en mí todos los soles, todos los gozos y las penas, todos los vientos que me mueven, los dolores que en mí hacen presa… Sentir, por fin, llegar el alba, su melodía limpia y fresca, y barrernos las sombras turbias que oscurecen nuestras cabezas, y beber las lejanas brisas que nos alejan de la tierra maniatados y adormecidos, sin saber a dónde nos llevan...
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De la ciudad moruna tras las murallas viejas, yo contemplo la tarde silenciosa, a solas con mi sombra y con mi pena.   El río va corriendo, entre sombrías huertas y grises olivares, por los alegres campos de Baeza   Tienen las vides pámpanos dorados sobre las rojas cepas. Guadalquivir, como un alfanje roto y disperso, reluce y espejea.   Lejos, los montes duermen envueltos en la niebla, niebla de otoño, maternal; descansan las rudas moles de su ser de piedra en esta tibia tarde de noviembre, tarde piadosa, cárdena y violeta.   El viento ha sacudido los mustios olmos de la carretera, levantando en rosados torbellinos el polvo de la tierra. La luna está subiendo amoratada, jadeante y llena.   Los caminitos blancos se cruzan y se alejan, buscando los dispersos caseríos del valle y de la sierra. Caminos de los campos... ¡Ay, ya, no puedo caminar con ella!
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Caminos
Lo que muchos creen que es solo un mito otros notan lo asombroso que llega a ser. Están abiertos a el y lo reciben como es. Para otros, en cambio no es tan fácil aceptarlo. Lo desprecian y malinterpretan. Pero cuando les aparece, no lo alejan si no que lo aceptan. Descubren, al igual que los demás, lo asombroso que llega a ser. No se sabe que es algo real y que es lo irreal, ya que todos tienen realidades diferentes. Lo que sucede, es que ahora mismo para mi, ese sentimiento, que me hace volar, me hace ir a otro planeta, y explorar, es tan real como cuando vemos a una estrella tintinear. Ya no es un mito, aunque para mi nunca lo fue, solo que me lo probaron más temprano de lo que pensé.
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Sep 27, 2018
Sep 27, 2018 at 5:32 PM UTC
Mitos Reales
Busco amor donde no lo hay. Busco arte donde sólo hay mierda. En busca de la belleza me encuentro. En pos de mi  sino me hallo. Mal acompañada voy en este viaje. Mal acompañada voy en la vida. Cuatro amigos mal contados que se alejan. Y tú que podrías estar tan cerca pero estás tan lejos, tan lejos. Lejos de mi camino se halla tu montaña y mi pack de escalada se torna inútil. Quisiera conocerte como no lo hago. Quisiera que me conocieses como no lo haces. Y mi pack de escalada se torna de piedra y pesa, pesa, pesa... Pesada mi alma por armas inútiles. Cercenado mi corazón por mi propia mano. Mi alma pesada por mi corazón cercenado. Mi mente dolorida por mi estupidez humana. Me siento inútil. Inútil porque no se vivir sin tí y no te conozco y ojalá conocerte. Inútil porque lo que conozco se torna de oro y el oro pesa, pesa, pesa... Ni siquiera sé a quien va dedicado este poema. Tal vez este poema vaya dedicado a mí. Porque no me conozco. Porque no me entiendo. Porque no valgo para nada. Mi cuerpo es inútil y es otro peso muerto que pesa, pesa, pesa... Mi cuerpo que odio con todas mis fuerzas. Me gustaría otra vida, me gustaría empezar de cero, ser mujer desde el principio, saber quién soy y saber qué quiero pero nunca sabré qué soy pero nunca sabré a quién quiero. Voy a rajarme las venas esta noche. Voy a hacerlo porque me pesa el alma y atraviesa la cama y llega al suelo. Estoy tirada en el suelo. No se si voy a morir pero mi sangre manchará el baño y tal vez mi cabeza volverá a ser ligera, como ligero vuela el boli sobre la página. Tengo fijación por algunas palabras, por algunas letras, efe, efe, efe. No me quiero pero quiero a las efes, pero no sé a quién quiero, pero no sé a quién va dirigido este poema, pero creo que no me quiero pero... Cierro los ojos y se me nubla la vista. Quiero morir. Otra vez...quiero morir. Quiero morir otra vez. Me asumo Jesús insatisfecho por su resucitar. Me asumo Cronos en el abismo infernal, llorando por no estar muerto pese a estar muriendo. Lloro por no estar muerta pese a estar muriendo. Digo que lloro pero no lloro. No lloro porque no me quiero. No me importa mi propia muerte. No me importa que no me quieras porque estoy muerta. Me gustaría escribir como sangro. Me gustaría escribir como mi vida se resbala porque no la quiero. Porque no me quiero.
