Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
"ahogada" poems
Esta sal del salero yo la vi en los salares. Sé que no van a creerme, pero canta, canta la sal, la piel de los salares, canta con una boca ahogada por la tierra. Me estremecí en aquellas soledades cuando escuché la voz de la sal en el desierto. Cerca de Antofagasta toda la pampa salitrosa suena: es una voz quebrada, un lastimero canto. Luego en sus cavidades la sal gema, montaña de una luz enterrada, catedral transparente, cristal del mar, olvido de las olas. Y luego en cada mesa de ese mundo, sal, tu substancia ágil espolvoreando la luz vital sobre los alimentos. Preservadora de las antiguas bodegas del navío, descubridora fuiste en el océano, materia adelantada en los desconocidos, entreabiertos senderos de la espuma. Polvo del mar, la lengua de ti recibe un beso de la noche marina: el gusto funde en cada sazonado manjar tu oceanía y así la mínima, la minúscula ola del salero nos enseña no sólo su doméstica blancura, sino el sabor central del infinito.
0
2.1k
Oda a la sal
Alta de ojos verdes, como la luz de las luciérnagas. Ella era como la luna. Algunos días estaba llena de vida, Otros desaparecía. Consumida por el tiempo, Ahogada en agonía. Encerrada en cuatro paredes Sin amor. Así se veía ella. Silenciosa e ignorada. Insuficiente y horrible. Sin ganas de vivir Tierna niña de melena rubia ¿Por qué no puedes ver lo que yo veo? ¿Por qué no te quedas esta noche a charlar? ¿Por qué no vives un poco Te entrego mis ojos, mírate como yo te veo. Inmensa y maravillosa. Más que un simple desastre, Más que un cuerpo viviente.
0
Jul 9, 2015
Jul 9, 2015 at 3:41 PM UTC
Como yo te veo.
¿Por qué siento mi corazón en llamas desde anoche? Hasta físicamente lo siento. Un ardor como cuando te cortas entre los dedos con una hoja de papel. Como cuando sientes que la piel se desgarra al caer. He pensado más en la muerte estos días. Estando en el techo de Camilo, mientras salimos a ver la luna, no pude evitar pensar si la caída me mataría o solo me dejaría parapléjica. Son solo cinco pisos. En el metro he tenido los mismos pensamientos. Me asomo a ver si se acerca el tren y pienso en qué pasaría si finjo que me tropiezo, ¿qué pasaría si me dejo caer a las vías? Otras veces solo quiero desaparecer. He pensado en irme sin decir nada. Sin ropa y sin avisar. El otro día fantaseaba con estar en mi lugar favorito de Playa del Carmen. Una banca que estaba en la primera planta de la salita de espera del muelle hace unos años. Cuando aún era una palapa y todo era de madera. Hace tanto que no voy. La última vez recuerdo que sólo la vi por fuera y está tan cambiada. Y me arrepentí de no haberme muerto allí, cuando aún me era mágico. E imaginé que tomaba muchas pastillas, me dirigía allí con un libro en la mano (García o Storni, cambiaba constantemente). Y me sentaba, leía un párrafo o dos. Sentía como mi cuerpo se adormecía. Dejaba el libro de lado y tomaba una última postal con los ojos de lo bello que es el mar. Cerraba los ojos. Desde que leí las distintas versiones de cómo murió Alfonsina, la del mar es mi favorita. Pero mi mayor miedo es morir ahogada, así que no fantaseo mucho sobre eso. Porque soy lo suficientemente cobarde como para no hacerme daño. Porque si muero quiero que sea rápido. No lo haré ahora. Y no porque aún tenga pendientes. En realidad no los tengo. Sino porque aún me da miedo. Me da miedo qué sigue y aún creo en el castigo divino. Mi mayor miedo es el dolor que se debe sentir cuando uno muere. Como muchos suicidas han sido exitosos en sus ganas de morir, no pueden decirnos qué se siente. Ciertamente los muertos no hablan ni escriben historias. Me he preguntado si es como en las películas, si sientes que el alma se sale de tu cuerpo. Tengo la idea de que sí. Definitivamente creo en el alma, si no, no tendría miedo del castigo divino. Pero cuando mi alma se separe de mi cuerpo, presiento que sentiré vacío. Y odio sentir vacío. Hay una mosca en mi habitación. Son tan sensibles esos insectos. Nunca he sabido si nos huelen o cómo detectan el olor de los animales muertos. Quizá ya huelo a eso.
