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"acostados" poems
si nos vieran se reirían de nosotros o mas bien de mi acostados en el suelo temblando de frió buscando un poco de calor y nadie nos va entender que no somos el amor encarnado; que no somos el producto del alcohol ni del humo; que no somos mas que un sentimiento inexplicable, que somos la definición de lo incondicional, y los limites se hacen menos; que ahorita somos nosotros, y mañana tal vez ya no. se reirían de nosotros, jugando a la parejita, y tal vez no jugando tanto, y se reirían de mi cara, como mira la tuya, parcialmente en la oscuridad, con tristeza, remordimiento, cariño y decepción y como tu te fijas en los sismos que empiezan de las rodillas hacia fuera de mi… y se reirían de como algo tan disparejo como nuestra estatura se concilian al danzar eso prohibido por los dioses mas ya no son palabras de tu boca ni promesas de tu corazón; son la letra de esta canción que tarareaba de hace tiempo y ya se que se reirían de mi, porque esto no tiene remedio, que tu y yo estemos tan unidos de esta forma desafiante a lo normal y que me importa?
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Jan 8, 2013
Jan 8, 2013 at 1:21 AM UTC
que me importa!
Cuando respiras y mi cabeza recostada Sube y baja y escucho el aire escapar tus pulmones, Que son míos también, Me tiembla el corazón, Que es tuyo también, De ese sentimiento de saberte mío, De saberme tuya y de sabernos juntos, siempre. Cuando sin pensarlo acostados Cabe la silueta de mi rostro, Las curvas de mi frente y mi nariz, mis labios, Contra la curva de tu cuello, Para qué caiga mi boca justo ahí, Donde te gustan más los besos, y te hago suspirar, Me sonrió al pensar que te se cuidar.
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Dec 9, 2013
Dec 9, 2013 at 1:17 AM UTC
Cuando
Quiero que tomes mi mano y me sigas, pero no me preguntes a donde si no la magia se iría. Quiero que viajemos mil lunas en una noche, solo acostados mientras nuestras manos se juntan con algunos roces. Quiero que la espontaneidad brote, que me tires a la cama, me desvistas y me tomes. Quiero que me consumas, que en una noche me hagas mil veces tuya. Quiero ser esa mujer, la que saca lo mejor de ti pero jamás olvida el hombre que solías ser. Quiero que me regales todas tus sonrisas, prometo guárdalas en una caja para cuando me sienta triste abrirla. Quiero que seas y ser. Quiero una larga y plena vida junto al amor de mi vida.
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Jun 6, 2014
Jun 6, 2014 at 12:11 AM UTC
Para el
Vi, debe haber tres días, En las gradas de San Pedro, Una tenebrosa boda, Porque era toda de Negros. Parecía Matrimonio Concertado en el infierno: ***** esposo y negra esposa Y ***** acompañamiento. Sospecho yo que acostados Parecerán sus dos cuerpos, Junto el uno con el otro, Algodones y tintero. Hundíase de estornudos La calle por do volvieron: Que una boda semejante Hace dar más que un pimiento. Iban los dos de las manos Como pudieran dos cuervos, Otros dicen como grajos, Porque a grajos van oliendo. Con humos van de vengarse (Que siempre van de humos llenos) De los que, por afrentarlos, Hacen los labios traseros. Iba afeitada la novia Todo el tapetado gesto Con hollín y con carbón, Y con tinta de sombreros. Tan pobres son que una blanca No se halla entre todos ellos, Y por tener un cornado Casaron a este moreno. Él se llamaba Tomé, Y ella, Francisca del Puerto, Ella esclava, y él es clavo Que quiere hincársele en medio. Llegaron al ***** patio Donde está el ***** aposento, En donde la negra boda Ha de tener ***** efecto. Era una caballeriza, Y estaban todos inquietos, Que los abrasaban pulgas Por perrengues o por perros. A la mesa se sentaron, Donde también les pusieron Negros manteles y platos, Negra sopa y manjar ***** Echóles la bendición Un ***** veintidoseno, Con un rostro de azabache Y manos de terciopelo. Diéronles el vino tinto, Pan, entre mulato y prieto, Carbonada hubo, por ser Tizones los que comieron. Hubo jetas en la mesa Y en la boca de los dueños, Y hongos, por ser la boda De hongos, según sospecho. Trajeron muchas morcillas, Y hubo algunos que de miedo No las comieron, pensando Se comían a sí mesmos. Cuál por morder del mondongo, Se atarazaba algún dedo, Pues sólo diferenciaban En la uña de lo ***** Mas cuando llegó el tocino Hubo grandes sentimientos, Y pringados con pringadas Un rato se enternecieron. Acabaron de comer Y entró un ministro Guineo, Para darles aguamanos Con un coco y un caldero. Por toalla trujo al hombro Las bayetas de un entierro, Laváronse y quedó el agua Para ensuciar todo un Reino. Negros de ellos se sentaron Sobre unos negros asientos, Y en voces negras cantaron También denegridos versos: «Negra es la ventura De aquel casado Cuya Novia es Negra Y el dote en Blanco».