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Jun 5, 2018
Jun 5, 2018 at 7:57 AM UTC
En busca del amor perdido
Busco amor donde no lo hay. Busco arte donde sólo hay mierda. En busca de la belleza me encuentro. En pos de mi  sino me hallo. Mal acompañada voy en este viaje. Mal acompañada voy en la vida. Cuatro amigos mal contados que se alejan. Y tú que podrías estar tan cerca pero estás tan lejos, tan lejos. Lejos de mi camino se halla tu montaña y mi pack de escalada se torna inútil. Quisiera conocerte como no lo hago. Quisiera que me conocieses como no lo haces. Y mi pack de escalada se torna de piedra y pesa, pesa, pesa... Pesada mi alma por armas inútiles. Cercenado mi corazón por mi propia mano. Mi alma pesada por mi corazón cercenado. Mi mente dolorida por mi estupidez humana. Me siento inútil. Inútil porque no se vivir sin tí y no te conozco y ojalá conocerte. Inútil porque lo que conozco se torna de oro y el oro pesa, pesa, pesa... Ni siquiera sé a quien va dedicado este poema. Tal vez este poema vaya dedicado a mí. Porque no me conozco. Porque no me entiendo. Porque no valgo para nada. Mi cuerpo es inútil y es otro peso muerto que pesa, pesa, pesa... Mi cuerpo que odio con todas mis fuerzas. Me gustaría otra vida, me gustaría empezar de cero, ser mujer desde el principio, saber quién soy y saber qué quiero pero nunca sabré qué soy pero nunca sabré a quién quiero. Voy a rajarme las venas esta noche. Voy a hacerlo porque me pesa el alma y atraviesa la cama y llega al suelo. Estoy tirada en el suelo. No se si voy a morir pero mi sangre manchará el baño y tal vez mi cabeza volverá a ser ligera, como ligero vuela el boli sobre la página. Tengo fijación por algunas palabras, por algunas letras, efe, efe, efe. No me quiero pero quiero a las efes, pero no sé a quién quiero, pero no sé a quién va dirigido este poema, pero creo que no me quiero pero... Cierro los ojos y se me nubla la vista. Quiero morir. Otra vez...quiero morir. Quiero morir otra vez. Me asumo Jesús insatisfecho por su resucitar. Me asumo Cronos en el abismo infernal, llorando por no estar muerto pese a estar muriendo. Lloro por no estar muerta pese a estar muriendo. Digo que lloro pero no lloro. No lloro porque no me quiero. No me importa mi propia muerte. No me importa que no me quieras porque estoy muerta. Me gustaría escribir como sangro. Me gustaría escribir como mi vida se resbala porque no la quiero. Porque no me quiero.
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Los pesares ciegos bailotean sobre mí, sobre ti Se regocijan tenues, entre nuestras manos; ocultos Lejos estás, porque así lejos nos condenó el azar Ocultos yacen ya, todos los besos remotos que te pienso dar. No son besos, frío pasar de verbena coloquial Parecen más, en mis oníricos despertares, daños. En visiones hipnagógicas te observo en silencio, Pero en la lucidez de nuestros días, te extraño eterno. Permanecen quietos los malestares Y en éxodo se alejan mis vaguedades emocionales. Estás ahí, como yo aquí. Pero siempre ahí.                                                                                                        Contigo. Lamento de frenesí perpetua, de ojos oscuros Lamento de danzas incautas, de linajes pardos Lamento de huidas nuevas, éxodo de verdades ajenas Lamento de virtudes, de mentiras inverosímiles; mío sólo mío.
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Jul 14, 2017
Jul 14, 2017 at 4:01 AM UTC
Éxodo.
Quiero ser tu “Aurum”—Si amor, tu amanecer brillante. Que seas tú mi Argentum, el amor más puro o blanco que haya tenido. Procuremos que nuestro amor sea como oro y plata. Que sea maleable y dócil. Que nuestro regazo sea el conducto para las; Aleaciones de las más intensas pasiones, de infinita lujuria, de eterna conquista, de brillante utopía, Que seamos conductividad caldeada en el lecho. Encendiéndonos en un amor que traspase la tierra, que se funda en ella, que incruste en sus piedras, Que cada entrega se vean las chispas relumbrando entre las aguas, la peladillas y la arena, para así poder identificarlas en tiempos de indiferencias . Seamos fuerte como metal para vencer las treguas, las que alejan parejas, las intermitentes quejas, las del miedo a atarse a una sola persona por toda una vida, la desconfianza y las que conllevan a la más vil de las ofensas. Seamos tan etéreos para trascenderlas. Seamos del oro su brillo, de la plata su esencia. Que sea nuestro amor, una moneda intercambiable. Usando esos metales de amor para quitarnos hasta la pereza. Sanemos cualquier tumefacción pasional usando el oro para sanarnos. Si amor sé que somos de carne y hueso, pero para que nuestro amor perdure, tendremos que convertirnos en ¡plata y oro!. Que cuando pasemos por el fuego, nos fundamos uno con el otro, como se funden los metales que crean las más ¡impresionantes obras de arte! LeydisProse 7/13/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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Jul 13, 2017
Jul 13, 2017 at 2:17 PM UTC
“Aurum y Argentum” (vamos a derretirnos en pasión)
Su cuerpo es una hostia fina, mínima y leve. Tiene azules los ojos y las manos de nieve. En el parque los árboles parecen congelados, los pájaros en ellos se detienen cansados. Sus trenzas rubias tocan el agua dulcemente como dos brazos de oro brotados de la fuente. Zumba el vuelo perdido de las lechuzas ciegas. Melisanda se pone de rodillas y ruega. Los árboles se inclinan hasta tocar su frente. Los pájaros se alejan en la tarde doliente. Melisanda, la dulce, llora junto a la fuente.