0
Nov 25, 2016
Nov 25, 2016 at 3:34 AM UTC
Diario
¿Por qué siento mi corazón en llamas desde anoche? Hasta físicamente lo siento. Un ardor como cuando te cortas entre los dedos con una hoja de papel. Como cuando sientes que la piel se desgarra al caer. He pensado más en la muerte estos días. Estando en el techo de Camilo, mientras salimos a ver la luna, no pude evitar pensar si la caída me mataría o solo me dejaría parapléjica. Son solo cinco pisos. En el metro he tenido los mismos pensamientos. Me asomo a ver si se acerca el tren y pienso en qué pasaría si finjo que me tropiezo, ¿qué pasaría si me dejo caer a las vías? Otras veces solo quiero desaparecer. He pensado en irme sin decir nada. Sin ropa y sin avisar. El otro día fantaseaba con estar en mi lugar favorito de Playa del Carmen. Una banca que estaba en la primera planta de la salita de espera del muelle hace unos años. Cuando aún era una palapa y todo era de madera. Hace tanto que no voy. La última vez recuerdo que sólo la vi por fuera y está tan cambiada. Y me arrepentí de no haberme muerto allí, cuando aún me era mágico. E imaginé que tomaba muchas pastillas, me dirigía allí con un libro en la mano (García o Storni, cambiaba constantemente). Y me sentaba, leía un párrafo o dos. Sentía como mi cuerpo se adormecía. Dejaba el libro de lado y tomaba una última postal con los ojos de lo bello que es el mar. Cerraba los ojos. Desde que leí las distintas versiones de cómo murió Alfonsina, la del mar es mi favorita. Pero mi mayor miedo es morir ahogada, así que no fantaseo mucho sobre eso. Porque soy lo suficientemente cobarde como para no hacerme daño. Porque si muero quiero que sea rápido. No lo haré ahora. Y no porque aún tenga pendientes. En realidad no los tengo. Sino porque aún me da miedo. Me da miedo qué sigue y aún creo en el castigo divino. Mi mayor miedo es el dolor que se debe sentir cuando uno muere. Como muchos suicidas han sido exitosos en sus ganas de morir, no pueden decirnos qué se siente. Ciertamente los muertos no hablan ni escriben historias. Me he preguntado si es como en las películas, si sientes que el alma se sale de tu cuerpo. Tengo la idea de que sí. Definitivamente creo en el alma, si no, no tendría miedo del castigo divino. Pero cuando mi alma se separe de mi cuerpo, presiento que sentiré vacío. Y odio sentir vacío. Hay una mosca en mi habitación. Son tan sensibles esos insectos. Nunca he sabido si nos huelen o cómo detectan el olor de los animales muertos. Quizá ya huelo a eso.
Continue reading...
6
Ha enmudecido el campo, presintiendo la lluvia. Reaparece en la tierra su primer abandono. La alegría del cielo se desconsuela a veces, sobre un pastor sediento. Cuando la lluvia llama se remueven los muertos. La tierra se hace un hoyo removido, oloroso. Los árboles exhalan su último olor profundo despuestos a morirse. Bajo la lluevia adquiere la voz de los relojes la gravedad, la angustia de la posstrera hora. Reviven las heridas visibles y las otras que sangran hacia dentro. Todo se hace entrañable, reconcentrado, íntimo. Como bajo el subsuelo, bajo el signo lluvioso. Todo, todo parece desear ahora la paz definitiva. Llueve como una sangre transparente, hechizada. Me siento traspasado por la humedad del suelo Que habrá de sujetarme para siempre a la sombra, para siempre a la lluvia. El cielo se desangra pausadamente herido. El verde intensifica la penumbra en las hojas. Los troncos y los muertos se oscurecen aún más por la pasión del agua. Y retoñan las cartas viejas en los rincones que olvido bajo el sol. Los besos de anteayer, las maderas más viejas y resecas, los muertos retoñan cuando llueve. Bodegas, pozos, almas, saben a más hundidos. Inundas, casi sepultados, mis sentimientos, tú, que, brumosa, inmóvil pareces el fantasma de tu fotografía. Música de la lluvia, de la muerte, del sueño, ............................................. Todos los animales, fatídicos, se inclinan debajo de las gotas. Suena en las hojas secas igual que en las esquinas, suena en el mar la lluvia como en un imposible. Suena dentro del surco como en un vientre seco, seco, sordo, baldío. Suena en las hondonadas en los barrancos: suena como una pasión íntima suicidada o ahogada. Suena como las balas penetrando la carne, como el llanto de todos. Redoblan sus tambores, tañe su flauta lenta, su lagrimosa lengua que lame tercamente. Y siempre suena como sobre los ataúdes, los dolores, la nada.