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Boda de negros
Vi, debe haber tres días, En las gradas de San Pedro, Una tenebrosa boda, Porque era toda de Negros. Parecía Matrimonio Concertado en el infierno: ***** esposo y negra esposa Y ***** acompañamiento. Sospecho yo que acostados Parecerán sus dos cuerpos, Junto el uno con el otro, Algodones y tintero. Hundíase de estornudos La calle por do volvieron: Que una boda semejante Hace dar más que un pimiento. Iban los dos de las manos Como pudieran dos cuervos, Otros dicen como grajos, Porque a grajos van oliendo. Con humos van de vengarse (Que siempre van de humos llenos) De los que, por afrentarlos, Hacen los labios traseros. Iba afeitada la novia Todo el tapetado gesto Con hollín y con carbón, Y con tinta de sombreros. Tan pobres son que una blanca No se halla entre todos ellos, Y por tener un cornado Casaron a este moreno. Él se llamaba Tomé, Y ella, Francisca del Puerto, Ella esclava, y él es clavo Que quiere hincársele en medio. Llegaron al ***** patio Donde está el ***** aposento, En donde la negra boda Ha de tener ***** efecto. Era una caballeriza, Y estaban todos inquietos, Que los abrasaban pulgas Por perrengues o por perros. A la mesa se sentaron, Donde también les pusieron Negros manteles y platos, Negra sopa y manjar ***** Echóles la bendición Un ***** veintidoseno, Con un rostro de azabache Y manos de terciopelo. Diéronles el vino tinto, Pan, entre mulato y prieto, Carbonada hubo, por ser Tizones los que comieron. Hubo jetas en la mesa Y en la boca de los dueños, Y hongos, por ser la boda De hongos, según sospecho. Trajeron muchas morcillas, Y hubo algunos que de miedo No las comieron, pensando Se comían a sí mesmos. Cuál por morder del mondongo, Se atarazaba algún dedo, Pues sólo diferenciaban En la uña de lo ***** Mas cuando llegó el tocino Hubo grandes sentimientos, Y pringados con pringadas Un rato se enternecieron. Acabaron de comer Y entró un ministro Guineo, Para darles aguamanos Con un coco y un caldero. Por toalla trujo al hombro Las bayetas de un entierro, Laváronse y quedó el agua Para ensuciar todo un Reino. Negros de ellos se sentaron Sobre unos negros asientos, Y en voces negras cantaron También denegridos versos: «Negra es la ventura De aquel casado Cuya Novia es Negra Y el dote en Blanco».
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No marqué fecha una noche cualquiera Quiero hablar contigo demasiado, como antes. Acostados abajo, en el sofá, con sueño. Yo pensando en cómo quererte mejor y tu jugando el juego de las peloticas.