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Melisanda
Ya caen las hojas. Se alejan volando,                                                 Temblores de oro. En las calles desiertas del parque Hojas, más hojas, y lodo.  Gris el estanque.  El crepúsculo                                                 Amarillo y brumoso. Damas con trajes oscuros que pasan Casi oculto entre pieles el rostro....                                                 Organillo que suenas                                                 Debajo del olmo,                                                 Toca, toca la triste                                                 Canción del Otoño! Verlaine!   Tus violones                     Ya oigo,                     Y en los áureos                     Y rojos                     Boscajes Los largos sollozos Que arrullaron tu ensueño Con lánguido canto monótono... ¡Que me arrulle también en la tarde La triste canción del Otoño! Remolinos y danza de hojas.... ¿En dónde las novias y novios? Retretas en tardes de estío, Desierto está el quiosco. Estudiantes ¿a dónde partisteis? Midinetas de labios muy rojos                         Y grandes ojeras, ¿Recordáis que en el hombro De vuestros galanes En plácidos sueños absortos, Amorosas, la frente inclinabais Y brillaban de amor vuestros ojos? Las manos unidas entonces Y unidos los labios al pie de los troncos... Bancos, tristes senderos del parque, ¿Qué fue del antiguo alborozo?.... La tarde se apaga.  Detrás de los vidrios Se encienden las luces.  El cielo, de plomo. Sombras pasan, y pasan ligeras.                                     Todo                                     Se borra, se borra                                     Brumoso...                                     Violones De son melancólico,                                     Violones                                     Monótonos,                                     Violones                                     De otoño... ¡El parque, en la sombra,                                     Ya solo!
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La canción del otoño
Ya caen las hojas. Se alejan volando,                                                 Temblores de oro. En las calles desiertas del parque Hojas, más hojas, y lodo.  Gris el estanque.  El crepúsculo                                                 Amarillo y brumoso. Damas con trajes oscuros que pasan Casi oculto entre pieles el rostro....                                                 Organillo que suenas                                                 Debajo del olmo,                                                 Toca, toca la triste                                                 Canción del Otoño! Verlaine!   Tus violones                     Ya oigo,                     Y en los áureos                     Y rojos                     Boscajes Los largos sollozos Que arrullaron tu ensueño Con lánguido canto monótono... ¡Que me arrulle también en la tarde La triste canción del Otoño! Remolinos y danza de hojas.... ¿En dónde las novias y novios? Retretas en tardes de estío, Desierto está el quiosco. Estudiantes ¿a dónde partisteis? Midinetas de labios muy rojos                         Y grandes ojeras, ¿Recordáis que en el hombro De vuestros galanes En plácidos sueños absortos, Amorosas, la frente inclinabais Y brillaban de amor vuestros ojos? Las manos unidas entonces Y unidos los labios al pie de los troncos... Bancos, tristes senderos del parque, ¿Qué fue del antiguo alborozo?.... La tarde se apaga.  Detrás de los vidrios Se encienden las luces.  El cielo, de plomo. Sombras pasan, y pasan ligeras.                                     Todo                                     Se borra, se borra                                     Brumoso...                                     Violones De son melancólico,                                     Violones                                     Monótonos,                                     Violones                                     De otoño... ¡El parque, en la sombra,                                     Ya solo!
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Cuando cierro los ojos Y se alejan para dormir Entonces estás en mis brazos De nuevo Ojalá nunca me despertara
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Dec 31, 2016
Dec 31, 2016 at 10:48 PM UTC
Solo En Mi Sueños
En la noche callada, muchas veces, Cuando el sueño se aleja de mis ojos, El recuerdo de días que pasaron Flota como una luz... y entonces oigo Juramentos de amor, gratas canciones, y veo en un crepúsculo radioso Dulces sonrisas en amados labios y en brillantes pupilas dulce lloro, Ojos que se apagaron para siempre, y corazones en la tumba rotos. y al recordar a los amigos caros Al corazón, que de mi vida en torno Fueron cayendo, por la muerte heridos, Cual hojas amarillas en otoño, De un banquete el salón abandonado Entonces me parece que recorro, Donde las luces a extinguirse empiezan, y las guirnaldas a secarse... y todos Los convidados veo que se alejan, ¡Todos... excepto yo, que vago solo! En la noche callada, cuando el sueño No ha cerrado mis párpados piadoso, El recuerdo tenaz que nunca duerme Flota como una luz ante mis ojos.
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En la noche callada