0
891
(la lluvia)
Ha enmudecido el campo, presintiendo la lluvia. Reaparece en la tierra su primer abandono. La alegría del cielo se desconsuela a veces, sobre un pastor sediento. Cuando la lluvia llama se remueven los muertos. La tierra se hace un hoyo removido, oloroso. Los árboles exhalan su último olor profundo despuestos a morirse. Bajo la lluevia adquiere la voz de los relojes la gravedad, la angustia de la posstrera hora. Reviven las heridas visibles y las otras que sangran hacia dentro. Todo se hace entrañable, reconcentrado, íntimo. Como bajo el subsuelo, bajo el signo lluvioso. Todo, todo parece desear ahora la paz definitiva. Llueve como una sangre transparente, hechizada. Me siento traspasado por la humedad del suelo Que habrá de sujetarme para siempre a la sombra, para siempre a la lluvia. El cielo se desangra pausadamente herido. El verde intensifica la penumbra en las hojas. Los troncos y los muertos se oscurecen aún más por la pasión del agua. Y retoñan las cartas viejas en los rincones que olvido bajo el sol. Los besos de anteayer, las maderas más viejas y resecas, los muertos retoñan cuando llueve. Bodegas, pozos, almas, saben a más hundidos. Inundas, casi sepultados, mis sentimientos, tú, que, brumosa, inmóvil pareces el fantasma de tu fotografía. Música de la lluvia, de la muerte, del sueño, ............................................. Todos los animales, fatídicos, se inclinan debajo de las gotas. Suena en las hojas secas igual que en las esquinas, suena en el mar la lluvia como en un imposible. Suena dentro del surco como en un vientre seco, seco, sordo, baldío. Suena en las hondonadas en los barrancos: suena como una pasión íntima suicidada o ahogada. Suena como las balas penetrando la carne, como el llanto de todos. Redoblan sus tambores, tañe su flauta lenta, su lagrimosa lengua que lame tercamente. Y siempre suena como sobre los ataúdes, los dolores, la nada.
Continue reading...
48
No vivo sin ellas Las necesito; son mi somnífero consentido. Me quitan el traje de la cordura, sin consentimiento. Una enigmática sonrisa emana de ti seguidos por un vaivén que me vuelve loca. Sutiles como tu mirada y suaves como la brisa. Cierro mis ojos ahogada en una lluvia de orgasmos Provocados por ellas, por ti. Me tienen insaciable me tienes enamorada. Y es que, amor, ¿qué sería de mi sin esas inmejorables manos?
0
Dec 16, 2014
Dec 16, 2014 at 11:31 PM UTC
Insaciables.
la primera vez que te vi sabía que mi vida iba cambiar cuando toqué el calor de tu piel y vi la luz en tus ojos mi alma empezó a llorar sabía que eras más que podía dominar y con toda la fuerza de mi alma dije adios a mi felicidad y salude al amor una tortura unas veces llena de sol y otras en el mar, ahogada pero no hay nada como la fuerza del mar algo increíble, un sentimiento fuera de este mundo no quisiera morirme de otra
0
Jun 28, 2017
Jun 28, 2017 at 12:19 AM UTC
el mar
La niña ahogada usa su mirar y explora, indaga con sus ojos profundos su soledad sonora. La niña ahogada es sabia y sabe, sabe la sonoridad de la ausencia, conoce el timbre de los pájaros callados y el color de ojos de la soledad. La niña ahogada sabe demasiado y tal vez por eso la soledad le ahoga. Luces de cristal, color transparente, brillan en sus ojos añejos, añejos de ausencia. En su boca yace una última sonrisa, una risa de nostalgia de tiempos que no sucedieron. La niña ahogada se ríe sola, porque está sola y solamente ella se escucha. Se escucha entre tinieblas, entre el ruido se entrevé. En la noche de su risa solo hay sitio para una pero ella no está, está ahogada, y la dulcez del mar le susurra en sus adentros lo que nunca ha sido escrito lo que no debe ser escrito y mientras la luz de la luna le grita la niña ahogada se hunde. Se hunde en si misma cuál enredadera, cual caballo de ajedrez. Se hunde y busca un apoyo más en su eterno saber sabe eterno este mar insondable, sabe infinita su soledad propia y su ausencia ajena. // The drowned girl uses her seeing and explores, she stares with her deep eyes at her loud loneliness. The drowned girl is knowing and knows, she knows the loudness of her absence, she knows the timbre of quiet birds and the eye colour of loneliness. The drowning girl knows todo much and maybe that's why loneliness drowns herramientas. Crystal lights, of transparent colour, shine in her aged eyes, aged with absence. On her mouth lies one last smile, one laugh of nostalgia oferta times that did not happen. The drowned girl laughs alone, because she is alone and only she listens. She listens among shadows, among noise she glimpses at herself. In the night of her laugh there's only room for one but she's not there, she's drowned, and the sweetness of the sea murmurs in her insides What has never been written what must never be written and while the light of the moon shouts at her the drowned girl sinks. She sinks into herself like a climbing planta, like a chess knight. She sinks and she looks for support but in her endless knowing she knows endless this fathomless sea, she knows infinite her own loneliness and her alien absence.