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Jul 3, 2018
Jul 3, 2018 at 7:52 PM UTC
Ojalá nunca me leas
Estoy solo en la oscura estación de metro de Fulton Street, Respirando el aire con olor a orina, Exhalando nubes de vapor, Un tren subterráneo se precipita a lo largo del anden, No se detiene, Muerde mis tímpanos, Con la percusión dolorosa, De miles de personas, Gritando en silencio, Yo no quiero ver, Yo no quiero ver, Yo no quiero ver, El aire avivado por cada vagón de metro, Me empuja, Propulsa el ozono y el olor de frenos quemados, En mis fosas nasales, Junto con el aire, Introducido a través de las rejillas de hierro, A lo largo de kilómetros de las aceras de Brooklyn, Llevando el olor de las llagas supurantes de una prostituta, Y los gritos de un niño hambriento, sin padre en pañales sucios, Y el gemido ronco de un concejal de la ciudad educando a un paje joven, Y el perfume barato de una niña de catorce años de edad fugitiva, Vendiendo su cuerpo por $20 en un callejón, Oliendo de comida china rancia y perros humedos, Y . . . Yo no quiero ver, Yo no quiero ver, Yo no quiero ver, . . . el olor de la sopa de repollo podrida, Y los restos rancios de un perrito caliente enterrado en chucrut, Y lirios putrefactos acostados en una alcantarilla, Todos agrediéndome, obligándome hacia atrás, Hasta que mi espalda presiona contra, Las una vez blancas baldosas sucias, que queman fríamente sus grafitis en mi columna vertebral: Dios está muerto, Asa a un judío, Los blancos chupan, Mata a los negros, Yo no quiero ver, Yo no quiero ver, Yo no quiero ver, El tren finalmente pasa, Sus ojos rojos retrocediendo en el túnel, Húmedo y oscuro más allá de la plataforma, Los gritos y chillidos lentamente mueren, Sus ecos aspirando detrás de ellos, El olor, De mi, Vomito, Caliente.
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Nov 28, 2019
Nov 28, 2019 at 1:18 AM UTC
El Tren Subterráneo
Estoy solo en la oscura estación de metro de Fulton Street, Respirando el aire con olor a orina, Exhalando nubes de vapor, Un tren subterráneo se precipita a lo largo del anden, No se detiene, Muerde mis tímpanos, Con la percusión dolorosa, De miles de personas, Gritando en silencio, Yo no quiero ver, Yo no quiero ver, Yo no quiero ver, El aire avivado por cada vagón de metro, Me empuja, Propulsa el ozono y el olor de frenos quemados, En mis fosas nasales, Junto con el aire, Introducido a través de las rejillas de hierro, A lo largo de kilómetros de las aceras de Brooklyn, Llevando el olor de las llagas supurantes de una prostituta, Y los gritos de un niño hambriento, sin padre en pañales sucios, Y el gemido ronco de un concejal de la ciudad educando a un paje joven, Y el perfume barato de una niña de catorce años de edad fugitiva, Vendiendo su cuerpo por $20 en un callejón, Oliendo de comida china rancia y perros humedos, Y . . . Yo no quiero ver, Yo no quiero ver, Yo no quiero ver, . . . el olor de la sopa de repollo podrida, Y los restos rancios de un perrito caliente enterrado en chucrut, Y lirios putrefactos acostados en una alcantarilla, Todos agrediéndome, obligándome hacia atrás, Hasta que mi espalda presiona contra, Las una vez blancas baldosas sucias, que queman fríamente sus grafitis en mi columna vertebral: Dios está muerto, Asa a un judío, Los blancos chupan, Mata a los negros, Yo no quiero ver, Yo no quiero ver, Yo no quiero ver, El tren finalmente pasa, Sus ojos rojos retrocediendo en el túnel, Húmedo y oscuro más allá de la plataforma, Los gritos y chillidos lentamente mueren, Sus ecos aspirando detrás de ellos, El olor, De mi, Vomito, Caliente.
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