0
Jul 22, 2018
Jul 22, 2018 at 1:05 PM UTC
La niña ahogada
La niña ahogada usa su mirar y explora, indaga con sus ojos profundos su soledad sonora. La niña ahogada es sabia y sabe, sabe la sonoridad de la ausencia, conoce el timbre de los pájaros callados y el color de ojos de la soledad. La niña ahogada sabe demasiado y tal vez por eso la soledad le ahoga. Luces de cristal, color transparente, brillan en sus ojos añejos, añejos de ausencia. En su boca yace una última sonrisa, una risa de nostalgia de tiempos que no sucedieron. La niña ahogada se ríe sola, porque está sola y solamente ella se escucha. Se escucha entre tinieblas, entre el ruido se entrevé. En la noche de su risa solo hay sitio para una pero ella no está, está ahogada, y la dulcez del mar le susurra en sus adentros lo que nunca ha sido escrito lo que no debe ser escrito y mientras la luz de la luna le grita la niña ahogada se hunde. Se hunde en si misma cuál enredadera, cual caballo de ajedrez. Se hunde y busca un apoyo más en su eterno saber sabe eterno este mar insondable, sabe infinita su soledad propia y su ausencia ajena. // The drowned girl uses her seeing and explores, she stares with her deep eyes at her loud loneliness. The drowned girl is knowing and knows, she knows the loudness of her absence, she knows the timbre of quiet birds and the eye colour of loneliness. The drowning girl knows todo much and maybe that's why loneliness drowns herramientas. Crystal lights, of transparent colour, shine in her aged eyes, aged with absence. On her mouth lies one last smile, one laugh of nostalgia oferta times that did not happen. The drowned girl laughs alone, because she is alone and only she listens. She listens among shadows, among noise she glimpses at herself. In the night of her laugh there's only room for one but she's not there, she's drowned, and the sweetness of the sea murmurs in her insides What has never been written what must never be written and while the light of the moon shouts at her the drowned girl sinks. She sinks into herself like a climbing planta, like a chess knight. She sinks and she looks for support but in her endless knowing she knows endless this fathomless sea, she knows infinite her own loneliness and her alien absence.
Continue reading...
59
Te escribo esta noche porque me encuentro perdida, entre pensamientos y recuerdos. Te escribo esta noche porque es mejor pensarte y anotarte, que intentar olvidarte. Quiero ser eso que buscas amar Quiero ser lo que te alegre el día, el año y la vida. Te escribo con sentimiento puro desde lo profundo. Te escribo con sentimientos reales y notables. Y, es que ... esta noche estoy tan hundida que temo quedarme ahogada y podrida. Ya no soy espiga fresca y ondeante en fertiles campos. soy piedra humenate, exiliada en los mantos.
0
Sep 27, 2017
Sep 27, 2017 at 11:59 PM UTC
Hundida
¡Su desnudez y el mar! Ya están, plenos, lo igual con lo igual.                           La esperaba, desde siglos el agua, para poner su cuerpo solo en su trono inmenso. Y ha sido aquí en Iberia. La suave playa céltica se la dio, cual jugando, a la ola del verano. (Así va la sonrisa ¡amor! a la alegría) ¡Sabedlo, marineros: de nuevo es reina Venus!
0
301
Ahogada